Holi!
Aqui les dejo:
El meu destí ets tu
(Mi destino eres tú)
Capitulo 1…El inicio
Denver-Colorado. . 2009
11:48 PM
-¿¡En donde demonios se metió esa maldita mocosa!?-Dice la forzosa voz del hombre, otros 4 hombres buscaban por alrededor.
Estaba agitado, había estado persiguiendo a aquella mocosa maldita desde pasada las 5 de la de tarde, no sabía cómo, pero había ido a parar al barrio de la calle 17, no eran de los barrios que le gustaban, estaban llenos de riquillos con todos esos muchos edificios financieros, corporativos y de negocios, no era un barrio que pisara, no, el pisaba sitios como burdeles, antros de mala muerte y fumaderos de opio, no lugares como el Wall Street del Oeste.
-¡ARG! ¡Tráiganla de vuelta ya! ¡Esa estúpida tiene que volver ahora!
¿Quién demonios le dijo que la recogiera? Su padre la vendió por 5 miserables dólares, pensó que era el negocio de su vida, era carne blanca y blanda, los clientes la pedirían y mas sabiendo que era virgen, ¡Dios! ¡Iba a ganar un dineral! ¡Pero apenas el cliente se estaba complaciendo cuando la estúpida lo golpeo con una botella rota! ¡ROTA! Eso le iba a costar demasiado caro, ¡Aahhh! Trabajaría toda su miserable vida como puta para pagarle los gastos que tendría esta noche.
-Cuando te encuentre, será mejor que aquel cliente no te haya gozado, total igual me vas a costar caro perra-Dice aquel hombre sintiendo como crecía una erección en su pantalón jean- oh si, esta noche pagaras por adelantado.
Tenía que correr más rápido sino quería que aquellos hombres le pusieran una mano encima, su padre la vendió, ya lo sabía, apostaba también que su padre sabía a qué clase de hombre la vendió, apretó sus pequeños puños, cuando eres de la calle, sabes a quienes acercarte y a quienes no y ese hombre llamado Hades era a los que no había que acercarse.
Cuando la metió a aquel cuarto pintado de rojo grotesco sabia que las cosas se estaban poniendo peligrosas, y más cuando un hombre medio borracho entro y la lanzó contra aquella cama de sabanas igualmente rojas, supo que toda la situación se salió de control cuando aquel hombre empezó a tocarla en partes que ni siquiera su padre la había tocado antes, en su desesperación vio la botella que el hombre había traído consigo y cuando aquél hombre metió uno de sus dedos dentro de aquella privada cavidad lanzo la botella con todas sus fuerzas.
El sonido debió de alertar a Hades puesto que abrió de inmediato la puerta y sin esperar ni un minuto salió casi volando, y ahora se encontraba aquí, en Wall Street, el lugar no era para gente como ella, lo sabía, por eso lo había escogido, el vivir en la calle tenía sus ventajas, a pesar de ser un barrio ricachón había lugares en los cuales se podría ocultar, como el que acababa de encontrar.
Se metió en aquel tanque de basura, trataba de controlar su respiración, aunque con aquél olor, de lo único que tenía ganas era de vomitar hasta quedarse seca, no tenía tiempo si no quería ser descubierta.
Escucho pasos cerca, se quedo muda, no respiraba, el miedo le atenazó hasta los huesos, si quería vivir tenía que ser cauta, si quería sobrevivirno tenia que respirar…no por el momento.
-Que se vallan-Murmura quedamente la niña cerrando los ojos.
¡Demonios! la mocosa había desaparecido como si se la hubiese tragado la tierra, se dirigió a un callejón, maldición hasta los callejones que los ricachones poseían eran envidiables.
Escucho un ruido, no era muy revelador pero como estaba todo en completo silencio hasta el chillido de una rata era ensordecedor, se acerco hasta un bote de basura, diablos, si vendiera ese bote tendría para tirarse algunas rameras por algunas noches, lo miró, el ruido había venido de esta dirección, escucho algo parecido a un susurro dentro del bote, sonrió, así que la putita estaba allí escondida.
-Veamos si las ratas usan corbatas como estos pendejos aquí-Y de un movimiento brusco abre la tapa de la basura.
