Pensando y pensando me quedé dormida, sí, mi facilidad para dormirme en cualquier sitio es increíble. Cuando desperté eran las siete menos cuarto, Naya me iba a matar. Me puse el bikini lo más rápido que pude y que jamás imaginé. Me arregle un poco y salí pitando. Miré el reloj del iPhone y vi que ya eran las siete y tres minutos, estaba muerta. Llegué y su cara lo decía todo.

-Lo siento, lo siento, me dormí y se me fue la hora. – Dije estando ya enfrente de ella.

-Mira que eres torpe eh. – Dijo con una media sonrisa.

No estaba enfadada. Había veces que no sabía quién era esa chica. Siempre que quedábamos y yo llegaba tarde me echaba la bronca del siglo, era algo que siempre le dio mucha rabia, pero hoy parecía que no le importaba, era otra Naya.

-Vamos al bar de fuera. – Dijo cogiéndome del brazo. Yo aún estaba flipando.

Cerca de la piscina había un pequeño bar en el cual preparaban cocteles y demás similares. Ambas nos pedimos un San Francisco y nos sentamos en unos asientos apartados de la piscina rodeados de bastante vegetación.

-Bueno, cuenta. – Dijo pegándole un sorbo a la copa.

-Vale… A ver, es un poco bastante fuerte así que…

-Tú cuenta.

-A ver, tú ya sabes que hasta hace un año y poco más yo me llevaba muy bien con Dianna… - Me interrumpió.

-Vamos que si os llevabais bien, parecíais pareja.

-No me interrumpas que no lo cuento… -Asintió mientras que bebía de su copa.- Bueno pues nos empezamos a distanciar cuando ella empezó a salir con el Alex ese, después rompió con él y volvimos a la normalidad, pero en ese tiempo que nos distanciamos me di cuenta de una cosa, una cosa que me desconcertó totalmente… - Me quedé en silencio.

-Lea, sea lo que sea… ¡Cuéntalo ya, me muero de la intriga!

-Gracias por tu comprensión eh.

-Lea, soy tu amiga, que digo tu amiga, tu mejor amiga, tu hermana. Sabes que sea lo que sea nada va a cambiar, ¿vale? – Esto era lo que necesitaba saber para seguir con mi discurso.

-Me estaba enamorando de Dianna. – Dije de golpe.

Después de decirlo me bebí toda la copa de un sorbo. Vi que Naya no decía nada, se había quedado paralizada.

-Camarero, otra copa… -Dije.

-Que sean dos. – Dijo Naya sin cambiar su cara y sin tan siquiera mirar al camarero.

-Di algo Naya…

De repente empezó a reírse sin motivo aparente, al menos para mí.

-¿Me quieres decir dónde está el chiste? – Pregunté ya cansada por su risa.

-Nada, nada… Ya lo sabrás. – Dijo quitándose una lágrima de tanto reírse. – Bueno, ahora en serio, ¿estas enamorada de Dianna?

-¡No! – Me miró con cara de desconcierto. – Quiero decir… Me jodía que estuviese con el tío ese, además de que no había sido una vez sola la que la hubiera besado, pero todo eso lo relacione con que estaba un poco falta de cariño, ya sabes, entonces fue cuando Cory me pidió salir y yo le dije que sí, y aunque en ese momento no tenía mucho sentido que le hubiese dicho que sí porque ni tan siquiera me atraía ahora sí que le quiero y estoy bien con él.

-Vale, muy bonito, pero, ¿por qué ya no tienes contacto con Dianna? – Preguntó bebiendo de la copa que había traído el camarero.

-Tenía miedo de enamorarme de ella.

-¿Entonces te estabas enamorando de ella?

-Sí, creo que sí, y aun que en ese momento no, sé que tarde o temprano me acabaría enamorando de ella.

-Siento decirte que eso es de ser un poco egoísta.

-Otra…

-¿Otra?

-La noche de los fuegos artificiales, o sea, ayer, estuve hablando con ella…

-Cuenta, cuenta.

-Acabamos discutiendo. El caso es que la vi liándose con Chord y a mí eso me jodió mucho así que luego le dije que había sido una irresponsabilidad por su parte porque la podrían haber visto y ella me dijo que ese era su problema y que no podía hablarle así, que no tenía derecho. Entonces me preguntó que porque me había distanciado tanto de ella pero… no le contesté. No le podía decir que era por miedo a enamorarme de ella.

- Y no se lo dijiste porque sabías que si lo hacías seguirías siendo más egoísta aún.

-Sí…

-¿Y qué piensas hacer? – Me preguntó.

-Quiero hablar con ella, pero de manera civilizada, sin acabar gritándonos ni llorando, creo que se merece saber la verdad o al menos alguna mentira creíble.

