Lo peor de esto era que Dianna y Cory se llevaban muy bien y es que era normal, ellos se conocían desde antes de Glee, y para Cory, Dianna siempre fue como su hermana pequeña. Y eso se me hacía incomodo, yo intentaba no tener que comunicarme mucho con ella, pero era difícil con Cory de novio. A pesar de que hacía bastante que no se veían se solían llamar como mínimos dos veces a la semana. Y ahora que hacía tres meses o más que no se veían lo más probable es que pasasen todo este mes juntos. ¿Y qué pasará? Pues que sí o sí tendré que mantener algún tipo de contacto con ella, y cuando lo hago me siento como una mierda, así que este mes promete.

También debí imaginarme que ella vendría, era lógico, ahora ya no era una de las principales en Glee, pero siempre lo fue, y simplemente por la buena relación que mantiene con todos, estaba claro que vendría.

-¿Cómo está mi grandullón?- Dijo Dianna llamando la atención de todos, pero sobretodo de Cory que se encontraba a espaldas de ella hablando con Mark y Chord.

-¡Dianna! –Dijo yendo a darle un abrazo. - ¿Cómo estás? – Dijo muy sonriente.

-Genial, ¿y tú? – Preguntó ella correspondiendo al abrazo del chico.

-Mejor que nunca.

Yo mientras seguía haciendo como si prestaba atención a como Naya contaba su romance con el cantante Big Sean, pero en realidad pensaba en que iba hacer ahora, ¿me levantaba como si nada a darle dos besos y preguntarle, por ahora su exitosa carrera, o me quedaba donde estaba como si nada pasase? Si elegía la primera, la incomodidad se iba hacer presente de nuevo, me pondría nerviosa y a saber qué, pero si elegía la segunda quedaría como si de una mal educada me tratase, y seré muchas cosas, pero eso, no.

Así seguí unos diez minutos más, pensando en que hacer, el tiempo se me echaba encima y yo cada vez estaba más nerviosa, y la música que Kevin había puesto en un reproductor de música no me ayudaba para nada.

Cory y Dianna seguían hablando, pero ahora también se habían unido Amber y Jenna.

-Bueno chicos, me subo a la habitación que tengo que hacer un par de cosas y bajo. – Dijo una sonriente Dianna para todos.

-He estado mirando unos folletos que me ha dado la recepcionista y hay un restaurante no muy lejos de aquí que tiene muy buena pinta, además de que a las doce hay fuegos artificiales en el lago y la recepcionista me ha dicho un sitio privado perfecto para verlos. – Dijo Darren antes de que Dianna se fuese.

- Pues entonces quedamos a las nueve en la recepción para ir, ¿vale? - Dijo Dianna.

-Perfecto. – Añadió Heather.

-Por cierto, al restaurante hay que ir presentables, que os conozco, que sois muy partidarios del chándal. – Dijo Darren marchándose con Dianna, Kevin, Jenna y Chris.

-Uy, que pena, porque pensaba estrenar esta noche mi nuevo chándal rosa fosforito. – Dijo Naya gritando para que los otros le oyeran bien haciendo reír a todos.

-Bueno chicos me subo a darme una ducha que estoy reventada del viaje. – Dijo Heather.

-Me subo contigo. – Dijo Naya.

Estuvimos un rato más con Chord, Mark y Amber, hablando sobre los diversos proyectos de los chicos y cuando ya eran las siete nos subimos todos a nuestras respectivas habitaciones a arreglarnos.

-Te he visto muy cortada antes con los chicos. – Dijo Cory cuando entramos a la habitación.

-No sé, he estado como siempre. – Vaya mentira. Parecía un muerto, no decía nada y muy buen color tampoco creo que debería tener por la pesada insistencia de Naya a que me pusiese más polvos maquilladores.

-No sé, será cosa mía. Me voy a dar una ducha, ¿vale? – Dijo dándome antes un beso.

-Vale cariño.

Mientras tanto yo me dedicaba a hacer lo que se había convertido hasta hace poco en mi pasatiempo preferido, pensar. ¿Qué pensaba hacer? ¿Hacer como si no existiese? Yo no soy así, no soy tan… tan poco madura. Lo que debería haber hecho es haberla saludado, haberle dado dos besos, o incluso un abrazo y haberle preguntado por su vida, para que viera que a pesar de todo me sigo preocupando por ella y que sigo acordándome de que existe en el mundo. Lo único que he conseguido con mi actitud ha sido empeorar más las cosas, seguro que ahora piensa que soy, además de una mal educada, una antipática y el ser más asqueroso que haya pisado este mundo.
Me he prometido a mí misma que esta noche le saludaré como tiene que ser, le preguntaré que es de su vida y le diré que antes no me encontraba muy bien y que siento no haberla saludado.

