Dianna había soltado todo sin apenas respirar y sin dejar a Lea hablar. Oír esas palabras de Dianna le había dolido, ¿de veras pensaba que sería capaz de hacer algo tan denigrante como eso?

No pudo evitar que una lágrima cayera de sus ojos al oír su última frase.

Di: ¿Y ahora lloras? ¿Qué pasa que se te ha acabado…? – Lea le interrumpió.

L: ¡No pasó nada! ¡No nos hemos acostado, la que querías acostarte conmigo eras tú, no parabas de pedírmelo y sabía que te arrepentirías que todo, por eso no te iba a decir nada! ¡Te ayudé a venir hasta aquí y si dormiste en mi habitación fue porque tu bolso se lo llevó Naya! ¡Encima de tener que ver cómo te lías con Chord, de decirme que me acostase contigo porque, palabras textuales, no significaría nada, solo sería un polvo, encima tengo que soportar que me digas esto…! – Dijo negando. - ¡Ni si quiera dormimos juntas! Pensé que tal vez te incomodaría por eso ni siquiera dormí… Yo seré una egoísta pero tú eres una desagradecida.

Lea corría hacia su habitación pasando por delante de Darren y Naya para coger su bolso.

N: ¿Qué pasa Lea? – Preguntó preocupada al ver a Lea.

L: Nada… - Dicho esto se fue dejando a sus dos amigos preocupados al verla así de sofocada y con alguna lágrima.

¿Qué había hecho? Le había dicho tantas burradas juntas y ninguna de ellas la pensaba… Y encima resulta que la que quería que se acostasen era ella, le había dicho que no significaría nada, una mentira como una catedral de grande, porque si hiciese el amor con Lea evidentemente esperaba al menos estar en buenas condiciones. Lea había cuidado de ella y había soportado mucho, ¿y así era como se lo pagaba…? Definitivamente había perdido el norte.

N: Dianna…

Dianna se había quedado petrificada al ver el gran error que había cometido, solo miraba a un punto fijo pensando en el desastre que había armado en un segundo.

N: Dianna, ¿qué ha pasado? – Insistía.

Darren había ido en busca de Lea mientras que Naya en busca de Dianna.

Di: La he cagado… - Dijo corriendo a abrazar a Naya.

Darr: ¡Lea! ¡Lea para! – Decía corriendo tras ella. Finalmente el chico logró alcanzarla.- Tranquila… - Dijo aceptando el abrazo de Lea. – Dime que ha pasado.

Ambas chicas contaban lo ocurrido a sus amigos mientras que estos no paraban de pensar en que realmente eran tontas. Se querían y sin estar juntas lo que pasaría sería esto, todos los días. Estaban destinadas a estar juntas.

N: Ve a hablar con ella, yo creo que se merece una disculpa…

Di: Sí… Soy gilipollas.

Darr: Mira, vamos a irnos tu yo a comer a un Italiano que vi el otro día y a olvidarnos de todo, ¿vale? – Lea asentía. - Luego ya se verá.

L: Vale. – Asintió devastada.

Mientras que Darren y Lea habían decidido ir a comer fuera, Dianna y Naya también pero estas habían elegido un restaurante vegetariano. A ambas chicas les hacía falta algo de aire fresco y nada mejor que ir comer fuera para salir del hotel durante un rato, luego ya se vería lo que harían.

Di: Creo que necesitaba esto. – Dijo aceptando las cartas que el camarero les ofrecía.

N: Una comida conmigo y todas las penas desaparecen. – Dijo mirando la carta y haciendo reír a Dianna.

El camarero volvió a aparecer y las chicas pidieron.

Di: Naya… Eh… ¿Tú crees que la he cagado mucho? – Le preguntaba con miedo. –Lo de Lea…

N: Pues si te soy sincera… Un poquito sí. Es que tú también… ¿Cómo se te ocurre decirle tantas barbaridades?

Di: No me encontraba bien, entre la borrachera y que me dolía la cabeza y el golpe, pues… Además, como me desperté medio desnuda y en su cama y encima con el desayuno pues… Soy una estúpida.

N: Que lo pensases es normal, pero habría sido más normal haberle preguntado si entre vosotras había pasado algo esa noche, no ponerte a despotricar.

