Capitulo 26
ASHLEY POV
Abrí los ojos cuando escuché ruidos en la cocina. Decidí hacerme el dormido cuando descubrí que el que los hacía era Andy, y ahora se dirigía al jardín con un vaso de limonada en la mano. Me abracé al cojín que había estado mirando hasta quedarme dormido. ¿Qué iba a hacer ahora? Ya había salido de la habitación pero¿se le había pasado?¿me había perdonado?¿me odiaba?Se había ido al jardín¿y si iba a pedirle a mi madre que le llevara de vuelta a casa?Yo no quiero seguir aquí si él no está. No pienso volver a tener un lío de una noche jamás. Ellos tenían toda la culpa.
Suspiré durante un largo rato mirando el cojín hasta que oí pasos que se acercaban desde fuera.
-Bien Andy, lávate las manos. Vamos a hacer galletas.
Levante la vista y los miré. Mi madre traía a Andy del brazo y lo llevaba a la cocina. ¿Había oído bien?¿galletas?¿por qué?Me incorporé en le sofá y giré la cabeza hacia ellos. Se perdieron en el aseo mientras yo miraba la puerta esperando a que salieran. Cuando lo hicieron ambos se metieron en la cocina sin decir nada. Apagué el televisor y fui tras ellos.
-Mmmm¿mamá?
-¿Sí, cariño?
-¿Que hacéis?
-Galletas¿no nos has oído?
-Eeeemm... sí pero... ¿ahora?
-Claro, para la merienda. Anda, vete de aquí que nos molestas.
Dudé un segundo antes de volver al salón. Andy se había quedado de espaldas ayudando a mi madre con los ingredientes y los utensilios para las galletas. Subí a mi habitación y me senté en su cama. Estaba muy arrugada pero no la había deshecho. Supongo que se había tirado directamente nada más entrar. Yo hubiera hecho lo mismo. Estiré las sábanas con una mano mientras recordaba lo que habíamos hecho en ese mismo lugar esa mañana. Unas lágrimas empezaron a caer por mis mejillas y tuve que levantarme a buscar pañuelos. Mientras me secaba la cara me fijé en el bajo, que seguía a los pies de mi cama desde que lo solté el primer día. Lo alcancé y lo saqué de su funda con cuidado, pensando un poco en lo que iba a hacer con él. Cuando coloqué mis dedos en sus cuerdas empecé a probar melodías nuevas. Lo tenía claro: iba a escribirle una canción a Andy para pedirle perdón. Era romántico¿no?
ANDY POV
Me senté a ver la tele mientras la madre de Ash se perdía en el despacho de su marido. Acabábamos de poner las galletas a hornear y teníamos que esperar 20 minutos a que se hicieran. Estaba acostumbrado a hacer dulces con mi madre y cuando la señora Purdy venía a merendar a veces se nos unía. Mientras las preparábamos se ha encargado de mantenerme entretenido y estoy mucho más contento que antes. Además, saber que tengo una aliada me ha garantizado la seguridad que necesitaba y ya no me da vergüenza mirar a Ash. Esperaba que siguiera tirado en el sofá pero cuando he llegado no estaba. Si presto atención puedo oirle de fondo tocando el bajo, pero no quiero saber nada de él. Cuando las galletas estuvieron hechas las saqué y las puse en un plato cuidadosamente. La señora Purdy llegó cuando ya casi había terminado.
-¿Ya están hechas?¿Por qué no me has avisado?Me he entretenido demasiado.
-No se preocupe, ya las he sacado yo. Han salido muy bien.
-Si que tienen buena pinta. Separaré unas cuantas en un plato para llevárselas a mi marido, que todavía le queda mucho trabajo¿harías tu lo mismo con Ashley?
Al ver que yo no sabía que contestar siguió hablando.
-¡Oh no, no, no!¡Que digo!Podría pensar que quieres hacer las paces con él. Mejor se las llevo yo y le digo algo para asustarle.
-¿Algo para asustarle?
-Tú déjamelo a mí-dijo mientras ponía unas cuantas galletas en un plato-luego te cuento.
Salió de la habitación con una sonrisa maliciosa y no pude evitar sonreir. Esto iba a ser divertido.
ASHLEY POV
-¿Se puede?
Mi madre me interrumpió justo cuando la melodía se estaba volviendo más interesante. Escondí rápidamente todos los apuntes que había anotado sobre los acordes o frases que le podrían ir bien a la letra y le permití pasar. Llevaba un plato de galletas en la mano.
-Cariño¿Estás bien?Te noto raro.-dijo acercándose a la cama.
-No, no pasa nada mamá-contesté, aunque era obvio que sí pasaba.
-Te he traído estas galletas para ti. Nosotros nos estamos comiendo el resto abajo.
-Gracias
Espera¿le había dado las gracias? Eso no era propio de mí. Mi madre también se extrañó y me miró con ojos confusos.
-¿Estás seguro de que no te pasa nada?Puedes contármelo.
-Seguro mamá.
-Bien-dijo mientras se acercaba de nuevo a la puerta.-Después Andy va a salir con un chico de por aquí cerca y tu padre y yo vamos a ir al paseo marítimo a despejarnos¿qué vas a hacer tú?
-¿Yo?-¿Que, que, que, que, QUE? Que repita por favor, que todavía no me creo que esté pasando esto.-Me quedaré en casa, supongo...
Mi madre asintió y salió de la habitación.¿Andy?¿Con un chico?¿Que chico?Eché a un lado las galletas y me puse a dar vueltas por ña habitación.¿Y se supone que yo me voy a quedar aquí de brazos cruzados mientras él se iba con otro? De repente, fui consciente de que Andy podía vivir sin mí. Lo había perdido, y hasta ahora no me había querido dar cuenta.
