Era increíble como cuatro simples palabras te podían paralizar el corazón. La preocupación inundaba de nuevo a Lea al oír la palabra hospital ligada a Dianna. ¿Qué podía haber pasado? Apenas dos horas estaba con ella disfrutando de uno de los mejores besos que podía tener con una persona y ahora Cory le informaba diciéndole que la chica estaba en el hospital.

Lea aún estaba con Naya tratando de encontrar a los chicos dando vueltas por el pueblo.

Co: ¡Lea! – Gritó por el teléfono al ver que la morena no contestaba.

L: ¿Qué ha pasado?

Co: Venir y os lo explico.

L: Vamos para allí. – Dicho esto Lea cortó la llamada. – Naya, al hospital.

N: ¿Qué? – Preguntó una Naya preocupada. - ¿Qué ha pasado?

L: No, no lo sé, me ha dicho que vallamos… - Dijo sintiendo como sus ojos volvían a arder.

N: Lea, ya verás como no pasa nada, será una pájara que le habrá dado o tal vez se haya hecho un esguince, ya sabes lo torpe que es. – Dijo tratando de animarla y de ocultar su sentimiento de preocupación y angustia.

L: Ha sido culpa mía, si hubiera hecho las cosas bien nada de esto habría pasado…

N: Hazme el favor de dejar de decir tonterías y bajar del coche que ya hemos llegado.

Lea no podía quitarse de la cabeza la idea de que si Dianna estaba en el hospital era por su culpa, pensándolo bien, todo lo malo que le pasaba a la rubia era por su culpa, si Dianna lo pasó realmente mal durante todo ese año pasado era por su culpa, por su egoísmo, y para colmo ahora esto. Se quería morir.

N: Cory… - Dijo yendo a abrazar al chico. - ¿Qué ha pasado?

Lea sabía que hacían tan solo un par de horas el chico había presenciado aquel beso y que seguramente estaría mal, pero aun así no pudo evitar abrazar al chico y este aceptó ese abrazo como mejor de lo regalos.

Co: Cuando volvía al hotel me la encontré y la vi bastante mal, así que estuve hablando con ella un rato y después me di cuenta de que no llevaba el móvil y que seguramente se me callera en el spa ese. Yo tenía que ir y Dianna insistió en acompañarme aunque yo le dije que no pero… ya la conocéis, entonces fuimos los dos y nos volvimos a colar. Mientras que lo buscábamos la perdí de vista, la llamé y me dijo que estaba abajo, pero de repente oí un grito suyo y bajé corriendo encontrándomela en el suelo, por lo que me dijo, alguien le golpeó con un palo en las costillas, al parecer tiene alguna fracturada…

N: Dios mío, pero, ¿está bien?

Co: Sí, hace unos quince minutos que entraron en esa sala… - Dijo apuntando la sala con el dedo.

Los chicos se sentaron en los diversos asientos que había en la sala de espera. Lea quería aprovechar este momento para hablar con él, tenía que hacerlo y cuanto antes lo hiciese mejor, así que no dudo en acercarse y sentarse a su lado.

N: Yo voy a… a llamar a Heather. – Dijo saliendo de la sala.

L: Cory yo… No sé ni cómo empezar…

Co: Déjame a mí… - Dijo cortando a Lea. – Estoy dolido, no te voy a engañar, pero más porque no me dijiste la verdad en su momento. Desde hace tiempo sé que no eres la misma, sabía que algo te pasaba y no lograba saber que era, pero poco después caí en lo que era, la necesitabas, solo la necesitabas a ella, habías estado muy alejada de ella y querías tenerla cerca, no sé la razón por la cual te alejaste de ella de esa manera, pero nunca quise preguntarte. Después de verte así decidí organizar este viaje, sabía lo que me jugaba, sabía que caerías en los brazos de Dianna al igual que ella en los tuyos. Dianna también estaba mal, y tal vez tú consigas engañarme pero ella no, sabía que también estaba mal por no tenerte a su lado. Así que organicé ente viaje con la finalidad de que tanto tú como ella volvieseis a ser las que erais, os quiero muchísimo a las dos, por eso quiero que seáis felices. Sé que me quieres, pero… ¿No quieres más a esa rubia? – Preguntó con una sonrisa completamente verdadera. – Claro que sí, y me alegro, me alegro de que sea ella, de que os queráis. Así que cuida de ella… No te guardo ningún rencor, ni mucho menos, ni a ti ni a Dianna, sois y seréis las personas que más me importáis, por eso debo dejaros que seáis felices, porque si no estáis juntas no lo seréis… - Dijo con aún la sonrisa en la boca. Por aquel entonces Lea ya estaba llorando como una niña pequeña.

L: Eres perfecto Cory… - Dijo abrazando al chico.

Co: Si quieres, me encantaría seguir siendo tu amigo…

L: Por supuesto, siempre serás mi amigo ante todo. – Dijo dándole un cariñoso beso en la mejilla.