Estaba rezando, lo había escuchado acercarse y la respiración se le detuvo por completo "Dios, diosito mío, por favor que no me encuentre, que no me encuentre" pero ni Dios, ni el Diablo la escucharon y vio como su destino estaba marcado.
-Veamos si las ratas usan corbatas como estos pendejos aquí-Escuchó, tal vez haya sonado como algo casual, pero lo que si supo es que todo el tiempo ese ser sabía que ella se encontraba allí y que ahora nadie le ayudaría.
"Ni siquiera una botella de vidrio"
La tomo del codo y la sacó por la fuerza del bote de basura, ella al principio no hiso nada, eso le pareció bien, pero después reacciono y empezó a dar patadas a diestra y siniestra, la arrastraba cada vez más adentro de aquél callejón el cual se ponía cada vez más oscuro.
-¡No, déjame!-Grita la niña-¡Suéltame!
A Hades parecía que no le afectaban los esfuerzos de aquella niña por zafarse, hasta que sin querer una patada fue a dar a su candente erección.
-¡MALDITA PERRA! -La tira al piso y la golpea, pateándola, dándole puñetazos, la niña se defendía lo mejor que podía, pero ¿Qué podía hacer una niña de 9 años contra un hombre de 40?
Hades se cansó, el pene le dolía, pero su erección no había desaparecido del todo, como ya la tenía en el piso se puso encima de ella, la niña se dio cuenta y empezó a moverse, Hades le inmovilizó ambas manos con una de las suyas, mientras que sus piernas no se podían mover, las piernas de Hades las mantenían a raya, con la mano libre bajó a su vagina e introdujo un dedo sin ninguna delicadeza, la niña grito, con la misma brutalidad con la que lo introdujo lo saco, dándole una cachetada tan fuerte que la aturdió y le rompió el labio.
-¡Cállate perra! ¿O quieres que todos gocen del espectáculo?, tal vez quieras probar a más de uno, sabe el Diablo que mis hombres estarán igual de agradecidos-Dice y vuelve a introducir el dedo en la niña.
La palpo hasta encontrar aquella barrera que demostraba la virginidad de aquella niña.
-Bien-Dice la enronquecida voz del hombre, empezando a mover el dedo rítmicamente tratando de generar algún tipo de lubricación- muy bien, así que seré yo el primero en probarla, me parece justo, total tuve que pagar 5 dólares por ti primor, harás que valga la pena el pago.
Y seguidamente saco el dedo, aun seco, se lo suponía, total la chiquilla no lo hacía porque le gustase.
-Me da igual.
Con la mano libre cogió el botón de su pantalón y lo saco, se abrió la cremallera y poniendo a un lado su calzoncillo saco el miembro adolorido, el cual se encontraba enhiesto de tanta excitación acumulada, la niña al parecer regreso de su anterior aturdimiento y empezó a moverse tratando de liberarse, los movimientos no hacían más que excitar cada vez más a Hades.
-Oh si perra, muévete mas así-Dice y le arranca aquéllos harapos que pretendían ser un vestido.
La niña grito ante la acción, y Hades automáticamente le puso la mano en la boca.
-Al parecer si quieres a más de uno-Dice escuchando varios pasos cerca- Que golosa eres, una perra igual que la puta de tu madre muerta-Y sin esperar más la penetro cruelmente, la niña soltó un sonido desgarrador, y gritaba mas mientras Hades se movía con mas frenesí.
Se movía, salía y entraba en ella con brutalidad, sin importarle si era virgen o no.
-Si-Gime Hades-Grita mas, llorar mas, eso me excita-Dice entre gemidos mientras aumenta más el ritmo. Faltaba poco, el clímax casi llegaba y cuando sucedió soltó un ronco gemido, al igual que su crema se expandía dentro de aquella niña, calló cansado encima de la niña aplastándola, la niña no emitía sonido alguno, tenía los ojos abiertos pero parecía perdida.
Salió de ella sin delicadeza, justo en esos momento llegaban sus hombres.
-¿La encontró jefe?-Pregunta uno.
-¿No la vez?-Responde Hades mientras se abrochaba los pantalones.
El hombre, junto con los otros incluido Hades la miraron, tirada sobre el piso, con las piernas abiertas, la mirada hacia el costado derecho y el semen de Hades saliendo de ella.
