2: Súplica (239 palabras)


Se dio cuenta de que todos lo habían escuchado. También comprendía que no todos se daban cuenta de a quién iba dirigido ese grito. Casi nadie conocía a Kanon… miró suplicante a la diosa, que, de repente (¿al escucharlo?) había dejado de sonreír y ahora parecía querer mirar en cualquier dirección que no fuera la suya.

Eso no era posible, la diosa no trataría de evadir su mirada.

¿O sí?

No pudo evitarlo… No, ni siquiera lo pensó, simplemente cayó de rodillas.

-¡Atenea! –imploró-. ¡Mi hermano…!

Los demás guardaron silencio y él permaneció donde estaba hasta que ella no tuvo más remedio que darle una respuesta.

-Lo siento, Saga… Estaba… fuera de mi alcance.

Estuvo a punto de gritarle que en un sistema binario las estrellas giran una en torno a la otra en un delicado equilibrio y que romper ese equilibrio era romper las estrellas.

No pudo hacerlo.

Inclinó la cabeza un instante y luego se puso de pie.

Confiaba en la diosa, sabía que ella no abandonaría a Kanon si hubiera existido la más mínima posibilidad de rescatarlo. ¿Acaso no lo había mantenido con vida durante trece días y trece noches en la prisión del Cabo Sunión? ¿Acaso no lo había acogido de vuelta en el Santuario como Caballero de Géminis?

No atormentaría a la diosa con un dolor que ella no podía remediar y se mantuvo estoico entre los Doce.

Guardaría sus lágrimas para más tarde.