LA ESTRELLA DEL NORTE
¡Holitas! ¡Snif! Al fin hemos llegado hasta aquí... ¡Buaaaaaa! ¡Tanto tiempo...! [¡Un pañuelo, por favor!... Gracias.] Bueno, ya entenderán, al final, a qué me refiero... ¡Ojio ::! Pero antes que todo, quiero advertirles que, por su importancia dentro de la historia, este capi será extensamente largo, pero nunca tanto como el 19, del que todavía no se reponen mis dislocados dedos . Ahora... ¡a contestar reviews!
Lórien Potter: ¡Holitas! Pero obvio, yo nunca los decepcionaría... creo... XD. Bueno, de nada, de nada, de nada, Lórien. Espero que tus ojos no estén muy irritados (como papa, ¿ah?) por haber llorado toooooooooooooda la noche, porque de ser así te costará bastante leer el capi de hoy. Okiles, gracias por tu(s) review(s) y ¡no me estoy poniendo cochinita, mala!
Mexia: ¡Holitas! Gracias por tu efusivo y ya no iracundo review. No es que yo quiera ser maldita, ni nada por el estilo, pero mi costumbre es subir un capi cada dos semanas... Jojojo, me estoy reformando... La responsabilidad me llama... (Claro, claro) Okiles, espero que disfrutes este capi.
Hikaru: Gracias, gracias... ¿Qué es eso de hacerle una chica a Éomer? Jojojo, bueno si esto te sube el ánimo, te diré que leí hace un tiempo en la llamada "Enciclopedia Tolkien, de David Day" que Éomer se casaba en el... 3019, creo, con una princesa llamada Lothiriel... o algo así... Jejeje, la que siempre lo supo fue Dernix, y como yo no pretendía cambiar la obra del Maestro iba a dejar que aquello sucediera... =P Jejeje, y eso de que ya no aguantaron... :$ A mí también me sería difícil con ese tremendo elfo. Y sobre tus ideas de prólogos y eso... ya verás lo que ocurrirá. ¡Disfruta este capi!
Thalinariel: ¡Qué bueno que te ha encantado el capi anterior! Eso esperaba, porque con tu nick anterior casi me puse una armadura... Jojojo. Con respecto a eso de "Gracias por no ser tan mala", debo decir que no siempre he sido taaaaaaaaaaaaaaaaaan mala en esta historia..., sólo un poco... traviesa XD Okiles, espero que disfrutes de este capi.
Yuna Aoki: ¿Mislif tonta? Mmm... no sé si le gustaría enterarse de eso... con lo temperalmental que es....¬¬ Pero bueno... Con respecto a eso de que Legolas dejará su inmortalidad por Mislif, y dadas las circuntancias del romance Aragorn-Arwen, yo creo que sí, pero te dejo lo otro a tu lectura, esperando que este capi te guste.
Katita Okidoki (Misaito de las Mercedes, Ángeles de los Dolores de Nuestra Señora de Santa Laura, Patrona de Ester... etc.): Bueno, hija mía, me alegra que te haya gustado el capi anterior... ¡Ya guarda tus armas corto-punzantes! Te castigaré... No se amenaza a las mamis, en mis tiempos... XD ¿Pensaste que iba a quedarse con Éomer? Mmm... creo que por eso me llegó un sobre con antrax... Pero bueno... Con respecto a eso de ser Reina sin quererlo, creo que debo decirte que Legolas, luego de la Guerra del Anillo se va a vivir a Ithilien... ¿lo sabías? Hasta donde sé no se convierte en Rey... Okiles, gracias por tu review y espero que te guste este capi.
Dernix: Creo que cierta personita se ha exaltado ligeramente... ¬¬ ¡Contrólate, mujer, por Elendil, que aquí los únicos exaltados son aquella parejita...! Jojojo... Claro, claro, no todo puede ser color de rosa siempre, ¿verdad? Jejeje, desde que salió Éomer que a ti te ha dado pena... Y yo que pensé que te iba a caer mal... como a la gran mayoría... Pero bueno, eso es sólo culpa del orégano. Jajaja, ¿qué es eso de "no me sorprendería que la este esperando con su ajuar y la lista de invitados, iglesia separa y todo"? Nunca taaaaaaaaan necesitado el pobre Oliv... Okiles, gracias por tu review, mi oregui amigui, y espero que te guste este capi, porque sé que te sacará un par de dudas del cráneo.
Megu-chan1: Me alegra que te haya gustado el capi anterior... esa era la idea, y me alegra hayas confiado en la pobre y confundida Mislif. No te preocupes por lo del review, no me ofende, obvio. Con el sólo hecho de hacer acto de presencia me suben el ánimo. Okiles, gracias y espero que este capi te guste.
LegolasMirkwood: ¡Ooooooooooooh! ¿Qué te pasó, chico? ¿Ah sí que tu confiabas en mí? Gracias, gracias. Me alegro de no haberte decepcionado... Jejeje, la escena con Gimli fue buena, por lo menos a mí me gustó... Lo más probable es que tu idea de la "vergüenza" no sólo se aplique a nuestro querido Enano! Okiles, gracias y espero que disfrutes este capi.
Gary Lupin: ¿Mi querida creación? ¿No suena eso algo... frío? Mmm... pero bueno, lo más probable es que tengas razón. Jojojo, ¿Éomer novato? Jojojo... Sí, la verdad es que me pareció de verdad caballero de su parte dejar a Mislif con sus decisiones en paz. Con respecto a lo de Gimli, tienes razón a que a pesar de toda la vergüenza un Enano debe cumplir con sus promesas... ¡oh, me salió una rima! Okiles, amigo, estás perdonado de tus faltas; gracias por tu review y espero que disfrutes de este capi.
Kmila: ¡Hola, niña! ¿Cómo estás tú? Bueno, para tenerte al tanto, diré que yo subo capis cada dos semanas, por lo que hoy estoy cumpliendo mis deberes literarios... . Jejeje, me alegra que te hayas tranquilizado con la decisión de Mislif... Jojojo, ese chiste de las zanahorias y los caballos es un chiste para después de la 10 de la noche... Okiles, gracias por tus palabras, por tu review y por el subfic. ¡Que disfrutes este capi!
