Ahora, el romance comenzó a surgir~ completamente D:

La verdad inspire este capitulo por una cancion que me gusta mucho...

El ending de Midori no Hibi x'D..."Mou sukoshi" de Atsumori Saori~ Se supone son los sentimientos de Tama nwn~

Y tambien queria disculparme por la tardanza, no tuve internet por unos dias D:!

pero subire otro capitulo en un momento nwn~

Bueno, disfrutenlo!


Sexto capítulo: "Solo un poco mas."

- "Los malos sueños y el dolor de los recuerdos son algo recurrentes"- pensó Tama, aun lado de Jack quien yacía descansando – "Creo que se acerca pronto el día…"- miro hacia su cola, pronto se dividiría en dos y comenzaría su transformación a Nekomata, pero no tenia que preocuparse, Jack estaba ahí y el prometió ayudarla, pero había algo más que la inquietaba, algo que la dejo pensando desde anoche.

"Sentimientos." Esa palabra vino a su cabeza, pues estaba teniendo una serie de sentimientos encontrados hacia Jack, no se había percatado de lo bien que se sentía con él y en estos largos días conviviendo con él, no pensó que surgiría algo así. Era un sentimiento nuevo, pero a la vez familiar, el hecho de que era familiar, la asustaba, la hacía recordar.

- Tengo que hacer algo…- Susurro para ella, abrazo sus piernas y miro a Jack. La imagen del joven guardián recostado, con sus brazos detrás de su cabeza, usándolos como apoyo, como si fueran una almohada y con su gorro puesto para cubrir algo tipo de luz que interrumpiera su sueño. Esbozo una sonrisa al verlo, al momento en que se dio cuenta que sonreía por él, cacheteo su rostro, como si así esos pensamientos y sensaciones extrañas fueran a despegarse así. "No me gusta sentirme así…" pensó y seguía mirando al joven guardián, el seguía durmiendo.

De un momento a otro, ella se incorporo, gateo lentamente hasta a él, hasta que la distancia se acorto; acerco un poco mas su rostro para verlo mejor, sujetando sus cabellos negros para que no poseen en el rostro del joven guardián. Permaneció así, durante un rato, mirándolo, se ponía nerviosa y se acercaba poco a poco, instantáneamente se pudo observar a ella misma que lo que hacía no estaba bien y se alejo.

- ¿Qué estoy haciendo?...-susurro para ella, se sentía decepcionada de ella misma y se levanta. Avanza un poco y voltea hacia Jack, lo mira una vez más y vuelve a caminar alejándose de él.

Jack comienza a despertar y mira que Tama comienza a irse, se incorpora – Oye, ¿A dónde vas? – Tama se detiene en seco y voltea nerviosamente, no sabía qué hacer, ni que decir, ¿Por qué solo al darse cuenta de esos sentimientos encontrados, ahora es más difícil hablarle? Se preguntaba ella.

- S-solo iba a dar una vuelta…- Su mirada la sostenía en el suelo, sus brazos estaban frente a su cuerpo y enlazaba uno que otro dedo con ansiedad.

- Hmmm…- Jack la miraba con extrañes y se acerca a ella - ¿Planeabas algo? – la mira fijamente

- ¡N-nada! – Ahora era más difícil sostener la mirada al suelo, sus ojos lo miraban a él y después al suelo.

Jack comenzó a reír y sonríe como siempre – Vamos al enfrente del templo, de seguro los niños llegaron… - se adelanta

Tama suspira y se frota el rostro con rudeza "Actúa con normalidad." Se repite para sus adentros. Repentinamente, una montaña de nieve cae encima de ella, la toma por sorpresa y logra sacar su cabeza de esa pila de nieve.

-¡A-AH!¡¿Y esto?! – grito con molestia, Jack se asoma por el techo y salta hacia ella

- ¿Creías que me atraparías? Algo tramabas y se veía en tu rostro – decía con un gesto victorioso y se apoya en su bastón -…Jamás caigo en las bromas dos veces seguidas…- miraba a Tama con su particular sonrisa al conseguir lo que quiere.

Ella lo mira con sorpresa y comienza a reír de la nada.

- ¿Qué tiene de gracioso? ¿Esto era parte de tu plan? – dice sobre exaltado el joven guardián, dando un salto lejos de ella y poniendo su bastón al frente en posición de defensa.

"Estaba demasiado preocupado por eso y el…Debería aprender un poco más de su actitud tan despreocupada…" Decía para ella con alivio, su sonrisa era puro alivio, comienza a quitarse la nieve y mira a Jack con un rostro ambicioso – Deberías comenzar a huir ahora…- lo mira con amenaza. El comienza a reír y de un salto al cielo, comenzó a huir rápidamente de ella y Tama comienza a seguirlo.