Todos se excitaron ante la imagen, Hades mirándolos sonrió.
-Si quieren la pueden probar, estas más que dispuesta-Dice mientras se apoya de costado en una pared.
Los 4 hombres sonrieron y desabrochándose sus pantalones empezaron a acariciarse por encima, mientras que el primero que le hablo se posicionaba encima de ella con el pene casi erecto, llegando a la erección completa cuando se empezó a empujar en ella.
Otro de los hombres mientras lo miraba hablo entre gemidos quedos, puesto que se masturbaba mientras veía el espectáculo.
-Oye, yo me siento y me la tiro por detrás mientras tú por delante.
-Deja que acabe-Dice entre gemidos roncos-Ya casi acabo-Y dicho esto soltó un ronco gemido y su simiente entraba en la niña, terminando salió y la levanto, el hombre que hablo anteriormente se sentó en el piso y la cogió de las caderas y la penetro por detrás con dureza.
El hombre, que no hace mucho había acabado, volvió a penetrarla por delante, otro hombre se acerco y le metió aquel miembro por la boca, los tres se movían sin piedad.
Cuando acabaron cambiaron posiciones, hasta que uno de ellos se canso y entro el otro repitiendo las mismas acciones.
Hades mirando aquellas escenas volvió a excitarse y participo de las acciones, cuando todos finalmente quedaron exhaustos y saciados, se acomodaron los pantalones.
-Adelántense-Dice la voz de Hades.
-¿Una última vez jefe?-Dice con burla uno de los hombres.
-Si no quieres que te mate lárgate, tu y los demás-Dice la voz dura de Hades.
-Si jefe-todos salieron casi corriendo de allí
Hades se la quedó mirando, las piernas seguían abiertas, de su sexo salía semen, de su boca también, su cuerpo estaba cubierto por el sudor de sus hombres y su simiente también, su mirada seguía perdida, desde que la tomo no había emitido ningún sonido, ni siquiera cuando sus hombres se corrieron en su boca.
Suspiro.
-Parece que la mercancía se estropeo-Dice mirándola, sintiéndose duro de nuevo-Vaya niña sabes excitar a un hombre incluso solamente tendida sin hacer nada, aunque no me gustan las de segunda-Y sin más se fue de aquel lugar.
No supo cuanto tiempo pasó, pero apenas y podía moverse, aquellos hombres abusaron de ella sin importarles si quiera un poco, "ni siquiera Dios se apiado de mí"
Se fue arrastrándose hasta una esquina y ahí se encogió, arrastro sus doloridas piernas y su sexo magullado, lloró, amargas lagrimas bajaban por sus mejillas.
Amaneció, las primeras luces del alba iluminaron aquel solitario y frío callejón, unos pasos se escucharon resonar.
-Pero miren que tenemos acá-Dice la tranquila voz de un hombre-Una paloma herida-Dice mirando las manchas en el piso y las de la muchacha dejadas al ser arrastrada.
La niña lo miro y su mirada vacía lo sorprendió.
-Vaya-Dice él sonriendo-Que lindos ojos tienes.
La niña lo miro con cautela, parecía ser un ricachón, su traje lo acusaba.
-No te haré daño-Dice el hombre agachándose y mirándola con una sonrisa-¿Cuál es tu nombre?-Le tendió la mano junto con un pañuelo.
La niña le miro la mano.
-No tengo-Dice con voz carente de emoción.
-¿Quienes te hicieron esto?-pregunto con amabilidad el hombre recogiendo la mano. La niña no respondió-¿Los conocías?-No obtuvo respuesta-¿No quisieras…vengarte de la persona o personas que te hicieron esto?
Eso llamo la atención de la niña.
-¿Vengarme?-Pregunta con confusión.
-Si-Contesta el hombre con una sonrisa-Hacerlos pagar por lo que te hicieron.
La niña bajo la mirada, su flequillo le tapaba los ojos.
-¿No quieres?-Pregunta el hombre tanteando.
El silencio embargo de nuevo el lugar.
-Bueno-Dice levantándose-Fue un placer conocerte niña.
-¿Me ayudara?-Pregunta aun con la cabeza gacha, el hombre sonrió y volteo a verla, borrando la sonrisa.
