Capitulo 30

ANDY POV

-Andy,¿Te importa sentarte?-pidió la Señora Purdy

-No...-contesté.

Ash estaba sentado a su derecha intentando esquivar mi mirada, así que yo me senté a la izquierda.

-Verás Andy. Hemos estado hablando, y creo que ha llegado el momento de que arregléis las cosas así que... Por favor, escucha lo que Ashley tiene que decirte.

Pegó un codazo a su hijo para que me mirara. Ash clavó sus ojos tristes en mí y comenzó.

-Andy yo... lo siento mucho, de verdad, sé que te lo he dicho muchas veces pero esta vez me he dado cuenta de mi error. No sé que me pasó, me costó reaccionar, solo pido que me perdones porque...

Su voz se quebró y agachó la cabeza para que no le viera llorar. Se llevó la mano derecha a la cara y comenzó a secarse las lágrimas mientras su madre le frotaba el hombro cariñosamente.

-...porque no he parado de pensar en ti y en ese momento desde que ocurrió. No te pido que vuelvas conmigo, sé que no te merezco pero por favor, perdóname.

Las lágrimas seguían cayendo por su rostro y necesitó las dos manos para limpiarse. Su madre lo abrazó y le apoyó la cabeza en su hombro. Ahora yo debía de responder, pero no tenía ni idea de que decirle.

-Ashley ¿no lo ves? Ahora te estás dando cuenta de como me siento yo cuando pasas de mí delante de otra gente. Obviamente no voy a pedirte que me vayas luciendo por ahí ni diciendo a gritos que estamos juntos, yo solo quiero... que no te averguences de mí.

-No hay ningún motivo para que se averguence de tí¿verdad?-le preguntó su madre aligerando la conversación.

-Por supuesto que no Andy yo...no sé lo que me pasó, todo esto es nuevo para mí.

-Ya, por eso dejé que fueras poco a poco, pero no puedo estar dejándome humillar siempre.

-¡No Andy!¡Esa no era mi intención!¡Lo siento tanto!-Volvió a romper a llorar y escondió la cara en el hombro de su madre.

-Lo sé, pero eso es lo que lograste. Por eso he reaccionado así. Tenías que darte cuenta de el daño que me estabas causando.

Esperé a que Ashley contestara de alguna manera pero no podía parar de llorar. Su madre volvió a meterse en la conversación para ayudarle.

-Entonces Andy...¿todo arreglado?

Su hijo me miró de reojo con los ojos brillantes y la culpa reflejada en ellos.

-Claro-sonreí-Estás perdonado.

Ashley se levantó como un resorte y vino hacia mí. Abrí los brazos para envolverle con fuerza pero me sorprendió con un largo beso en los labios. Cuando nos separamos, quise salir corriendo¡su madre estaba justo delante!

-Bien, veo que tenéis que aclarar muchas cosas y yo sobro. No os preocupéis iré a buscar a tu padre y daremos un paseo para que se despeje del trabajo.-dijo la señora Purdy levantándose y saliendo del salón.

Ash se acercó más a mí y me cogió de las manos. Distraje mi vista hasta que su madre salió de la habitación y entonces lo miré. El hizo su sonrisa más grande y me dio otro gran beso. Dios mio, sabía a gloria. Mi cuerpo se relajó al instante y solté un gemido antes de devolverle el beso. Ash subió su mano derecha lentamente acariciándome el brazo y paró un poco antes de llegar al hombro, la dirigió por la espalda y acabó abrazándome con fuerza. Paré para coger aire y enterré la cabeza en su cuello. Giró su cara hasta dejar la boca a la altura de mi oido y me susurró.

-Te amo.

-Lo sé.

ASHLEY POV

Seguimos abrazados hasta que mi madre salió del estudio de mi padre arrastrándolo del brazo hasta la calle.

-¡Chicos!¡Nos vamos!Nosotros cenaremos fuera, os dejamos dinero para que pidáis pizza. Sed buenos¿vale?

Justo después se oyó la puerta cerrarse y reinó el silencio. Le dí a Andy un beso en la sien y me separé un poco de él para mirarle a la cara. El pobre estaba sonriendo "¿cómo he podido hacerle tanto daño a esta cosa tan hermosa?"pensé. Casi lloro de nuevo.

-¿Vamos pidiendo las pizzas?-preguntó

-Yo prefiero comer otra cosa.

-¿El qué?

