Capitulo 25

ANDY POV

No puedo más. Desde que entré en la casa no he parado de llorar. Corrí hacia nuestra habitación y cerré la puerta detrás de mí antes de tirarme en mi cama a llorar sobre la almohada. Esperaba que Ashley volviera a pedirme perdón o que su madre subiera a ver que me pasa pero no ha sido así. Mejor, no hubiera sabido que decirles. Ahora solo quería morirme.¿Cómo podía haber pensado por un segundo siquiera que iba a ser feliz con Ashley? No solo por el hecho de que Ash fuera incapaz de hacer feliz a nadie poco tiempo después de habérselo follado sino por ser yo.¿Que Andy Biersack iba a ser feliz? Eso no forma parte de los planes que el universo me tiene preparados. Quería coger cualquier tipo de cuchilla y cortarme, pero si salía de la habitación corría el riesgo de que me viera alguien y aquí dentro no podría limpiar la sangre sin que me descubrieran. Tampoco podía llamar a mi madre para desahogarme¿qué le iba a decir? No le iba a contar esto, además, sufriría al ver que aquí lo estoy pasando mal. También podría contárselo y que me viniera a recoger pero¿qué le iba a decir a los padres de Ash?No podría volver a mirarlos de la vergüenza. Solo podía quedarme aquí y...¿y qué? Giré la cabeza mirando a la cama de Ashley y lo vi todo claro. "Sí" dije en voz alta. Ya sabía lo que iba a hacer. Cuando llegué aquí era él el que no quería verme¿no? Pues ahora soy yo el que no quiere verle a él, así que solo tengo que actuar como actuaba él cuando estaba conmigo(conmigo y más gente, quiero decir, habría que suprimir la parte de los besos). Iba a pagarle con la misma moneda así si no volvíamos a estar juntos por lo menos era probable que cambiara su actitud. Cogí mi cuaderno y escribí todo lo que me había pasado y todo lo que pensaba hacer al respecto. Así no lo olvidaría y no podría volver a caer. Mientras me desahogaba las rimas iban saliendo, y tuve que dejar varias veces mi historia para empezar a escribir una canción. A la hora de la merienda, sentía que me había quitado un peso de encima y había escrito dos canciones y media. Fui al baño y me limpié los ojos que me estaban empezando a picar por las lágrimas secas. Bajé al salón y encontré a Ash tumbado en el sofá. Se había quedado dormido y su cara aun estaba húmeda por las lágrimas. Empecé a desmoronarme de nuevo¿en serio le había afectado tanto como para llorar hasta quedarse dormido del cansancio? Abrí mucho los ojos para espabilarme.¿Y eso que más daba?Yo también había hecho eso muchas veces, y la mitad de ellas había sido por su culpa. Bien. Había empezado a devolverle la jugarreta y ni siquiera me había dado cuenta.

Salí al jardín y encontré a la madre de Ash tomando el sol en una de las tumbonas. Recordé la vez que yo había estado allí con Andy y lo atenta que había sido ella con nosotros. Decidí llevarle un vaso de limonada como había hecho ella aquella vez y me senté en la tumbona de su izquierda.

-¡Oh!Muchas gracias Andy.¿Ya te sientes mejor?-me agradeció la señora Purdy

-Sí, gracias, solo me había mareado por el viaje. Será mejor que no me mueva mucho.

-Estoy de acuerdo con eso.¿Seguro que quieres quedarte aquí en el sol?No creo que sea bueno para tu cabeza.

-Oh, no se preocupe, no me quedaré mucho tiempo.

-Vale.¿Has hablado hoy con tu madre?

-Em...no, hoy no la he llamado

-Bueno, pues yo sí he hablado con ella.

Su voz no dejaba de ser amable, pero sentí como si la conversación se hubiera vuelto más seria.

-Oh, bien.¿Que le ha dicho?

-Pues, hemos hablado de muchas cosas, pero creo que la más importante eres tú.

Me quedé bloqueado.¿A qué se refería?

-Mmmm¿yo?-le dije

-Sí, tú.

Se incorporó en la tumbona y quedó mirando hacia mí. Sus ojos reflejaban una mezcla entre amabilidad y comprensividad que me estaba poniendo nervioso. Como no respondí, ella siguió hablando:

-Le pregunté a tu madre si tenías jaqueca o algún tipo de enfermedad parecida. Ella me dijo que no y cuando le dije que te quejabas mucho de la cabeza casi se echa a llorar. Dice que la cabeza te duele cuando has estado mucho tiempo llorando¿es eso cierto?

Clavó en mí sus ojos cargados de preocupación y bajé la cabeza avergonzado.

-...Sí...-contesté

-Y¿has estado llorando estos días?

-Sí.

Esta vez respondí más decidido. No sabía qué era exactamente lo que le iba a contar, pero quizá ella pudiera ayudarme.

-¿Por qué?¿Echas de menos tu casa?

-No, no es eso.

-¿Entonces?

Suspiré. Tenía que pensar rápido lo que iba a decir y sobretodo no hablar más de la cuenta.

-Yo...siento que...Ash no quiere verme aquí y...bueno...es incómodo.

-¡Oh!Sí, lo siento, bueno, es que él, pues, es muy desagradable, ya sabes pero, cuando le conoces, bueno, es muy sociable, o al menos lo es con los otros chicos. Pero yo creía que ya os llevabais bien¿no?Os vi muy contentos esta mañana.

Ah, mierda, ahora sí que no sabía que decirle. En fin, si quiero un consejo que me sirva tengo que ser sincero(ocultando la parte de los besos claro)

-Si, bueno, es que Ash es raro. Cuando estamos solos me trata muy bien y me siento integrado pero cuando hay más gente, bueno él...cambia.

-Sí, así es él. Es muy cabezota y va de duro porque le da vergüenza mostrar sus sentimientos. Pero todos los chicos malos son así¿no?

-Bueno, sí, supongo.

-Entonces no le hagas caso. El verdadero Ash es el que muestra cuando estáis a solas y eso es el que vale. Es normal que te moleste que cuando haya gente cambie pero para eso tienes dos opciones. La primera es aceptarlo como hacemos su padre y yo y esperar a que madure lo suficiente como para que deje de comportarse así. La segunda es que hables con él y seas tú el que le ayude a madurar y dejar de comportarse así.

Sonreí. Esto era lo que necesitaba, y había conseguido desahogarme sin que se descubriera nuestra relación.

-Yo, bueno, intenté la segunda opción pero... volvió a hacerlo. Ese es el problema, me promete que va a cambiar pero no lo hace.

-Oh, claro. Bueno, tu piensa que estará muy difícil para él cambiar eso pero seguro que si insistes lo conseguirá. Mientras puedes darle un empujoncito.

-¿Un empujoncito?

-Sí. Hazle sufrir un poquito. Pasa tu también de él, cuando vea lo que se siente se abrirá un poco más. Puedo ayudarte con eso.

-Ah¿si?¿Cómo?

-Ven

En ese momento la señora Purdy se levantó y me cogió del brazo. Sin soltármelo me condujo dentro de la casa. Ash seguía tumbado en el sofá, pero había abierto los ojos y miraba con melancolía el cojín que usé para apoyarle el pie el día que se cayó.

-Bien Andy, lávate las manos. Vamos a hacer galletas.