¡Holitas a todos! Espero que estén muy bien y discúlpenme por la espera. Bueno, bueno, después de tanta azúcar, miel, manjar y cosas dulces del capítulo anterior, tengo el agrado y honor de mostrarles este nuevo capi. Su título es una especie de juegos de palabras, de sonidos de palabras mejor dicho. Ahora, antes de agradecer sus reviews de siempre, quiero contarles que el próximo capi (no este) será el que les hablé, que tiene dos partes y será laaaaaaaargo..., ya les explicaré por qué. Y ahora... ¡a contestar los preciosssos reviewsss!
LegolasMirkwood: No llores, amigo mío, porque si no, no podrás leer este capi... Jojojo. Bueno, gracias por perdonarme y espero que te guste este capi, porque tiene cosillas para que te comas las uñas (te conozco, por eso lo sé).
Eärwen O-Ren Ishii: Me alegra no ser al única que se ríe de sus propios chistes, es un consuelo... Me alegra que te haya gustado el capi, en especial lo de Gimli y Mislif, porque lo hice pensando en ti, en Dernix y en Yadhy. Bueno, y si quieres saber sobre el triángulillo Éomer-Mislif-Legolas, sólo lee este capi. Jojojo
Cass Metallium¿Así que fue un capi soberbio? Mmm... sí, tal vez sí, pero espero que también te guste este, porque sé que habrán partes que te gustarán. ;)
Candy Bloom¿"Qué Pikachu"? S... Nunca había escuchado (o leido) eso. Jejeje, pero me alegra que te haya gustado este capi y el que leerás también.
-Ëarwen-: Gracias, gracias, gracias... Lo sé... Jojojo¿se e hizo cortito? Y eso que era algo largo... Mmm... Jejeje¿no me digas que babeaste tu pantalla del pc? Ojojo, gracias por tus palabras con respecto a la redacción de los momentos pink de este fic, me esfuerzo, créanme. Okiles, espero que te guste este capi y que sigas colaborando con nuestro amado website.
Kmila: Jejeje, Mislif dice que gracias por tus palabras de orgullo y se alegra que haya alguien más que la comprenda. Sí, sí, lo sé, Legolas es pechocho. Bueno, ojalá que te guste este capi también.
Katita Okidoki: Eeeh... ¿tengo que responder a todas las preguntas...? Es que... pues... Yo... Sí, Hasym... ¿Las vacas...? Yo... Bueno... ¿Gildor...? Eeeh..., espero que disfrutes mucho este capi y que sigamos colaborando con nuestro amado website. Jejeje
Dernix¡Amiga de orégano! Sí, sí, pensé en ti en las escenas de Gimli, porque supuse que pondrías algún comentario de ellos. Con respecto a lo de Gildor, bueno, ya verás... Y lo del nuevo triángulo está ante tus ojos, solo lee (y espero que te guste)
Yuna Aoki¿Tú querer más beshos? Pues sólo tener que leer este capi new. No te preocupes por lo de los reviewsss... más vale tarde que nunca, ese es mi lema. XD
Lórien Potter: Bueno, bueno, me alegra que te haya gustado el capi anterior, amiga, y ojalá este también. Pero si quieres saber lo del triángulo y de Gimli, debes ver la pantalla de tu pc y leer. Jojojo...
Gary Lupin: Sí, sí, lo sé, fue muy rosa, pero ¡vivo con eso y me gusta! Bueno, espero que te guste este capi y que me dejes un review a pesar de tu pesado y cruel oficio. XD
Lady-Eloane¿Te daba flojera¡¿Flojera...¡Snif...¡Buaaaaa...! (Misao se desploma a llorar sobre la mesa, y con la cabeza en el teclado para a escribir sklfjsklfjpoweir'w3403rfc3p´R H0T04 3W0...) Oh, perdón, perdón... Pero bueno..., gracias por tu review y ojalá que te guste este capi.
Okiles, ya sin más (me dejo de molestarlos), les presento este...
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CAPÍTULO 18
"HACIA ISENGARD"
- Buenas noches, joven dama.- se despidió él, dándole un dulce beso.- Descansa.
- Tú también. Buenas noches.- sonrió ella acariciándole el rostro.
Théoden con su escolta de caballeros y Gandalf y sus compañeros se habían detenido a descansar, luego de cabalgar varias horas, en dirección a Isengard. En aquel momento habían levantado un campamento cerca del lecho del Río Isen. Para el Rey fue levantada una tienda, mientras que los demás durmieron en la hierba; aunque a los miembros de la Compañía del Anillo no les importó en lo más mínimo.
Mislif, como algunos otros, fue de los que no pudo dormir. Había una extraña tensión en el aire. Estaba pesado y se podría asegurar que aquello provenía de los árboles del extraño bosque que había aparecido aquella mañana cerca del Abismo de Helm y del Folde Oeste de Rohan.
