Capitulo 35 Interludio

Esa noche, en el Olimpo, Hera estaba en una sala decorada con estatuas sobre las paredes de nubes. Era tarde, Apolo ya había regresado tras un día recorriendo el Sol por todo el mundo y la única luz de la estancia provenía de una lámpara de aceite.

Llamaron a la puerta. – Adelante – dijo Hera

Artemisa entro e hizo una reverencia – Buenas noche Hera, me informaron que querías verme.

– Si, querida…ven, siéntate... Querría información de como va la operación con tus fieles halcones.

– Bien. Están siguiendo a las tropas de Hades, que se van desplazando más al sur y se han dividido...

Hera extendió un pergamino encima de la mesa.

– Artemisa lo que te voy a pedir no será tarea fácil. Tiene que hacerse con la máxima discreción posible.

Artemisa asintió.

– Lo que quiero que hagas es… ahora cuando llegue el momento del nacimiento de mi nieto, que me lo traigas... sin su madre.

Artemisa se tensó – Pero… Hera, no puedes pedirme que haga eso, si Hércules se entera.

– De eso ya me encargare yo cuando llegue el momento. Tráeme a mi nieto.

– ¿Y la chica? – Pregunto Artemisa.

– Yo se lo explicare en persona... cuando se recupere del parto.

– Pero…

– Tranquila Artemisa. Te daré este brebaje para que se lo des cuando este con las primeras contracciones. La aliviara, pero también la dejara medio sedada y luego hará que se duerma. Entonces me traes al pequeño.

– ¿Y cuando despierte?

– Cuando empiece a despertar me envías tu águila y yo acudiré.

Artemisa no lo veía muy claro... pero ella no era quien para discutir con Hera

– ¿Y a Zeus le parece bien?

– Ya sabes como son los hombres Artemisa. Sí, le parece bien.

– ¿Y donde… donde enviaras al niño?

– A los campos Elíseos.

– ¿A los campos Elíseos? Pero ese es sitio para héroes caídos. Tan solo un bebé no creo que…

– Tranquila, estará bien, protegido por ninfas que lo cuidaran.

– Esta bien, Hera, te mantendré informada.

– ¿La chica esta bien? – Pregunto Hera

– Sí, ella esta bien.

– ¿Y mi hijo? ¿Encontraste alguna pista de él?

– No Hera, he estado enviando a mis fieles aves... pero ni rastro. Esta muy bien escondido... y Hades tiene en cada rincón grupos de hordas.

Hera suspiro con desanimo.

– Infórmame de cualquier cosa.

– Sí, descuida.

Artemisa se levantó para irse con una inclinación de cabeza, pero antes de darse la vuelta Hera le cogió del brazo. – Recuerda Artemisa, ni una palabra… discreción.

Artemisa asintió, y se marcho.

En el bosque…

Hércules y su grupo se habían disfrazado para pasar desapercibidos de las hordas de Hades. Habían caminado durante días, solo parando a descansar lo imprescindible, estaban cansados. Por las aldeas que pasaban veían a la gente desesperada por encontrar algo de comer. Hades estaba dejando muerte y desolación por donde pasaba.

– Es horrible – Dijo Casandra viendo un anciano en los huesos buscado por los escombros.

– ¿Como los dioses permiten que llegue todo a este punto? – dijo Athan con despreció.

– Algo no va bien, lo presiento, mi padre no dejaría que llegara todo a este punto…

– Creo que el gran Zeta esta ocupado con otras cosas – respondió Athan con desdén.

– Mi padre no es esa clase de dioses Athan. Me sorprende que digas eso.

– Bueno, conozco a mi madre, que también es una diosa. Se lo que digo… – Respondió Athan

– Pero mi padre no es así. Él no dejaría que pasara todo esto. En la guerra en los titanes lucharon contra algo como esto. – dijo Hércules algo molesto.

– ¿Queréis dejar de discutir? Tenemos que apoyarnos no enfrentarnos. No ahora, cuando tenemos que estar unidos. – dijo Casandra cogiendo el brazo de los dos.

– Casandra tiene razón, Athan mas vale aparcar estas discusiones.

– Bien, pero sigo pensando que es raro, eso no puedes negarlo Hércules.

Hércules miro a la niña, que estaba en sus brazos dormida.

– No, no lo negaré… pero sé que mi padre no es así.

Casandra resopló – Vale chicos puede ser que sí, que algo raro este pasando... o puede ser que a Zeus lo vean débil...o yo que se.. pero dejad el tema.

– ¿Que quieres decir con débil? – Dijo Hércules con una ceja levantada.

Casandra suspiro y lo miro – Lo que quería decir es que puede ser que a Zeus lo vean débil ante esta situación. Hades es cada vez mas fuerte, tiene un numero mayor de guerreros, y se esta haciendo con todo. Zeus no se enfrenta a él. Puede que haya dioses que no quieran ayudar a los mortales…

– ¿Me estas diciendo que los dioses se están rindiendo a Hades?

– No exactamente… pero...

Hércules se tenso.

– Será mejor ir tirando... – Dijo Hércules secamente.

Hércules comenzó la marcha con la pequeña en los brazos. Casadra dirigió una mirada a Athan de preocupación. Sabia que lo que le había dicho sobre su padre le sentaría mal, pero no podían permitirse ignorar esa posibilidad.

Lejos en un campamento…

El ejercito de Roma seguía a su líder Cesar. A sus oídos les había llegado la noticia que Roma había sido atacada y que los prisioneros habían huido del lugar secuestrando la hija de Cesar.

Cesar movido por la preocupación y el temor a que el dios de los muertos se enterase y tomara represalias, había tomado la decisión de emprender el viaje él y sus legiones personales en busca de su hija.

