¡Lamento la tardanza! Es que me han pasado cosas tan crueles T.T en la escuela, que no tenía tiempo de escribir, pero aquí está el capítulo. Disfrútenlo.

Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen y tampoco los de Sakura Card Captors

Una vez más

Capítulo 23 Amor.

La luz que se filtraba por la ventana fue lo que lo despertó. Abrió sus ojos carmesí con lentitud, debido al malestar que sentía al percibir el brillo de la mañana; trato de levantarse, sin embargo el fuerte mareo que lo ataco se lo impidió. Se resigno ante los inútiles intentos de incorporarse mientras se maldecía una y otra vez, por haber bebido tanto el día anterior. ¡Y si que había bebido! Recordaba con algo de dificultad, haber ido a tomar a un bar hasta la madrugada y al regresar a su casa –después de un descanso– acabo con casi todas las botellas que se encontraban allí.

- Mi carro. – Susurro cuando recordó que al salir del bar, regreso en taxi a su casa, probablemente aun seguía su preciado auto en el estacionamiento de aquel lugar. "Creo que ha pasado un día…" Pensó con preocupación, suspiro con fastidio, ya que se dio cuenta que ahora tendría más problemas… no sólo los que tendría con Jinno por haber faltado a su trabajo. - ¡Maldición! - Dijo, llevando ambas manos a su cara para cubrirla por completo. Sin embargo, de repente, dio un pequeño brinco cuando sintió algo moverse a su lado. Rápidamente imágenes de la tarde anterior invadieron su mente y se congelo al recordar a cierta visita que tuvo…

"¡¿Qué demonios hice?!" Pensó con desesperación al recordar a cierta castaña de ojos color miel; no recordaba absolutamente nada. ¿Qué había hecho? Con miedo dirigió su vista al otro extremo de su cama, encontrándose con la chica que dormía profundamente acobijada entre las sabanas blancas de su cama. ¡Sí! ¡Su cama!

Palideció de inmediato, y aun, pese al dolor de cabeza que tenía, se incorporo con rapidez sentándose sobre el colchón, se examino y se percato de que sólo llevaba un bóxer puesto. Se congelo mientras veía fijamente a la chica, salió de su shock para retirar las sabanas del cuerpo de Mikan, y así lo hizo, con delicadeza destapo a la castaña, quien no se percato de la acción del pelinegro ya que seguía durmiendo con tranquilidad.

Pudo ver que estaba vestida, sin embargo eso no lo tranquilizaba, ya que llevaba puesta una camiseta de él. Siguió retirando las cobijas pero se detuvo al ver que la chica sólo llevaba esa camiseta… ¡sólo eso! Salió de la cama como pudo, ¿Cómo pudo haber hecho eso? Camino hacia el baño para ducharse y poder tranquilizarse, no recordaba nada, sólo que había abierto la puerta para que ella pasara.

Paso con desesperación ambas manos por su cabello azabache. Se suponía que ya no tenía nada que ver con la castaña y ahora amanecía con ella en su cama. Cerró la llave de la regadera para después salir del cuarto de baño enrollando una toalla blanca en su cintura. Estaba preocupado, no sabía cómo actuar una vez que la castaña se despertara.

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Abrió los ojos con lentitud, aun se encontraba cansada, la noche anterior había dormido hasta tarde, sin embargo tenía que abrir los ojos, prometió a su padre llamarlo temprano al día siguiente. Se estiro entre las sabanas lanzando un bostezo al aire, se tallo los ojos con pereza mientras se sentaba sobre la cama, pero una mirada carmesí la sorprendió. "¡Es verdad!" Pensó.

- Buenos días. – Con una gran sonrisa en sus labios, saludo al pelinegro que se encontraba sentado frente a la cama, pero él la observo con preocupación. - ¿Qué sucede?

Lo vio desviar la mirada por unos segundos, para después regresar a su lugar. – Yo… lo siento, jamás pensé que esto pasaría. – Comento con nerviosismo, pero se desconcertó cuando la castaña comenzó a reír, frunció el ceño algo molesto. ¿Qué era tan gracioso?

- No te enfades. – Dijo entre risas la chica. – Y no te preocupes, no paso nada de lo que tengas pedir disculpas ya que te dormiste a la mitad. – Contesto la chica más calmada.

- Ya veo, pero eso no tiene nada de gracioso. ¿Te imaginas que pasaría si nosotros lo hubiéremos hecho? – Reclamo enojado el pelinegro.

