Aqui les dejo:

El meu destí ets tu
(Mi destino eres tú)

Capitulo 3…Destinos entrecruzados


Piso de Lucy 8:45 AM.

No recordaba mucho después del baño que le preparo Loke, solo supo que cuando salió del cuarto de baño él había cambiado sus sabanas por otras de color blanco =Odiaba las sabanas blancas=Y se había marchado, estaba tan agotada y más que nada por haber viajado sin dormir ni un miserable segundo teniendo que preparar los planes para atrapar a Sting.

-Estúpido Harry-Menciona mientras camina de nuevo hasta el baño-Tenias que arruinar mis vacaciones.

Se suponía que después de Harry, la búsqueda la continuaría Minerva junto con Obra, ya que ella tenía que regresar al templo Heartfilia a entrenar con Flare y Yukino, también se daría una escapada y visitaría a Levy, a pesar de que la muchacha le enseño muy poco le caía bien.

Tenía que hablar con ellas acerca de algo que le estaba sucediendo por las noches, en fin pero ahora no podía hacerlo, puesto que habían vendido esa pieza y hasta que no la obtuviera no estaría descansando.

-¡Arg! Ojala y el muy idiota no esté fuera de aquí-Dice mientras abre el grifo del jacuzzi y agua helada sale de el-Hoy no haré el ritual, será un baño un poco rápido-Dice mientras se soltaba de la bata, que por cierto no recordaba haberse puesto, y se metió rápidamente.

El vello se le erizo, la respiración se le entrecorto, empezaba a temblar levemente.

-Rayos y eso que la calefacción esta puesta-Dice mientras toma el shampoo y se lo echa al cabello. Un suave aroma a vainilla se extendió por el ambiente, se lavo rápidamente y se sumergió en el agua, se enjuago y salió con prisa, debía apurarse si quería irse a Japón de una vez, se puso la bata y recogió su cabello con una toalla azul marino, salió y se acerco al interruptor de la calefacción, lo apago y el frío comenzó a sentirse por su habitación.

-Así está mejor-Comienza a buscar ropa para ponerse. Decidió que no tenía tiempo que perder y se vistió con el mismo traje de cuero negro de la pasada noche, se saco la toalla, peino su cabello, lo amarro en una coleta alta y se dirigió al espejo de su tocador tallado en granito azul noche, se delineó los ojos de color negro, haciendo resaltar sus largas pestañas y sus grandes ojos fríos, se hecho un leve brillo labial, no se haría más, el frío hacia que sus mejillas se colorearan y sus labios eran rosados de por sí.

Cogió las llaves de su moto y salió haciendo resonar su botas de tacones altos por el piso de mármol negro veteado, llego al ascensor y presiono el sótano 2, bajo tranquilamente caminando hasta la única Harley del estacionamiento; se subió en ella y la encendió, la hizo ronronear un poco y arranco a gran velocidad, ¡Oh si! la velocidad y la soledad, al igual que la muerte y la tristeza eran su única compañía, al menos no estoy sola, sonrió ante la ironía de la idea.

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La noche había sido bastante agitaba, se supone que hoy era su segundo día de relajación pero la muerte de anoche tenia a los sabios un poco preocupados, si no les hubieran dicho la información que les dijo José ellos tal vez no se hubiesen mostrado tan preocupados, pero cuando les mencionaron al ángel y la intervención de Zeref se pusieron en alerta, mandándolos en la búsqueda de "el ángel".

Natsu soltó un gran bostezo.

-¿Que se supone que hagamos tan temprano?-Vestido con un sencillo polo negro y jeans del mismo color y zapatillas blancas, Natsu estaba un poco mal humorado y no era el único, solo habían dormido tres miserables horas.

No les había importando acostarse tarde puesto que hoy era el segundo día de "descanso", pero el mago sabio Guran, junto con Michello, Shitou y Leigi habían decidido que era mejor salir en la búsqueda de aquel ser y aplazar sus días de descanso para después.

-Ahora lo odio más a ese bastardo-Dice Natsu molesto.

-No eres el único-Dice Jellal mientras le tocaba el hombro, el también vestía jeans pero a diferencia de Natsu estos eran de color azul desteñido, polo morado con un estampado de rollin stones y zapatillas azules.

-Además-Erza aplaca un bostezo con la mano-Ángel sale a cazar de noche no de día y menos tan temprano-Ella viste un polo sin estampas de color rojo, pantalón de deporte holgado de color negro y rayas blancas a los costados a juego con un par de zapatillas blancas.

Era cierto, lo cual era de lo más extraño, los magos sabios les habían dicho que ángel andaba cerca y que no esperaran mas, que pronto ángel saldría del radio de concentración debían apurarse a encontrarlo y pronto, pero no tenían ni idea de cómo rayos era ángel y cuando se lo mencionaron el sabio Shitou les dijo que lo sentirían.

Estaban en la misma zona de ayer, entre la Séptima Avenida y la avenida Broadway, no había mucha gente como ayer, y claro, ¿Que gente normal se levantaría 6 de la mañana cuando te has acostado cerca de las 4?

De pronto sintieron el rugir peligroso de una moto a gran velocidad, por lo que podían observar mientras se acercaba, es que era una Harley Davidson y en ella estaba montada una mujer vestida de cuero negro, haciendo resaltar sus exuberantes curvas, se le veía femenina y peligrosa, un aura de misterio y soledad la rodeaba, vieron que la luz del semáforo peatonal comenzaba a parpadear indicando que pronto podían pasar pero la mujer no aminoraba la velocidad, hasta que estuvo muy cerca e hizo rechinar escabrosamente las ruedas de la moto, derrapando un poco en el proceso, no había autos, era muy temprano aun, así la moto era la única allí, la poca gente que estaba esperando comenzó a cruzar la pista sin darle ninguna importancia a la motociclista, ellos aun no se movían de su lugar, seguían con la mirada clavada en la mujer frente a ellos, ella seguía en la misma posición, las manos al frente y la cabeza igual, hasta que una de sus manos subió el lente del casco negro, bajo la mano hasta dejarla en el mismo sitio y giro un poco la cabeza, dejando ver sus fríos y crueles ojos marrones, almendra, negro y chocolates chocaron contra los marrones de ella, el tiempo se detuvo ante ellos, los tres podían sentir aquella penetrante y feroz mirada sobre sí mismos, como si estuviera hurgando entre sus almas, exponiendo dolores pasados y refregándoselos en la cara, su mirada decía todo y nada a la vez, parecía como si los estuviese midiendo, calculando la medida exacta para un ataúd, era la mirada de un asesino, era la mirada…del ángel.

Cuando cayeron en la cuenta de ello, abrieron enormemente los ojos, ella pareció darse cuenta de que habían descubierto su identidad y sus ojos parecieron brillar con algo parecido a la burla, inclino la cabeza levemente en un saludo formal japonés y bajo el lente del casco y haciendo rugir nuevamente la moto derrapo dando una vuelta peligrosa y siguió su camino, dejando tras de sí una huella negra en el piso y el olor a caucho quemado.

Natsu, Jellal y Erza aun estaban asombrados, su mirada aun les quemaba la piel.

-Dios mío-Dice Erza mientras se abrazaba a sí misma.

-Es un ella-Dice Jellal inmóvil.

Natsu no dijo nada, la mirada de esa mujer era realmente cruel y sin una pizca de piedad en ella pero no supo porque y lo seguía sin saber, había algo en su interior que gritaba que detrás de esa mirada escondía algo mas, algo parecido al dolor y marcado con fuego.

-Todavía siento escalofríos-Dice Erza.

-Pero hay algo más-Dice Natsu-Hay algo más detrás de esa mirada, dolor.

-Yo también lo presentí-Dice Jellal-Algo parecido a la soledad.

-Yo vi algo diferente-Dice Erza-Odio, muchísimo odio acumulado.

Los tres se miraron expectantes, cada uno había sido capaz de visualizar cosas diferentes de aquella mujer, odio, dolor y soledad, como si tuvieran un mismo pensamiento asintieron.

-Vayamos de regreso con los magos sabios-Dice Jellal.

-Si-Dice Erza y Natsu asintió, esto era algo que ellos debían de saber, de inmediato.

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Lucy sonreía con frialdad, así que esos eran los guardianes, se habían quedado sorprendidos al verla y más que nada cuando ella les permitió ver parte de su ser, apestaban igual que los grandes magos sabios o bueno algo parecido, solo había tenido la oportunidad de acercarse a ellos una vez y solo vio a uno, un tipo llamado Guran, claro que eso fue hace muchísimos años, cuando robo su primera pieza, aunque fue algo escalofriante,¡ ya que el hombre la miro y sintió como si tocara suavemente su alma, como si comprendiera lo que llevaba dentro e intentara ser el bálsamo que le faltaba, en ese tiempo no quería nada y seguía pensando igual, no necesitaba de bálsamos ni remedios, solo necesitaba recuperar esas malditas piezas y terminar con esto de una vez.

