Di: No, no quiero que haya próxima… - La cara de susto de Lea era para verla.- Quiero decir, no me malinterpretes, me refiero a que no quiero que volvamos a discutir, estoy harta, creo que no he discutido tanto con alguien en la vida… -Lea la escuchaba mientras miraba al suelo. – Mantengo lo que dije de que nosotras ya no podíamos ser amigas porque… es imposible, pero quedan apenas cinco días para irnos y yo creo que durante estos días podríamos olvidar todo, los sentimientos que cada una tiene por la otra y disfrutar, cuando nos vallamos ya hablaremos y reflexionaremos, pero por ahora yo creo que es lo mejor. Creo que somos lo suficiente maduras como para pasar estos días en paz, dejando los sentimientos de lado y recordar los viejos tiempos, ¿no crees?
L: Sí. – Dijo con una sonrisa. – Creo que es lo mejor, estamos todos los días dándoles a los chicos la tabarra y yo creo que empiezan a estar un poco cansados de nosotras… - Dijo haciendo reír a Dianna. – Yo creo que por unos días podremos ser como antes y pasarlo bien. – Dijo cogiéndose del brazo de la rubia.
N: Míralas, si se diesen cuenta de que se quieren mucho más de lo que dicen ya estarían juntas, pero como son tontas…
Darren y Naya seguían a las chicas varios metros atrás mientras comían un helado.
Darr: Mira quien habla, la que lleva enamorada de Heather más de un año y no se lo ha dicho hasta ahora… - Dijo riendo.
N: Eh, eso no, no es lo mismo. – Sabía que Darren tenía razón, pero nunca lo admitiría.
Di: Pues entonces yo creo que está todo más que solucionado. – Dijo mirando a Lea que se encontraba enganchada a su brazo mirando el atardecer.
Lea simplemente le dedicó una sonrisa volviendo a mirar el precioso atardecer que les ofrecía el momento.
No tenía dudas, Dianna era la mujer de su vida. Podría vivir sin nada más en su vida, solo teniéndola a ella a su lado. Lo que la rubia le hacía sentir no era normal, esa sensación de que ahí era donde quería estar jamás la había sentido, la rubia le completaba.
Y así pasaron la tarde, finalmente Darren y Santana se unieron a las chicas y disfrutaron la presencia de sus amigos riendo y hablando. Era algo que querían aprovechar antes de volver a New York y Los Ángeles, sabían que cuando volviesen sus quedadas se iban a reducir por temas de trabajo, entrevistas, sesiones, presentaciones, eventos… etc.
Darr: Mensaje de los chicos. – Anunciaba.
Di: Yo ya no asalto más cosas. – Dijo haciendo reír a los chicos.
Lea caminaba agarrada a la cintura de Dianna con su cabeza apoyada en el hombro de la rubia mientras esta abrazaba a Lea con su brazo derecho por sus hombros.
Darr: Han dicho de cenar todos juntos en una barbacoa que van a hacer en la costa de la playa, dicen que la han reservado para que no haya nadie, aunque si no hay nadie por la mañana dudo mucho que la haya por la noche…
N: Me gusta el plan. – Espetó.
L: Pues entonces ya tenemos plan.
Ya eran las ocho así que los cuatro chicos se pusieron en marcha para el hotel. Tal y como habían venido se habían ido, Darren con Lea y Naya con Dianna.
Darr: ¿Ya lo habéis arreglado todo? – Preguntó sin apartar la mirada de la carretera.
L: Sí, fue un mal entendido y ya está.
Darr: ¿Entonces las Achele están juntas por fin? – Preguntó haciendo reír a Lea.
L: No. - Rio.- Seguimos con el tiempo que nos estamos dando pero estos cinco días que nos quedan aquí vamos a olvidarnos de todo y a pasarlo bien con vosotros.
N: Así me gusta rubia, ese es el camino, dejaros de tantos celos y ya está, ya veréis como al final todo sale bien.
Di: Eso espero.
Ambos coches llegaban al aparcamiento del hotel. Tan solo había sido un trayecto de no más de quince minutos y Dianna y Lea ya necesitaban volver a juntarse, se necesitaban como el respirar.
Co: Hey chicos, ¿Dónde habéis estado? Os habéis perdido el tropezón de Mark… - Dijo riendo ganándose un empujón por parte de Mark.
N: Eso se avisa Cory, un idiota cayendo es algo épico. – Dijo pinchando a Mark.
Ma: Ja, ja, ja – Ironizó. - ¿Adivina quién sí estaba? Heather. – Naya lo miró con cara de asesina.
L: ¿Queréis dejarlo ya?
N: Cómo se nota que esa rubia no es Dianna, sino tú ya lo habrías matado con comentarios como este. – Dijo haciendo referencia a la conversación que tuvo Lea con Mark al decirle que intentará intimar con Heather antes que con Dianna.
