Di: Eh…
N: No guapa dilo, igual que tú me has desterrado a mí, ahora te toca a ti.
A Naya no le había importado que Dianna hubiera desvelado todos sus sentimientos por Heather, es más, se lo agradecía, había tenido el valor que ella no había tenido y por la sonrisa de Heather aún tendría que darle hasta las gracias.
He: Nosotras nos vamos… - Dijo cogiendo del brazo a Naya.
N: ¿Así? Pero yo… - Dijo buscando alguna excusa para quedarse a cotillear.
He: Naya Rivera tira delante de mí, venga. – Naya finalmente obedeció.
Dianna se había puesto nerviosa, parecía un adolescente confesándole que le gustaba a la chica más guapa de todo el instituto. Tenía que decirlo, al fin y al cabo Lea también le confesó que le quería… Ojalá Lea hubiera tenido el valor de decírselo en su momento…
L: ¿Me vas a contestas? – Pregunto dulcemente.
Di: Eh… ¿Qué, qué quieres que te conteste?
L: ¿Qué por qué me querías dar celos?
Di: Pues… - Una lágrima caía.
Dianna tenía miedo, miedo a que Lea saliese de nuevo corriendo, a perderla de nuevo, no iba a poder soportarlo, no otra vez.
L: Tranquila… - Dijo acercándose a ella y secando con sus dedos las lágrimas que caían de los ojos de Dianna. – Dímelo.
Di: Prométeme que nada cambiará, que no te perderé de nuevo, por favor…
¿Cómo voy a negarle algo a esos ojos tan precioso? Es imposible.
L: Aunque quisiese no podría hacerlo, no otra vez…
Di: ¿Me lo prometes? – Lea río por la actitud de niña que estaba mostrando.
L: Pues claro. – Dijo mientras seguía secándole las lágrimas.
Di: Yo eh… - Dijo mirando al suelo. OCASO
L: Mírame Dianna. – Espetó.
Dianna posó sus ojos en los de Lea.
Di: Estoy… - Tragó saliva. – Te quiero.
Lea dejó de respirar, su corazón empezó a latir como si quisiera salirse de su pecho. Lo que un día más deseó estaba pasando, Dianna le estaba confesando sus sentimientos, le estaba diciendo que le quería… ¿Para qué se iba a engañar? Lo que un día más deseó y lo que más deseaba hasta el día de hoy desde que la conoció.
L: ¿Qué? – Quería volver a oírlo.
Di: Cuando te conocí sabía que algo extraño causabas en mí, por aquel entonces lo denominé como "algo extraño". Poco a poco me di cuenta que simplemente me estabas empezando a gustar, si te dije de mudarte a mi apartamento fue ara tenerte más cerca, cuanto más tiempo pasase a tu lado mejor. – Lea no podía apartar la mirada de sus ojos y las manos de sus mejillas. – Poco antes de que te fueses pude asumir que te quería, que me había enamorado de ti y poco a poco hasta me iba convenciendo de decirte lo que sentía, pero… desapareciste, y todas las esperanzas y fuerzas que tenía para expresar mis sentimientos desvanecieron…
Lea empezó a llorar, no se lo podía creer, por su miedo perdió su oportunidad de pasar su vida junto a la mujer de su vida.
Di: ¿Por qué lloras?
L: Porque he sido una gilipollas… - Dijo mientras que se sentaba devastada en la arena seguida por Dianna. – Por mi miedo te he hecho daño y he perdí la oportunidad de ser realmente feliz…
Di: ¿No eres feliz ahora?
L: Sí, pero no de la forma en la que lo habría sido a tu lado. –
Dianna sonrío por el simple hecho de saber que Lea le quería, que sabía que podía haber sido feliz a su lado, más feliz que con cualquiera.
Di: Bueno, yo tampoco te lo confesé…
L: No, pero lo ibas a hacer…
Di: De nada sirve lamentarse ahora. – Dianna había quitado el dramatismo que estaba tomando la conversación. – Mejor que hayamos hablado y hayamos aclarado todo, tal vez podamos…
L: ¿Me quieres? Quiero decir, ¿me sigues queriendo?
Di: ¿Para qué quieres saberlo?
L: Seguramente para torturarme. – Dianna río. – No me has contestado.
Di: No.
L: No me mientas.
Di: ¿Entonces para que me preguntas? – Preguntó con una sonrisa.
L: No sé…
Di: ¿De veras crees que yo iba a dejar de querer a alguien tan pronto?
L: Pero te he hecho daño.
Di: No siempre el amor es felicidad…
Lea se sentía culpable por todo el dolor que le había causado a la rubia.
