Perdonad si hay alguna falta de ortografía, no tenía previsto subir antes de irme de vacaciones, pero como no sé cuan volveré a actualizar os dejo el nueve ;) Y me voy que llego tarde... ¡Besoooos! :D
Pensaba que jamás llegaría este momento, pero al fin llegó. Era hora de hablar las cosas. No me iba a guardar nada, pensaba decirle todo.
-Te buscaba. – Dije.
-Me encontraste.- Dijo aún de espaldas.
-¿Por qué siempre te escondes? – No sabía si acercarme a ella o quedarme donde estaba.
-Qué más da, de nada me sirve como verás.
-¿Sabes? – Dije poniéndome enfrente de ella tapándole las buenas vistas, aunque pensándolo bien, yo diría que mejoraron… - No te entiendo.
-¿Otra vez vamos a discutir?
-Yo no quiero discutir, simplemente hablar las cosas.
-Vale, dime.
-No me digas "vale, dime" porque no sé qué decirte. – Me sentía estúpida.
-Eras tú la que querías hablar. –Dijo en tono borde.
-Ves, eso es lo que me da rabia, tú no eres así.
-Así, ¿cómo? – Preguntó.
-Tan borde, pero lo peor es que es solo conmigo…
-Espero que no te preguntes porque solo contigo.
-Di ya… - Me interrumpió.
-No… no me llames Di, para ti soy Dianna. – Dijo.
No, eso sí que no. Ese sobrenombre se lo puse yo, así la llamaba cariñosamente, no me puede decir que no la llame así, no, no y no.
-No me puedes pedir eso. –Dije con cierta tristeza.
-Entiéndelo…
Hice de tripas corazón y seguí.
- ¿Por qué cambias tanto de un día para otro?
-Tiene gracia que TÚ me preguntes eso, ¿no crees?
-¡Quieres dejar el pasado por un momento por favor! – Me daba rabia que tuviese siempre razón.
-¡¿Pero no ves que no puedo!? – Gritó.
Tranquilízate Lea que empezáis otra vez a gritaros.
-Ayer, me invitas a dos copas y en una de esas me pides perdón y además me dices que te gusta que te mire, pero hoy vuelves a estar como el primer día, a la defensiva, escondiéndote en el pasado.
-Te pedí perdón porque puede ser que me pasase, te dije que me gustaba que me mirases porque era verdad aunque evidentemente ya no sea lo mismo. Y si me escondo en el pasado es porque tengo mis motivos.
-¿Cuáles?
-No tengo porque compartirlos contigo… -Dijo desviando la mirada de la mía.
-Dianna… -Tenía miedo de hacer esta pregunta.- ¿Volverá algún día a ser todo como antes?
-¿Qué contestarías tú a esa pregunta? –Me preguntó.
Me lo pensé, aunque tampoco hacía falta pensarlo mucho.
-Que no… ¿Qué, qué piensas tú?
-¿Qué voy a pensar? Está claro que no… - Dijo con tristeza.
Esta conversación me estaba haciendo mucho daño, y sé que ella también, incluso más.
-¿Ni si quiera amigas de esas que se mandan un mensaje para felicitarse la Navidad?
-Para eso prefiero no ser nada y seguir como hasta ahora.
-¿Por qué hemos llegado hasta aquí?
-Tal vez era cosa del destino, ¿no crees?
-El destino no es tan cruel.
-Bueno… Creo que esta vez nos ha querido llevar la contraria.
-¿Te acuerdas del juego que se inventó Naya cuando estaba borracha? El de hacerle a alguien una pregunta, la que tú quieras y que la otra persona te tenga que contestar sinceramente y luego hacerte otra a ti.
-Sí, - Recordó riendo, seguramente por los buenos momentos. – Vaya juego más absurdo…
-Ya… Bueno, pues juguemos.
-¿Lo dices enserio Lea?
-Sí, - Hice como si pensaba la pregunta, pero claramente la llevaba en mi mente mucho tiempo. - ¿Por qué te molesta tanto que valla con Cory?
-No me molesta.
-Dianna tomate el juego en serio.
-Lea, en este juego se dice la verdad, no lo que uno quiere que piense…
Me quedé un rato pensando… Tenía razón, lo que me pasaba era que eso no era lo que quería oír.
-Vale, tu turno. – Dije.
-Vale, -Pensó.- ¿Qué hora es?
-No me jodas Dianna…
-Te lo pregunto totalmente enserio.
-Las diez y cinco. – Dije molesta.