Candy Bloom: Me alegra que te haya gustado el capi anterior, esa era la idea. ¡Ejem! Mislif te envía cordialmente una cara de ¬¬ por tratarla de loca, pero dice que te lo perdona por elogiar tanto el capi anterior. Bueno, amiga, no te pongas triste por el final, aunque es depresivamente nostálgico... Muchas gracias por tu review y por tus palabras. Ojalá que te guste este capi.
-Ëarwen-: ¡Holitas! Gracias, gracias, lo sé... Jojojo... Bueno, yo también te responderé por partes... Aquí vamos... ¡Ejem! Jejeje, esa era la idea: hacer que pensaran que Mislif no optaría por nuestro querido elfito..., pero me alegra que me perdones... Jajaja, ¿qué es eso de "más insegura que yo al volante de un auto"? Jojojo, no creo que seas peor que yo... la que aprendió sin cambiar del primer cambio (valga la redundancia)... Pero bueno... Sigamos... Bueno, lo de Galadriel y Mislif se solucionará hoy. También me alegra que sospecharas la procedencia de Pueblo Gris, esa era la idea. Jajaja, sípis, Gimli se pasó en el capi anterior... metiendo la pata en todos lados... Jojojo, me alegro de que lograrás comprender a Éomer, porque al fin se llevó bien con el elfito hermoso... Y sobre el regreso a Pueblo Gris... jejeje, sólo lee. Espero que disfrutes de este capi, y yo te enviaré por mail la dirección de "Liberación de Vida". ¡Gracias, chau!
Cass Metallium: ¡Hola! Gracias, me alegro de que te haya gustado el capi... esa era la idea XD. Bueno, muchas gracias por leer también "Liberación de Vida" y por tu apoyo. Espero que te guste este capi y que lo disfrutes.
Y sin más, porque lo otro me lo guardo para el final, les presento el...
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CAPÍTULO 22
"SORPRESAS DE REGRESO A CASA"
- Nos quedaremos unos días aquí, mis queridos jóvenes.- les anunció Gandalf a los hobbits y a Mislif.- Debo conversar largamente con la Dama Galadriel, con el Señor Celeborn y con el Señor Elrond. ¡Y no hay mejor lugar para hacerlo que Eregion!
- Muy bien.- sonrió Pippin.- Mientras no nos falte comida, estaremos bien.
- Estarás bien, mejor dicho.- rió el mago.
La compañía de viajeros se había detenido, como había dicho Gandalf, en la región de Acebeda, que en tiempos anteriores se llamaba Eregion. Ahí ocurriría la más triste de las separaciones, pues Galadriel y Celeborn volverían a Lothlórien. Sin embargo, antes de dirigirse a la esperada conversación, la Hermosa Dama del Bosque de Oro cumplió su palabra, una promesa hecha meses atrás.
Mislif y los hobbits se hallaban sentados alrededor de una fogata que había sido encendida y cantaban una serie de canciones que habían aprendido a lo largo de todo el viaje. Era una reunión realmente amena, pues no faltaron las risas y una paz envolvía el lugar. Las estrellas brillaban en lo alto y la Luna aparecía a veces entre las nubes que rodeaban a las Montañas Nubladas.
Al cabo de una media hora de divertida reunión, Galadriel llegó hasta ellos, y en su rostro había una dulce sonrisa. Todos se pusieron de pie y le hicieron una reverencia. Entonces ella, sin dejar de sonreír, dijo:
- Pronto llegará el momento en que nos separaremos, mis queridos jóvenes, pero sólo espero que los recuerdos gratos y las alegrías nos mantengan siempre unidos.- los jóvenes sonrieron.- Me alegra verlos así, luego de todas las penurias que tuvieron que vivir.- continuó la Dama mirando sobre todo a Frodo y Sam.- Todos han tenido una participación importante en esto y espero que las recompensas que les sean dadas no sólo se basen en lo material, sino que lleven dentro de sus corazones el regalo que han ganado. Sin embargo, joven Mislif, antes de que dejaran Lothlórien te prometí un obsequio, sólo si tus decisiones futuras eran tomadas a conciencia, y si decidías dejar algunas cosas de lado para encontrar la felicidad.
- Y lo he hecho, Hermosa Dama.- contestó Mislif inclinando la cabeza.
- Lo sé; pues siempre he tenido confianza en ti, y sé que con esto no comenzarás a defraudarme. Sígueme, por favor.- Galadriel le sonrió a los hobbits y se dirigió hacia una pequeña loma, que era iluminada por la luz de la Luna. Mislif la siguió, pero no dijo nada, sólo esperó que la Dama hablara primero; y así ocurrió.- Mislif hija de Musolf, apenas te conocí sentí por ti un gran cariño, y de haber sido por eso te habría regalado esto antes de que dejaras Lothlórien; pero tu futuro era incierto y yo no lograba leer qué estaba preparado para ti. Es por eso que te prometí un reencuentro, si se permitía un momento. Ahora, cuando me refería a que debías tomar decisiones a conciencia, hablé también sobre tu problema con el hijo de Thranduil... Y por lo que puedo ver en tus ojos estás a su lado, ¿verdad?
- Gracias a Elendil, sí.- sonrió Mislif.
- Estás a su lado a pesar de que tu corazón maldice tu destino mortal, y eso es también a lo que me refería cuando te dije que debías buscar la felicidad dejando de lado muchas cosas.
- Con respecto a lo de dejar cosas de lado, yo no perderé bien alguno estando junto a Legolas- dijo Mislif-, es él quien dejará su vida.
- Lo sé, y es por eso que he decidido que seas tú quien reciba este preciado obsequio.- Galadriel estiró sus manos, en donde tenía una pequeña cajita, decorada con hermosos tallados en la madera misma. Mislif tomó la cajita en sus manos y la abrió, viendo que dentro estaba aquella joya azul que había visto en el regazo de Galadriel antes de dejar Lórien, junto a aquella joya verde que la Dama le había regalado a Aragorn.- Ésta, joven dama- dijo Galadriel-, es la Piedra Estrella, tesoro de antaño y preciada joya de los Valar.
- ¿De... de los Valar?- exclamó Mislif sorprendida mientras veía la Piedra Estrella que brillaba bajo la luz de las estrellas con su cautivador resplandor azul.- ¿Y por qué es tan preciada, Hermosa Dama?
- Porque concentra energía, joven Mislif.- contestó Galadriel.- Y es la que te ayudará, por el tiempo que tú quieras, a dejar esa tristeza y ese temor que tu corazón posee.