Unos centinelas prendieron unas fogatas, y se dispusieron a hacer su guardia. Mientras que Mislif, en silencio, porque no quería ser vista ni oída, se levantó de su apartada "cama" y fue a caminar por el lugar, sin alejarse mucho. Un centinela la vio, y ella tuvo que explicarle que sólo deseaba caminar; así que el hombre le dijo que bien, pero que no se alejara mucho.
- Como si quisiera perderme tan cerca de Isengard.- dijo la joven en voz baja, mientras se alejaba entre la hierba.
Llegó hasta unos árboles, y decidió sentarse, para pensar, en un tronco caído. ¡Todo era tan extraño! Tanto, que casi le costaba creerlo. Le era tan extraño, y la fuerza de la costumbre aún no se doblegaba a tomar como normal el hecho de que Legolas podía acercársele y besarla en cualquier momento. Mislif aún se ruborizaba cuando aquello pasaba y se sentía nerviosa, como cuando lo había conocido. Recordando... ¿hace cuánto se conocían? Varios meses..., pero no podía contarlos. ¡El tiempo había pasado tan extrañamente! La joven recordó cuando Hasym le había presentado a Legolas. ¡Se veían tan lejanos aquellos días en que Mislif sólo deseaba viajar por viajar! Nada de preocupaciones ajenas a ella, sólo no volver pronto a Pueblo Gris. En cambio, ahora se hallaba metida en una guerra que prácticamente no tenía qué ver con ella. Pero Mislif sabía muy bien que no podía decir algo así, puesto que también estaba luchando por proteger a Pueblo Gris. ¡Si supieran aquellas mujeres, que rumoreaban sobre Mislif, y cuchicheaban cualquier "anormalidad" en el comportamiento de una señorita con su madre, lo que estaba haciendo Mislif por ellas, se les habría caído el pelo! Le deberían más que la vida.
Mislif sonrió en la oscuridad pensando que si algún día volvía a Pueblo Gris, les sacaría todo aquello en cara¡y pobre de la que dijera que no le importaba! Aunque antes, claro, tendría que salir de los castigos de su madre y escuchar todos los sermones que ella le daría por abandonarla y dar de que hablar.
Ahora que lo pensaba¡sólo le había escrito una mísera carta a su madre! No, en realidad eran dos. Una no decía absolutamente nada, sólo "Voy y vuelvo. Mislif". La otra se la había enviado con Oliv, desde Rivendel, pero como Mislif no era buena escribiendo, había puesto:
"Madre:
Saldré de viaje con un grupo de compañeros hacia Mordor, creo. No sé cuándo ni cómo volveré, pero no te preocupes por mí. Cuídate.
Tu hija,
Mislif."
Analizando... era una carta muy pobre, y que no calmaría para nada los nervios de su madre. ¿Cómo¡cómo, se le había ocurrido poner "hacia Mordor"? Y lo más probable era que Oliv le hubiera comentado la razón, el Anillo, y que más encima viajaba sólo con hombres. Ya se imaginaba Mislif a su madre: histérica, lanzando maldiciones a diestra y siniestra; renegándole al Cielo por haberle dado aquella hija tan idéntica a su padre Musolf; y... ¡con una cana verde!
En la oscuridad, Mislif se echó a reír, imaginándose aquella nueva imagen en la cabellera de su madre. De pronto, oyó pasos detrás suyo. Miró hacia atrás y descubrió a Éomer de pie.
- Buenas noches.- saludó el hombre.- ¿No piensas dormir, Mislif?
- No.- contestó ella, sintiéndose extrañamente nerviosa. ¿Por qué? Fijándose bien, había algo en las miradas que Éomer le dirigía. No algo malo, todo lo contrario, pero no podía definirlo aún.- No tengo sueño.- agregó.- ¿Y tú?
- Tampoco.- contestó Éomer.- Éste aire me pesa bastante como para poder hacerlo.
- Te entiendo. Me pasa igual.
- ¿De qué reías?- preguntó Éomer sonriendo.- ¿Recordabas algo?
- En parte.- contestó la joven sonriendo, recordando nuevamente aquella imagen.- Estaba pensando en mi madre e imaginando lo que me hará cuando regrese a casa. ¡Estará enfurecida!
- ¿No estaba de acuerdo con que salieras de casa?- preguntó Éomer sentándose a su lado.
- ¿Estar de acuerdo!- exclamó Mislif.- ¡Por Elendil, no! Se podría decir que me escapé de Pueblo Gris.
- ¿Pueblo Gris¿Vienes de aquel lugar que, por lo que he oído, está infestado de trasgos y orcos de las montañas?
- ¿Y tú acaso no eres de un reino por el cual los orcos andan corriendo libremente por sus tierras?- replicó Mislif algo molesta.
- Aquellos que osaron a hacer eso, joven dama, los matamos. No dejamos que algo así ocurra en Rohan.