-Si quieres te puedo preparar-Le dice volviéndose a agachar.
-Entonces hágalo señor-Dice la niña y levantó la mirada, una cargada de odio y venganza.
El hombre sonrió ante la mirada, le tendió la mano y ella acepto sin dudar.
-Me gusta tu mirada-Dice ayudándola a ponerse de pie-Está llena de promesas.
La niña intento ponerse de pie, pero las piernas le temblaban y le dolía el cuerpo entero, cayó nuevamente, en un acto de prepotencia cerro sus pequeños puños y enterró sus uñitas en las palmas, el hombre entendiendo se sacó su chaqueta y se la puso encima.
-Te cargare, no puedes caminar-Y la cargo estilo nupcial, mientras ella encontraba el pañuelo y se limpiaba la cara.
La niña no demostró sorpresa ni asco ni aprehensión, solamente esa mirada llena de odio que al hombre le fascino.
-Así que no tienes nombre, ¿verdad niña?-Le dice en modo casual.
-No-Es la seca respuesta de aquella niña.
-Entonces yo te pondré uno, te llamaras…Lucy.
-Lu…cy?
-Si-Dice el hombre con su sonrisa habitual-Repítelo muchas veces porque así te llamaras de ahora en adelante.
-Lucy-Pronuncia la pequeña y esbozando una sonrisa llena de frialdad dice-Me gusta.
-Que bueno Lucy-Dice cuando llegaron al frente de un lujoso porche negro.
-¿Como se llama usted señor?-Pregunta cuando el hombre abrió la puerta trasera de aquel auto y la puso allí.
-Primero descansa Lucy, después cuando ya estés mejor te diré mi nombre-Y cierra la puerta.
La niña lo observo, cuando dio la vuelta rodeando y abriendo la puerta del piloto.
-Como ordene señor-Dice mirándolo fijamente por el espejo retrovisor.
El hombre sonrió.
-Así lo ordeno-Y seguidamente encendió el auto y partió con dirección desconocida para la niña.
Ella miro por aquella ventana oscura y los parpados le empezaron a pesar.
"Mañana será un nuevo día"
Oh sí, lo seria, pensó adormilada, y se prepararía para su venganza.
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Monasterio Drepung- Tíbet. China 2009
5:30 AM
Un niño de aproximadamente 13 años, en su ojo derecho hay una marca roja, se encontraba meditando en la posición de loto, encontrándose con su ser interno, haciendo resonancia con el mundo, los animales, las plantas, encontrándose en estado de paz completa, su respiración y su condición física se encontraban hasta el momento estables, estaba en un estado de armonía casi completa.
Aun le faltaba mucho para convertirse en un gran mago, aunque la verdad su deseo nunca había sido este, aunque ya poco recordaba de su vida anterior solamente la calle y su madre luchando por darle algún tipo de sustento.
-¡Eh Jellal!-Dice un hombre joven mirándolo con diversión-¡Te estoy hablando!
El niño abrió los ojos con sorpresa.
-Lo siento Org-san-Responde Jellal sonrojándose un poco.
-No te preocupes muchacho.
Aunque a decir verdad Org no eran tan joven, un hombre entrado ya en los 50, suele ser bastante serio, aunque los demás magos del recinto ya estaban acostumbrados, lo raro era verlo sonreír.
-Estas progresando muchacho-Dice aquel mago con una sonrisa que solo le mostraba a su alumno estrella-Pronto lograras controlar tus poderes a la perfección, te convertirás en un gran mago.
Jellal se quedo pensativo, el objetivo de todos los allí presentes, estudiantes y maestros, era llegar a controlar sus poderes mágicos y convertirse en los magos mas poderosos, aunque los maestros ya habían logrado hacerlo, aun meditaban para alcanzar mayor poder.
-Si maestro.
-Tienes dudas muchacho-Dice mirándolo el mago-Dímelas.
Jellal lo miro dudoso, no le iba a soltar una respuesta tan rápido.
-N-No es nada maestro.
-Muchacho las dudas te saltan hasta por los poros, dime que es lo que tanto te carcome.
-¿Porque le pusieron ese nombre maestro?-Tenía que distraerlo, sus dudas tenía que meditarlas y saber si eran necesarias o eran otra de las tantas producto de su crecimiento.