- N- no entiendo...
- Seré más explícita. La Piedra Estrella es una joya que concentra en su interior energía, energía vital mejor dicho. Y quien la use recibirá aquella energía, demorando su final.
- ¡Eso quiere decir que...! ¿Me dará vida?- exclamó Mislif más sorprendida que antes.
- Es una historia larga, pero, si quieres, puedo contártela, resumiendo, claro está.- dijo Galadriel. Mislif le dijo que sí quería oír la historia, así que la Dama comenzó su relato. Entonces, Galadriel le relató la historia de aquella joya; pero para que se entienda mejor, será dicha con otras palabras. Antes de comenzar, vale decir que la historia de la Piedra Estrella es larga, y se remonta a los tiempos anteriores a Lúthien y Beren, pero será resumida, y es la siguiente:
"Se dice que luego de la destrucción de los Dos Árboles, Aulë el Herrero sintió compasión por su esposa Yavanna Kementári, la Dadora de Frutos, y decidió hacer algo que concentrara vida y energía, para devolverle, si se podía, un poco la vida a los Árboles. Decidió que sería una joya, la más hermosa existente; tal vez no tan bella como los Silmarils robados de Fëanor, pero sí importante. Y así creó, luego de mucho trabajo, a la Piedra Estrella, que concentraba la luz y energía de la única y mayor fuente que existía en aquel momento: las estrellas de Varda, la Dama de las Estrellas, Elbereth para los Elfos.
Sin embargo, una vez que estuvo lista, y quiso llevársela a Yavanna, Aulë se enteró que los Árboles no darían vida nunca más, pues su último y desesperado esfuerzo fue dar unos frutos: Telperion dio una gran flor de plata, mientras que Laurelin había dado una fruta de oro, que pasaron a convertirse luego en la Luna y el Sol, respectivamente.
Aulë decidió entonces guardar la Piedra Estrella hasta que Yavanna creara alguna otra obra y quisiera asegurarle una larga vida. Pasaron los días y los años, y la Piedra Estrella se mantuvo sin dueño, guardada en una de las múltiples fortalezas subterráneas y secretas de Aulë. Sólo hasta los días del amor de Lúthien y Beren, la Joya Azul, como también fue llamada, salió de su refugio.
Pues se dice que Mandos el Señor de los Muertos, no fue el único Vala que se sintió conmovido por el canto de la bella hija de Thingol, quien le pedía a Mandos una oportunidad más de vida con su amado Beren. Aulë también se sintió muy conmovido por aquella historia, y decidió, luego de que la pareja había vuelto a la Tierra Media, regalarle la Piedra Estrella a Beren.
Pidió un mensajero alado a Manwë Súlimo, Rey de Arda; y con él envió su preciada Joya hasta Galadriel, hija de Finarfin, una Eldar a la que él quería mucho, pues los Noldor eran lo preferidos de Aulë. Galadriel recibió la joya y aceptó la misión de hacérsela llegar a Lúthien y Beren, antes de que estos partieran a su futura morada en Tol Galen, la Isla Verde.
Así lo hizo, pero fue rechazada por ambos, pues Beren dijo que no quería aprovecharse de la segunda oportunidad de vida que le había regalado Mandos. Quería cumplir su palabra, sin alteraciones. Así que la Piedra Estrella fue guardada largos años por Galadriel.
Llegó para ella un momento de entregarle la Joya Azul a Aragorn, hijo de Arathorn y heredero de los Reinos de Gondor y Arnor, pues se casaría con Arwen Undómiel, hija de Celebrian y nieta de Galadriel; pero la Hermosa Dama pudo ver en los ojos del Hombre que él no deseaba aquella Piedra. Más adelante, Galadriel supo que Aragorn estaba en lo correcto: no podía vivir extendiendo mucho su vida, pues los Reyes de los Hombres deben ser transitorios y él ya contaba con la larga vida de los Reyes de antaño de Númenor.
De eso se dio cuenta al mirar al Hombre en Lothlórien, mientras viajaba con la Comunidad del Anillo. Galadriel estaba entre regalarle la Piedra Estrella, o la joya verde, con la que pasó a llamarse Elessar; pero optó, en un inexplicable acuerdo mental con Aragorn, en hacer esto último.
Así que, finalmente, Galadriel decidió regalarle la Piedra Estrella a Mislif, hija de Musolf. Le había tomado un cariño grande a la joven, y pensó que con ella la Joya estaría en buenas manos, y además sabía que a Mislif le haría inmensamente feliz tenerla consigo, pues muchas de sus tristezas y temores serían dejados atrás."
- Hay ciertas cosas que no puedes olvidar, Mislif.- dijo Galadriel para finalizar.- Recuerda que seguirás siendo mortal, es decir, no morirás con la ayuda de la Piedra, mientras quieras, pero estarás sometida aún a aquello que nosotros, los Elfos, no: a sufrir enfermedades. La Piedra Estrella no te protegerá de eso, y deberás tener cuidado. Además, no olvides también que la Piedra sólo te ayudará hasta que tú decidas dejar este mundo, luego no habrá vuelta atrás.
- ¿Tengo por obligación que dejar este mundo?- preguntó Mislif, quien aún no podía creer la maravilla que estaba viviendo.
- Sí. Esto es lo más importante y que no puedes olvidar, joven dama.- dijo Galadriel mirándola fijamente.- Los Valar no tienen permitido cambiar el Destino de los Mortales, y esta Joya sólo te da más energía para vivir, pero no te librará de tu final. Tarde o temprano tendrás que dejar este mundo; y te advierto que, cuando lo hagas, no habrá vuelta atrás.
- ¿Cómo... cómo sabré cuándo dejar de vivir?- preguntó Mislif con un hilo de voz.
- No lo sé. Sólo tú puedes saberlo, pero ya llegará tiempo de decidirlo.- Galadriel la miró con ternura y puso una de sus manos en el hombro de la joven.- Has madurado mucho, joven dama- le dijo-, y sólo por eso es que te regalé la Piedra Estrella, y con eso tú misma sabrás cuál es el mejor momento. Sé que no eres codiciosa, Mislif, pero este es un regalo en el que recae una gran responsabilidad, y deberás dejarlo, tarde o temprano, como te dije. Sino, probablemente sea su mismo creador quien venga en busca de su tesoro.- hubo una pausa.- Pero sé que le darás un buen uso a la Joya Azul y que tendrás presente todo.
