No tienen idea de lo que me cuesta editar esto, ufff.
Aqui les dejo:
El meu destí ets tu
(Mi destino eres tú)
Capitulo 2…Asesina perfecta
15 años después.
Canary Wharf-Londres. Inglaterra 2024
En un lujoso piso, se encontraban dos personas, de lejos podrías verlas jugando sexualmente, el amarrado a los postes de la cama casi desnudo retorciéndose y ella vestida con un sensual vestido negro largo, se sujetaba al cuello sin mangas, su escote dejaba ver toda su fina y hermosa espalda, dejando ver la curvatura de su cintura, sin verse vulgar, una abertura desde la mitad de su delgado muslo, dejaba al descubierto una seductora y femenina pierna bien torneada, terminando en un delicado pie, envuelto en una sandalia de tacón alto de color negro, sus cabellos rubios amarrados en un moño alto, dejando ver sus lindos hombros y un cuello seductor, sus labios pintados de color carmesí haciéndolos verse más sensuales, su nívea y blanca piel relucía con el color del fuego encendido, el color de sus ojos chocolates, destellando no sabias si de odio o de impaciencia pero no quebraban la armonía de su cuerpo, estaba encima de él contoneándose juguetonamente.
El hombre parecía retorcerse de impaciencia sexual pero si veías bien sus ojos desprendían terror y sus intensos intentos de salir de allí….con vida.
-¿H-has venido a m-matarme?
-Vamos querido-Dice la mujer ignorando la pregunta-Solo dime en donde metiste esa pieza-Pregunta suavemente delante del amarrado y asustado hombre.
-N-No se dé q-que me estas ha-hablando-Contesta él mirando el arma que estaba al costado de su almohada.
-Mira-Empieza la mujer mientras se sienta a su lado-Se que tienes miedo-Dice ella mientras un destello de diversión brilla en sus ojos-Pero si cooperas te prometo que no te va a pasar nada, ¿sí?-Deposita un suave besito en la frente-Ahora dime en donde pusiste la pieza de la Joya Alma.
La mujer se levanto de la cama y lo miro especulativamente ¿Acaso tendría que sacarle todo a la fuerza? ¿Los hombres son así de estúpidos?
El hombre empezó a hablar.
-T-te juro q-que no se d-de lo que m-me hablas-Dice llorando el hombre, sabía que iba a morir.
La mujer lo miro con frialdad y odio.
-Mírame bien Harry-Habla con voz fría pero serena-Estoy perdiendo mi poca paciencia, llevamos aquí más de dos horas y no estás cooperando conmigo o me dices en donde está la maldita pieza o te juro que te volaré los sesos.
El hombre sollozo.
-¡No por favor! ¡No me mates!
-Entonces dime en donde está la pieza-Pregunta con dientes apretados.
-¡NO LO SE!
-Dímelo Harry.
-¡NO SE!
-¡Dilo!-Dice ella acercándose con rapidez y apuntándole con una HK 4 en los testículos-O te juro que te haré pagar por hacerme perder mi tiempo-Amenazo la mujer-¡HABLA!
-¡NO LO SE!-Solloza el hombre desesperado-¡Te juro que no lo sé! ¡Lo vendí y no se mas de su paradero!
-¿Lo vendiste?-Pregunta incrédula-¿Vendiste una pieza de la Joya?-Definitivamente ese hombre había perdido la cabeza.
-Si-Dice ahogándose en sus sollozos-necesitaba el dinero y…
Una cachetada lo callo, la mujer le golpeo de nuevo, lo pateo, lo pisoteo, lo magullo hasta el cansancio.
-¡ERES UN IMBESIL! ¡COMO SE TE OCURRE VENDER ESA JOYA!-Para de gritar y se calma, con golpearlo no iba a obtener nada, el señor le enseño a canalizar su ira y su odio, aun no era momento de usarlos, respiro tranquilamente y bajo de la cama, miro al hombre, su cara estaba golpeada y magullada y su cuerpo igual, diablos después tendría que encargarse de esto.
-Escucha cariño-Dice la mujer mientras se pasea por la habitación con un gracioso movimiento de caderas-Estoy un poco enfadada, pero se me pasara si me dices a quien se lo vendiste ¿De acuerdo amor?
El hombre hizo un extraño sonido que bien podría estar asintiendo.
-Bien, vamos progresando-Dice mientras se detiene al pie de la cama-Dime a quien se lo vendiste-Pregunta tranquilamente.
El hombre no emitió sonido alguno.
-Harry, cariño, sino me dices nada no avanzaremos, dime ¿A quien se la vendiste?
El hombre abrió uno de sus ojos que se le empezaba a hinchar de uno de los tantos puñetes que le había dado.
-¿Prometes que no me mataras?-Pregunta el hombre sollozando.
-Amor, si me lo hubieras dicho desde un principio no hubiera actuado tan precipitadamente, ahora, dime ¿en donde esta?-Dice con una nota de impaciencia en la voz.
-E-Eucliffe Enterprise-Dice el hombre.
-¿A Sting? ¿O a su hermano?-Pregunta ella ya al borde de la impaciencia.
-Al mismo jefe-Responde Harry mientras siente una falsa esperanza de sobrevivencia.
-Bien cariño ¿Viste que no fue tan difícil?-Responde mientras se acerca a su cartera y preparaba una inyección.
-¿Y-Ya me puedo s-soltar?-Pregunta el hombre tratando de quitarse las ataduras.
-Todavía no-Responde la mujer mientras levanta la aguja y golpea la jeringa suavemente, presionaba la parte trasera y un líquido salía de ella.
-¿Q-Que haces? ¿Layla?-Pregunta el hombre más asustado que antes tratando de liberarse.
-¿Sabes qué es esto?-Pregunta la mujer sin prestar atención-Es un poderoso veneno llamado Estricnina-Dice mientras camina sensualmente a la cama del hombre-En altas dosis-Sigue mientras lo acaricia sensualmente por el brazo- Produce una gran estimulación de todo el sistema nervioso central, agitación, dificultad para respirar, orina oscura y convulsiones que originalmente te llevaran a un fallo respiratorio y a una segura muerte cerebral.
El hombre comenzó a llorar nuevamente.
-¡No por favor! ¡Ya te dije todo lo que querías! ¡No me mates!
-En dosis mayores de 25 miligramos-Continua ella sin importarle que lo mataría tal vez por el susto y no por el veneno-Puede producir la muerte por asfixia debido a la contractura de los músculos respiratorios, en pocas palabras, los músculos de tu diafragma se inmovilizaran y morirás por asfixia teniendo una dolorosa y lenta muerte-Dice y sin piedad le incrusto la aguja en la yugular del individuo introduciéndole el veneno en el torrente sanguíneo.
-Y otra cosa-Dice mientras ve como la respiración del hombre se agita progresivamente-Mi nombre no es Layla, es Lucy, recuérdalo para que sepas quien te mando al infierno imbécil.
Lo escuchaba ahogarse, Lucy tranquilamente tomo su abrigo de piel negro, las noches en Londres solían ser frías y agradables, hoy no era particularmente agradable, la pieza había volado lejos, tomo su celular un LG GW520, no era muy moderno pero al menos le salvaba el pellejo, saliendo tranquilamente de aquel piso marco rápidamente un numero que lo sabía de memoria
-Está en Eucliffe Enterprise, lo vendió.
