¡Holitas a todos! Espero que hayan pasado unas excelentes Fiestas Navideñas. No pude subir antes éste capi, porque andaba de fiestonga... jejeje (Favor no preguntar por cuánto tomé... la cabeza aún me da vueltas y dudo mucho que pueda seguir escribiendo... ¡Broma! No, no, no. He de admitir que me porté muuuuuuuy bem en estas fiestas, pero sólo en Navidad, porque tuve otros encuentros juveniles por ahí... Y ¡uf! Además¡uno fue en mi casa¡Imagínense a su amada autora virutillando el piso, encerando, barriendo, pasando la aspiradora... uu. ¡Pero lo pasé excelente! Je, je, je Con decirles que llegó hasta la policía por el ruido que teníamos). Si demoré, fue también porque la promesa dirigida a mi querida amiga Derleth hablaba sólo de subir el capi 11 antes de Navidad, pero como me convenció lo subo ahora.
Ahora, a contestar reviews. ¡Me encanta!
Yadhwira: Je, je, je. Casi todos quieren besho, besho. Me alegro mucho que te haya gustado el capi anterior, y ojalá también te guste este. ¿Así que te gustan las peleas entre Mislif y Gimli? No negaré que es algo que adoro escribir. nn. Y gracias por ayudarnos a darle vida a nuestro amado WebSite.
Eärwen Holly Eressëa¡También quieres besho, besho! Ja, ja, ja. ¿Qué es eso de que Legolas está cayendo como un corderito? Me gustó el adjetivo. Oye, con lo de la continuación de tu fic, estoy dispuestísima a ayudarte. ¿Leíste el review que te dejé sobre el último capi? Espero que sí. ¡Yo también casi lloré con la canción de Pippin en El Retorno del Rey! Pero debo admitir que se me fue todo el agua con Legolas al final. ¡Qué mino¡Uf!
Megumi Sagara 1: Gracias por tu review, y espero que este capi te llene las ganas. ¡Disfrutalo!
Dernix¿Cómo van los cursos de yoga? Ja, ja, ja. ¿Qué es eso de que Mislif se caería por el Puente de Khazad-dum. Ya me imagino a Mislif conversando con Gandalf y el Balrog durante la caída. ¿Cómo es eso de que las neuronas de Legolas están más lentas que las tuyas? Eso me parece exagerar. Je, je, je. ¡Broma! Espero que disfrutes mucho este capi, y gracias por tu review.
Berenu¡Qué rico que te haya gustado el fic! Y la reacción de Legolas es bastante sorprendente. Sólo espero que te guste este capi y me dejes un lindo review.
Cass Metallium: Qué bueno que te haya gustado el capi anterior y la nueva actitud de Legolas. Gracias por tu review y disfruta este capi.
Yuna Aoki: Ja, ja, ja. Gracias por tus palabras, espero no haberte hecho esperar mucho y... ¡yo también amo a Legolas! (Ya que mi flamante esposo es Mr. Bloom)
LegolasMirkwood: Gracias por tu review, amigo querido. Je, je, je. Si te sentiste identificado con lo del "innombrables" no negaré que pensé en ti. ¡A si que ahora eres un hombre o elfo noble que se siente nervioso por su amada Mislif! Espero que este capi te ayude a no comprar más suero en tus días de espera.
Lórien Potter: Qué rico que te haya gustado el capi anterior, y veo que también quieres besho, besho. Espero que lo disfrutes y que me dejes un preciossso review.
Mexia: Me alegra mucho que te haya gustado este fic y espero que te guste este capi también. ¡Todos quieren besho, besho!
Henar: Muchas gracias por tus palabras, y no te preocupes por no saber hacer buenas críticas, que a mí me pasa igual. Me alegra que disfrutes el fic y ojalá que este capi te guste también.
Laverna: Muchas gracias por tus palabras. Me alegra mucho que encuentres que Mislif es diferente, y no la típica Mary-Sue, porque de eso se trataba. Espero que disfrutes mucho este capi y me dejes un lindo review luego.
Alexandra: Me alegra mucho que te guste la historia, y más porque es diferente. Gracias por tus palabras y espero que disfrutes este capi.