- Perdón, es que tu cara era tan graciosa. – Comento la castaña un poco apenada. – Además, no creo que eso sea malo. – Agacho la mirada apenada, mientras el pelinegro se sorprendía, ¿acaso ella…? Dudo por unos segundos, pero después sonrió al ver el sonrojo de la chica.

Se puso de pie, para después caminar lentamente hacia la chica, se sentó cerca de ella y alzo su rostro tomándola de la barbilla. - ¿Estas decepcionada? – Pregunto el pelinegro mientras la castaña se sonrojaba por completo. Pero no lo alejo de ella cuando se acerco y unió sus labios con delicadeza, inmediatamente él profundizo el beso mientras recostaba a la castaña. – Dime… - Susurro una vez que rompió el contacto entre los dos. - ¿Dónde me quede? Para terminarlo esta vez.

La castaña le respondió con una sonrisa y lentamente lo abrazo para que así sus cuerpos se unieran por completo mientras tanto el pelinegro se entretenía en la delicada piel de su cuello. Sin embargo ambos se separaron inmediatamente al escuchar el sonido del teléfono de la castaña. – Bueno. – Contesto la chica un poco alterada. Natsume se sentó en la orilla de la cama, esperando a que la llamada terminara; estaba a punto de… eso con Mikan, hace unos momentos se estaba lamentando, pero ahora estaba gustoso de seguir. "No tengo remedio." Pensó, pero fue interrumpido gracias al grito de la castaña.

- ¡¿Cómo papá?! – Grito Mikan sorprendida. - ¿Qué pasara conmigo entonces? – Natsume la observo con atención, mientras la castaña esperaba por la respuesta. – Pero… eso… Está bien. – Comento resignada la castaña. – Yo también te quiero. – Y con esto finalizo la llamada. El pelinegro la observo por un momento pidiendo una explicación después de que ella terminara la llamada. – Mi padre saldrá de viaje y me ha pedido que duerma estos dos días con mi amiga. – Natsume frunció el ceño. – Anoche no llegue a casa porque dormí en casa de mi "amiga".

- ¿Por qué no le dices a Imai? – Pregunto el pelinegro poniéndose de pie.

- Ayer hable con ella… me dijo que no estaría en casa este fin de semana. – Comento la castaña con las mejillas sonrojadas. – Pero…

Sin embargo fue interrumpida. – Entonces llama a una amiga o quédate sola en casa. – La castaña frunció el ceño molesta, ¿acaso no entendía el mensaje?

- ¡No me quedare sola! Y no llamare a nadie más… - Reclamo la castaña haciendo un puchero. – Hazte responsable y déjame estar aquí. – Rápidamente se puso de pie quedando frente a frente al pelinegro quien estaba sorprendido por la actitud de la chica.

- ¿Por qué tengo que hacerme responsable?

- Ayer te quedaste dormido sobre mí, no me pude mover hasta que te diste la vuelta, pero ya era demasiado tarde. – Reclamo Mikan señalando al chico de ojos carmesí, quien frunció aun más el ceño. – Entonces no me moveré de aquí. – Dijo sentándose nuevamente sobre la cama.

Natsume suspiro con cansancio, quien diría que Mikan también sabía hacer berrinches. – Este bien. – Cedió dirigiéndose a la salida, logrando que en los labios de la castaña se dibujara una gran sonrisa. – Pero no quiero que andes así por la casa. – La castaña se desconcertó, para después poner atención a donde Natsume señalaba. ¡Se había olvidado que sólo llevaba una camiseta! Rápidamente se cubrió con las sabanas, mientras el pelinegro salía de la habitación.

- Demonios. – Maldijo el chico recargándose en la pared del pasillo. Su autocontrol estaba siendo amenazado por culpa de esa cosita castaña.

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Tomo la única maleta que se encontraba cerca de la cama, observo con atención la pequeña, que se encontraba a un lado de la de ella, sin embargo no le importo dejarla ahí. Salió temprano de la casa, no quería despertar a nadie. Pero no se dio cuenta que un par de ojos azules la observaban con tristeza, al ver como se marchaba.

- Me pregunto a donde podría ir. – Comento la mujer de cabellos rubios frente a la estación de autobuses. – Eres un idiota Natsume… como me gustaría ver tu rostro cuando te enteres de la verdad. – Comento formando una sonrisa burlona en sus labios. – Lastima que no estaré aquí para verlo. Tomo su celular mientras subía al autobús. – El idiota no cayó. – Dijo contestando la llamada. – Si, nos vemos en unas horas.

