LEAN:
Woo :3! Dos capítulos en un día en este capitulo he corregido varias cosas de mi escribir y he sido mas descriptiva, me falta un poco mas...
Se que voy muy lenta, pero quiero que la historia se desarrolle bien...
Espero y la disfruten, ¡Ah! Si quieren ver la apariencia física de Tama, es asi: fs70/i/2012/364/5/d/maneki_neko_by_
Y si, el dibujo es mio~
Haré mas así después ~
Disfrútenlo~
Tercer capítulo: "Esta llegando el invierno."
Ha llegado la noche, Tama miraba la ciudad desde lo alto de un edificio, había nubes esparcida por el cielo y ella de un momento a otro miro hacia arriba, susurrando para ella misma con ansiedad – Viento…- repentinamente las nubes se iban marchando y dejando ver a la luna hermosa y resplandeciente. Era algo que Tama adoraba, ver la luna, los guardianes lo conocen como Hombre de la Luna, el siempre te dará una razón para tu existir y solo él conoce tu destino.
El viento movía las nubes sin parar hasta dejar un cielo de noche despejado para que la Luna resplandeciera sin preocupaciones.
Tama tenía una culpa interior siempre al mirar la Luna, así que era lo mismo siempre, mirar la Luna para luego bajar la cabeza con tristeza, soltar ese gran suspiro y hacerse un montón de preguntas mentales que desde un desconocido tiempo ella se hacía.
A lo lejos estaba Jack quien miraba a Tama con una mirada desconcertada pero conservando ese enfado que había tenido desde el último encuentro, ella se encontraba sentada a la orilla de ese edificio y el la observaba desde un tanque que se encontraba en ese mismo edificio que le daba una vista más alta y solo lograba verla de espaldas, se apoyaba en su bastón y aun la miraba, preguntándose qué era lo que hacia ella allí, decide seguir el mismo trayecto de la mirada de ella y fijo que miraba a la Luna. El acostumbraba a hacer lo mismo, siempre que se sentía solo y que ya no podía mas miraba la Luna, pues la Luna daba cierto aire de seguridad y solo él en su momento le dijo quien era.
Dio un suspiro de cansancio, floto hacia el lugar donde estaba ella y se sentó aun lado de ella con cuidado.
- Es hermosa, ¿no? – rompiendo el silencio y sin dejar de mirar a la Luna comento el joven guardián.
Ella se sorprendió un poco, volteando rápidamente hacia él y mantuvo su mirada hacia él durante unos segundos, pero el solo seguía mirando la Luna de la misma manera en que ella lo hizo hace unos momentos. Soltó un suspiro y dirigió su mirada hacia abajo – Si, lo es… - había algo desanimado y resignado en su voz.
Jack intentaba no hacer preguntas a su estado de ánimo, ya que al parecer eso causaría la misma reacción anteriormente y quizás a ella no le gustaba hablar mucho de su condición de espíritu a la que estaba atada.
- Perdón… - Soltó Tama entre el silencio – Perdón por haber actuado así, no me gusta mucho que hagan tantas preguntas, pero es que estaba acostumbrada a que los guardianes me ayudaran con esto sin hacer preguntas de ello y tu eres nuevo… La luna te eligió – al decir esto miro una vez más hacia la Luna
- Si…Si me explicaron un poco, pero ya sabes como son, algo…bueno, eso…- No sabía Jack con que palabra describir a ese grupo de guardianes tan elocuentes y a veces sin sentido.
- Ellos son buenos…- agrego ella mientras balanceaba su cola de un lado a otro como los felinos
La miro, pensó en como los conoció y sonrió para sí – Si, son buenos…- sus palabras denotaban calidez y un gran afecto a ellos.
El silencio volvió a apoderarse del lugar, pero no era un silencio incomodo, era un silencio re confortable, solo se escuchaba el viento, los sonidos entremezclados de la ciudad con sus miles de personas y acompañados de ese brillo hermoso de la Luna.
El viento resoplo en el rostro de Jack, de repente reacciono y se levanto ayudado por su bastón.
- El invierno pronto llegara aquí – dijo con orgullo y miro hacia Tama
Tama miro con sorpresa a Jack por la reacción espontanea – Bueno, estamos en épocas…Creo que ya deberías traer el frio aquí…- respondió con algo de duda
- ¡Acompáñame! – Estiro su mano hacia ella – Vamos a traerles diversión invernal – dijo con una gran sonrisa, obviamente Jack le emociono, pues es su trabajo y lo que él considera más divertido.