Me quite de enfrente suya y me senté en otra hamaca de al lado.
-¿Qué pasa? ¿Te esperabas otra pregunta?
-Me esperaba que te lo tomases en serio. – Dije cruzándome de brazos.
-Por mucho que cambies en algunos aspectos, en otros eres totalmente igual que cuando te conocí. – Dijo riendo. Yo solo moví los hombros. –Vale, me lo tomo enserio. Sé que quieres decirme algo y sé que pretendías darle la entrada con la pregunta que yo formulase, lo que pasa es que no contabas con que quisiese saber la hora que era.
Dios, odio que me conozca tanto.
-¿Qué pregunta quieres hacerme? – Le pregunté pasando olímpicamente de lo que había dicho.
-¿Qué quieres decirme?
-El porque me separé tanto de ti. –Vi cómo se sorprendió, no se esperaba para nada que yo quisiese decírselo.
-Pero no sé si quiero oírlo.
-Te lo voy a decir quieras o no, creo que te mereces saberlo.
-¿Por qué ahora? –Ahora era ella la que se ponía enfrente de mí tapándome las vistas, pero la verdad es que mejoraron bastante.
-Porque no tuve el valor suficiente para decírtelo.
-Me da miedo que me duela, no… no quiero sufrir más. –Dijo mirándome fijamente a los ojos.
Me estaba matando el saber que por mi culpa hubiera sufrido tanto.
-¿Quieres que te lo diga? Si no quieres lo entenderé…
-Creo que las cosas no pueden empeorar mucho más, así que… cuéntalo. –Dijo.
-Me… -No pensé en este inconveniente. ¿CÓMO SE LO DIGO? – Desde el primer día que te vi, supe que no eras como los demás, que ibas a ser especial para mí... –Madre mía mis nervios. No podía mirarle a los ojos así que me dediqué a mirar el suelo. – Eras la chica más guapa que había visto nunca, realmente me pareciste increíble. Después, poco a poco, nos fuimos haciendo amigas hasta que me trasladé a tu apartamento… -Me cortó.
-Mírame. – Dijo. Que cabrona es… La miré. –Sigue.
-Aunque no te lo creas, echo mucho de menos el llegar al apartamento y estar contigo. Bueno… Cuando empezaste a salir con Alex me di cuenta de una cosa, de una cosa que por aquel entonces me asustaba. Y si me fui del apartamento fue porque me jodía mucho que estuvieses con él, y como verás no me hacía especial ilusión verle la cara cuando llegaba a casa o cuando me levantaba.
-¿Te fuiste por eso? Luego rompí con él y no volviste.
-Porque no solo me fui por eso… -Vega Lea, díselo. – Me… me estaba empezado a enamorar de ti. – Dicho esto desvié mi mirada al suelo. –Y eso me daba miedo, por eso me fui. ¿Qué podía hacer? –Le pregunté mirándole a los ojos.
Vi que estaba muy sorprendida, pero no tanto como creí que lo estaría, ¿tanto se me notaba?
-No lo sé, pero alejarte así de mí no. ¿No me lo podías haber dicho en su momento?
-¿De qué habría servido?
-Lo habríamos hablado igual que hoy y tal vez no hubiera hecho falta el haber estado todo un año sin saber de la otra.
-Si lo hubiéramos hablado, no sé cómo, habrías conseguido que me quedase en tu apartamento y si me hubiera quedado me habría enamorado más de ti y entonces, ¿qué habría sido de mí?
-¿No pensaste nunca en el hecho de que te pudiera haber correspondido?
Que se pare el mundo. ¿He oído bien? Siempre he sido una chica segura, siempre que he hecho algo importante he pensado en sus pros y sus contras y nunca me he arrepentido de nada, es más, creo que esta es la primera vez. ¿Por qué no le dije hace un año lo que sentía? Creo que jamás me he maldecido tantas veces.
-¡Están aquí! – Gritaba alguien por la entrada de aquel escondido lugar. –Os estábamos buscando. – Chord.
-El que faltaba… - Dije en susurro para que Chord no me oyese, pero demasiado alto para que Dianna lo oyese perfectamente.
-¿Qué hacéis aquí? – Pregunto acercándose a nosotras.
-Chord, ¿puedes dejarnos un momento a solas? – Cuando Dianna terminó de formular la pregunta todos habían venido y se habían acomodado.
-Genial… -Dije haciendo amago de irme ya que Chord se había acercado y le había agarrado por la cintura.
-Espera. –Dijo cogiéndome del brazo.