El mago lo miró y sonriente le respondió.
-La gente ha terminado por no entender nada. Hace mucho en estas tierras habían muchos magos muy poderosos. Lo que se llama Org es un espíritu de lucha que no se da por vencido.
-Usted no es un espíritu de lucha que no se da por vencido-Dice Jellal arqueando una ceja.
Org le dio un buen coscorrón.
-¡Ay eso dolió maestro!-Exclama Jellal sobándose la cabeza.
-Eso es para que aprendas a no faltarme el respeto muchacho-Dice Org saliendo de aquel patiecillo.
Jellal aun sobándose la cabeza sonrió, si había entendido aquella oración dicha por algún mago sabio, y su comentario había servido para distraer a su maestro, se levanto, a mitad de su meditación imágenes desconocidas poblaron su mente, de una vida pasada, de una vida futura, no lo sabía, las imágenes se confundían en su mente, tal vez sería mejor bajar a Barkhor, era un buen lugar donde caminar y meditar, además también podría comprar algo, tal vez algo para comer, ya Dios se encargaría de lo que pasara.
-Aunque esas imágenes me dejaron inquieto-Dice el joven mago con preocupación-¿Quienes serán aquellas personas?
Monasterio Shaolin-Henan. China 2009
7:00 AM
Los gritos de los estudiantes se escuchaban, siguiendo un ritmo de lucha interminable, una niña de por lo menos 11 años peleaba con gran fuerza y destreza, mientras su oponente, un joven mayor que ella, esquivaba sus golpes con dificultad.
-¡Más fuerza!-Grita el maestro espectador de aquel combate.
La niña pateaba, golpeaba, esquivaba, con rapidez y fortaleza, sudaba y respiraba forzadamente, pero no daba tregua.
-¡Más rápido!-Grita otra vez el maestro.
Hasta que por un descuido por parte del muchacho, la niña dio una barrida y lo tumbo, seguidamente se le echó encima y su puño derecho iba directo a su ojo izquierdo.
-¡Terminó!-Grita el maestro.
La niña se separo del muchacho, los dos saludaron reverencialmente a su maestro y seguidamente se saludaron juntado un puño con su palma.
-Quédate tú-Le señala el maestro a la niña.
-Si maestro.
El muchacho se retiro.
-Sígueme-Le dice el hombre entrando a una pagoda donde originalmente se guardaban las armas-Veo que estas progresando, pero aun te falta un poco mas-Dice el maestro.
-¿Que me falta maestro?-Pregunta con curiosidad la niña.
-Concentración, has todo lo que tengas que hacer, no hagas movimientos innecesarios.
-Pero maestro…
-Se que tienes muchas cosas en la cabeza Erza, pero debes aprender a canalizar todas esas cosas y concentrarte en la lucha que tienes por delante, tu padre me encargo mucho el cuidarte, no desearía decepcionarlo-Dice mirándola a los ojos.
-Si maestro-Dice la niña cabizbaja-Usted tiene razón.
-No es cuestión de tener razón o no, pequeña Erza-Le responde el maestro agachándose-Es cuestión de sobrevivencia.
-¿Sobrevivencia?-Pregunta la niña confundida.
-Algún día entenderás-Le responde el hombre levantándose-Ahora es el momento de entrenar con un arma.
-Pero ya tengo una-Dice mostrándole la espada de madera que tenia.
-No Erza-Dice acercándose a una espada de verdad-Un arma hecha para ti, aunque tu manipulas la magia de reequipamiento, supongo que pronto podrás usar mas armas.
Saca la espada y se la entrega, la espada era tan pesada que casi se cae,
-Es muy pesada-Dice Erza.
-Aprenderás a manejarla, puesto que esa será una se las armas que te protegerán la vida, ahora vámonos, tienes mucho que entrenar-Dice el hombre saliendo.
-Si maestro-Responde la niña arrastrando el arma.
"Dios mío, ayúdame de alguna forma, por favor", reza mentalmente la niña.
