Uff~ =0=~ La pasada noche me adelante a varios capitulos en word y quizas lo suba hoy de golpe, pero al mismo tiempo no p.p ni siquiera se cuanta gente lee esta cosa D:

Bueno, ahi vamos!

Ya aqui explico los origines de Tama~


Cuarto capítulo: "¿Quién eres?"

La mañana era fría, amaneció todo lleno de nieve y escarcha por doquier. La gente se encontraba bien abrigada y para los niños era dia nevado. Era común ver a los alrededores del templo a niños jugando, era el lugar más libre y el mejor para jugar a las escondidas, entre jugueteo y jugueteo, Jack ya se encontraba con los niños jugando, algunos podían verlo, otros no, pero ahora Jack se sentía feliz de que podían verlo la mayoría de los niños.

- ¡Vamos! ¡Que la guerra empezó!- Jack creaba municiones para los niños y corría de un lado a otro, los niños se encontraban demasiado contentos y el número de niños que podía verlo aumento hasta que todos los niños que estaban ahí jugando podían verlo, una escena conmovedora y divertida.

Tama miraba desde la cima del templo el otro lado del templo, esperando, hasta que una bola de nieve golpeo su cabeza, ella se erizo y volteo hacia el otro extremo, Jack la miraba con una resplandeciente sonrisa, con una mano sujetando y apoyando su bastón en un hombro y la otra mano tenía otra bola de nieve que enseguida la lanzo al ver que Tama otra vez estaba en sí – ¡Piensa rápido! – grito el joven guardián.

-¡Miaw! – la bola de nieve golpe el rostro de la chica y de repente ya no se podía ver que se encontraba en el techo. Jack floto hasta el techo, la buscaba con la mirada y atrás de él apareció un gato, la mayor parte de su pelaje era blanco con unas manchas cafés con negro, parecía un color cappuccino y en su cuello tenía una cinta roja con un cascabel, movía la cola de un lado a otro y se puso en posición de ataque. Jack seguía buscándola, lo que lo ponía un poco nervioso perderla de vista y en cuanto volteaba hacia donde estaba el gato, este dio un brinco hacia él.

- ¡¿Un gato?! – exclamo justo en el momento que este se lanzo en su rostro y Jack cayó al suelo en una montaña de nieve, los niños lo vieron caer y reían por la graciosa escena.

El gato salió del escombro de nieve y se sentó en un lugar cercano contemplando la escena con un rostro de satisfacción, los niños se acercaban al gato, le hacían caricias y comentarios de lo lindo que era.

Jack salió de la montaña de nieve y miraba al gato con enfado, no tardo en darse cuenta que esa era la forma original de Tama, un gato. – Así que esa es tu forma…- Jack se quitaba la nieve de su cabello y sudadera.

Se escuchaban los llamados de los padres de los niños y los niños inmediatamente se fueron despidiéndose de Jack y del pequeño gato. Jack los despedía agitando la mano a los aires y miro al gato – Luces más linda así como gato, al menos te vez mas domable – dijo en tono bromista

Ella ignoro su comentario, dio un salto y subió al hombro de Jack – En esta forma ellos pueden verme – menciono

- Woo…Puedes hablar aun esa forma – se sorprendió Jack y comenzó a acariciarla.

- Claro, pero no es muy inteligente que lo haga, trato de no hacerlo, podría espantar a los humanos. – ella se dejaba acariciar, no era tan orgullosa para negarse a caricias, Jack se daba cuenta que tenía demasiadas mañas felinas y sonreía mientras seguía acariciándola – Puedo enseñarte la ciudad mejor si estas aburrido y puedo contarte un poco de cómo vine a este mundo como espíritu y tú me dirás tu historia – miraba al ojiazul

- Suena bien – respondió sonriendo, comenzó a caminar saliendo del templo y adentrándose a la ciudad.

Jack miraba todo de manera curiosa, la ciudad era grande y llamativa, había demasiadas personas, uno que otro niño, algunos se detenían y saludaban a Jack, mientras las personas adultas reaccionaban y devolvían el saludo pensando que los saludaban a ellos, los niños reían por tan situación. Tama seguía en su forma felina y caminaba guiando a Jack por toda la ciudad.

