Capitulo 17

ASHLEY POV

Cuando me desperté Andy ya no estaba en la habitación. Me levanté rápidamnte para que mi madre no me restregara que él era más madrugador que yo y me metí en el baño. Cuando bajé a desayunar lo encontré tomando tostadas y hablando con mi padre sobre algo. Cogí la cafetera y me serví una taza antes de irme a el jardín para tomármela tranquilamente sin mirarle a la cara. No sabía como actuar. Lo de anoche fue fantástico pero esto estaba llegando demasiado lejos.¿En serio me gustaba tanto?¿Lo suficiente como para poder tener relaciones con él?¿Sería capaz de que fuera ÉL el que las tuviera conmigo? Un escalofrío de miedo ante esa idea me recorrió el cuerpo.

Cuando terminé volví a la cocina a dejar la taza en el fregadero. Mi madre estaba allí sola lavando el resto de platos.

-Ashley, cariño, vete a poner el bañador que nos vamos a la playa.-Dijo

Mierda. La playa.¿Y qué iba a hacer allí?¿Podría estar solo o tendría que bañarme con él para hacerle compañía?El que estuviera mi madre dificultaba las cosas. Me pongo muy nervioso cuando están y trato a Andy aun pero de lo normal, como si quisiera dejarles claro que no me gusta. Aunque eso ya no sea así.

Subí obedientemente y rebusqué en los cajones hasta dar con mi bañador. Mi madre se había encargado de vaciar mi maleta y no sabía donde había puesto nada. Cuando me dirigía al baño a ponérmelo, Andy salió de él y me miró. Me dirigió una media sonrisa por educación y pasó hacia la habitación. Puffff¿por qué todo tenía que ser así de difícil?Por un lado me alegraba que no me hiciera hablar sobre el tema pero por el otro me dolía que me mirara con esa carita de cordero degollado cuando nos veíamos después de una sesión de besos. Me puse el bañador rápidamente y bajé a unirme con los demás.

ANDY POV

Cuando llegamos, descubrí que la larga caminata que habíamos hecho desde el jardín trasero de su casa merecía la pena. La playa estaba casi vacía y el mar brillaba a lo lejos de un color celeste intenso. Cuando nos colocamos Ashley cogió su toalla y se tumbó a tomar el sol a un metro y medio de nosotros. Yo me senté en una silla con la señora Purdy mientras su marido se fue a darse un baño. Ella me habló de lo que solían hacer aquí y de lo moreno que me había puesto desde ayer. Fingí que escuchaba sus anécdotas mientras recordaba los besos que su hijo me dio en la tumbona. Unos 20 minutos más tarde me aconsejó que tomara el sol de espaldas mientras ella iba a acompañar a su marido. Cuando se levantó me quedé un rato mirando a Ash preguntándome si eso era buena idea. No se había quitado las gafas de sol desde que había salido de su casa ni me había dirigido la palabra en todo el día. Yo le seguía queriendo mucho pero este juego que se traía conmigo me estaba destrozando por dentro. Decidí tumbarme en una toalla a su lado sin decirle nada y esperar a ver cómo reaccionaba. Como siempre, será él el que decidirá cuando somos amigos.

El tiempo pasaba y pasaba y Ash seguía sin decir nada. De vez en cuando se revolvía o soltaba un suspiro pero nunca se daba la vuelta o me dirigía la palabra. Yo lo miraba con los ojos entrecerrados y la respiración agitada, como si me fuera a echar a llorar en cualquier momento por no poder disfrutar de su cuerpo. Ashley descansaba boca abajo con al cabeza vuelta hacia la derecha mientras que yo lo admiraba desde la izquierda. El moreno de su cuerpo resaltaba con la toalla blanca con rayas de cebra sobre la que estaba tumbado. Tenía los brazos doblados sobre la cabeza y los músculos se le marcaban más que nunca. Sentí el impulso de estirar las manos para tocarlos pero algo me decía que no lo hiciera. Seguí admirando(como siempre) la curva de su espalda, atento a cualquier tensión que pudiera provocarle mi presencia. Nada, yo le era completamente indiferente.

Como una hora más tarde sus padres volvieron todavía mojados y riéndose sobre algo que habrían estado haciendo. Nos aconsejaron que nos bañáramos y se sentaron en las sillas envueltos en sus toallas. Miré a su hijo esperando una respuesta pero tampoco se inmutó cuando nos hablaron. Los rayos del sol ya me estaban empezando a hacer daño en la espalda así que me dí la vuelta y cerré los ojos. Casi me quedo dormido y cuando me quise dar cuenta, era la hora de comer y sus padres nos pidieron que recogiéramos para volver a casa. Solo entonces Ash se levantó, se echó la toalla a la espalda y salió el primero colina arriba.