-¡Es que mira que eres tonta! – Me gritaba Naya.

Después de que Dianna saliese corriendo me entraron ganas de llorar, quería salir de ahí, así que Naya inventó que teníamos que hablar con nuestros representantes y que ya nos terminaríamos de arreglar en nuestras habitaciones.

-¡Para que me griten ya tengo a Dianna…! Bueno, ahora ya ni eso… - Volvía a llorar y a esconder mi cara contra la almohada.

-¡Y es que para colmo no me has dejado ver la pasarela de Heather! – Dijo mientras se metía en el vestido.

-¡¿Estoy llorando porque Dianna no quiere saber nada de mí y tú estás pensando en que no has podido ver a Heather en la puta pasarela?!

-¡Ya me contarías si esto fuese al revés y fueses tú la que ibas a ver a Dianna!

-¿¡Tú crees que ahora me importa verla en la puta pasarela?! Es que… -Las lágrimas se apoderaban de mí.

-¡Pero aun así me sigues pareciendo tonta! ¡Digo que hacerlo con Cory era una mierda para arreglarlo y eso, pero tú tenías que joderlo y decir que era muy bueno!

-¡Y no he dicho nada malo! ¡Cuando ella está en plan novia con Chord o se lía con él no pasa nada, aquí la que se jode soy yo y no pasa nada, pero cuando ni si quiera hago el amor con Cory desde que llegamos aquí porque siento que le hago daño nadie dice pobre Lea, no, yo soy la mala!

-¡El problema es que ninguna de las dos tenéis derecho a enfadaros con la otra porque os lieis, os folléis a vuestros novios o folla amigos! ¡Lo que deberías hacer es alegraros por la otra como todas las amigas! – Dijo desde el baño mientras que se maquillaba.

-El problema es que no sé si quiero solo ser su amiga… - Dije en susurro.

-¿He oído bien? – Dijo asomando la cabeza por el marco de la puerta.

-Tú tienes oído para lo que quieres.

-Esas cosas es inevitable no oírlas. – Dijo sentándose en la cama.- ¿Me quieres decir que quieres algo más que una amistad con Dianna?

-No… No lo sé, estoy muy confundida… -Suspiro. – Es gracioso, ni si quiera soy su amiga y ya estoy pensando en tener algo más con ella.

-Habla con ella.

-Sí, claro, le digo que quiero algo más con ella así, sin más, ya de paso le pido matrimonio, ¿no?

-No idiota, hablar sobre lo que ha pasado, dile la verdad, que te alejaste de ella porque tenías miedo de enamorarte y que igual que tú no tienes derecho ni a enfadarte con ella ni a echarle encara que se lie con Chord o con quien quiera ella tampoco se puede enfadar porque estés con Cory porque es tu novio.

-Es que todas las veces que he intentado hablar con ella ha salido fatal.

-Pero porque estabas furiosa aparte de celosa, pero ahora ya sabes lo que hay, ahora simplemente tienes que luchar por su amistad y hablar como personas maduras que sois, ¿vale?

-Vale…

-¿Me vas a hacer caso?

-Sí.

-Pues ahora a maquillarte y a vestirte porque solo falta… - Miro su móvil.- ¡Cuarenta y cinco minutos! – Dijo llevándose una sorpresa. - ¡Corre Lea que no nos da tiempo!

-¿Quién falta? – Preguntaba Mark a Cory que ya estaban junto al resto del cast invitado a la fiesta esperando en la recepción para marcharse. Todos iban de blanco, tanto chicas como chicos, ya que así mandaba ese tipo de fiestas.

-No sé, yo la he llamado a Lea y estaba con Naya y me han dicho que ya bajaban y que me esperase, después me ha colgado. –Dijo Cory.

-Ya estamos aquí. –Decía una Naya alucinante dejando a todos con la boca abierta.

Después aparecí yo.

-Ya sé porque dicen que lo bueno se hace de esperar. – Dijo Chord ganándose una manotada de Dianna.

-Bueno chicos, dejar de babear que me nos vamos a resbalar y vámonos. – Dijo cogiendo del brazo a Heather que ya tenía de nuevo la garganta seca.

Después de oír unos cuantos piropos por parte de todos pero sobretodo de Cory, la vi. No es que enseñase mucho pero no le hacía falta, con aquel vestido que había elegido dejaba ver lo mejor de ella. Le sentaba genial. Podría decir que estaba hecho a medida para ella.

Me vio, me vio mirándola, observándola, analizándola y no me importaba, porque sabía que ella disfrutaba teniendo mi mirada sobre ella. Después de analizar todo su cuerpo le miré a los ojos y esta era la primera vez que me decían algo desde que estamos aquí, pero lo que me decían no me ayudaba. Tristeza, desolación, odio e impotencia. Eso era lo que me decían.

Esta vez cada uno fue en su coche propio, salvo algunos que se acoplaban en los coches de otros porque sabían que no acabarían muy bien la noche.