L: Es que se ha pasado tres pueblos.

Darren intentaba hacer entrar en razón a Lea, pero hasta él pensaba que Dianna se había pasado de la raya.

Darr: ¿Qué tal si antes de sacar conclusiones precipitadas te esperas a que te pida perdón?

Lea había empezado a decir que si lo suyo con Dianna sería imposible, que ni siquiera estaban juntas y mira la cantidad de cosas que les pasaban.

L: ¿Y cómo sabes que me va a pedir perdón?

Darr: ¿Cómo no te va a pedir perdón? Ha cometido un error, un error bastante gordo y conociendo a Dianna seguro que lo hará y más si te quiere, ¿tú crees de veras que piensa algo de lo que te ha dicho?

L: Yo… Yo ya no sé qué creer, mi cabeza es un bucle de ideas y pensamientos absurdos.

Darr: No digas tonterías, ¿acaso dudas del amor que siente Dianna por ti?

L: No, claro que no, yo la creo, pero no sé, estoy liada.

Di: Tengo que hablar con ella, y cuanto antes mejor, tengo que pedirle disculpas por todo, no sé en que estaría pensando…

N: A saber… - Bebió de la copa. – Bueno, ¿y qué vais hacer?

Di: Quiero aclarar todo, decirle que lo siento y luego seguir con el tiempo que nos tomamos.

N: ¿No te parece que ya os habéis tomado mucho tiempo? ¿Vas a soportar más tiempo alejada de ella?

Di: No lo sé… Le quiero y creo que es lo mejor, prefiero pasar un tiempo pensándome las cosas y luego, cuando ambas estemos capacitadas para tener algo pues… eso. No quiero precipitarme y que luego todo salga mal.

N: Eso está bien pensado, ¿pero cuánto tiempo pensáis tomaros?

Di: No lo sé, el necesario y cuanto menos sea mejor…

Darr: ¿Si te pide perdón que piensas hacer? – Preguntaba empezando a comer.

L: Evidentemente no puedo estar enfadad con ella, me ha molestado mucho pero debo comprender que ha sido un error y que a mí también me podría haber pasado y después… supongo que seguiremos con el tiempo que nos estamos dando. – Suspiró.

Darr: ¿Pero vas a poder estar más tiempo separada de ella?

L: Buena pregunta… - Dijo haciendo reír al chico. – Cada vez que estoy alejada de ella siento que algo me falta y esa sensación es la que he llevado conmigo desde que me alejé de ella, me acostumbré a llevarla dentro, pero ahora que he vuelto a estar a su lado no me puedo volver a acostumbrar a esa sensación de vacío cuando estoy sin ella, ya solo quiero estar con ella, me da igual todo lo demás.

Darr: Que bonito es el amor…

Di: Bueno, ¿y tú que tal con Heather? – Preguntó.

N: Pues a lo contrario que vosotras, disfrutando de nuestro amor. – Dijo haciendo reír a la rubia.

Di: Me alegro mucho Naya, jamás te había visto tan feliz con una persona y que sea Heather me alegra incluso más.

N: La verdad es que estoy genial con ella, es única.

Di: ¿Pensáis llevarlo en secreto?- Dijo haciendo referencia a la prensa.

N: No hemos hablado de ello aún, lo único que tenemos seguro es que cuando lleguemos a New York se lo diremos a nuestras familias y amigos, después ya se verá, aunque no es algo que me importe mucho lo que digan los demás, mientras que las personas que queremos sepan la verdad nos sobra y nos basta.

Ya eran la seis y entre copas de vino y helados, la tarde iba pasando y los chicos ni si quiera se percataban de ello.

N: Voy al baño. – Dianna asentía.

Tal vez no era la mejor idea, pero lo único que quería era que sus amigas al fin estuviesen bien, que se dejasen de tanto lío y que fuesen felices.

N: Darren, ¿estás con Lea?

Lo que Naya pretendía era muy simple; encuentro "casual" en el puerto, las dejaban solas, caminaban juntas por el puerto con el atardecer de fondo y final feliz.

Darr: Sí, hemos ido a comer a un restaurante, ¿por?