-Por tu bien Sting espero que estés en tu oficina-Acelera mas acercándose a su objetivo-O te juro que te haré pedazos-Dice mientras frena en seco y sus llantas resonaban por las calles.

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Regresaron sobre sus pasos, lo que habían descubierto, que el ángel era ella y no él como todos creían y que habían podido visualizar partes de aquella persona, como si ella les hubiera permitido ver su interior, cada uno estaba metido en sus propios pensamientos, sacando sus propias conclusiones, sin darse cuenta llegaron hasta el hogar de aquellos ancianos, tocaron la puerta y apenas Lisanna, una chica que practicaba para ser maga de Take Over, les abrió entraron tan rápido como sus pies y la buena educación les permitían, podían tener las noticias más urgentes del mundo pero la casa de los sabios siempre se respetaba por sobre todas las cosas, comenzaron a ir hasta el fondo de aquella casa, que era más que nada un edificio, hasta que fueron interceptados por Leigi.

-¿Que les sucedió?-Pregunta suavemente el hombre de barba corta con algunas canas en ella-¿Porque están tan alterados?

-La vimos-Dice Erza con premura-Y ella nos vio a nosotros.

-¿Ella?-Pregunta el hombre confuso.

-El ángel-Responde Jellal.

-Es mujer, no hombre como todos pensábamos-Completa Natsu.

El hombre los miro fijamente y asintió.

-Síganme, deben decirnos que es lo que vieron para tenerlos así de alterados.

Los tres siguieron al hombre, presentían algo y para su mala suerte no era algo bueno, llegaron a un salón amplio, en donde podías ver 4 almohadones grandes y espaciosos, de los cuales tres estaban ocupados por los magos sabios, Guran, Michello y Shitou, Leigi se les unió, los cuatro llevaban cabellos canos y cortos, vestidos como magos antiguos Guran era el que tenia la barba más larga de todos y un parche en el ojo izquierdo, Michello tenía bigote, Shitou no tenia barba y Leigi poseía una barba corta.

Erza, Jellal y Natsu se sentaron formalmente sobre sus piernas frente a ellos, a una distancia prudente y educada, Leigi les comento a los otros tres lo que se había enterado por los chicos.

-Estos muchachos localizaron al ángel, que da la casualidad que es una mujer-Dice mirándolos brevemente, luego dirigió su mirada a los otros magos sabios-Pero algo les sucedió puesto que me los encontré en un estado de alteración completa.

Los 4 sabios los miraron fijamente, Guran hablo primero.

-¿Podrían decirme que les sucedió?-Pregunta el con amabilidad.

Natsu fue el que hablo.

-Estábamos caminando en su busca, sin darnos cuenta llegamos al mismo lugar de ayer, no había casi nadie, en ese momento escuchamos el ruido de una moto viniendo a toda velocidad, nos impresiono puesto que venía manejándolo una mujer vestida completamente de negro, pensamos que iba a seguir de largo y pasarse la luz roja, pero en el último momento paro, un aura extraña la envolvía, lo único que pude reconocer de ella fue algo de misterio y soledad pero estoy seguro que tenía otras esencias.

-Nos sentimos paralizados-Es esta vez Jellal el que habla-A pesar de que ella no nos miraba, sentimos una gran fuerza emanando de ella, algo que era letal, fue en ese instante en el que ella nos miro directamente, su mirada nos atrapo el alma, como si rebuscase sin piedad en ella y expusiera el dolor de nuestro pasado.

-Su mirada era cruel-Le interrumpe Erza que es la más ansiosa-Fue en ese momento en que lo vi…la vi.

Erza se quedo callada, Guran se preocupo.

-¿Que fue lo que viste?-Pregunta suavemente.

-A ella-Erza parecía perdida-Era una niña, no podría tener más de 12 o 13 años, bañada en sangre, no solo ella, la habitación también parecía llena de sangre, había un cuerpo, estaba…¡Oh dios mío!-Erza abrió desorbitadamente los ojos, sentía un frío inclemente dentro de su ser, era helado, como si estuviera mojada en medio del ártico.

-Dilo Erza que vez-Esta vez su voz era más dura, Guran tenía que liberarla de la visión.

- Estaba…esparcido por toda la habitación, ella…sostenía un cuchillo en la mano derecha, me…me mira, su mirada es cruel, asesina, odia a todos y a todo, quiere la muerte de alguien, siento escalofríos de tan solo verla ahí.

-Regresa-Guran hablo fuerte y poso suavemente su mano en la cabeza de ella, Erza cerró los ojos y los abrió, estaba llorando.

-¿Porque…estoy llorando?-Dice mientras trata de secarse las lagrimas que seguían cayendo de sus ojos, miro al gran sabio-¿Porque siento todo esto? Me asusta, quiero verlos muertos a todos, quiero asesinarlos a todos… Dios mío que pare todo esto-Dice mientras llora desgarradoramente.

Jellal se acerco rápidamente a ella y la abrazo fuertemente, Erza siguió llorando desconsoladamente, Natsu los miraba petrificado ¿Qué era todo eso?

Cuando Erza por fin se calmo, se sintió ella nuevamente.

-¿Estas mejor Erza?-Pregunta amablemente Michello.

-Si-Dice ella-¿Que me paso?

-Ella te adentro en su ser, por breves segundos tú fuiste parte de ella-Contesta Leigi.

-¿Que sentiste?-Pregunta Shitou.

-Un odio indescifrable, me sentía descontrolada, como si alguien me hubiera provocado y quisiera ver su sangre en mis manos, era horrible y me sentí muy fría, pero no era un frío normal, era como si estuviera mojada y me hubiesen dejado en el polo norte.

Los magos sabios se quedaron pensando, el alma de aquella mujer había sido atormentada, torturada a conciencia para prepararla, ¿Para qué?, no lo sabían.

Shitou le hablo a Jellal.

-¿Que viste tu?

Jellal se quedo pensativo, lo que él había visto o más bien sentido era diferente a lo de Erza.

-Yo no vi nada como lo que vio Erza, yo solo sentí una soledad arraigada, inmensa, como si estuviera acostumbrada a ello, como si la soledad fuera una parte vital en ella, sin ese sentimiento ella estaría en completo vacía, sentí deseos propios de matarme para acabar con la soledad, para dejar de sentir.

-Lo mío también fue diferente-Habla esta vez Natsu serio-Yo también sentí, pero no fue soledad, lo mío fue dolor, profundo e inigualable, como si me estuvieran ahogando cada vez más, y lloraba, sentí que mi corazón se desgarraba lentamente, como si alguien lo cogiera y me lo destrozase poco a poco pero su alma grita, llora sangre, por un momento pensé que me arrodillaría para dejar de sentir tanto dentro de mí, Dios…cuánto dolor.

Los cuatro magos sabios meditaron las palabras de los jóvenes, no había duda que era una mujer muy poderosa, ellos difícilmente era capaces de mostrar facetas distintas de su ser a otras personas pero tanto poder se había obtenido después de haber atormentado hasta el límite a aquel ser, el infierno podría parecerle un bálsamo después de todo lo que le había sucedido.

-Es alguien poderoso-Dice Guran-Pero si lo sabe o no, no le importa en lo más mínimo, lo que hizo fue para despistarlos o para que no se acercaran, claro que no quería mostrarles nada para que sintieran piedad sino mas bien terror y lo pensaran antes de enfrentarse.

-Vayan a descansar jóvenes-Dice esta vez Leigi-Esta vez ya no los llamaremos hasta que se hayan recuperado de este shock inicial.

-¿Usted piensa que…vuelva a intentarlo?-Pregunta Erza.

-No, lo que ella menos quiere es que la conozcan y con esta información ya tienen aunque sea un pedacito de ella.

-Vayan y descansen, lo necesitan-Dice Shitou.

Los tres salieron de aquella habitación, se sentían cansados y no pasaban de las 9 de la mañana, a este paso envejecerían más rápido.

-Definitivamente nos estamos metiendo en algo cada vez más peligroso-Menciona Jellal mientras salen a la calle.

-¿Crees que el ángel sepa en lo que está metida?-Pregunta Erza seriamente, si era así les llevaba la ventaja, ellos sabían que debían recolectar las pieza de una poderosa joya no que debían de usarla, además de que lo que era valiosa espiritualmente lo era monetariamente y apostaba todo lo que tenía a que ella lo buscaba con un fin monetario más que espiritual.

-No lo sé-Le contesta Natsu-Pero lo que si se, es que con una mente y alma como aquella yo ya me habría suicidado hace muchísimos años-Aunque la idea de ella muerta le atravesaba el pecho con un dolor lacerante, sacudió su cabeza, tonterías.

-¿Que sucede?-Pregunta Erza.

-Cosas sin importancia, caminemos rápido estoy a punto de caerme al suelo- Natsu acelera el paso.