¡Aaaaaaaaah! Y ahora lo que han estado esperando... ¡Ay, me da nervios! El nombre de este capi ya es ¡uy! Pero como la mayoría de ustedes ya lo saben, porque por influencia del Club Clo-Clo en nuestro adorado WebSite, tuve que decirlo, a fuerza de influencias y presión. Pero bueno... Mwajajaja¡igual tuvieron que esperar! (Misao se enconde debajo de la mesa) Ejem... Damas y Caballeros, les presento el... .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
CAPÍTULO 12
"LA VERDAD"
- ¿Legolas?
- ¡Joven dama!- exclamó Legolas mientras sentía cómo enrojecía su rostro, y cómo su corazón latía de manera alarmante. A lo único que atinó hacer, frente a aquella situación, en que Mislif había abierto los ojos, teniendo él su cara muy cerca de la de ella, fue a levantarse de un salto y dar un paso hacia atrás, como si la joven sufriera de alguna enfermedad contagiosa.- ¡Yo sólo iba a...! No vayas a pensar que...
Parecía ser que Mislif no se había dado cuenta de lo ocurrido, pues sonreía con alegría y ternura, y asimismo saludó.
- Me da mucho gusto volver a verte, querido Legolas.- dijo.
- Yo..., yo también me alegro mucho.- balbuceó el Elfo.
- ¿Cómo estás¿Te pasa algo?
- ¿A mí...¿Por qué habría de...¡Oh, es sólo que estoy feliz de... de verte bien!
- Vaya... Gracias.- sonrió Mislif, arqueando las cejas.
Legolas suspiró. Se sentía como un idiota. ¿Por qué se comportaba así, si estaba frente a su única amiga...? Amiga... Sin darse cuenta, sus pensamientos volaron en torno a esa simple, pero profunda, palabra. Pasados unos segundos de rápida meditación, se obligó a sí mismo a volver a la realidad.
- ¿Cómo te sientes? Lle tyava quel? (¿Te sientes bien?)- preguntó.
- Bien. Muy bien.- contestó Mislif, pero su temblorosa voz, por la aún presente punzada de dolor, indicó lo contrario.
- No, no lo estás.- sentenció bruscamente el Elfo.- Escucha Mislif- comenzó a decir, paseándose por la estancia -, lo que ocurrió en Moria no debe ni permitiré que se repita.- la joven lo miró fijamente, y su entrecejo se frunció.- Yo debí...¡yo debí protegerte! Todo esto es culpa mía...
- ¿Razonaste lo que acabas de decir?- replicó Mislif fríamente sorprendida.- No quiero ser descortés ni malagradecida, pero nadie te ha impuesto u obligado que me protejas. Es un tema que lo hemos conver... discutido muchas veces.
- Lo sé, pero...
- ¿Pero qué?
- Mislif, yo sufrí, todos sufrimos, cuando te vimos herida y no quisiéramos que te arriesgaras a que vuelva a ocurrir.
- Porque no ocurrirá.- repuso la joven tajantemente.
- Eso no lo puedes asegurar.- dijo Legolas mirándola fijamente a los ojos.- Mislif, estuviste a punto de morir envenenada y de perder tu brazo. No estoy dispuesto a que una situación como ésta se vuelva a repetir, porque estoy seguro que no contaríamos con la misma suerte de llegar a un lugar como éste.
- ¿Qué piensas hacer entonces¿Enviarme a casa, donde, por cierto, no me volverías a ver nunca más?- trabajosa, pero decididamente, Mislif logró sentarse en la cama.- Sabes que no lograrás apartarme de esto, pues ni Elrond lo hizo.
- Elrond no te tiene el mismo cariño que yo.- replicó Legolas para sorpresa de la joven y suya. ¡Qué estaba diciendo!- No tengo pensado hacerte recorrer un viaje sola hasta tu casa sólo para que te sigas arriesgando.- siguió decidamente.- Joven dama, pienso que lo mejor sería que te quedaras aquí, en Lothlórien.
- ¿Quedarme?- exclamó Mislif ya molesta.- ¡No tienes ningún derecho a obligarme a eso! Sonará fuerte, pero no eres quien para venir a negarme algo. Mi madre está en Pueblo Gris, muy lejos de aquí; y mi padre está... muerto. Soy libre de hacer lo que más me convenga...
- ¿Y esto te conviene acaso?- interrumpió Legolas molestándose también.- Reflexiona lo que estás diciendo. Dices que tu madre, quien es la única que podría negarte algo, está muy lejos, pero ¡sólo porque tú le desobedeciste! Acéptalo, ni siquiera acatas las órdenes de tu madre.
