Capitulo 21
ANDY POV
Una gran emoción me subió desde el vientre cuando vi a Ash entrar con la bandeja. Cuando se sentó a mi lado, le dí un beso en los labios(aunque lo que realmente quería era tirar a un lado la bandeja y tumbarme sobre él a comerle la boca). Mi atrevimiento provocó una gran sonrisa en los labios de Ashley y el estómago me dio un vuelco.
Me intenté tranquilizar dándole un sorbo al fresco zumo de naranja y suspiré. Él cogió el café y reinó el silencio. Empezamos a servirnos tostadas pero seguíamos sin decir nada. La gran sonrisa de Ash se estaba haciendo más pequeña y apenas teníamos contacto visual. Empecé a temerme lo peor. ¿Y si lo de anoche no sirvió para nada y me está utilizando otra vez?He oido como sus padres se han ido de casa, así que estamos solos. Eso significa que le caigo bien hasta que alguien pueda presenciarlo. Entonces, cambiará su actitud y fingirá que no pasa nada. La tristeza se dibujó en mi cara y suspiré mirando mi vaso de zumo.
-Andy¿Te ocurre algo?-preguntó Ash
Lo miré para responder pero me dio vergüenza y volvía a bajar la vista. Me puso su mano sobre el hombro y empezó a frotármelo intentando consolarme.
-Nada, es solo que...
No sabía que decirle. Debería decirle lo que pienso de esto, que sé que me está utilzando y que le odio por hacerlo, pero, por otro lado, no podría soportar 27 días más aquí despues de decírselo.
-Puedes contármelo.-me dijo
Lo miré a los ojos pensando si eso sería buena idea. Su expresión era de total sinceridad pero, cuando me utilizaba, siempre parecía que sus sentimientos eran reales. O yo no sabía calar a las personas o él era un mentiroso nato.
Seguro de que la respuesta era la segunda opción, un par de lágrimas volvieron a salir de mis ojos.
-¡Oh, no, Andy!¡Otra vez no!-Dijo
Sus palabras y su cara parecían preocupadas así que dudé un instante en si confiar en él. Cuando me abrazó, las palabras salieron solas.
-Pero¿Por qué eres así?Se perfectamente que no te caigo bien¿por qué finges que te gusto cuando estamos a solas?
El terror se apoderó de mí cuando me dí cuenta de lo que había dicho. Ashley se separó de mí y me miró a los ojos sin saber que decir. Lo miré con la cabeza agachada por la vergüenza pero esperando una respuesta. Cerró los ojos y miró la bandeja. Cuando los volvió a abrir un par de lágrimas se resbalaban por ellos.
-Pero Andy,yo...Te Amo
Se me cortó la respiración.¿Habia oido bien?¿Había dicho que me amaba?Antes de que pudiera pensarlo con claridad se abalanzó sobre mí y me besó los labios con fuerza. Yo le devolví el beso lentamente, saboreandolo por si acaso era el último y me apoyé en su mejilla mirando abajo cuando paré a coger aire.
-No Ashley no, tu no me amas, si lo hicieras no me tratarías así.
Sentí como nuevas lágrimas caían por sus mejillas y me dio un beso en la frente antes de decir:
-Lo sé, es todo culpa mía, soy un gilipollas, no te mereces a alguien como yo pero Andy-me sujetó la cabeza con ambas manos y me la elevó para que le mirara.-Eres la cosa que más amo y amaré en toda mi vida, he necesitado dos días para darme cuenta pero lo imaginé desde que entraste por esa puerta.
Más lágrimas brotaron de mis ojos y volvía apoyarme en su mejilla a llorar mientras me abrazaba con más fuerza.
¿Desde que había entrado por esa puerta? Al final el viaje si que había sido buena idea. Todavía no era el momento de decírselo, pero yo llevaba enamorado de él desde que se mudó a la casa vecina y todo el sufrimiento que me había causado desde entonces corría ahora como un película por mi cabeza.
-Ashley...
No me dejó continuar. Dejó de abrazarme cariñosamente para aferrarse a mi cuello como si con ello evitaba caerse por un precipicio y me mordió con fuerza el labio superior. Solté un fuerte gemido y él empezó a recorrer mi encía con la lengua. Mientras lo hacía empujó con cuidado la bandeja a un lado y se sentó encima de mí. Mi pene se elevó al máximo instantáneamente y Ashley empezó a jadear. Escondió su cabeza en mi cuello para coger aire y empezó a morderlo cuando se recuperó. Yo apenas podía respirar de la excitación y lanzaba gemidos incontrolables. Ashley siguió bajando dándome besos hasta toparse con el cuello de mi camiseta. Fue como si se acabara de dar cuenta de que estaba ahí, y le estorbaba. La agarró por debajo y me obligó a desprenderme de ella sacándomela por la cabeza antes de volver a morderme el labio inferior. Yo no podía parar de jadear y la entrepierna me ardía como el infierno. Él también se estaba excitando y su pantalón aumentó cuando bajó por mi pecho dándome besos y algún que otro lametón. Yo deseaba que siguiera bajando y mi mano izquierda le empujó la cabeza hasta mi entrepierna cuando estaba al borde de mi ombligo. Ashley me la acarició con la cabeza haciéndome cosquillas. El pantalón del pijama era muy fino y su bulto demasiado grande. Cuando le solté, se incorporó con una sonrisa traviesa y empezó a bajarme los pantalones y los boxers a la vez. Yo jadeaba y le miraba asustado. No sabía como actuaría Ashley Purdy¡nunca lo había hecho con un tío!(¿verdad?). Intenté relajarme pero cuando Ashley me agarró la polla desde la base casi me corro sobre él. No creo que le hubiera importado, porque antes de lanzarme una mirada ardiente agachó su cabeza y se la tragó hasta el fondo. Solté un gran gemido de placer mientras él lamía enérgicamente. No me esperaba que lo hiciera tan bien(¿acaso me ocultaba algo?) y pocos minutos después el semen salía incontroladamente. Intenté apartar a Ashley, pero él me dio un manotazo y siguió tragando entre gemidos. Cuando todo acabó, se apartó jadeando con un hilo de baba cayendo por su labio inferior. Me incorporé y lo mordí con fuerza mientras exploraba la zona con mi lengua. Antes de que pudiera pasar al labio superior, Ashley me sujetó del hombro y me dio la vuelta. Solté un ruido de placer sabiendo lo que me esperaba. Ash me empujó la cabeza hasta la almohada con la mano izquierda mientras con la derecha se agarraba a las sábanas. Empezó con cuidado, buscando la postura exacta y el mejor modo de hacerlo sin lubricante. Cuando le pilló el truco, empezó con movimientos rítmicos mientras jadeaba intentando controlarse. Poco después empezó a aumentar la rapidez y con ella el número de gemidos. Yo gritaba de placer y pronunciaba su nombre, haciéndole subir la velocidad. Cuando ya pensaba que no podía aguantar más sentí cómo se corría y se agachaba más sobre mi espalda, disminuyendo la velocidad y disfrutando del momento. Me dio un bocado en la unión entre el cuello y el hombro y me estremecí. Cuando terminó, se tumbó a mi derecha dejando su brazo izquierdo descansando sobre mi espalda mientras intentaba recuperar el aliento. Me aparté con cuidado para quitar la bandeja del borde del colchón y ponerla en el suelo. Cuando volvi a tumbarme, Ash me abrazó obligándome a descansar mi cabeza bajo la suya y volvimos a quedarnos dormidos.