- ¡Oh, Hermosa Dama!- exclamó la joven.- ¡No tengo palabras ni creo que las encontraré, para agradecerle todo esto! Es... es demasiado fantástico... y a la vez es una alegría que nunca esperé.
- Estoy segura de que Legolas tampoco la espera.- sonrió la Dama.
- No podrá creerlo.- sonrió Mislif.- ¡Oh, ojalá estuviera aquí!
- Con respecto a eso- dijo Galadriel-, me gustaría que me prometieras algo, joven dama.- Mislif le dijo que lo que ella dijera lo prometería.- Te agradecería que no le mencionaras la existencia de la Piedra Estrella a persona alguna que no la conozca, aunque son pocos los que saben de ella; me atrevería asegurar que son sólo unos dos o tres en esta Tierra Media.
- Lo prometo. No diré palabra alguna sobre la Piedra a quienes no la conozcan.
- No te estoy negando la libertad de hacerlo, Mislif.- dijo la Hermosa Dama.- Sin embargo, para mayor seguridad tuya y de ella, preferiría que la guardaras en secreto. Y creo que a Legolas tampoco sería conveniente que se lo dijeras... aún.
- Pero eso sería como engañarlo...- murmuró Mislif pensativa.
- Tal vez. Pero piensa en esto: guardas el secreto y haces con eso que Legolas aproveche al máximo cada instante a tu lado, hasta que sea demasiado visible y obvio que tú no envejeces.
- Tiene razón.- contestó Mislif reanimada.- Eso también se lo prometo.
- Muy bien.- sonrió Galadriel.- Espero que disfrutes mucho de tu vida ahora en adelante, joven dama, y no te molestes en seguir agradeciéndome este favor, pues puedo ver en tus ojos que la alegría es grande, y con eso me basta. Ahora, me retiro. Debemos hablar larga y pausadamente con Elrond y Gandalf. Con permiso.
- Adelante, Hermosa Dama.- dijo Mislif sonriendo. Galadriel se alejó dulcemente por la hierba, la cual parecía celebrar que la Dama posara sus pies en ella. Mislif se quedó mirando largo rato la Piedra Estrella, comenzando a tomarle el peso a la importancia que tenía, y a la responsabilidad que recaía en ella ahora.- La protegeré- se dijo-, la protegeré como si fuera un hijo. Nadie que no deba sabrá de ella, y me la quitaré llegado el momento. ¡Oh, esto me quita muchas angustias del corazón!
- ¡Hasym! ¡Oh, Elendil! ¡Viejo loco!
- ¡Pequeña Mislif! ¡Mi chiquilla histérica!
- Qué muestras tan extrañas de afecto.- le susurró Sam a Frodo. Todos ya habían llegado a Rivendel, luego de haberse despedido de Galadriel y Celeborn en Acebeda. Luego de varios días de viaje habían llegado por fin a Imladris, hogar de Elrond. Mislif se encontró con Hasym, su viejo amigo mago, y lo primero que hizo fue correr a saludarlo.
- ¡Qué gusto me da volver a verte, Mislif, luego de que todo esto ha terminado!- le dijo sonriendo Hasym.- Debo admitir que cuando me enteré de que habías partido con la Comunidad del Anillo sentí un gran temor, pero verte ahora me llena de alegría y orgullo. Ya veo que aquella carta que te di sí tenía algo de verdad.
- Muchas gracias, Hasym.- sonrió Mislif.- Pues con esa carta me diste un gran ánimo. Me alegra mucho verte así de bien, pues yo también temí por ti cuando me enteré de la traición de Saruman.
- ¡Pero ambos estamos bien y eso hay que celebrarlo!- exclamó el mago.
- De hecho, celebraremos, Hasym.- sonrió Elrond.- Y espero que se queden unos días.
- ¡Claro que sí!- exclamaron la joven y el mago.
Así, Mislif volvió a Rivendel, la cual estaba igual que antes. Pero no podía ser mejor, pues era como regresar a un sueño, a un lejano sueño y a días muy diferentes a los que se vivían ahora; pues no se puede negar que muchos cambios habían ocurrido desde entonces.
Pasados cuatro días y todas las celebraciones correspondientes, Mislif decidió volver a Pueblo Gris, y Hasym iría con ella. Cabe señalar que la joven había llegado a Rivendel con una gran cantidad de paquetes y bolsos que contenían una gran cantidad de vestidos que les habían sido dados por Galadriel, Arwen, Aragorn y Éomer, de sus respectivos países y ciudades. Y sobre esto trató la conversación entre Mislif y Hasym antes de partir.
- Oye, Hasym- dijo la joven-, necesito que me ayudes con algunos paquetes que tengo que llevar a casa. ¿Podrías?
- Mmm... Está bien.- contestó el mago.
- Si quieres puedes llevar un caballo.- propuso la joven.
- ¡No! Puedo parecer muy viejo, pero puedo soportar, pequeña, y no debes menospreciarme. A tu padre también le demostré en su debido tiempo que debía de confíar plenamente en Hasym el Mago. Créeme que no necesito de ayudas externas. Mi cuerpo resiste lo que sea.- dijo Hasym orgullosamente.
- De ser tú, yo llevaría un caballo.- dijo Bilbo Bolsón, a quien habían encontrado en Rivendel también; y que en ese momento se hallaba con ellos.- No te vendría mal, porque he visto que...
- ¡No!- interrumpió Hasym.- Ya dije que no. Puedo solo.
- ¡Esto es excelente!- exclamó Mislif emocionadísima.- ¡Ya puedo oler el olor de la comida de mi madre! Primera vez que tengo tantos deseos de verla.
- Tranquila, joven Mislif.- dijo Hasym.- ¡Ay! ¡Por todos los cabellos de mi barba! No te apresures tanto, y piensa en las piernas de éste pobre viejo.
- Te propuse traer un caballo, pero tu orgullo de mago es más grande que el aceptar que tus piernas no son las de antes y que te dolerían.- gruñó la joven.
- ¡Pero yo no tenía ni idea de que se te iba a ocurrir llevar todos estos paquetes con vestidos! Creí que cuando decías "algunos paquetes" no te referías a mil. ¿Cómo orcos quería que supiera?- gruñó el viejo mago.- Además, pensé que me prestarías tu caballo.
