Los relojes marcaban las ocho de la mañana y Lea ya estaba despierta, a decir verdad apenas había podido dormir, el sentimiento de culpabilidad aún rondaba por su cabeza.

Había estado hablando con el doctor que había llevado el caso de Dianna para arreglar el papeleo del alta y de paso para que el doctor le diese un par de recetas para el golpe.

L: Dianna… - Susurraba apartándole un mechón de pelo de la cara. – Dianna despierta…

La rubia solo gruñó.

L: Venga, que ya te han dado el alta…

Finalmente Dianna despertó y comenzó a vestirse siempre con la ayuda de Lea, claro estaba. A pesar de lo que Dianna le había pedido no la iba a dejar de cuidarla, aunque la propia Dianna se lo pidiese.

Las chicas ya volvían de camino al hotel en taxi y durante todo el trayecto ninguna de las dos cruzó palabra. No sabían que decirse.

Finalmente y para alivio de las chicas llegaron al hotel encontrándose con Heather, Naya, Cory, Mark y Chord que al parecer venían de desayunar.

Ch: Hey rubia, ¿qué tal estas? – Dijo ayudándola a subir los escalones que había en la recepción.

Evidentemente si el imbécil de Chord se hubiese estado quietecito Lea le habría ayudado, pero también debía reconocer que Dianna parecía no estar a gusto con ella, así que tal vez lo mejor era hacerle caso y alejarse durante un tiempo como bien Dianna le había pedido.

Los chicos le preguntaron qué tal estaba y evidentemente todos se ofrecieron para cuidar de ella o para ayudarla en lo que fuese, pero para desgracia de Lea quien decidió cuidar de ella durante el día fue Chord. Ambos chicos ya se alejaban por el pasillo para dirigirse a la habitación de Dianna.

L: Chord. – Llamó al chico.

Ch: Dime. – Dijo girándose junto a Dianna.

L: Eh… Esta es la crema que se tiene que poner en el golpe, cada cuatro horas y también tomarse estas pastillas cada diez horas.

Lea había aprovechado que Dianna seguía durmiendo y se había acercado a pie a la farmacia más cercana del hospital para comprar los medicamentos que el doctor le había recetado a Dianna.

Ch: Ah vale, yo me encargaré de todo. – Dijo cogiendo la bolsa.

Lea asintió y con la mirada apenada se dio media vuelta para irse. Realmente no le habría importado cuidar de Dianna, es más, hasta le hubiera gustado, así se habría quedado más tranquila, pero no podía hacer más que eso.

Había quedado con Cory con que ella se cogería otra habitación, el chico insistió en marcharse él pero Lea no lo podía permitir, así que después de coger una nueva habitación cogió todo su equipaje y se instaló de nuevo.

Estaba derrotada, apenas había dormido y con todo lo ocurrido lo necesitaba, así que no dudo en tumbarse en la cama después de instalar todo en su nueva habitación.

Dormía y dormía y las horas iban pasando, las cuatro eran y ni siquiera había comido, aunque debía admitir que desde lo ocurrido se le había cerrado el estómago. Decidió darse una ducha para despejarse.

Se había comportado tan mal… Había sido una autentica estúpida, egoísta, infantil, inmadura… etcétera. Si hubiera hecho las cosas bien desde un principio nada de esto habría pasado, seguramente Dianna no había tenido ese incidente, no habría dañado a Cory y mucho menos a Dianna. Pero todo había salido mal y ahora no podía hacer más que arrepentirse, ella no era así, jamás se había comportado de esa manera y mucho menos con personas a la cuales quería, pero estaba mal, y lo sabía desde hacía tiempo, algo le pasaba y no daba con el que. En estos momentos de su vida siempre le había animado hablar con una persona, con alguien muy especial para ella, Jonathan Groff.

Él había sido indispensable en la vida de Lea, sin él estaba perdida, siempre subo encaminarla en el buen camino, darle los mejores consejos sobre todo, cuidar de ella… Pero ahora no podía llamarle, sabía que si le llamaba y le contaba cómo se sentía iba a dejar todo para ir a donde estaba la morena para abrazarle y cuidar de ella, pero el chico se encontraba en España de vacaciones con su novio y no podía preocuparle, así que cuando volviese a New York ya se encargaría de ponerle al día sobre todo.

Ya eran las cinco y Lea miraba su móvil.

N: Hemos quedado en la piscina a las cuatro, ¿te apuntas? :D

La verdad es que no estaba de humor para ir a "divertirse" a la piscina y para estar de morros prefería quedarse en su habitación con su móvil aprovechando para mirar su Twitter, Instagram, Facebook y de paso llamar a sus padres.

L: No me apetece mucho así que mejor me quedo en mi habitación.