-¿A quién?
-Sting.
-Ve por él.
-Sí.
Y colgó, subió al ascensor y se fue hasta el sótano 2 en donde había guardado su coche, un modesto Porsche 911 Boxster negro, sus tacones hacían un gracioso sonido en combinación al movimiento de sus caderas.
-Aahhh diablos-Dice mientras abre la puerta y entra en el auto-Ahora tendré que ir a New York.
Encendió el auto
-Tan bien que me iba aquí-Dice mientras sale de la cochera-Tan bueno que es el clima-Dice mientras se adentra en las calles solitarias de la gran ciudad-Si es que el idiota esta allí.
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Times Square-New York. . 2029
-Esto me pone de los nervios.
Una mujer de coleta alta miraba a su alrededor con perturbación, de figura estilizada y muy femenina, ataviada con un vestido de mangas cortas y sandalias de color chocolate, que hacían juego con sus hermosos ojos color marrón, de largas pestañas negras, muy hermosa, aparentaba unos 26 años.
-Podría ser peor.
El hombre que le contesto con una sonrisa era…el sueño de toda dama, ojos negros y en el derecho una marca roja, hacían juego con sus cabellos azules, de sonrisa afable y coqueta, estaba vestido por un sencillo pantalón de buzo color negro y casaca a juego, marca Adidas, podría tener unos 27 años.
-La verdad no se qué hacemos aquí.
Dijo otro chico en tono indiferente, sus cabellos eran de un particular color rosa, de impresionantes y penetrantes ojos almendra, de nariz perfecta y labios tentadoramente apetecibles, alto y con la contextura muscular exacta, poseería alrededor de 25 años, vestido de manera sport también de negro, si el chico de antes era el sueño de toda mujer, este de aquí era la fantasía perfecta.
-Yo tampoco lo entiendo-Le dice la mujer mirándolo-Deberíamos buscar las piezas, no meternos en la ciudad.
-No te preocupes Erza-Le sonríe el hombre de sonrisa coqueta-El gran mago sabio nos mando a distraernos un poco.
-Si quisiera distraerme la pasaría mejor en un balneario de aguas termales.
-No le refutes nada Jellal-Contesta el ojialmendra con una sonrisa burlona-Sabes que a fin de cuentas perderás.
-Muy gracioso Natsu.
Erza se cruzo de brazos mirándolo, el sonrió.
-Pero es cierto Erza-Dice moviendo las manos de arriba abajo en una manera de restarle importancia-De todas maneras aun estamos de día, caminar nos vendrá mejor ¿Qué dices?
Erza lo miro con ojos entrecerrados.
-¿No tramaras nada cierto?-Pregunta con suspicacia.
-Erza si quisiera tramar algo, YA hubiera hecho algo-Dice con un suspiro de derrota-Por no decir que nos conocemos todos, hago la referencia, hace 5 años y ¿Adivinas? Es la misma cantidad de años que llevamos viviendo en New York, más preciso Brooklyn, en unas preciosas casitas, que son conocidas por estar siempre en ordenadas y bonitas filas.
Natsu cerró los ojos, sonrió y moviendo la cabeza de forma negativa añadió.
-Y es la misma cantidad de años que llevamos escuchando la misma queja Erza ¿Por qué no regresamos a Japón?
Jellal rió un poco.
-¿Lo digo?
Erza lo silencio con una mirada llena de furia que prometía un dolor físico inimaginable durante el entrenamiento.
-Está bien-Contesta la pelirroja con labios apretados-No diré nada más.
-No te enfades Erza-Dice Jellal pasándole un brazo fuerte por encima de sus hombros-El gran sabio sabe que nuestro trabajo es duro, y ya que no nos quiere estresados prefiere mandarnos a relajarnos uno o dos días para luego empezar con nuevas energías-Dice mirándola con una sonrisa amable.
Erza lo miro y se relajo, Jellal tenía razón, debían relajarse aunque no fuera su país predilecto, sonrió y le regalo una sonrisa sincera.
-Tienes razón Jellal.
-¿Lo ves Erza?
En eso Erza se va dejando solos a ambos chicos. Natsu miraba alrededor de la ciudad.
-Se que el gran sabio no nos mando aquí por simplemente distraernos-Menciona Natsu con seriedad.
-Yo también lo creo así y si Erza no se hubiera ido tan rápido apuesto a que ella también lo presiente-Siente una pequeña sacudida, alguien común no la hubiera sentido pero ellos no lo eran-¿La buscamos?-Pregunta serio.
-Si vamos, aunque no lo creas también sentí ese pequeño remezón.
-¿Sabes algo de Laxus?-Pregunta Jellal mientras apuraba el paso.
-Desde que me mandaron aquí no sé nada de él, pero no dudo de que también lo llevaron lejos de Nara.
Ambos se quedaron paralizados un momento y rápidamente dieron la vuelta, un hombre delgado estaba parado tras ellos, su saco largo de color negro y su sombrero del mismo color no dejaban ver su rostro.
-¿Que es lo que buscas José?-Pregunta Natsu en un gruñido, Jellal se preparo casi imperceptiblemente a la batalla.
-Calma tus sentidos mago y no me gruñas dragón-Dice la voz de José.
-¿Que quieres?-Pregunta nuevamente Natsu.
-Tengo información-Dice el hombre.
-¿De qué tipo?-Pregunta esta vez Jellal.
-Muy importante.
-¿A cambio de qué?-Natsu escupió las palabras.
El hombre ante ellos encogió levemente aquellos hombros pequeños.
-Un poco de protección.
-No somos guardianes de nadie-Espeta Natsu.
-¿Cuál es la información?-Dice Jellal calmadamente pero sin bajar por completo la guardia.
-¿Me la darán?-José mira en todas las dirección disimuladamente, se le notaba un poco nervioso.
Natsu al ver las reacciones de José se calmo un poco, si la información que traía el bastardo no fuera importante no estaría tan nervioso.
-Este no es un buen lugar para seguir hablando-Dice Natsu mientras reanudaba la caminata.
-Síguenos-Dice Jellal mientras José caminaba tras ellos.
Llegaron a un callejón sin salida en donde la oscuridad les daba cierta intimidad para hablar directamente del tema.
-Ahora habla-Natsu lo miro con frialdad.
-El Ángel negro esta cerca-Dice José en un tono más bajo del usual.
-¿Quien?-Pregunta Jellal con sospecha.
-Ángel negro o ángel oscuro, tiene oídos y ojos por todos lados, en este momento no dudo de que ya sabe que hable de él-José mira cautelosamente alrededor-Si quieren ganar en esta lucha deben destruir al ángel.
-¿Quién es este supuesto ángel?-Pregunta Natsu suspicaz.
-Nadie lo sabe pero es alguien que no dudara en matarlos.
-¿Lo conoces?-Sigue preguntando Natsu.
Jellal no hablaba.
-Sigo con vida, así que eso es un no-Dice José mientras se apoya en una pared.
-¿Entonces como sabes de su existencia?-Algo no encajaba bien ¿Qué tenía que ver ese ángel con ellos?
