Capitulo 13

ASHLEY POV

Cerré la puerta de un portazo e intenté calmar el dolor del tobillo. Me tomé mi tiempo para orinar y refrescarme mientras pensaba en cómo iba a tratar a los que me estaban esperando fuera. No podía subir arriba a estar solo así que iba a tener que aguantarlos a todos juntos o por separado. Salí del baño y encontré a mi padre sentado en mi sitio, descansando las piernas en el sofá y ocupandolo por completo.

-Eh, ahí voy yo.-Le dije

-Ah no, tú te vas a ir fuera a tomar el sol con Andy.

Mamá salió como un rayo de la cocina y me empujó hacia el jardín para que siguiera sus órdenes. Al otro lado había sacado un par de tumbonas del trastero y Andy estaba sentado en la de la derecha terminando de ponerse crema. Mi madre de dejó en la de la izquierda y me tendió el bote de protección solar.

-Vete untando esto mientras te traigo algo más de hielo.-dijo. Acto seguido se persió dentro de la casa.

Me apliqué la crema sin decir nada. Andy ya estaba tumbado boca arriba con los ojos cerrados. Me dediqué a mirarlo disimuladamente mientras mi madre volvía con el hielo. Su piel era muy pálida y estaba tan delgado que se le marcaban las costillas cada vez que cogía aire. Aun así me pareció sexy. Recorrí esas suaves curvas con la mirada pensando en cómo sería hacerlo con la lengua. Me sorprendí de mi propio pensamiento y me tumbé en mi tumbona con los ojos cerrados.

Pasaron 40 minutos en los que nadie dijo nada. Yo me sentía incómodo pero no me atrevía a abrir los ojos. De repente Andy soltó un suspiro y abrí los ojos disimuladamente para mirarle. Parecía tan tranquilo. Volví a fijarme en la estrechez de su torso y recordé el comentario de antes. Mierda, me había comportado como un imbécil.¿Cómo podía haber sido tan cruel?Respiré hondo e intenté disculparme.

-Siento lo de antes, he sido un estúpido.

-No pasa nada-contestó.-Mucha gente piensa igual que tú.

Una expresión de compasión se dibujó en mi rostro. Nunca me había parado a pensar en cómo sería su vida. No tenía ningún amigo y casi nunca salía de su casa. Además, los matones del instituto se metían con él por su aspecto y su orientación sexual.

Estaba a punto de preguntarle sobre el tema cuando mi madre apareció con una bandeja.

-Chicos os he traído limonadas y una nueva bolsa de hielo.¿Que tal lo llevas Ashley?

Estaba empezando a odiar que todo el mundo me preguntara por el tobillo¿qué más daba? Aunque me doliera más o menos no podían hacer anda para arreglarlo. Fruncí el ceño y contesté.

-El tobillo no es nada comparado con lo que me duele el culo de estar sentado.

Andy soltó una carcajada y me ruboricé. Mi madre frunció el ceño, pero al ver su reacción también decidió reírme la gracia. Me cambió la bolsa de hielo y volvió a desaparecer.

Nos quedamos en silencio sorbiendo la limonada fresca. Yo me la terminé antes y me volví a tumbar boca arriba. Cerré los ojos pero aún así sentí la mirada de Andy sobre mí. Tras un rato de descarada observación me dijo:

-Si quieres darte la vuelta, yo puedo echarte crema en la espalda.

Abrí los ojos sorprendido y descubrí una sexy sonrisa traviesa en su cara. Me entró un cosquilleo por todo el cuerpo y parpadeé confuso. Antes de pensar en las consecuencias le respondí con total sinceridad:

-Vale.

Mierda. Me arrepentí en cuanto lo dije. Andy rió divertido y se me cortó el aliento. Se hizo un hueco en mi tumbona mientras yo me daba la vuelta para poner mi cuerpo boca abajo. Mi cuerpo se tensó y segundos más tarde sentí el frío tacto de la crema en mi espalda. Andy comenzó a extenderla por toda la superficie haciendo presión en las zonas donde sus manos encajaban con mayor facilidad. Empecé a jadear luchando por que él no se diera cuenta y, para terminar de empeorar la situación, un bulto comenzó a formarse en mis pantalones.