Atardecía y los dos se encontraban, ahora, en un parque, jugaban con los niños, Tama se encontraba en su forma de gato, pues solo así podían verla los niños. Jack se divertía a más no poder, congelando columpios y resbaladillas, los niños aprovechaban eso para resbalarse con más velocidad. En uno de esos momentos, uno de los niños tomo a Tama y la llevo arriba de un resbaladero.

-¡Miaaw! – maullaba con fuerza, pues la lanzarían ahí y con lo congelada que estaba, tomaría una velocidad mayor y no estaba segura en donde iba a chocar.

- ¡Yo te sostendré, Tama! – reía el guardián y esperaba un poco más lejos de donde estaba el resbaladero, el niño a ver a Jack a la distancia estimada del aterrizaje de Tama, la lanza, Tama soltó un maullido enorme y Jack voló un poco mas de donde estaba - ¡Te tengo!- atrapa a la felina, esta se agarro de Jack con todos sus pelos erizados - ¿Te asustaste, verdad? – Se burlaba el guardián, Tama se enfado y le metió un arañazo - ¡Auch! –

- Bien, niños, ya esta anocheciendo, regresen a sus casas – Jack grito a todos los niños, los niños soltaron resoplidos y gestos de decepción – Vamos, si se portan bien les traeré un día nevado, ¿Qué les parece? – negociaba Jack con los niños a lo que estos accedieron con alegría y corrieron con rapidez a sus casas como si eso les asegurara que el día nevado llegaría más rápido entre más pronto llegaran a sus casas.

Jack suspiraba con una sonrisa en su rostro y mira a Tama quien aun tenía sujetada - ¿Estás bien? – la miraba sonriendo

-Hubiera estado mejor si no me hubieran lanzando de ahí…- menciono con molestia, posando sus orejas para atrás al igual que un gato que está molesto. El joven guardián suelta una pequeña risa y se sienta en una banca de ese parque, acomoda a Tama en sus piernas y comienza a acariciarla – No te molestes – su sonrisa era amable

Tama lo mira, dejándose acariciar y posa la mirada hacia el suelo – Solo no dejes que vuelvan a hacerme eso los niños…Se que son niños, pero en esta forma no puedo hacer cosas que sean fuera de lo normal…- decía con un pequeño gesto de molestia

- Esta bien – sonríe y sigue acariciándola – Tu pelaje es muy suave – menciona Jack

- Es normal en un gato…-suspira Tama y baja de las piernas de Jack para luego tomar su forma humanoide – Vamos a columpiarnos – apuntando a los columpios con emoción.

- ¿Por qué no? – sonríe el guardián y sigue a la felina. Los dos toman cada quien un columpio, Tama se sienta en el y comienza a balancearse rápidamente, mientras que Jack no dura mucho tiempo sentado y se para poco a poco en el columpio, su altura llegaba exactamente lo que abarcaba lo alto de las cadenas del columpio - ¡Wooooooow! – gritaba el guardián con emoción mientras se balanceaba de pie en el columpio.

Tama se balanceaba cada vez más fuerte -¡Oye! ¿Y si nos lanzamos? – dijo con emoción mirando a Jack – Pero no vale volar o flotar, es lanzarse y caer hasta donde lleguemos –

- ¡Acepto! – gritaba el guardián con una mirada triunfadora

Los dos tomaron la velocidad correcta para sincronizarse y poder saltar al mismo tiempo y los dos hicieron la cuenta regresiva y se lanzaron, cayeron en la nieve y reían sin parar

-Hace tiempo…Que no me divertía así…- dijo Tama con una gran sonrisa en su rostro

-Igual, aunque siempre me divierto, pero no me había divertido tanto con una sola persona en tanto tiempo…- agrego Jack, Tama lanzo algo de nieve al rostro de Jack - ¡Oye! – grito Jack con una sonrisa fingiendo molestia, Tama soltó una pequeña risa y pozo su rostro hacia el cielo de una noche de invierno.

- Jack…- dijo con suavidad

- ¿Si? – la miro con curiosidad

- …Cuando termine esto de mi cola, ¿me visitaras seguido? – pregunto con algo de vergüenza

- Claro que lo hare, traeré los días nevados más seguidos a Tokio…- sonríe de mejilla a mejilla.

Tama sonríe con ilusión en sus ojos y se deja caer en la nieve para luego soltar un gran suspiro de alivio. El silencio se apodera del ambiente, los dos miran el mismo cielo. Jack cierra los ojos y respira profundamente, permanece con sus ojos cerrados por un rato sin quitar una sonrisa en su rostro. Tama lo observa mientras lo hace, entonces se da cuenta que sus manos están cerca, era solo cuestión de un movimiento para poder tomarse de las manos. El solo hecho hizo palpitar el corazón de Tama, su mano temblaba un poco, quería hacerlo, aunque sea tomar su mano, pero aun así, la reacción de Jack podría no corresponder.