-Todos saben de su existencia o bueno, todos los interesados en la Joya Alma saben de su existencia y como son bastantes, digamos que un buen grupo sabe que es de temer.
Así que esa era la conexión pero aun le faltaba la participación de aquel individuo.
-Dime tú como es que nosotros no sabíamos.
-Si lo saben-Contesta José después de unos minutos de silencio.
-¿A sí?-Dice Natsu sarcástico-Entonces dime.
-Lo conocemos Natsu-Dice Jellal después de meditar todo lo dicho por el hombre delante de ellos.
-¿Que dices?-Natsu pregunta incrédulo.
-¿Porque hasta ahora solo tenemos tres piezas?
-Porque al….¡Mierda!-¿Era eso?
-¿Quien o que es el ángel?-Pregunta Jellal esta vez.
-Nadie lo sabe ya te dije, solo el jefe, quien es el que lo gobierna, el ángel es completamente fiel a él, muchos dicen que hace algunos años el jefe lo salvo de una muerte segura y que desde allí es su más fiel sirviente, otros que hizo un pacto con él, pero de lo que sí es seguro es que una vez que sus ojos están fijos en ti, no sobrevives ni un día más, nadie habla de él sin estar muerto al día siguiente, su existencia es recóndita por eso les digo que necesito un poco de protección, aun no quiero morir sin tener que resolver algunos asuntos.
Natsu y Jellal se miraron mutuamente, lo que había dicho tenía sentido, cierto que cada vez que iban al lugar en donde estaba alguna pieza o información de ella, alguien o algo ya se había encargado de ellas y los dejaba en la misma calle, sin pistas ni huellas que le dieran alguna clase rastro pero si lo que decía este tipo era cierto, las muertes que se iban dando misteriosamente podían ser a causa de este tipo llamado ángel, ellos sabían que algo turbio había detrás de esto, en cada zona, país o pueblo al que viajaban tras la pista de la pieza alguien ya había fallecido, y ciertamente el muerto o la muerta, tenía alguna clase de conexión con la Joya, ya sea por haberla poseído o por haber guardado algún tipo de información vital.
-¿Sigues en el mismo sitio de siempre?-Pregunta Natsu.
-Sí, no tengo dinero para otros lugares-Responde José con fastidio.
-Bien estaremos allí esta noche-Respondie Jellal.
-Vengan a las 8.
-¿Porque a esa hora?-Natsu pregunta extrañado ¿Ponían horario de visita en ese hostal de mala muerte?
-A las 9 empieza la caza del ángel-José responde con simpleza.
-Algo temprano para la cena ¿No crees Natsu?
-Es un ángel madrugador Jellal-Le responde Natsu-Vete José, nosotros estaremos allí a las 8.
-Bien entonces nos vemos-José sale de aquel oscuro callejón.
Jellal miro a Natsu pensativo.
-¿Zeref mandara a su ángel vengador?-Jellal lanza esa pregunta al aire.
-Esta noche lo averiguaremos.
Natsu empezó a caminar fuera del callejón.
-Busquemos rápido a Erza, se entusiasmara con la idea de salir a buscar a dicho ángel-Dice Natsu.
-Si, además ya debe de estar algo aburrida, si la conozco de verdad entonces debe de andar por la pastelería más cercana.
-¿Y esa es…?
-Blue Pegasus.
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7:30 PM Hostal Freek-New York
José regresaba a su habitación, desde que había hablado con el mago y el dragón estaba un poco más tranquilo, había roto una de las grandes reglas pero tendría protección, no había visto a la pelirroja y eso era raro, esos tres nunca se separaban, aunque en la antigüedad eran más, oh aquellos tiempos de gloria en donde aún conservaba sus grandes poderes, pero estos tiempos no volverán.
Abrió la puerta con la llave del hostal, al menos tenían cerraduras, entro a la habitación en penumbras, dejo las llaves en el velador y cerró la puerta, le gustaba la oscuridad pero algo esa noche de advertía que era mejor dejar las luces encendidas.
Alargo la mano al interruptor y casi muere de un paro cardiaco, una hermosa mujer se hallaba sentada en la única silla de aquella destartalada habitación, vestida completamente de cuero negro, botas igualmente negras de tacón aguja y coleta alta, estaba sentada tranquilamente de piernas cruzadas con elegancia, un brazo extendido hacia arriba mirando sus perfectas y delicadas manos, su cuello echado hacia atrás en completo estado de relajación.
-La-Layla-Dice José tratando de recuperar el aliento.
-Hola José-Responde la mujer con voz melodiosa.
-¿Qué…-Se aclara la garganta-Que hace…aquí?
-Nada-Responde con tranquilidad-Solo vine a visitarte-Y baja lentamente su mano hasta posarla en su frente-¿Dónde has estado?
José trago duro, el ángel sabía que había soltado la lengua, estaba seguro que Layla no tenía nada que ver con él, cuando el ángel actuaba ella estaba con el jefe o fuera del país investigando los paraderos de la joya para que el ángel vaya, entonces ¿Qué hacía ella aquí?
-Ca-caminando por…eh…por allí-Le sudaban las manos, estaba frito, iba a morir, era definitivo.
-José no me mientas-Dice la mujer levantando su cabeza y bajando el brazo hasta su regazo-Sabes que odio las mentiras, ahora dime ¿En donde estuviste?-Dice tranquilamente.
El hombre no respondió.
-Me has tenido esperando una hora, acabo de regresar de Inglaterra y no eh dormido nada, vengo a ver a uno de mis amigos y me tiene esperando por largo rato-Dice sin dejar su tono tranquilo y amable-Ahora dime ¿Donde estuviste?
¡Uuuf! ¡Era por eso! Layla y el eran amigos, bueno, si a eso se le podía llamar amistadTener largas horas de lucha feroz hasta que alguno de ellos caiga por la falta de sangre en su cuerpo, que siempre resultaba ser elElla no tenía nada que ver con ángel, solo era la encargada de buscarle pistas al tipo, iba a responderle pero ella lo silencio con una pregunta que hizo que la sangre se le helara.
-Hablaste demás ¿No es así José?-Layla pregunta mientras apoya un codo en la parte superior de la silla y deja caer su rostro en la palma de su mano.
José abrió los ojos como platos, palideció y se inmovilizó, si antes pensaba y decía que estaba frito, ahora afirmaba que su fin había llegado.
-¿L-Lo sabes?
-Imagínate mi sorpresa al pisar NY y que chacal me suelte "José habló ", no solo lo sé yo, sino todo aquel que tenga que ver con la joya, el señor está desilusionado y ángel está colérico, nunca lo había visto en ese estado antes, apuesto a que los grandes magos sabios sabrán que dejaras de existir-Dice siempre en el mismo tono, sin sentir pena ni alegría.
-No lo haré-Dice casi con convicción-Acudí a los guardianes.
-¿Los guardianes?-Pregunta Layla con incredulidad-¿Acudiste a ellos? ¿A ellos les hablaste de ángel? ¿Eres idiota? No pensé que tu estupidez podía alcanzar limites exacerbados José…eres un imbécil.
-Ayúdame Layla-Dice José rogando, estaba muerto pero con la ayuda de ella tal vez vería el sol uno o dos días más.
Ella lo miro con la misma expresión de siempre, tranquila y serena como si no sintiese nada más, como si no tuviera ningún sentimiento.