Cuando termino la llamada, ya se había sentado en uno de los lugares que había apartado la tarde anterior. Jamás regresaría a ese lugar, todo resulto mal, pero esperaba que Natsume sufriera lo mismo que ella, pero seguramente jamás volvería verlo. – Adiós Natsume Hyuga.

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- Gracias, estuvo muy delicioso. – Dijo la castaña con una gran sonrisa.

- De nada. – Contesto el pelinegro levantando los platos, la castaña se levanto de la mesa y camino hacia el sofá donde había dejado el saco de su uniforme escolar, el cual se encontraba igual de arrugado que el resto de sus prendas, pero no tenía nada más que ponerse. El pelinegro la observo desde el comedor. - ¿Piensas ir así a tu casa? – La castaña asintió. – No crees que las personas pensaran mal al verte en ese estado.

Bien, Natsume tenía razón, pero no contaba con otra opción. – Yo te llevare. – Dijo el pelinegro acercándose a la salida. La castaña asintió con una sonrisa en los labios y lo siguió, pero él se detuvo en seco. – Mejor llamemos a un taxi. – La castaña lo interrogo con la mirada. – Deje mi carro en un lugar. Pasare por él, mientras estás en tu casa.

- Esta bien pero de regreso me tienes que llevar a una farmacia. – Comento la castaña haciendo un puchero.

- ¿Para qué? – Pregunto Natsume llamando por celular.

- Es un secreto de mujeres. – Respondió la castaña adelantándose, dejando a Natsume atrás, quien sólo se encogió de hombros.

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Corrió hacia su habitación, Natsume quedo en recogerla en una hora, así que tenía que darse prisa, ya había desperdiciado media hora comiendo un delicioso pudin que su padre le había dejado en el refrigerador. Tomo una de sus pequeñas maletas y abrió con fuerza su closet, sólo serian un par de días y un par de noches, pensaba ir al escuela desde la casa del pelinegro el lunes, bueno siempre y cuando las cosas salieran como ella esperaba. Su padre había avisado que regresaría el lunes por la noche, tendría todo un fin de semana para que Natsume cayera.

Si, ese era el plan de la castaña, esta vez lograría seducir a Natsume; la noche pasada que había llegado a casa del pelinegro y él quedo completamente dormido sobre ella, la chica juro que no se daría por vencida, usaría todas sus armas para tener a Natsume a su lado.

- Esta es perfecta. – Dijo con una sonrisa mientras sostenía una bata para dormir, pocas veces la usaba, ya que no estaba acostumbrada a dormir con sólo ese pedazo de tela. Pero ¿Qué tal y si esa noche no necesitaba ropa para dormir?

Después de unos minutos, el timbre sonó y la chica castaña corrió hacia la puerta principal llevando sólo la maleta. Se encontró con el pelinegro quien un poco más contento había recuperado su auto, aunque si le había costado algo de dinero, además él pobre juro que jamás volvería a salir a tomar, podía quedarse en casa para hacerlo. - ¿Estas lista? – Pregunto mientras caminaba hacia el auto, la castaña asintió con una sonrisa subiendo después de que lo hiciera el pelinegro.

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Con sigilo se movía entre los estantes de aquel establecimiento, no lograba encontrar su objetivo. ¡Tenía que darse prisa! Natsume podría entrar en cualquier momento y preguntar ¿Qué era lo que buscaba con tanta desesperación? Preguntar no era una buena opción, debido al chico que se encontraba tras el mostrador.

-Demonios. – Maldijo mientras revisaba cada uno de los productos de aquel lugar; sin embargo una sonrisa se dibujo en sus labios al ver ciertos sobres de diferentes colores dentro de una caja extraña. - ¡Los encontré! – Grito llamando la atención de los demás clientes. Un sonrojo invadió sus mejillas mientras con sigilo y con todas las miradas sobre ella, se dirigía al mostrador. Sólo tenía que pagar y ya; claro, se aseguraría de jamás regresar a aquel lugar. "Da la cajita y el dinero" pensó con desesperación;" ¡No lo mires a los ojos!" Grito en su interior.