- Asimismo como nosotros. Pueblo Gris es un lugar muy tranquilo, a los pies de las Montañas Grises, y junto al Río Gris. De ahí su nombre. Estuvo en algún momento así, con orcos y trasgos, pero tenemos buenos guerreros entre nosotros. Ahora es un lugar apacible, tal vez hasta monótono, pero para descansar es excelente. Cuando regrese, si lo hago, dormiré larga y plácidamente días bajo mi árbol favorito. Aunque para mí, Pueblo Gris era un lugar horriblemente aburrido, comparado a los lugares que mi padre me relataba de sus viajes.
- Tal vez cualquier lugar a la larga sea aburrido, si no se sale de ahí¿no crees?- opinó Éomer.
- Tienes razón.- murmuró Mislif mirando hacia abajo. Estuvo pensando en todos los lugares que había visitado, y pensaba si alguno de ellos sería aburrido a la larga. De pronto, se dio cuenta de que Éomer llevaba un buen rato mirándola, y le preguntó¿Pasa algo?
- N- no... No es nada...- susurró el hombre.- Sólo... - Mislif sintió un escalofrío al sentir cómo la mano de Éomer rozaba la suya, que estaba apoyada en el tronco.
- Creo que me iré a dormir.- dijo Mislif levantándose de un salto. Tenía los ojos ligeramente más abiertos y estaba muy nerviosa.- Buenas noches.- murmuró mientras salía corriendo en dirección al campamento. Había avanzado unos cuantos metros, dejando atrás a Éomer, cuando casi chocó de frente con alguien. Resultó ser Legolas, y, sin quererlo, Mislif se ruborizó, sintiéndose aun más nerviosa. Miró hacia atrás, como acto mecánico y sin atinar a decir otra cosa dijo¡Legolas¿Qué haces aquí?
- Vine a verte.- contestó él sorprendido.- Un centinela me dijo que estabas aquí y...- la miró fijamente a los ojos.- ¿Te pasó algo?- preguntó ceñudo.
- ¿Pasarme algo?- exclamó Mislif más nerviosa.- N- no... ¿Por qué?
- ¿Con quién estabas?- preguntó Legolas, dejando a la joven de una pieza, y mirando de donde había venido.
- C- con... con Éomer.- contestó Mislif.- Llegó porque tampoco podía dormir, y estuvimos conversando.
- Mmm...- resopló Legolas molesto, sin creerle del todo.- Muy bien.- dijo dando media vuelta para volver al campamento.
- ¿Por qué te vas?- le preguntó Mislif, pensando si se había enojado.
- Sólo vine a ver si estabas bien.- murmuró el Elfo, sin volverse a mirarla.- Ya veo que sí.
- ¿A qué te refieres?- preguntó la joven asustándose, pero luego su miedo se convirtió en ternura.- Legolas... ¿estás celoso?
- Claro que no. ¿Por qué habría de estarlo si no has hecho algo malo?- miró de reojo a Mislif.- Espero no equivocarme.
- Sabes que nunca lo haría.- replicó ella.- No tengo por qué ni necesito hacerlo.- Legolas seguía sin mirarla y el silencio se había hecho incómodo. Mislif comenzó a enojarse y exclamó.- ¡Ay, cómo puedes ser tan odioso¡Vete, si quieres, pero no esperes a que vaya a darte explicaciones de algo que no he hecho!- Legolas no se movió.- ¡Haz lo que quieras!- gritó Mislif dando unos pasos hacia el campamento.- ¡No te molestes¡Yo me iré!- dicho esto, dio media vuelta y comenzó a caminar, tan enojada, que sus pasos eran pesados sobre la hierba misma.
Legolas sonrió a su pesar, porque seguía desconfiando de que Éomer hubiera querido sólo conversar con ella, a solas. Pero no podía desconfiar de la palabra de Mislif, cuando ella se había enojado tanto. No había querido aceptar que estaba celoso, pero lo había estado, y tal vez demasiado. Más aún después de la conversación que había sostenido con Aragorn sobre Éomer.
El Elfo quiso arreglar la situación, y siguió a la joven hacia el campamento. Corrió para alcanzarla, y la encontró justo antes de que ella dejara atrás los árboles en que estaban. La tomó de un brazo, como solía hacerlo, y la trajo hacia sí.
- ¡Suéltame!- gruñó Mislif.- ¡Te daré una patada si no lo haces!
- Patéame, si quieres- sonrió Legolas-, pero no te soltaré.
- ¡Qué odioso eres!- gruñó Mislif, más tranquila.- Muy bien. Te patearé.
- Atrévete. Hazlo, si puedes soltarte de mis brazos.- dijo el Elfo. La miró sonriendo y Mislif le devolvió la sonrisa.
- Prefiero rendirme, entonces- dijo la joven-, y quedarme así.
- Yo opto por lo mismo.- dijo Legolas. La miró fijamente, sujetando el rostro de la joven con sus manos.- ¡Oh, Mislif¡Lo acepto: estaba celoso! Pero no puedes decirme que no tenía motivos.