- Eäros es muy orgullosa, Hasym.- dijo Mislif.- No permitiría que te subieras a su lomo, pues sólo me acepta a mí.
- Y se parece mucho a ti. Empezando por esa marca en forma de estrella que tiene en la frente. ¡Me basta tener una sola chiquilla!- exclamó Hasym algo molesto. Hizo una pausa, y luego insinuó asustado: Espero que tu madre me acepte en su casa.
- ¡Claro que lo hará! Estará más preocupada en regañarme por todo esto, que otra cosa.
Mislif y Hasym habían dejado Rivendel hacía cinco días y habían llevado un buen paso, hasta que Hasym comenzó a quejarse reiterativamente por sus piernas. Sin embargo, habían cruzado el Paso Alto y ya se hallaban lejos de las Montañas Nubladas, pero muy cerca de las Ered Mithrin, o Montañas Grises; y con eso más cerca aún de Pueblo.
Antes de seguir con éste relato, valdría describir un poco a Pueblo Gris. Más que un 'pueblo', se le podría llamar 'ciudad', pues es de proporciones amplias y con estructuras también grandes. Pueblo Gris ocupa las costas y riberas del Río Gris, a ambos lados. La Costa Este, como se le llama, se extiende desde el Río hasta unas millas más, pues es el sector más abierto a los peligros de las Ered Mithrin. Mientras que la Costa Oeste, es un sector más tranquilo y amplio, y con gente más adinerada por añadidura. Aquel lado es la residencia, en su totalidad, de la familia Fontes, Oliv, por ejemplo. Mislif también tiene su casa en el lado Oeste, pero algunos familiares suyos viven del otro lado. Se unen estas costas por una serie de puentes que atraviesan el Río Gris por diversos sectores. El más grande y largo es el Puente del Río, llamado así por ser el primero de todos. Éste Puente es de piedra, y se dice que los Enanos ayudaron a construirlo; atraviesa el Pueblo por el sector centro, donde se hallan los puestos comerciales y todo lo que tenga que ver con vida social del lugar.
La entrada de Pueblo Gris se ubica al Sudoeste, y es un umbral hecho por dos grandes robles, de aspecto grisáceo, seguidos por árboles más pequeños que hacen una especie de cercado natural. Una milla y media, aproximadamente, más adentro comienzan a verse las primeras casitas, la mayoría destinadas a la agricultura y ganadería, por ejemplo la casa de Tío Bal.
Pueblo Gris, es un lugar agradable y tranquilo, pero muy amigo de las fiestas y celebraciones. Celebran a la Primavera y al Otoño, pero al Invierno lo respetan y el Verano no les llama la atención. Muchos habitantes del lugar participan durante la primavera de la Feria Agrícola de la Carroca, organizada por los Beórnidas, mientras que el resto del pueblo disfruta de las fiestas en el lugar, en las que nunca falta la entretención, los juegos, las comidas y las bebidas, sobre todo.
Sin embargo, la mayor parte de los días del año, la gente se dedica a sus tareas hogareñas y dejan las diversiones a los más jóvenes. Es por ésta razón que Mislif se aburría de sobremanera en Pueblo Gris, aunque fiestas juveniles y amigos no le faltaban. Siempre había sido muy sociable y a la gente le parecía muy simpática. Sólo las personas conservadoras y faltas de vida personal interesante, veían en ella una especie de "corruptora juvenil", pues no era femenina y los pensamientos de matrimonio y vida hogareña no se posaban en su mente. Pero como a Mislif nunca le influyó aquello, ni a sus amigos más cercanos, podían disfrutar de una vida tranquila y hasta monótona.
Hablando un poco más sobre los amigos de Mislif, hay que decir que son un grupo grande, pero los más cercanos son cuatro. Uno de ellos es el ya conocido Oliv, su mejor amigo. La mejor amiga de Mislif es una joven completamente opuesta a ella. Lian es su nombre, y es muy femenina, también bonita, tranquila y los pensamientos de aventuras no pasan por su sencilla mente. Pero, todos ya habían descubierto que si la hacían enojar o contradecían, es de carácter fuerte y digno de respeto. Otro amigo más es un joven, admirado por la mayoría de las jovencitas del lugar, menos por Mislif, llamado Alarion, pero él, con su gran ego y autoestima elevada, se hace llamar Aly el Bello. Sin embargo, sus amigos le quitaban el adjetivo final. La última amiga cercana de Mislif es su prima, llamada Missin. Es familiar por parte de padre, y se llevan muy bien, pues también son muy parecidas; pero Missin es, si es posible, más efusiva y con más personalidad que Mislif. Éste grupo de cinco amigos era prácticamente inseparable y desde pequeños habían vivido fiestas, travesuras, enredos amorosos, peleas y mucho más, y siempre seguían inseparables.
Ahora que se ha introducido un poco más sobre Pueblo Gris, la vida en él y los amigos de Mislif, se puede seguir el relato.
Mago y joven siguieron su camino, acercándose a cada paso al Pueblo. Llegaron hasta el Umbral de Roble, como era llamado, y fue entonces donde la alegría de Mislif se vino abajo al ver aquella imagen. Pues donde antes había numerosas casitas agrícolas, ahora no había nada más que una soledad enorme y las huellas de fuego en el suelo del lugar. Podían verse árboles quemados a un lado y restos de lo que habían sido las casas. Sin quererlo, Mislif comenzó a cabalgar más rápido, consternada, mientras se preguntaba qué había pasado.
- ¡¿Qué pasó aquí?!- gritó desesperada al mago.- ¡Hasym, esto es horrible! ¿Qué les pasó a las casas? ¡¿Qué le pasó a la gente?!
- Esto ya lo temía.- murmuró Hasym con una sombra en los ojos.- Los Orcos de las Montañas abandonaron sus escondites para ir a Mordor y... pasaron por aquí.
- ¡Malditos orcos!- gritó Mislif furiosa, mientras se bajaba del lomo de Eäros.- Hasym... no es posible que hayan muerto todos... ¿o sí?
- Dudo mucho que hayan acabado con todas las personas, pues temían acercarse mucho al Pueblo, ¿lo recuerdas? Tienen buenos guerreros aquí...