N: Perfecto, tengo un plan. Ahora, dentro de unos diez minutos vamos a fingir un encuentro casual en el puerto, ¿sabes dónde está?

Darr: Sí, está casi al lado. Sigue.

N: Bueno pues cuando nos encontremos casualmente las dejaremos solas y con el atardecer de fondo y las gaviotas volando por los alrededores habrá al fin un final feliz, ¿qué te parece el súper plan?

Darr: Perfecto, manos a la obra.

Los chicos tenían el plan perfecto, sabían que nada malo podía pasar. Ya solo quedaba llevar a las chicas al puerto y fingir el encuentro casual.

L: Yo no sé porque hemos tenido que venir por aquí, ya verás cómo nos cague una gaviota. – Dijo agarrada del brazo de Darren.

Darr: Es bonito.

L: Sí, bonita va ser la cagarruta como nos caguen encima.

Di: ¿Qué hacemos aquí? El coche está a la otra punta.

N: ¿No podemos dar una vuelta por el muelle?

Dianna le parecía muy raro todo, que Naya tuviese ganas de caminar por el muelle y la excusa barata que le había puesto para que no se quedasen más rato en la terraza de la heladería, todo le olía a chamusquina y solo encontró lo que le faltaba para saber que Naya, tramaba algo.

N: Uy mira.- Dijo saludando con la mano a Lea y a Darren a unos diez metros de distancia.

L: Darren…

Darr: Dime.

L: ¿Qué has tramado? – Preguntó al ver el extraño comportamiento del chico.

Di: Serás muy buena actriz, pero a mí no me engañas… Esta te la pienso devolver y con intereses.

N: ¿Tú no querías disculparte? ¿Qué mejor lugar que este? – Dijo tapándose la boca con disimulo.

Darr: Ya me darás las gracias. – Dijo en susurro al ver que las chicas se acercaban.

N: Hola. – Saludó.

Lea se había dedicado a saludar a Naya y a Dianna con una media sonrisa. Ambas chicas pensaban que matarían a sus amigos por la encerrona que le habían montado, pero en verdad, dentro de cada una, coincidían en que esto podía salir bien.

Darr: Eh… ¿Naya te vienes a dar una vuelta?

N: Oh, claro.

Lea y Dianna estaban alucinando, una por su pésima actuación y otra, ¿por qué seguían con el plan si ya les habían pillado?

L: Vais para Oscar los dos… - Dijo viendo cómo se iban.

Silencio incómodo. Ninguna decía nada y Lea empezaba a hartarse, se suponía que la que debía pedirle disculpas era ella, ¿a qué estaba esperando?

Di: ¿Damos una vuelta? – Lea asentía. – Joder, me estoy poniendo nerviosa con puñetero silencio.- Lea sonrío, sabía que la rubia odiaba tanto o incluso más los silencios que ella. – Lo siento… Debía ser la resaca, no sé, el caso es que me arrepiento mucho de lo que dije, no pensaba lo que decía, te juro que no pienso nada de lo que dije, fue como, no sé, el caso es que lo siento mucho y entenderé si o quieres… - Decía de carrerilla.

L: Frena Dianna, te vas a ahogar. – Dijo con una sonrisa. – Disculpas aceptadas.

Di: ¿En serio? – Preguntó con cara de sorpresa.

L: Hombre, si quieres no te perdono…

Di: Sí, sí… Es que me ha sorprendido, no pensé que me fueses a perdonar tan pronto, ya me veía suplicándote y poniéndome de rodillas. – Lea reía.

No había nada mejor que verla sonreír. Quería a Lea y la quería para el resto de sus días, despertarse a su lado, ver esa sonrisa todas las mañanas y por supuesto, que el motivo de esa sonrisa, fuese ella.

L: Si lo llego a saber no te perdono tan pronto. – Dijo con una sonrisa en sus labios.

Di: ¿Querías verme arrastrar? – Preguntó haciéndose la indignada.

L: Hombre, eso sería algo que no se ve todos los días, así que a la próxima me lo pensaré… - Dijo con una sonrisa en la cara.

Di: No, no quiero que haya próxima… - Dijo seria.

Twitter: wonderlandACHL