- Yo no hice absolutamente nada malo.- replicó Mislif.- No sé cómo puedes dudar de mí.
- No dudo de ti, sino de los demás. Mislif, no puedes decirme que no pasó nada, porque estarías mintiendo. Estás en desventaja en eso. Te conozco demasiado.
- Está bien.- aceptó la joven bajando la mirada, y soltándose de los brazos de Legolas, quien, al oír que tenía la razón, pensó lo peor un segundo.- Aunque ni siquiera entiendo muy bien si fue verdad o no.- murmuró Mislif.- Fue tan extraño, y tal vez yo esté en un error. Bueno... pasó que...
- ¡Despierten todos!- se oyó un grito desde el campamento.- ¡Algo extraño está ocurriendo¡Hay algo...!
- ¿Qué está pasando?- exclamó Mislif, dando unos pasos hacia el campamento, donde se comenzaba a oír un gran alboroto.- ¡Vamos, Legolas!
- ¡Algo se acerca!- gritó el Elfo mirando hacia el sur. Luego siguió a la joven.
Mislif llegó hasta el campamento y vio en muchos una cara de espanto. Gandalf, Aragorn, Gimli y Théoden estaban juntos de pie mirando hacia atrás; Éomer también se hallaba ahí. Entonces, Mislif lo vio: una especie de nube negra se acercaba¡a ras de suelo! Desde ambas orillas del Río Isen se acercaba hacia ellos, e iba hacia el norte. Legolas llegó al lado de Mislif y juntos oyeron el grito de Gandalf que decía a todos:
- ¡Quédense donde están¡No desenvainen las armas¡Esperen, y pasará de largo!
Una espesa, negra y amenazante neblina los rodeó. La oscuridad era tal que Mislif no podía ni siquiera ver a Legolas, quien, al verla asustada, la abrazó. Mislif no podía hablar y se acercó más a él. Parecía como una especie callejón estrecho de sombras. Oían voces, murmullos y gemidos y un interminable suspiro susurrante; la tierra temblaba debajo, lo que hizo que se asustaran aun más.
Al fin, y luego de lo que pareció eternas horas, la oscuridad se disipó y aquellos extraños susurros se desvanecieron rumbo a las montañas. Luego se enterarían que, allá lejos al sur en Cuernavilla, los cadáveres de los orcos y los árboles misteriosos habían desaparecido; y en el suelo grandes pies habían pisoteado el lugar, en dirección a Fangorn.
- Al fin se fue.- suspiró Mislif, mirando nuevamente el bello rostro de Legolas.- ¡Qué bueno que estabas aquí! Casi me desmayé.
- No lo creo.- sonrió él.- ¿Cómo Mislif hija de Musolf iba a desmayarse por una nubecita negra?
- Tienes razón. Buen punto.- sonrió Mislif, aun sin separarse de él.- Debe ser porque me siento algo extraña estos días y...- Mislif volteó la cara, para mirar hacia el campamento, y descubrió que muchos de los presentes los miraban. La joven pudo ver también a Éomer mirándolos. Se separaron rápidamente y Legolas se dirigió hacia donde estaba Aragorn. Mislif, por su parte, se quedó de pie en el mismo lugar, mientras sentía cómo enrojecía al ver a algunos Hombres de Rohan que todavía la miraban.
- ¿Estás bien?- preguntó Éomer, acercándose tímidamente.
- No sé por qué no habría de estarlo.- contestó Mislif algo nerviosa y hablando rápido. No sabía por qué actuaba así.- Fue sólo una... una nube negra.
- Sí. Es verdad.- dijo él.- Pero, si no hubiera estado Gandalf, habríamos sacado las armas¡y sabe Eorl qué hubiera sucedido!
- Míralo.- decía Legolas a Aragorn, refiriéndose a Éomer.- Algo pasó con Mislif en el bosque. Cuando llegué a su lado, venía corriendo bastante nerviosa. Me dijo que no había pasado nada grave, porque ni siquiera ella sabía si lo que había ocurrido era real.
- Dudo que haya sido algo grave.- opinó Aragorn.- De haber sido así, Mislif lo habría dejado como si quinientos orcos lo hubieran pisoteado.
- Tal vez.- dijo Legolas, sin poder evitar sonreír.- Pero...- su sonrisa se esfumó- sólo espero que no siga. No sé qué haré.
- Ya te lo dije. Habla con él o trata de que Mislif te diga lo que hizo.
- Me lo estaba diciendo cuando oímos el grito de los centinelas.- dijo Legolas.- Discutimos por eso mismo, y no creo que me lo quiera decir denuevo. Yo confío en ella, Aragorn, pero no puedo evitar ponerme... pues, celoso.
- Cualquiera lo estaría.- sonrió el Montaraz, dándole unas palmaditas en el hombro.- Ahora que lo pienso... Mislif, desde que llegó, ha estado llena de secretos.