-Oye, ¿sabes que le pasa a Dianna? – Me preguntó Cory de camino al lago.

Me pilló de sorpresa, no me esperaba que Cory me preguntase eso sabiendo lo buenos amigos que son.

-No, ¿por qué?

-Últimamente parece que me esquiva, y cuando estoy con ella siempre la veo triste… No sé, tal vez solo sea cosa mía cariño.

Solo asentí. Pues claro que le pasaba algo. Pero yo tampoco sabía lo que era.

Llegamos.

A mí siempre me encantaron estas fiestas, tan elegantes, tan privadas… Habían diferentes camas repartidas por la costa con gente sentadas en ellas hablando o simplemente tumbados disfrutando de la presencia de la otra persona, del ambiente y de la vista.

También habían tumbonas, mesas con todo tipo de frutas y como no un pequeño bar donde preparaban cocteles y copas.

Y todos vestidos de blanco.

-Como me gustan a mí estas fiestas. – Dijo Heather.

-Sí, va a ser genial. – Añadí.

-Hola, bienvenidos. – Decía un camarero. -¿Puedo servirles algo?

Todos empezaron a pedir sus copas.

-Vamos a sentarnos allí. – Decía Darren señalando tres camas.

-Vamos. – Dijo Mark seguidos por todos.

-Deberían celebrarse más fiestas como estas. –Decía Naya que estaba tumbada en una cama con Heather al lado, como no.

-Se celebran, lo que pasa es que no te invitan. – Dije.

-¿Perdona? Sí que me invitan, lo que pasa es que tengo una agenda muy ajetreada.

-Ya… -Dije.

-Cariño, vamos a dar una vuelta, ¿vale? – Me decía Cory en he oído.

Cuando lo oí no sé porque me puse a buscar a Dianna desesperadamente y para mi sorpresa no se encontraba con Chord, sino con Darren riéndose en una de las camas. Que estuviese con Darren me dejaba más tranquila, sabía que Darren no intentaría nada con ella porque eran igual de amigos que Cory y Dianna.

-Venga vamos. – Dijo con Cory sin esperar a que le contestase.

Ambos caminábamos por la orilla de la playa. Cory había puesto su brazo sobre mis hombros; si no fuera porque en mi mente solo se encontraba una preciosa dama llamada Dianna Agron diría que era un momento bastante romántico.
De repente se paró y se puso enfrente de mí, se acercó y me besó. Creo que le habría correspondido con más ganas si no fuese porque sabía que no estábamos muy lejos de las camas donde se encontraban los demás y con ellos Dianna y sabía que nos podían ver perfectamente. Noté como quería profundizar el beso cogiéndome de la cintura y después por la espalda acercándome más a él. Yo no tuve otra opción que no fuese colocar mis manos en su cuello.

-Te quiero. – Dijo después de ese prolongado beso.

-Y yo. – Dije con una sonrisa sincera.

Me encantaba lo tierno y romántico que podía llegar a ser Cory.

-¿Ya estás mejor? Esto es un paraíso, ¿verdad? – Dijo a pocos centímetros de mi cara.

-Sí, la verdad es que es tan tranquilo… -Dije mirando las olas.

Al rato Cory me dijo que me sentara con él en la arena entre sus piernas… ¿Qué podía hacer yo? Me senté con él. Estuvimos una media hora así, hablando, riendo y con algún beso. Ahora me encontraba bien, estaba a gusto con él. Hablábamos de diversas cosas, de Glee, de los chicos, y de todo en general, aunque en todo momento intente esquivar el tema de Dianna.

Ya habían pasado unos cuarenta y cinco minutos cuando note que el móvil me vibraba. Un Whatsapp de Naya.

N: ¿Dónde estás?

L: Con Cory.

N: ¿Te he preguntado que DÓNDE estás?

L: En la orilla de la playa.

N: ¡Ah, es verdad! Ya te veo.

L: ¿Qué quieres?

N: Pues que Dianna se acaba de ir detrás de un camarero.

L: ¿¡QUÉ!?

N: Es broma.

L: Tú eres tonta…

N: Lo que sí que va en serio es que se acaba de ir y parecía bastante afectada.

L: ¿A qué te refieres?

N: Pues que ha dicho "Chicos me voy a dar una vuelta" y Amber le ha preguntado "¿Tú sola?" y ella ha dicho "Sí, no todos tenemos la suerte de tener alguien al lado que nos quiera…" y esto lo ha dicho mirándoos.

L: ¿Me ha visto con Cory?

N: Pues claro.

L: Joder.

-Cory, vamos con los chicos. –Dije levantándome.

-Sí, que los hemos abandonado.

Mientras volvíamos no podía dejar de pensar en ella, ¿dónde estaría? Hoy no podía irme de aquí sin hablar con ella. Esta situación no era buena para ninguna, deberíamos hablarlo todo y dejar las cosas claras.

