Wonderful party
Resumen: Los chicos nuevos, que quieren entrar a la preparatoria Arcángel, son invitados a una hermosa recepción, pero cinco de esos chicos no tienen pareja… y el director tiene una brillante idea.
Feliz cumpleaños, Melanie… o Fidio Aldena, como se le conoce por estos lares.
Categoría: Inazuma Eleven
Personaje: Chae Chan-Soo, Genda Koujiro, Ichirōta Kazemaru, Jirou Sakuma, Kiyama Hiroto, Mamoru Endo, Ryūgo Someoka, Ryuuji Midorikawa, Shirō Fubuki,
Terumi Afuro.
Géneros: Romance.
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.
Capitulo: 3
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
Capítulo 3: Desenlace de relaciones y reacciones I
Mamoru estaba furioso, dolido, entusiasmado, confundido y angustiado, feliz, ansioso y algo histérico. Había llegado a su casa, según la que para él fue la mejor cita de su vida, claro, había comido, hablado y bailado con la chica más hermosa de todo el planeta. Cuando se los conto a sus padrinos, la mañana siguiente, su padrino reaccionó de manera rara. Se puso de pie, empezó a dar vueltas por todos lados y luego se sentó para tener la más difícil de las conversaciones. Le dijo que la chica que le describió no era una chica, que era un chico, que se llamaba Ichirota Kazemaru y era presidente del consejo estudiantil.
Se sintió engañado y herido, no sólo por el director e Ichirota, sino por todos los demás que estaban en la fiesta y que seguro se dieron cuenta de quién era el chico. Tuvo la idea de ir a reclamarle, pero se arrepintió al último momento. No quiso ni siquiera ir ese día a clases.
Ahora se encontraba en su habitación, mirando el techo de mientras se encontraba acostado en el suelo. Golpearon la puerta y se sentó.
-Mamoru, tienes una visita.
-¿Quién? –preguntó abriendo la puerta y encontrándose cara a cara con la persona que llevaba días metida en la cabeza.
-Hola –dijo bajando la cabeza.
-Pasa –le dijo serio y haciéndole una señal a su madrina de que todo estaba bien- ¿Qué haces aquí?
-Necesitaba hablar contigo, explicarte todo lo que pasó y no fuiste a clases, así que le pedí la dirección a tu padrino para venir a aclarar las cosas.
-¿Aclarar qué? –preguntó arrugando el entrecejo- ¿El que creyera que eras una chica? ¿Qué me mintieras? ¿Qué fuera una burla?
-¡No! –gritó alterado, sintiendo como se le rompía el alma- Bien, yo no te dije que era una chica, tú solo lo asumiste.
-Tenías un vestido puesto. Sí no eres una chica… ¿Eres travesti? –preguntó confundido.
-No lo soy –dijo soltando el aire que no se dio cuenta, estaba reteniendo-. Cuando el director nos dijo que teníamos que ayudarles con unos chicos que no habían conseguido pareja, no imaginé que serías tú.
-¿Yo? –preguntó levantando una ceja- ¿Qué tiene que sea yo?
-Yo sabía quién eras –dijo sonrojado, bajando la cabeza-. Te vi ir a la preparatoria, recorrer el campus, sabía que eras ahijado del profesor.
-¿Entonces por qué?
-Por que cumpliría mi sueño por una noche… por lo menos –le confesó.
-Tú sueño… ¿Cuál es ese?
-¿No lo adivinas, Mamoru? –le preguntó mirándolo a los ojos- Estoy enamorado de ti, desde hace mucho… fue mi noche mágica.
Endou lo miró durante el tiempo que pudo mantener antes de bajar la mirada y sonreír de lado. Sentía como un peso se le había quitado de los hombros.
-Cuando supe toda la verdad, que de hecho fue por boca de mi padrino, lo que más me desconcertó es saber que eras un chico –dijo mirando al muchacho que por fin había vuelto a levantar la mirada-, porque aun así te encontraba demasiado lindo. Me dije a mi mismo que no podía haberme enamorado de ti, por que eras un niño y a mí me gustan las chicas… y ese detalle no le importaba a mi mente.
-No entiendo –dijo confundido.
-Que me enamoré de ti en una noche, Ichi-chan y el que seas un chico no cambió eso.
Kazemaru miró al joven frente a él con la boca abierta, antes de que Mamoru se acercara y le besara.