- Eso no es asunto tuyo.- susurró Mislif tajante.- No vas a conseguir dejarme aquí, y lo sabes. Sabes perfectamente que pararte aquí a decirme todo esto es una pérdida de tiempo. Trataste de llevarme a casa una vez, y no lo conseguiste. Intentaste dejarme en Rivendel, y tampoco te resultó. Y créeme que menos lo hará ahora. Estoy bien, eso es lo que cuenta. Además¡debo tomar venganza por esta herida¡Nadie me hiere sin quedar con su paga!
- No seas inmadura¿quieres?
- No lo estoy siendo, y discúlpame por no tener la sabiduría de un Elfo.- murmuró la joven.- Legolas, acepta que te ves ligado por obligación a mí, y a protegerme contra tu voluntad. Estoy segura que quieres que me aleje sólo para que desempeñes tu misión con libertad, pero yo no te pedí que me protegieras, sólo porque soy joven y...
- ¡No empieces con eso mismo! Ya me lo dijiste en Moria, y no fue agradable.
- ¡Entonces, déjame en paz!- exclamó Mislif.- No sé qué te propones con estas órdenes, que, desde ya, no tienen un fundamento coherente.
- ¿No te parece coherente tratar de salvarte la vida?
- ¡Claro que no!- contestó Mislif, poniéndose de pie, mientras se sujetaba la herida con el brazo derecho. Legolas intentó en vano hacerla volver a la cama, pero sí logró que ella le dijera.- ¿Por qué soy yo más importante que tú es esta Tierra Media¡Eres el Príncipe del Bosque Negro! Además, ya eres demasiado importante para mí y no quisiera perderte ni que te lastimaran, porque nadie asegura que el próximo herido no serás tú.
- Tú también me importas mucho.- murmuró Legolas sin despegar la vista de los verdes ojos de ella, y sintiendo una aceleración en su corazón.- Por eso mismo es todo lo que te he dicho, porque me preocupo mucho.
- ¡Por Elendil¡Pero no es lo mismo que la necesidad que tengo yo de estar junto a ti!- dijo Mislif, sin medir sus palabras.- Si yo soy importante para ti, tú lo eres mucho más para mí. Y si es por el miedo a perderme, yo temo aún más alejarme de ti, Legolas. Además dijiste que por mí te preocupabas, pues entonces yo dependo de lo que a ti te ocurra. Así que no te sientas con el derecho de decirme que debo quedarme aquí y ser sensata, porque para eso yo podría decirte lo mismo, y tal vez de peor manera.
Legolas contuvo el aliento y arqueó las cejas, a la vez que sus ojos se abrían mucho más. ¿Las palabras de Mislif había sido una declaración de...? No, nada de eso. No era verosímil una cosa así. Sin embargo, sintió que enrojecía ligeramente. En aquel momento la joven se había vuelto hacia afuera, miraba las hojas de los árboles. Ella cerró los ojos tratando de evitar con todas sus fuerzas romper a llorar. No era la forma en que le hubiera gustado comunicar a Legolas sus sentimientos: con un arrebato. La brisa que le acariciaba el rostro la ayudaba a respirar mejor y a tranquilizarse, pero quería evitar, por todos los medios, mirar hacia atrás.
No tuvo que esperar mucho, porque Legolas, casi sin darse cuenta había bajado del flet. Mislif suspiró con pesadumbre, se dirigió a la cama y se sentó en ella.
- No voy a llorar.- se dijo con voz temblorosa.- No ahora...
Joven dama... Estrella del Norte... Mislif... Palabras como estas pasaban por la cabeza de Legolas, quien acostado sobre una suave hierba repasaba mentalmente todo lo ocurrido. Tal vez..., tal vez sólo había sido su imaginación, ella no había querido decir nada más. ¡Claro que no! Era Mislif, la joven más anti amor que podía existir. ¿O no? Él la consideraba una amiga, incluso le había dicho que la veía como a un igual; pero analizando, él siempre la había tratado como a una niña pequeña, aunque muchas veces demostraba serlo; pero, aún así, se dio cuenta que no era como cualquier otra joven. ¿Cómo iba a serlo, si había sorprendido a todos quienes la conocían! Incluso a aquellos elfos que le daban pocas espectativas de despertar. Legolas sabía que ella era muy especial para él. "Su joven dama."- sonrió.- Ella y sus palabras..., de la noche anterior, le habían servido para darse cuenta de esto. Nunca pensó que ella sentía todo aquello que le dijo, y le turbaba de cierta forma, pues jamás se lo esperó. Debía hablar con ella, ya que la había dejado muy triste en el talan. Si se deprimía era posible que la fiebre le aumentara.