Que tonto.¿No era obvio?Mordí su labio inferior con fuerza mientras me abrazaba a su cuello para acercarlo aún más a mí. Seguí dándole bocados ansiosos por toda su boca mientras le empujaba para quedar tumbado sobre él en el sofá. A Andy le faltaba el aire y se estaba calentando por momentos. Seguí bajando por su cuello dejandole la marca de mis dientes mientras él gemía. Comenzó a quitarme la camiseta y tuve que sentarme a horcajadas sobre él para ayudarle. Cuando consiguió desprenderse de ella empezó a recorrerme los abdominales con un dedo que luego se mordió con gesto travieso. Eso me calentó a mí así que le quité la ropa rápidamente. Iba a deshacerme de sus calzoncillos cuando me agarró de las muñecas con fuerza.

-No, ahora voy a hacerte sufrir.

Sus ojos reflejaban un picardía que nunca había visto en él. Estuve a punto de correrme solo con eso. Se incorporó en el sofá y me empujó hasta quedar tumbado sobre mí. Desabrochó mi cinturón y me bajó los pantalones con fuerza. Volvió a ponerse sobre mí y me besó metiendome la lengua hasta el fondo. Quería gemir pero apenas me dejaba hacerlo así que me limité a hacer ruidos raros que demostraban que me tenía sometido a él. De repente, empezó a hacer movimientos de vaivén con sus caderas y a rozar su miembro con el mío. Ambos estaban listos para descargar y yo me moría por que Andy me dejara hacerlo, pero él no estaba dispuesto a darme el placer que quería. Siguió bajando su boca lamiendome el cuello y repasando las líneas que marcaban mis abdominales con la lengua. Yo no paraba de estremecerme y de susurrar su nombre, pero él ni siquiera me miraba mientras me exploraba. Cuando llegó a los calzoncillos los quitó suavemente asegurándose de rozar mi pene con los dedos mientras lo hacía. Solté un gemido y un líquido transparente salió de la punta. "Genial" pensé "Verás la cara que pone mamá cuando acabemos con su sofá". Intenté decirle a Andy que nos fuéramos a otro sitio, que podíamos ensuciar los cojines, pero se me olvidó en cuanto hundió su cabeza en mi entrepierna. Mis músculos se tensaron y el pene me dolía de deseo pero Andy seguía sin tener intenciones de aliviarme. Se limitó a enredar mi miembro con su pelo y a soplar suavemente por la base para provocarme un gemido desesperado.

-Andy...por...favor...

Mis súplicas solo le provocaban risas así que decidí que era el momento de actuar. Le agarré fuerte del pelo y le intenté obligar a meterse mi virilidad en la boca, pero me apartó las manos antes de que pudiera conseguirlo. Pensé que habría cabreado así que las aparté e intenté seguir aguantando un poco más sin descargar. Andy se incorporó y me cogió de las manos levantándome del sofá hasta que los dos estuvimos de pie. Sin soltarme me llevó hasta el brazo del sofá sobre el que se echó boca abajo dejándome su trasero listo para que lo penetrara. Me agarré a su cintura y lo hice, atrayendole y alejándole de mí a él en lugar de moverme yo. Cuando terminé, recorrí su espalda con mis manos hasta llegar a su pelo, del que tiré con fuerza hasta ponerle de pie. Si soltarle, le obligué a sentarse en el brazo sobre el que se había tumbado antes y me agaché para hacerle un mamada. Andy me rodeó el cuello con un brazo para apoyarse mientras se agarraba al respaldo del sofá con el otro. Intenté hacerlo despacio, para hacerle sufrir como él me lo había hecho a mí, pero tenía tantas ganas de él que todos mis movimientos eran rápidos y decididos. Lamía con tanta fuerza que Andy cayó hacia atrás en el sofá pero yo seguí persiguiendo su pene con su boca hasta que volví a encontrarlo y seguí chupando. Andy comenzó a gritar del placer y tuvo un orgasmo antes de correrse. Temí que el sofá se manchara, pero afortunadamente ahí estaba yo para que no quedara ni una gota que pudiera darle ese disgusto a mamá. Cuando terminamos me quedé sentado en el suelo con las piernas cruzadas intentando recuperar el aliento. Andy se sentó a mi lado respirando con dificultad y me dio un cariñoso beso en la mejilla. Miré el desorden que habíamos provocado.

-Bien, tendremos que eliminar las huellas y pedir las pizzas antes de que mamá regrese.