Co: Además, le tengo echado el ojo a una chica… - Dijo haciendo reír a Lea.

L: Serás… - Dijo haciéndose la ofendida. - ¿Y quién es la afortunada?

Co: Es muy pronto para que lo sepas… - Dijo ganándose un golpe por parte de la morena.

Evidentemente era mentira, pero sabía que en parte la morena se sentía culpable y sabía que si le decía que le gustaba otra chica significaría que ya no estaba tan dolido y así Lea estaría más tranquila. Aunque tampoco descartaba la idea de enamorarse…

-Familiares de… Dianna Agron. – Dijo un enfermero saliendo de la habitación en la cual se encontraba la chica.

L: Nosotros, - Dijo dirigiéndose al chico junto a Cory y Naya que ya había vuelto. – somos sus amigos.

-Vale, a ver… La señorita Agron por suerte solo tiene una costilla fracturada, el golpe fue bastante fuerte la verdad…

L: ¿Podemos entrar a verla?

-Sí, claro, pero les agradecería que entrasen de uno en uno, la sala no es muy grande.

Co: Vale, muchas gracias doctor. – Dijo dándole la mano. – Bueno, entra tu primero. – Dijo dirigiéndose a Lea.

L: No, entrad vosotros primero, yo, entraré después, aunque tampoco creo que tenga muchas ganas de verme…

Co: No digas tonterías, me juego lo que quieras a que le va dar igual que entremos nosotros dos, solo va a querer verte a ti.

N: Oye, habla por ti, seguro que se muere de ganas de verme… - Dijo haciendo reír a los chicos.

L: Entrad vosotros de verdad.

Co: Vale, lo que tú digas…

Dicho esto la primera que entró fue Naya, encontrándose así con una imagen que no le agradaba para nada, la chica tenían enrollado por su cintura varias vendas además de estar enganchada a varios cables.

N: ¿Cómo está mi rubia preferida? – Preguntó acercándose a la cama en la que se encontraba tumbada.

Di: Mentira, yo ya no soy tú rubia favorita, ahora es una tal Heather. – Dijo fingiendo celos.

N: No se lo digas a Heather, pero… tú siempre seguirás siendo mi rubia favorita. – Dijo guiñándole un ojo.

Di: Oh… Que mona. – Dijo con una sonrisa tierna se los labios.

N: ¿Qué tal estas?

Di: Dentro de lo que cabe… bien.

N: Me alegro. – Dijo con sinceridad.

Di: Naya eh…

N: Sí. – Dijo sin dejar que la rubia continuase.

Di: ¿Qué? – Preguntó con desconcierto.

N: Que sí que está Lea.

Di: ¿Cómo sabías que te iba a preguntar eso?

N: Soy muy lista, ¿o es que no lo recuerdas? – Dijo haciéndola reír. – Está muy preocupada por ti… Cree que ha sido su culpa… Se culpa de todo lo malo que te ha pasado, está bastante afectada.

Di: Es tonta… ¿Por qué piensa eso?

N: Ya sabes cómo es Di… Bueno, dejo que entre Cory que no dejan entrar a más de uno.

Di: ¿Y Lea?

N: Ha dicho que como seguramente no querías verla que ya si eso entraba la última.

Di: Dile que es tonta y que entre después de Cory sí o sí.

N: Vale, nos vemos rubia. – Dijo dándole un beso en la mejilla.

Después entró Cory que le explicó la conversación que había tenido con Lea y que todo, absolutamente todo estaba bien entre él y la morena, que había quedado como amigos sin ningún tipo de dramas.

L: ¿Qué ha dicho? – Preguntaba al ver aparecer a Naya.

N: Que eres tonta… - Dijo conteniéndose la risa al ver la cara de Lea. – Y que entres sí o sí después.

L: ¿De veras?

N: Sí. Todo eso de que no quiere verte te lo has inventado tú, es más, nada más que he entrado lo primero que ha hecho es preguntarme por ti.

L: ¿En serio? – Preguntó mientras que se le iluminaba la cara.

N: Sí. - Dijo riendo. – Adiós, nos vemos mañana, ¿vale?

L: Gracias por todo Naya. – Dijo dándole un abrazo.

N: De nada.

A los pocos minutos Cory salía de la sala.

Co: Hazme caso, entra, quiere verte.

Si ya eran dos las personas que se lo decían sería por algo.

L: Vale. – Dijo con una media sonrisa. – Gracias por todo Cory, de veras, no sé qué habría sido de mí sin tu comprensión.

Co: No tienes por qué dármelas. – Dijo dándole un beso en la mejilla. - ¿Te espero y volvemos juntos?

L: No, me quedaré aquí, estaré más tranquila.

Co: Me han dicho que mañana le darán el alta, seguro que estará bien.

L: Ya, pero no quiero que esté sola, además ya sabes que no le gustan los lugares desconocidos.

