LA ESTRELLA DEL NORTE

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CAPÍTULO 19

"NUMEROSAS SEPARACIONES" (Parte II)

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El Rey Théoden y su compañía habían partido casi inmediatamente y cruzaban los Vados del Isen. Había un silencio profundo por parte de todos los jinetes. Mislif no era la excepción: todo lo que había vivido aquella noche la tenía bastante incómoda. Podía notar que algunos Jinetes de Rohan la miraban de reojo; Legolas y Gimli la miraban también, aunque brevemente. Pero Aragorn iba silencioso y ensimismado y no miraba nada más que hacia adelante.

Un Jinete que iba a la retaguardia se adelantó por entre las filas de caballos y se dirigió hasta el Rey, dándole el siguiente mensaje:

- Mi Señor, hay hombres a caballo detrás de nosotros. Me pareció oírlos cuando cruzábamos los Vados. Ahora estamos seguros. Vienen a galope tendido y están por alcanzarnos.

A medida que la Luna se despojaba de una nube que la bloqueaba, los visitantes comenzaban a hacerse visibles, aunque el sonido de los cascos de los caballos ya eran percibidos por la compañía. Los Jinetes del Rey, Aragorn y los demás habían preparado ya sus armas para un posible ataque, pero no fueron necesarias, pues los hombres venían en son de paz, como lo demostró uno de ellos que se acercó con la mano alzada pacíficamente.

- ¡Alto! ¡Alto!- gritó Éomer desde la retaguardia.- ¿Quién cabalga en Rohan?

- ¿Rohan?- preguntó el hombre. Era alto, de piel clara y llevaba una capa gris.- ¿Ha dicho Rohan? Es una palabra grata. Desde muy lejos venimos buscando este país, y llevamos prisa.

- Lo han encontrado.- dijo Éomer.- Allá, cuando cruzaron los vados, entraron en Rohan. Pero estos son los dominios del Rey Théoden, y nadie cabalga por aquí sin su licencia. ¿Quiénes son? ¿Y por qué esa prisa?

- Yo soy Halbarad Dúnadan, Montaraz del Norte.- respondió el hombre.- Buscamos a un tal Aragorn hijo de Arathron, y habíamos oído que estaba en Rohan.

- ¡Y lo han encontrado también!- exclamó Aragorn con una gran sonrisa. Corrió a abrazar al recién llegado diciendo: ¡Halbarad! ¡De todas las alegrías, esta es la más inesperada!

Resultó ser que Halbarad y los hombres que venían con él eran amigos de Aragorn, hombres de su misma estirpe. Eran treinta hombres y además los dos hijos de Elrond, Elladan y Elrohir, pues también deseaban ir a la guerra. Halbarad explicó que habían partido tan pronto como les había llegado el llamado de Aragorn, lo que en realidad no había ocurrido. Sin embargo, como hubiera sido, Aragorn y los demás se alegraban de tenerlos con ellos. Además, los dos hermanos élficos le llevaban un mensaje a su amigo, de parte de Elrond que decía: "Los días son cortos. Si el tiempo apremia, recuerda los Senderos de los Muertos."

Luego de unas cuantas frases intercambiadas, los viajeros retomaron su viaje, ahora todos juntos, hacia el Abismo de Helm.

~^_^~

- Señor Éomer, los Hombres del Folde Oeste suman hasta el momento quinientos, se esperan más.

- ¿Y los del Folde Este ya llegaron?- preguntó Éomer.

- Fueron convocados al Sagrario, señor, pero se espera su llegada para mañana.- contestó el soldado.

- Esperemos que no tarden demasiado.

- ¿Doy aviso de esto al Rey, señor?

- No. Lo haré yo mismo. Gracias.- contestó Éomer. El hombre se dirigió hacia el lugar donde descansaba Théoden, pero al llegar ahí se dio cuenta de que el Rey no estaba. Le fue informado que se encontraba en una estancia discutiendo un tema importante. Se encaminó hacia aquel lugar y encontró al Rey en compañía de Aragorn, los Dúnedain, Gimli, Merry, Legolas y Mislif. Mislif... Éomer enrojeció ligeramente al verla, pero se mantuvo firme, y anunció con decisión lo que le había sido informado anteriormente. También se enteró que Aragorn y los demás tenían pensado partir hacia el Sendero de los Muertos.- ¡¿Qué?!- exclamó consternado.- ¡Eso es una locura, Aragorn! ¡Es como ir corriendo a buscar la muerte!