- ¿Secretos?- preguntó extrañado Legolas.- ¿A qué te refieres?
- Cuando llegó al Abismo de Helm y nos relató su historia, se guardó muchas cosas.- miró a la joven, quien conversaba con Gimli.- Por ejemplo- siguió-¿a qué se refería con "tuve un pequeño percance en los Emyn Muil"? Recuerda que tú mismo sentiste que algo malo le había ocurrido.
- Sí.
- También¿a quién conoció ahí¿qué le dijo esa persona para hacerla venir aquí¿de dónde sacó a Eäros¿cómo se enteró de la batalla¿cómo supo llegar al Abismo de Helm? Son algunas preguntas que me he planteado.
- A mí me dijo algo sobre esa persona. "Regresé sólo porque ese "alguien" que conocí me dijo que tendría que elegir entre perder nuestro tiempo estando separados, o aprovechar esta extraña oportunidad." Sólo eso. No sé nada más.
- Te dejo a ti la tarea de averiguarlo.- dijo Aragorn.- Si quieres, me puedes contar luego.
A la mañana siguiente, se pusieron en marcha nuevamente. Avanzaban lentamente por una carretera gris, ancha y bien cuidada. Podía ver pálidamente, a través de una espesa niebla, que a la izquierda se alzaban las montañas. Habían penetrado en Narn Curunir, o el Valle del Mago. A pesar de que aquel lugar había sido bello, verde y alegre, el valle era ahora un sitio triste, seco y obviamente destruido por manos insensibles y crueles.
Mislif, quien cabalgaba a la derecha de Gandalf, miró aquel paisaje con ojos tristes, mezclados con rabia.
- Gandalf- dijo mirando alrededor-¿esto fue hecho por el desgraciado de Saruman?
- Sí, joven Mislif.- contestó el mago con pesadumbre.- Ya perdió la moral y la locura lo domina a su voluntad.
- Bastante trastocado debe de estar para hacer una cosa así.- gruñó la joven.- ¿Qué esperan estos imbéciles hacer con la Tierra Media!- exclamó de pronto.
- ¿A qué te refieres?- preguntó Gandalf.
- Imagínate esto: Frodo no logra su Misión, y el Anillo cae en manos de Sauron. ¿Cuál es la idea de progreso que tienen Saruman y Sauron¿Destruirlo todo y dejar sólo rocas y cenizas? No logro comprender los propósitos de estos idiotas.
- No sabría contestarte con seguridad a todas estas preguntas.- dijo el mago.
- Tú casi nunca contestas a las preguntas.- sonrió Mislif.- Siempre eres tan misterioso.
- Todos me han repetido eso hasta el cansancio...- suspiró Gandalf.
- Joven dama- dijo Théoden, quien iba a la izquierda del mago-¿de dónde sacó a esa noble yegua?
- ¿A Eäros?- preguntó Mislif mirando hacia la cabeza del animal. Aragorn, que estaba un poco más atrás, le hizo una señal a Legolas de escuchar lo que Mislif diría.- Me la dio un amigo, un amigo que conocí en los Emyn Muil.- dijo la joven.
- ¿Un amigo¿En los Emyn Muil?- gruñó Gandalf.- ¡Qué extraño que alguien vaya por esos lugares regalando caballos!
- Muy extraño¿verdad?- sonrió Mislif.- Se me hizo muy curioso haberlo conocido ahí. Sin embargo, resultó ser una muy buena persona, y asimismo lo es Eäros.- hizo una pausa.- ¿Por qué pregunta, Rey Théoden?
- Porque Eäros tiene las cualidades físicas y únicas de los Mearas.- contestó el Rey.
- Si se me permite excusarme por mi ignorancia, preguntaré¿Cuáles son los Mearas?- dijo Mislif algo avergonzada.- Nunca oí de ellos, eso creo...- se tomó la barbilla mientras recordaba.- Mearas, Mearas... ¿no son esos caballos que, se dice, descienden de Nahar, el enorme corcel de Oromë el Cazador?
- Si eso es ignorancia... ¿dónde quedo yo!- exclamó riendo Gimli.
- Tiene mucha razón, joven Mislif.- rió Théoden.- Eäros tiene muchas cualidades dignas de un descendiente de ellos.
- Sombragrís parece tenerle mucho cariño.- comentó Gandalf.- Es normal que los demás caballos le tengan respeto, pero Eäros parece tenerle un cariño especial también.
- Tal vez sea una de las crías de Sombragrís¿quién sabe?- dijo Éomer.- Como solía ir y venir a su antojo, igual que Mithrandir, probablemente tendrá una desconocida, pero respetable, vida familiar.
- ¿Qué insinuas...?- murmuró Gandalf de manera suspicaz.
- Quien aceptó dejármela me dijo que la había encontrado a orillas del Mar, cerca del Golfo de Lhûn.- comentó Mislif.- De ahí viene su nombre: Rocío de Mar.