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Templo Tōdai-ji-Nara. Japón 2009
11:24 AM
Dos jóvenes se encontraban luchando mano a mano, uno de ellos tiene el cabello rubio y los ojos negros, el otro tiene el cabello rosa y los ojos de color almendra, el rubio aparentaba la edad de 16 años y el peli rosa la edad de 10, luchaban sin piedad, el sudor les corría por las sienes, sus golpes eran mortales, heridas se notaban en piernas y brazos de ambos, no daban tregua para ninguno, en una de esas el rubio se distrae y el peli rosa lo hace caer, la pelea se puso intensa, los golpes físicos eran certeros hasta que en un descuido el peli rosa es lanzado al suelo por el rubio que intento golpearlo en la cara, el peli rosa detenía su puño como podía.
-La pelea queda en empate-Dice un anciano bigotón y de baja estatura con tranquilidad.
El rubio se levanto y le tendió la mano al peli rosa.
-Vas mejorando Natsu-Dice el rubio con tranquilidad.
-Si -Dice el peli rosa aceptando su mano-Algún día te derrotare Laxus-Dice con arrogancia el niño.
Laxus solo levanto una ceja.
-Sigue soñando-Y se fue dentro del templo a prepararse para su meditación.
-Natsu-Llama el antes mencionado hombre.
-¿Qué pasa Makarov-sensei?-Dice el niño acercándose a él.
-Vete a bañar, luego iras a la pagoda-Dice Makarov.
Natsu bufo.
-Está bien-Se va refunfuñando-¿Que pereza tener que bañarme no puedo practicar más? ¿Cómo es que voy a derrotar a Laxus si no practico más?
Mientras que dentro del templo…
-Señor-Dice la voz de un hombre.
-Dime Bickslow-Dice Laxus mientras seguía en posición de loto.
-Debe de ir a la pagoda, señor-Dice la voz de Bickslow-Los magos los están llamando a usted y al niño Natsu.
-Ya voy-Responde mientras se levanta.
-Primero el baño señor-Dice Bickslow.
-Ya lo sé Bickslow-Dice Laxus mirándolo irritado-No soy Natsu.
Y se fue directo al baño privado, en donde encontró a Natsu quejándose.
-¡Ayayay! ¡Estas heridas arden como los mil demonios!-Dice el niño por el escozor que le daban las heridas antes recibidas.
Laxus en ese momento se dio cuenta que también poseía heridas similares a las de Natsu.
-No seas llorón Natsu-Dice mientras entra en la bañera que tenían preparada para él.
-¡Laxus! ¿Qué haces aquí?-Pregunta Natsu mientras hace otra mueca.
-Ver si te estás bañando.
-¡ARG! ¡Le dije a Makarov que me bañaría sin causar ningún problema!
-No seas idiota Natsu vengo a bañarme-Dice Laxus quitándose el uniforme hecho jirones en algunas zonas.
Mientras entraba en aquella bañera, sintió de inmediato el escozor de las heridas ¡POR TODOS LOS INFIERNOS! Ardían como si les hubiesen echado fuego encima, ¡¿Qué diablos le echaron a la maldita agua?! Así que después de todo Natsu no se quejaba por las puras.
-¿Ves que arden?-Dice Natsu mirándolo con una sonrisa burlona que se transfiguro a una mueca de dolor.
-Sí, arden como el demonio ¿Pero no me oyes quejándome cierto?-Dice Laxus mientras cerraba los ojos para desviar el dolor.
Aunque la verdad le faltaba muy poco para gritar, pero su orgullo no se lo permitiría, si gritaba no pararía hasta salir de aquel infernal baño y Natsu se burlaría de él hasta la muerte. Oyó de nuevo la queja de Natsu pero esta vez más silenciosa.
-Cierra los ojos y concéntrate, desvía el dolor Natsu.
-Si-Y en seguida lo hace.
La verdad es que a pesar del esfuerzo poco a poco dejaron de sentir el dolor y se calmaron, relajándose así, no se dieron cuenta cuando el maestro y Bickslow entraron en la estancia.
-Natsu, Laxus prepárense para ir a la pagoda-La voz de Makarov los sobresalto a ambos.
-¡Makarov-sensei no hagas eso de nuevo!-Exclama Natsu mientras sale desnudo de la bañera y alcanza la toalla que tenia Makarov en las manos.
-No pensé que se dormirían-Responde Makarov.
-Nos desconcentraste-Responde Laxus saliendo desnudo de aquella bañera, alcanzando la toalla que le tendía Bickslow.