Co: Has tenido suerte chaval. – Dijo riendo y dándole una pequeño palmada en la espalda a Mark.
Perecía que a Cory no le molestaban para nada esos comentarios y Dianna y Lea se alegraron, querían lo mejor para el chico y al fin y al cabo el mismo dijo que ya tenía una chica en mente…
Las se había puesto roja por el comentario de Naya y más toda vía cuando sintió la mirada de Dianna sobre la suya.
Co: Bueno venga, dejaros de cháchara e iros a cambiaros en media hora nos vamos a las costa… ¡Por cierto! – Recordó. – Cogeros los bañadores.
Dianna ya se había duchado y ahora estaba vistiéndose cuando de repente sonó su teléfono, un mensaje. En cuanto leyó el nombre no pudo hacer más que sonreír. Lea Michele.
L: A ver, estoy entre dos bikinis, ¿el primero o el segundo?
Junto al mensaje le había enviado dos fotos de ella con los bikinis puestos, solo se veía a partir del cuello hasta las rodillas. El primero era azul eléctrico y el segundo negro, todo había que decirlo, ninguno de los dos dejaba nada a la imaginación.
Di: Creo que los dos están bastante bien.
Esa no es la respuesta que habría elegido, pero debía controlarse.
L: Vamos Dianna, necesito que elijas uno, el que más te guste.
Di: Pues… El negro.
L: ¿Así? ¿Por qué?
Di: Me has dicho que elija uno, no que te diga porque, así que ponte el que te dé la gana y date prisa porque casi son las nueve y media.
L: Vale mami.
A Dianna le encantaba esta situación, era como los viejos tiempos y antes de decidir qué harían con su relación quería pasar unos días tranquilos y como amigas.
Dianna ya estaba preparada, bikini colorido, y un vestido blanco, mientras, por otro lado, Lea aún no sabía cuál ponerse, ¿negro o azul?
Di: ¿Ya estas lista?
L: Mmm… No del todo, ven.
Di: ¿A dónde?
L: ¿Dónde va a ser? A mi habitación.
¿Para que querría Lea que Dianna fuese a la habitación? Mejor no pensarlo, viniendo de Lea podía ser cualquier cosa. De camino a la habitación no podía dejar de pensar para que querría Lea que fuese… Miedo le daba.
Dianna tocó a la puerta.
L: ¡Está abierto! – Gritaba Lea desde dentro.
Di: Imagínate que en vez de yo es un violador… - Lea aparecía delante de sus narices con el bikini negro de la foto.
Yo diría que el bikini no era tan… tan… diminuto. Pensaba Dianna.
L: ¿Para qué iba a entrar un violador en el hotel?
Dianna salió de su trance.
Di: Para jugar al parchís… ¿Para qué va ser Lea?
L: ¿Tú crees que me violarían? – Preguntó con una pícara sonrisa.
Yo te violaba aquí mismo.
Di: Los violadores están… - Dianna no podía concentrarse con Lea semidesnuda delante de ella. – Para, para eso, para violar.
Evidentemente Lea notó como Dianna no podía sacar los ojos del diminuto cuerpo de la morena.
L: Que conversación más absurda…
Di: Pues sí… - Dijo intentando mantener la normalidad.- Bueno, ¿para qué querías que viniese?
L: ¿Este o el azul? – Dijo volviéndose a mirar en el espejo.
Di: Dios Lea, no me lo puedo creer… - Dijo llevándose la mano a la frente. – Ese, ya está, venga, vístete.
L: ¿Seguro? – Preguntó con inseguridad.
Di: Sí…
Finalmente Dianna consiguió sacar Lea después de que preguntase unas cinco veces más si ese bikini le quedaba bien.
Ma: Joder… ¿Qué estabais haciendo? – Preguntaba Mark cansado de esperar a las chicas.
L: Una dama no puede salir así como así. – Dijo pasando por delante de sus narices.
Ma: No me jures… - Dijo mientras que le miraba el culo indiscretamente.
Di: Di que sí Mark, esa discreción. – Dijo dándole una colleja.
Ma: Au… Que tú también estas muy guapa. – Dijo haciendo reír a la chica.
Di: Anda tira…
Mientras caminaban al parking del hotel Dianna vio como Naya le miraba con una media sonrisa y levantando las cejas dando a entender que Dianna y Lea habían mantenido relaciones y por eso habían tardado tanto. Dianna simplemente rodo sus ojos.
Como casi siempre que se iban todos juntos cogieron dos coches y se montaron igual que la última vez, salvo que esta vez, Lea se pasó al coche de Kevin para poder ir con la rubia, cosa que a esta no le molesto en absoluto.