Jellal lo miro meditabundamente, algo inquietaba a su amigo y apostaba su reputación a que algo tenía que ver el ángel en ello, después se encargaría de ellos, mientras tanto…Trataría de dejar de pensar en aquella mujer que le causaba una increíble nostalgia y tristeza verla convertida en algo tan atroz, como si la hubiera conocido antes y le doliera mucho su cambio, claro esas cosas eran incongruentes y sin sentido, definitivamente el cansancio le estaba jugando en contra.

En el caso de Natsu otros pensamientos asaltaban su mente, ¿Porque aquella mujer lo inquietaba tanto? ¿Porque sentía como si su corazón se partiese y llorara al verla ser tan cruel, como si la hubiera conocido y amado antes?, porque este dolor no era normal y lo que estaba pensando tampoco lo era, diablos, la mente cansada puede hacerte pensar cosas estúpidas y sin sentido, como lo que estaba pensando, mejor se apuraba y descansaba ya, tenían cosas importantes que hacer.

Erza también estaba tan metida en sus pensamientos que sin darse cuenta ya había llegado al hogar que compartían los tres, aunque uno en verdad bastante grande, con 5 habitaciones, utilizaban 3, a veces 4 cuando Siegrain, el hermano gemelo de Jellal, venía de visita a la ciudad pero jamás las 5, cosa curiosa, nadie usaba esa habitación, era como si estuviera predispuesta a estar sola, igual que el ángel.

Se sobresalto un poco al pensar en ella, no sabía porque pero un dolor extraño se había instalado en ella cuando había visto en el monstruo en que se había convertido aquella niña, sentía como si no fuera la primera vez que la viera y eso era una completa locura, puesto que ambas se habían visto por primera vez hoy en la mañana, además de que había sido entrenada lejos y nunca para ser una asesina, así que no entendía ese sentimiento que se había albergado dentro de sí.

-¿Qué haces aquí parada?-Pregunta Natsu mientras llega con las manos metidas dentro de los bolsillos de su pantalón, Jellal venia tras él.

-Nada-Dice tratando de alejar aquellos pensamientos-Subamos.

Jellal pasó por el lado derecho de Natsu hasta ponerse a su altura.

-Oye, ¿Cuándo planeas decírselo?-Susurra Natsu.

-No lo sé, todo a su tiempo-Le responde Jellal con otro susurro.

-¿Que tanto parlotean?-Pregunta molesta Erza mientras voltea a mirarlos.

-¡Nada!-Dice los dos al unísono, y seguidamente suben por las escalinatas en silencio, cada uno metido en sus pensamientos.

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No estaba...

¡El muy maldito no estaba!

Había salido de viaje de último minuto ayer ¡AYER! Mientras mataba al idiota de José el muy bastardo se había ido ¡SE LARGO! ¡AAAAAAARGG! Acelero haciendo resonar el motor de aquella moto como si fuera el sonido del mismísimo infierno, el señor definitivamente se iba a molestar y mucho, ella ardía de cólera, de furia, infiernos ¡Quería estrangularlo ahora mismo! Según había averiguado, Sting había tomado su Jet privado, un maldito Airbus A319 con diseño Versase, ¡Oh si! por que el muy estúpido quería que todo fuera lujoso y si es posible negro con blanco, que mejor que Versase en ese caso, y bla bla bla, no le importaba, lo que si le importaba es que estaba 100% segura que Sting sabía que iba en busca de él, y que en este momento se estaba regodeando porque la había hecho viajar en vano, de Londres a NY y ahora a Ámsterdam, Holanda, Dios, lo iba a matar.

-¡Oh si!-Dice mientras llega al sótano 2 y apaga la moto-Te matare Sting, muy lentamente-Se baja de la moto, se saca el casco y lo deja en el manubrio izquierdo, camina al ascensor y toma su celular, sus dedos automáticamente marcan el numero.

El otro lado contesto, ella trago duro para calmar su furia.

-Está en Ámsterdam.

-¿Desde cuándo?

-Ayer.

-Y no fuiste porque…

-Fui a matar a José, hablo de ángel con los guardianes.

-Chacal me comento algo hoy, trabajas rápido...

-Siempre.

-Sin embargo te está costando este trabajo.

-No-Aprieta los dientes.

La voz del otro lado rió con humor.

-Calma cariño, no te lo estoy reprochando.

Lucy no contesto.

-Algo ocultas.

-Los vi.

-¿Y ellos?-La voz se le endureció un poco.

-También, se asustaron al descubrirme.

La voz al otro lado volvió a reír con humor, su voz regreso a ser la misma de siempre, serena.

-Bien, ve por él pequeña.

Y colgó.

¡Diablos! Hasta su jefe se había dado cuenta de que le estaba costando trabajo, se lo debía agradecer a esos estúpidos sueños que le nublaban el raciocinio, recordaba partes del sueño pero el final siempre era lo que estaba más presente en ella.

Deslizó las yemas de los dedos a través del musculoso pecho ante ella. El calor zumbó a través del brazo, un calor más intoxicante y más embriagador que el champán caro y los besos a la luz de la luna. Sus labios separados suspiraron ante las imágenes de sábanas de seda, cuerpos entrelazados y caricias lentas y deliciosas que llenaron su mente.

¿Cómo podía este hombre afectarla tan poderosamente, casi mágicamente? ¿Cómo podía él afectarle en absoluto? Su cara era la belleza personificada, sus ojos almendra, sus cabellos rosas, todo en el era hermoso, el acariciaba su cintura y espalda apaciblemente, como si fueran el suave toque de pétalos de rosa, bajaba su rostro lentamente hasta posar sus masculinos y seductores labios frente a ella y soltar una palabra, haciendo que su embriagador aliento entrara en su boca entreabierta.

-Mía.

Después de eso despertaba sobresaltada y muy, muy molesta ¿Quién diablos era aquel hombre de mirada almendra y cabellos rosas?

Aunque pensándolo bien, uno de los guardianes tenía ese aspecto pero no se había quedado mucho para observar, no negaba que el parecido del hombre que rondaba sus sueños y el de este guardián eran abrumadores, pero ni siendo el hombre que diera luz a su vida =Cosa que dudaba= Dejaría que se quedara con la Joya Alma.

-Si es necesario exterminarlo lo haré, mi trabajo es obtener esa joya a cualquier costo, además no sirve encariñarse con las personas, al final…

Siempre alguien saldrá lastimado, es la regla general de la vida.

-…y prefiero que sea otro antes que yo.

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Se removía inquieto en su cama, habían regresado, cambiado y dormido cada uno en su propia habitación, pero desde que había tocado la cama no pegaba el ojo, realmente se sentía cansado, ¡Lo juraba! Pero no podía conciliar el sueño, mejor iba a hablar con Jellal, tal vez y con suerte aun estuviera intentando dormir =Lo dudaba=.

Salió de su habitación descalzo, vestía su pijama que consistía en un pantalón de seda azul marino holgado, hacia frio lo admitía, pero él seguía sintiendo calor por las noches, incluso ahora sentía calor, por eso andaba así, camino hasta salir al comedor, vio con dirección a la izquierda, era el cuarto más alejado, por no decir aislado, nunca se daba la oportunidad de usar esa habitación y eso era lo más extraño, se encogió de hombros, siguió caminado hasta pasar la sala doblo hacia la derecha y camino de frente, paso la habitación que utilizaba Siegrain y siguió hasta la puerta del final, Erza había optado por dormir en la habitación que estaba frente a él.

Toco la puerta, solo se escuchaba silencio y el ruido poco audible de la tele encendida, tomo la manija de la puerta y la giro abriendo la habitación de Jellal, de color blanco y celeste, su habitación era en sí muy ordenada para ser de un hombre, tenia cierto aire japonés que a Natsu le encantaba, en el medio una cama baja, casi llegando al suelo tenia la figura tumbada de Jellal en forma transversal, vestido con un pantalón de pijama parecido al de él pero en color blanco y una toalla sobre sus hombros, la TV frente a la cama prendida en un canal de noticias ¿noticias?

¿Jellal ve noticias? Natsu se encogió de hombros, no era de su incumbencia saber qué cosas miraba, camino hasta el costado derecho de la cama y la pateo.

-Jellal, tenemos que hablar.

-Mmmm-Es la única respuesta que obtiene de él.

Natsu pateo con más fuerza.

-¡Hey! ¡Te estoy hablando!

-¿Q-Que…qu-que pasa?-Dice sobresaltado mientras intenta =Y vaya que sí lo intentaba=Despejar el sueño-Ah eras tú Natsu-Dice para volver a tumbarse en la cama.

-No puedo dormir Jellal-Dice Natsu sentándose en el piso.

-Que mal por ti amigo, yo si-Dice con voz adormilada.

Natsu volvió a empujarle la cama, llegando a moverlo un poco.

-Natsu-Dice Jellal irritado-¿Te das cuenta de que estoy cansado, con muchísimo sueño y a un paso de golpearte para que me dejes dormir?

-En serio tengo que hablar contigo-Dice Natsu mirándolo seriamente.

Jellal lloriqueo.

-Está bien-Dice ya dejando las bromas-Habla.

-Hay algo que me tiene un poco…

-¿Preocupado?