En la ducha seguí pensando en esto y me planteé una posible situación; Si estoy hablando con ella animadamente, cosa poco posible pero dentro de lo que cabe posible, y me pregunta que por qué me distancié tanto de ella, ¿qué le digo? Es que mantener una conversación con ella tiene muchos contras… Pero da igual, he dicho que hablaré con ella y así lo haré.

Terminé de ducharme y ahora era la hora de elegir "el modelito perfecto". Mi mayor arma, mis piernas, pero tal vez sea demasiado excesivo para la ocasión, así que me decantaré por unos vaqueros pitillo bien ajustados, botines negros con taconazo incluido y una camiseta de tirantes la cual no dejaba nada a la imaginación y para saberlo solo me hizo falta ver la reacción de Cory al verme.

-Bueno, ya estoy. – Dije saliendo del cuarto de baño después de una hora encerrada en él.

-Es-estas muy eh… muy – Carraspeo su garganta. – muy guapa.

-Gracias. – Objetivo conseguido.

Bajamos y en la recepción ya estaban casi todos, tan solo faltaban Amber, Dianna y Darren.
Mientras esperábamos manteníamos una conversación bastante animada sobre… el calentamiento global, ya me diréis como llegamos a esta conversación… Mientras yo me dedicaba a analizar uno por uno los modelitos que llevaban. Los chicos estaban todos bastante presentables, todos con camisa y alguno incluso con corbata y ahora que había bajado Darren hasta con pajarita. Las chicas también estábamos todas muy bien, con vestidos, vaqueros, leggins, pero todas enseñando algo.

Ya solo faltaban Amber y Dianna y esta espera me estaba haciendo ver que tal vez me pasase con el escote, ya que no paraba de recibir diversas miradas hacia él, incluso de Naya cosa que me dejo bastante descolocada.

Las puertas del ascensor se abrían y por ahí pasaban Dianna y Amber charlando, o mejor dicho riendo de algo que todos desconocíamos.

-Haber, dije presentables, no para presentar unos Oscars – Dijo Darren haciendo reír a todos. – Estáis guapísimas chicas, todas.

-Gracias. – Dijo Dianna mirando hacia el suelo ya que sus mejillas iban cogiendo un color rosado.

Y es que Darren tenía razón, estaba guapísima, Amber también, pero ahora solo tenía ojos para Dianna. Llevaba unos vaqueros negros bien ajustados, zapatos negros también, y una camiseta blanca con encaje dejando entre ver su sujetador claramente negro y una fina chaqueta color hueso roto.

Me quedé embobada observándola y otra vez ella volvía a pillarme, pero a la vez también me examinaba de arriba abajo hasta que de nuevo nuestras miradas conectaban y tras unos segundos así yo le dediqué una pequeña sonrisa de la cual no obtuve respuesta y eso me preocupo ya que simplemente desvió la mirada hacia Darren que le ofrecía su brazo para que se apoyase en él.

Todos nos fuimos en dos coches, no había necesidad de mover todos los coches. Yo fui con Cory, que conducía, Chord, Mark, Heather y Chris. Y en el coche de Darren, Dianna, Naya, Kevin y Jenna.

Llegamos y aquel lugar me encanto, mezclaba lo moderno con lo antiguo, la elegancia con lo simple, algo tenía que lo hacía perfecto. Teníamos una mesa reservada en la zona más privada y un chico nos acompañó a ella. No sé si fue fortuito o porque tanto yo como ella lo buscamos, pero terminamos sentadas la una en frente de la otra. No sabía si alegrarme o lamentarme, estando en estos sitios una conversación era tanto tentadora como peligrosa. Quería hablar con ella pero no que se enterase todo el mundo de ello.

Después de pedir la cena a los varios camareros que nos atendieron la conversación seguía, y ahora de… ¿Delfines en peligro de extinción? ¿Pero que nos estaba pasando a todos? ¿Qué conversaciones eran esas? En fin… Yo seguía concentrada en mi pasatiempo favorito ignorando la conversación absurda que mantenían los demás.