- Ya les dije que ningún hombre ha salido con vida después de entrar a ese lugar.- murmuró Théoden con aspecto cansado.

- ¿To... todos irán?- preguntó Éomer mirando, mecánicamente, a Mislif.

- Así parece.- contestó Aragorn.

- ¡No lograrás deshacerte de nosotros, amigo!- gruñó Gimli sonriendo.

- Lo siento, pero... yo no quiero ir.- murmuró Mislif cabizbaja. Los demás la miraron sorprendidos, y más aún compañeros.

- ¿Por qué no, joven dama?- le preguntó Legolas.

- Este asunto es sólo de Aragorn.- contestó ella.- Además... odio admitirlo, pero me da... miedo.

- No te sientas presionada a ir, Mislif.- sonrió Aragorn.- Entiendo muy bien lo que sientes. Se ve que... aquella herida aún te tiene preocupada por tu vida.

- No tanto así, pero se puede decir que me cuido más.

- Eso traté de decir.- sonrió el Montaraz.

- ¿Herida? ¿Qué herida?- preguntó Éomer.- ¿Te hirieron?

- Sí, pero hace unos meses.- contestó la joven.- En Minas Moria. Una flecha orca...

- Mejor no recordemos eso.- gruñó Legolas.- Mislif, si no quieres ir, nadie te obligará a hacerlo. Además, me alegra mucho de que te quieras quedar.

- Yo no me alegro de que ustedes quieran ir, Legolas.- murmuró la joven triste. Pero, al cabo de unos segundos, sonrió y les dijo: ¡Pobre del que no vuelva, porque entraré ahí a buscarlo!

- Lo tendremos presente.- rió Aragorn. Conversaron unos minutos más, hasta que Théoden se retiró a descansar. Aragorn y los demás decidieron salir a respirar un poco de aire fresco. Pero los dúnedain se retiraron para arreglar todo para el día siguiente.

~^_^~

- ¡Yo creí que irías con nosotros, chiquilla!- exclamó Gimli, una vez que estuvieron afuera.- ¡Qué extraño es oírte decir que tienes miedo!

- Es extraño que lo diga, lo sé.- dijo la joven.- Pero tengo que ser sincera. A fin de cuentas, quienes partirán son ustedes, mis amigos. Y no puedo engañarlos.

- Gracias.- sonrió Aragorn.- Entonces, Merry se quedará contigo.

- ¡Creí que me quedaría solo!- exclamó el hobbit.

- Yo preferiría quedarme solo que con la chiquilla.- rió Gimli, pero al instante recibió un golpe de Mislif.- ¡Ay! ¡Sólo bromeaba! ¡Y no me pegues ahí! Aún tengo esa herida en la cabeza.

- ¿Te estás poniendo llorón?- rió Mislif.- ¡Oh, Gimli! ¡Eres todo un bebé! ¡Ven aquí para hacerte dormir!

- ¡Cállate!- gruñó el Enano sonrojándose. Los demás rieron un buen rato con las bromas de ambos, hasta que Aragorn dijo que se sentía cansado.

- Iré a dormir.- anunció.

- Que descanses.- se despidió Éomer. Legolas, Mislif, Gimli y Merry se iban a ir acostar también, pero Éomer dijo: Mislif, ¿puedo hablar contigo?

- ¿Conmigo? ¡Oh, muy bien!- contestó la joven indecisa, mirando de reojo a Legolas.

- ¿Vienes?- le preguntó Éomer.

- Eeh... Sí.- Mislif lo siguió hasta una torre a la que Éomer la llevó. Una vez que estuvieron ahí, la joven dijo: ¿Qué querías decirme?

- Esto es delicado para mí.- comenzó diciendo el Hombre.- Nunca me había tocado vivir una cosa así, y te aseguro que es extraño.- hizo una pausa.- No sé a ciencia cierta si ya lo habrás notado, pero sé que no he hecho mucho para esconderlo. Me cuesta bastante hablar de esto..., no entiendo muy bien qué...

