Cpítulo 5

Todo estaba saliendo de acuerdo al plan. Nada podría borrar de su cara la maliciosa sonrisa que el mitad fantasma había tenido todo el día. Aquella había sido la mejor mañana que había tenido en años.

Acaba de arreglarse después del desayuno, cuando Masters se dirigió a su laboratorio no tan secreto en el sótano de su enorme mansión. Una vez allí, el holograma mejorado de Maddie le dio los buenos días y le informó con voz dulce como se había detectado una presencia masiva fantasmal en la ciudad de Amity Park.

Intrigado, el cuarentón se dispuso a investigar más al respecto por lo que se aventuró a la zona fantasma. No podía ocultar el hecho de que se sentía nervioso y tenso; ya que en ese lugar no era precisamente la persona más querida por sus compañeros fantasmas.

Increíblemente, Plasmius no tuvo ningún incidente ya que el lugar se hallaba vacío. Con una profunda curiosidad picando en su ser; él se arriesgó a salir por el portal Fenton y espiar en persona a la familia de la mujer de sus sueños. Cuán grande sería su sorpresa al toparse con cierta escena en la cocina familiar; en la que Daniel estaba siendo vendado en la región torácica por las delicadas y gentiles manos de su madre.

El adolescente, además de rojo de vergüenza; se notaba adolorido y con unas profundas ojeras debajo de sus ojos azules. Una vez Maddie terminó de apretar los vendajes, ella ayudó a Fenton a ponerse su habitual camiseta blanca. Y mientras le recordaba por milésima vez que debía tomar sus pastillas analgésicas en el almuerzo, apareció su hermana pelirroja con las llaves de la camioneta Fenton lista para llevar a su hermano a la escuela.

Plasmius sonrió. Toda su vida había vivido con la frustración de que todos sus planes habían fracaso. Si bien, era uno de los hombres más ricos del país; ninguna suma de dinero llenaría el vacío que dejaba en su corazón la mujer que amaba; quién se había casado con su mejor amigo.

Vlad Masters había lidiado con eso durante años, y por un momento, al ver que el fruto del matrimonio Fenton era igual que él; vio su oportunidad de hacer de Daniel su hijo, de tener un vivo recuerdo de Maddie y entrenarlo para llegar a ser un gran y poderoso fantasma. Sin embargo; el adolescente había resultado ser un idiota cabeza dura; más terco que una mula y más fiel que un perro. No había existía ningún motivo que lo arrastrara hacia los brazos de Plasmius. Había peleado con él durante meses, y no tuvo éxito alguno en hacer al chico cambiar de parecer.

Pero ahora, tenía su plan maestro en acción; aquel que le daría la oportunidad de vengarse y obtener lo que él siempre había querido. Un par de horas atrás, Vlad Plasmius había secuestrado al trío de secuaces con los que contaba Daniel Fenton. Eso atraería al adolescente como el oro atrae a los avaros; quién encontraría la manera de dar con ellos. Una vez que los 4 jóvenes estuvieran reunidos, acabaría con sus cortas vidas. Le dejaría saber a los Fenton que un malvado y atractivo fantasma había sido el responsable de la tragedia.

Maddie, rota en mil pedazos por las muertes de los frutos de su amor; buscaría consuelo en alguien que no fuese su esposo, al que culparía debido a su enferma obsesión con los fantasmas. Y cuando eso sucediera, Vlad Masters estaría listo con los brazos abiertos, y su corazón lleno de amor y comprensión sanadora.

El hombre de cabello gris fantaseaba con el futuro que parecía construirse ante sus ojos. Después de un tiempo, una vez que ella estuviera recuperada; se daría cuenta del tiempo que perdió al lado del idiota de Jack; se casarían y serían felices. Le daría a Vlad un hijo propio; quién heredaría sus poderes y se convertiría en el orgullo de Masters. Y todo estaba a solo de unas cuantas muertes de distancia. Nada ni nadie se meterían en su camino; todo volvería a estar en su sitio, como siempre debió estar.

En cualquier momento llegará…en cualquier momento.

Volar jamás se había vuelto tan difícil. Si bien, a Danny le encantaba volar de vez en cuando solo por las noches, sin nada en su mente más que el aire pasando por entre su cabello y la sensación de flotar ligeramente por entre las nubes; ahora su más grande diversión se había convertido en un martirio.

Escapar a sus padres había sido un logro digno de un premio; pues en medio de su pánico, los intentos de encontrar a los secuestrados y las discusiones con los padres de Sam y Tuck; había sido casi imposible encontrar un momento para escabullirse. Y ahora por fin en el aire; deseaba con todas sus fuerzas tomarse un descanso y comer un helado.

Pero no se detendría hasta dar con aquel fantasma que se había metido con sus amigos. Decidió que era una buena idea empezar a buscar pistas en el lugar de los hechos por lo que se dirigió por segunda vez en un día al centro comercial.

