9. Dentro de la vasija (la visita del fantasma) (437 palabras)


-Tienes una visita.

Kanon pensó al principio que se trataba de una broma, pero Poseidón se mantuvo serio y silencioso como una tumba mientras lo guiaba a un aposento en el que no había estado antes.

Tenía todo el aspecto de un elegante despacho, y quien estaba aguardándolo ahí…

-¿Qué se supone que es? –preguntó Kanon, en un susurro.

-Un fantasma –replicó Poseidón, lacónico-. Me retiro.

Cuando la puerta se cerró, Kanon miró con franca curiosidad a su visitante.

-¿De qué se trata esto?

-Es imposible para los dioses visitar al prisionero en la vasija, pero la prohibición de Zeus no se extiende a los fantasmas. Poseidón le pidió a Hades que enviara un mensajero a tu hermano Saga para informarle que estás sano y salvo…

-Sí, sobre todo "salvo".

-…Ahórrame el sarcasmo, no vaya a ser que se agote el suministro –Kanon enarcó una ceja al escuchar eso, la respuesta sonaba familiar-. A tu hermano, como era de esperarse, no le basta mi palabra y pidió pruebas de tu supervivencia.

-¿Ahora de repente le interesa saber si estoy vivo o muerto? –Kanon sacudió la cabeza con un gesto petulante-. ¿No estará enfermo?

-En estos últimos días, sus amigos llegaron a temer por su vida tanto por como su cordura. El creerte muerto fue un golpe demasiado duro, igual que la vez anterior.

-Estamos hablando de la persona que me encerró en el calabozo del Cabo Sunión y me abandonó ahí para que muriera.

-¿Estás realmente seguro de que eso era lo que quería?

-Generalmente, cuando se deja a una persona durante trece días sin comida ni agua y a merced de las mareas, la intención suele ser permitir que muera con la menor elegancia posible.

-Veo que los dos tienen mucho por resolver todavía.

-Ah, ¿se nota?

-¿Quizá si empezaran a comunicarse como personas adultas en lugar de discutir como un par de mocosos…?

-Comunicarnos. ¿De qué manera?

-Podrías empezar por escribirle una carta.

Kanon entrecerró los ojos.

-¿Y qué garantías tengo de que esa carta no será leída por Poseidón, Hades y quién sabe quiénes más antes de llegar a manos de Saga, si es que llega a manos de Saga?

-Eso… la verdad es que no puedo garantizar nada, no estoy en posición de defender la carta en caso de que alguno de ellos quiera quitármela.

-Se agradece la honradez.

Kanon tomó papel, pluma y tinta del escritorio y empezó a escribir rápidamente. El fantasma contempló intrigado las columnas de números que trazaba el Shogun.

-¿Un mensaje cifrado?

-Es lo más lógico en estas circunstancias. Una estrategia casi tan vieja como Adán y Eva.