Todo por una mordida y un reto

Bella

No podía creer lo que había hecho.

¡Me había atrevido! Nunca, NUNCA en mi vida había hecho algo semejante. No tenía idea de que había pasado por mí mente para sucumbir ante Rosalie y su idea demente.

Bueno, una pequeñísima idea si tenía.

Nadie podía culparme por querer probar tan semejante y suculento manjar. ¡Por favor! Pedía a gritos ser probado, o eran los retorcidos pensamientos que ese hombre despertaba en mí, los que me habían animado a hacerlo.

Pero, ¡rayos! Sino se había sentido bien hacerlo.

No me importaba si salía dando zumbos enojado por mí acción, al menos había sentido una parte de él. Aunque definitivamente no era lo único que quería sentir.

Y no era lo que mis mal pensadas amigas podrían pensar. ¡Hablaba de sus labios!

Oooh, esos labios que ahora estaban apretados fuertemente y formaban una línea recta en su hermoso rostro, que se habían contraído al sentir mis dientes fundirse en su piel y su...

Suspiré internamente.

¡Lo haría otra vez teniendo la oportunidad!

Por eso me molestó que el hermoso, y ahora sabía, sabroso – aunque no hubiera sido su piel la que hubiera probado directamente, por desgracia – chico de ojos verde mirara a mi amiga, Rosalie, como sí ella fuera la culpable.

¡Mírame a mí, tonto! Gritaba mi diablita interior. ¡Fui yo, no ella!

Oh, Dios, lo celosa y enojada que hubiera estado si en realidad Rosalie hubiera sido la afortunada en probarlo.

Me estaba volviendo loca.

¿Probado?

Bella Swan, cálmate, me dije a mí misma, el chico no es un postre que puedas probar a tu antojo.

Y de nuevo, mi diablita interior gruñó y resopló, porque era cierto.

Quizá lograra descubrir una forma de convertirlo en un postre, mi favorito, claro. Fresas con crema, incluso chocolate... casi sentía la baba derramarse por las comisuras de mis labios, imaginando tal bombón... mm, bombón.

¡Detente, Bella!

Por suerte, me di cuenta que tenía que intervenir en la discusión que estaban teniendo Rosalie y el chico, como consecuencia de lo que había hecho. Le aseguré que la culpable había sido yo, y por un momento no me creyó, así que tuve que hacer uso de mi tono más convincente, aunque sonó más enojado, por su escepticismo.

¿Era tan difícil de creer que yo hiciera algo así? Claro que él no me conocía, y si Rose y Alice, que me conocían no me creían capaz de hacerlo, ¿Por qué lo haría él?

"Quería saber que se sentía," le respondí en un susurro, y tratando lo mejor que podía para sonar indiferente, me encogí de hombros.

Sabía que Rosalie y Alice estarían orgullosas de mí por mi actuación.

¡Maldición! Yo misma estaba orgullosa de mí. Quería saber a donde me llevaría esto. Seguramente el chico de mis sueños... ¿Qué? Oh, ahora estaba segura que había perdido la razón. Bien, el supuestamente - ¿a quien engañaba? – chico de mis sueños me cobraría por morderlo, o acosarlo, tal vez, o quizá simplemente me llamaría algún nombre vulgar y obsceno, aunque lo dudaba viniendo de él, por lo que había visto.

"Bien…" el hermosamente perfecto chico apenas y respondió. Seguramente sorprendido y aún en shock por mi revelación. "Espero que te haya gustado," su voz era insinuación pura, deseo y lujuria. Oh, Dios... sentí mis mejillas incendiarse a un nivel alarmante. El calor me quemaba. "Creo que es solo justo que obtenga algo a cambio."

Oh, lo que sea que quieras... decía mi diablita interior.

¡Cállate! Me regañé a mi misma.

Pero antes de poder reaccionar, y responder tonta y fácilmente, Rosalie saltó del asiento a mi lado, atacando al chico que no a mí no me importaría atacar, de otra forma... "Claro que no, tú idiota."

"No hablaba de eso," el chico le aseguró, alzando una mano como para escudarse.

Sentí una ola de decepción. ¡Lástima!

Decidí intervenir. "Bueno, creo que es solo justo."

Oh, dime algo que me derrita, solo para escuchar esa seductora voz tuya... ¡Vamos, habla!

"Mordiste mi trasero, así que… ¿Qué te parece una cena?" me dijo, una ceja alzada y una sonrisa tan hermosamente torcida que me dejó sin aliento, y la mente en blanco.

Y luego reaccioné. Mis mejillas – no creía que fuera posible – pero se pusieron, seguramente, más rojas que un tomate. Mi rostro estaba en llamas, y no era lo único.

¡Una cena!

Oh, quería hacer más que cenar con este chico.

Pero había algo que saber antes... y no era el sabor o textura de sus labios. No tenía nada que ver con los lujuriosos y pecaminosos pensamientos de mí mente atolondrada.

"Claro..." le sonreí, más tranquila, pero con el corazón latiendo a mil por hora. "Pero, primero dime tu nombre."

Solo sonrió más pícaramente, y se inclinó para susurrar en mí oído. Solo sentí la piel de gallina antes de escuchar su voz de nuevo.

"Mí nombre es..." su aliento me hacía cosquillas, y no me apetecía para nada reír en ese instante. Mi aliento estaba atorado en mis pulmones, esperando. "Edward."

Me sentía desvanecerme, pero eso implicaría perderme de tal vista. ¡Y que vista!


Hola a todos!

Ya estoy de vuelta con el penultimo capítulo :)

Gracias por sus reviews, y tristemente, esta pequeña historia ya llega a su fin, PERO las buenas noticias es que tengo como 3 historias en mente y ya empezadas, les dejaré aquí algo de los summary y espero me digan que les parecen.


SORPRESA 14/Febrero One-shot

Día del Amor y la Amistad.

Agh, renegué para mis adentros. Este era un día ridículo en que solo el comercio terminaba ganando. No entendía cual era la fascinación por este día. Yo ya quería que acabara, pero apenas empezaba.

Sacudí la cabeza mientras una chica de primer año, me pedía que me casara con ella en el Registro Civil que habían colocado para las parejas que quisieran casarse.

¡Como si quisiera atarme! Aunque fuera de mentira.

Emmett y Jasper andaban detrás de sus recientes conquistas. Rosalie y Alice, eran un año menor que nosotros, pero desde el primer instante que las habían visto, habían ido tras ellas, y ellas les correspondían, hasta cierto punto. No daban sus brazos a torcer fácilmente, los querían locos por ellas al cien por ciento antes de decirles que ellas estaban igual de locas por ellos.

Me parecía ridículo el embobamiento que los había afectado, hasta que había visto a su amiga. Bella Swan…


Dark&Light

"Edward, sé que quieres ser un ángel bueno," Alice, mi hermana me dijo esa noche, a la luz de la luna, alejados uno del otro por unos buenos cien metros, sus ojos brillaban con las lágrimas que no era capaz de derramar. Casi sentí lástima. Casi. "Papá y mamá estarían orgullosos de ti si cambiaras."

"Yo no quiero cambiar, Alice," fue todo lo que le dije, antes de desaparecer.

Summary: Edward es un ángel oscuro, sus alas negras brillan con esplendor y te hacen temer. Bella es un ángel de la luz, su alma tan intacta y pura como nadie podría imaginar. ¿Podrá Edward mantenerse lejos de tal imagen? Porque nunca antes un ángel del bien se había visto tan pecaminoso para él?

Y otras mas, que les diré en el siguiente, que será el ultimo capítulo!

Ojala hayan disfrutado, y disfruten de mis futuros proyectos!