- Y…Dime, ¿Cómo te convertiste en un espíritu?...- la miro curioso, mientras seguía caminando atrás de ella, mantenía un paso lento, si lo apresuraba terminaría pisándola o algo.

- Yo era un gato en mi vida pasada, esta era mi forma, mi nombre lo conservo, Tama…Pero mi nombre de espíritu es Maneki Neko…- respondía ella mientras seguía caminando y a veces daba alguno que otro salto a paredes para terminar arriba y quedar a una buena altura de conversación con Jack.

- ¿Y cómo la luna te eligió para espíritu? – la miraba

- Pues, incluso la gente de este lugar esparce la historia…El templo donde vivo, ese es mi hogar…-Se detiene en un lugar, era un lugar de artículos antiguos y demás, había uno que otro libro viejo, ella salta hacia un libro y lo abre con su pata – Aquí esta…Puedes leerlo…- invitándolo y posando su pata en una pagina

Jack se acerca al libro y ve la imagen de un gato, parecido a ella, pero era un dibujo algo simpático y viejo, el mismo que las estatuas del templo, comenzó a leer sin más:

"Durante el siglo XVII, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama.

Un día, un hombre de gran fortuna e importancia fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.

A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, y el templo prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.

Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes."

Jack dejo de leer y miro a Tama – esas es tu historia…Salvaste a un hombre – la miraba con una sonrisa

- Si – respondió ella – la gente dijo que di suerte, al morir, la luna me dijo que podía ayudar a más personas…- miraba el escrito como si estuviera recordando el momento – Y la luna, en sueños, le dijo a mi antiguo amo que me llamaría así…- miro hacia él – He ayudado a las personas dándoles fortuna durante estos años, apenas cumpliré los 400 años…Exactamente tengo 398 años…- lo miro sonriendo y moviendo la cola de un lado a otro con emoción

- Llevas más tiempo que yo, apenas tengo 300 años – le sonrió a la felina y sujeta su bastón apoyándose en el rostro, ella devolvió la sonrisa y bajo hacia el suelo en un salto.

-Sígueme, el paseo no ha terminado – siguió avanzando con sus pequeñas cuatro patas y Jack la seguía – Ahora, dime tu historia…La luna tenía grandes planes para ti al nacer – le sonrió al joven guardián.

- Yo…Pues…Tenia mi familia, tenía una hermana, me la pasaba mas jugueteando al parecer, no lo recuerdo bien, pero un día salimos mi pequeña hermana y yo a patinar en el hielo, salieron mal las cosas, el hielo comenzaba a quebrarse…- las imágenes venían a su mente, claramente, la mirada asustada de su hermana y lo nervioso que se encontraba el en sus momentos –…Yo me sumergí en el hielo, pero la salve a ella…- sonrió para sí, aliviado – Y la luna le eligió después…Y me dijo mi nombre, aunque en ese entonces fue lo único que me dijo…-rascaba su mano detrás de su cuello -…Pero estoy agradecido de ahora estar aquí…-suspiro con alegría.

Tama lo miraba, el aún conservaba cierta inocencia, solo quería ayudar a los niños y a sus más cercanos, incluso a una desconocida como ella – La luna hizo una buena elección – agrego en murmuro sonriendo, siguió caminando y acelero el paso la felina, Jack la miro sin poder escuchar a lo que dijo y la miro con confusión, ella paso por un poste y al momento volvió a su forma humanoide y le sonríe a Jack, este le devuelve la sonrisa.

- Vayamos de vuelta al templo – dijo sonriendo Tama y acomodando alguno de sus largos cabellos negros.

- Claro – le sonríe y comienza a flotar a un lado de ella, mientras continúan con conversaciones cualquieras y preguntas de algunas de las travesuras que han hecho en su vida de espíritus.

No era diferente que los dos sentían una gran comodidad, aun si había silencio, se sentía un ambiente agradable, algo podía surgir.