―Y es por eso estudiantes, que hasta nuevo aviso; todos los deportes quedan suspendidos en la secundaria Casper― explicaba el señor Lancer un lluvioso lunes por la mañana. Había pasado una semana desde el incidente de Danny Fenton en clase de gimnasia. Y desde entonces ni Sam ni Tucker habían sabido nada de su amigo.

Debido a la desaparición del joven, los rumores habían empezado a llenar los pasillos de la secundaria, unos más creíbles que otros. Algunos aseguraban que Daniel Fenton había tenido que ser intervenido debido a heridas internas graves provocadas por el potente y mortal impacto que había recibido en el juego de quemados. Otros aseguraban que el dolor lo había sumergido en un coma del que no se sabía si despertaría. Los más dramáticos, juraban que habían visto a los padres del chico vestidos de negro para asistir al funeral.

Ni Sam ni Tucker creían ninguno de los chismes de sus compañeros; pero sabían lo mismo o incluso menos que ellos. Después de que Danny perdiera la consciencia, la profesora de gimnasia había llamado a una ambulancia y se lo habían llevado a urgencias, dejando al par de adolescentes igual de confundidos y asustados que el resto de la clase. Sam había insistido en que debían ir a visitarlo, pero el miedo paralizador del amante de la tecnología hacia los hospitales había arruinado todas sus intenciones. Habían acudido a la casa del chico fantasma para asegurarse de que estuviera bien, pero cuando lo hicieron parecía que no había nadie.

Habían decidido dejar de insistir y esperar a que el adolescente diera señales de vida cuando sucedió. Uno de los sueños de la gótica se había vuelto realidad: los quemados se habían eliminado del reparto de actividades físicas de la escuela. ¿Y lo mejor? Era precisamente por las mismas razones por las que ella quería que fuese eliminado: violencia en su máximo esplendor. Desafortunadamente junto con los quemados, se había marchado todo tipo de deporte practicado por los alumnos, incluso las porristas.

Y gracias a eso había muchos alumnos molestos buscando un blanco en el cual descargar su frustración. Cuando Danny regrese, pensaba Sam; esta será su peor pesadilla. Una voz en su interior susurró: si es que regresa. Ella trató de sacarse esos pensamientos de su mente sacudiendo la cabeza. Trató de convencerse de que nadie en la historia de los deportes había muerto por el impacto de una pelota de goma, y que probablemente Fenton estaba sacando el mayor provecho posible de lo preocupados que estarían sus padres; o en el caso contrario simplemente se estaría ahogando en cuidados. Nada del otro mundo. Sin embargo, le tomó más trabajo del que pensaba: después de todo ella era su mejor amiga y como tal se preocupaba mucho por él. Más de lo que Danny jamás llegaría a saber.

Mientras caminaban por los pasillos para dirigirse a la siguiente clase del día, Tucker hablaba entusiasmado acerca de unas actualizaciones que había encontrado en internet que irían de maravilla con su PDA cuando en dirección contraria vieron al pelinegro, arrastrando los pies junto a su hermana quién parloteaba con el ceño fruncido y haciendo grandes gestos con las manos. La expresión de Danny lo decía todo: cualquier cosa que estuviese diciendo Jaz, al ojiazul no le interesaba y probablemente rogaba en silencio para que se callase.

Sam, no pudo resistirse al impulso de acelerar el paso para encontrarse con su amigo. Todavía se debatía en si debía abrir los brazos para abrazarlo o no cuando su hermana saltó en el medio de ambos con los brazos abiertos.

―Ni siquiera lo pienses― dijo ella en tono neurótico.

La chica gótica se detuvo abruptamente, haciendo que Tucker impactase en su espalda. Después Jaz se dio la vuelta y se dirigió hacia su hermano menor:

― ¿Ves? ¿Te imaginas el daño que eso te pudo haber hecho?―.

―Felicidades, Jaz. Oficialmente eres la hermana más sobreprotectora y asfixiante del mundo.―dijo Fenton con una sonrisa sarcástica.

―Búrlate todo lo que quieras, hermanito. Pero hago esto por tu propio bien― declaró solemnemente la joven.