-Mis disculpas-Pide Bickslow por los dos-pero los magos llaman.
-Si-Dice Makarov-Es hora de que vayan.
Se fueron a cambiar, sus ropas eran las mismas de su entrenamiento, pero estas eran de color negro, pantalones sueltos que bailaban al compás del viento sostenidos en sus tobillos, llevaban unos zapatos parecidos a los que llevaba Aladin en los cuentos de Disney, claro que sin la punta de payaso, que según Natsu, los hacía parecer ridículos, y una camisa igual de ligera que el pantalón pero no era suelta ni tampoco pegada.
-Siempre eh pensando que estos zapatos son de payaso-Dice Natsu yendo a la pagoda junto a Laxus.
Laxus no le contesta.
-¿Para qué nos llamaran?-Pregunta un tanto nervioso Natsu.
-Pronto lo sabremos-Dice también un poco nervioso aunque nada en Laxus lo delataba.
-Jóvenes-Empezó a hablar el mago más antiguo de aquel templo- Los hemos traído aquí para decirles una cosa muy importante, sus poderes de dragón slayer han crecido mucho y espero que se hagan más fuertes, sin embargo, deberán utilizarlo con buen criterio y razón, sobre todo con la estabilidad física y mental para lo cual han sido entrenados y lo seguirán haciendo, pero esta vez tendrán algo extra, Makarov, Bickslow.
Los dos hombres se acercaron.
-Háganles entrega por favor.
Makarov le hizo entrega a Natsu de un collar bastante antiguo que había pertenecido a su familia por años, a Laxus, Bickslow le entregó una especie de auriculares que tenían puntas.
-Oigan-Pregunta Natsu extrañado-¿Este collar para qué sirve?
Makarov le dio un coscorrón.
-Cállate niño imprudente.
El mago que hablo solo se rió.
-Natsu-Dice mirando a uno- Laxus-Mira al otro-Estos instrumentos les son entregados para que aprendan a convivir con ellos, no se dejen llevar por su apariencia, cuando menos lo imaginen tal vez sean poseedores de una gran habilidad-Y con estas palabras dio por terminada la sesión.
Ya en las afueras de la pagoda Natsu protesto.
-¡No es justo!-Dice mirado su collar-Me dieron un collar, no soy mujer.
-¿Natsu es que acaso no escuchaste?-Pregunta Makarov.
-¡Bah! ¡Tonterías!
-Valora lo que tienes Natsu-Esa es la única respuesta que le da Laxus.
Natsu se quedo meditabundo, tenía razón, si le habían dado este collar tal vez era por alguna razón, si, sonrió mentalmente, en todo caso lo superaría y haría de este collar una gran arma, aunque para eso tendría que hacer milagros.
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Barrio de La Défense-Paris. Francia 2009
9:38 PM
Una mujer caminaba con lentitud.
-No puedo creer que decidieras tener al mocoso-Dice una mujer con la voz chillona.
-Lo tendré y lo dejare por allí-Contesta la otra-O si no lo dejare en una puerta-Dice caminado con dificultad.
La gente las miraba de forma reprobatoria, claro no es normal ver a dos prostitutas caminando por uno de los mejores barrios de negocios en París a menos, claro, que estés trabajando, pero ellas no lo estaban.
-¡Arg! ¡Merde!-exclamo la mujer embarazada parando de repente sosteniéndose el abultado vientre.
-¿Que sucede?-Pregunta la mujer de la voz chillona sujetándola.
-El mal nacido quiere salir ya-Dice mientras ahoga un gemido de dolor.
-¡Mon Dieu! ¿Qué hacemos?-Pregunta hecha un manojo de nervios.
-Busca un callejón-Dice con dientes apretados-¡Rápido!
Las personas que pasaban la veían pero no se atrevían a ayudarla, tal vez sabrían que estaba en trabajo de parto pero todos pensaban lo mismo ¿Quién le mando a abrir las piernas? Además era prostituta sabia que métodos usar para fornicar sin preocupación, ¡pero no! Tuvo que joderla de manera magistral.
-Lo encontré-Dice la voz de su amiga-¡Vamos! ¡Vamos!-Dice llevándola al callejón.
Se tendió de espaldas y comenzó a ahogar sus gritos.
