Capitulo 12
ASHLEY POV
Sea lo que sea que estuvo haciendo Andy mientras estaba solo en casa dejó de hacerlo en cuanto entramos por la puerta. Mi padre me dejó en el sofá y él se sentó en el otro extremo para molestarme lo menos posible.
¿Que pasa?¿Que ahora no quería nada conmigo?Lo primero que hizo fue excusarse por no haber recogido el estropicio. Ya ves, yo había sufrido una caida de muerte y él se preocupaba en que la casa estuviera ordenada. Puse la televisión enfadado para fingir algo que hacer mientras intentaba pensar en más cosas negativas sobre Andy. Desafortunadamente, siempre acababa pensando que quería que se sentara más cerca.
-Y...¿Que te han dicho?
Su pregunta me pilló por sorpresa. Un cosquilleo me subió por la espalda y se me cortó el aliento. Lo miré para responder, pero el brillo de sus ojos me desconcertó y fui incapaz de contestar. Por suerte, mi madre salió de la cocina para hacerlo por mí y ahí se acabó nuestra conversación.
Nos quedamos a solas viendo la televisión mientras mis padres preparaban el almuerzo. En realidad, no sabía ni lo que ocurría en la pantalla. Mis pensamientos se centraban en lo feliz que era de que Andy se preocupara por mí. No era lo que sentía cuando enfermaba y mi madre pasaba día y noche pendiente de mí, sino un tipo de felicidad que me derretía por dentro y me hacía sudar.
Andy se acomodó más en el sofá y soltó un suspiro que me devolvió a la realidad. La serie se había puesto en anuncios. No me podía distraer viendo los anuncios así que le pregunté:
-¿Quieres que ponga otra cosa o nos tragamos la publicidad?
Andy sonrió y se acomodó de nuevo en el sofá. Subió la pierna al asiento y se echó hacia atrás. Su codo izquierdo se apoyaba en el respaldo mientras la mano se hundía entre su pelo.
-Me da igual. A esta hora no hay muchas cosas interesantes.
Se revolvió el pelo mientras contestaba y se frotó los ojos cuando calló. Dios, era guapísimo.
Cada vez me sentía más incómodo y juraría que me estaba poniendo colorado. Andy, por el contrario, estaba lleno de una tranquilidad que nunca había visto en él. Pero¿qué ha pasado aquí?Normalmente la situación era al revés. En todo caso parece que no podemos estar los dos de la misma forma. Si uno estaba cómodo el otro tenía que sufrir. Decidí que yo ya había sufrido bastante por hoy e intenté volver a mi carácter normal. Carraspeé y puse mi gesto de "paso de todo" antes de decirle:
-Gracias por traerme a casa, parece que te manejas bien con la sangre.
Mi voz sonó seca e indiferente para que supiera que no le daba importancia al beso. Sentí su mirada sobre mí pero no aparté la vista de la tele. Ya pensé que no iba a contestar cuando dijo:
-Ya me las diste antes.
Dí un respingo.¡El puto niño no solo no se había acobardado sino que además hacía referencia al beso con toda normalidad!Le miré con los ojos muy abiertos pero él miraba a la televisión con una sonrisa traviesa.¡Mierda!¡Se estaba burlando de mí!y para colmo por mi reacción ya se había dado cuenta de que en realidad yo sí le daba importancia. Volví a mirar a la tele sin quitarle el ojo de encima hasta que mi madre salió de la cocina.
-Chicos¿Qué os parece si coméis los dos juntos aquí y los mayores nos vamos fuera?Ash no debe moverse mucho así que Andy le hará compañía por si le da vergüenza comer con nosotros.
-No me da vergüenza, pero comeré con él.
-Entonces ve a lavarte las manos que enseguida os traigo la comida. A ti Ashley te traeré una toalla húmeda para que no tengas que levantarte.
Andy se levantó casi al mismo tiempo que mi madre se perdió de nuevo en la cocina. En cuanto me quedé solo solté un suspiro de alivio.
