Capitulo 3

ASHLEY POV

No me puedo creer que me haya hecho esto. La relación con mis padres siempre ha sido buena. Yo no me intereso mucho por sus cosas y a ellos no les importan las mias. Quizá haya sido ese el problema, la falta de comunicación, ella no me contó que tenía pensado invitar a ese crio y yo no le había contado que me caía fatal.

Lo odio desde la primera vez que le ví. Acababa de mudarme a esta casa y en cuanto bajé del coche la miré de arriba abajo. No estaba mal. Sin embargo mi vista reparó en la casa de al lado donde en la ventana que daba a la derecha de nuestra casa había un niño mirándome fijamente. Trataba de esconderse, pero yo lo vigilaba por el rabillo del ojo y no dejó de mirarnos ni un segundo.

Además, poco tiempo más tarde su madre vino a casa para darnos la bienvenida, a mi madre le cayó bien y desde entonces no se han separado. Quedaban todos los días la una en casa de la otra para merendar aprovechando que sus maridos trabajaban y cuando esa señora venía aquí se traía al niño. La primera vez que vino mi madre nos presentó. El chaval se llamaba... joder¿como se llamaba?Otro problema que añadir a la lista. Tendré que preguntarle a mamá por su nombre para evitar una situación incómoda. Bueno, no importa, el caso es que ese chaval me pareció rarito desde que entró. Llevaba el pelo largo hasta el cuello que le cubría parte de la cara y un gran flequillo hacia el lado de color negro azabache. Sus ojos eran preciosos(tenía que reconocerlo) de un color azul celeste profundos y muy brillantes, aunque su expresión triste siempre me ponía de los nervios. Llevaba una sudadera con capucha gris claro y una camiseta blanca debajo con dibujos de edificios de Nueva York y unos vaqueros oscuros muy ajustados. Todo ello rematado(como me supuse antes de mirar) de unas converse all star negras.

-Umm, hola-dijo. Lo miré y enseguida bajó la vista avergonzado mientras se frotaba el brazo izquierdo.

-Hola-contesté- Recuerdo que fui muy serio y me arrepentí al instante. Él parecía realmente avergonzado de estar allí asi que intenté ser un poco más simpático y le dije:

-¿Juegas a futbol?-Él abrió mucho los ojos, como sorprendido por mi pregunta y contestó:

-No, ni siquiera sé como se juega

-Ehhh, bien, pues yo sí, y he quedado para jugar en el parque así que...hasta otra.

Supongo que su madre lo trajo para que intentáramos ser amigos pero yo estaba empezando a construirme mi reputación aquí y no podía faltar a un partido. Además pensé que no sería muy bueno que nos vieran juntos(y acerté, porque conforme los años pasaron el crio se convirtió en el principal objetivo de los matones).

Estuvo vieniendo unas semanas más a mi casa para merendar con mi madre pero supongo que se cansó de no encontrarme allí o de que me fuera sin mirarle siquiera y dejó de hacerlo. No volví a hablar con él. En el instituto se rumoreaba que era gay. Lo que me faltaba. No quiero ni imaginar lo que dirá la gente cuando se entere de que voy a compartir habitación con una gay durante un mes.

Me lavé la cara y me vestí con la ropa que dejé preparada el día anterior. No tenía ganas de volver a bajar así que estuve recogiendo y vagando sin rumbo por mi habitación esperando a que mi madre me volviera a llamar para decir que nos ibamos.