Co: Es verdad. Bueno, cualquier cosa me llamas, ¿vale?

L: Claro. – Dijo despidiéndose del chico.

Llevaba casi cinco minutos enfrente de la puerta la cual llevaba a Dianna. Estaba nerviosa, no sabía cómo iba a reaccionar después de todo lo vivido esa misma noche, todo había pasado tan rápido… Hace unas horas era novia de Cory e intentaba acercarse a Dianna pero ahora, al parecer Cory le había ayudado todo este tiempo a acercarse a Dianna, y se alegraba por ellas. Ahora solo esperaba que la rubia no estuviese enfadada.

Lea entró con un poco de miedo pero a la vez segura de si misma.

L: Hola… - Dijo en susurro al ver que la rubia ya había cerrado los ojos. – Si eso vuelvo luego…

Di: No, ven, solo… ven. – Dijo abriendo los ojos.

L: ¿Qué… qué tal estas? – Preguntó con timidez.

Di: Bien, mejor.

L: Me alegro. – Dijo mirando al suelo.

No se había atrevido a mirarle a los ojos, se sentía culpable y no podía hacer como si nada hubiese pasado.

L: Siento mucho todo lo que ha pasado… - Dijo apoyándose en una mesita la cual estaba cerca de la cama.

Di: No ha sido culpa tuya.

L: Dianna sabes que sí, todo lo malo que te ha pasado desde que me conoces ha sido culpa mía, y en verdad ahora ya no veo tan absurdo que quieras alejarte de mí…

Di: Ven. – Dijo mostrándole la mano para que esta la agarrase, cosa que no dudó. – Lo mejor que me ha pasado a sido conocerte así que dudo mucho que me hayas traído cosas malas…

L: No. Desde que me conociste ha sido todo desastroso, primero te abandono y ahora esto… Yo, de verdad que lo siento muchísimo.

Di: No te voy a engañar y decirte que no lo pasé mal durante ese año, pero son cosas que pasan, tenías miedo y de eso nadie te culpa y de esto, como vuelvas a decir que tienes la culpa ahora seré yo la que te golpee con un palo. – Dijo haciendo aparecer una pequeña sonrisa en la cara de la morena.

L: Pero sé que tengo que pedirte disculpas por todo la que se ha liado.

Di: Al final tampoco ha sido para tanto, Cory se lo ha tomado muy bien.

L: Sí, la verdad es que me ha sorprendido mucho.

Parecía que la incomodidad había desaparecido entre las chicas y Lea se sentía realmente a gusto con la rubia a su lado.

L: La verdad es que aunque Cory se lo haya tomado bien, me sigo sintiendo culpable, muy culpable…

Di: Yo también, pero Cory ya estaba preparado, pero aun así me siento bastante mal…

L: ¿Qué va a pasar ahora? – Preguntó volviendo a mirar a los ojos de Dianna.

Di: No sé, supongo que con el tiempo se le pasará y volverá a estar bien al cien por cien.

L: No, me refiero a nosotras.

Dianna tragó saliva.

Di: Te odio.

L: ¿Qué? – Preguntó apenas sin voz.

Di: Ahora mismo no puedo evitarlo, me has hecho daño, no te lo voy a negar, y por tu estúpido comportamiento nos has privado de estar juntas. Lo que más quiero es estar contigo, pero no puedo, no ahora, necesito tiempo. Han pasado muchas cosas de golpe y estoy confusa y enfadada y no creo que pueda tomar una decisión acertada en este momento. Este tiempo quiero que recapacites y pienses, no te culpo de todo lo que ha pasado pero no te quito tu parte de culpa, igual que la tengo yo. Me gustaría creer que si elijo estar contigo será la mejor opción, pero ahora mismo no lo sé, me has hecho dudar mucho con cómo te has comportado con esta situación. Quiero que pienses en lo que has hecho, si ha sido lo acertado, que aclares tus sentimientos y cuando crea poder estar segura hablaremos y lo que salga saldrá, pero por ahora es mejor que nos quedemos como estamos.

Dianna necesitaba su tiempo para reflexionar para saber si estar con Lea era la decisión correcta o no, sabía que la amaba pero no siempre es lo correcto. A la vez sabía que Lea, aunque no quisiese reconocerlo también necesitaba ese tiempo, tenía que pensar sobre sus sentimientos.

L: Ahora mismo no comparto la misma opinión contigo pero supongo que es lo acertado.

Di: Vete al hotel y descansa. – Dijo acariciándole el brazo.

L: No, me quedaré aquí, ya lo he decidido, no quiero que estés sola.

Di: Lea no digas tonterías y ve al hotel.

L: Dianna no me vas hacer cambiar de opinión, tú eliges, o que me quedo aquí o que me valla sola al hotel a merced de cualquier atracador o violador. – Dijo sentándose en el sofá de la habitación.

Di: Tú y tus dramas. – Dijo con media sonrisa.- Haz lo que quieras…

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