―Si bueno ¿por qué no vas a hacer algo bueno para mí a otro lado? Se me va a hacer tarde para ir a clase― dijo el chico fantasma, luchando por quitarle a la pelirroja una de las dos mochilas que traía ésta en la espalda.

―Bien, ― aceptó ésta― pero no te muevas de la puerta cuando termine. ¿Oíste? Así podré acompañarte a la siguiente clase― después reanudó el camino, y lanzó unas últimas miradas recelosas a Sam y Tucker. Ellos solo le respondieron con miradas confundidas y sintiéndose ligeramente intimidados. Algo no está bien, pensó Manson.

―Supongo que no necesito decirles que cuando termine la clase, hay que salir corriendo― dijo Danny con una sonrisa, sacando a sus compañeros de su estado de piedra.

― ¿Qué te ocurrió, viejo?― preguntó Tuck, robándole las palabras a Sam de los labios.

―Bueno, el golpe de la pelota de Dash, provocó que las 3 fisuras que tenía en las costillas se convirtieran en fracturas.― explicó el joven mientras caminaba junto con sus amigos a la siguiente clase― Aparentemente mis peleas con Skulker tuvieron consecuencias más severas de las que pensé―.

― ¿Pero te pondrás bien, verdad?― cuestionó Sam, tratando de aparentar tranquilidad.

―El doctor dijo que estaré bien dentro de un par de meses. Me preocupa cómo eso pueda afectar mi trabajo de fantasma―.

―Lo importante es que te sientas mejor lo más pronto posible― le reprochó la chica gótica.

―Es cierto, uno nunca sabe. Unas fracturas de costillas hoy, quizás mañana sea una pierna o un brazo―exclamó el techno geek.

―Gracias por el consuelo, Tucker― ironizó Danny― Pero supongo que tienen razón. Ahora además, tengo otras cosas por las que preocuparme. El doctor les dijo a mis padres que las fisuras estaban a medio camino de sanar; por lo que llevaban ahí un tiempo. Ellos enloquecieron, poniéndose súper sobreprotectores. Culparon a la escuela y a los deportes de lo que me había pasado. Antes de que pudiera hacer algo, ellos decidieron que demandarían a la escuela.―se quejó el adolescente― Pero, gracias al cielo el director pudo contentarlos ''prometiendo'' que los deportes serían eliminados en la secundaria―éste terminó su oración con una sonrisa aliviada.

―En realidad, Danny, los deportes si fueron retirados del programa de estudios― corrigió Manson―Justo ahora, eres la persona menos favorita de todo el alumnado de Casper.

― ¡¿Qué?! Pero eso es imposible, se supone que solo lo decía para evitar una demanda―exclamó Danny sorprendido, después dejó caer los hombros junto con su ánimo― Genial lo que me hacía falta. La escuela entera me odia, mi familia se ha convertido en un grupo de neuróticos psicóticos y no puedo pelear con fantasmas hasta dentro de dos meses. ¿Qué puede ser peor?―.

El universo decidió responder el cuestionamiento del adolescente haciendo que un grito aterrado resonara en la lejanía, mientras que el aliento helado y fantasmal de Danny salía de sus labios involuntariamente.

Una avalancha de adolescentes aterrorizados inundó el pasillo en el que Fenton y sus amigos se encontraban. Éste a duras penas tuvo oportunidad de aplastarse contra la pared de casilleros, tratando de evadir golpes y empujones provenientes de los alumnos de Casper.

Detrás de los adolescentes, una hilera de aparatos electrónicos volaban a toda velocidad destruyendo y persiguiendo a todo el que se encontrara en su camino. Sin preocuparse por el dolor que representaba para él, Daniel empezó a correr detrás de los aparatos electrónicos poseídos.

― ¡Danny, espera!― gritaron Sam y Jaz al mismo tiempo, ésta última venía corriendo a todo lo que daban sus delgadas piernas. Pero ninguna de las dos detuvo al adolescente; quién mientras corría por los pasillos desiertos gritó: ¡Transformación! Y voló tratando de localizar al responsable del desastre.