- Buenas tardes. – Saludo amablemente el chico. - ¿Encontró lo que buscaba? – La castaña asintió. Vio como el chico le estiraba la mano esperando que le entregara el producto que la chica quería comprar, Mikan con un poco de duda lo entrego. El chico la observo por unos momentos para después, con una mirada seria, registrar la compra. – Señorita, este producto tiene una oferta especial. – Mikan lo observo con atención. – En la compra de este producto se lleva a mitad de precio otro de la misma marca, pero con diferentes sabores.

- ¿Sabores? – Pregunto con inocencia la chica. El cajero asintió, y respondió:

- ¿Los quiere? – Una sonrisa se dibujo en sus labios y la castaña asintió con una leve sonrisa.

Después de unos minutos la chica salió del establecimiento, aun tenia la duda de por qué esas cosas también eran de sabores. – Si todo va bien le preguntare a Natsume. – Prometió al ver al azabache recargado sobre su auto negro, esperando por ella.

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¡Bien, ahora comenzaba su plan! Pensó la chica entrando al departamento de Natsume. Camino hacia la sala y ahí se sentó por unos momentos. El pelinegro le sirvió algo de té y ambos comenzaron a platicar de cualquier cosa que les viniera a la mente. Unas horas después y ambos se encontraban acurrucados en el sofá viendo una película.

Después de todo lo que habían pasado, quería estar así, un momento junto a la castaña, por un tiempo pensó que ya la había perdido por completo, pero ¡no era así! ella aun seguía a su lado y ahora pasaría todo un fin de semana con ella, la llevaría a pasear, le compraría cosas, la llevaría a ver pelicular y por las noches… ¡Claro!

Ella dormiría en la habitación de al lado.

"Qué bonito fin de semana" pensó con un poco de nerviosismo. Se estremeció cuando sintió como la chica se apegaba más a él, como le gustaba poner a prueba su autocontrol.

- Natsume ¿Por qué no vamos a dormirnos temprano? – Pregunto con inocencia la chica mientras trataba de apegarse aun más al cuerpo de Natsume. El pelinegro observo por la ventana y observo que aun, a pesar de ser las seis de la tarde, estaba oscureciendo lentamente. Fijo su mirada en la de la castaña, y por un momento pensó que eso no estaba bien, sería un gran riesgo si ambos se besaban, pero olvido todo temor al sentir los suaves labios de ella sobre los suyos. Primero fue un beso lento, pero apasionado, Natsume podía sentir como la castaña se esmeraba por tratar de responder al beso, eso le causo gracia, provocando que sonriera sobre los labios de ella, por otro lado, Mikan estaba algo nerviosa, ¿Qué pasaría si le dijera a Natsume que quería estar con él? ¿La despreciaría? Aun, con dudas, la castaña halo del pelinegro con todas sus fuerzas, para que de esta manera ella se recostara en el sofá y él sobre ella.

Las manos de ambos comenzaron a recorrer al otro, mientras el beso se intensificaba aun más. Los minutos pasaban y ahora Natsume besaba más allá de la blanca piel del cuello de la castaña. Comenzaba a hacer mucho calor y fue cuando sintió como el pelinegro se desasía de su estorbosa camiseta, para después retirar la de ella. Mikan se sonrojo al verlo sobre ella casi desnudo, era la primera vez que veía a un hombre, pero eso no le causo temor; al contrario, comenzó a acariciar sin problema la piel expuesta de él, estremeciéndose al sentir las manos de él también.

La mente de ambos estaban en blanco, ninguno de los dos sabía que hacia exactamente. Natsume sólo deseaba tenerla en sus brazos, abrazarla fuertemente y jamás soltarla, mientras Mikan quería ser abrazada y sostenida por mucho tiempo por él. Ser separados era algo que no deseaba ninguno de los dos; querían estar juntos, vivir juntos, ¡eso era! deseaban pasar la mayor parte del tiempo uno junto al otro.

De repente el pelinegro separo a la castaña de su cuerpo con un poco de brusquedad, ambos trataban de recuperar la respiración que les había arrebatado aquel beso. Sus miradas se encontraron y pudo apreciar las mejillas rojas de la chica, por un momento sintió culpa, por el momento de debilidad que había tenido, sin embargo la vista de la chica con sólo su sujetador lo desconcertó nuevamente.

- No podemos. – Murmuro el chico, tratando de recuperar el aliento. Nuevamente su vista vago por el menudo cuerpo de la castaña y trato de resistirse de nuevo. ¡No podía hacerle eso a Mikan! Se estaría aprovechando de ella, tan sólo era una niña, bueno no tanto… pero aun así, estaría defraudando al profesor Yukihira y a Shaoran.