La verdad es que hablar con sus padres siempre la animaba así que ahora perecía estar un poco mejor, y también leer tweets de fans le reconfortaba, la verdad es que podía decir con orgullo que tenía los mejores fans del mundo.

N: ¿Y eso…?

Mensaje de Naya.

L: Ya te lo he dicho, no me apetece.

N: Pero me parece raro… La reina de la fiesta no tiene ganas de algo… Aquí hay gato encerrado.

L: Aquí no hay nada Naya, solo que no tengo ganas. Hay un memento en la vida en el que una llega a una edad y ya no está para esos trotes.

N: Hahahaha hasta mi abuela está mejor que tú.

L: No me extrañaría… Hahahaha.

N: Pues si no vienes a la piscina vienes sí o sí a cenar con todos a un restaurante que ha encontrado Darren.

L: Buf…

N: LEA QUE VOY A TU HABITACIÓN Y TE SACO A RASTRAS.

L: Vale, vale, voy… ¿A qué hora? Hahahaha.

N: A las nueve en recepción.

L: Ok, pues allí estaré.

Lea debía admitir que no tenía ningunas ganas de ir a aquella cena, pero apenas faltaban siete días para irse de aquel paraíso y debía aprovechar para pasar tiempo con los chicos.

Lea ya se encontraba perfectamente vestida, vaqueros, botines negros, camiseta blanca con encajes y una fina chaqueta ya que esa noche parecía refrescar.

Lea no podía estar de morros toda la noche, así que se convenció a si misma que tenía que cambiar de humor para aun que fuese esta noche. Ya eran las nueve menos diez y Lea ya bajaba.

Di: Sí claro, estoy yo para echarme unos bailes… - Dijo riendo junto a Chord.

Ch: Tal vez para bailar no, pero si para tomarse un par de copas. – Dijo posando su brazo en los hombros de la rubia.

Di: Tú lo que quieres es emborracharme y aprovecharte de mí.

En ese momento los tres chicos se encontraban para seguir bajando las escaleras. El silencio se apropiaba de la situación. Lea no pudo hacer más que dedicarles una media sonrisa a los chicos y seguir bajando con la cabeza gacha.

Ver así a Lea no era algo que le gustase y sabía que a la morena le jodía y mucho el que ella estuviese con Chord, pero hasta ella misma le aclaró a Lea que no eran más que amigos, así que no tenía nada de lo que preocuparse.

Ahora todos se dirigían hacia el restaurante en dos coches. En el de Cory iban Lea, Naya, Heather, Jenna y Amber, mientras que en el de Kevin; Dianna, Chord, Mark, Darren y Harry.

El restaurante era sencillo, nada elegante pero a la vez no dejaba de ser un caro restaurante. El camarero con amabilidad les conduzco a la mesa reservada empezando así todo el mundo a sentarse.

Como era de esperar Dianna se sentó junto Chord, algo que aun que le estaba matando por dentro a Lea, no podía hacer nada. Ella no se fijó en donde sentarse y acabo con Amber y Darren a los lados. Tenía de pleno a los dos rubios y Lea no sabía dónde meterse. Le estaba matando y cualquiera que vísese su cara sabía que algo le pasaba, además de que apenas había pronunciado una palabra en toda la noche y eso en Lea era algo bastante inusual.

Darr: ¿Estás bien? – Le preguntó el chico en susurro.

L: Sí, sí… - Ni si quiera ella misma se lo creyó.

Darr: Estas perdiendo facultades eh… Cada vez mientes peor. – Lea no pudo hacer más que reír. Tenía razón, cualquier ser humano se habría dado cuenta de que evidentemente algo le estaba pasando. - ¿Me lo vas a decir?

L: Cuando haya más privacidad te lo cuento.

Los chicos ya habían empezado a cenar y con ello venían las risas y charlas absurdas, como siempre, pero en realidad era como mejor se lo pasaban, a pesar de sus edades todos sacaban el niño que llevaban dentro cuando estaban juntos.

Dianna había notado lo distante que estaba Lea de todos y eso en Lea era algo extrañísimo, Lea ahora mismo estaría parloteando y riendo pero a lo contrario ahora estaba inmensa en sus pensamientos removiendo su comida con el cubierto. Aunque será norma que esté así, Lea siempre ha tenido todo lo que ha querido y ahora que Dianna le había pedido tiempo le había roto todos sus esquemas y aunque quisiese estar con la morena como lo que más sabía que este tiempo lo necesitaban, las dos, tenía que aclarar sus sentimientos y saber a lo que se enfrentaban si seguían así, sin duda era lo mejor.

La cena casi llegaba a su fin y ahora Lea parecía que se había animado algo más y mantenía una conversación junto a Cory, Darren y Amber sobre uno de los discos de Los Beatles.

Dianna también hablaba junto a Chord y Kevin sobre uno de los recientes cotilleos de Megan Fox y Lea veía como Chord se ponía cariñoso y no dudaba en acercarse a Dianna hasta tal punto de dejar un dulce beso en el cuello de Dianna.

