6: Dentro de la vasija (la visita de Hades) (1.041 palabras)


Kanon se dio cuenta de que estaba soñando.

Se trataba de un sueño lúcido, lo cual era por demás extraño, había escuchado al respecto, pero nunca había experimentado la curiosa sensación de saber que estaba en un sueño con completo control sobre sus acciones.

Lo único malo era que incluso en el sueño estaba dentro de la vasija.

Caminaba por la playa (preguntándose una vez más porque no había por ahí ni una sola gaviota… normalmente detestaba las gaviotas, pero no quedaría mal alguna en ese paisaje o por lo menos un pelícano o dos) cuando advirtió que Poseidón estaba un poco más adelante… y había alguien con él.

Sí, definitivamente estaba soñando.

Apresuró el paso (sin hacer ruido) y prestó toda su atención a lo que hablaban.

-No sé qué es lo que quiere en realidad de nosotros. Sé que no somos lo que él esperaba encontrar, pero ni siquiera nuestra madre le hizo promesa alguna al respecto. El que se sienta constantemente decepcionado es algo que no alcanzo a comprender –decía el visitante, un hombre joven, de cabello oscuro, tan alto como Poseidón y muy parecido a él.

-Tampoco yo termino de comprender –dijo Poseidón-. Y eso que tengo unos "pocos" años de estar meditando al respecto aquí dentro. ¡Ah, Kanon! –Kanon dio un respingo, no había esperado que Poseidón lo sintiera llegar-. Acércate, ven, quiero que conozcas a mi hermano Hades.

¿Ese era Hades? El dios del Inframundo lucía pálido y cansado, pero aún así se las arregló para ofrecerle una sonrisa a Kanon.

-Así que esta es la causa de al menos una tercera parte de tus problemas. Shogun del Atlántico Norte, me han hablado mucho de ti.

-Espero que no demasiado mal, Majestad.

-Terriblemente mal. Me costaste un buen Juez.

-Yo… hum… En realidad quisiera decir algo como "lo siento", pero… la verdad es que no lo siento.

Hades estuvo a punto de reír, pero se llevó una mano al pecho con gesto dolorido y Poseidón tuvo que sostenerlo. Luego de unos segundos angustiosos, Hades se apartó de él.

-Estoy bien –murmuró antes de dirigirse de nuevo a Kanon-. Era de esperarse, tejedor de engaños… Radamantis volverá en el próximo ciclo, pero desde ya su alma ansía una revancha. Será algo interesante de contemplar, si los Hados decretan para entonces una nueva guerra.

-Yo preferiría que no. Estoy dispuesto a declarar que fue un empate con tal de evitar un nuevo encuentro de esos.

Fue un poco extraña la facilidad con la que lo incluyeron en la conversación que, de alguna manera, derivó hacia las distintas formas de gobierno y las ventajas y las desventajas de las monarquías.

-¿Gobierno justo? ¿Puede ser justa una monarquía cuando el monarca no es una persona justa? –la voz de Hades se tiñó de amargura repentina.

-Maquiavelo diría que no –respondió Kanon, enarcando una ceja-. Un gobierno que se basa en la voluntad de una sola persona solo puede ser bueno cuando esa persona es perfecta. Y da la casualidad de que los dioses, al menos los de Grecia, por definición, no son perfectos.

-Ejem –carraspeó Poseidón.

-Eh… da la casualidad de que la mayoría de los dioses griegos no son perfectos.

-Hm… -Hades lo miró con los ojos entornados-. Hermano, en verdad, no tiene precio… ¿Qué sugieres que hagamos con él primero?

-Bueno, tengo unas cuantas ideas... Solo que no tengo pensado compartirlo, ¿sabes?

-¿Ni siquiera porque soy tu hermano favorito?

-…Me están poniendo nervioso ustedes dos –contempló a los dioses intercambiar una sonrisa malévola y llegó a la conclusión de que ya había tenido suficiente-. Decidido, me voy de aquí.

-¡Kanon! –exclamó Poseidón-. ¡Kanon, espera, que era una broma! ¡Kanon! ¡Kanon, estamos en una isla!

-¡Me iré nadando! –replicó Kanon, que ya iba lejos.

Hades los contempló alejarse antes de hablar en voz alta.

-Thanatos.

El dios de la Muerte emergió de su sombra en forma inmediata.

-¿Mi Señor?

-¿Cómo llegamos aquí? –preguntó Hades, contemplando el sello de Atenea en el "cielo" de la vasija.

Thanatos parpadeó con desconcierto.

-No tengo idea, mi Señor.

-Mhhh.

Poseidón regresó con un gesto a medio camino entre cansancio y exasperación.

-Ya decía yo que era demasiado pronto, lo hice entrar en pánico. Menos mal que cuando despierte no recordará nada.

-¿No se supone que ningún dios te puede visitar dentro de la vasija, hermano? –preguntó Hades, sin añadir la pregunta que realmente lo inquietaba: si acaso Zeus había decidido encerrarlo a él también.

-En realidad no estás aquí. Estás soñando y creo que no tardarás en despertar… Ah, pero, antes de que te marches, ¿puedo pedirte un favor?

-Dime.

-Según me ha contado Asclepio, el Caballero de Géminis de Atenea no sabe que su hermano sobrevivió. Si la conozco, ella habrá olvidado convenientemente el comentárselo. ¿Serías tan amable de decirle que Kanon vive y está bien?

-…Enviaré un mensajero a comunicárselo.

-Gracias.

-Poseidón, debo preguntar… ¿esto es en serio?

-No lo reconociste, ¿verdad?

-Debo admitir que me resulta familiar, pero no estoy seguro.

-Es Cástor.

-Oh. Entonces, creo que le enviaré a su hermano un mensajero y un regalo.

-…No tienes que molestarte con eso…

-Soy tu hermano mayor. A mí me corresponde.

Hades despertó en su tálamo en el palacio de los Prados de Asfódelos. Como en cada despertar, la herida se hizo sentir con toda la rabia de una traición y, por un instante, creyó que no podría aspirar aire de nuevo.

-Thanatos –logró llamar finalmente.

-¿Señor?

-¿Qué era lo que hacías en mis sueños?

-Velar por su seguridad, Señor. Hipnos y yo pensamos que un sueño profundo podría traerle algo de alivio, pero no sabíamos a dónde podría llevarlo eso.

-Hum.

Hades se levantó, buscó algo en un cajón y, mientras lo hacía, le dio instrucciones a Thanatos.

Unos minutos después, el dios de la Muerte regresó acompañado por una sombra, el alma de una persona muerta muchos años atrás.

-Aquí lo tiene, tal como ordenó, Majestad.

-Gracias, Thanatos. Acércate, espíritu.

El fantasma hizo una reverencia ante él.

-¿Por qué he sido llamado, Majestad?

-Me parece que conoces la Tercera Casa en el Santuario de Atenea.

-…Estuve ahí alguna vez.

-Visitarás ese sitio y llevarás un mensaje de mi parte al Guardián de Géminis.

-Como mi Señor ordene.


Nota: parte de los diálogos de este capítulo los escribió Pale Soul en unos comentarios del foro, yo los secuestré descaradamente =D