La verdad no se muy bien como empezar esto... Así que antes de las disculpas pertinentes, iré al grano.
No tengo intenciones de continuar escribiendo esta secuela.
No sé que tan necesario sea, pero me siento obligada a darles mis razones. Antes que todo, fue un error intentar escribir algo de la nada sin planear una linea argumentativa o sin tener claro a dónde quería llegar con esto. Creo que cuando empecé AD II solo intentaba probarme que aun podía sacar algo coherente de mi cabeza, luego de tanto tiempo sin escribir. Obviamente no resultó como tenía planeado. Después de un tiempo me di cuenta que, en vez de estar deseando continuar, detestaba tener que pensar como sacar esta historia adelante; no me gustaba y tenía la cabeza en otros fandoms. Eso va contra de lo que es para mí escribir; si no lo disfruto, no tiene sentido, en especial cuando se trata de un fanfic. Obviamente la dificultad tiene su gracia, pero solo cuando hay algún interés en continuar. Y yo lo perdí por completo.
Les pido mis disculpas a las personas que han estado siguiendo esta historia. De verdad lo siento. Me ha tocado estar esperando la actualización de un fanfic que nunca llega {sintiendo el posterior deseo de lanzarle un crucio a la autora} así que asumo que me odiarán un poco. O mucho. Que no sea mucho, por favor.
Pensé en borrar la historia de fanfiction, pero me da miedo que quizá en algún momento futuro cambie de parecer y me llegue una iluminación divina y decida continuar y... y la historia ya no esté. Así que la dejaré aquí, por si acaso, pero no prometo nada. Espero que comprendan.
Ahora mismo estoy trabajando en otras historias {y disfrutándolo} pero de fandoms muy diferentes. Nada relacionado con Harry Potter. Si conocen {y les gusta} Free!, No.6 y/o Naruto {sip, anime} me alegría mucho que leyeran mis nuevos fanfics, una vez que estén publicados. Y si no... bueno, muchas gracias por todo hasta ahora, por el apoyo, por leer, por los favoritos y los comentarios. Si no fuera por eso, créanme, AD II no habría pasado del primer capítulo.
Un abrazo, Eyp.