-Intranquilo.

Jellal abrió un ojo y lo miro.

-¿Que podría ser?

-Es sobre…el ángel.

-Sabía que tenía algo que ver con ese asunto, ¿Te preocupa la mujer?

-No. Si. No sé, bueno, me siento…yo…la verdad…siento como si ya la conociera de antes, como si hoy día no hubiera sido la primera vez que la viera.

-Bueno…no has sido el único-Dice Jellal mientras se voltea boca arriba-Yo también sentí lo mismo, y lo que me entere de ella, me entristeció.

-Entonces no fueron imaginaciones mías-Dice Erza mientras abre la puerta del dormitorio de Jellal.

-¿Qué haces aquí?-Preguntan los dos.

-Quería hablar con ustedes acerca de esto, pensé que me lo había imaginado pero ya veo que no, yo también sentí lo mismo, un lazo con ella, pero antiguo-Dice sentándose en la cama.

Jellal se quedo pensando, ellos habían sentido un lazo especial con la mujer, recordó que hace muchísimo tiempo atrás, cuando era niño, a su cabeza venían imágenes de una vida, pasada o futura, no lo sabía en aquel entonces y aun ahora tampoco sabía que era.

-Cuando era niño-Empieza Jellal-Mientras meditaba a mi mente venían imágenes muy inquietantes.

-¿Qué clase de imágenes?-Pregunta Natsu.

-Eran imágenes de una vida anterior, pero inexplicablemente aparecían personas parecidas a nosotros…y a ella, las ropas eran diferentes, el aspecto y las aptitudes también, por las ropas puedo decirles que eran de la antigüedad.

-¿Cómo eran?-Pregunta Erza con suavidad.

Jellal medito un poco, se paró sin decir nada y se dirigió a su pequeña biblioteca, cuando regreso a la cama traía consigo un libro grueso, por los colores y el olor que desprendía era bastante añejo.

-¿Para que traes eso?-Pregunta Erza.

-Para que vean lo que yo vi.

Se sentó en la cama y rápidamente abrió el libro, pasaba las hojas con rapidez, paraba y leía un poco y seguía pasándolas hasta que paro y sonrió.

-Aquí esta-Señala un página con 5 personas en el.

Personas bastante particulares, una maga celestial, una maga de reequipamiento, un mago con varios báculos en su espalda, un chico con una bufanda en las manos y un gato azul en la cabeza, y una niña de cabello azul cargando a una gata blanca, todos de hace quinientos años, lo raro de todo esto es que las personas allí tenían cierto parecido con ellos.

-Así fue como nos vi-Dice Jellal.

-Seguro leíste el libro antes y soñaste con ellos-Dice Natsu mirando al chico de la bufanda con curiosidad ¿Ese es un tatuaje en su brazo?

-No Natsu, eso fue lo más extraño, este libro me lo dieron cuando salí de Drepung y las imágenes aparecieron muchos años antes de mi partida.

Erza lo miro con sorpresa, si estas imágenes aparecieron en la cabeza de Jellal antes de que el viera el libro, ¿Eran acaso recuerdos?

-¿Quienes son Jellal?-Pregunta Erza consternada.

-Según el libro, son los legendarios guardianes de la Joya Alma, personas que estaban destinadas a estar juntas y resguardar la joya de todo peligro-Jellal empieza a ojear las hojas siguientes del libro-Se dice que los cinco sufrieron muchas desgracias antes de tener en su poder a la joya ya que esta se encontraba en las manos de un mago maligno, destruyeron al mago pero en su trayectoria pereció la maga celestial quien dejó en las manos de los restantes guardianes la joya.

-Que trágico-Dice Erza mirando una imagen de la joya-¿Se repetirá esta historia?

-Si en todo caso se repite-Dice Natsu-Debemos encontrar a los dos guardianes que nos faltan y no dejaremos que nadie muera, ya varios han muerto por esta causa-Aprieta los dientes ¿Por qué sentía tanta furia?

Jellal y Erza lo miraron y asintieron seriamente, Jellal se paro y guardo el libro y regreso a su cama.

-Bueno es hora de regresar a mi habitación-Dice Erza parándose.

-Espera Erza-Jellal la tomó de la muñeca-Quiero hablar contigo-Dice seriamente.

Erza lo miro con sorpresa.

-Bueno-Responde con duda.

-Entonces yo me voy-Dice Natsu y cierra la puerta tras de sí.

Erza se soltó suavemente de su agarre, la verdad es que estar a solas en la habitación de Jellal la ponía nerviosa y más si él se encontraba sin camisa y su tórax de ensueño se encontraba a la vista, sino hacia algo se desmayaría.

-¿Y que es de lo que quieres hablar?-Pregunta Erza dirigiéndose a la biblioteca, disimulando su nerviosismo.

Jellal la observo moverse, sino la conociera bien diría que estaba a punto de sufrir un colapso nervioso.

-De nosotros-Dice mientras también se paraba y se dirigía con lentitud hasta Erza.

Ella lo sentía moverse, no lo quería tener cerca, si lo hacía, perdería el control y sus nervios la delatarían y confesaría todo, volvió a moverse hasta sentarse al pie de la cama.

-¿Nosotros?-Pregunta con sorpresa-¿Acaso hay un nosotros?

Jellal la vio moverse hasta los pies de su cama, sonrió mentalmente, si estaba nerviosa, su paso la delataba, aunque fuera calmado y sereno era levemente más rápido de lo normal, el volteo y se apoyo en la biblioteca que tenia, no la atormentaría, permanecería un poco lejos.

-Bueno yo quisiera que hubiera uno-Dice Jellal mientras se cruza de brazos y la mira.

Erza se quedo sorprendida ¿Acaso quería que entre ellos naciera una relación? Sonrió con ironía, él la miro y frunció el ceño levemente.

-¿Quieres tener algo conmigo?-Habla Erza con aquella sonrisa-¿Algo serio? ¿Algo en lo que no te metas con otras mujeres y solo estés conmigo?

Jellal frunció completamente el ceño ¿no le creía?, es verdad que estuvo con muchas mujeres=Y créanme cuando digo muchas=Y que debido a eso le dieron fama de mujeriego, pero ¿Cómo era posible que no le creyera?

-Pues sí, eso quiero.

Erza rió con un deje de amargura ¿Es que acaso no le importaban sus sentimientos?

-Debes de estar bromeando ¿Tú serme fiel?

-¿Es acaso tan malo que quiera estar contigo y serte fiel?-Dice Jellal molesto.

-Tú no conoces el significado de la palabra fidelidad, eres incapaz de sentir eso por alguien.

A Jellal le dolieron esas palabras ¿Tan poca estima le tenía?, no le contesto, no quería herirla, aunque ella ya lo hubiera hecho con él.

-Bueno ya que la situación esta aclarada, me voy a mi habitación-Dice Erza parándose y dirigiéndose a la puerta.

Cuando la estaba abriendo una mano la cerro de golpe y lo sintió detrás de ella, no quiso voltearse.

-¿Qué estás haciendo?-Pregunta ella con cierta molestia.

-¿No quieres que este contigo Erza?-Pregunta el con suavidad-¿No quieres sentir mis besos y mis caricias?-Pregunta pegándose al cuerpo de ella.

Erza tembló por la cercanía de él y por las imágenes que invadieron su mente.

Jellal la sintió temblar, sonrió levemente, ella podía decir una cosa pero su cuerpo le respondía de otra.

-¿No quieres sentir mi cuerpo pegado al tuyo, así como ahora? ¿No quieres sentir como mis labios recorren tu cuerpo, en una caricia lenta degustándome con tu sabor?

Erza casi se desmaya.

-NO-Responde con fuerza recuperando la poca cordura que le queda, asiendo con fuerza la manija de la puerta, sintió la mano suave de él posándose encima de su mano, acariciándola con suavidad.

-No me mientas Erza-Dice acercándose a su oído-Tu cuerpo me dice lo contrario-susurra pegándose completamente al cuerpo de ella.

-Podré desearte-Dice ella tragando saliva duramente, sintiendo el cuerpo de él pegado sensualmente al suyo-Pero ni por todo el deseo del mundo estaré contigo.

-¿Por qué Erza?-Pregunta el casi con dolor, la sensualidad había abandonado su voz.

Erza sintió el cambio y armándose de valor le contesto.

-Por qué te amo y no confío en ti-Y rápidamente abre la puerta y sale de allí.

Jellal se quedo apoyado en ella, cerró los ojos y una sonrisa llena de tristeza afloro en su rostro ¿Qué puede ser más doloroso que el que la persona que amas no confié en ti? Porque él le amaba y con locura pero ella jamás le creería, y eso hacía que su corazón doliese.

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Ámsterdam- Holanda

Caminaba con tranquilidad por el Keizersgracht, la verdad es que disfrutaba de la caminata, el clima era muy parecido al de Londres y eso lo encontraba reconfortante. Hacía muy pocos minutos había llegado a Holanda, la verdad es que estaba aburrida del jaleo provocado, no había parado de viajar para encontrar al maldito de Sting, si solo se hubiera quedado en NY las cosas hubieran sido más fáciles para todos.