- ¿Por qué dices "quien aceptó dejármela"?- preguntó Gimli.- ¿Es que acaso le pediste de rodillas que te la regalara, chiquilla?
- ¡No, gruñón!- contestó Mislif.- Yo no tenía intención de pedirle un favor así, y menos cuando él me había demostrado tenerle mucho cariño a Eäros. Pero dijo que ella me acompañaría, pues había sido ella misma quien había decidido llevarme. Eso fue sólo porque fui la primera persona que logró subirse a su lomo, cuando...- se detuvo en seco abriendo mucho los ojos. ¡Casi se le había salido lo de su "percance" en los Emyn Muil! Decidió arreglar la situación, y rápidamente dijo: Resumiendo: tuvo que dejármela, porque yo fui la primera persona que logró subirse a su lomo.
Aragorn miró a Legolas arqueando las cejas, y el Elfo hizo un movimiento afirmativo de cabeza, entendiendo a qué se refería el Montaraz con los "secretos" de Mislif.
Los viajeros habían llegado a una calle ancha, cuyo suelo estaba pavimentado con regulares piedras dispuestas con habilidad. A un lado del camino se alzaba una elevada columna negra de piedra, que tenía en la punta una especie de Mano Blanca, cuyos dedos apuntaban hacia el Norte. Mislif, al ver aquella señal, recordó de pronto algo muy importante.
- ¡Oh, Gandalf!- exclamó.- ¡Lo había olvidado por completo¿Dónde están y qué pasó con Merry y Pippin?
- Ya lo verás, Mislif.- contestó el mago sonriendo débilmente.
- ¡Pero...!
- A nosotros nos dejó casi igual de intrigados, chiquilla.- gruñó Gimli.- Sólo dijo que un tal Bérbol... o Bir...
- Bárbol.- corrigió Aragorn.
- ¡Eso!- exclamó el Enano.- Nos dijo que un tal Bárbol los cuidaba ahora.
- Eso me tranquiliza un poco.- suspiró Mislif.
- ¡Bienvenidos a Isengard, señores... y señorita! Somos los guardianes de la puerta. Meriadoc, hijo de Saradoc es mi nombre; y mi compañero desgraciadamente vencido por el cansancio es Peregrin, hijo de Paladin, de la casa de Tuk. Lejos de aquí, en el norte, queda nuestro hogar. El Señor Saruman está en el castillo; pero en este momento ha de estar encerrado con un tal Lengua de Serpiente, pues de otro modo habría salido sin duda a dar la bienvenida a huéspedes tan honorables.
- ¡Sin duda!- rió Gandalf.- ¿Y fue Saruman quien te ordenó que custodiaras las puertas destruidas, y que atendieras a los visitantes, entre plato y plato?
- No, mi buen señor, eso se le olvidó.- contestó Merry con aire solemne.- Ha estado muy ocupado. Nuestras órdenes las hemos recibido de Bárbol, quien se ha hecho cargo del gobierno de Isengard. Fue él quien me ordenó que diera la bienvenida al Señor de Rohan con las palabras apropiadas. He hecho cuanto he podido.
- ¿Y ni una palabra para nosotros, tus compañeros¿Para Legolas, para la chiquilla o para mí?- gritó Gimli sin poder contenerse más.
- ¡Así de relajados están los muy descarados!- gruñó Mislif.- ¡Nos deberán una grande!
- ¡Bribones, amigos desleales, cabezas lanudas y para lanosas¡A buena cacería nos mandaron!- seguía gruñendo el Enano.- ¡Doscientas leguas a través de pantanos y bosques, batallas y muertes, detrás de ustedes!
- ¡De lo primero me libré, pero de todas maneras estoy...¡Ni siquiera sé cómo estoy!- gruñó Mislif.
- Y los encontramos aquí, banqueteando y descansando... ¡y hasta fumando!- siguió Gimli.- ¡Fumando¿Dónde han conseguido la hierba, villanos¡Por el martillo y las tenazas¡Estoy tan dividido entre la rabia y la alegría que si no reviento será un verdadero milagro!
- Tú hablas por mí, Gimli.- rió Legolas.- Aunque ante todo yo preferiría saber dónde consiguieron el vino.
- Una cosa no han aprendido en su cacería, y es ser más despiertos.- dijo Pippin abriendo un ojo, pues había estado durmiendo.- Nos encuentran aquí, sentados y victoriosos en un campo de batalla, en medio del botín de los ejércitos¿y se preguntan cómo hemos procurado una bien merecida recompensa?
- ¿Bien merecida?- replicó Gimli.- ¡Eso sí que no lo puedo creer!- sus palabras hicieron reír a sus compañeros y a los jinetes.