No podía apartar los ojos de los llorosos ojos de Dianna que la miraban con ternura y amor, algo que nunca comprenderá con el daño que le causó, sin duda Dianna era un ángel. Sin querer evitarlo Lea desvió su mirada a los labios de la rubia cosa que hizo estremecer a Dianna. Poco a poco Lea se iba acercando a los labios de Dianna mientras que esta estaba petrificada.
Di: No Lea no, no me hagas esto…- Dijo a pocos centímetros de los labios de Lea.
L: ¿Tú te crees que he dejado de quererte alguna vez? – Dijo aún más cerca de los labios de Dianna. – He intentado engañarme diciéndome que formabas parte de mi pasado, pero en realidad siempre te he tenido en mi cabeza, no sabes la cantidad de veces que hubiera deseado tenerte a mi lado, habría dado lo que fuese por tenerte conmigo.
Dianna se había perdido en las palabras de Lea, ya no mandaba ella en su cuerpo, mandaba el amor que sentía por Lea y la necesidad de sentir los labios de la morena sobre los suyos.
Lea volvía acercarse, ahora rozando cuidadosamente los labios de la rubia que dejó salir un pequeño suspiro por el roce.
L: Dime que quieres besarme. – Dijo separándose unos centímetros de los labios de Dianna.
Di: ¿No lo sabes ya?
L: Quiero oírlo.
Dianna no se lo pensó dos veces y le contestó.
Di: Bésame.
Dicho esto Lea no perdió ni un segundo y posó sus labios suavemente sobre los de Dianna.
No me creo que esto esté pasando, la estoy besando, estoy besando a Dianna y se siente genial. Esos labios son los mejores que he probado en mi vida y no hablemos de como besa, Dios mío, esto es un sueño, un sueño hecho realidad, un sueño del cual no quiero despertar.
Dianna quería profundizar el beso, lo necesitaba, así que posó sus manos en la nuca de la morena y suavemente acarició con su lengua el labio superior de Lea.
Lea entreabrió sus labios para dejar paso a la lengua de Dianna mientras que posaba sus manos en las caderas de la rubia y la acercaba a ella, quería sentirla cerca.
Je: Tortolitas deberíamos irnos. – Dijo Jenna sobresaltando a las chicas.
Ahí estaban Jenna y Amber presenciando aquel apasionado y deseado beso.
L: Eh…
Am: Tranquilas, mucho habéis tardado. – Dijo riendo. – Venga que ya va siendo tarde. – Dijo yéndose junto a Jenna dejando a las chicas atrás.
Di: Que vergüenza… - Dijo mientras que se sacudía la arena.
L: Creo que todas sabían lo enamoradas que estábamos la una de la otra menos nosotras. – Dijo imitando a la rubia.
Di: Pues sí, nos lo podían haber dicho… - Dijo haciendo reír a Lea.
L: Bueno, yo creo que es mucho más bonito confesárselo a esa persona. – Dijo rozando la mano de Dianna con la suya.
Di: Sí, en eso tienes toda la razón. – Dijo pasando su brazo por los hombros de Lea mientras que esta abrazaba la cintura de la rubia.
L: Me encanta tu olor. – Dijo abrazándola más fuerte.
Di: ¿Qué pasa, qué hoy es el día de las confesiones? – Dijo riendo.
L: Si es así he de decir que me encantas. – Dianna río el comentario de la chica. - ¿No tienes nada que confesarme?
Di: Muchas, pero creo que es demasiado pronto para que las confiese.
L: Hey, eso no vale. – Dijo como si de una niña se tratase cosa que enterneció a la rubia y no pudo evitar darle un pequeño beso a la morena.
Cuando llegaron a los coches vieron a Naya y a Heather riendo y dejando caer alguno que otro beso.
L: Perece que no hemos sido las únicas. – Dijo feliz por sus amigas.
Amber llevó en su coche a Jenna, Naya y a Heather mientras que en el otro iban Lea y Dianna que cada vez que podían se besaban.
Eran las doce de la noche pero las dos chicas no iban a dejar que la noche se terminase allí y así. Amber y Jenna estaban cansadas así que ambas se fueron a sus respectivas habitaciones. Naya y Heather como era de esperar se fueron juntas a la habitación de esta última.
Di: Bueno pues… Buenas noches.
L: ¿Buenas noches? – Dianna la miró con cara de desconcierto. - ¿No me vas a invitar a tu habitación?
Dianna abrió los ojos a más no poder, parecía que sus ojos querían salirse de las órbitas.