-Está bien-Dice y se levanta de la silla-Te ayudare, pero primero nos serviré un trago-Dice mirando el lugar pensativamente-¿Esto tiene cocina o algo parecido?
-S-Si tengo un baño es la puerta de allá-Señala una puerta del fondo-Aquí tengo una botella de whisky-Le dio una botella casi por la mitad que estaba debajo de su cama-Aquí tienes un vaso-Le da el vaso de encima de su velador.
Layla miro los objetos y luego lo miro a él.
-No tardare.
Se fue con dirección al baño dejándolo en medio de la habitación, José miro la hora en su reloj de pulsera digital, marcaban las 7:35 de la noche, faltaba poco para que los guardianes vinieran, tal vez todos se encontraran aquí y podrían hablar de ángel, si ¡Y Layla se hará la mejor amiga de ellos al mismo tiempo que las vacas sean rosas y los cerdos vuelen! ¡Patrañas! Primero se quemaría viva antes de hablar con los guardianes, nadie hablaba con ellos a menos que tengas deseos de ver como la Joya se escapa de tus manos y como le dices adiós a mas de miles de millones y millones de euros, ¡Oh si! Esa Joya valía muchísimo, más que todos los ahorros del mundo, y como ya no la podría usar espiritualmente la quería monetariamente, antes de morir prefería mil veces que esa Joya se vaya con los guardianes que con el jefe, el era un maldito, todos lo sabían pero parecía que Layla y ángel ignoraban el hecho.
Layla regreso con un gracioso y sensual contoneo de caderas, sus tacones altos resonaban por la habitación.
-Toma-Layla le entrega el vaso con whisky y regresa a su asiento, José se tomo el vaso lleno del trago de un solo sorbo, al instante supo que algo andaba mal, soltó el vaso que cayó al piso rompiéndose al instante, su agitación se acelero y cayó estrepitosamente al piso.
-¿Te sientes mal José?-Pregunta con burla Layla.
La garganta del hombre hacia un sonido espantoso al intentar coger aire, sentía su cuerpo paralizado, Layla suspiro con deleite.
-Que sonido tan hermoso-Dice con ojos cerrados-¿Sabes José? Estaba indecisa entre usar cianuro, Estricnina o Compuesto 1080, el último te dejaría toxico hasta por lo menos un año y yo necesito eliminarte ya, el cianuro y el compuesto 1080 te darían una muerte rápida, de las peores pero sería rápido y no me daría tiempo para hablar contigo.
Lo miro con diversión.
-Fuiste un tonto al hablar con los guardianes, ellos siempre meten las narices en donde no les importa, hacen que mi trabajo sea más acelerado, ¿Te dije que ángel estaba colérico no? Pues es cierto, estoy muy molesta, más que eso ¡Estoy irritada! No me mires con esa cara, ¿No lo adivinaste? pues sí, yo soy ángel oscuro o negro como prefieras, yo soy a la que todos temen y a la que acabas de traicionar.
Se levanto de la silla y se fue directo a la ventana, José sentía que su cuerpo sufría dolorosos espasmos, el ángel era cruel lo sabía, ¿Como no pudo darse cuenta antes?
-Todos creen que ángel es hombre-Dice con la voz serena-Eso me causa gracia, nadie cree que una indefensa y vulnerable mujer sea quien les haga mearse de miedo en sus pantalones como lo haces tú-Dice mientras se voltea y camina a su dirección, se agacho y le introdujo algo en el cuello.
-La-y-la-Fue el único sonido que soltó José antes de que su cuerpo empezara a convulsionar.
-Ese no es mi nombre imbécil, solo para que sepas quien te mando al infierno te diré cual es, yo soy Lucy Heartfilia, grábatelo-Y sale de aquella habitación.
José en un último esfuerzo cogió un pedazo de vidrio roto, se lo incrusto en la mano y escribió algo para los guardianes, después de eso encontró a la muerte después de una tortura peor que el infierno.
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-Estamos cerca-Dice Natsu.
Jellal y Erza caminaban tranquilos a su costado, José les había soltado parte del misterio pero si querían averiguar todo había que hablar más sobre Zeref, del cual no sabían casi absolutamente nada, solo que ambicionaba la Joya para venderla y sacar muchísimo dinero.
-¿Seguros que José es de fiar? Nos hemos enfrentado a varias trampas por su culpa-Erza aun desconfiaba de la información, ellos en cierto grado también lo hacían pero lo que les había dicho había abierto una puerta que los conduciríaY estaba seguroA las muchas preguntas sin responder que tenían desde hace muchísimo tiempo.
Entraron al destartalado lugar, un viejo los salió a atender.
-No hay habitaciones-Dice de frente el mal humorado hombre
-No vinimos por una habitación viejo-Dice Natsu con frialdad-Venimos a ver al señor José Porla.
El viejo los observo largo rato, de la cabeza a los pies, mirando sus trajes, se notaba que tenían dinero.
-Ustedes no son para este sitio-Dice el hombre con cautela.
-Eso a usted no le importa, señor-Dice Erza impaciente-Nos dice el número de la habitación o perfectamente nos moveremos hasta encontrarla.
El viejo se puso a la defensiva.
-¡No pueden hacer eso!
-Pruébenos-Responde Jellal con mirada dura.
-Habitación 304-Escupe el viejo-Llego hace media hora.
-Gracias-Dice Natsu mientras pasa seguido de Jellal y Erza.
-Que hombre tan mal educado-Dice Erza molesta-Mira que tratarnos así.
-NY sigue siendo agresiva después de todo-Dice Jellal con diversión-El señor dio muestras de ello-Y ríe con diversión.
Natsu rió levemente.
-Vamos ya casi son las 8.
No tocaron la puerta puesto que estaba semi abierta, entraron a la habitación, estaba oscura, al tipo le gustaba la oscuridad pero en exceso.
-Vaya esto esta tan oscuro como una pagoda-Erza dice sin moverse de la entrada, ni siquiera la luz del pasillo iluminaba algo la habitación.
-Busquemos el interruptor-Habla Natsu mientras pasa la mano por la pared.
-Pasemos-Jellal le dio el paso a Erza.
Entraron en la habitación todavía en penumbras.
-¡Lo encontré!-Exclama Natsu no muy lejos de ellos.
Prendieron la luz y lo que encontraron les corto el aliento.
-¡Maldición!-Dice Natsu con frustración.
Frente a ellos estaba el cadáver de José apestando a orina y sangre esparcida por el piso, Erza se acerco a él, lo evaluó, Jellal también se acerco buscando la causa de la muerte, Natsu recorría la habitación buscando algo.
-Nos dijo que moriría por haber abierto la boca-Es lo que suelta Jellal pensativo.
-Sí, ángel tiene ojos y oídos por todos lados-Le responde Natsu.
-Por lo que ustedes me contaron el dijo que viniéramos aquí a las 8, puesto que no sale de caza hasta las 9-Erza mira la L escrita con sangre en el piso-Nos dejo algo, miren chicos.
Jellal y Natsu se acercaron hasta el cadáver y ven escrito con sangre la letra L.
-Una L no nos dice nada-Dice Natsu fastidiado-Pudiste dejar algo más que una simple L José.