La castaña nuevamente intento acercarse al pelinegro, pero él la detuvo. – Eso no es justo. – Susurro Mikan con tristeza, provocando que Natsume se sorprendiera. – Dime Natsume… ¿No te gusto en realidad? – Eso sí que había sido directo, jamás pensó que Mikan le preguntara algo así… La castaña al no obtener una respuesta, con lentitud se sentó nuevamente sobre el sofá, para después buscar la blusa que le había sido retirada. – Es natural que no te atraiga… – Comentó cubriéndose con su propia ropa… se sentía herida y avergonzada… – Luna es una mujer muy bonita… y atractiva, en comparación mía. – Termino en un susurro, sentía que en cualquier momento las lágrimas correrían libremente por sus mejillas. Era algo inevitable.

Los ojos de Natsume se abrieron aun más, ante las palabras de la castaña. – Eso no es verdad… ¡Claro que quiero estar contigo! – Mikan lo observo sorprendida.

– Entonces ¿Por qué?

– Pensé que ya lo tenías claro. – Respondió el pelinegro mientras sus mejillas comenzaban a tomar un ligero color rojizo. – No vuelvas a compararte con Luna; ambas son completamente diferentes para mí, no es lo mismo… yo no puedo simplemente tener relaciones contigo, estaría aprovechándome y fallando… – Pero fue interrumpido.

– ¡Eso no es verdad! – Grito Mikan con desesperación. – No te estás aprovechando, yo quiero estar contigo… por eso…

– Mikan, aún eres muy joven, seguramente no has tenido muchas experiencias como esta, es muy precipitado que tú…

– Estas diciendo que soy una niña para ti… ¿Piensas que lo que quiero no es más que un capricho mío? – Pero el pelinegro negó con la cabeza.

– Pienso que te estás forzando, crees que yo necesito que te acuestes conmigo.

Mikan lo observo por unos momentos, para después agachar la mirada. ¿Por qué Natsume decía esas cosas tan duras? ¿Qué no puede simplemente pensar que ella quiere estar con él? Sin embargo, algo era cierto, ella por un momento había pensado estar con Natsume, para que esté no pensara en regresar con Luna. Pero ahora era diferente. – Yo, sólo quería que tú fueras el primero. – Natsume se sorprendió al ver como la castaña comenzaba a llorar. – Dime Natsume: ¿está mal pensar así? ¿Está mal sentir que eres importante para mí? Tanto… que quiero estar contigo. – Sus manos apretaban con fuerza la blusa con la que cubría su pecho, esperando por la respuesta del pelinegro. Natsume estaba sorprendido y con cuidado acaricio la mejilla de la chica retirando las lágrimas que descendían por ella.

– Mikan… – La llamo y esta fijo su mirada color miel en la de él. – ¿Algunas vez has pensado qué esto puede durar más? – La castaña asintió y el azabache sonrió. – Ya veo. – Dijo dando un beso en la frente de la chica, para después sonreír. – Pero sabes… hoy no podremos hacer nada.

La castaña frunció el ceño. – ¿Por qué?

– No tengo protección y seria problemático que bueno… tú…

– Compre algunos… están en mi bolso. – Contesto la chica con las mejillas rojas, recibiendo como respuesta una carcajada por parte del pelinegro.

– Cada día me sorprendes más. – Comentó tomando a la castaña en brazos y caminar con ella hacia su habitación. Mikan lo observo confundida. – Seria incomodo hacerlo en el sofá. ¿No crees? – Dijo con una leve sonrisa.

El rostro de Mikan estaba completamente rojo… estaba nerviosa y avergonzada, sin embargo también se encontraba feliz, ya que su relación con Natsume avanzaría un poco más. Ambos estarían aun más cerca, además, deseaba que esto fuera para siempre. ¿Deseas lo mismo Natsume? Pensó, cuando ambos se acostaron en la cama.

– ¿Dónde quedo la chica valiente de hace poco? – Se burlo Natsume al ver como la chica se cubrió con la sabana, una vez que su ropa había desaparecido. Sin embargo, después de unos momentos pese a su desnudez, la castaña aparto la manta mostrándose completamente al pelinegro, quien no tardo en lanzarse a ella y entre suspiros dijo:

– Te amo. – Mientras sentía las caricias del pelinegro, quien recorría su cuerpo con las manos, pero frunció el ceño al no tener respuesta. – ¿Por qué no me contestas? – Se quejo con dificultad, poco a poco Natsume la estaba haciendo perder el control. Lo sintió sonreír sobre su piel desnuda, para después apartarse de ella.