"Solo un poco mas…" Se dijo a ella misma, su mano se acercaba lentamente a la de él y de repente una luz se vio en el cielo, era la luna, la luna comenzaba a irradiarse en el cielo, a pesar de no estar completa, era igual de brillante, eso detuvo el acto de Tama y alejo su mano rápidamente acobardándose.

- ¿Cuántas veces he visto la luna contigo? – rompió el silencio Jack

- Ah…No lo sé – respondió Tama nerviosamente

- He visto muchas veces la luna, pero la verdad, creo que verla contigo lo ha hecho especial – sonríe y después suelta una risa - Es vergonzoso, ¿no? – La mira a medio sonreír, Tama lo observa y no contesta su pregunta, Jack se vuelve a recostar entre la nieve, posa sus brazos detrás de su cabeza y cierra sus ojos.

Tama suspira con tristeza, su oportunidad se escapo, ¿Por qué le era tan difícil expresarse con él?

- Tama, ¿Alguna vez has pensando que estas destinado a una persona? – Jack pregunto repentinamente mientras aun tenía sus ojos cerrados

La pregunta tomo por sorpresa a Tama y tardo un poco en contestar, pero después de pensar en ciertas cosas, suspiro – Si, lo he pensando…- respondió

- ¿Si?- Esto llamo la atención de Jack, se incorporo y miro a Tama- ¿Quien era? – pregunto mirándola con gran curiosidad

Tama lo miro nerviosa, bajo la mirada y suspiro nuevamente – ¿Conoces la leyenda del hilo rojo? – mirando a Jack directamente a los ojos.

Jack no tenía idea de lo que ella preguntaba, la mirada de confusión le respondió enseguida que no sabía.

- Es una leyenda…Se supone que un hijo rojo conecta a las personas destinadas…En tu meñique, está el hilo rojo…En donde termina el otro extremo del hilo, se encuentra tu persona destinada, tu hilo puede encontrarse con otros, atorarse, enredarse hasta tensarse, pero jamás se romperá…- Lo dijo con tanta seguridad que Jack la miraba con una gran impresión, miro su meñique, como si al saber eso pudiera verlo, pero no. Jack luego pozo su mirada a Tama, quien ahora miraba al cielo fijamente, como si sus pensamientos la hubiese perdido al cielo de la noche.

A Jack le inquietaba Tama, su actitud, su personalidad, su manera de expresarse y los secretos que aun llevaba con ella, hasta cierto punto lo hacía desesperar, pues ella aun así, no respondía con cualquier estimulación, a pesar de que estaban cerca, había algo de ella que se mantenía alejado y distante de los demás, ¿Qué era eso que mantenía ella en su interior y celaba de todos los demás? Soltó un resoplo el joven guardián, pues tampoco sabía porque sentía tanto interés por saber más de ella. A pesar de que su ambiente se podía llenar de tanta confianza, al mismo tiempo, no había nada de confianza, era una situación irritante y confusa, Jack suspiro.

"Solo un poco mas…" Dijo a sus adentros, de repente se levanto quedando de cuclillas frente a ella. Tama sintió el movimiento brusco y al levantarse, quedo cara a cara frente a él, esto la dejo paralizada, se quedo mirando fijamente su rostro y un mejor aprecio de los plateados ojos de él guardián. El joven guardián toma la mano de la felina, entrelaza sus dedos tomándose de la mano, baja la mirada, suspira y nuevamente, la vuelve a mirar con una mirada decidida.

- Confía en mí…- dijo repentinamente. Tama queda pasmada, lo mira fijamente, después posa su mirada a sus manos entrelazadas, podía sentir el frio del guardián, a pesar de ser sensible al frio, no le molestaba sentir el frio de su temperatura. Tama cierra los ojos por un momento, el momento era real, no era un sueño, era real para los dos y decisivo…

Jack mira fijamente los ojos de Tama, se sentía inquieto, no sabía cómo explicar ese sentimiento, ni esa ansiedad, era algo más que apatía o simpatía, no era el mismo sentir a cuando quieres solo ayudar a alguien, es como una desesperación interior, algo era. El tenerla frente a él, era preciado, de repente observo que ella cerró los ojos, entonces todo comenzó a ir con naturalidad.

"Solo un poco mas…" Los dos repitieron a sus adentros.

Se podía observar a lo lejos, dos jóvenes, uno enfrente del otro, sus manos tomadas con fuerza y un beso consumándose una noche con una luna incompleta en el cielo. Como si nada en el mundo existiera, solo un preciado momento para los dos.