- ¿De qué hablas?- preguntó la joven, pensando si estarían en lo correcto sus suposiciones.

- De que estoy enamorado de ti, Mislif.- contestó Éomer mirándola fijamente. Ella abrió mucho los ojos.- Apenas te vi aquella noche que no dejo de pensar en ti. Tus ojos, tu sonrisa, tu cabello, tu boca me tienen soñando cada vez que duermo. No sé qué hiciste, pero me tienes así: a tus pies.

- No he hecho absolutamente...

- Lo sé.- interrumpió Éomer.- Es por eso que sé que esto es sólo culpa mía. Todo esto ha sido muy rápido y diferente a lo que yo creía que me tocaría vivir, pero es que tú eres diferente, Mislif; y eso me gusta mucho. No te dejas doblegar por nadie, y eso es algo que admiro bastante en ti. Pero... quisiera ser yo quien pudiera hacerte cambiar. No sé si me entiendes. Hacer que conozcas el amor, y dejes aquella frialdad e indiferencia de lado.

- Éomer, ya hay alguien a quien yo amo.- dijo Mislif decidida y un tanto sonrojada.- Te agradezco mucho lo que me has dicho, pero... no necesito que alguien más me haga cambiar, cuando...

- ¿Quién es?- preguntó el Hombre sin poder contenerse.- ¿Quién es el que llegó primero, y que se interpone entre tú y yo? ¿Lo conozco?

- Sí, sí lo conoces.

- ¿Es Aragorn?- preguntó Éomer.- ¡Claro que debe ser él! Por eso me miraba tan extrañamente cuando yo le preguntaba por ti. Si es Aragorn, respetaré tu decisión y...

- ¡Éomer!- le gritó Mislif para hacerlo callar.- No es Aragorn.

- ¿Entonces...?

- Es Legolas.

- ¡¿El Elfo?!- exclamó Éomer consternado.

- Sí, el Elfo.- contestó Mislif ligeramente molesta de que lo catalogara de inmediato así.- La persona a quien amo, es Legolas.

- Pero eso es... ¡es imposible! ¡Tú eres Humana! ¿Qué futuro te espera a su lado, si tú...? Ya sabes...

- Ese es un tema entre Legolas y yo.- murmuró la joven.- Creo que... hasta aquí llegó la conversación. Lo siento, Éomer, de verdad. Lamento no poder responder a tus palabras como quisieras. Eeh... ¡Buenas noches!- Mislif se giró para volver, pero Éomer le dijo:

- ¡Espera, Mislif!- se acercó a ella, quien se había vuelto a mirarlo, y la tomó por los hombros.- No me rendiré tan fácilmente. Ya sé que eres diferente a las demás mujeres, ¡pero nunca creí que tanto! Ahora que sé tu verdad, lucharé como el Rohirrim que soy. No sé si el Elfo te ha respondido a tu amor, pero aún así lucharé.

- No conseguirás...

- Algún día, cercano o lejano, te darás cuenta del error que estás cometiendo. Y cuando llegue aquel momento, yo te estaré esperando.

- Entonces esperarás en vano, porque Legolas sí me ama.- replicó Mislif, con los ojos brillándole.- Éomer, no sigas con esto. ¿Por qué no dejas todo hasta aquí? Será lo mejor.

- Eso lo dirá el tiempo, Mislif. Yo sólo sé que lo mejor está con los que son de los tuyos. Pronto te darás cuenta de eso. - murmuró él acercándose un poco más.- No me rendiré tan fácilmente. Tenlo bien presente.- hizo una significativa pausa. Luego preguntó-: ¿Me escogerías, Mislif, si llegado el momento tuvieras la posibilidad de hacerlo?

- Por favor, Éomer. Deja todo esto hasta aquí.- murmuró Mislif vehemente, e ignorando la pregunta.- Ya sé lo que es mejor para mí- sonrió débilmente- , pero agradezco que te preocupes.