Lo primero que hice cuando llegamos a las camas donde se encontraban los demás fue buscar a Chord por si otra vez me los encontraba… Pero no, estaba con Darren y Mark así que me quedé más tranquila. Miré a mí alrededor a ver si la encontraba pero nada, así que mi preocupación apareció de nuevo. Noté como alguien me agarraba del brazo y me separaba un poco del resto.

-Se ha ido por ahí. – Dijo Naya apuntando con la mano hacia la derecha.

-Que susto me has pegado… - Dije con una mano en el pecho.

-Menos sustos y vete a buscarla anda. – Dijo Naya.

Yo simplemente asentí distraída pensando donde podría estar. No la veía por ninguna parte. Estaba ya cansada de sus huidas, y como no, siempre la que se preocupaba por ella era yo, la que se iba a buscarla era yo, la que sufría era yo.

-Cariño, ¿A dónde vas? – Cory.

-Eh… A dar una vuelta. –Dije.

-Pues voy contigo. –Lo que me faltaba.

-No, no, no, -Me miró con cara de extrañado. –quiero ir sola, para pensar y eso, ¿vale amor?

-Vale, no pasa nada, pero no tardes mucho. – Me dio un beso y se volvió con los demás.

-Vamos a ver… - Dije para mí.

Comencé a buscarla entre la multitud, pero nada, creo que vi las caras de todos menos la suya. Pregunté a varios camareros si la habían visto y todos me decían que no.

Ya oscurecía y encendían los varios faroles que habían repartidos por toda la costa. Si ya era difícil encontrarla antes…
Ya llevaba unos veinte minutos buscándola y nada. Varias veces me habían entrado ganas de coger un megáfono y gritar su nombre, pero la descartaba enseguida. A ver, conocía a Dianna de sobra, así que esto solo era cuestión de pensar. ¿Qué le gusta hacer a Dianna cuando no se encuentra bien por algún motivo? Esconderse y alejarse del mundo. Pues entonces lo primero que debo hacer es alejarme de toda esta muchedumbre e ir a un lugar tranquilo.

Llegué a un punto el cual di gracias por haber visto toda la temporada de Sherlock Holmes. Vi unos pasos que se alejaban de donde estaba la gente y llevaban a un espacio mucho más tranquilo con hamacas.

-¿Qué hace una chica tan guapa aquí sola? –Oí que decía un tío claramente borracho a… a Dianna, que por lo que podía ver desde mi escondite estaba sentada en una hamaca de espaldas a él.

-¿Y a ti que te importa? – Dijo girándose para contestarle.

-Pues que aquí los dos solos nos lo podía-podíamos pasar muy muy bien. – Dijo acercándose a ella.

¿De qué me sonaba a mí este? Estoy segura de que ya lo he visto antes.

-Ni te me acerques. – Dijo levantándose de la hamaca al ver que cada vez se acercaba más.

-¿Por qué? Sé que quieres… -Dijo acercándose más a ella.

-Yo de ti me iría separando de ella. – Aparecí.

-Otra bella dama, tranquila que hay para todas. – Dijo acercándose más a Dianna.

-¿Qué no has entendido de que te separes de ella? – Dije.

-¿Y tú quién coño eres? – Pregunto tambaleándose.

-A parte de que es insultante que no lo sepas, no te importa. – Dijo Dianna.

-¿Te revelas? – Dijo otra vez acercándose a ella con una sonrisa de lado.

-Como le toques un pelo es lo último que haces. – Amenacé.

-¿Qué me vas hacer tú?

-Lárgate. –Dijo Dianna.

-No. –Otra vez volvía a sacar su sonrisa.

¡Ya me acuerdo! ¡Ya sé de qué me suena!

-No creo que a tu mujer le haga mucha gracia esto… - Dije de la nada.

-¿Mi mujer? –Se ponía nervioso. – No sé de qué me estás hablando.

-¿Estás seguro? Porque yo creo que sí. ¿No eres tú el que ya le habían pillado con una prostituta?

-Hija de puta, ¿cómo sabes tú eso?

-Una tiene recursos para todo. – Mentira. Calló la casualidad de que estando en la peluquería en una revista de mala muerte lo leí. –Así que o te vas o me iré de la boca.

Finalmente se fue, eso sí, se acordó de todos mis familiares.

De nuevo un silencio incomodo se hacía presente. Lo peor de estas cosas es que nunca sabía cómo empezar. Por suerte esta vez empezó ella.

Volvió a sentarse en la hamaca dándome la espalda.

-¿Qué haces aquí? –Preguntó.


Siento deciros que no voy a poder actualizar con tanta frecuencia ya que me voy de vacaciones y creo que no tendré Internet, aunque os prometo que en menos de seis días tendréis una actualización. Gracias de nuevo a todos los que me leéis y espero que no haya ningún problema con la actualización. Besos y que os vaya bien :D