Los viajeros habían entrado en el círculo de Isengard, encontrándose con un enorme desastre. Las grandes puertas de la entrada habían sido destruidas y sacadas de sus goznes, habían rocas y piedras por doquier, la mayoría resquebrajadas y esparcidas por los alrededores. Más adentro todo rebosaba en agua y parecía un caldero gigante, pues humos y vapores no cesaban de elevarse desde el suelo, y una gran cantidad de cosas flotaban en el agua. Sin embargo, y a pesar de todo aquel impactante destrozo, la Torre de Orthanc se alzaba alta e imponente, con su común oscuridad, y parecía una isla.
Mislif, al verla, se acordó de Hasym, aquel mago que había sido amigo de su padre y actualmente lo era suyo. Recordó que Hasym, antes de partir del Bosque Negro meses atrás, le había comentado que se dirigiría hacia Orthanc en compañía de Radagast el Pardo. Visiblemente, el panorama era reciente, pero¿cómo habría sido Isengard y Orthanc antes de todo aquello? Y¿le creería Hasym si ella le contara lo que veían sus ojos?
Todos se dieron cuenta de que el poder de Saruman había caído, pero no llegaba el entendimiento a sus mentes de cómo, a excepción de Gandalf, Merry y Pippin, que ya lo sabían. A estos últimos los habían encontrado sentados en una roca, muy relajados, en medio del desolador paisaje; y contrastaban enormemente con lo demás.
Merry le dijo a Gandalf que más al norte, dentro del círculo de Isengard, los estaba esperando Bárbol, el Viejo Ent. Así que el Mago, Théoden y sus jinetes se dirigieron hacia aquel lugar, pero Aragorn, Mislif, Legolas y Gimli se quedaron en compañía de los hobbits. Dejaron a sus respectivos caballos en libertad momentánea, conversaron unos minutos y luego Merry y Pippin los dirigieron a una espaciosa sala de piedra, pues algunos ya deseaban comer y sería mejor oír la historia de los hobbits con el estómago lleno. La sala, que obviamente era para Humanos y no para orcos, como creyó Gimli, era iluminada y calentada por una chimenea de fuego, y cerca de ella había una larga mesa. Aragorn se sentó a un extremo, a su lado Gimli y frente a ellos Legolas y Mislif. Merry y Pippin, al cabo de unos minutos regresaron a la sala cargados de platos, tazas, fuentones, cuchillos y una gran cantidad de alimentos variados.
- ¡Esto está mucho mejor!- sonrió Mislif.- Ya extrañaba sentarme a una mesa y comer a gusto.
- ¡Y fumar, chiquilla!- sonrió Gimli.
- Yo no fumo, gruñón. Y no creo que lo haga.- objetó la joven.
- ¡Ya está todo listo!- anunció Merry.- No se preocupen, esto no es comida de orcos, sino de humanos, como la llama Bárbol. ¿Quieren vino o cerveza?
- Vino.- contestó Aragorn.
- Yo también.- dijo Legolas.
- ¡Yo opto por la cerveza!- dijo Gimli.
- Al ser esto un reencuentro tan importante, tomaré vino.- sonrió Mislif.
- No vayas a quedar borracha¿eh, chiquilla?- rió el Enano.
- Lo mismo te digo, gruñón.- replicó Mislif molesta.- Con lo eufórico por beber que estás, lo más probable es que termines en un rincón, ebrio como los Beórnidas.
- ¡Los Enanos nunca...!
- No hables así de los Beórnidas, Mislif.- dijo Legolas.- Son buenos Hombres, y nos han ayudado considerablemente a defender el Bosque Negro en el pasado.
- Lo sé perfectamente, Legolas.- replicó Mislif.- Pero eso no les quita que sean buenos¡muy buenos, para beber. Lo sé por las historias que he oído luego por boca de Hasym, y además del Festival Agrícola en la Carroca. Un tío de Oliv, llamado Balorn o Bal, nos comentó hace un tiempo que los Beórnidas eran excelentes bebedores y no por eso malas personas.
- No me refería a eso, joven dama.
- No puedo ofrecerles un segundo plato, a menos que sea mantequilla y miel para el pan.- interrumpió Merry riendo.- Pero¿están conformes así?
- Sí, por cierto.- dijo Gimli con aire de satisfacción.- La deuda se ha reducido considerablemente.
Los cuatro compañeros comenzaron a comer, y pronto fueron acompañados por Merry y Pippin, quienes se excusaron diciendo que tenían que acompañar a su invitados, comiendo también.
- Son todo cortesías esta mañana.- rió Legolas.- Pero si no hubiésemos llegado, quizá estuviesen otra vez comiendo, para acompañarse a ustedes mismos.
- Quizá¿y por qué no?- dijo Pippin encogiéndose de hombros.- Con los orcos, la comida era repugnante, y antes de eso más que insuficiente durante muchos días. Hacía tiempo que no comíamos a gusto.
- No parece haberles hecho mucha mella.- sonrió Aragorn mirándolos fijamente.- A decir verdad, se les ve rebosantes de salud.