Las cosas no habían salido como él pensó. Creyó que al haberse dado cuenta de que era un chico, no se le abría acercado más, pero ahí estaba, sentado en esa cafetería frente al chico con el que bailó hace unas noches, pues este le había pedido que hablaran.
-No fue mi intención el molestarte la noche anterior –dijo el chico del afro.
-Pues lo hiciste –dijo tomando de su café-. Creí que no te habías dado cuenta, que había pasado desapercibido… ¿Cómo te diste cuenta? –preguntó de repente, interesado en descubrir que era eso que había pasado por alto.
-Pese a que eres terriblemente hermoso, no eras para nada femenina, obviamente eso es porque no eres una chica. Reaccionaste de manera alterada cuando alguien te tocó, las chicas suelen cohibirse.
-¿Y si hubiera sido una chica confiada? –preguntó, dejando de lado el comentario sobre su belleza, algo que siempre había tenido muy claro y que solía usar a su favor. Esta vez parecía haberle jugado en contra.
-Existía esa posibilidad, por eso actué y te di una nalgada… fue simple verdad por mentira.
Afuro lo miró con la boca abierta, no podía creer que hubiera caído en la trampa de Chae.
-Eres listo, chico –dijo sonriendo de lado mientras tomaba lo último que quedaba de su café.
-Pero me encantaría saber tu nombre.
-Afuro Terumi –dijo extendiendo una mano, como si recién se conocieran, cosa que en el fondo era así.
-Encantado.
Ambos se quedaron un rato así, tomados de la mano, sin darse cuenta de que el tiempo seguía y que ellos no se separaban.
Estaban cómodos así.
-No puedo creer que me hayas engañado –dijo el chico, golpeando la mesa con una de sus manos.
Estaban en la sala de juntas del instituto, Jirou había llamado a Genda por alto parlante antes de que este se fuera a casa, luego de su primer día en la preparatoria. El chico llegó puntual, deseoso de ver nuevamente a su compañera de unas noches atrás y su cara se contorsionó en una mueca de extrañeza al ver a Ji-chan con un uniforme de chico. Fue entonces que lo entendió todo.
-No podía seguir ocultándote la verdad –le dijo, sentado al otro lado de la mesa.
-Fui franco contigo, te conté de mi vida.
-¡Yo no te lo pedí! –le gritó parándose y quedando casi a la misma altura que el mayor- ¡Tú simplemente te pusiste a hablar!
-¡¿Y hubiera sido muy difícil decirme luego que eras un chico?!
-¡Lo estoy haciendo ahora! –gritó herido. No era mentiroso, nunca lo había sido, pero este chico parecía creer que todo lo que decía era falso-. Yo… lo lamento –dijo negando con la cabeza y dejándose caer nuevamente en la silla.
-Eres un farsante –dijo lastimado- ¡Maldita seas! –gritó furioso dándose la vuelta y apretando los puños- Me encandilaste con tu presencia, creí que eras especial, que eras simpática a la vez de hermosa… creí haberme enamorado a primera vista.
-¡Tú crees que yo no! –gritó nuevamente parándose y caminando hasta quedar frente al chico- ¿Por qué crees que decidí hablar? Me dolía mentirte y prefería que me odiaras ahora a que pasara esto, que sintieras lo mismo que sentí yo esa noche y que fue todo falso.
-No fue falso, no lo fue –dijo negando con la cabeza y levantando la vista para encontrarse con el rostro lloroso de Jirou-. No llores –le pidió secando sus lágrimas con las manos.
-Enserio que lo lamento. Nunca quise que sufrieras, pero me enamoré de tu sinceridad, de tu honestidad, de esa forma tan natural con la que te comportas.
Genda sonrió de lado y no pudo aguantarlo más, acercó al chico por la cintura y lo besó, suavemente, tiernamente, como si se tratara de la frágil chica que le acompañó en el baile.
Sakuma estaba en las nubes, nunca se imaginó que Genda reaccionaría así, que le besara y acariciara.
-Tuvimos el peor de los inicios, pero creo que puede funcionar –le dijo Genda apoyando sus frentes.
-Sí –dijo obnubilado por el beso, y las caricias en su mejilla.
-Eres hermosos, pero eso lo sabes.
-Y tú eres como un príncipe…
-Bien, eso no lo sabía –dijo sonriendo y volviéndolo a besar.