Cuando al fin se decidió a subir a verla denuevo, una opresión en el pecho lo hizo sentirse nervioso nuevamente, pero la relegó a un segundo plano. Lo que le importaba ahora, y sobre todas las cosas, era hablar con Mislif.
A la mañana siguiente, que era fresca y tibia, encontró a la joven sentada en la cama, y parecía no haber notado su presencia. Legolas sintió que una especie de niebla, una oscura niebla, los separaba.
- Joven dama...- dijo con voz baja. Ella no alzó la cabeza. Entonces, Legolas abrió desmesuradamente los ojos, pues vio una gran mancha roja en el hombro izquierdo de ella.- ¡Mislif!- exclamó asustado, acercándose a la joven. No consiguió respuesta. Parecía ser que ella se había quedado petrificada de pronto. Se sentó a su lado y la rodeó con un brazo, pero tampoco hubo respuesta o movimiento por parte de Mislif. Al levantarle el rostro con una mano, pudo ver que unas lágrimas corrían en sus pálidas mejillas, pero sus ojos seguían cerrados.- ¿Joven dama...?- dijo con un hilo de voz.
- Discúlpame... Legolas...- balbuceó Mislif con una voz lejana, suave, visiblemente herida, triste y cansada.- Pero... ya no puedo más...- pareció caer desmayada, pero a los pocos segundos movió la cabeza. Inconscientemente, la joven seguía luchando contra aquella enfermedad.
- Descansa.- susurró Legolas estrechándola contra su pecho con intensidad. Se había asustado demasiado con las palabras de Mislif, pero estaba decidido a quedarse a su lado hasta que mejorara. Pasaron los minutos y, sin darse cuenta, apoyaba su cara con la de ella. Aquella fragancia suave volvía a hacer efecto.- Gracias por tus palabras, las de anoche.- se oyó decir.
No esperaba oír una respuesta, pero la obtuvo.
- Sólo fue... una muestra.- una débil sonrisa asomó en sus labios.- Significas mucho más que aquello para mí, Legolas. Y no sólo te quiero como a un amigo o como a un hermano; es algo mucho mayor, si sabes a lo que me refiero...- hablaba con voz lenta y dulce.- Un día, en Rivendel... me preguntaste qué era lo que me tenía preocupada, y yo recuerdo que te contesté que me había enfermado de algo, pero que te lo diría tal vez más adelante. Aquel no era el momento de decirte todo eso..., pero éste lo es.- hizo una pausa.- Pero sé... que es tan sólo un sueño estúpido e infantil mío, pues tengo muy presente que nuestras razas son diferentes, y que tú..., pues... no sientes lo mismo...
Legolas quedó mucho más sorprendido que antes, y se tomó un tiempo para volver a hablar. Buscó cuidadosamente las palabras.
- ¿Cómo lo sabes?- replicó finalmente sin sentir vergüenza.- ¿Cómo sabes si mi afán por protegerte no es sino una excusa para asegurarle la vida a la persona que más amo?
Mislif abrió ligeramente los ojos. Ya no sonreía y la tristeza estaba muy marcada en su rostro. Levantó con dificultad una de sus manos, y fue a posarla en la cara de Legolas, a la cual acarició con dulzura.
- Sé muy bien lo que digo.- murmuró con voz temblorosa, como si evitara llorar.- No me digas más palabras dulces ni trates de ser cariñoso conmigo, por favor, porque sólo consigues hacerte sentir más lejano. Es curioso... tan cerca y tan lejos, a la vez...
- ¿No hay...¿No hay forma de cambiar ésta situación?- preguntó Legolas.
- Sólo cambiaría, para ti, si yo me marchara..., pero no cambiaría para mí, a menos que aparezca alguien de quien enamorarme..., cosa que dudo mucho.
- Mislif¿por qué no piensas bien todo esto? Tal vez estás... tal vez te sientes atraída por una sombra, una imagen que tienes de mí.- Legolas hizo una pausa.- Nos conocemos hace tan poco, que no hemos tenido mucho tiempo para conocernos realmente. Sólo sabemos, el uno del otro, lo que hemos visto durante éste viaje.