- Cualquiera diría que nunca han salido de sus acogedores agujeros.- opinó Mislif antes de beber un sordo de vino.
- Sí, por cierto.- dijo Gimli, mirándolos de arriba abajo por encima del borde del tazón de cerveza.- Vaya, tienen el pelo mucho más rizado y espeso que cuando nos separamos; y hasta juraría que han crecido, sin tal cosa fuera todavía posible en hobbits de su edad. Ese Bárbol (¿lo dije bien, Aragorn?), en todo caso, no los ha matado de hambre.
- No.- contestó Merry.- Pero los Ents sólo beben, y la bebida sola no satisface. Los brebajes de Bárbol son nutritivos, pero uno siente la necesidad de algo sólido. Y de cuando en cuando, para variar, no viene mal un bocadito de lembas.
- ¿Así que han bebido de las aguas de los Ents?- sonrió Legolas.- Ah, entonces es posible que a Gimli no le engañen los ojos. Hay canciones que hablan de los brebajes de Fangorn.
- Muchas historias extrañas se cuentan de esta tierra.- comentó Aragorn.- Yo nunca había venido aquí. ¡Vamos, cuéntennos más cosas de ella, y de los Ents!
Ents.- dijo Pippin moviendo la cabeza de arriba abajo.- Los Ents son... bueno, los Ents son muy diferentes unos de otros, para empezar. Pero los ojos, los ojos son muy raros.- balbuceó unas palabras que nadie logró entender, y que los dejaron más intrigados que antes.- Oh, bueno, ya han visto a algunos a la distancia... ellos los vieron a ustedes, en todo caso, y nos anunciaron que venían... y verán muchos más, supongo, antes de marcharnos. Mejor que juzguen por ustedes mismos.
- ¡Gran definición, Pip!- rió Merry.
- ¡Vamos, vamos!- exclamó Gimli impaciente.- Estamos empezando el cuento por la mitad. Yo quisiera escucharlo en el debido orden, empezando por el extraño día en que la Compañía se disolvió.- Legolas miró de reojo a Mislif, quien estaba a su lado y había bajado la mirada con cierta pesadumbre.
Estuvieron conversando y riendo un rato más, hasta que decidieron ir a descansar afuera, para que los demás pudieran fumar y para que Merry y Pippin contaran su historia. Así lo hicieron, narrando su viaje con los orcos¡horrible recuerdo, siguiendo luego con la travesía por Fangorn, solos y en compañía de Bárbol. Después contaron todo lo que había ocurrido desde que los Ents se habían reunido a discutir qué hacer, hasta que habían llegado a Isengard, poseídos por la cólera, dispuestos a destruirlo todo.
Más tarde, se reunieron con Gandalf y los demás, y el mago les dijo que le quedaba algo pendiente antes de partir: una peligrosa y probablemente inútil, pero inevitable, visita a Saruman. Señaló que los que desearan acompañarlo podrían hacerlo, pero dejando las bromas de lado pues no era el momento.
- Yo iré.- se dijo Mislif decididamente.- Quiero ver al famosísimo traidor asqueroso, demente y poderoso Saruman el Blanco. ¡Oh, Elendil¡Esto no me lo creerá nadie en casa!
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¡Uy, uy, uy! Esto se está poniendo muy bueno. ¡Quién hubiera pensado que Éomer era un tipo tan lanzado! No llevaba ni dos días de conocer a Mislif y ya le roza la mano. Aunque... como todo va tan 'rápido' en esta historia, nunca se sabe lo que pasará. Y menos cuando mi creativa y extraña mente, algo trastocada, se esmera en hacer cosillas curiosas y alejadas de la realidad cuerda. (No por nada hace unos capítulos muchos hacían cola para matarme, como dijo Dernix.)
Se puede decir que en este capi ha pasado de todo. Hemos descubierto cosillas nuevas, por ejemplo, las observadoras dudas de Aragorn, la procedencia de Eäros (para frustación de Dernix que deseaba una relación Eäros-Sombragrís), los celitos de Legolas, y mucho más, pero que de momento no recuerdo. ¡Oh, sí! Lo de la carta de Mislif a su madre, de la cual sólo sabíamos su existencia, pero no contenido. ¿A quién, me pregunto, se le ocurre poner "hacia Mordor"! Es como decir: "Me voy de vacaciones a Irak, como está todo tan tranquilo por esos lados". Bueno, bueno... no me sorprende que Mislif haya puesto algo así, si lleva meses fuera de casa y sólo escribió "Voy y vuelvo" antes de irse. ¿Será esto un problema mental de la escritora...? ( )! O-oh!
Okiles, espero sus reviews, lindosss reviewsss, mi alimento literario. Y no olviden visitar nuestro amado, deseado y bello WebSite, para dejar sus mensajillos en el foro o en el panel de mensajes. ¡Nos vemosss! (¡No lo olviden! LaEstrelladelNorte.tk)