- ¿Así que sabes lo que es mejor para ti?- sonrió él levemente.- Pero... ¿sabes lo que es lo mejor para Legolas?- la débil sonrisa de Mislif se esfumó.- Piénsalo. ¡Buenas noches!- la besó en la mejilla y se fue.

Mislif se quedó de una pieza al oír las últimas palabras de Éomer. ¡Qué egoísta había sido! ¡Sólo había pensado en lo que era mejor para ella! Pero... ¿qué era lo mejor para Legolas?

- Yo no perderé nada estando a su lado.- murmuró Mislif para sí.- Pero Legolas dejará muchas cosas por mí. Partiendo por su vida. ¡Él ha sido privilegiado al nacer con esos dones, pero yo no! Y no puedo quitárselos. ¡Oh, Elendil! ¡No sé qué rayos hacer! Tal vez Éomer tenga razón, y esto hay que pensarlo muy bien... Ahora recuerdo que Gildor me lo advirtió.- la joven recordó tristemente las palabras de aquel Elfo: "Si no puede revertir su Destino, cualquier cosa que haga con su relación terminará siendo dolorosa. Esté a su lado o aléjese, todo terminará tristemente."- Todo... todo terminará mal... quiera o no.

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- ¡Legolas! Espera.- gritó Éomer desde el otro extremo del corredor.

- ¿Éomer?- preguntó el Elfo volviéndose y mirando a los lados.- ¿Dónde está Mislif?

- Afuera, no lo sé. Estoy aquí, porque quiero hablar contigo.

- Tú dirás.- dijo Legolas acercándose.

- Mira... sé que esto es delicado. Acabo de confesarle a Mislif que estoy enamorado de ella.- comenzó diciendo Éomer. Legolas arqueó las cejas.- Mislif me dijo que no podía responderme, porque está... enamorada de ti. Y tú de ella, ¿verdad?

- Sí. Así es.- limitóse a decir el Elfo.

- Lo siento, pero no... no puedo evitarlo: todo esto me parece una locura.- dijo Éomer moviendo la cabeza en signo negativo.- Te tengo mucho respeto y admiración, además de agradecimiento por tu ayuda a Rohan, pero no estoy dispuesto a rendirme al amor de Mislif, y menos ahora que sé lo que pasa.- hubo una incómoda pausa.- Legolas, yo sé que tú debes de quererla mucho, pero ¿no crees que si Mislif es Humana debería estar a lado de los suyos?

- Si te refieres a la diferencia de razas, ese es un tema que ya hemos discutido con Mislif.- dijo Legolas serio.

- ¿Y a qué acuerdo han llegado?

- Es asunto nuestro.

- Apuesto a que estás dispuesto a sacrificar tu inmortal vida por ella, ¿verdad?

- Sí.- contestó Legolas ya molesto. Éomer iba a hablar, pero lo detuvo diciendo: Éomer, si Mislif te dijo que ya está enamorada y que no puede responderte como tú quisieras, creo que lo mejor sería que la dejaras ir.

- La última palabra la dará ella.- sentenció el Hombre con los ojos brillando.

- ¿Me equivoco o no, al pensar que ya la dijo?- preguntó Legolas con un brillo astuto en los élficos ojos.

- No. A decir verdad, no le di tiempo de darla. Pero sí le di un problema que pensar.

- ¿Cuál?

- Mislif sabe, o cree saber, que lo mejor para ella está a tu lado, pero le dije que pensara en qué es lo mejor para ti.

- No deberías meterte en nuestros asuntos.- gruñó Legolas.- Si deseas alejarla de mí, deberías tratar de ganarte su amor, pero no envenenarle la mente con problemas que sólo logran entristecerla más. Créeme que ya tiene muy presente lo de nuestro futuro.

- Me ofendes al decir que le enveneno la mente.- dijo Éomer.- Lo que le dije no lo hice para darle problemas, sino que para darle la oportunidad de deshacerse de uno.

- ¿Perdón?

- Los Humanos con los Humanos, y los Elfos con los suyos.- sentenció Éomer.- ¡Buenas noches!- se giró para volver sobre sus pasos, pero antes dijo: No me rendiré tan fácilmente. No lo olvides. Sólo cuando sepa que lo de ustedes es definitivo, me retiraré. Pero recuerda que le he dado a Mislif la posibilidad de pensar en elegir lo que quiera.