- Sí, lo sé.- interrumpió Mislif impaciente.- Somos dignos sobrevivientes y herederos de las virtudes del Reino de Arnor. Me enteré de eso en Gondor, pues Gandalf dijo que Pueblo Gris es una colonia de sobrevivientes del Reino de Elendil que luego de muchos años se instaló aquí. Aragorn también lo sabe.
- ¿Del Reino de Arnor?- exclamó Hasym.- ¡Vaya! Eso es algo que no se ve todos los días. ¡Encontrar herederos de Gondor y Arnor aquí!
- Guarda tus exclamaciones para más tarde, Hasym.- gruñó Mislif.- Quiero saber qué pasó aquí. ¡Vamos!
Mislif apresuró el paso, tratando de tranquilizarse. Dejaron atrás la zona más quemada y destruida, para adentrarse en un lugar que parecía no haber sido afectado, pero casas aún no se veían. Al cabo de unos quince minutos de rápida caminata, encontraron al primer habitante, que por suerte era conocido de Mislif.
- ¡Mánu!- exclamó la joven al chico que caminaba por ahí.
- ¿Mislif?- preguntó el chico extrañado. Era menor que Mislif, se notaba en su cara y en la estatura. Tendría alrededor de quince años.- ¡Por Elendil! ¡Sí, eres tú! ¡Qué bueno es volver a verte! Ya estabamos temiendo lo peor.
- Mánu, me alegra mucho volver a verte.- dijo Mislif sonriendo un poco.- Dime, ¿qué pasó aquí? ¿Por qué está quemado por allá? ¿Fueron orcos?
- Sí.- contestó Mánu apesadumbrado.- Pasaron por aquí durante el invierno. Bajaron las Montañas, pero iban apurados, por eso no avanzaron más. Además, la Guardia del Pueblo hizo un muy buen trabajo. Sin embargo, el desastre fue enorme. Mataron al señor Delorn, ¿lo recuerdas?
- ¡Oh, no!- exclamó Mislif.- ¿Ese viejecito que nos regalaba avellanas?
- Él mismo. Lo hirieron y no pudo resistir mucho, aunque intentaron salvarlo.
- ¿Y los demás? ¿Dónde está el resto de la gente?
- ¡Oh, no te preocupes!- contestó Mánu moviendo la mano con un gesto tranquilizador.- Las casas de éste sector fueron trasladadas más al interior, para evitar más problemas. Y si te refieres a tu madre y a los demás chicos, todos están bien.
- Muchas gracias, Mánu.- sonrió Mislif más tranquila.- Nos vemos.
- ¡Oye, Mislif!- exclamó el chico, como recordando algo.- ¿Dónde te habías metido? ¡Te buscamos durante mucho tiempo! El joven Olivorn llegó con unas extrañas noticias sobre ti y un viaje a Mordor. ¿Es eso cierto?
- En parte.- sonrió Mislif. Mánu quedó de una pieza y con la boca abierta.
- ¿Vamos?- propuso Hasym, quien no había hablado pero que no quería retrasarse más.
- Sí. Vamos.- Mislif y el mago se despidieron del chico y continuaron su paso, mucho más tranquilos.- Así que Oliv llegó con la historia de mi viaje. ¡Con razón Mánu se sorprendió tanto de verme!
Siguieron avanzando, mientras las casas iban aumentando, asimismo como la gente del lugar. Muchas de las personas, que estaban fuera de sus casas, vieron a Mislif y les costó creer que fuera ella realmente. Algunos, los que la conocían, la saludaron y se acercaron para ver si estaba bien. Además quedaron muy sorprendidos con el cambio físico de la joven (que estaba más crecida, llevaba el cabello suelto e iba con unos atuendos dignos de las grandes ciudades del Sur).
Mislif y Hasym pronto llegaron al lugar donde la joven tenía su casa. Se alejaron del camino principal, para entrar en un pequeño valle, en el que se establecían algunas casas. El lugar estaba rodeado de árboles y pequeños campos de cultivo. La joven, de pronto, recordó a Oliv. ¡¿Qué le diría por lo de su promesa?! No podía cumplirla, y menos ahora. Pero, ante todo, la verdad sería la mejor solución, se dijo la joven, mientras cruzaban el sendero del lugar, cuando se encontraron con una sorpresa.
En un jardín, uno de los tantos por el sector, estaba sentada una joven de cabellos castaños claros, ojos pardos y piel clara. Junto a ella habían dos pequeños bebés. Mislif la reconoció enseguida, a pesar de que estaba de espaldas.
- ¡Lian!- le gritó alegremente.
- ¡Mislif!- exclamó la joven volviéndose a mirarla.- ¿Eres realmente tú? ¡No puedo creerlo!
- ¡Amiga!- sonrió Mislif apeándose de Eäros. Ambas jóvenes se abrazaron alegremente.- ¡Tanto tiempo, Lian!
- ¿Dónde estabas, Mislif?- preguntó Lian.- ¡Me alegra mucho verte! Pero, ¿dónde te metiste durante más de un año?
- Es una larga historia que te contaré luego, apenas pueda.- contestó Mislif.- Pero dime, ¿de quién son esos bebés? ¿Son tus hermanos?
- N- no...- Lian enrojeció ligeramente y sonrió con ternura.- Son míos.
- ¿Tuyos?- exclamó Mislif sorprendida.- ¡No puedo creerlo! ¡Oh, amiga! Felicidades.- se abrazaron denuevo.- Pero... ¿quién es el padre?
- ¡Oh, Mislif! No lo vas a creer.- contestó Lian.- El padre es... Oliv.
- ¡¿Oliv?!- exclamó Mislif más sorprendida que antes.
- Sé que suena extraño. Fue todo muy curioso. Desde que Oliv volvió de aquella ciudad élfica, donde dijo que se había separado de ti, comenzamos a vernos más seguido, y... bueno...- Lian enrojeció denuevo.
- ¿Oliv se enamoró de ti?- preguntó Mislif radiante de alegría. ¡Era sorprendente!
- Fue algo mutuo.- contestó Lian.- Hace unos diez meses nos casamos y...
- ¡¿Se casaron?! ¡Sin esperarme! ¡Esto es el colmo!
- Ni siquiera sabíamos dónde estabas. Además, nadie sabía si regresarías o no.- dijo Lian.- Tu madre, más encima, me comentó que le habías enviado una carta que decía que irías a Mordor. ¿Es eso cierto?