Jellal vio los restos del vaso roto, lo recogió, lo miro y observo que aun quedaba líquido en el, lo olio.
-Es whisky-Dice mirando a los demás-Pero contiene algo más.
-Dámelo-Le dice Erza cogiendo el vaso con cuidado de no cortarse, lo olio, es cierto olía a whisky pero el otro olor le era conocido, en su entrenamiento había aprendido sobre diversos venenos poderosos y letales, metió un dedo en el vaso y probo.
-¡¿Qué haces?!-Le grita Natsu mientras le arrebataba el vaso-¿Estás loca?
-Estricnina-Dice simplemente mientras saboreaba.
-¿Qué?-Dicen al unísono Jellal y Natsu.
-El hombre fue envenenado por Estricnina, uno de los peores venenos que podemos encontrar.
-¿Como lo supiste?-Jellal no cabía en su asombro.
-Durante mi entrenamiento me hicieron varias pruebas, entre ellas inmunidad a los venenos, bueno una casi inmunidad ya que algunos no tienen cura como Compuesto 1080, pero este lo reconocí porque fue el primero en mi entrenamiento.
-¿Cómo funciona?-Pregunta Natsu mientras mira el vaso.
-Es un polvo cristalino blanco, incoloro y amargo que puede ser consumido por boca, inhalado, mezclado en una solución o dado en forma intravenosa, lo curioso de este veneno es que las sales de estricnina son solubles en agua, eso quiere decir que al contacto con el agua se disuelve, normalmente una persona lava un vaso y no lo seca, pone el veneno en el vaso y sirve la bebida, al momento de entrar en contacto el polvo con el agua automáticamente pierde efecto, además para poder matar a una persona es necesaria una dosis de 15 a 25 mg y eso es bastante para poder saborearla en un bebida que principalmente tiene sabor a madera y no es amarga.
Natsu y Jellal la miraron pensativos, si la estricnina era la principal causante ¿Cómo había hecho para poder matar al tipo sin que el veneno se disuelva o se detecte el sabor?
-Sé lo que están pensando-Dice Erza mirándolos-¿Cómo hizo entonces para matarlo?
Erza miro pensativamente el cuerpo, era cierto que había saboreado estricnina pero eso no lo había matado, estaba casi segura de que…
-¡Lo tengo!-Dice Erza jubilosa-Sé cómo murió, Jellal por favor voltea el cuerpo.
Jellal la miró como si le hubiese salido otra cabeza.
-Vamos, necesito ver algo antes de poder decirles algo, por favor-Dice con ojitos de corderito a medio morir.
-Arg, está bien, Natsu ayúdame.
-¿Por qué?
-Eres mi amigo ¿no?
Natsu rodó los ojos.
-Está bien.
Los dos empujaron el pesado cuerpo de José, inmediatamente Erza observo el cuello del hombre, vio la pequeña huella de una jeringa inyectada.
-Lo sabia-Dice Erza-Sí lo mato la estricnina pero fue ayudada por otro veneno mas llamado Toxina botulínica, la ingestión de mínimas cantidades de este veneno puede ser fatal y provocar la muerte por parálisis muscular respiratorio, también se usa con fines médicos cuando necesitan la parálisis muscular en ciertas enfermedades neurológicas, el ángel aplico la cantidad medica menos de un cuarto de gota, eso fue suficiente para paralizar el cuerpo de José y luego-Erza muestra el cuello del cadáver-Introdujo por vía intravenosa una cantidad escandalosa de estricnina.
-¿Murió por convulsiones?-Pregunta Jellal.
-La estricnina no solo causa convulsiones, produce agitación, dificultad para respirar, orina oscura y las tan mencionadas convulsiones, pudiendo llevar a un fallo respiratorio, la estricnina produce hipercontracción muscular que significa la inmovilización del diafragma causando la muerte por asfixia, normalmente los síntomas aparecen de 10 a 30 minutos después de haberlo introducido al cuerpo pero al verlo puedo decirte que el hombre lleva 15 minutos muerto, además según el viejo de abajo José llego aquí hace media hora así que eso me dice que introdujo una cantidad mayor a los 40 mg en el torrente sanguíneo más eficaz que tenemos, las venas del cuello, su muerte fue dolorosa y con seguridad te digo que fue la peor.
Jellal, Erza y Natsu se miraron entre sí, aquel asesino había sido cruel con José y no había perdón para ello.
-Debemos avisar abajo-Dice Jellal mirando el cuerpo-No hay duda de que el tipo sabia que vendríamos, así que lo mato rápidamente pero haciéndolo sufrir lentamente, debió ser una tortura
-Si-Dice Natsu con seriedad y los puños apretados-Y sea quien sea ese L pagara por esto.
-José no merecía una muerte tan cruel, no, José no merecía morir así-Dice Erza mirándolos-Vamos a reportar esto abajo y a avisarle a los magos sabios.
Y todos salieron de aquella habitación que emitía olor a muerte.
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Lucy caminaba por las solitarias calles, raro en NY, había salido por la parte trasera de aquel hostal de manera silenciosa, no como ahora, sus tacones resonaban por las oscuras calles, el invierno estaba llegando a América pero el frío no calaba en sus huesos como el de Londres, ajusto un poco mas su chaqueta también de cuero de los años 80, le había gustado desde que la vio puesta en una actriz llamada Olivia Newton John en una película que miro cuando vivía en la casa del señor, se había enamorado de aquella chaqueta, siguió caminando hasta su motocicleta, una Harley Davidson, negra con plata, había sido su mayor adquisición, un pequeño capricho que le costó lagrimas de sangre, lo recordaba muy bien, es mas todos se lo recordaban siempre, Layla, llego a su moto y se puso el casco, Layla, lo recordaba bien, ese no era su nombre, sino el nombre de la primera persona a quien asesino.
Prendió su motocicleta y la hizo rugir, salió de aquel lugar haciendo sonar su llanta trasera, quemando caucho, dejando su huella.
Layla Orland, fue la primera persona a quien tuvo que asesinar, fue hace muchísimo tiempo, cuando había cumplido 12 años, la habían mandado al departamento de Orland-san a estudiar los diferentes venenos en el mundo, era parte del entrenamiento que le estaba siendo impartido.
Doblo hacia la izquierda y acelero mas, estaba cerca de su departamento.
Desde que el señor la había recogido la había mandado a Japón, al templo Heartfilia junto con sacerdotisas y monjes quienes la entrenaron en diversas artes, magia, espiritualismo, conjuros, hechizos, arquería, lucha con espadas, cuerpo a cuerpo, arte ninja, brujería y muchas cosas más, después de eso tenía que aprender otras artes, como el envenenamiento, la seducción, persuasión, el sexo, persecución, investigación, etc.
"Layla-san me entreno en envenenamiento e investigación, fue una persona muy amable, desde el comienzo me tuvo mucha paciencia, a pesar de que no hablaba más de lo necesario, no sonreía, era una muñeca sin expresión en el rostro"
Llego a un departamento lujoso, dejo la moto en el sótano dos, cogió el ascensor y pulso el numero 6, el numero de su piso.