-Pero siempre hay algo para impedirlo-Dice acomodándose más el abrigo de terciopelo color negro, los tacones altos repiqueteando por aquellos suelos de cemento, según el informe que le había pedido a chacal Sting frecuentaba el Red Light District o como el común lo conocía, el barrio rojo, se lo imaginaba, Sting era de esos tipos, le gustaban del dinero, las mujeres y el sexo.

No era diferente que los demás hombres, todos iguales.

-Que fastidio.

Ya era de noche, no hace mucho tiempo había estado en NY y era muy temprano, por consecuencia aquí debía o estar anocheciendo o ya estar de noche, y eso le molestaba aun mas, tenía que trabajar buscando a un estúpido hambriento de dinero y poder cuando podía estar disfrutando de las noches frías de Londres.

Estuvo caminado poco tiempo hasta que pudo ver las luces rojas y llamativas de aquel lugar, un canal la dividía en dos, la gente pasaba sin sorprenderse de lo que veía en los escaparates, mujeres estaban paradas ofreciendo a los transeúntes sus favores sexuales, con ropa interior sexy y provocativa, de colores, rojos, negros, blancos, etc.

A ella esto tampoco le llamaba la atención, había visto muchas cosas en su vida para sorprenderse de esto, según chacal Sting era asiduo de la segunda casa del lado derecho, camino con tranquilidad acercándose al lugar mencionado, la cuarta chica empezando a contar de la izquierda, segundo nivel era a la cual Sting siempre elegía, las demás la miraron y siguieron ofreciéndose a ella, las miro con una sonrisa irónica, entro al recinto y un hombre en el recibidor la atendió.

-Buenas noches señorita ¿A cuál de las muchachas desea?-Pregunta el hombre en un tono amable, por su apariencia no podía tener menos de 60 años.

-No vengo por ninguna de las mujeres de afuera-Responde Lucy con serenidad, sin alterarse por haberla insinuado lesbiana.

-Oh-Dice el hombre sorprendido-Entonces ¿En qué puedo ayudarla?

-Vengo a buscar a mi marido señor-Dice serena-Se llama Sting Eucliffe.

El hombre frente a ella palideció.

-N-No tenemos a ni-ningún hombre llamado a-así aquí, señora, po-por favor retírese.

Lucy lo miro serena y fríamente.

-Señor, no se lo estoy pidiendo, vengo siguiendo a mi esposo aquí durante meses, no le hare ningún escándalo, solo quiero que vea que yo lo sé y pedirle la anulación, ahora deje de mentir y muéstreme en donde está.

El hombre frente a ella se vio un poco aliviado.

-E-Esta bien señora-Dice buscando unas llaves dentro de su cajón-Tenga-Le da unas llaves de color rojo con un numero en ella, 453.

-¿Esta es la habitación?-Pregunta ella.

-Sí, cuarto nivel mano derecha.

-Gracias señor-Y le regalo una sonrisa fría.

Camino con parsimonia hasta las escaleras, sus tacones resonaban en la estancia, escuchaba música, el rechinar de algunas camas, junto con gemidos roncos y llenos de placer, siguió subiendo hasta el piso 4, se dirigió a la mano izquierda y siguió caminado con tranquilidad, llego a la habitación y podía escuchar el rechinar de una cama y los gemidos quedos de una mujer, junto con los roncos de un hombre.

Abrió la puerta y ellos ni se inmutaron, la mujer yacía a horcajadas encima de Sting dándole la espalda con sus manos apoyada en las rodillas de él, cabalgando al hombre con vigorosidad, aumentando su ritmo, el tenia los ojos cerrados y las manos en la cintura de aquella pelirroja, impulsando también los movimientos de ella.

Lucy observo la habitación ignorando a la pareja copulando y vio una silla pegada a la pared, en el rincón más oscuro, se abrió el abrigo, lo dejo en la parte trasera de la silla y se sentó, cruzo las piernas y cogió una revista que estaba en el piso, ojeo sin interés y hablo.

-¿Demoraras mucho Sting?-Es la pregunta que hace mientras mira la revista.

La mujer se detuvo de súbito, había escuchado hablar a la tipa que estaba sentada en su silla de espera, más parecida a un sillón, pero no había entendido nada de su idioma.

Sin embargo Sting se tenso al principio, abrió sus ojos y dirigió sus orbes a la figura sentada sensualmente en aquella silla, no podía observarla bien pero reconocería su voz en cualquier sitio.

-¿Wie is? (¿Quién es?)-Pregunta la mujer con cautela.

Sting sonrió ante el tono de voz de ella, al menos sabía que Layla era de cuidado.

-Iedereen, nog met de jouwe (Nadie, sigue con lo tuyo)-Le responde el instándola a seguir.

La mujer siguió mirando a Lucy con cautela, la veía ojear su revista sin interés, tampoco los observaba y eso le fastidiaba.

-Maar… (Pero…)

-¡Volgt! (¡Sigue!)-Y la volvió a penetrar con dureza, la mujer gimió y siguió cabalgándolo ignorando al visita inesperada.

-Que…aahh…te trae…por…aquí-Sting entre gemidos, mirándola de frente.

Lucy lo miro, el sintió su mirada.

-Lo sabes perfectamente-Dice ella con frialdad-¿En donde esta?

Sting rio entre gemidos ahogados.

-Deja…que…sneller(mas rápido)…deja que…termine-Dice y cierra los ojos dejándose llevar por la fuerza que estaba empleando la prostituta.

Lucy apretó los dientes, ¿Que esperase? Estaba muy equivocado, saco su arma y le disparo a la prostituta.

-Ya terminaste, ahora ¿En donde esta?-Dice ella apuntándole a él.

Sting se quedo helado, había volteado para ver a Layla mientras llegaba al orgasmo cuando la vio sacar una 9 mm con silenciador y disparo dejando muerta a la chica encima de él.

Sabía que era alguien de cuidado pero no pensaba que era para tanto, se quito con asco a la mujer de encima, se quito el preservativo y se paró de la cama totalmente desnudo.

-¿Tenias que matarla?-Pregunta con frustración.

-Tengo algo de prisa así que dime en donde demonios esta-Dice ella sin dejar de mirarlo fijamente.

Era apuesto, no lo iba a discutir, sus cabellos rubios hacían una combinación excelente con su cuerpo musculoso y bronceado, de 1.80 m aproximadamente, a Sting se le consideraba como todo un donjuán, hurgonamente en su brazo izquierdo llevaba una marca blanca que, según él, era de nacimiento, nada exagerada, podía pasar como un pequeño tatuaje, decía el que significaba juventud, algo pretensioso dado que su imperiosa juventud no le duraría por siempre.

"Y tampoco durara mucho si no se da prisa"

Sting cogió los calzoncillos y los pantalones, se los puso y miro con algo de pena el cuerpo de la mujer.

-¿Sabes? Es difícil encontrar mujeres complacientes-Dice Sting chasqueando los dientes.

-No me importa-Dice Lucy con frialdad-¿En donde esta?-Pregunta apretando los dientes.

Sting la miro y sonrió.

-Primero terminaré de vestirme.

Lucy de un movimiento rápido ya se encontraba delante de él apuntándole directamente a la yugular.

-Claro si no te molesta-Dice el levantando las manos a ambos lados con una sonrisa.

-Sí me molesta y mucho-Dice mirándolo con sus fríos ojos-Dime..en donde..está.

-Déjame al menos ponerme la camisa y mis zapatos gatita, no puedo ir así por ahí con este tremendo frío-Dice sin dejar de sonreír.

-¿Te lo demuestro?

-Bien, juro que te daré la pieza si dejas que termine de vestirme.

Lucy no dejaba de apuntarle y lo seguía mirando fijamente, Sting sentía como si estuviera hurgando en su cabeza y eso lo hizo sentirse más nervioso.

-¡Lo juro!

Lucy presiono con más fuerza el cañón contra la garganta de Sting.

-Apúrate-Y seguido regresa a sentarse a la silla a mirarlo implacable.

Era sexy, jodidamente sensual y extremadamente peligrosa, su combinación preferida, pero ni por todo el dinero del mundo estaba dispuesto a morir por las manos de aquel ángel siniestro, sonrió, sabia jugar con fuego y como provocar a los enemigos, como robar y como obtener ganancias de las malversaciones de gente sin un ápice de inteligencia, pero también sabía cuando había que retirarse y cuando había perdido, cuando retroceder para poder atacar con fuerza, en este caso había perdido, definitivamente Layla no iba a tener piedad de él si no le entregaba aquella pieza, ya había perdido tres por su culpa, ella no lo sabía y prefería que tampoco lo supiera, era alguien sucio para el dinero pero protegería a su hermano con su propia vida si así lo requería el destino, mientras tanto aprovecharía de las ocasiones que le concedía la vida, así como las oportunidades.