- ¿Y cuánta diferencia puede haber?
Se oyeron pasos que subían por la escalera de entrada, y por el agujero apareció Aragorn.
- Buenos días.- saludó.- ¡Mislif! Qué gusto me da verte despierta. Tienes... tienes sangre en el hombro. Hay que limpiarla. Legolas...- miró a su amigo, quien se levantaba.- ¿Pasa algo?
- No, nada.- contestó el Elfo algo molesto.- Voy a..., voy a bajar. Enomentuvalve, lisse oloori (Nos vemos, dulces sueños).- besó la frente de Mislif y salió del flet.
- ¿Qué le pasa?- preguntó Aragorn ceñudo acercándose a la herida de la joven.
- Se está sientiendo presionado.- contestó Mislif como si estuviera lejana.
- ¿Hablas de...?
Mislif lo miró fijamente. ¿Sabría algo Aragorn? Podría ser. Siempre lo había considerado como una persona muy inteligente.
- Supongo que ya lo sabes.- dijo finalmente.
Aragorn suspiró.
- Entiendo que se sienta presionado. Es una situación muy delicada.
- Yo nunca quise que pasara esto.- dijo Mislif.- Él ha tratado tanto de evitarme sufrimientos y riesgos, que se siente presionado a hacer lo mismo ahora..., pero sabe que no es posible. Legolas... no siente lo mismo que yo, pero aún así está dispuesto a encontrar la forma de evitarme algún dolor. Yo no quiero que lo haga, Aragorn. Por favor... habla con él.
- Haré lo que pueda.
- Le dije lo que sentía y... trató de hacerme creer, y a sí mismo, el hecho de que me protegía por ser yo la persona que más amaba. Aunque... no es cierto. Se preocupa por mí, pues me ve joven, amiga suya, pero nada más. No quiero que... cometa una locura.
- No puedes saber si es una locura. Eso lo dirá el tiempo, Mislif.- dijo Aragorn, y la joven pudo ver cómo un brillo asomaba en sus ojos. Mislif supuso que sería por lo que había oído sobre él y Arwen, hija de Elrond.
- ¿Amar obligadamente a alguien no es una locura?
- No, pero pensé que te referías a la diferencia de razas.
- Si fuera por eso yo nunca me habría fijado en él.- replicó Mislif.- No me interesa la diferencia de razas. Estoy segura que hasta podría enamorarme de Gimli... Bueno, nunca tanto.- rió tristemente.- ¡Ay, Aragorn!- suspiró.- No quisiera haber despertado sólo para que esto ocurriera. Debo hacer algo.
- Trata de descansar un poco ahora, y luego veremos qué hacer, si es que en algo puedo ayudar.- propuso Aragorn levantándose.- Tu herida estará mucho mejor si no mueves el brazo. Ahora, descansa. Adiós.
- Muchas gracias.- dijo Mislif, pero no pudo dormir, aunque quiso. Al cabo de un rato, entró la dama elfa que cuidaba de ella.
- Joven dama, se ve usted mucho mejor ahora.- saludó sonriente.- Dentro de poco tendrá la dicha de conocer Lothlórien. Estoy segura que quedará maravillada, pues es lugar hermoso.
- No me cabe duda.- asintió la joven, pero sus pensamientos estaban muy lejos de ahí.
- ¿Qué te pasa, Elfo? Cualquiera diría que la chiquilla ha muerto.- rió Gimli.
- No bromees con eso.- gruñó Legolas. Ambos estaban paseando por un jardín de flores elanor. Lo amarillo de sus pétalos brillaba bajo la luz pálida del Sol.
- De verdad¿qué te pasa?- insistió el Enano.
- Nada...- suspiró Legolas.- Gimli..., si yo te contara algo...¿no te reirías y lo guardarías en secreto?
- Claro. No tengo muchas ganas de reír de todas formas.
- Mislif... me ha dicho que está enamorada de...
- ¿Lo hizo? Bueno, ya era hora.
- ¿Qué...?- exclamó Legolas estupefacto.- ¿Tú lo sabías?
- Los Enanos nunca hemos sido eruditos en amor, pero esto era visible para cualquier ojo desde la Montaña Solitaria. Y no sólo de parte suya...
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, me parece que tantos abrazos, miradas, palabras dulces, cuidados y otras muestras de cariño no las tendrías con cualquier otra mujer.- dijo el Enano, tratando de parecer indiferente.