Era una media hora de viaje y Dianna empezaba a aburrirse. Se había sentado al final junto a Lea, delante estaban Darren y Chord y conduciendo Kevin y en el copiloto Mark, los cuatro chicos hablaban de una quedada antes de irse para matar zombis en la habitación de Mark con su nuevo juego y Lea y Dianna iban en silencio.
Dianna estaba cansada de mirar por la ventana, así que se acercó a Lea y apoyó su cabeza sobre el hombro de esta, por supuesto que a esta no le molestaba en absoluto, conocía a Dianna y sabía que se solía aburrir con facilidad y ahora seguramente no sabría qué hacer.
Se quedó así un rato, pensado.
¿Confiaba en Lea? Claro que lo hacía, pero tenía que reconocer que se había comportado mal y que eso le había hecho desconfiar un poco de ella, sabía que los sentimientos de Lea eran verdaderos, no sabía si eran tan fuertes como los que sentía ella hacia la morena, pero al menos sabía que existían. Alguna vez pensó en utilizarla para que viese como se había sentido, pero, ¿de verdad iba a ser capaz de ello? No, claro que no. Ashley fue la única que le incitó a hacerlo, pero hasta ella finalmente comprendió que eso no serviría para nada, solo para empeorar las cosas y no creía estar preparada para ello, además, había visto un gran cambio en Lea desde el incidente de la azotea, tan solo habían pasado unos nueve días, pero era suficiente para ver que Lea pretendía cambiar de comportamiento, quería recompensarle por todo el dolor que le había causado y se había dado cuenta. Si Lea siguiese igual que cuando vino sabía que no se habría negado a mantener relaciones con ella la noche pasada, pero no lo hizo, cuidó de ella, y a pesar de los intentos de la rubia para acostarse con Lea ella resistió, antepuso sus sentimientos a un calentón y eso para Dianna era suficiente. Y para colmo también tuvo que soportar como Dianna le ponía a parir por un error, y a pesar de ello, la perdonó.
Lea era una buena chica, por supuesto que lo era, pero durante ese año del cual no sabía nada ella cambió, cambió radicalmente y eso lo notó cuando la vio por primera vez después de tanto. Ahora sabía que la Lea de siempre estaba volviendo, la divertida, cariñosa, amable, simpática, comprensible, altruista, generosa y hasta un poquitín egocéntrica, esa era la Lea que había conocido, de la que se enamoró y la que al fin estaba volviendo.
Dianna se había puesto melancólica y no dudó en cogerle la mano Lea. A esta le extrañó pero no se opuso. Dianna acariciaba la mano con el dedo índice, era increíble como la cosa más insignificante podía llenarle tanto.
Notaba que todo parecía volver a la normalidad y eso le alegraba. Había echado tanto de menos momentos como este en el que nada importaba, no había de que preocuparse, estaban bien, se tenían la una a la otra y disfrutaban con ello. Lea notaba que lo que había necesitado siempre era la presencia de aquella rubia, desde el primer momento que se alejó de ella sabía que estaba cambiando algo dentro de ella, algo a lo que no le daba importancia hasta hace poco, hasta que volvió a tener contacto con Dianna, ahí me di cuenta de la clase de persona que había sido y no me alegraba de ello, es más, me daba pena. Me maldecía por haber hecho daño a tanta gente, pero sobre todo a Dianna, ella jamás tuvo ninguna culpa, siempre se comportó como una dama, y es algo que creo que jamás entenderé… Ha sido tan comprensible, es como si supiera que yo no estaba bien y que por eso no había que tomármelo en cuenta. Sin duda era muy afortunada por tenerla a mi lado, no la merecía pero sí que la quería y por eso iba a hacer lo imposible para que no se arrepienta jamás de darme la oportunidad que me está dando, la oportunidad de ser feliz a su lado.
Lea dejó un suave y tierno beso en la cabeza de Dianna. No era sexual, ni con ninguna intención parecida, era un beso con cariño, un beso que decía todo lo que sentía por la rubia, un beso que trasmitía todo lo que no podía en palabras.
La rubia al notarlo levantó su cabeza aún apoyada en el hombro de Lea y la miró a los ojos. No hacía falta ningún beso para aclarar que la quería y que evidentemente había captado el mensaje de aquel casto beso, con esa mirada lo decía todo. Las cosas volvían a lo que siempre habían sido y el amor que sentía la una por la otra crecía desmesuradamente. En la cara de Lea se había dibujado una pequeña sonrisa, una sonrisa de enamorada.
Creo que por ahora ya va siendo hora de que se acabe un poco el drama, creo que no ha habido capítulo que haya metido drama así que, aunque sé que os gusta, vamos a dejar a las chicas que sean felices por un tiempo, luego, ya se verá... Besooos
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