"Simplemente absorbía todo conocimiento, y nunca expresaba deseos, fue ella quien me enseño a sonreír por primera vez, fue ella quien abrió mi corazón y me enseño un poco de amor, su mirada dulce y sus delicados movimientos hicieron que por primera vez deseara algo en mi vida, quedarme junto a ella, ser por siempre la maestra y su pupila"
El ascensor se abrió y ella entro a su piso, cerró la puerta del ascensor y le hecho llave, tiro las llaves al sofá de tres negro y se dirigió a su habitación.
"Ella me decía que con lo parecida que éramos podíamos ser hermanas, yo reía con esta idea porque me gustaba pensar que éramos familia, algo que nunca tuve en mi vida, ella me decía que mi sonrisa era preciosa y que debía sonreír siempre"
Abrió la puerta del cuarto y empezó a desvestirse de camino al gran baño que había dentro, ya estando desnuda abrió la llave de agua fría y el jacuzzi se empezó a llenar, se sentó al borde y empezó a acariciar el agua que empezaba a crecer.
"Layla-san sabia para lo que me entrenaban y en las noches lloraba por ello, un día me dijo que hablaría con el señor, que yo no merecía la vida que me estaban dando, que merecía algo mejor"
El jacuzzi se lleno y Lucy cerró la llave, respiro profundamente y se alzó, levanto una pierna delicada y femenina hacia el agua y la sumergió, el frío la golpeo directamente haciendo que su piel se erizase y la respiración se le entrecortase, hizo la misma acción con la otra pierna y se sentó en aquel pozo de agua helada, noto entonces que la ventana sonaba, la lluvia estaba cayendo, el cielo lloraba por ella, se sumergió por completo en el jacuzzi.
"Fue un día antes de cumplir 13 años, Layla-san me dijo que iría a hablar con el señor para que me dejara vivir tranquilamente con ella, yo lo quería, en serio quería eso, vivir con alguien a quien realmente le importara, no digo que al señor no le interese, solo que el amor que Layla-san me tenia era…diferente"
Salió a la superficie, temblaba de frío, lo sentía calarse en los huesos, su cuerpo dolía pero ella seguía en aquella piscina de frío intenso, el frío en NY no era tan agudo como en Londres, así que el dolor en el cuerpo no era tan duro, reposando la cabeza en el borde del jacuzzi siguió pensando en su pasado.
"Layla-san regreso a casa, no se la veía contenta pero tampoco triste, me dijo que el señor se lo pensaría y que quería verme mañana, ya que era mi cumpleaños, yo asentí contenta, le dije que si después de ver al señor podríamos salir a caminar, ella con una sonrisa me dijo que si y subió a su habitación, yo no sabía lo que me esperaba"
Volvió a sumergirse abriendo los ojos dentro del agua cristalina se quedo allí largo rato, hasta que sus pulmones le exigían un poco de aire para seguir funcionando, salió lo suficiente como para poder inhalar un poco mas de aire, sentía el cuerpo dolorido y casi adormecido, temblaba fuertemente, conocía los síntomas, ella se los provocaba, estaba en la primera etapa de una hipotermia leve.
"A la mañana siguiente era mi cumpleaños, me desperté temprano como siempre y desayune sola, Layla-san no se encontraba bien, llamaron a la puerta y fui a despedirme de Layla-san, salí y vi a Deliora, uno de los sirvientes del señor, un hombre muy callado, su hermano Lullaby hablaba siempre por él, pero los dos eran asesinos a sangre fría, con ellos tuve entrenamiento cuando regrese, casi me matan, el señor me dijo que cuando terminara con Layla-san entrenaría con ellos"
Salió con torpeza del jacuzzi, no coordinaba bien sus pasos, su cuerpo estaba completamente helado, los músculos no le funcionaban bien, y se encontraba en un estado de semiinconsciencia, podía decir claramente que su temperatura corporal se encontraba en unos 30° o 33°.
"Llegue a la mansión del señor y baje corriendo, la conocía bien, el señor estaba en su despacho así que seguí hasta allí, abrí la puerta y lo vi apoyado en su escritorio de brazos cruzados, me esperaba, tan apuesto como siempre, sus cabellos negros azabaches, su rostro varonil y blanco como porcelana, pómulos altos y labios delgados sesgados en una leve sonrisa picara, sus ojos negros, destilaban tranquilidad aunque cuando se enfadaba podían llegar a ser rojizos"
Camino desnuda hasta su cama, cayó con pesadez entre la colcha azul marino oscuro, no podía moverse, miro el reloj de su buró 8:35 PM.
"Abrió los brazos y corrí a abrazarlo, me cargo y lo abrace con brazos y piernas mientras reía, algo que él nunca había escuchado, me murmuro al oído: Has crecido pequeña Lucy, me bajo y lo mire a los ojos, el me sonrió y dijo que tenía una bonita sonrisa, le comente que Layla-san me había dicho lo mismo, me cogió de la mano y se dirigió a la pequeña salita de estar que tenía allí, se sentó en el sofá y me sentó en sus piernas.
Yo me sentía feliz, en las nubes, no había visto al señor en mucho tiempo, hablamos de todo un poco hasta llegar al tema de Layla-san, fue allí cuando mi mundo comenzó a colapsar"
Flash back
Un apuesto hombre reía de las hazañas de la niña sentada en su regazo.
-Me enorgullezco pequeña Lucy-Dijo el hombre con voz serena mientras le acariciaba la cabeza con suavidad.
-Layla-ojousan me dijo que también era de rápido aprendizaje, que ahora no había nada más que podía enseñarme, salvo que quiera aprender a cocinar-contesto la niña mientras se apoyaba en el hombro masculino.
-¿Y qué le respondiste?-Preguntó el hombre mientras seguía acariciando la cabeza de la niña.
-Que me gustaría-Respondió la niña sonrojándose-Me gustaría hacerle alguna comida a usted-Respondió escondiendo la cabecita en el pecho del hombre.
El rió ante lo dicho por la niña.
-Bien querida si es lo que tú deseas-Dijo mientras cogía la cabeza de la niña y la ponía frente a él-Pero hay algo que debemos discutir.
Lucy lo miro interrogante.
-Has cambiado bastante-Dijo el hombre mientras la miraba especulativamente-Se lo debemos agradecer a Layla-Dijo mientras un destello de frialdad se colaba por sus ojos-Hoy es tu cumpleaños querida ¿cierto?
Lucy asintió, algo se removió en su interior ¿Qué era esa sensación?
-Bien, hoy vas a dar un paso grande en tu vida, hoy estrenaras todas tus habilidades, hoy utilizaras todo el conocimiento que te eh brindado por años, hoy eliminaras a alguien llamado…Layla.
Los ojos de la niña expresaban sorpresa, no había otro sentimiento detectable allí, el hombre volvió a apoyar la cabeza de la niña en su hombro y la abrazo con delicadeza.
-Se que te has encariñado con ella, pero es tiempo de retirarla.
Fin del Flash back
"En el momento en que el señor me dijo eso, sentí que mi mundo entero se caía ante mis manos, no había expresión en mi rostro que delatase mi dolor, mi desolación, mi tristeza, no podía negarme, por más que quisiera no podía, mi voluntad bailaba siempre al son que el tocaba, el era mi razón, jamás me negaba a sus pedidos, es como si mi alma estuviera ligada, atrapada por él y nunca me liberaría."
