Capitulo 4

ANDY POV

-Hoy Ashley no se ha levantado con buen pie. Me ha costado mucho sacarlo de la cama

La madre de Ashley trataba de justificar el comportamiento antipático de su hijo pero yo no le prestaba mucha atención. Ambos sabíamos que él me odiaba. El primer dia que nuestras madres quedaron para tomar café ambas estuvieron de acuerdo de que yo también fuera a casa de Ash para intentar hacernos amigos. Por desgracia, lo estropeé. Fue todo culpa mia, en cuanto ví de cerca ese chico se me cortó la respiración. Llevaba el pelo muy largo y liso pero no lo cubría mucha parte de la cara. Sus ojos eran de un color oscuro y penetrante que me intimidaron y me hicieron bajar la vista en cuanto me miraron. Iba vestido con una sudadera de color negro remangada y abierta con una camiseta blanca de tirantas debajo y se le notaba su cuerpo moldeado. Llevaba un pantalón de chandal de color negro a juego y unas zapatillas adidas con rayas blancas. Era perfecto. Me puse muy nervioso mientras sus ojos me miraban esperando a que hablase pero me sentí tan pequeño frente a él que fuí incapaz de decir nada. Él rompió el hielo preguntándome "¿Juegas al futbol?" Me sorprendí. No podía creer que me hablara a mí. Sin embargo, mi felicidad no duró mucho porque caí en la cuenta de que ni siquera sabía como se jugaba a eso y mi subconsciente le contestó "No, ni siquiera sé jugar". Mierda, había perdido la oportunidad de mi vida. Mi mundo se derrumbó cuando él contestó secamente "Pues yo sí, y he quedado" y se marchó dejándome allí plantado. No volví a hablar con él hasta esta mañana y fue para descubrir que todavía sentía más asco por mí que el que sintió en ese momento. Todo por mi culpa.

La señora Purdy siguió intentando darme conversación pero se cansó de que mis respuestas solo fueran "si" o "no" y se fue a ayudar a su marido a a cargar las maletas.

Me quedé allí solo mirando el cielo a través de la ventana que tenía frente a mí y pensando en Ashley. Parecía más dócil recién levantado, estaba muy mono, casi parecía un niño pequeño. En cuanto me vio se puso alerta y sus músculos se tensaron. Eso era todavía mejor. Nunca había visto su torso desde tan cerca. Ashley no iba al gimnasio pero hacía mucho deporte tanto dentro como fuera de casa. A veces lo observaba escondido desde mi ventana. Me sentía tan mal por dentro, observar a la gente a escondida es de acosadores con problemas mentales. Supongo que yo era uno de ellos.

De todos modos mi obsesión con él también tenía cosas buenas. A veces me sentaba en silencio a escuchar como tocaba el bajo. Sonaba como los ángeles. El único problema es que lo tenía forrado con fotos de actrices porno sacadas de la Hustler para dejar claro lo macho que era. Creo que fue por ese motivo por el que yo decidí aprender a tocar la guitarra. Siempre me había gustado mucho la música rock(Kiss eran mis favoritos) pero solo pensar en la idea de tocar ante un público me aterraba. Aun así, viendolo a él tocar tan emocionado canciones que yo tan bien conocía me dio alas para hacer lo que me gustaba. A veces sueño con la idea de formar un grupo con él y pasar todo el dia con el en una furgoneta. Estaba volviendo a imaginarnos dando conciertos cuando su madre me sacó del sueño:

-Andy, ya lo tenemos todo preparado, cuando quieras puedes sentarte en el coche. Voy a avisar a Ashley.

Su aparición me pilló desprevenido pero pude contestar un "A-Ah..vale" antes de que se perdiera escaleras arriba. Me levanté y coloqué bien la silla que acababa de dejar vacía. Todavía estaba a tiempo de echarme atrás pero¿en qué estaba pensando? El mundo me había dado una segunda oportunidad para ser amigo de Ash y no podía desperdiciarla. Otra vez no.

Cogí mi mochila decidido y me dirigí al coche. El padre de Ash estaba guardando la última maleta cuando me vió. Me dio los buenos dias y me abrió la puerta trasera izquierda para que me sentara. Se ofreció a llevarme la mochila pero yo preferí llevarla conmigo. Allí guardaba mis cosas más personales y no me gustaba separarme de ellas. Sobretodo porque mi madre me convenció para llevarme mi cuaderno de pensamientos, donde me desahogo de las cosas que me han pasado en el dia y compongo canciones para desconectar. Bien, con todo lo que he pasado en los últimos 30 minutos puedo llenarlo del todo.