Disclaimer: nada de lo que podáis reconocer me pertenece, todo es propiedad de J. K. Rowling. La canción que encontraréis más abajo es "Hymn for the Missing" de RED y les pertenece totalmente. Este fic participa en el Amigo Invisible 2013-2014 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Nota: Oh, estoy taaaaan feliz. ¡Te ha gustado, te ha gustado! Jo, no sabes lo nerviosa que estaba. Es la primera vez que participo y, aunque tus peticiones no eran muy difíciles, era la primera vez que escribía sobre ellas. Me alegro muchísimo de que te guste por ahora y espero de verdad que te siga gustando :DD
"Noticias"
Why did you go? I had to stay (¿Por qué te fuiste? Yo tuve que quedarme)
Now I'm reaching for you (Ahora estoy intentando alcanzarte)
Will you wait? will you wait? (¿Esperarás?¿Esperarás?)
Will I see you again? (¿Volveré a verte?)
Había cajas amontonadas por todas partes. Ocupaban casi toda la superficie del pequeño apartamento, dejando libre pequeñas zonas desperdigadas. Llevaba un par de días comiendo en el suelo, sentada en un cojín grande y mullido, acompañando la comida que traía del Caldero Chorreante con un vaso de vino. Había desarrollado un especial gusto por esta bebida durante las últimas dos semanas. Haciendo honor a la verdad, se había emborrachado más veces de las que podía contar y en una de esas, había descubierto botellas de vino más baratas que la cerveza y que no dejaban la boca como esparto al día siguiente. También había estado frecuentando más el mundo muggle.
Era impresionante lo que difería la realidad de los muggles con lo que había aprendido en Estudios. Había tenido que echar mano de todos sus conocimientos en la materia para poder moverse por el Londres muggle, pero lo había conseguido, aunque no sin cierta dificultad. El apartamento lo había conseguido en un tiempo récord de siete días, situado lo suficientemente cerca del Caldero como para ir andando, y a un precio bastante razonable, teniendo en cuenta los ingresos con los que contaba.
Su madre había insinuado que comenzase un nuevo curso en Hogwarts pero Ginny ya había recibido ciertas ofertas de trabajo, desde un puesto en el Ministerio, hasta una prueba para las Holyhead Harpies, pasando por una plaza en la Academia de Aurores. Tenía muy claro cuál de ellas iba a aceptar. No las tenía todas consigo, pero quería hacer la prueba para el equipo. Y si eso no funcionaba, buscaría algo relacionado con ello. Lo que sabía con seguridad era que no trabajaría para el Ministerio, y mucho menos como auror. Había cubierto el cupo de batallas en esa vida.
Le dio un trago al vino, y disfrutó del suave desliz del líquido por su garganta. El sabor podría ser mejor pero, al fin y al cabo, era vino barato de supermercado. O al menos eso le parecía. Todavía no controlaba demasiado bien las libras pero iba aprendiendo, con la ayuda de Hermione.
Suspiró, pensando en su amiga. Había sido brusca con ella pero Hermione no se lo había reprochado ni una sola vez. Ginny contaba los días, esperando la inminente explosión de la chica. No tenía ni los dieciocho años, había tenido que pasar por un montón de cosas, y estaba tragando un montón de basura. Hermione no tardaría en soltar toda su frustración. No podía predecir cómo o cuándo, pero sería pronto. Ginny hizo una nota mental para avisar a Ron.
Ron. Él había demostrado ser el más fuerte de todos. Estaba roto de dolor, se le veía en la cara, pero se levantaba todas las mañanas e iba a la tienda, abría y se encargaba de todo. Las ventas habían bajado significativamente pero ambos, Ron y ella, pensaban que se debía a que el ánimo no estaba para bromas. Por otra parte, él y, sorprendentemente, Percy, habían sido los únicos que la habían apoyado con la mudanza. Aún tenía que colocar muchas cosas, pero sin ellos no se sentía lo suficientemente animada como para ir adelantando trabajo. Seguramente estaba siendo la mudanza más larga de la historia.
Dio un bote cuando el sonido del timbre retumbó en el pequeño apartamento. Aún no conseguía acostumbrarse a esos cacharros.
Ron la esperaba al otro lado de la puerta.
—Hola, hermanita—Ginny sólo dejaba a Ron llamarla así—. ¿Estás ocupada?
—Claro que no. Estoy desempleada—le respondió, medio en broma. Ron sonrió un poco, eso era todo lo que podían conseguir: sonrisas cortas, pequeñas y no del todo felices.
Ginny le invitó a sentarse en uno de los cojines y le tendió un vaso con vino. Ron lo olisqueó cómicamente antes de darle un trago, nada acostumbrado a algo que no fuese cerveza de mantequilla o whisky de fuego. Ginny le observó atentamente, buscando cualquier pista que la ayudase a descubrir por qué había ido a visitarla sin avisar. Sin embargo, Ron se empeñó en ayudarla a colocar los últimos muebles (los más grandes), alegando que ya era hora de terminar esa mudanza. Ginny le dio la razón y comenzó a trabajar a su lado, preguntándose si quizá había ido a verla sin razones, por el puro gusto de estar con ella. Pero eso no le cuadraba demasiado.
No tardaron mucho tiempo, cosa que pareció decepcionar a Ron. Ginny levantó una ceja, instándole a confesar. Le había observado atentamente mientras trabajaban, había escuchado su voz tensa y algo insegura. Había pasado algo, algo que hacía dudar a Ron.
—Está bien—aceptó—. Llegó una lechuza esta mañana.
—¿Y eso es importante porque...?
—Era de Harry—soltó, sin ningún tipo de sutileza. Ginny siempre lo había preferido así, y ambos lo sabían.
—Oh—fue todo lo que atinó a decir—. ¿Qué...Qué ponía en la carta?
Se sentía ligeramente decepcionada de que no le hubiera mandado una carta individual a ella. Era una tontería, ya que no se podía decir que estuviesen juntos, pero por alguna razón, había esperado ser la primera en tener noticias suyas.
—Se está preparando para volver—respondió su hermano, muy lentamente, como si esperase verla explotar en cualquier momento—. Dice que necesita un poco más de tiempo, que no puede lidiar con todo ahora pero que no tardará mucho. Unos meses, asegura, aunque no estoy seguro de que sea verdad.
—Seguro que sí—le contradijo Ginny, aunque ella tampoco lo creía—. Bueno, Ron, muchas gracias por venir a ayudarme y a darme noticias. Saluda a todos de mi parte, ¿vale?
No había sido su maniobra más sutil, pero Ron, por una vez, captó la indirecta. Esperó a que la puerta se cerrara para tomar una nueva botella de vino y empezar a beber.
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