Los temblores habían aumentado, se levanto con lentitud, camino hasta la ventana y la abrió, regreso a mismo paso lento y abrió la colcha, se metió entre las sabanas de seda negra, se tapo, su pelo le mojaba la espalda y de paso también las sabanas, si seguía así perdería pronto la conciencia, tenía que esforzarse más, antes solo llegaba a la primera fase y desmayada, ahora ya estaba progresando y podía moverse en segunda fase, ya faltaba poco.
"Después de eso, me despedí del señor y llegue directo a la casa de Layla-san, me baje del auto y este partió de inmediato, no entre en seguida, hice lo único que no hice en años, llore a cantaros, ahogando mis lamentos, pues no quería alertar a nadie pero el dolor en mi alma seguía latente, mi alma se fragmentaba, lo poco que había construido junto a Layla-san tenía que desaparecerlo con mis propias manos."
Hipotermia, descenso involuntario de la temperatura corporal por debajo de 35º, aunque en el caso de Lucy era provocado, un pequeño castigo por todos sus pecados cometidos, por su mayor pecado cometido.
"Entré en la casa, estaba en silencio, normalmente Layla-san estaba abajo viendo la TV pero en la mañana no se había sentido bien, fui al baño, me lave el rostro, mis ojos seguía igual de hinchados, después de respirar hondo salí y entre a la cocina, busque un cuchillo cualquiera y lo lleve conmigo a mi destino final.
Mis pasos no se escuchaban por la casa, me había quitado los zapatos en la entrada, camine lentamente hasta la puerta de Layla-san, abrí despacio, sin ruido, entre y la cerré de igual manera, Layla-san levanto su mirada, la sentí, yo no me atrevía a mirarla y ella lo supo, en una pregunta que todas mis victimas me repiten siempre."
¿Has venido a matarme Lu?
Vio que los dedos de sus manos y casi toda su piel estaban poniéndose de una tonalidad casi azulada, apostaba que estaba pálida y sus labios casi amoratados, esta vez se le había pasado un poco la mano, tendría que llamarlo.
"Layla-san no parecía asustada, sino mas bien triste, ella me dijo que se lo esperaba pero que al menos no pensó que iba a mandarme a mí y el mismo día de mi cumpleaños, levante mi rostro y mis ojos chocaron con los de ella, las lagrimas corrían por mis mejillas, ella se acerco a mí y me dijo que no llorara que esto tarde o temprano iba a pasar, con sus suaves y cálidas manos tomo las mías, tan frías como el mismo ártico, me dijo que me daría una última lección, pero que no sería ni de envenenamiento, investigación ni nada por el estilo, sino una lección de vida"
Siempre alguien saldrá lastimado pequeña Lucy, es la regla general de la vida.
"Esas fueron sus últimas palabras para mi, después de eso con sus manos guio las mías y atravesó su frágil cuello, cayó hacia atrás con los ojos abiertos, la sangre salpicaba todo el lugar, incluyéndome, me acerque al cuerpo y me arrodille ante ella e hice el trabajo que el señor Zeref me pidió, la elimine"
Con esfuerzo sobre humano saco una mano y la extendió hasta el teléfono inalámbrico que estaba encima de su velador, marco un número que se sabía de memoria, espero mientras sonaba, una voz gruesa pero suave se escucho al otro lado de la línea.
-¿Si?
-Loke-Dice Lucy con voz débil.
-Voy para allá-cuelga inmediatamente.
"A la mañana siguiente alguien abrió la puerta de la habitación de Layla-san y se agacho a mi lado, era el señor Zeref, me miro y vi mi reflejo en sus ojos, yo bañada en la sangre de Layla-san, de los pies a la cabeza, su cuerpo esparcido por toda la habitación, mis lagrimas secas se combinaban junto con la sangre de ella, el señor me sonrió y me acaricio la sucia cabeza, diciéndome has hecho un estupendo trabajo se levanto y observo la habitación, después me dijo que de ahora en adelante cuando realizara mis trabajos seria Layla, prueba de qué soy"
Lucy se volvió a mirar al techo con la respiración agitada y entrecortada, Dios si Loke no se apresuraba iba a morir de la manera más estúpida posible, por frió, o dicho de una manera más bonita sin que nadie se burle de ti, Hipotermia.
"Después de aquello su corazón se volvió tan duro como el granito y tan negro como el mismo, no le interesaba nada, el poco corazón que le quedaba se fue con la muerte de Layla-san en sus propias manos, el señor dijo que ya era hora de mis otra enseñanzas, que eran seducción, sexo y persuasión, la verdad era que había vuelto a ser la misma niña sin expresión en el rostro y que absorbía cualquier información pero ahora tenía un componente más, un duro y negro corazón.
El señor fue gentil conmigo, me enseño a seducir, a persuadir, a tomar a los hombres de muchas maneras, de manera suave y sutil, casi sublime y de manera brusca y salvaje, llegando al daño corporal, me enseño diversas formas de tener sexo, con hombres y mujeres, nunca llegue a las mujeres pero si tuve conocimiento de ello, siempre fue bueno conmigo, sabía que quedaban en mi las huellas del pasado e intentaba ahuyentarlas pero cada vez que me tomaba seguía sintiendo el mismo asco y repulsión de siempre, aunque en mi rostro solo dibujaba éxtasis y placer, en mi interior era repugnancia y odio hacia mí, por no ser lo que era.
Pronto dejo de importarme, ya no sentía nada, no pensaba en nada, no deseaba nada, soy y seguiré siendo una asesina"
Escuchó la puerta abrirse, el siempre llevaba una llave consigo, sintió sus pasos, seguros y precisos acercándose a su cuarto.
-¿Lucy-san?-escuchó la voz gruesa y suave de Loke.
-Ya era hora Loke-Dice Lucy débil.
Loke se acerco al gran ventanal y lo cerró.
-Siempre es igual-Dice destapándola mirando el cuerpo desnudo de ella, ya no se sorprendía por ello, no era la primera vez que la veía desnuda, no era la primera vez que hacia estas cosas, la reviso, vio la palidez del cuerpo, el tono azulado de los labios, dedos y orejas.
-Hipotermia fase dos.
Fue la sentencia de Loke, vio su pelo mojado y suspiro con preocupación, cerro todas las ventanas y rendijas y encendió la calefacción al máximo, fue al cuarto de baño y saco una toalla, regreso a la habitación y envolvió su cabellera en la toalla, la cargo en brazos y la movió hasta el lado seco de la cama.
-Eres muy cálido Loke-Dice Lucy mientras se aferra con debilidad a su polo.
-Podrías estar igual de cálida si dejaras de hacer estos baños penitenciarios-Dice mientras le frotaba con cariño la frente-Deberías dejar esto Lu.
Siempre le hablaba así cuando estaban solos, dejaba los formalismos de lado y le hablaba de tu a tu, ella sabía que él la amaba pero ella no sentía nada de eso, ella ya no poseía sentimientos fuertes por nadie, era sincera quería a Loke como un amigo pero si algo le pasaba ella no iba a salir en su rescate, no metía las manos al fuego por nada ni por nadie y eso él lo sabía.
-Deberías buscar amor Lu, tener un hogar y una familia.