-Oye, hace poco que me enteré de que os fuisteis a México, ¿qué tal se está por ahí? – Pregunto Heather haciéndose referencia a Cory y a mí.

Ahora todos estaban pendientes de una contestación por parte de nosotros, incluso Dianna, y eso me estaba poniendo nerviosa.

-Eh… Pues la verdad es que es un paraíso, se está en la gloria. – Intenté aparentar normalidad.

-Lo mejor sin duda es la compañía. – Sentenció Cory haciendo reír a todos menos a una persona, Dianna.

-Ya ves tío, no te llevas a cualquiera eh. – Dijo Mark.

-Bueno… ¿Qué tal con el rodaje de Malvita Dianna? – Dijo Naya siendo consciente de mi incomodidad y de la de Dianna hacía esa conversación.

-Genial, rodar con actores de la talla de Robert de Niro o Michelle Pfeiffer es, además de una oportunidad única, increíble, he aprendido un montón con ellos. – Dijo orgullosa.

-Ojala me salga a mí una oportunidad como esa. – Dijo Jenna.

-Creo que simplemente he tenido suerte…

-No es suerte por la que estás trabajando con ellos, eso te lo puedo asegurar yo. – Increíblemente y milagrosamente pude decirle algo al fin. Tanto ella como yo nos quedamos tan sorprendidas de que de repente le dijese esto, bueno, esto y cualquier cosa.

- Lea tiene razón, que estés trabajando con ellos no es porque hayas tenido suerte, sino porque eres una pedazo de actriz. – Añadió Cory.

- Gracias. – Y otra vez sus mejillas se volvían rosadas.

Después de esto las conversaciones absurdas siguieron y yo como siempre a lo mío, y ahora Dianna tampoco prestaba atención a la ahora conversación sobre los libros de Crepúsculo, estaba invadida en ella. Incluso me pude percatar de alguna que otra fugaz mirada que me echaba. La incomodidad se hacía presente de nuevo así que decidí irme al baño a retocarme.

Espero que con mi comentario se rompa un poco la tensión existente y cada vez más visible entre nosotras…

-¿Se puede saber que pasa entre Dianna y tú? – Susto fue poco. No morí de un ataque de milagro. No sé de donde cojones salió. Naya.

-Nada. – Mira si mentí mal que ni si quiera yo me lo creí.

-No te lo crees ni tú querida. – Si había algo que odiaba era que Naya me conociera tanto.

El tiempo que llevamos rodando juntas en New York nos había convertido en inseparables. Conocíamos a la otra a la perfección, aunque ella no sabía nada de porque ahora mi inexistente relación con Dianna, pero no sería por que no insistió en que se lo contase. Nadie lo sabía, nunca se lo conté a nadie. No sé porque, supongo que por miedo a que me convenciesen de luchar por ella e intentar algo con ella, prefería mantenerme en la sombra y huir de los problemas como siempre he hecho. Pero ahora sentía la obligación y sobretodo la necesidad de contárselo, de saber que piensa, de saber otra opinión sobre esto.

-No creo que sea el lugar de hablarlo Naya.

-Puede que no, pero no creas que te vas a librar eh. – Dijo mientras se repasaba la raya del ojo.

-No tranquila, es más, creo que quiero contártelo. – Dije saliendo del baño.

-¡Ah, que antes no querías! Que fuerte Lea, no me esperaba esto de ti. – Dijo siguiéndome haciéndose la indignada.

-Es que luego lo vas contando todo por ahí. – Dije en coña.

-¿Yo? Pero si soy una tumba, no diga nada.

Le miré y le saqué la lengua ya que habíamos llegado a la mesa y no íbamos a seguir con la tontería.

Ya habíamos terminado de cenar y ya eran las once y cuarto así que pusimos rumbo al lago, cada uno en su coche correspondiente salvo Naya, que ahora se había cambiado el sitio por Chris ya que quería estar con Heather…


¡Holaaa! Siento no haber podido actualizar antes, he estado un poquito ocupada, pero tranquilos que ya no me voy a ir por tanto tiempo :) Hablando de la historia, he pensado en meter un poco de HeYa, pero tranquilos porque la historia es Achele principalmente, HeYa solo se mencionaría un poco (o lo que queráis) Dicho esto informaros que me siguiente actualización será o el miércoles o el jueves. Besoos :D