- ¿Qué...?- murmuró Legolas sorprendido. Se quedó unos momentos pensativo. ¿Éomer le había dicho a Mislif que pensara en qué era lo mejor para él...? Tenía que verla. Si no lo hacía, era probable que Mislif decidiera tomar algún camino errado.- Iré a buscarla.- se dijo.

~^_^~

- ¿Mislif?

- ¡Oh, Legolas!- exclamó la joven dando un respingo.- No te oí venir.

- ¿Estás llorando?- preguntó el Elfo acercándose. Mislif aún estaba en aquella torre. Había estado pensando mucho en las palabras de Éomer, dándole vueltas al asunto, pero no había logrado encontrar una salida moralmente buena.

- N- no... ¿Qué haces aquí? Creí que habías ido a acostarte.- dijo la joven cabizbaja.

- Eso iba a hacer cuando... se me acercó Éomer.- contestó Legolas mirándola fijamente a esos ojos verdes que amaba. Ella le devolvió la mirada, tratando de imaginar qué le habría dicho el hombre.

- ¿Qué fue lo que te dijo?- preguntó con un hilo de voz.

- No importa.- dijo Legolas abrazándola.- Mislif, sé muy bien qué fue lo que te dijo Éomer sobre mí, pero deja de pensar en eso.

- ¡¿Cómo quieres que lo haga, si he estado siendo muy egoísta?!- sollozó Mislif tristemente.

- Entonces dime, ¿qué es lo mejor para ambos?

- ¿Alejarnos?- contestó la joven dando un paso hacia atrás.

- ¿Lo escogerías a él? Si lo haces, ¿qué hacemos con este amor, y con la necesidad de estar juntos?- preguntó el Elfo serio.

- No lo sé...- murmuró Mislif cabizbaja.- ¡No es sólo mía la decisión, Legolas! No soy yo quien debe decidir qué hacer con lo nuestro.

- Pero eres tú la que está dudando ahora.- dijo el Elfo mirando la Luna.- Yo tengo todo muy claro. Lo bueno y lo malo ya lo tengo asumido.

- ¡Para ti es muy fácil decir "pienso morirme cuando tú también lo hagas"!- exclamó la joven.- Pero no te das cuenta de que se me parte el corazón al oír eso.

- Y para ti es muy fácil decir "sigue con tu vida cuando yo muera".- replicó Legolas.- Sabes perfectamente que a mí también se me parte el corazón al oírte decir eso.

- Pero lo que yo digo es menos doloroso para ti.

- No, no lo es.

- ¡Qué odioso eres!- gruñó Mislif molesta.- ¡Te estás cerrando a rehacer tu vida!

- Porque no le veo motivo sin ti.

- Pero antes de conocerme, ¿qué motivo tenía?- replicó la joven.- Puedes volver a buscarle un motivo, guardando un bello recuerdo de lo nuestro. No necesariamente tienes que morirte...

- Me niego a hacerlo.- contestó Legolas.- Escúchame bien, Mislif.- dijo acercándose a ella y levantándole la barbilla con una mano.- Mañana me iré al Sendero de los Muertos con Aragorn, y así estarás sola. Tómate ese tiempo para pensar en qué es lo que de verdad crees es lo mejor. Si nos volvemos a ver, me lo dirás.- la besó dulcemente unos segundos, se separaron y luego comenzó a bajar las escaleras para irse.

- ¡Me estás dejando toda esa carga a mí!- le gritó Mislif.

- Tal vez- rió Legolas desde abajo-, pero aunque decidas separarte de mí, no te haré caso. Puedes casarte en este tiempo, o lo que quieras hacer, pero no te librarás de mí. Te buscaré siempre, pequeña.

- ¡Odioso!- le gritó Mislif sin poder evitar sonreír.

La tarde siguiente, luego de almorzar, Théoden, sus Rohirrim, Mislif y Merry tenían todo preparado para partir en dirección al Sagrario, para reunir ahí las huestes de Rohan rumbo a Minas Tirith. Aragorn, Legolas, Gimli y los dúnedain se quedarían un poco más en el Abismo de Helm, pero luego partirían en dirección al Sendero de los Muertos, para llegar a la Piedra de Erech.