Cuando estaba reuniendo a todo su ejercito fue informado del retorno de su fiel amigo Lucio. Cesar se puso contento, esperaba que hubieran encontrado por lo menos a la mujer.

– Lucio viejo amigo, ¿Como fue el viaje? Siéntate a mi lado y toma una copa conmigo.

Lucio se tenso, las noticias que traía no iban a gustarle a su señor.

– Mi señor... tengo que informarles de algo…

– Vamos, vamos hombre. Siéntese y beba. Dime... ¿Pudiste localizar a la muchacha?

Antes de poder contestar Lucio apuró de un trago su bebida.

– Vera señor… sí y… no.

Cesar se quedo con la copa medio levantada y le mostró una media sonrisa

– Que quieres decir Lucio. Explícate.

Lucio dejo la copa en la mesita de al lado y cogió fuerzas para explicarse sin mostrar titubeos.

– Vera mi señor… a la mujer la capturamos fuera de las fronteras, en una casa entre las montañas. Estaban ella y una anciana. Nos costo, por que la mujer era mas terca que una mula, pero al final pudimos apresarla. Pero… cuando estábamos volviendo hacia aquí la mujer logro eludir nuestra vigilancia y se escapó...

Cesar tiro la copa y miro con rabia – Me estas diciendo que se escapo así… sin mas. ¿Que es lo que no me cuentas? Lucio eres un buen general y uno de mis más fieles consejeros. Cuéntame lo que pasó.

– Bueno, fue un error. La muchacha estaba embarazada y necesitaba un poco de privacidad para hacer sus cosas y…

– Lucio ¿Sabes que pasa si en una batalla no estas atento? Que te derrotan ¿Verdad?… Todos los planes trazados detalladamente pueden irse al traste por un simple despiste… por el fallo de un hombre.

– Sí… mi señor – Dijo Lucio

– Pues… ¿Quien era el que se encargaba de vigilar a la chica?

Lucio respiro hondo– Ortos, señor.

Cesar cogió una pluma y escribió lentamente en un pergamino. Una vez terminado hizo una señal a uno de sus esclavos que se acerco con reverencia y recogió el escrito.

– Personalmente me encargaré del legionario Ortos… Y la próxima vez espero que nada falle, si no, quizás no seré tan generoso Lucio – Dijo Cesar poniéndole una mano en el hombro con fuerza – Tengo una guerra entre manos y no tolero que haya fallos. La vida de todos esta en juego ¿Entendiste Lucio?

– Sí… señor

– Muy bien, amigo. Ya sabes lo que tienes que hacer ¿verdad?

– Si, señor buscare a la mujer y se la entregare. – Dijo Lucio poniéndose el puño en el pecho en forma de saludo, con ganas de salir lo antes posible.

– Ah, y esta vez no me falles. – dijo Cesar. - Dentro de poco Ortos va a ser un buen ejemplo de lo que pasa a aquellos que no son capaces de cumplir las ordenes.

Lucio asintió y dio media vuelta saliendo de la tienda. Cuando se hubo ido Cesar cogió una copa y dio un rugido visceral lanzándola hacia el fuego mientras estallaba en llamas.

Hades ya había recorrido todos los lugares imaginables. Había liberado seres de las profundidades y oscuros confines, que se unían a sus filas. Pero seguía sin localizar el rastro de Hércules. Todas las victorias que lograba eran vacías sin tener el triunfo sobre su odiado enemigo...

– Creta... Roma... Asia... África… incluso las penínsulas nórdicas... NADA, NI RASTRO DE ESE… ESE MEQUETREFE INDESEABLE…

– Su… su real señoría- podría… podría ser que estuviera disfrazado.– Dijo Pena acercándose con cautela.

Hades dejo de mirar el mapa de repente – ¿DISFRAZADO? COMO PUÑETAS… mmm espera un momento... ¿Como se nos a podido pasar eso…?

Pánico comenzó a temblar sabiendo lo que se acercaba.

– Pu… puede que… fu..fu…fuera de paisano su gran ilustricidad... – Dijo Pánico con tartamudeo.

Hades dejo los rollos de mapas encima de la gran mesa – Oh.. ¿Como se me paso? Oh… ¿es que no me han informado? ¿Y DONDE ESTA CESAR? VOSOTROS DOS TENIAS QUE VIGILARLE.

Pena y Pánico se estremecieron – Se… señor, pero Cesar esta buscando al hijo de Zeus. Usted mismo le dio esa orden...

– PERO TAMBIEN OS DIJE QUE LO VIGILARAIS, ¿NO ES ASI?

Pánico se agarro la cola y empezó a tragar– Si, ahora mismo comprobamos si sigue sus ordenes su ilustrísima…

En ese momento la gran puerta de piedra del inframundo se abrió. Una gigantesca criaturas de Hades entro por la puerta.

– Señor… Noticias de Roma. Han atrapado a Hércules.

– ¿Y donde esta? – Dijo Hades con un pequeño destello de felicidad en su rostro.

– Lo encontraron bastante lejos, en el desierto de Siria.

– Bien, traédmelo aquí… lo quiero vivo.

– Pero señor, creía que usted quería ver a Hércules muerto – Dijo Pena

– Y así es insecto. Pero lo quiero vivo. Quiero tener el privilegio de disfrutar de la muerte que le tengo reservada, esta vez no escapara…

Bueno esto se va acercando… Y en el próximo capitulo habrá un acontecimiento muy ESPERADO en la saga… :P ¿Estará Hércules atrapado? ¿Que decís mis queridos lectores…? ;P