- En parte. Pero te lo contaré todo después. Prefiero llegar a casa cuanto antes.
- Muy bien, amiga mía.- sonrió Lian.- Iré a casa a contarle todo esto a Oliv. Se caerá de espaldas cuando se entere.
- Ya lo creo. Adiós.- Mislif se separó de Lian y se dirigió, junto con Hasym y Eäros, en dirección a su casa. Aún no le entraban todas aquellas nuevas noticias de Pueblo Gris. ¡Sus dos mejores amigos casados! Era increíble y fantástico a la vez. Se dijo que apenas pudiera tendría una larga conversación con Oliv.
Finalmente, y luego de avanzar un poco más, llegaron a la casa de Mislif. Era un lugar amplio, la casita constaba de dos pisos, era de color blanco, algo desteñida. Estaba rodeada por un cerco, que delimitaba también su jardín y el terreno trasero. Unos árboles la acompañaban cerca, además de una gran cantidad de flores de jardín. Afuera, y ocupada en éstas últimas, estaba una mujer de unos cuarenta años, con el cabello castaño rojizo, ojos almendrados, y aspecto enérgico.- ¡Madre!- le gritó Mislif a la mujer, haciéndola dar un respingo.
- ¿Mislif?- preguntó la mujer ceñuda.- ¿Hija?
- ¡Madre!- exclamó la joven corriendo a su encuentro, desbordando alegría. No esperaba que su madre hiciera lo mismo, pero lo hizo. La mujer corrió también y, una vez que la tuvo en frente, la abrazó con fuerza.
- ¡Mislif, hija!- exclamó sonriente.- ¡No puedo...! ¿Qué es esto? ¿Cuándo llegaste?
- Esta mañana.- contestó la joven.- ¡Oh, madre! No me lo vas a creer, pero te extrañé demasiado.
- ¿Dónde me extrañaste?, pues no tengo idea de dónde estabas.
- ¡Oh, en muchísimas partes! Pero prefiero contarte todo adentro. ¡Me muero de hambre!
- Tú no cambias.- rió la mujer, con los ojos brillando de emoción.- Como siempre, has llegado justo para la hora de almorzar.
- Es inevitable en mí.- rió Mislif.
- ¿Ese es Hasym?- preguntó la mujer mirando al mago.
- Eh... Sí. Puede quedarse con nosotras, ¿verdad?
- No me gustan los magos ni la gente extraña- murmuró su madre ceñuda-, pero como estás de regreso, lo toleraré esta vez.
- ¡Gracias!- sonrió Mislif.- ¡Hasym!- le gritó al mago.- ¡Ven, viejo gruñón! ¡Es hora de almorzar!
- ¿Y ese caballo?- preguntó la mujer.
- Es Eäros.- contestó Mislif.- Regalo de un Elfo en el Sur y compañera noble en viajes y dos grandes batallas contra Isengard y Mordor.
- ¿Qué...?
- Te lo contaré todo adentro.- sonrió Mislif, pues había logrado dejar a su madre de una pieza.
Así fue como Mislif, la joven Estrella del Norte, regresó por fin a su hogar, antes odiado, pero ahora añorado nostálgicamente. Más de un año había pasado, pero la joven recordó muy bien el instante aquel en que había dejado su casa, pues antes de salir por el umbral de aquella puerta, por la que ahora entraba, había sentido la sombra de un temor y una nostalgia. ¡Ahora tenía sentido! Lo que había pensado que serían sólo unos días de viaje, se habían convertido en meses y en un año.
- Un curioso año.- murmuró Mislif para sí al cruzar el umbral. Se sentía feliz y su corazón desbordaba una paz interior que no había sentido en mucho tiempo.
- Ya lo creo que sí.- dijo su madre.- ¡Un año, Mislif! ¡Y sólo me dejaste con una mísera nota!
- Aquí vamos.- le sonrió la joven a Hasym, quien le guiñó un ojo.
- ¡Oh, claro que te regañaré, jovencita! ¡Escucharás un extenso sermón de todo lo que me hiciste pasar! ¡No te sacarás tan fácil esto, ya verás!- gruñó la mujer.- Pero antes, ¿gusta un poco de carne, señor Hasym?- sonrió con hospitalidad.
- C- claro.- contestó el mago.
- ¿Piensas acaso tenerme todo el almuerzo mirándote, jovencita?- preguntó la mujer, una vez que todos estuvieron comiendo.- ¡Vamos, cuéntame tu historia y tu viaje, Mislif! Recuerdo que partiste un 27 de Septiembre y desde ese día que no te veía. Además, ¡hace mucho que no oigo algo así de interesante! ¿Qué era eso de que irías a Mordor? ¡Quiero oírlo todo!
- Madre...- murmuró Mislif sorprendida.- ¿Desde cuándo te gusta oír historias de viajes?
- Querida hija- sonrió la mujer-, yo puedo ser gruñona y temperamental, pero nunca le rechacé un buen relato a tu padre Musolf. ¡Si supieras hasta qué horas nos quedábamos conversando! ¡Oh, pero bueno! ¡Comienza ya!
- E- está bien.- Mislif respiró hondo y comenzó a relatarle toda la historia de su viaje, todo lo que podía recordar y lo que era más importante. Comenzó con lo de su viaje al Bosque Negro, siguió con su llegada a Rivendel con Oliv. Luego continuó contando lo ocurrido en el Concilio de Elrond y su unión a la Comunidad del Anillo, la cual había viajado por la región de Acebeda, después había ascendido Caradhras el Cruel, para llegar luego a Minas Moria. Mislif relató detalladamente esto último, mientras su madre y Hasym oían sorprendidos. Cuando llegó a la parte de su caída por la flecha, ambos lanzaron exclamaciones de horror, más aún porque Mislif había mencionado al balrog y la caída de Gandalf.
Continuó después con su llegada a Lothlórien y todo lo que había vivido ahí con la Dama Galadriel, pero tuvo especial cuidado de no decir palabra alguna sobre el enredo con Legolas. Después relató el viaje por el Anduin, para llegar a la disolución de la Comunidad en Parth Galen, donde había muerto Boromir. Mislif continuó con su travesía por los Emyn Muil y lo que había vivido ahí; pasó después a relatar su viaje hacia Rohan en la que había llegado al Abismo de Helm, lugar de la primera gran batalla: contra la Mano Blanca de Saruman.