Un enorme robot del tamaño del edificio hizo su aparición unas cuantas calles lejos de la secundaria Casper. A varios kilómetros a la redonda, los pobladores de Amity Park podían escuchar el inicio del discurso del villano:

― ¡Yo soy Technus, Maestro de la Ciencia y la Tecnología!―.

El cuerpo del chico fantasma empezaba a protestar en contra de tanta agitación, pero éste hizo caso omiso al dolor. En ese momento su prioridad era detener el fantasma tecnológico lo más rápido posible y devolverlo a la zona fantasma.

Technus sonrió en cuanto vio al adolescente acercarse, era más que obvio que había estado esperando pacientemente el momento de vengarse del peor de sus enemigos. Sin tiempo de detenerse a charlar, Danny se hizo intangible y se internó en las entrañas del fantasma.

Todo estaba hecho de metal, veía partes de televisores, computadoras e incluso de controles remotos; todos enlazados para crear la armadura que le daba fuerza al villano. Danny lanzó rayos a todo lo que se veía grande o importante; además de que tomó todos los cables que pudo con sus dos manos y salió hacia el exterior jalándolos todos. Los destrozos crearon un breve corto circuito que hizo que Technus perdiera el control de la armadura.

En un espasmo eléctrico, uno de los brazos del fantasma hizo un violento movimiento que terminó lanzando al adolescente varios metros hacia atrás. Éste aterrizó duramente en el concreto de la calle sin poder moverse. El dolor se hizo tan agudo que el cuerpo de Danny amenazó con perder la consciencia.

― ¿Qué sucede, niño fantasma? ¿Es qué tus poderes insignificantes no pueden derrotar al indestructible Technus? ¿Te has dado cuenta de que no eres nada comparado conmigo?― exclamó casi a gritos el genio de la tecnología. Entonces, recuperándose del ataque de Phantom; siguió destruyendo los edificios de las calles de Amity Park.

Sacando fuerzas del fondo de su ser, Danny volvió a ponerse de pie. Debía pensar rápido, pues no estaba seguro de si aguantaría llevar a cabo otro ataque como el anterior. Piensa Phantom, piensa se decía a sí mismo ¿Cómo puedes detenerlo lo suficiente para retomar fuerzas?

Entonces la idea brilló como las luces de los distintos aparatos que llevaba Technus incrustados en su cuerpo. El chico fantasma retomó el vuelo, y se las ingenió para volver a llamar la atención del fantasma de la tecnología.

Usando la menor energía posible, Danny se dirigió hacia el lago Eerie; al cual el adolescente había acudido con su padre a pescar en una ocasión. A pesar de ser muy bueno con la ciencia y la tecnología; su oponente no pareció adivinar el plan del chico fantasma y mordió perfectamente el anzuelo.

Una ventaja que tenía Phantom a su favor; era que el robot dirigido por Technus; a pesar de ser muy poderoso no era muy rápido. Cuando se encontró lo más cerca posible de la orilla, Danny lo rodeó y usando toda la energía que le quedaba, lanzo un único y potente rayo que empujó al fantasma al agua.

Éste empezó a reír a carcajadas, burlándose acerca de la ingenuidad de Danny; cuando todos los aparatos empezaron a fallar; haciendo que el robot se partiera en pedazos en poco tiempo. Maldiciendo al adolescente, Technus se hundió en el lago, y desapareció de la vista.

Viendo que la batalla había terminado, Danny aterrizó en la playa, lo suficientemente lejos de la orilla. Su falta de energía provocó que se des-transformara en contra de su voluntad, volviendo a la identidad de Daniel Fenton. Se sentía tan cansado y débil que no pudo tampoco evitar caer de rodillas sobre la blanca y suave arena. Al menos es un buen lugar para perder la consciencia se consoló a sí mismo. Apoyó las manos en la arena, tratando de permanecer despierto; pero perdió la batalla contra el dolor y el cansancio por lo que se recostó suavemente sobre la arena y cerró los ojos. Esperaba que sus amigos o su hermana lo encontraran pronto. De verdad lo único que quería era irse a casa.

Yo y mi extraña mania de dejar a Danny inconsciente cada vez que se me presente la oportunidad. XD Quiero agradecer los reviews que me han llegado, de verdad los aprecio es una manera de incitarme a continuar :') Nos vemos hasta la proxima