Tama miro la mano de Jack y sonrió, tomo la mano de Jack, este sonrió al ver que la felina acepto y hace algunos movimientos con su bastón y da un gran salto llevándose a Tama - ¡Viento!¡Danos una vuelta para traer el invierno! – grito con euforia y una ráfaga de viento los arrastro y Jack iba moviendo su bastón por doquier y la ciudad de Tokio junto con sus distritos iban llenándose de nieve y la ráfaga de viendo iba haciendo más fría en todo Japón.
- ¡WOOOOOOO!- Gritaba el joven guardián emocionado, Tama observaba como se llenaba de nieve todo y la escena de los lagos congelándose y todo llegándose de escarcha le parecía divertida y esta mira a Jack de una manera picara y se suelta de la mano de Jack dejándose caer hacia un bosque, Jack volta al momento en que esta se suelta y se asusta, enseguida al perderse la imagen de Tama entre los árboles se escucha un golpe seco.
-¡Tama!- grita este asustado y baja enseguida a toda velocidad para buscarla donde se supone había caído, todo estaba cubierto de nieve así que pensó que se enterró entre la nieve y este comenzó a remover la nieve con su bastón - ¿Dónde estás? ¿Tama? – No paraba de gritar asustado el joven guardián, hasta que un montón de nieve le cayó encima proveniente de una rama de algunos de los arboles.
- ¡Ha,ha,ha! – La felina reía poniendo una mano para cubrir su boca y con otra apuntaba a Jack que estaba cubierto de nieve, obra de su propio trabajo
Jack sale de la nieve y mira con molestia a Tama, pero la molestia se va borrando de su rostro al saber que estaba bien.
- Oye, soy un espíritu, se volar, pero prefiero mantenerme en tierra y saltar de un lado a otro y escalar…Es más divertido – sin duda eso era típico de un gato, dar grandes saltos y andar por ahí a grandes alturas, ella baja de la rama y ayuda a Jack a levantarse y de repente una bola de nieve choca en su rostro.
- Tenia que cobrármelas – Dijo el joven guardián flotando del lugar de donde estaba con la manos levantadas en pose de que era inocente. Tama quito la nieve de su rostro y lo miro con reto, salto de donde estaba todas las ramas alrededor haciendo caer la nieve que se encontraba en todos los arboles alrededor de Jack. Mientras Jack esquivaba toda la nieve que caía y se burlaba mientras lo hacía hasta que choca con un árbol y nuevamente se vuelve a enterrar en nieve.
- No debes distraerte… – dijo Tama encima de ese mismo árbol que lo volvió a enterrar en nieve – Creo que ha sido suficiente nieve por un día – sonrió mientras bajaba de un salto para ayudarlo
- Nunca es suficiente nieve para mí – exclamaba orgulloso, mientras se levantaba y sacudía su sudadera.
- Pero si para las personas – respondió – Vamos al templo, me está comenzando a dar frio – froto sus brazos mientras decía esto
- Ah, claro, Conejo también es tan sensible al frio – reía mientras pasaba su bastón de una mano a otra y finalmente la apoya a un hombro suyo.
Finalmente, llegaron al templo y una vez más se encontraba el mismo anciano que había estado en la mañana, el mismo que Tama miro con tanta calidez. Al darse cuenta, Tama enseguida salto hacia a él y se coloco frente a él. El anciano se sentó, dio una reverencia y de su boca salió unas palabras – Gracias… - rezo un poco y se paro inmediatamente regresando de donde vino.
Ella solo lo miraba irse y soltaba un suspiro con nostalgia. Jack la observaba extrañado, ¿Quién era aquel anciano? ¿Por qué le importaba tanto?...Haciéndose esas preguntas se acerco a ella dispuesto a hacerlas.
- Ese anciano… ¿Lo conoces? – Pregunto Jack tratando de sonar casual y no entrometido
- Realmente no… - respondió ella, aun mirando el umbral por donde se fue el anciano. Jack la miraba, no parecía decir mentiras, pero entonces ¿Por qué tanta importancia? Tama se movió del lugar donde estaba y dio un salto para de nuevo ponerse en el techo del templo y movió una pequeña tabla y saco una bufanda roja y se cubrió con ella, tomo asiento y volvió a contemplar la luna.
- Que extraña…- menciono para sí mismo Jack, como podía ella estar tan contenta de un momento y al otro estar tan pasiva, ¿Qué es lo que le afectaba tanto de ese hombre? Había cosas que no sabía de ella, eran cosas que quizás los otros guardianes podrían responderle.
