TT-TT Ahora si, lamento mucho la tardanza! La universidad no me ha dejado y bueno, aqui me tienen desvelandome por ustedes!

Pero bueno, ahora si, sabran la verdad de Tama :3

Me inspire escuchando canciones...como:

Anata ga inan fandub de NorikoLove (cancion de school days): watch?v=VRFkn9Hovec

Y Sishi Gatsu Youka de The Gazette TTwTT~: watch?v=iftqCciBjDI

Si gustan escuchar esas canciones, describen los sentimientos de Tama sobre...bueno, lean ;D


Octavo capítulo: "Estas lejos de mi."

Jack seguía recargado en ese rincón, cubriendo mitad de la parte superior de su rostro con el gorro, sujetaba su bastón fuerza, se repetía muchas cosas en mente y entre más pensaba, mas sentía culpa, tristeza e impotencia.

Norte volvió al centro de su guarida, donde se encontraba la réplica del mundo y demás cosas, acompañada de Sandman, entonces Norte hizo una señal a Sandman y este asintió. A la mano Norte traía uno de los pergaminos viejos, el perteneciente a Tama, los dos viejos guardianes se dirigieron a Jack.

- Jack…- Se dirigió Norte hacia Jack en un tono amable, Sandman saludaba al rostro de Jack para hacer que les prestara atención.

Con pesadez Jack respondió a sus amigos - Norte, en serio…Yo, ahora no…-

- Te diremos la verdad - Interrumpió Norte, Jack levanto el rostro lentamente para mirar directamente a Norte con una mirada de asombro.

- Pero…¿Por qué ahora?...- menciono Jack algo resentido.

- Lo siento, creo que…ver a uno de mis compañeros tan triste por esto…Haz demostrado que eres un gran guardián y sobre todo, creo que eres el único que puede salvarla, ellos lo pide a gritos, lo sabemos – Norte mira de manera complaciente a Jack y con una sonrisa, Sandman asiente y le sonríe a Jack, entonces Norte el entrega el pergamino a Sandman y este lo abre enfrente de Jack.

- Lo que le sucedió a Tama, no fue realmente algo que le hicieran, fue lo que hizo…Y Hombre de la Luna jamás le perdonara eso…-miraba el pergamino de una manera extraña, como si recordara aquel día – Así que, presta atención…- Le hace una señal a Sandman y este pone algo de su arena en el pergamino y la sopla en el rostro de Jack.

- ¿Ah? ¿Qué hac…? – No logra terminar cuando en su mente comienzan a aparecer los recuerdos, visiones de aquel día.

Pasaron rápidas imágenes de lo que era Tama antes de ser un espíritu, su forma felina, en sí, un gato normal. Cosas de gatos; dormir, jugar, explorar, el día que ayudo al viajero y el día de su muerte con su dueño teniéndola en un cojín, y la felina miraba como su sueño entristecía por que se acercaba la hora y cuando cerró los ojos, la luna ilumino su mundo, naciendo en su forma espíritu debajo del árbol donde salvo aquel hombre.

- Yo… ¿Soy Maneki Neko? – Miraba sus manos que se encontraban iluminadas por la luna y ella voltea hacia ella, mirándola con confusión.

Una vez más, comenzaron a ir más rápido las imágenes de los recuerdos, pasando por como Tama descubría su misión, el siempre cuidar a las personas que se acercaban al templo y como se comenzaba a esparcir su leyenda poco a poco en Japón.

Hasta llegar…Al momento donde sucedió todo, lo que explicaba, toda su verdad:

Ella se encontraba allí, enfrente de un joven humano que vestía una yukata gris del periodo Edo.

El joven tenía un cabello negro, liso, largo hasta debajo de las orejas y algo desgrafilado que le daba un toque algo desaliñado. Miraba a Tama y ella no se movía de donde estaba.

- Puedes verme…es imposible…- susurraba Tama

- Ah… ¿Q-que eres? ¿Algún espíritu de mis ancestros? – tartamudeaba el joven nerviosamente

- Espíritu sí, pero ancestro tuyo, no – sonrió para el – No te hare daño…- susurro con suavidad

El joven seguía inseguro – Entonces… ¿Quién eres? – la miraba.

Había arboles de sakura alrededor del lugar, ella sonrió y el viento soplo en el momento, moviendo sus cabellos y los de él, le dio una sensación de tranquilidad al joven.