Hubo un momento en que dejé de sentir sus manos, pero no se levantó de la tumbona. Se quedó mirando mi espalda(y puede que otras zonas más bajas) sin vergüenza ninguna y mi cuerpo se tensó aun más. De repente sentí como acercaba su cara lentamente y me dio un beso dulce entre los omoplatos. Un escalofrío de placer me recorrió el cuerpo y el bulto de mi pantalón aumentó hasta límites dolorosos. Después Andy se levantó como si nada y volvió a acomodarse en su tumbona.

Estuve 30 minutos intentando relajarme hasta que decidí que seguiría actuando como si no pasara nada. Era el camino más fácil, aunque en el fondo sabía que hacer eso le daba alas a que siguiera jugando conmigo. La pregunta era¿acaso quería que dejara de hacerlo? Empecé a recrear conversaciones con él en mi cabeza y el bulto en mis pantalones fue disminuyendo hasta hacerse invisible. Una hora más tarde mi madre volvió a interrumpirnos con una caja de helados en la mano.

-Mirad chicos he comprado polos de limón y de naranja¿os apetecen?

Andy sonrió y se incorporó en su tumbona mientras mi madre le tendía uno de naranja. Yo me senté de lado mirando hacia él apoyando los pies en el suelo mientras me daba uno de limón.

Los abrimos en silencio mientras mi madre volvía a meterse en la casa dí el primer lametón. Para mi sorpresa, el sabor era muy fuerte y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y me obligó a cerrar los ojos con fuerza.

Andy soltó una carcajada y siguió lamiendo su polo con rapidez. Carraspeé y me intenté justificar:

-Está demasiado fuerte.

Bajé la vista al suelo y me dispuse a dar otro lametón, esta vez más preparado. Volví a sentir un escalofrío y puse más cara de asco que antes. Andy volvió a reir con más fuerza y preguntó:

-¿Quieres que te lo cambie?

Lo miré entornando los ojos pero abochornado y le contesté desafiante.

-Tú no podrías soportarlo.

Paró de reir y me miró sorprendido. Por su expresión deducí que estaba dispuesto a acaptar el reto.

-¿Estás desafiándome?-Preguntó divertido.

-Está bien, te dejaré probarlo, solo para que se te bajen los humos-contesté.

Lo miré con gesto de superioridad y le tendí mi helado para que lo probase. Él se sentó frente a mí adoptando mi postura y me miró con cara de "¿estás listo?". Asentí y le metí el polo en la boca esperando su reacción. Para mi disgusto, él lo chupó como su nada, así que empujé obligandolo a lamer un poquito más. Siguió como si nada y empezó a reir. Por mi expresión supo que eso me enfadaba así que me tendió su polo para que también pudiera probarlo. Ambos chupábamos los polos del otro cuando lo miré, esperando que parara. El limón derretido le caía por la barbilla y me quedé embobado mirándolo. De repente sentí que también me estaba cayendo a mí por el brazo así que miré el suyo instintivamente. Sus manos estaban llenas de naranja derretida y casi sin darme cuenta dejé de chupar su polo para lamer sus dedos y morderlos suavemente. Él se separó de mi polo sorprendido y se acercó. Un impulso me llevó de dejar sus dedos y lamer el limón de su barbilla. Empecé a besarla y limpiarla con la lengua mientras subía lentamente hasta parar en su boca. Allí nuestras lenguas se juntaron y mezclaron los dos sabores dando lugar a una mezcla deliciosa. Medio minuto más tarde pasé a seguir lamiendo el limón de su labio superior mientras él se encargaba de mi inferior. Cuando no pude más agaché la cabeza e intenté ocultarla en su hombro sin tocarlo. Ambos jadeamos en silencio un par de minutos hasta que Andy dijo:

-Voy a por toallitas húmedas.

Acto seguido se levantó esquivandome y se perdió dentro de la casa.