La otra mujer simplemente la veía y le sostenía la mano, fue entonces que se aventuro a ver entre las piernas de la mujer que esta pariendo, una cabecita salía de ella.
-¡Está saliendo! ¡Está saliendo! ¡Vamos tu puedes! ¡Tenemos que seguir trabajando!
-¡Tal vez arg! Hoy me t-tome el di-día libre arg!-Y con un gemido ahogado y resonante salió el bebe, un llanto inundó aquel solitario callejón.
La mujer se relajo por completo, la otra le seguía sosteniendo la mano y con un pañuelo le seco el sudor de la frente.
-Ya esta Agnès-Dice la voz de la mujer-Ya podemos irnos.
La mujer en el piso abrió los ojos y la miro.
-Primero cortemos el cordón, después iré a un hospital público para que me quiten todo lo demás-Agnès se sentó con un poco de dificultad y miro entre sus piernas, un bebe lloriqueaba y se retorcía por el frío del suelo, lo miro, era asqueroso, estaba todo sucio y lleno de sangre y otra cosa asquerosa que se veía.
-Pásame la tela que siempre llevo, está en mi cartera.
-Ok-Saca la tela que estaba un poco manchada con secreción pero nada del otro mundo, se la paso.
-¿Tienes alguna tijera o alguna navaja?
-Si-Dice- siempre llevo una conmigo.
La mujer de voz chillona saco una pequeña navaja y se la paso, Agnès corto el cordón y le hizo un nudo, envolvió al bebe con la tela y se paro.
La mujer que la acompañaba también se paro y recogió al bebe para dárselo a su amiga, Agnès se la quedo mirando.
-No pretenderás que coja esa cosa asquerosa, ¿cierto? Está llena de sangre-Dice Agnès con asco.
-Es tuyo querida, no mío, tómalo-Dice la mujer tendiéndole al niño, la otra lo cogió con una mueca en la cara.
-Vomitare-Dice Agnès alejándolo de su lado, cogiéndolo de tal manera que sus piernitas colgaban.
-¿Es hombre o mujer?-Pregunta la otra comenzando a caminar.
-No lo sé, no me interesa Bibi quiero deshacerme ya de este bulto-Dice caminando presurosamente.
Bibi la miro pensativa.
-Oye conozco una panadería cerca, vamos, lo dejamos y seguimos con nuestro trabajo-Dice Bibi.
-Está bien-Contesta Agnès-Apresúrate.
-Oye hay que ponerle un nombre-Dice Bibi caminado presurosa.
-¿Para qué?
-Porque todos tienen uno, hay que ponerle Wendy, yo tenía una perrita que se llamaba así.
-¿Wendy? ¿Bueno si es mujer se llamará así, si es hombre?
-¿Wendo?
Agnès se carcajeo ante lo dicho.
-Bien entonces será así.
Llegaron a la panadería encima de la tela escribieron el nombre del/la bebe, tocaron y se fueron en seguida.
Una anciana salió en pijama.
-¿Pero qué…?-Dice mirando el piso y escuchando el llanto del bebe.
-¡Dieu saint!-Exclama al ver al niño-Pobrecillo-Dice recogiéndolo y revisándolo-Pero si es recién nacido, ¿cómo te llamas pequeño?-Revisa la tela manchada-¿Wendy? No es un nombre malo, bueno Wendy yo soy Grandine, gusto en conocerte-Dice tendiéndole un dedo, la niña lo cogió desesperada y lo chupo-¡Tienes hambre! Espera un segundo pasaremos te bañaremos y te daré de comer-Y cierra la puerta.
Las mujeres salieron de su escondite, sin poder evitarlo se habían ocultado para ver quien salía.
-Bien-Dice Bibi-el mocoso ya está en buenas manos.
-Si-contesto Agnès-vamos a le quartier rouge rápido, tienes clientes que te esperan ansiosos.
-¿Hoy no trabajaras?
-No, el parto ah tomado casi todas mis energías.
Y saliendo de aquel lugar se fueron para seguir con sus vidas.
Continuara…
Espero que les haya gustado n_n. Nuevamente le agradesco a Lady Ghostwolf el dejarme hacer esto n_n.
¡DEJEN REVIEWS!