- Me llamo Tama, soy el Maneki Neko…Estoy a tu servicio, joven humano…- dio una reverencia y volvió a incorporarse - ¿Me podrías decir tu nombre?...

- Me llamo Ryo…- respondía el chico tímidamente.

El quedo cautivado por la belleza del espíritu y por la gran bondad que ella demostraba. Y Tama se sentía feliz de que era la primera vez que un humano podía verla.

Desde ese día, Tama y él se veían en el mismo lugar, pasaban el tiempo juntos, cada vez que él siempre se veían en apuros o problemas, ella le ayudaba con algo de su fortuna. No importaba las situaciones o la dificultad, siempre se veían, entre ellos dos, comenzaron a resurgir sentimientos que empezaron platónicos.

- ¡Tama! – Gritaba el chico buscándola y sonreía mientras lo hacía.

Tama estaba en su forma felina y se escondía arriba de un árbol, se ponía en posición de ataque y se avienta a Ryo, el joven logra reaccionar y tomarla en sus manos, la abraza con fuerza y la acaricia.

- Eres muy linda…-Sonríe dulcemente

- Los gatos son lindos para casi todos los humanos – afirmando mientras se deja acariciar

- No, me refiero, que tú eres linda…- sus mejillas solo dejan escapar un pequeño rubor y sonríe

Tama se sorprende y baja de sus manos saltando al suelo, vuelve a su forma humana y lo mira sonrojada, el solo sigue mirándola con vergüenza.

- G-gracias…- Ella respondo con vergüenza – A-ah, creo que tienes que regresar a tu aldea, se hace tarde – buscaba una excusa pues le resultaba penoso ese primer alago y no sabía cómo describir la felicidad que sentía.

- Tienes razón, nos vemos mañana otra vez – mirándola con tranquilidad

- S-si…- ella baja la mirada con vergüenza y de repente él le toma la mano a ella atrayéndola hacia él, la acurruca contra su pecho y la rodea en un cálido abrazo, Tama se sorprendió y solo abrió más los ojos y su rostro se sonrojo rápidamente - ¿Q-que haces?... – se quedó paralizada sin hacer algún esfuerzo

- Quiero que escuches…- Ryo apoya su mano en la cabeza de Tama, acercándola más a su pecho y Tama logra escuchar el corazón de Ryo, latía rápidamente y marcadamente – Creo…que este sonido…lo dice todo…- susurra el, levanta el rostro de Tama y la besa.

El primer beso de Tama fue por ese joven humano llamado Ryo, su primer amor y también fue el comienzo de su eterna maldición.

Después de ese acontecimiento, se la pasaban más tiempo juntos, el ya no iba al templo, si no que ahora Tama lo visitaba hasta su hogar, en la que ella pasaba días y días con él. La felicidad que ella sentía era enorme, la felicidad del primer amor no es comparable con nada más, pero aunque ellos dos se querían, eso no era suficiente, pues el joven Ryo, estaba consciente de que Tama es un espíritu, por lo tanto ella era inmortal, todo eso salió a luz un día.

Tama salía de la casa de Ryo y volteaba hacia él, ese día él estaba distante, pero ella decidió ignorarlo pensando que tal vez él no se sentía bien.

- Mañana vendré a verte…- Menciono Tama como tratando de animarlo

- …No es necesario, mañana no podre…- contesto de una manera un poco fría

- Ah, si vas a hacer algo, te puedo ayudar – ella sonrió

- No – contesto seca y directamente, a lo que él se da media vuelta. Tama se quedó paralizada, pues era la primera vez que el la trataba así, no hizo nada para detenerlo y solo se fue con un pesar en el pecho.

Pasaron días, Tama se preocupaba, pues él dijo que ella no podía visitarlo, pero él no ha venido a verla.

- "¿Qué estarás haciendo?..." – pensó Tama, a su mente vienen sus recuerdos con Ryo, esos recuerdos le daban fuerza para esperar más y sonreía para sí misma. Y a lo lejos miro a Ryo, ella se emocionó y corrió hacia el - ¡Ryo! – grito con alegría, pero su correr iba disminuyendo, pues el rostro de Ryo no lucia feliz.

- Tama…He venido…A terminar con todo esto – Fue directo al grano, lo que a Tama la petrifico, dejándola sin palabras y confundida.