No le faltaba mucho para llegar cuando su aliento helado escapó de sus labios anunciando malas noticias. De todos los rincones, de cada edificio, cada ventana, del mismo suelo empezaron a emerger los habitantes de la zona fantasma que se habían dado a la tarea de adueñarse de la ciudad.

Cómo cada vez que se reunían en un mismo lugar, Skulker dio un paso al frente con una socarrona sonrisa en su rostro metálico. Por una razón hasta el momento desconocida para Phantom; era el cazador el que siempre se encargaba de darle voz a la opinión de sus compañeros.

―Nos volvemos a ver, chico fantasma― dijo el casi susurrando, con su perturbadora voz suave.

― ¿Qué es lo que quieren? ―cuestionó el joven mientras su mente trabajaba a mil por hora buscando una salida.

―Creo que es bastante obvio; queremos tu cabeza en nuestra pared― le contestó.

―Y haremos una competencia para ver quién se queda con el trozo más grande― intervino Ember Mclain, la hermosa cantante de cabello de fuego.

El círculo alrededor del mitad fantasma se fue cerrando, todos los presentes saboreando la dulce miel de la venganza, el deseo de hacer pedazos a su enemigo. Fenton tomó la primera opción que se le vino a la mente, se volvió intangible, atravesó las paredes del círculo y voló a toda velocidad alejándose lo más posible del lugar.

El cuerpo entero del fantasma dolía infernalmente pero no se detuvo. Detrás de él un extenso rastro de fantasmas luchaba para llegar primero a su presa. En un intento desesperado de perderlos, Phantom empezó a zigzaguear entre las calles de la ciudad, tomando inesperados y cerrados giros. Sin embargo, el movimiento le jugó en su contra cuando se topó cara a cara con un callejón sin salida.

Todavía no empezaba a dirigirse hacia arriba para esquivar el muro cuando el rasgueo de una guitarra resonó en el aire; enviando ondas de energía que hicieron que Danny se impactara contra la pared. Un segundo más tarde, toneladas de fantasmas lo empujaron hacia el interior del edificio, sin siquiera molestarse por hacerlo intangible y ahorrarle el dolor.

Entonces se estrelló contra el suelo, perdiendo el control sobre sus poderes. Aturdido, no pudo evitar transformarse de nuevo en humano, quedando completamente indefenso. Pronto sus manos y sus pies se vieron atados por las plantas trepadoras de Maleza, una red atrapa fantasmas de Skulker terminó de inmovilizarlo.

Cuando el pelinegro abrió sus ojos, observó la masa de ectoplasma verde que remolinaba a su alrededor hambrienta. Era su fin. Nada quedaría de él cuando ellos terminaran de satisfacer su necesidad de venganza. El joven cerró los ojos de nuevo, y rogó a cualquiera que pudiera escucharlo, que hiciera su muerte rápida e indolora.

― ¡Danny estará aquí en cualquier momento y acabará contigo!― le gritó por décima vez Jaz a Vlad Plasmius.

Éste la ignoró por décima vez, aumentando su sonrisa conforme la desesperación de los jóvenes era más evidente. El hombre sabía que con esas heridas Danny no llegaría pronto, si es que llegaba en absoluto. Probablemente los fantasmas no dejarían escapar al chico con tanta facilidad.

Masters, para pasar el rato, ideaba la manera en que mataría a sus rehenes. Si bien usualmente le gustaba dejar un toque de dramática elegancia a todo lo que hacía; pensaba que por esa ocasión era mejor ser discreto y práctico para no levantar sospechas. Estaba concentrado en sus pensamientos cuando unos golpes estruendosos empezaron a escucharse desde el portal fantasma del multi-millonario.

Eran golpes sordos, muy fuertes. El villano sonrió. Parecía que el tiempo había llegado. Se acercó al portal para abrir educadamente la puerta a su invitado; cuando este decidió abrirse paso por la fuerza. La puerta de metal salió volando en una nube de chispas y ectoplasma. Entonces un enorme y feroz perro espectral se hizo presente en medio del laboratorio Masters.

En su hocico chorreante de baba, colgaba algo parecido a un muñeco de trapo que se bamboleaba de un lado a otro conforme el perro lo sacudía violentamente. Impactado, el mitad fantasma se acercó cautelosamente al canino, que se mantenía en posición de ataque, gruñendo y mostrándole los dientes.

Sin hacer movimientos bruscos, Vlad miró más de cerca el juguete que tenía Cujo en la boca. Entonces vio la sangre. Y el traje negro y blanco. Y el cabello blanco platino. No tardó mucho en juntar todas las piezas y darse cuenta que el muñeco era en realidad el cadáver de su archienemigo: Danny Phantom.