La observo de reojo, seguía observándolo con crueldad como si estuviera sopesando las opciones de su muerte, tal vez cual seria la más cruel, tortuosa y larga, volvió a sonreír, habían tenido sus altercados pero ella al final siempre lo dejaba con vida, afortunadamente había podido sentir aquel cuerpo de ensueño cuando la conoció por primera vez, claro que no hicieron el amor pero había sentido su cuerpo desnudo pegado al de él, aahhh con tan solo el recuerdo se excitaba, sin embargo ella no dejo que la tocara, lo durmió y se llevo la pieza que le había mostrado, tiempo después se la volvió a encontrar pero la situación era diferente, ella lo estaba apuntando con el cañón de una HK usp 45, un arma sencilla pero a juego con el odio de sus ojos, después de allí sus encuentros siempre fueron casi iguales, eran pistolas, fusiles, cuchillos y etc, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había sido amenazado por ella.

Pero claro, de él solo había obtenido información y 6 piezas sumando la que le daría ahora serian 7, creía que por eso siempre lo dejaba con vida, porque sabía que obtendría información siempre de él.

Le era útil.

Sonrió con placer.

Le hacía falta.

Aahhh que maravilloso era el mundo, le volvió la mirada sin restricciones con una sonrisa seductora en sus labios.

-Listo.

Lucy se paro con elegancia y cogió su abrigo, se lo puso y escondió su arma.

-Vamos.

Y salieron de aquella habitación escarlata.

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New York-Casa de los guardianes.

Habían pasado varios días, por no decir una semana completa, los magos sabios habían dicho que no les llamarían hasta que ellos se hubieran recuperado del shock, pero no necesitaron más que un par de horas de sueño para recuperarse y aceptar la situación y después de eso intentaron encontrar algún rastro del ángel, algo que la delatara, aunque sea una pequeña huella, pero no habían tenido éxito, nada de nada, era como si la tierra se la hubiese tragado.

Algo debía estar pasando, seguro el ángel estaba de caza y ellos estaban allí esperando la llamada de los sabios para recuperar piezas mientras que ella seguramente ya tendría algunas en su poder.

Natsu se tumbo frustrado en el sillón de la sala, las cosas en la casa tampoco estaban tan bien que digamos, hace una semana atrás, después de que él se había ido de la habitación de Jellal, porque él tenía que hablar con Erza seguro de sus sentimientos, las cosas entre ellos habían cambiado, el se lo esperaba pero no de esa manera, el ambiente entre ellos era tirante, Erza no le dirigía ni la mirada y Jellal salía largamente por las noches, no sabía a dónde pero sí que llegaba tardísimo y Erza estaba mas y mas enfadada y triste por eso, no se metería, ese era un asunto de dos pero le molestaba enormemente que, dos personas que estaban obviamente enamoradas la una de la otra, no se comportaran como adultos civilizados y hablaran claro de una vez por todas.

Una puerta abrirse lo interrumpió, fijo su vista en el reloj 11:45 PM y miro quien entraba, era Jellal con una sonrisa en el rostro.

-Traigo noticias, llama a…Erza, es algo importante-Dice Jellal mientras se quita su chaqueta.

Natsu lo observo por un instante y negó con la cabeza, se paro del sillón y fue en busca de Erza, antes hubiera sido Jellal en persona quien fuera a su habitación prácticamente volando, pero ahora…bueno ya no pensaría en ello, fue a su cuarto y la llamo, toco suavemente la puerta y la voz de Erza le respondió.

-¿Quien?

-Soy yo, Jellal nos llama, trae noticias.

Un silencio se produjo, Natsu se encogió de hombros, pensó que ya no le respondería así que se giro para regresar, cuando el sonido de la puerta lo interrumpió, vio que era Erza vestida con su ropa de yoga.

-Vamos-Dice ella con serenidad.

Se dirigieron a la sala en donde estaba Jellal mirando por la ventana ausentemente, cuando los sintió se volteo a verlos con una sonrisa en el rostro, la cual hizo sonrojar a Erza quien rápidamente volteo para que no la vieran.

-¿Y bien?-Pregunta Natsu-¿Cuales son las noticias?

-Siéntense-Dice Jellal con amabilidad.

Erza y Natsu obedecieron con prisa, lo miraron atentamente.

-Como se abran podido dar cuenta eh estado saliendo por las noches últimamente y regresado un poco tarde.

-¿Nos estas llamando para contarnos tus aventuras amorosas?-Pregunta Erza molesta y celosa.

Jellal la miro dolido y un poco molesto.

-Si me dejaras terminar podría decir para lo que los he llamado.

Erza callo furiosa, cuando se molesta da miedo por lo que Natsu optó por apartarse un poco de ella.

-Bueno y por lo visto has averiguado algo, ¿No?-Pregunta Natsu tratando de cortar la tensión.

-La verdad es que la espera de los magos sabios me tenia impaciente así que empecé a indagar por las noches.

-Como el ángel caza tarde entonces salías tarde, y ¿Que fue lo encontraste?

-Un lugar del cual nunca habríamos sospechado, un karaoke, se dice que el ángel va allí a recabar información de un tal chacal, el no trabaja para nadie solo para quien le paga bien.

-Me imagino que será Zeref, ¿Cierto?

-No solo él, varios le pagan para que suelte información de la joya, pero al parecer su lealtad esta mas consigo mismo que con los demás.

-¿Porque?

-No suelta información por una miserable paga, sino por una que te haría por lo menos vivir cómodamente 100 vidas juntas, además de la protección del ángel y del respeto de todos los del bajo mundo.

-Me imagino que ya ellos sabrán la apariencia del ángel.

-Solo chacal.

-¿Como lo hace?

-No es tonta, no es la única mujer que habla con él, además te recuerdo que todos creen que es un hombre, y como ya te dije no es tonta, sabe cuando hablar con él para no levantar sospechas, créeme, eh estado ahí todas estas noches y no hay nada que la delate, pareciera que no es la primera vez que oculta su rastro.

-Vaya, si que has estado investigando.

-La espera me estaba volviendo loco, no sé qué habrás estado pensando pero mis noches no han sido de placer y lujuria-Dice Jellal mirando de reojo a Erza, ella bajo la cabeza avergonzada y con la cara tan roja como su cabello-Bueno tenemos que irnos-Dice este.

-¿A dónde?-Pregunta Natsu.

-Al Fairy Tail.

-¿A dónde?-Habla por primera vez Erza.

-Al karaoke.

-¿Por qué?-Vuelve a preguntar Erza.

Jellal la miro fijamente.

-Dicen que hoy va el ángel.

-¿No ah estado yendo toda la semana?-Pregunta Natsu.

-Sí, pero esta vez no va a ir a relajarse, sino a buscar información de chacal.

-Bien, si no hay más remedio, vamos-Dice Natsu.

-Cámbiate amigo, no querrás dar una mala impresión ¿Cierto?

Natsu se miro el pantalón plomo de deporte viejo con agujeros en las rodillas, su polo blanco sucio y sus zapatillas ya desgastadas.

-Sí, creo que iré a ponerme algo más decente.

-Yo también-Dice Erza-En 5 estaré lista-Y se va apresuradamente.

Jellal la vio salir deprisa y dio un largo suspiro

-Ya habla con ella de una vez por todas, me crispan los nervios-Dice Natsu mientras se va por la misa dirección de Erza, Jellal sonrió triste.

-No es tan fácil-Dice en un susurro poco audible.

Después de 10 minutos los tres salían de aquella casa con dirección al tan mentado karaoke, Jellal vestía pantalones color azul desteñido, la misma chaqueta que se había quitado de color blanco y zapatillas azules.

Erza vestía pantalones pitillo color negro y sandalias de tacón alto de mismo color, una blusa de color rojo pálido que se ajustaba en su estrecha cintura y la cubría una chaqueta de cuero marrón oscuro.

Natsu vestía jeans negros, chaqueta de motociclista y zapatillas negras, iba lo más sencillo posible, estaba cansado y hoy con suerte verían al ángel, además si había acción quería estar lo más cómodo posible.

Caminaron tranquilamente por las calles bulliciosas y alborotadas de Time Square, cruzaron la calle y siguieron su camino hasta el karaoke Fairy Tail, no era un simple karaoke como los que había en Japón, oh no, este era un señor karaoke, grande y ostentoso, ya comprendía porque Jellal le había dicho que se cambiase, entraron al karaoke, un hombre corpulento les impedía el paso.

-¡Hey Elfman!-saludo Jellal al hombre.

El hombre es corpulento, unos 2 metros por lo menos, cabello blanco, su expresión denotaba que estaba molesto por algo, pero la expresión del hombre cambio radicalmente a una alegre y amistosa cuando Jellal lo saludo.

-¡Hey Jellal! ¿Traes compañía?-Dice este mirando a Erza y Natsu.

-Así es compañero.

-Pasen tranquilos.

La gente en la fila reclamo.

-¡Hey hermano! ¡Llevamos horas aquí!-Le grita uno.