L: Voy… voy al baño un momento. – Dijo interrumpiendo la conversación que mantenía con los demás.

¿Cómo era capaz? Sabía que si seguía ahí le lanzaría la botella de vino a la cabeza a Chord así que mejor era que se alejase y se despajase un poco. Había besado el cuello de Dianna, el que hacía tan solo poco más de una semana ella había besado… Lea notaba como sus latidos crecían y empezaba a marearse. Lo peor de todo es que Dianna no había impedido ese beso, es más, le salió una sonrisa. ¿Pero qué pretendía? Lea estaba hecha un lío, pero, ¿qué podía hacer ella? Dianna era libre de hacer lo que fuese, ahora mismo no eran nada, y no tenía por qué privarse de aquellas cosas, era su vida y ella no era nadie para enfadarse o simplemente molestarse por aquello. Si de verdad la quería tenía que respetarla, algo que no había hecho y que de veras se arrepentía, tenía que darle libertad y que no se sintiese mal. Sabía que aunque Dianna estuviese dolida por el patético comportamiento de ella, no podía evitar preocuparse por la morena, así que tenía que cambiar de actitud, tenía que alegrarse, ante todo era su amiga y su felicidad era lo que más le importaba. Ya iba siendo hora de comportarse como era debido.

Lea salía del cuarto de baño completamente distinta a la que había entrado. Se sentó de nuevo y hasta Darren notó su cambio.

Darr: ¿Qué te han hecho en el baño? – Preguntó con una sonrisa pícara.

L: Uy si yo te contase… - Dijo haciendo reír al chico.

La cena ya había terminado y como se esperaba decidieron ir a pub que fueron las chicas hace unas semanas. Además de que no había muchos más por la zona, era el mejor que había. Esta vez le había tocado no beber a Darren y de nuevo Lea se ofrecía para llevar el otro coche, eso de beber no iba mucho con ella, aunque sus buenas borracheras se había cogido alguna vez.

Los chicos empezaron a pedir, Gin-tonics, cubatas, mojitos… etc. Muchos ya habían ido a bailar a la pista, entre ellos Dianna que a pesar de su reciente golpe parecía estar perfectamente. Chord también se apuntaba a bailar y como no, fue directo a Dianna. Vale que Lea quisiese hacer la cosas bien y comportarse como es debido, pero una cosa es eso y otra muy distinta es ser tonta y quedarse mirando, así que rápidamente desvió su mirada he intentó pensar en otra cosa.

Darr: ¿Es por Dianna no? – Darren y Lea se habían quedado solos en la mesa ya que todos se había ido o a la pista o al baño a liarse, como era el caso de Heather y Naya.

L: Sí… - Dijo cabizbaja.

Darr: Lo sabía. – Dijo orgulloso de su acierto. - ¿Y exactamente que os pasa? Si se puede saber, claro.

L: Supongo que ya sabrás que entre Dianna y yo había algo, ¿no?

Darr: Claro, ese beso en la azotea no parecía de amigas.

L: Ya… Bueno pues… Llevo mucho tiempo enamorada de Dianna, al principio de Glee éramos inseparables y ahí empecé a darme cuenta que sentía cosas por Dianna, entonces el tiempo pasaba y lo que sentía cada vez era mayor y mi miedo más toda vía, no podía permitirme contarle la verdad y que saliese corriendo, así que… desaparecí. Me alejé de Dianna de tal forma de no saber nada de ella en meses y créeme que me dolía, pero creía que era lo mejor, empecé a salir con Cory y sí, claro que lo quería, pero ni la mitad de lo que quería a Dianna. He pasado mucho tiempo sin ella y eso me ha ido pasando factura. – Una lágrima caía de los ojos de Lea. – Luego llegamos aquí y no sé cómo Dianna y yo volvimos a ser amigas, o al menos algo parecido. Los días pasaban y yo cada vez podía contener menos mis sentimientos hacia Dianna. Hará más de un par de semanas me confesó que llevaba el mismo tiempo enamoraba de mí y que me seguía queriendo, pero yo no podía hacerle daño a Cory, él era mi novio y mi cabeza iba a explotar, quería a Dianna pero a la vez no quería hacer daño a Cory, y lo que pasó es que me comporté como una niñata, y realmente me arrepiento de todo lo que ha pasado, si en su momento le hubiese confesado todo a Cory sé que nada de esto hubiese pasado y posiblemente Dianna quisiera estar conmigo…

Darr: Vaya… De lo que se entera uno. Siempre me pareció que entre vosotras dos debía pasar algo, no erais unas amigas normales, pero no pensé en que pudieseis estar tan enamoradas de la una a la otra. – Pegó un trago al refresco. - ¿Y qué pasa ahora?

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