Llegó el momento de despedirse, y Mislif se acercó a Legolas, quien había estado un poco más apartado para poder hablar libremente con ella.

- Cuídate mucho.- dijo el Elfo.- Aunque no vas al Sendero de los Muertos, no te alejas del peligro. Recuerda que Théoden y sus hombres se dirigen en dirección a Minas Tirith, a la guerra.

- Lo sé.

- Con respecto a esto...- dijo Legolas-, ¿porqué no quisiste ir con nosotros? Tal vez hayas conseguido engañar a Gimli con eso de que sientes miedo, pero a mí no me convenció tu argumento.

- Tienes razón.- contestó la joven.- No siento miedo de partir hacia allá, aunque todos digan que es horriblemente peligroso. No voy a ir, porque quiero mostrarte que puedo cuidar bien de mí misma y que me haré responsable, con eso, de las consecuencias de mis actos, buenas o malas.

- Entonces te deseo la mejor de las suertes.- hizo una pausa.- ¡Arriba ese ánimo, pequeña!- sonrió Legolas tomándole las manos.- ¿Qué pasó con tu ánimo eufórico habitual?

- Se quedó en Isengard.- contestó Mislif.- Todavía debe de estar ahí, lanzándole maldiciones e insultos a Saruman.

- No te quiero ver triste, sólo por lo que conversamos ayer.- dijo Legolas mirándola fijamente.- Puede que esta sea la última vez que nos veamos, y sería bueno recordarla de una manera alegre.

- ¡Oh, ahora me siento mejor!- gruñó Mislif de manera sarcástica.- ¡No te volveré a ver! ¡Qué bien! Un bello recuerdo, además de que...- Legolas detuvo de golpe sus palabras, besándola.

- Amin mela lle, Mislif (Te amo).- susurró él a su oído.- Sólo recuerda eso.

- Lo haré.- contestó Mislif. Legolas la miró unos segundos. Había estado esperando que ella le dijera "Te amo" con las mismas palabras, pero al no hacerlo, se resignó con cierta pesadumbre. Ahora que lo pensaba, Mislif nunca le había dicho sencillamente esas dos palabras. Le había demostrado que lo quería con otras, pero nunca con esas. A Legolas le habría encantado que lo hubiera hecho, por eso se quedó con un gusto amargo al darse cuenta de que Mislif no lo hacía.

- Adiós.- dijo finalmente.

- Algo te ocurre, Legolas.- murmuró Mislif mirándolo fijamente.- ¿Qué te pasa?

- Nada.- mintió.- Sólo estoy preocupado por ti y por todo esto.

- No te creo.- dijo Mislif decididamente.- Pero no te obligaré a decirme, si no es tu deseo hacerlo. Creo que en ese aspecto soy...

- Dime que me amas.- murmuró Legolas de pronto, interrumpiendo a la joven.

- ¿Qué...?- exclamó sorprendida.

- Sólo dilo, Mislif.

- No entiendo por qué...

- ¡Mislif debemos partir!- gritó Merry desde su poney.- ¡Apúrate!

- ¡Ya voy!- le contestó la joven, dando un respingo.- Adiós, Legolas.

- Adiós... y aprovecha bien este tiempo para pensar...- suspiró el Elfo con pesadumbre. La besó en forma de despedida, y Mislif salió corriendo en dirección a Eäros que la esperaba para el viaje. Legolas se sintió algo triste por no haber logrado su objetivo, y un torrente de dudas comenzaron a posarse en su mente, pues en aquel momento, Éomer se acercaba a Mislif y Merry. Todos estaban en sus respectivos caballos y comenzaban avanzar, dejando atrás el Abismo de Helm. La peor duda que asaltó la mente del Elfo, fue una en que se preguntaba si Mislif optaría por quedarse al lado de Éomer, y convertirse luego en Reina de Rohan, si aquel día llegaba. No le vendría nada de mal aquello, pensó, pues además estaría con los suyos y tendría una vida normal. Sin embargo, Mislif no amaba a Éomer... Aunque..., tampoco amaba a Oliv y le había prometido casarse con él cuando llegara a Pueblo Gris.