-Lo siento compañero-Contesta Natsu con una sonrisa-Así son las influencias.

Entraron al local y Erza junto con Natsu quedaron boquiabiertos, el lugar era todo lo que ellos no habían imaginado, mesas elegantes por todo el lugar, una gran barra iluminada tenuemente por una luz amarilla que daba la sensación de calidez y en el centro un gran escenario, iluminado por completo ya que las presentaciones todavía no habían comenzado, podías ver a los músicos afinando sus instrumentos y a las coristas leyendo los pedidos que habían en la noche, estaban vestidas elegantemente con pantalones de vestir que se apreciaban eran de seda color beige y blusas blancas también de seda a juego con unas sandalias de tacón no muy altas de color blanco, Jellal los situó en uno de los privados que estaban libres, teniendo una buena vista del escenario, barras y las mesas en aquel lugar.

-Vaya, si que has investigado el lugar-Dice Natsu admirando a las personas allí.

-Estuve revisando cada uno de los sitios y halle este privado, el cual tiene la mejor vista de todos.

-¿A sí?-Pregunta Erza mirando también a su alrededor.

Jellal la observo con una sonrisa.

-Todos tienen diferentes vistas pero este tenía, se podría decir, la panorámica.

Vieron que al escenario subía un hombre robusto y estaba…¿Maquillado?

-Buenas noches señoras y señores, bienvenidos todos y cada uno al karaoke Fairy Tail, mi nombre es Bob y soy su presentador esta noche-Se escuchan los aplausos del público-Es un honor servirles y presentar a nuestra primera cantante, su nombre es Juli.

Los aplausos no se hicieron esperar, al parecer el público solo aplaudía por compromiso, una jovencita se acerco a ellos, de cabellos pelirrojos y mirada también rojiza, su piel blanca como la leche y vestida con el que podría ser el uniforme del lugar.

-Buenas noches, mi nombre es Evergreen, ¿En que puedo servirles?-La voz suave y educada de la chica les dio a entender que era camarera, aunque claro, por su cara, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para hablar así.

-Hola Evergreen-Dice Natsu con una sonrisa seductora-¿Que tienes para nosotros?

La muchacha se sonrojo.

-Esta es la carta señores, pidan lo que gusten.

Erza miro la carta y se decidió por un margarita, Jellal se pidió un brandy y Natsu pidió un whisky.

-Gracias primor-Dice Natsu guiñándole un ojo.

-Natsu nunca te había visto así-Dice Erza sorprendida.

Este solo se encogió de hombros.

-Soy un hombre soltero y en busca de oportunidades cuando no está trabajando.

-Sí pero pensé que cierto personaje te tenia de cabeza-Dice Jellal.

-Lo hace pero no hoy-Dice con una sonrisa picara en su rostro.

Escucharon aplausos nuevamente y una mujer vestida con unos sencillos jeans celestes y blusa roja subió, de blanca piel y cabellos negros, amarrados a una coleta y con un antifaz de color ojo, se paro frente al microfono y las luces bajaron hasta estar en un blanco casi beige, dándole un toque cálido, la mujer empezó a cantar.

Ella 'sa cansa'o de tirar la toalla
se va quitando poco a poco telarañas

Erza levanto la vista, la letra le resulto un poco extraña y ciertamente le dio mucha curiosidad, algunas veces ella también se cansaba de rendirse y quería luchar por ser alguien mejor.

No ha dormido esta noche pero no está cansada
no mira ningún espejo pero se siente to' guapa

Ella escucho la letra, sonrió.

Hoy ella sa puesto color en las pestañas
hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
hoy es una mujé que se da cuenta de su alma

"Que se da cuenta de su alma" Erza volvió a sonreír

Mientras ella escuchaba la letra de la canción, Jellal la observaba de reojo y veía como Erza sonreía ante la letra de la canción, tal vez ella intentaría algo como lo decía la letra, rió.

Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
hoy vas a comprender
que el miedo se puede romper con un solo portazo.

Evergreen regreso con las bebidas y Natsu volvió a guiñarle el ojo, la camarera casi tropieza, dejo las bebidas y se fue presurosa, Natsu soltó una leve risilla, Jellal solo movió la cabeza negativamente con una sonrisa en el rostro.

Hoy vas a hacer reír
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto…
hoy vas a conseguir
reírte hasta de ti y ver que lo has logrado…

Siguieron escuchando la letra de aquella alegre canción, Jellal comenzó a observar el lugar como cada noche, ya había localizado a chacal y lo veía conversando con varias personas, nadie sospechoso.

-Hey Natsu, Erza ese de ahí es chacal-Dice Jellal mirando al hombre de apariencia tranquila y hasta amigable de cabellera rubia y de bigote, se encontraba en la barra hablando con un hombre corpulento, lo reconocieron rápidamente, era Elfman, los dos hablaban pero nada sospechoso, después chacal le daba una palmada en el hombro y Elfman se volvía a ir.

-Se ve bastante indefenso, ¿Estás seguro de que ese es chacal?-Pregunta Erza algo insegura.

-Si-Responde Jellal tranquilo-Es el.

Escucharon los aplausos y vieron que la mujer en el escenario sonreía y agradecía, se bajo no sin antes pasarle el micrófono al presentador.

-Bien señores esa fue Juli, ahora nuestra siguiente cantante a quien todos estaban esperando.

Los tres observaron que el ambiente cambio, de uno aburrido y casi hastiado a uno ansioso e impaciente.

-¿Lo sabías Jellal?-Pregunta Natsu extrañado.

-No, llevo viniendo aquí tres días, lo encontré gracias a un rumor.

-Recibamos a nuestro ángel de ensueño, con ustedes la señorita Orland.

El público aplaudió con gran entusiasmo y fervor, vítores se escuchaban con bastante vehemencia, al parecer la tal Orland era asidua al local, aunque eso de ángel había llamado la atención de los presentes.

Del fondo de aquel escenario vieron salir a una exuberante mujer vestida con un refinado y costoso vestido largo color negro, tan largo que dejaba tras de sí una pequeña cola, caminaba con elegancia y sensualidad, con una abertura en el costado hasta mitad del muslo, era strapless y en su níveo cuello colgaba una gargantilla delicada de diamantes, acompañada de sus pendientes a juego que brillaban con las luces del escenario, sus cabellos rubios estaban amarrados elegantemente en un moño que dejaba algunas hebras caer con gracia y elegancia por sus delicados hombros, curiosamente también llevaba un antifaz, como la participante anterior, solo que era de color negro, a leguas notabas que era de seda y sencilla, la máscara dejaba a la vista unos seductores labios color carmesí, adornados con una sonrisa sensual.

Todos los hombres allí quedaron embobados por la belleza de aquella mujer y las mujeres sentían envidia de las curvas perfectas de aquella mujer, Jellal y Natsu estaban afectados por la belleza de aquella mujer, hasta que Erza los hizo despertar de su estupor golpeándoles la cabeza.

-Dejen de mirarla embobados, ¿No han notado que la participante anterior también llevaba mascara?

Jellal reacciono.

-Es cierto-Dice este meditando las palabras-Hace dos días no lo hacían, sin embargo desde ayer usan estos antifaces.

Vieron que Natsu aún no reaccionaba.

-¡Hey amigo despierta!-Dice Jellal mirándolo burlonamente-Al menos ponte babero.

Natsu lo miro feo.

-Ja ja muy gracioso.

Escucharon pronto el sonido suave y sensual de una guitarra sonando y dirigieron su vista al escenario, vieron como la mujer se acercaba lentamente al micrófono situado en el medio del escenario, una de sus delicadas manos toco el micrófono, con suavidad y sensualidad, las suaves notas de su voz se dejaron escuchar.

Oh, oh

Hay en mi corazón una inquietud
Hoy te veo tan distante

Natsu sentía como si aquella mujer se lo susurrara al oído, su suave voz, con un toque de angustia lo conmovía, sentía esas palabras en su corazón.

Hay algo que me aleja de tu amor
De repente tu cambiaste
Hoy insegura estoy
El estar sin ti, sé que me hará sufrir

Él lo sentía, sentía que le transmitía su angustia, que no la dejara.

Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber qué hacer

Yo te conozco y sé que algo no anda bien

Ven, dime la verdad, no quiero imaginar

Que fue el beso del final

Ella estiro su brazo suavemente, como queriendo retener algo y moviendo sus caderas suavemente al compás de la música, la guitarra se dejo oír.

Oh, oh

Aaaahh

No sé por qué ha cambiado tu actitud

Ojala que todo sea un error

No quiero comprobar que te perdí

Ni que muestro amor se acabe

El abrió los ojos con sorpresa, la mujer le dirigió suavemente su vista y sintió como si le suplicara que se quedara con él.