Era la primera vez desde hace mucho tiempo que me tocaba. Con tan solo ese roce creí morir.
-No, da igual, ya hablaremos en otro momento, no pasa nada. – Dije marchándome a otra hamaca que estaba un poco más alejada del resto.
No podía ser que sintiese celos de Chord, se supone que eso es pasado… Qué asco me daba, ahora estaba abrazado a ella diciéndole cosas al oído. Y pensar que podría haber sido yo la que estuviese diciéndole cosas al oído en vez del sin cerebro este.
-Hola cariño. – Dijo Cory abrazándome por detrás dándome un casto beso en los labios.
-Hola…
-¿Estas bien? – Preguntó posándose enfrente de mí.
-Sí…
-¿Quieres que te deje sola? - ¿Puede haber ser humano más comprensible que Cory?
-Gracias.
-No pasa nada. – Me dio un beso y se marchó con los demás.
Mis ojos se giraban solos llevándome a Dianna, lo único malo era el baboso ese. Me giré de tal forma que les di la espalda, así no tendría que sufrir más. Miré a mí alrededor y vi algo que me sorprendió pero a la vez me alegró. Una Naya siendo besada por una alegre Heather. ¿Podían hacer mejor pareja? No. Eran perfectas juntas. Lo único malo era que tendré que soportar como Naya me cuenta todo una y otra vez y me dice lo maravillosa que es Heather.
-¿Están juntas? – Dianna estaba a mi lado.
-Por lo que se ve…
-No sé porque, pero no me sorprende.
-Es sorprendente, pero lógico… -Deje de mirarlas y volví a mirar al suelo.
-Siento que Chord nos haya… -No le dejé terminar.
-No pasa nada. –No estaba segura de hacer esta pregunta, pero ya no tenía nada que perder.- ¿Te puedo hacer una pregunta?
-No,- Me quede sorprendida por su rotundidad. – No estamos juntos, no es ni mi novio ni nada, solo es un amigo.
-¿Cómo sabías que te lo iba a preguntar?
-Soy muy lista. –Dijo con una sonrisa de lado.- Sí que me molesta.
-¿Qué? – Pregunté sin entender nada.
-Sí que me molesta que vayas con Cory. No es algo nuevo, desde que empezamos a grabar la primera temporada sabía que Cory estaba colado por ti y que al final terminaríais juntos…
-¿Te has planteado dejar de ser actriz para meterte a bruja? – Dije haciéndola reír.
¿Qué quería decir con esto? ¿Qué le molesta porque le gusto? ¿O que le molesta porque si?
-Bueno ahora ya te he sido sincera.
-Ahora me toca a mí. ¿Por qué? ¿Por qué te molesta?
-Eso lo tendrás que adivinar tú.
-Vale, te toca. – Lo adivinaré aunque sea lo último que haga.
-¿Ya no sientes nada por mí?
Esta conversación estaba llevando a un camino que no me gustaba… ¿O tal vez sí?
-Eso también lo tendrás que adivinar tú.
-Vale… A ver quién da con la respuesta antes. –Dijo retadora.
-Vale. – Reí.
-¡Di, ven mira esto! – Dijo Chord a unos metros de nosotras señalando el móvil. Mi cara de odio lo decía todo.
-¡Ahora voy! –Le dijo al chico.
-¿Él sí que tiene derecho a llamarte Di? –Pregunté.
-Él no me ha hecho daño… -Eso fue un golpe bajo, no me lo esperaba. -¿Te cae mal Chord?
-Nunca me cayó bien del todo, pero ahora…
-¿Por?
-Creo que lo sabes muy bien.
-Tal vez solo quiera oírlo.
-Pues te vas a quedar con la ganas. –Dije con una sonrisa chulesca. –Ves con tu Ken antes de que venga… -Ella rio a mi sobrenombre.
-¿Ken? - Preguntó riendo.
-¿Qué pasa? Son iguales. Yo diría que se inspiraron en Chord para crear a Ken.- Dianna no paraba de reír.
-Yo nunca jugué con un Ken, a mí siempre me gustó más jugar con otras muñecas… -Dijo levantando las cejas y marchándose.
¿Era eso una indirecta? Tenía que serlo.
Parecía que la cosa mejoraba y eso me alegraba. Iba hacer lo imposible por recuperarla y sobretodo, por adivinar esa pregunta. ¿Por qué le molestará que esté con Cory? Tal vez tenga la respuesta delante de mis narices y no lo sé… Tendré que poner en práctica mis armas de mujer. Que comience el juego…