Por primera vez, Legolas sintió que sobraba en la vida de Mislif. Ella tenía dos opciones que la llevarían por un vida normal a la de los Humanos, pero él era Elfo, y eso no calzaba con lo que estaba escrito. Por la mente de Legolas se paseaban sin cesar aquellas palabras de Éomer: "Los Humanos con los Humanos, y los Elfos con los suyos". ¡Hacia donde mirara encontraba problemas! Por un lado, y si Mislif era un poquito ambiciosa, podría convertirse en Reina; y por otro, podría tener una vida sencilla, al lado de un hombre que le quedaba bien en edad, la conocía bastante, y que la esperaba en su casa. ¡Otro problema más! Legolas era mucho mayor que Mislif, y aunque de momento aquello no influyera, a la larga sería una incomodidad. Ella tenía un poco más de veinte años, y él... ¡oh, ni pensarlo! Aunque... para los Elfos, él era aún joven. ¡Gran consuelo!, pensó triste. Legolas pensaba que tenía todo lo bueno y malo aceptado, y eso mismo le había dicho a Mislif, pero sólo lo había visto desde el punto de vista de la mortalidad.

Mislif decía amarlo, pero nunca se lo había dicho directamente, como él quería; le estaba guardando muchísimos secretos, desde su llegada al Abismo de Helm, y no había querido contárselos. Además, ahora estaba dudando entre dejarlo o no. Los Humanos son algo pasajero, se decía Legolas, ¿y aquel amor, por ser compartido con una Humana, sería pasajero también? Podría decirse que él no conocía perfectamente a aquella otra raza, y tal vez por eso no sabía qué reacciones podría tener Mislif. Ella lo había sorprendido incontables veces en el pasado... y podía hacerlo en el futuro. Podría ser que un día Mislif decidiera darle corte a su relación, por no ser provechosa, y quedarse con Éomer u Oliv, o simplemente sola. Si Mislif se había enamorado tan rápidamente de él, podría hacerlo con cualquiera de ellos dos. Sólo era cuestión de tiempo, tal vez de un tiempo breve. ¡Y justamente ahora se había ido con Éomer! ¡Estaría a solas con él!

- ¡Legolas!- gritó Aragorn, sacándolo de tan pesimistas pensamientos.- ¡Gimli te está buscando!

- Voy en seguida.- contestó él, más triste que antes. Todo lo que quería, todos sus sueños, pendían ahora de un pequeño hilo. Y le tendría que encontrar una salida a tan complicados nudos, partiendo por dirigirse al Sendero de los Muertos. Un camino incierto, peligroso y casi desesperanzado.

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¡Pobrecito, elfito hermoso! ¡Siente que sobra, y yo aquí con un enorme espacio en mi corazón para él! (Obviamente para mi flamante esposo Mr. Bloom primero.)

En otro ámbito, ¡estoy comenzando a tenerle una horrible ojeriza a Éomer! También a Mislif, por ser tan insegura. ¿Y ustedes? ¿Les gustó este capi? Tan laaaaaaaaaaargo, ¿verdad? Pero era necesario... para no hacer capis cortitos y demorar más la espera. Me gustó mucho la reacción de Éomer, al decir: "No me rendiré como el Rohirrim que soy". ¡Tan macho! Je, je, je. (Un Mercader cualquiera... Esa fue una broma chilena... ¡Perdón!)

Espero que lo hayan disfrutado y que escriban esos preciososss reviewsss que me alimentan cada vez que subo un capi new. ¡Y no olviden, luego de eso, entrar en nuestro flamante WebSite, y escribir en los mensajes o el foro! (LaEstrelladelNorte.tk) ¡Grábenselo! ¡Nos vemoxxx! ¡Oh, lo siento! Es que... pienso en Mr. Bloom y... ¡uf! ¡Nos vemosss! ^_^

P.D. ¡Casi me quebré la mano con éste capítulo enorme! ¡Nunca más escribo uno así de largo! :( Me dedicaré a escribir un millón de cuentos cortos de ahora en adelante. =p XD