Oigo una voz que se hunde en mí

Que me vuelve a repetir

Lo que no quiero oír

Ella volvió la mirada al público restante y siguió moviéndose suavemente, ella solo lo había mirado por un momento nada significante, simplemente fue eso, una mirada, nada perturbador ni revelador, sin embargo su corazón latió con fuerza cuando una frase de la canción se quedo en el "nuestro amor se acabe"

Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber qué hacer

Yo te conozco y sé que algo no anda bien

Ven, dime la verdad, no quiero imaginar

Que fue el beso del final

La guitarra volvió a sonar suavemente envolviendo a todos con su ritmo, junto con las castañuelas, el ritmo era cautivante.

Hoy insegura estoy

El estar sin ti, sé que me hará sufrir, oh, oh

Su mirada reflejaba el dolor de la perdida que sufriría sin su amado, la mujer o era muy buena actriz o ya había perdido a alguien amado.

Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede (me quede) sin saber qué hacer (sin saber que hacer)

Yo te conozco y sé (te conozco) que algo no anda bien

Ven, dime la verdad, no quiero imaginar

Que fue el beso del finaaaaaaal

Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber qué hacer

Yo te conozco y sé (te conozco bien) que algo no anda bien

Ven, dime la verdad, no quiero imaginar (no quiero imaginar)

Que fue el beso

Que fue el beso del final

Que fue el beso del final

Sus caderas se movían con sensualidad y suavidad, sus manos acariciaban levemente el micrófono.

Que fue el beso del final

Que fue el beso del final

Que fue el beso del final

Que fue el beso

Tan suave y tierna como se fue tornando su voz, así también lo fueron sus movimientos, una caricia sutil, como la de una amante despidiéndose.

Que fue el beso del final

Que fue el beso del final

Que fue el beso del final

El sonido suave de la guitarra y las castañuelas resonaron hasta el final de aquella canción, mientras aquella mujer paraba de bailar y sonreía seductoramente al público, quién se paro y ovaciono a la mujer, lanzaron rosas rojas al escenario, ella cogió una al vuelo y la olio, un hombre de cabellera azabache se acerco a ella, le cogió de la mano y se la beso con galantería, le quito la rosa de la otra mano y le ofreció un ramillete pequeño pero carísimo de rosas negras, ella lo miro y una sonrisa lenta fue apareciendo en sus labios, las tomo y se agacho para darle un beso cerca de la comisura de los labios.

Natsu al ver toda aquella escena sintió un calor en las venas, se sentía como la furia, avasallante y aplastante, se extendía, apretó la mandíbula de tal manera que sus compañeros temieron que se rompiese la quijada.

-Natsu-Le habla Erza-Tranquilízate.

-Si-Le dice Jellal-No te tienes porque poner así, tu no la conoces la acabas de ver en el escenario, estamos aquí por el ángel Natsu.

Este despertó de su furia, tenían razón, estaban aquí por asuntos importantes, además acababa de ver a aquella mujer, no debía de sentir esa furia irascible ni esos celos intensos.

-Sí, mejor continuemos-Dice Natsu tomando un trago largo de su whisky-¿Alguna novedad?

-Nada-Dice Jellal mientras toma un trago de su brandy-Mientras ella cantaba en el escenario nadie se movió de sus asientos, incluido chacal.

-Es como si…los dominara a todos-La voz de Erza se va desvaneciendo.

Abrieron los ojos de par en par.

-¡Es ella!-Dicen al unísono y se paran en seguida, miraron al escenario y vieron que ella ya no estaba y menos el hombre del ramillete de rosas, en su lugar estaba el presentador tratando de callar a la audiencia.

-¡¿Como no nos dimos cuenta?!-Erza habla mientras busca desesperadamente la entrada a los camerinos.

-Fácil-Contesta cortante Natsu-De la misma manera en que nadie se da cuenta, nos encandila con su voz.

-Pues vaya que le resulta-Le contesta Jellal mientras ve una puerta detrás de la barra-¿Será ese un acceso?-Pregunta señalando con la cabeza.

Erza y Natsu voltearon a verla, el bartender servía con calma algunos tragos de colores muy llamativos, se acercaron a paso rápido.

El hombre los observo con gentileza.

-Hola me llamo Bora, ¿En qué puedo ayudarles?-Pregunta mientras deja de lado las bebidas y otra camarera se las llevaba.

-Bueno hemos, quedado hechizados con la voz de la belleza del escenario-Dice Jellal con una sonrisa sexy.

-¡Oh si! Orland siempre nos deja embobados a todos cuando viene-Dice el bartender con una sonrisa en sus labios mientras toma un vaso y lo seca, como si le hubiesen prendido un foco los miro-¿Y eso que tiene que ver?

Vieron que el hombre los miraba con recelo, si ellos decían que querían buscarla lo más lógico es que los rechazaran, si no encontraban una excusa rápido se verían sospechosos, más de lo que ya estaban siendo, Natsu vio que chacal se metía por detrás del escenario con dirección a la izquierda, le paso la voz a Erza, ésta a su vez hizo una leve señal para llamar la atención de Jellal que entendió al instante.

-Pues nada, ¿Usted sabe si podría concertarme una cita con ella? usted la vio, está que arde-Dice Jellal con una sonrisa en su rostro, el bartender lo miro y sonrió.

-Pues lo siento amigo, al parecer la palomita ya fue cazada.

-¿Que si?-Respondió Jellal mientras veía que sus amigos iban en otra dirección-Pues que pena, mire me voy, déjele unos saludos de un admirador nuevo-Y se va siguiendo a sus amigos.

-¿Gray que pretendes dándome un ramo de flores tan miserable?-Dice Lucy mientras lo ve sonreír de costado.

Este era una de las pocas personas que decían ser sus amigos, aunque a él también se lo había advertido ella no quería a nadie y menos tener amigos, solo eran una carga y al parecer este hombre nunca le entendía, sus ojos negros brillaron con humor.

-Mí adorada Lucy no tenía más dinero, ¿Sabes? Las rosas negras son más caras.

Sabia su nombre por puro error, y eso fue gracias a Loke, que la salvo de una muerte segura llamándola por su nombre, o bueno el nombre que le dio el señor Zeref.

Lucy camino por su camarín, dejo el ramillete en un florero pequeño, se dirigió al pequeño armario que tenia y saco unos jeans sencillos negros pegados, saco un top que dejaba al descubierto su ombligo también de color negro y un par de sandalias de tacón alto amarradas a los tobillos, Gray la observaba apoyado en el tocador.

-Mujer contigo todo es de color negro, ¿Cierto?-Dice con esa voz masculina que poseía.

Lucy lo miro con su típica frialdad.

-¿Y cuál es el problema?

Gray se encogió de hombros y sonrió.

-Ninguno, se te ve más sexy.

Lucy iba a replicarle pero algo la hizo callar, se puso en alerta, Gray la observo y también se puso en guardia.

-Maldición-Masculla ella entre dientes, comenzó a desvestirse, se quito el vestido y lo tiro en el piso, quedando en un brasear de encaje negro translucido y un tanga a juego, Gray se quedo boquiabierto, se paro derecho y recapacito, ¿Lucy estaba fuera de control?

-¿Lucy…que haces?

No le respondió seguía trabajando con rapidez, vio que se quitaba los tacones y deshacía la cama que había en medio de aquel camarín, arrugó las sabanas como si alguien hubiera dormido allí, se acerco a él y le quito el blaisser, lo dejo encima del tocador, le desató la corbata dejándola sobre sus hombros, le desabrocho los 5 primeros botones de su camisa y se la saco de sus pantalones, le desabrocho los puños y se los arrugo, Gray seguía mirándola sin entender.

-¿Que sucede?

-Se están acercando-Le contesta Lucy mientras se quita el brasear y se acuesta en la cama boca abajo tapándose solo el trasero, dejando solo al descubierto su espalda y sus piernas que estaban levantadas y cruzadas relajadamente.

-¿Quiénes?

-Los guardianes.

Gray abrió los ojos con sorpresa.

-¿Que hacen aquí?

Lucy lo miro como si fuera estúpido.

-¿Tú qué crees? Ya se acercan, recuerda aparentamos un matrimonio y acabamos de hacer el amor, ¿Ahora ya entendiste?-Dice acomodándose sobre sus codos, apoyándose en sus dos manos.

Gray sonrió de medio lado, se apoyo relajadamente y levanto su mano derecha para amarrarse el puño con la izquierda.

-¿Así que este es tu juego Layla?-Dice con voz sensual adentrándose en su papel.

Vio como se efectuó el cambio en Lucy, dejando de lado a la asesina para convertirse en una mujer apasionada que ha sido saciada, su mirada brillaba, su sonrisa te enardecía, su cuerpo te enloquecía, en fin esta era su otra cara.

-Así es querido-Ronronea ella suavemente.

Pero su conversación se interrumpió gracias a que la puerta se abrió abruptamente dejando a Lucy y Gray realmente sorprendidos.

-¿Quiénes son y que hacen acá?-Pregunta Lucy con un deje de molestia y sorpresa a los recién llegados.

Continuara…


Espero que les haya gustado, las canciones que cantaron Juli y Lucy son: el tema de Bebe "Ella" y el tema de Cristina Aguilera "El beso del final"

¡DEJEN REVIEWS!