ANDY POV
En cuanto le di la espalda a Ashley abrí mucho los ojos y solté todo el aire que llevaba un rato reteniendo. ¡Dios mío!¡Ashley Purdy le daba vergüenza estar sentado junto a mí! No sé de donde había conseguido sacar el valor para bajarle los humos pero al fin lo había conseguido. El escudo de chico malo bajo el que estaba acostumbrado a refugiarse se había roto y ahora era casi tan vulnerable como yo. Me lavé las manos a fondo con una gran sonrisa de felicidad y volví al sofá intentando disimularla.
La madre de Ashley estaba dejándole una bandeja con un plato de macarrones y un buen vaso de refresco. Le había dejado una toalla húmeda para que se lavara las manos y ahora estaba esperando a que se la devolviera.
-Andy, ahora te traigo tu comida¿qué vas a querer para beber?
-Un vaso de agua está bien-contesté.
La señora Purdy asintió y su hijo le devolvió la toalla mientras decía.
-Traele otro refresco, está demasiado flaco.
No me lo esperaba. No supe reaccionar y me puse nervioso de nuevo¡no!¡Estaba disfrutando tanto! No podía dejar que me volviera a intimidar burlándose de mi aspecto. Sonreí tímidamente y volví a sentarme en el sofá como si nada. Me limité a mirar la televisión hasta que su madre me tendió una bandeja con mi almuerzo. Ashley parecía orgulloso de haber vuelto a tomar el control de la situación y volvió a atacar:
-Quiero ver el plato vacío. Si me hubieras tenido que coger para traerme a casa te hubieras partido por la mitad.
Bajé la cabeza avergonzado. Tenía toda la razón. Su madre me dirigió una sonrisa de compasión e intentó defenderme de su hijo.
-Ashley. Andy está delgado porque es su metabolismo.
No se equivocaba del todo, pero la verdad era que como siempre estaba deprimido nunca tenía mucho apetito.
-Seguro que es de esos que se meten los dedos para vomitar después de comer.-Contraatacó su hijo.
Eso me dolió. Hubo una época en la que no estaba contento con mi cuerpo y pensaba que si perdía peso sería aceptado. Eso no fue así y aunque me costó mucho dejar el hábito, la cantidad de comida que entraba en mi cuerpo estaba muy por debajo de lo que se aconsejaba.
La señora Purdy puso cara de espanto y estaba a punto de gritarle a su hijo cuando solté.
-Y eso a ti te molesta porque tú prefieres las curvas. Lo sé, he visto las fotos que empapelan tu bajo.
El sorbo de refresco que acababa de tomar se le atragantó. Me sentí satisfecho de haberle quitado la seguridad de un plumazo. Su madre no lo entendió del todo pero se calmó, se rió de su hijo y nos dejó solos. Ashley apretaba los dientes y miraba la tele con gesto agresivo.
Diez minutos más tarde él ya había devorado su plato de macarrones mientras que yo no iba ni por la mitad. Aun así, dejé mi bandeja en la mesa y le cogí la suya para llevarla a la cocina. No le miré mientras lo hacía pero me aseguré de poner un gesto simpático para que supiera que no estaba enfadado con él. Volví al sofá y terminé mi plato. Iba a levantarme para llevar mi bandeja al fregadero cuando su padre entró desde el jardín cargando con un par de platos sucios.
-Se está muy bien ahí fiera.¿Por qué no os tumbáis a tomar el sol?
Me encogí de hombros y miré a Ash. Él seguía mirando la televisión con el ceño fruncido. Cuando se cansó de sentir nuestras miradas sobre él se incorporó y dijo:
-Voy al baño.
Con algo de esfuerzo consiguió ponerse de pie apoyándose en la estructura del sofá.
Su padre se dio prisa en llevar los platos a la cocina y volvió para ayudarle a llegar al servicio. Su hijo lo apartó de un manotazo diciendo
-Puedo solo
El señor Purdy y yo nos quedamos observándolo mientras se alejaba por el pasillo.