- N-no entiendo…- susurraba Tama

- Tama, lo he estado pensando durante todo este tiempo…No, desde que estamos juntos…No se puede…No podemos estar juntos – La miraba con tristeza

- C-claro que si podemos – toma las manos de Ryo – No entiendo de donde sacas esas cosas…- sonríe preocupadamente, esperando poder hacerlo cambiar de opinión.

Ryo suspira y la mira fijamente – Tama, tu y yo somos muy diferentes…Tu eres inmortal, yo…soy mortal, no podemos estar juntos…Ahora mismo, estamos más lejos de lo que parece…-observa sus manos entrelazadas – Tama…Eres especial para mí, jamás te olvidare, me duele hacer esto…Pero, es lo mejor…-se suelta despacio de las manos de Tama, alejándose.

Tama contempla la escena, sus ojos enrojecen, jamás había sentido un dolor así en su pecho, pero él tenía razón.

- Ryo…Yo…Jamás te olvidare, lo juro…- salen lágrimas de sus ojos, ya no podía hablar

Ryo se detiene al escuchar esto, regresa y la abraza por última vez con fuerza, como esa primera vez de su primer beso – Tama…Te amo…- el silencio domino el lugar y esas palabras se quedaron plasmadas en el momento y en la mente de Tama, un recuerdo doloroso que jamás olvidara. Ryo se separa y le da la espalda yéndose del templo. Tama lo contempla irse en silencio y solo las lágrimas caen, hasta que ya no logra divisarlo, ella se deja caer de rodillas al suelo y comienza a sollozar, su corazón le decía que dolía.

Pasaron algunos meses desde que lo vio por última vez, ella tenía la esperanza de verlo, así que siempre esperaba, era una esperanza vana, pero ella aún tenía la fe de que el volvería.

Hasta que, llego el catastrófico día. Ese día estaba lleno el templo, ella miraba con alegría venir a las personas y les daba las bendiciones, en su alegría, algo capto su atención, a lo lejos, allí estaba, Ryo, ella se detuvo en seco y su rostro ruborizaba, su corazón latía a toda velocidad, apuro su paso hasta llegar a él, pero algo la detuvo. Ryo no venía solo, había una chica con él, una joven mujer con un kimono azul celeste y algunos estampados de rosas, cabello recogido con una coleta floja apoyada en su hombro, ella tomaba el brazo de Ryo con alegría, como una pareja normal y feliz. Ryo le sonreía a su acompañante, de la misma manera que él le sonreía a Tama.

Tama observaba la escena, algo dentro de ella se desgarro y se rompió en miles de pedazos, pero al mismo tiempo algo nacía, sus ojos no podían creer lo que ella mirada, Ryo y su pareja quedaron a unos metros frente a Tama y Ryo pozo su vista hacia donde Tama estaba parada, pero no hacia ninguna reacción.

- ¡Vayamos hacia allá, Ryo! – su pareja decía felizmente y jalaba el brazo de Ryo.

- Si – el obedecía con alegría

Quedaron frente a frente Tama y Ryo, el tiempo parecía detenerse, pero Ryo atravesó a Tama, como las personas que no pueden verla, en ese instante que el la atravesó, el ser de Tama se quebró.

- El…Ya no puede verme…El…me olvido…- sus ojos se llenan de lágrimas y se deja caer al suelo, posando sus brazos en el suelo, negándose que eso haya pasado, todos los recuerdos vinieron a su mente, sobretodo el ultimo recuerdo que compartieron juntos y las últimas palabras de Ryo.

"Tama…Eres especial para mí, jamás te olvidare…"

"Tama…TE AMO."

- Ryo…mentiste…Ryo…me olvidaste…Ryo…Te detesto…-

En el momento que Tama dijo eso, el corazón de Tama se ensucio, sus puros sentimientos por él, se ensuciaron y el odio la fue consumiendo hasta el punto de querer dañarlo.

Tama espero fuera de la casa de Ryo hasta que el saliera, la mirada de Tama había cambiado, se veía fría y profunda. Ryo salió de su casa con un balde en manos, iba por agua y su mujer lo despedía. Ryo avanzo y Tama lo seguía, hasta quedar en un lugar ellos solos.

- Ryo…Me mentiste…Eres despreciable…- susurro para ella misma – Debes morir – esas últimas palabras resonaron y él pudo escucharlas

- E-eh...-El voltea y lo único que ve es una figura negra y ojos color amarillo que se aproximan a él, y lo embiste en el árbol más cercano - ¡Agh! – el golpe sonó en seco, pues puso mucha fuerza Tama, ella lo arañaba y golpeaba, las heridas de Ryo iban incrementando. En la mente de Tama solo resonaba una palabra.

