Capitulo 19
ASHLEY POV
Miré a Andy de reojo mientras se tomaba la aspirina. Me preocupaba mucho su dolor de cabeza y lo peor de todo es que yo era el culpable. Quizás él estaba deseando de bañarse en la playa pero por mi culpa se había quedado conmigo pasando calor. Me tumbé en el sofá con las piernas recogidas en el pecho mientras intentaba distraerme con la tele. Mis padres me apagaron la luz y se fueron al jardín a tomar el fresco. Intenté pasar un rato entretenido pero la imagen de Andy tomándose la medicina con esa mirada triste me estaba matando por dentro. 15 minutos más tarde no lo soporté más y subí a mi habitación. Paré a lavarme los dientes intentando dejarle tiempo a Andy para que se durmiera y evitarnos otro momento doloroso. Cuando terminé, entré sigilosamente en la habitación y me acosté en mi cama mirando hacia él. Tenía los ojos cerrados así que pensé que estaría dormido. Cuando me fijé mejor, note un brillo debajo de ellos y no pude evitar incorporarme en la cama para verlo con más claridad. Estaba completamente encogido y daba pequeños espasmos mientras intentaba sorber la nariz en silencio.
-¿Andy?
No me contestó, pero el ruido de su nariz aumentó y soltó aire con un gemido.
-Andy¿Estás llorando?
En ese momento rompió y las lágrimas brotaron de sus ojos con fuerza. Me levanté rápidamente y me arrodillé junto a su colchón. Le sujeté las manos que recogía junto a su cabeza y le eché el pelo hacia atrás con la mano que me quedaba libre.
-Andy, por favor, no llores.
Fue absurdo. Solo sirvió para que llorara más fuerte.
-Andy, por favor.
Mi voz de preocupación le hizo abrir los ojos y mirarme. Cuando vi sus pupilas azules empañados en lágrimas brillantes no pude evitar llorar yo también. Él sorbió fuerte y cogió aire con la boca, mientras un gesto de incredulidad se intentaba dibujar en su cara.
-Andy lo siento, todo esto es culpa mía.
Las lágrimas no paraban de brotar de mis ojos así que escondí mi cabeza en su cuello para buscar consuelo. Él se soltó de mi mano y me abrazó con fuerza, antes de apoyar su cabeza en mi hombro. Me acosté a su lado y lo abracé descansando mis manos en sus omóplatos. Sin decir nada más, poco a poco nos calmamos hasta quedarnos dormidos.