L: No pienses mal, solo que… podía quedarme a dormir o no sé…
Di: Si qui… si quieres…
L: Voy a mi habitación un momento y voy a la tuya, ¿vale? – Dijo acercándose para posar sus labios sobre los de Dianna.
Di: Va, vale. – Dijo nerviosa.
Cuando entró a su habitación pensó que se encontraría a Cory pero allí no había nadie, solo se encontró una nota.
Estoy en la habitación de Mark jugando a la Xbox, me quedaré un ratito :D Si quieres algo llámame. –Cory.
Perfecto.
Lea dejo otra nota para Cory diciendo su propósito.
Jajajajaja tranquilo viciado de la Xbox :D Me voy a quedar a dormir en la habitación de Dianna con Naya y Heather para una noche de chicas, si quieres algo llámame también.
P.D: Espero que me hayas dedicado mucho goles. – Lea.
Después de dejar la nota salió camino a la habitación de Dianna.
No creo que hagamos nada, es decir, es algo que para mí simboliza mucho, no digo que sea virgen, pero sí que soy virgen con mujeres… Aunque si no fuese así también le tendría mucho respeto, la quiero y para mí eso sería por lo que más importante. No quiero que sea a causa de un calentón, ni mucho menos, me gustaría que fuese especial, romántico. Además, ¿de qué estoy hablando? Solo nos hemos besado un par de veces, además está Cory… ¿Qué voy a hacer con Cory? Le quiero, claro que le quiero pero ni la mitad de lo que quiero a Dianna, a ella la amo, pero no quiero hacer daño a Cory. Es muy buen chico y sé que me quiere y si no decido pronto haré daño a los dos. Por el momento iré a la habitación de Dianna y aclararé un poco mis sentimientos, mañana ya se verá…
Cuando estaba llegando a la habitación de Dianna recordé que toda vía guardaba la tarjeta de la habitación de Dianna así que de nuevo no dudaba en utilizarla.
Lea abrió la puerta y rápidamente pudo ver que la luz del cuarto de baño estaba encendida así que no dudó en acercarse, pero por una vez Dianna estaba preparada para aquella "inesperada" visita abrazándole de golpe por la espalda dejando un suave y húmedo beso en el cuello de la morena.
L: Dios, que susto me has pegado. – Dijo riendo.
Di: ¿No te cansas de allanar propiedades privadas?
L: No si en ellas estás tú. – Dijo dándose la vuelta para besar aquellos labios que se había vuelto en su hobby favorito.
Dianna se había cambiado y ahora llevaba un short de color negro con dos rayas blancas y con dos iniciales; NY. Arriba llevaba una camiseta blanca de tirantes la cual dejaba entrever su sujetador color negro.
Di: Pues entonces si es así dejaré que allanes esta habitación cuando quieras. – Susurró en la oreja de Lea mordiendo suavemente el lóbulo de la oreja de esta.
Los besos entre las chicas no cesaban, cada vez eran más pasionales. Dianna empujaba poco a poco a Lea hasta que esta calló sobre la cama posándose Dianna encima de ella a horcajadas.
La temperatura de esos besos subía y las chicas parecían no querer parar, habían estado tanto tiempo deseando eso que simplemente no querían.
Lea posó sus manos en las caderas de Dianna subiendo así la camiseta que portaba. Había dejado al aire la parte de su cadera y ahora acariciaba la columna vertebral con la yema de los dedos haciendo estremecer a la rubia. Dianna mientras tanto intentaba profundizar más el beso cosa que Lea concedió.
Lea algo más así que no dudo en levantar la mitad de su cuerpo para poder así quitarle la camiseta a Dianna. Lea prosiguió dejando suaves y húmedos besos por el cuello de Dianna mientras que sus manos se aferraban con fuerza a la espalda de esta.
Dianna no podía reprimir los suspiros y algún que otro gemido, in duda los besos de Lea le estaban trasportando a otro mundo. Dianna quería estar en igualdad de condiciones con Lea así que no dudo a la hora de quitarle la blusa que la morena portaba. Desabrochaba los botones con sexualidad moviendo así también las caderas.
A Lea se le empezaba a nublar la vista. La rubia le estaba excitando a pasos agigantados y ni siquiera llevaban más de diez minutos así. Podía ver en los ojos de Dianna que ella no era la única que realmente estaba excitada. El oscuro que ahora predominaba en los ojos de la rubia desprendían pasión y deseo.
Dianna termino de desabrochar los botones y con la misma sexualidad fue quitándosela dejando caricias por todo el cuerpo de la morena que se dedicaba a mirarle a los ojos.
Ambas sabían que si seguían no iban a poder parar…
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