- No, pero...
- ¡Pero nada!- interrumpió Gimli.- Nunca creí que diría esto, y menos en favor de esa chiquilla, y no seré el mejor para decírtelo, pero debo hacerlo.- se aclaró la garganta.- Vas a tener que decidir, Legolas, y tienes dos caminos. Uno, es quedarte a su lado y...
- Fingir que la amo.
- Bueno, no... Dicho de otra manera, más sutil, quédate a su lado y trata de darle una oportunidad, puesto que ya hay mucho entre ustedes en juego. Y el otro camino es..., pues..., olvidarte de ella y dejarla aquí, a menos que ella no quiera.
- No quiere.
- Era obvio. Pero no puedes obligarte a quererla tampoco.
- Es que... no siento que lo dices sea tan cierto. No creo que... que me esté obligando.- se separó de Gimli para poder pensar con más claridad. Llegó hasta unos árboles y se sentó al pie de uno. ¡Quería hacer algo! Pero¿qué? No podía amar a Mislif a la fuerza, porque sería una ofensa para ella; además no era lo que Mislif quería. Necesitaba hacer algo, algo que le sacara aquella desesperación que sentía en el pecho y que nunca antes había sentido. De pronto, una voz suave, una voz que había oído días antes, pero que de momento no recordó; dijo en su cabeza:
"¿De verdad no sientes nada por ella¿Nada? Analiza, Legolas, analiza. Puede que no tengas todo el tiempo que te gustaría para hacerlo, pero recuerda los momentos junto a Mislif. ¿No te has sentido, acaso, feliz a su lado¿No has sentido la necesidad de estar junto a ella?"
"Ella es Humana", respondió otra voz, más triste.
"¿Y qué, le replicó la primera¿Acaso no le dijiste una vez que la veías como una igual, a pesar de que veías a otros de tus compañeros como verdaderos niños?"
"Pero sigue siendo Humana."
"¿Tanto te incomoda eso, Legolas? Analiza todo esto, te repito, o perderás la que podría ser una oportunidad única para tu inmortal vida."
"¡Acabas de dar con otro punto!- replicó la otra voz.- Ella es mortal. ¿De qué me serviría estar a su lado, si la perdería en poco tiempo?".
Y la otra voz dijo rápidamente: "¿Y quién te asegura que no la perderás en esta guerra...?"
Era cierto. Aquella voz tenía razón. A pesar de que sabía que la perdería algún día, nadie le aseguraba que ella no moriría en esa guerra, acabando con aquel sueño joven... demasiado pronto. La recordó, casi sin intención, fijándose, de nueva forma, en sus alegres ojos verdes, su suave cabello rojizo, su bello rostro, su sonrisa dulce y cuerpo de... mujer.
"No es la niña que muchos ven en ella", se dijo. Se dio cuenta de lo que decía y enrojeció. ¿Qué pasaba¿Por qué todo aquello? Sentía que el corazón le latía rápidamente y su opresión en el pecho crecía. De pronto, necesitó verla..., tocarla, tal vez porque sentía que podría desaparecer... Quiso abrazarla, estrecharla entre sus brazos o algo¡lo que fuera! Pero rápidamente se dio cuenta que si se dejaba llevar por sus impulsos lo más probable era que perjudicaría la situación y con eso a la Misión de la Comunidad del Anillo. Finalmente, se dijo que lo mejor sería esperar...
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¡Al fin pasó algo romántico! Me siento realizada, o por lo menos el inicio de mi realización personal... ¡Pero no crean que esto será todo¡Para nada! Se pondrá mucho mejor... o al menos eso pienso. Pero para continuar necesito saber sus opiniones con algún review, o por mail. (¡Mi alimentación literaria!)
Bueno, espero que les haya gustado, porque me emocioné mucho escribiéndolo. ¡Snif! (¡qué sentimental!) Aunque espero poder hacerlo mucho mejor.
Tal vez a más de alguien se le habrá hecho más o menos corto este capi, pero si juntaba éste con el que viene (el 13) habría sido muy laaaaaaaaaargo. Así que de antemano me disculpo por eso, porque sé que alguien más se unirá al Club Clo-Clo para lincharme por la demora y por lo cortito. Pero... ¬¬ piensen que lo hice con cariño... Je, je, je.
¡Nos vemosss! x Y no olviden visitar nuestro amado WebSite ()
