LEAN:

D: Aqui el segundo, fue un poco mas largo~

Espero sea de su agrado~


Segundo capitulo: "El espíritu de la fortuna."

Jack Frost balanceaba su bastón y brazo fuera del trineo, mirando hacia abajo, contemplando el camino de todo el trayecto del lugar del Polo Norte a lo que parecía cruzar hacia el continente de Asia. Se incorporo sentándose y mira hacia Norte quien manejaba el trineo.

- Y… ¿Qué hay sobre ese Tama? – Tratando de romper el silencio y mirando algo inseguro a Norte de que le responda su pregunta.

- Tama es un espíritu de la fortuna que tienes que ayudar, ¿Qué más quieres saber? ¿Quieres saber si también tiene el record de travesuras? – respondía con un acento humoroso y obvio mantenía la vista al frente pero volteaba hacia Jack en corto y solo lo miraba de reojo.

Jack miro a Norte con disgusto, sabía que le dirían algo así, solo sabia eso que ayudaría a Tama y le ayudaría a destruir una cola maldita o algo así, así se lo replantaba él, pero… ¿Cómo que cola?, de repente se pregunto, ¿Cómo sería este espíritu que tiene cola? ¿Sería como animal gigante como Conejo? ¿Un gato gigante? Mientras se hacia esas preguntas que solo lo confundían mas Norte comienzo a reír a carcajadas emocionado.

- ¡¿Qué pasa?! – se acerca Jack hasta Norte y mira a donde Norte dirigía la vista

- ¡Llegamos mi pequeño guardián! – exclamaba emocionado.

Las nubes se deshacían y entonces se lograba divisar la ciudad, la ciudad de Tokio perteneciente de Japón, por todos lados se veía gente, gente apurada por el trabajo, estudiantes riendo y paseando entre las calles y niños jugando en los parques, era una ciudad pequeña pero era la central de todo Japón y el origen de Tama.

- Estas personas pueden compartir mi asombro de forma distinta, ellos crean tecnología para la comodidad de las personas humanas – menciono Norte mirando a Jack

- ¿Y te ha llegado a superar? – miro Jack hacia Norte con un tono de reto y divertido

Norte solo rio fuertemente como si le hubiera dicho un chiste muy bueno – ¡Ellos son buenos, pero nadie supera a Norte! – y con eso latigueó un poco las correas para guiar a los renos a un punto especifico.

Llegaron a un templo que tenía una estatua un gato muy grande, el lugar estaba lleno de forestación, convivía en armonía con la naturaleza, lucia algo viejo el templo pero al mismo tiempo se veía que aun era habitado.

- ¿Y que es este lugar? – Miraba el joven guardián por todas partes, posaba su vista arriba y abajo mientras caminaba curioso.

- Templo de Sestagaya – Se escucho entre la nada, era una voz femenina. Jack se sorprendió, pensó que alguna persona estaba por ahí y lo podía ver y escuchar.

- ¡Ven acá Tama! – Grito Norte feliz - ¿O acaso te harás la tímida con el viejo panzón? – Golpeteaba su panza al decir "panzón".

Y enseguida salto alguien hasta donde la estatua, era una chica no muy alta de cabello negro realmente largo, llevaba un traje típico de Japón, un kimono con colores blanco y rojo y un mono con un cascabel en medio; tenia orejas de gato y llevaba consigo cascabeles en ellas. En sus piernas solo llevaba unas medias largas blancas y solo traía puestas un tipo de sandalias. Ella lucia feliz al ver a Norte, parecía entonces ya conocerlo desde hace algún tiempo y dio una reverencia en saludo y salto enseguida a Norte recibiéndolo con un fuerte abrazo en la panza.

- ¡Te extrañe! – exclamo la chica felina con alegría parecía como si hasta cierto momento pudiera ronronear lo que asustaba un poco a Jack.

Norte recibía el abrazo de ella con fuerza y se separan – Ya sabes a que vinimos pequeña Tama, pero esta vez conocerás a alguien nuevo, un nuevo guardián – decía con emoción y euforia.

- ¿Un nuevo guardián? ¿La luna lo eligió? Fue por Pitch, ¿cierto? – Ella miraba con curiosidad y entre sus preguntas movía un poco sus orejas

- Sí, creo que Pitch no puede ocultar para nada su presencia de todos los espíritus, pero sí, Hombre de la Luna lo eligió, es fuerte, así que tu puedes confiar en él – dijo la ultima parte como para calmar la ansiedad de que pudiera con el trabajo.

- Si la luna lo eligió debe ser así y si tú lo dices, más – ella sonrió hacia Norte como si fuera un padre para ella.

Jack tosió un poco para hacer presencia y le comenzaba a molestar el ambiente, tenía muchas preguntas para saber cómo manejar toda esta primera y extraña misión. Norte y Tama voltearon entonces Norte abrazo a Jack por el hombro (agachándose un poco, ya que Norte es mucho más alto y grande.) listo para presentar al joven guardián.

