13. Declaración (1.093 palabras)


-¿Nos han abandonado? –dijo Saga, sorprendido, cuando Afrodita le informó que Shura y MM habían vuelto a sus respectivas Casas.

-Más bien, nos han dado vacaciones de ellos. En fin… buenas noches.

Saga entró a la habitación que Afrodita le había designado y contempló la cama en la que llevaba más de un mes sufriendo un dormir incómodo cada noche. No había nada de malo con la cama ni con la habitación, pero las primeras trece noches le habían dejado la certeza de que era mucho mejor dormir cerca de Afrodita. Lamentablemente, era demasiado pronto en el ritual del cortejo como para esperar que su cortejado quisiera…

Un grito furioso interrumpió sus pensamientos. Corrió alarmado a la habitación de Afrodita y se detuvo en la puerta, sorprendido.

Tenían que haber sido Shura y MM, ¿quién más en toda la Orden se habría atrevido a hacer algo así?

La alcoba de Afrodita estaba invadida con velas aromáticas. Su cama estaba cubierta con pétalos de rosa. Los objetos de su mesa de noche habían sido reemplazados por dos copas de cristal y un balde con hielo en el que se enfriaba una botella de champaña.

-¡Voy a matarlos! –exclamó Afrodita, que (por lo visto) había llegado a la misma conclusión-. ¡Los mataré a los dos, le pediré a Atenea que los reviva y entonces los mataré otra vez!

De todos los clichés posibles, Shura y MM no parecían haber olvidado ni uno solo y Saga tuvo que morderse la lengua para no soltar ahí mismo una carcajada.

-No será para tanto… -dijo, tratando de sonar conciliador.

-Estos pétalos… son de príncipe negro y de belleza americana –continuó Afrodita, sin hacerle caso-. Si resultan provenir de mi jardín…

-Los matarás, los seguirás al Averno y los echarás de ahí a patadas.

Afrodita miró a Saga con el ceño fruncido. El Caballero de Géminis sonreía mientras examinaba el contenido de una canasta adornada con un lazo rosa verdaderamente aparatoso.

-¿Qué hay en esa… esa monstruosidad?

-Hay que admitir que está bien surtida: fresas, chocolate, crema batida, condones…

-¡Voy a matarlos!

-Y mira esto: ¿prefieres de fresa o de tutti-frutti?

-¿Qué cosa…? ¡Saga!

-Te escandalizas muy fácilmente, no es más que lubricante. Ah, también nos dejaron un libro.

-Por favor, dime que no es el Kamasutra.

-No, es un diccionario griego/sueco para turistas.

-¡Los voy a matar!

-No lo harás. Por lo menos espera hasta que yo haya podido preguntarles cuál de los dos hizo este lazo tan… artístico –Saga dejó la canasta donde estaba y hojeó el diccionario-. Mmm… subrayaron algunas frases.

-¿Saga?

-A ver… "Te amo": ja alkas di. ¿Lo dije bien?

-Tu pronunciación es atroz.

-Seguramente. ¿Cómo sería correcto?

- Jag älskar dig.

-Jag älskar dig också, ökade min.

Afrodita parpadeó. No es nada fácil aprender sueco como segundo idioma. Incluso hay quienes dicen que es posible llegar a entender sueco, pero que solamente los suecos pueden pronunciarlo. Y Saga acababa de responderle "también te amo, mi rosa" con una pronunciación perfecta.

-¿Pero qué…?

Saga dejó el diccionario en la cesta y se aproximó a Afrodita, que empezaba a sentirse francamente alarmado.

-Los matarás mañana y yo te ayudaré, si quieres, pero sería una lástima desperdiciar su regalo. No debe haber sido sencillo para ese par reunir todo esto… sobre todo si fueron de compras juntos.

-¿Qué…? –Saga se inclinó para besarlo, pero Afrodita lo esquivó-. No.

-Afrodita…

-No, Saga.

-Sé que probablemente estoy yendo demasiado rápido…

-Tú fuiste el que quiso iniciar el cortejo y ahora te estás saltando más de la mitad de las etapas… Pero no es eso –Afrodita intentó apartar suficientes pétalos de su cama como para sentarse, eran demasiados, así que se resignó a sentarse sobre ellos y le indicó que se sentara junto a él-. En realidad, tenía que hablar contigo al respecto en algún momento.

-Dime.

-Ya he tenido amantes.

-Lo sé, también yo. ¿Qué hay con ello?

-…Siempre fueron cosas de una noche. Nada que llegara a cumplir 24 horas tan siquiera, pero no porque yo no quisiera algo más… al menos no siempre. Estos clichés que reunieron ese par de atolondrados… he pasado por todos. Alguna vez deshojé yo mismo mis mejores rosas… y todo para que al final me dijeran "fue divertido mientras duró; ahora, piérdete".

-Afrodita…

-Deja que termine. Te quiero, Saga, en verdad te quiero y, precisamente por eso podría ser tu amigo el resto de la vida sin la menor queja al respecto… Pero si llegara a aceptarte esta noche en mi cama solo para despertar mañana y descubrir que he sido otra vez la diversión de una noche… no lo soportaría. No de ti. No me importó con los demás, ni siquiera cuando creí estar enamorado, pero no podría soportarlo tratándose de ti. ¿Lo comprendes?

-Mejor de lo que crees –Saga rodeó los hombros de Afrodita con un brazo y lo besó en la frente-. Hay algo que debe quedar claro entre nosotros: no quiero que sea cosa de un rato.

-¿No?

-Tu cama no es la meta, aunque no me molestaría nada pasar en ella bastante tiempo… ¿Tienes idea de cuándo empezó esto para mí?

-Cuando regresamos del Hades, ¿no?

-Tres años.

-¿Eh?

-Regresaste de Groenlandia y fuiste a colocar la caja pandora de tu armadura ante el altar principal. Yo me quedé mirándote como un idiota y no pude decir ni una palabra.

-Pero…

-Arles habló en mi lugar, yo solo podía contemplarte embobado.

Afrodita sonrió débilmente.

-¿Estás seguro… completamente seguro, de que no es solo que buscas consuelo por Kanon?

Un segundo beso en la frente. Afrodita empezó a sospechar que era para ganar tiempo mientras meditaba la respuesta.

-Kanon vive.

-¿Saga?

-Lo supe hace algún tiempo.

-¿Estás seguro?

-Sí, hemos estado… comunicándonos por escrito.

-…¿Cuándo pensabas decírmelo?

-Cuando estuviera completamente seguro. Al principio no confié mucho en sus cartas y no nos es posible hablar directamente. Pero me he ido convenciendo de que sí se trata de él –Saga suspiró-. Se está metiendo en aguas profundas y ni siquiera se da cuenta. No logro decidirme a advertirle… sé que no me creerá y más bien podría lograr que precipite las cosas…

-No estoy entendiendo nada.

-Te lo contaré con calma mañana. De momento, como ya te dije, pienso que sería una lástima desperdiciar este estupendo regalo que nuestros amigos han preparado con tanto esmero, min kärlek.

Afrodita intentó no sonreír.

Falló completamente.

-Prométeme que no habrás cambiado de opinión mañana –demandó.

-Solo si me prometes no echarme de tu Casa mañana, sötma -replicó Saga.

-…Mmm… Lo pensaré.


Notas:

Min kärlek: "amor mío".

Sötma: "dulzura".

Todas las frases en sueco las obtuve en el traductor de Google, por lo que no puedo garantizar que estén gramaticalmente correctas.