– Hoy no pienso decirte nada. – Contesto dejando a una castaña confundida. Natsume sonrió aun más ante la inocencia de la chica y con rapidez se quito la ultima prende que cubría su propio cuerpo, su sonrisa se ensancho al ver las mejillas de la chica aun más coloradas. – Hoy pienso demostrártelo. – Prometió con una sonrisa picara, reuniéndose con ella en su cama.

Continuará…

¿Qué les pareció? Me costó no escribir lemmon T.T jajá bueno pues ¿Qué tal? ¿Qué les pareció esta Mikan aventada? Bueno, la verdad no tengo mucho tiempo (aun me quedan cosas por hacer), pero me gustaría decirles que ya sólo faltan 7 CAPÍTULOS. El siguiente: Capítulo 24 Cariño. No soy buena con los títulos ¬¬ pero ya iré mejorando XD

Ahora los cometarios.

sheblunar: Muchas gracias por leer, bueno es que no me gusta que estén peleados ¬¬ jaja, pero aun faltan muchas más dificultades T.T veremos si quedan juntos al final.

zurinaye: qué bueno que te haya gustado :D también son mis dos animes favoritos *O* y gracias por leer, espero que te guste la historia.

Natsume Hyuuga -Kuro Neko: Muchas gracias por leer *U* jaja a mí también me dio risa que Natsume se quedara dormido (y eso que yo soy la que escribe la historia) pero ahora ya se desquito el pobre XD y Luna, aun falta que suelte su ultima maldad ¬¬ ahora que ha abandonado a la pequeña Natsumi ¿Qué pasara? :O Espero que me sigas hasta el final.

MaryGarcia94: Muchas gracias por leer y comentar. Gracias por tu apoyo.

Haruhi1990: ¡Irma! Gracias por leer XD jajá se quedo dormido e.e… amaras este capítulo XD Saludos a España.

camilaflordeloto: Muchas gracias por leer :D y por tu apoyo, por cierto he visto que terminaste tu historia, ya quiero que sean vacaciones para leerla T.T ya casi, ya casi… *O* Gracias por comentar XD

Sakura-Chibi58: ya somos dos, hay mucha tarea TOT no se vale que des pistas para el final e.e… jaja gracias por leer XD y ya casi se acerca el final O.O

ariana0203: Gracias por leer y tienes la libertad de decirme como va *O* y ya casi se acerca el final XD espero que la leas toda y me digas que te pareció, por favor *u* Gracias por leer.

ela9999: Muchas gracias por leer y por tu apoyo :D espero que te guste el capitulo, en serio muchas gracias :D y esperemos que se calmen por un tiempo XD

Kaoru Ayuzawa: Muchas gracias: D jaja ya seremos dos que golpeen a Luna jaja gracias por tu apoyo y tus comentarios, ya se acerca el final TnT pero será un buen final XD

me enamore de ti: Muchas gracias por difundir esta historia y también me gustaría agradecer a tus amigas que leyeron la historia :D muchas gracias y espero que el final les guste *O* Gracias por leer y comentar XD un saludo a tus amigas y a ti *u*

Jessy: Gracias por leer y como siempre te contestare por correo *O* es que tu odio hacia Natsume, provocaría un levantamiento por parte de la mayoría de las personas que leen esta historia XD

Guest: Muchas gracias jaja espero que te guste el capitulo.

frikireader: Muchas gracias por tu apoyo y sip, seguiré escribiendo por que se que a muchas les gusta las historias que publico jaja y por favor termina de traducir el manga TnT jaja y en cuanto a Luna, no la odio, es sólo que la use para esta historia como la villana, pero en los demás fics la pongo como buena persona XD Gracias por leer.

Camila: Muchas gracias por leer XD y por tu apoyo.

Bueno chicas esto es todo, por cierto: Esta semana es mi última semana en la escuela, bueno ya sólo son 3 días jaja así que me dedicare a actualizar con regularidad, a partir de la semana que viene, recuerden que esta historia termina antes de que llegue el 2014, al igual que los especiales XD Bueno nos vemos. Probablemente actualice el viernes.

Cuídense.