Ella rió con suavidad, ya se estaba sintiendo mejor.
-El amor es bueno Loke, pero el dinero es mejor-Ella lo vio, era guapo, de ojos azules, piel tostada por el Sol y cabellos naranjas, sabía lo que había debajo de aquella ropa de deporte, un gran cuerpo, cubierto de músculos fuertes, a pesar de ser alguien de carácter tranquilo, cuando se le molesta puede usar su fuerza haciendo un daño severo y mortal.
-Loke-Dice Lucy con suavidad-Apaga la calefacción.
-No Lucy, tienes que mantenerte caliente-Dice Loke.
-Apágalo y métete conmigo a la cama, requiero de un abrazo-Dice Lucy mientras hacia un espacio en la cama.
Loke suspiro con resignación, sabía que no servía de nada discutir con ella, además era indefenso a ella, se acerco al interruptor de la calefacción y lo apago, el frío no se hizo esperar.
-Ven pronto Loke, hace frío-Dice la voz suave de Lucy.
Loke vio el reducido espacio que le dejaba Lucy.
-Lu, sabes que no entrare en un espacio tan pequeño.
-Mmm ya se-Con dificultad se sienta, Loke de inmediato fue a cogerla-Suéltame Loke, no soy una debilucha-Loke la soltó receloso.
Se levanto con lentitud de la cama, aun desnuda.
-Échate-Loke la miro como si de pronto le hubiera salido un cuerno en medio de la frente-No me mires así y échate, apúrate que tengo frío.
Loke se quito las zapatillas y abrió mas el cubrecamas para taparse, se echo y espero el siguiente movimiento de Lucy, ella al verlo instalado en su cama lo observo, Loke no era como los demás, el la cuidaba, se preocupaba por ella, cuando lo llamaba siempre la encontraba en estado de desnudes completa, sabia que eso le excitaba, ¿A qué hombre no? Pero el nunca se propasaba, siempre estaba ella antes que él, nadie se había preocupado antes así por ella, no después de Layla-san y aun así era incapaz de devolverle todo ese amor que sentía por una persona tan cruel como ella, solo sabia como complacer hombres, seducirlos, engañarlos y matarlos, no amarlos.
Se acerco a él, él nunca despego su mirada de la de ella, tenía la oportunidad de observarla por completo, de deleitarse con la vista pero aun así, el la respetaba, nunca la había tocado indebidamente y dudaba que alguna vez lo hiciera, se echo encima de él y él le abraso, pudo sentir en su abraso el amor que tanto le tenía, ella solo era capaz de dar un frío abrazo y nada más, empezó a acariciarlo lentamente de arriba abajo, Loke le cogió la muñeca.
-¿Qué haces Lucy?
-Solo relájate y deja que yo me encargue de lo demás.
-No Lu-Dice mientras se incorporaba en un codo, Lucy se sentó a horcajadas de el-No te dañes mas.
-Loke, siempre te preocupas por mí, déjame retribuírtelo.
-No quiero retribuciones.
-Debo dártelas.
Se miraron fijo durante varios minutos, Loke la miraba con seriedad, Lucy cedería pronto si seguía mirándola así, jamás había recibido una mirada así de él, claro jamás se lo había propuesto.
Loke se hecho en la cama, la seguía mirando con seriedad.
-Haz lo que quieras conmigo Lucy, pero yo no voy a tocarte, no esperes que responda a tus caricias no voy a participar en lastimarte más-Loke después de decir eso miro al techo y cerro los puños a los lados, no la abrazaba, no le decía nada.
Ella lo miro, y separando sus sentimientos comenzó a subir el polo de él, descubrió su amplio pecho, le beso los abdominales, Loke no hacia ningún movimiento, no decía nada, seguía mostrando esa frialdad, ella siguió besandole el pecho, empezó a bajar la mano por todo el cuerpo del hombre y llego a sus pantalones, como eran de deporte los bajo hasta dejarlo a mitad del musculoso muslo, vio que no traía ropa interior, el miembro de Loke se hincho.
-No traes nada debajo Loke-Dice ella.
-No tuve tiempo-Responde el con voz fría, sin nota de placer-Me daba una idea de lo que habías hecho.
Tal vez el no respondiera pero su cuerpo si lo haría, lo tomo con la mano, escucho como se le había cortado de súbito la respiración a Loke, lo acaricio con suavidad de arriba abajo, escuchaba como la respiración de Loke se aceleraba un poco, lo hizo un poco más fuerte y con más rapidez, hasta que lo convirtió en un ritmo frenético, veía que Loke se esforzaba en no soltar los gemidos de placer, sin embargo uno que otro se le salía, el ritmo lo volvió más demandante y cuando lo sintió al borde paro, lo miro, tenía los ojos cerrados, los puños cerrados a los costados, la frente perlada de sudor, podía ver algunas venas latir desenfrenadas y aun así, a pesar de haberlo dejado al borde del orgasmo, el no la tocaba, no rompía su promesa, le pondría fin a su tortura , se posiciono encima del miembro latente del hombre, sentía su calor en la entrada de su intimidad, Loke abrió los ojos con sorpresa.
-No…lo hagas-Dice con voz enronquecida y labios apretados.
-Tengo que pagarte Loke-Dice Lucy-Y esta es la única manera que se-Pero cuando estaba a punto de hacerlo, él la empujo y se paró de la cama con rapidez, dirigiéndose al cuarto de baño, Lucy se quedo impresionada, sabía que tenía gran fuerza de voluntad pero esto era digno de admiración, después de algunos minutos salió de allí, apretando los dientes, ella lo vio y temió que pudiera romperse la mandíbula.
El no se movía de la puerta del baño, seguía mirándola con seriedad, no le decía nada y como se lo esperaba el no la tocaría, tomo la sabana y se envolvió en ella, camino con lentitud hasta ponerse frente a él.
-Lo siento Loke-Dice tomándole las manos-Se que lo que te hice no estuvo bien, fue de ramera el haberte pedido pagar con sexo pero no sé cómo retribuirte el amor que me das, no lo sé, solo conozco como seducir y matar hombres, no sé nada mas, y sabes bien que yo no meteré las manos al fuego por nada ni por nadie, y eso tú lo sabes bien-Luego suelta sus manos y le da un abrazo que intento ser cálido pero al final resulto como siempre, vago, carente de sentimiento-Lo lamento Loke,¿Me disculpas?
Loke cedió a su impulso y la abrazo con fuerza.
-La única manera en que podrías pagarme es cuidándote y dejando de hacerte daño.
-No me hago daño Loke.
Loke no le respondió, sin embargo cambio el tema.
-Te preparare un baño caliente y te dejare la calefacción encendida.
Se soltó del abrazo que le estaba dando y con sus manos le agarro ambos hombros y le dio un beso con cariño en la frente, después desapareció en el baño, Lucy lo miro y regreso a su cama, se acostó y medito las palabras de Loke, luego sonrió con fría y cruel expresión, el frío era patente en su habitación al igual que en su mente y corazón.
"Soy una asesina, y seguiré siéndolo…hasta el día de mi muerte"
Continuara…
Espero que les gustara.
Esta historia es cortecia de Lady Ghostwolf ;), editada por Aome12341 (Osea yo n_n)
¡DEJEN REVIEWS!