"Muere, muere, muere, muere"

Su forma humana se iba distorsionando hasta convertirse en un gato gigante y monstruoso, el odio había consumido completamente su corazón. Y en esta forma, Ryo logro verla, sus ojos se llenaron de terror y gritaba todo lo que podía por ayuda, pero Tama lo arañaba cada vez que lo hacía.

Entonces llegaron a un punto donde la luz de la luna los tocaba a los dos, la luna ilumino con fuerza a Tama y esta se detuvo por el reflejo de esta. Ryo quedo desmayado al instante. Y los guardianes aparecieron para detenerla.

- ¡Detente gato malcriado! – grito Bunnymund lanzándole un boomerang para distraerla, Tama siguió el boomerang con la vista y de repende le cayeron encima cuerdas, eran las cuerdas de Norte y la hicieron caer en seco al suelo. Tama gruñía y dejaba escapar su rugido todo lo que podía.

Tooth fue con Ryo para verificar si estaba bien. Sandman uso su arena para dormir a Tama, quedo al instante dormida tratando de hacer forcejeo pero fue en vano, al dormir, tomo su forma normal humana.

- Esto…es lamentable – menciono Norte al verla

- Creo que esta sería la primera vez que un espíritu así le hace daño a un humano…-menciono Bunnymund.

Norte voltea hacia Hombre de la Luna y asiente con la cabeza, se llevan a Tama al cuartel de Norte. No paso mucho tiempo para que Tama despierte y se encuentre allí, ella se pone nerviosa y mira hacia todos lados.

- ¿Qué hago aquí? – Mirando con inseguridad al lugar, entonces, un rayo de luna se posa a ella – Ah…Luna…-

"Haz roto una de las reglas…Y haz dañado a un humano"

Tama mira hacia la Luna y entonces, recuerda lo que hizo – ¿Q-que he hecho?...Y-yo…- mira sus manos y estaban llenas de sangre, ella se asusta.

"Tama, Gato de la suerte, tu castigo…Desde este día, cada 100 años sufrirás una horrible trasformación que te hara un ser solitario y lleno de dolor. Y todo tu dolor se multiplicara porque te llevaras la forma negativa de la fortuna que des a los humanos. Sera tu castigo, para toda la eternidad."

Tama mira hacia la Luna con desesperación y un rayo cae hacia ella, causándole dolor y se retorcía en el suelo, su cola crecía precipitadamente y se partía a la mitad, después se destruyó por si sola. Los guardianes observaban a Tama con pesar y tristeza.

- ¿Esta bien…esto? – Susurraba Tooth

- Hombre de la Luna la castigo, debe ser lo mejor…- Respondió Bunnymund, asintió Sandman

- Pero será nuestro deber ayudarla cada 100 años…- Menciono Norte

Tama se quedó inconsciente en el suelo, cayendo en un profundo sueño.

La visión termina y Jack tenia lágrimas en los ojos, no podía creer lo que había visto y el castigo que pesaba sobre Tama, un castigo de esa gravedad.

Norte miraba a Jack con pesar – El anciano que va al templo…Es la tercera generación de la familia de Ryo, por eso, es tan importante para Tama, además de que en su juventud, ese hombre se le parecía bastante a Ryo, asi que te imaginas el dolor de ella…- mencionaba mientras cerraba el pergamino, Sandman le daba unas palmadas en la espalda a Jack.

Jack se tomaba el rostro con sus manos, cubriéndose, mientras pensaba en aquellos recuerdos.

- Tama…Siempre ha estado triste y arrepentida…Por eso…- comienza a recordar todas esas reacciones de ella y el miedo que ella sentía. - ¿Qué paso con Ryo después de eso?

- Hombre de la Luna hizo que el olvidara todos sus recuerdos sobre aquel incidente…Y él se quedó con el recuerdo de que un animal salvaje lo ataco…El con el tiempo, se olvidó de Tama cuando dejo de verla. – respondió Norte.

Jack miraba al suelo con una expresión de tristeza – Tengo que ir por ella…- Levanta la vista y mira con decisión a Norte.

Norte y Sandman sonríen, Sandman levanta el pulgar con aprobación. Norte suelta unos aplausos - ¡Vamos al trineo! – grita con emoción.