-Sí, tal vez tengas razón. –Miró su reloj.- Anda, ya son las ocho menos cuarto, seguro que enseguida vienen estos.

-Ch, ch, ch, tú te quedas aquí a contarme que te pasa con Heather.

-Qué no se te olvida eh.

-No, cuenta. – Dije poniéndome cómoda. Sentía que me había quitado un peso de encima después de contárselo.

-Pues, creo que… -Se paró.

-Ahora la que me pone nerviosa eres tú a mí. – Se estaba poniendo pálida, y sus manos empezaban a temblar. – Ey, -Le cogí de la mano. – tranquila, igual que tú has reaccionado tan bien con lo mío yo reaccionare aún mejor, además, no creo que sea más fuerte que lo mío.

-Me, me gusta Heather un poco… - Dijo con inseguridad.

Conocía a Naya, tal vez no tanto como para que esto no me sorprendiese, pero si lo suficiente como para sí haber deducido que algo de esto le pasaba con Heather. Pensándolo bien, era algo que se debía de esperar, en la serie eran pareja y se pasaban juntas mucho tiempo además de que se llevaban genial.

-Definitivamente creo que Glee nos está volviendo gays a todos. – Dije dándole un toque gracioso al asunto.

-Pues sí. – Dijo riendo.

-Pero, una duda, ¿tú no estás con Big Sean?

-Eh… Sí.

-¿Entonces? – Solamente levantó sus hombros. – Naya sabes que no puedes jugar así con los sentimientos de la gente.

-¿Qué sentimientos? ¿Tú te crees que Sean está conmigo porque me quiere? No me hagas reír, está conmigo porque estoy buena y ya está. No puedo tener nada serio con él, además de que es un mujeriego, cada día se tira a una.

-¿Entonces qué haces con él?

-No sé, tal vez darle celos a Heather, pero no hay manera… Y es que ahora no para de ir con el imbécil de Mark, no sé qué le ha dado por Heather que va detrás de ella todos los días… Me pone enferma.

Ay Dios que la he cagado. Que este con Heather es culpa mía, MÍA. Me va a matar.

-¡Lea! ¿Me estás haciendo caso? – Dijo Naya al ver que me había metido de lleno en mi mundo.

-Sí, es que… creo que, que lo de que Mark este tanto con Heather es, es culpa mía… - Vi como su cara cambió por completo.

-¿Cómo que es culpa tuya?

-Pues eso… Es que yo le dije que, a ver, estábamos hablando y me dijo que no había manera de ligar y dijo que lo iba a intentar o con Heather o con Dianna, entonces yo le dije que Dianna ahora está muy ocupada y que no tiene tiempo para el amor, así que le dije que lo intentase mejor con, con Heather…

- ¿Le dijiste al Míster Musculitos este que intentase ligarse a Heather antes que a tu queridísima Dianna simplemente para tenerla en la recamara siempre que quieras? – Dijo con cara de furia.

-¡Yo no quiero a Dianna en la recamara!

-¿Entonces? ¿Qué más te da que este con otro tío? ¿Te recuerdo que tu estas con Cory?

-Ya lo sé…

-Es que tiene razón, ¡Eres una egoísta, no puedes decidir por ella y menos ahora que no sois nada! – Dijo subiendo el tono de voz.

Esto me dolió, pensé que Naya entendería mi situación, o que al menos lo aceptase, pero no. Es Naya…
Me levanté sin decirle absolutamente nada y me dirigí hacia la barra para pagar las copas.

-Espera Lea. – Dijo siguiéndome. –Lo siento, ¿vale? No, no quería decírtelo así, no sabía lo que decía, la furia se había apoderado de mí. Lo siento…

Simplemente asentí con la cabeza.

-Entiéndeme a mí también, imagínate que yo le digo a Chord que valla detrás de Dianna porque si no iba a ir detrás de Heather.

-Ya, si tienes razón, ha sido bastante egoísta por mi parte.

-Bueno, no sabías que Heather me gustaba, sé que si lo hubieras sabido en ese momento no lo habrías hecho. Venga, ven aquí. – Dijo dándome un abrazo. – Ya me dirás que hago yo ahora para quitarlo de en medio.

-Solo estate con Heather, ella te prefiere, el camino de vuelta de los fuegos artificiales fue súper incomodo además de que Heather intentaba estar lo más alejada posible de él. Y supongo que si durante los fuegos estuvo con él fue para darte celos ya que tú no parabas de contar lo "bien" que estas con Sean. – Dije viendo ya como venían los demás.

-Sí, supongo que tienes razón, cerraré mi bocaza. ¿Y tú qué piensas hacer con la rubia?

-No, no lo sé, es que no sé qué quiere que haga, me da miedo cagarla más.

-Cuando llegue el momento oportuno de hablar lo sabrás. – Dijo marchándose con Kevin que le hacía signos para que fuese a la piscina.

