Todo por una mordida y un reto
Bella
Observamos como el chico se levantaba casi de inmediato, y por un segundo pensé que había llegado a su destino y que bajaría del autobús, sin tener una oportunidad de... No estaba segura de qué, pero de lo que estaba segura era de no querer que se bajara, no tan pronto.
Rosalie se dio cuenta de que veía con demasiada intensidad al chico que tenía frente a nosotras.
Me dio un codazo, y casi brinco de la sorpresa.
¡Gracias a Dios! El chico estaba inclinado sobre la viejita, ayudándola a sentarse en su lugar.
Sonreí, y luego volteé a Rosalie con una mirada asesina. "¿Qué?"
Alice rió detrás de nosotras.
Giré hacia la duende, y la miré con rabia. "¿Cuál es su problema?"
Rosalie fue quien respondió, su voz una mezcla de burla y seriedad en ella. "Si no dejabas de verlo, te lo ibas a gastar."
"Ja ja ja," murmuré.
"No la culpo," susurró Alice detrás de mí, tratando de colarse entre Rosalie y yo desde su lugar, sin molestar al pasajero de a lado. Mi cara se incendio al escuchar su tono. "Solo míralo," dijo clavando su mirada en el desconocido que había captado y capturado mi atención.
¿Qué más había que ver?
Era hermoso, más que hermoso. Pero no encontraba palabra mejor apta para describir la visión delante de mí.
Él era tan alto, una cabeza más que yo, quizá. Su cabello era de un extraño color, imposible de pasar por alto, una mezcla rara entre rojizo y castaño, casi como un broncíneo. Su piel era casi tan blanca como la mía; lo que me hizo pensar que tal vez no fuera la única pálida en esta ciudad de sol. Y sus ojos... ¡Dios! Sus ojos eran de un verde profundo, como las esmeraldas, brillaban en su esplendor, como todo él. Su cuerpo, largo y delgado, dejaba ver debajo de su ropa un cuerpo tonificado, musculoso pero sin exagerar.
Me mordí el labio, porque en ese momento sus labios, esos labios rojos y carnosos se movieron, abriéndose para darle paso a una exquisita voz.
"Por aquí," murmuró con cariño a la anciana desconocida.
O tal vez no era una desconocida tanto como yo creía. Pero dudaba que la conociera. El chico era un caballero en todas sus formas.
Era el único hombre en este autobús que no estaba babeando al ver las figuras de mis amigas, Alice y Rosalie, quienes trataban de ignorarlos. Estaban acostumbradas a tal atención.
No tenía idea de cómo lo lograban. Probablemente, yo los hubiera pateado en sus "preciadas" partes.
No me importaba en realidad si el chico la conocía o no, porque en ese mismo momento, caminó por el estrecho pasillo y se detuvo justo a lado de Alice, quien rodó sus ojos y pasó su lengua por su labio inferior, apuntando a la parte trasera de él.
¡¿Qué decía?
Alice estaba mirando directamente el trasero del chico.
¡Rayos! Odiaba tener que referirme a él como "el chico"... Quería saber su nombre.
Sí, bueno, ahora vimos que pensó Bella de Edward... sorpresa, sorpresa! Ja, claro :)
Va avanzando sin problemas la mini historia, y espero sus reviews para que me digan que piensan de la perspectiva de Bella.
Gracias a quienes ya comentaron, y me pusieron en alertas y favoritos!
Disfruten! :)