- Tama, te quiero presentar al 5° guardián, Jack Frost, espíritu del invierno y guardián de la diversión en los niños – cuando lo mencionaba así, había un aire cálido en sus palabras, seguro, Jack sonreía cada vez que Norte hablaba así, denotaba la confianza que siempre tenía en sus compañeros guardianes.

- Eh…Mucho gusto, Tama – extendía la mano el joven guardián para hacer un saludo formal, pensó que era lo más apropiado, mas la felina hizo una reverencia al guardián del invierno.

- El placer es todo mío, me alegra conocer al 5° guardián y que esté dispuesto a ayudarme… - se incorporo y sonrió, el joven guardián alzo su mano disimulando que no la extendió.

Tama ahora dirigió la mirada a Norte - ¿Le dijiste lo que tiene que hacer solamente? – preguntaba ella con curiosidad

- Claro, solo lo que tiene que saber – respondió Norte, había algo de misterio en esas palabras, como si hubiera algo más que preferirían no supiera nadie más, Jack se hizo de la vista gorda con ese pequeño detalle, suponía que no tenia hacer más que ayudar a Tama con su problema.

- Entonces, creo que todo va a estar bien – sonríe Norte y mira hacia Jack – Si necesitas ayuda sabes que puedes llamarnos, Tama te tendrá al tanto de todo lo que tengas que saber en este lugar – decía mientras subía a su trineo - … ¡Nos vemos! – grita y latiguea las correas y se va rápidamente del lugar disipándose entre las nubes

Jack se queda mirando hacia donde se fue Norte y suspira un poco y vuelve su mirada hacia Tama, quien al momento ya no se encontraba y el joven guardián se sobre exaltó.

- ¡¿Oye?! ¡¿Tama?! – Grita el guardián y comienza a mover el paso, enseguida da un saltito y comienza a flotar mirando todo el lugar y buscando a Tama, el templo era grande pero lo que más llamaba la atención es que tenía muchas pequeñas estatuas de gatos levantando la pata, no entendía muy bien Jack de que se trataba todo este lugar, ni recordaba cómo se llamaba el lugar cuando Tama lo dijo.

Siguió buscándola y llamando por su nombre, hasta que logro verla estaba a un lado de un hombre anciano que vestía una túnica extraña, hacia reverencia a una de esas pequeñas estatuas de gato que a Jack le parecían tan extrañas. Ella miraba al anciano con una sonrisa, aunque él no pudiera verla, el anciano termino su rezo y se levanto, en cuanto termino, ella hizo sonar su cascabel y brillo una parte de la frente del anciano y al hacer esto ella sonrió mas.

Jack se acerco a ella mientras miraba al anciano irse y miro hacia ella - ¿Qué es lo que hiciste? – pregunto curioso el ojiazul

- Le di fortuna – ella respondía mientras aun veía el lugar de donde el anciano se fue con una mirada un tanto extraña

- Ah, sí, eres el espíritu del gato de la fortuna – respondió para sí mismo – y si ellos vienen a ti y te piden fortuna…se supone… ¿Qué creen en ti? – miro hacia ella atentamente

- Si, pero ellos no pueden verme si es a lo que quieres llegar – respondía ella mirando al ojiazul

El joven guardián la miro confundido – Pero…Si creen en ti…- y fue interrumpido por ella.

- No aplican para mí esas reglas, solo pueden verme cuando yo lo deseo o cuando me transformo en un gato normal… - miraba ella al guardián mientras se sentaba y se estiraba

- ¿Un gato? – Miro hacia ella curiosamente, le daba curiosidad como seria ella en gato

- Si, esa era mi forma original…Antes de convertirme en un espíritu, este lugar es en el que nací, muchas personas creen en mi, niños, adultos, ancianos…Doy fortuna al que lo necesita de diferentes formas… ¿No te lo explicaron? – miro al chico del invierno algo molesta

- Si, pero…Bueno, me dijeron algo de que tenía que ayudarte a destruir tu cola o algo así, pero si es así… ¿Un gato no necesita su cola? – Miraba la cola de la chica moverse de un lado a otro

- Yo no la necesito, de hecho ese no es el tamaño de mi cola, mi cola es pequeña, como una bolita, como la de un conejo – Miraba un poco molesta al guardián, le molestaba algo la ignorancia de él, pero no podía hacer nada, era nuevo.

- ¿Entonces por que crece tu cola? – Miro hacia ella impaciente, le estaba comenzando a molestar que tenía tantas preguntas pero entre más le respondía, mas había.

- Cosa de espíritus, no es algo que entiendas – Dio media vuelta y dio un salto a otro hasta llegar al techo del templo

Jack miraba con enfado hacia ella, con su bastón golpeo una de las estatuas de los gatos haciendo que se congelara al instante mientras arremedaba la última frase de ella.