Espero que no tarde mucho en llegar ese momento…

-Amor. – Dijo Cory dándome un beso. – ¿Te vienes a la piscina?

-Sí, ya voy, voy a subir un momento a la habitación a coger el móvil que se me ha olvidado, ¿vale?

-Vale, - Me dio otro beso, esta vez un poco más intenso. – Te quiero.

-Y yo. – Dicho esto me fui hacia el hotel.

Yo creo que hay un ser por ahí el cual le encanta verme sufrir. ¿Qué me encontraba subiendo las escaleras? Pues a unos, aparentemente, enamorados riendo y el chico con el brazo por los hombros de la chica. Todo sería muy bonito si no fuese porque esa escena la protagonizaba nada más ni nada menos que Chord y Dianna.

-Hola. – Dijo un muy sonriente Chord.

-Ho- hola. – Dije. Dianna ni se molestó.

¿Es que ahora están juntos o qué? Corrí lo que jamás corrí, cogí el móvil y lo más rápido que pude baje, quería saber que estaba pasando entre aquellos dos.

Cuando baje los vi ambos tumbado en hamacas diferentes, pero a la vez muy juntos.

-¿Estos dos ahora están juntos? – Dijo alguien en mi oído. Naya.

-No lo sé…

-Pasa de ellos Lea, no te martirices. Uy, será… - Dijo marchándose a donde estaba ahora Mark abrazando a Heather.

Me tumbé en la tumbona de al lado de Cory, me puse las gafas de sol y le seguí mirando sin que se notase mucho. Al rato Cory se fue a bañarse con el resto mientras que yo la seguía observando. Sabía que ella sabía que la observaba, pero no me importaba. Ahora Chord también se había ido a la piscina dejándola a ella sola en aquella tumbona.

-Tome, esto es para usted. – Dijo un camarero dándome un Martini.

-No, yo no he pedido nada.

-Le invita la señorita de allí. – Dijo apuntando hacia Dianna. – Me ha dicho que le diga… -Miro un papel que llevaba en el bolsillo. – Cito textualmente; ¿Tengo monos en la cara?

En cuanto oí eso solo pude sonreír, había llamado a un camarero y le había mandado decirme esto.

-Espere, - Dije cuando veía que se iba. – Llévele un coctel de fresa con mango y un chorrito de vodka y dígale…

-Espere, espere, que me lo apunto. – Solo pude sonreír ante la situación. – Dígame.

- Sabes que siempre me ha encantado mirarte. – Le dicte.

-Vale, ahora se lo llevo.

Me volví a colocar bebiéndome ahora el Martini que me había invitado. Si le había mandado a aquel camarero que le llevase ese coctel en especial era porque sabía que le encantaba de siempre.

Vi cómo le daba aquel coctel y al enterarse de que era sonreía tímidamente, luego el camarero le decía mi mensaje. Ahora no sonrío, simplemente se giró para mirarme. Yo le dediqué una pequeña sonrisa de lado.

Decidí darme un baño, no es que hiciera mucho calor pero un poco sí. Estuvimos todos jugando a voleibol, todos menos Dianna que se había quedado fuera. Yo al rato también me salí y mientras que me secaba el camarero se volvió a acercar a mí.

-Tome. – Dijo dándome ahora un cubata. Nada más saber lo que era sonreí porque sabía que venía de Dianna y sabía porque. – La señorita de antes se lo manda.

-Muchas gracias. –Dije cogiendo el vaso.

-También me dice que le diga… -Otra vez que buscaba el papel. – Cita textualmente: Y a mí que me mires. Siento haberte hablado así la noche pasada. – Terminó. -Ya está.

-Gracias. –Dije cuando se marchaba el camarero.

Seguí secándome y la miré para agradecerle con una sonrisa de las mías el haberse disculpado pero estaba con Chord. Chord le había cogido en brazos y se la llevaba a la piscina. Mi cara no reflejaba ira o furia, simplemente dolor y tristeza y Dianna me vio, intente lo más rápido que pude cambiarla por una sonrisa, para que no se sintiera culpable o algo por el estilo, pero creo que no lo conseguí.

-¡Hey chicos, atentos! –Gritó Kevin con Mark al lado. – Nos hemos informado y mañana nos vamos de senderismo, así que esta noche nada de copitas, ¿vale?

-Pues Lea ya ha empezado. –Dijo Mark riendo al verla con el cubata.

-Si me invitan… - Dije sacándole la lengua a Mark.

Cuando terminamos de cenar cada uno se fue a su habitación. Después de la piscina ya no tuve ningún tipo de acercamiento con Dianna, pero la que no podía decir lo mismo era Naya quien no había parado de estar con Heather, hasta me daba pena el pobre Mark.