La joven continuó después con la llegada de la compañía del Rey Théoden a Isengard, y fue ahí donde Hasym puso especial atención al relato, preguntado muchas cosas. Después, Mislif contó lo del palantir y la ida de Gandalf y Pippin hacia Minas Tirith, mientras los demás se preparaban para ir al Sagrario y a Edoras, pero que Aragorn, y los que quisieron seguirlo, habían ido al Sendero de los Muertos. Luego, la joven relató lo de la Batalla de los Campos de Pelennor, cruda y fríamente, causando gran sorpresa por lo del enfrentamiento contra el Rey Brujo, Señor de los Nazgûl. Para concluir, Mislif dijo lo de la ida hacia las Puertas Negras de Mordor, para tenderle una trampa a Sauron, mientras su Ojo se posaba en ellos y no en Frodo y Sam. Gran emoción causó la parte de la caída del Señor Oscuro, pues el Anillo Único fue destruido, y la coronación de Aragorn como Rey de Gondor y Arnor.
- Finalmente- dijo Mislif-, llegó una comitiva de Elfos a Minas Tirith, y entre ellos venían Elrond, Galadriel, Celeborn y Arwen, con quien Aragorn se casó. Fue realmente bello y las celebraciones no cesaron en muchos días. Pero luego hubo que partir a Edoras, para el funeral del Rey Théoden. Luego cada uno tomó su camino y aquí me tienen.
- ¡Una excelente y asombrosa historia, querida hija!- exclamó su madre sorprendida.- ¡Y yo que pensaba que andabas metida en algún bosque lejano, perdida o tal vez aislándote a propósito! Si hubiera sabido todo lo que habías hecho y vivido, habría organizado una fiesta y... ¡eso es! ¡Haremos una fiesta!
- ¡Muy bien!- contestó sonriendo la joven.- Pero, madre..., ¿podría ser cuando llegaran dos compañeros míos? Me prometieron venir después de que terminaran su viaje por el Bosque de Fangorn.
- ¿Compañeros? ¡Oh, está bien!- la mujer miró por la ventana.- ¡Mira la hora que es! El Sol está pronto a ponerse. Tengo que lavar todo esto.- se levantó, llevando consigo los platos y las tazas.
- Quiero salir unos momentos, ¿me acompañas, Hasym?- preguntó Mislif levantándose. El mago aceptó y juntos se dirigieron hacia una loma que estaba no muy lejos de la casa de Mislif. En aquella loma había un enorme árbol, que no muchos visitaban, pero que era el favorito de la joven. Ahí se sentaron, apoyando la espalda en el tronco y sintiendo una suave brisa en los rostros; y se quedaron en silencio pensando cada cual sus cosas. Mislif se preguntaba cómo acomodaría su tranquila y hogareña vida luego de haber vivido todo lo que había relatado momentos antes. Sería difícil, sí, pero no quedaba otra salida que tratar. En esos pensamientos estaba, cuando Hasym dijo:
- ¿Qué fue de Legolas? Casi no lo mencionaste en tu relato.
- ¡Oh, él...! Ejem... bueno... Él se fue de viaje con Gimli, el Enano, por el Bosque de Fangorn... Me prometieron que vendrían.
- Ya veo.- sonrió Hasym. Hizo una pausa, hasta que se echó a reír, y dijo: ¿Esperas que te crea que no ha pasado nada entre tú y Legolas? Jovencita, no se llega a viejo sin saber nada de la vida, aunque uno no lo viva en carne propia.
- Me atrapaste, entonces.- rió Mislif.
- De ser cierto todo esto, me alegro por ambos. Recuerdo muy bien el día en que los presenté. ¡Oh, sí, te llegaste a poner colorada! Supuse que habías quedado encantada con la belleza de la Hermosa Gente, pero cuando llegamos al Bosque Negro y viste a más elfos, descubrí que sólo te sentías atraída por él. ¡Bueno, bueno!, si todo ha tenido un feliz final, convengo en celebrar, para descansar luego y para que mis piernas estén en reposo.
- Celebraremos, sí- contestó Mislif alegremente-, pero no estés muy seguro de que descansaremos ni que tu piernas estarán en reposo. ¡Ni creas que lograran tenerme aquí mucho tiempo! Y tú, Hasym, ¡tú vendrás conmigo! Todavía hay muchísimos lugares que no he visitado. ¡Esto, mi querido viejo gruñón, está recién comenzando!
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Bueno, ella no quiso decir eso... sólo fue algo simbólico... en sentido figurado... ¡Oh, está bien! Hay algo que quiero comentar antes de dar mis opiniones finales, y es que este era, en un principio, el capítulo final del fic, pero me di cuenta de que quedarían muchos cabos sueltos, así que ya tengo listos unos 'cuentos cortos' sobre lo que pasará en final. Son diez, y cada cierto tiempo iré subiendo dos a la vez. Con ellos espero poder dejar todos los hilos de esta historia unidos y finalizar, para mi tristeza interna, lo que ha sido mi refugio mental y creativo desde el día 19 de Mayo de 2003, cuando escribí el primer capi de este fic. (¡A pesar de mis fallas mentales, aún recuerdo la fecha! )
Ahora vienen mis opiniones finales... Ejem... Espero que les haya gustado este capi, pues lo hice con un entusiasmo grande. Ojalá la historia que inventé de la Piedra Estrella les haya gustado, porque le dediqué especial atención, para no cometer ningún error dentro de la historia del Maestro Tolkien. Y sobre lo demás, me alegro que Mislif haya regresado a casa, pero el pobre Hasym no disfrutará mucho de la paz y tranquilidad de Pueblo Gris, si Mislif desea viajar cuanto antes. ¡Ah, casi lo olvidaba! También espero que les haya gustado la definición de Pueblo Gris que hice, porque también le dediqué cierto tiempo.
Ahora me despido, espero sus hermosos y siempre deseados reviews, que me han dado la energía de escribir desde el primer capi. ¡Y no olviden visitar nuestro WebSite para unirse a nuestros foros de copucheo o entretención. ¡Nos vemosss! (O mejor dicho, ¡Nos leemoss!)
P.D. A pesar de lo que dije... ¡casi me desmayé con este capi horriblemente largo! Ahora sí que nunca más escribo uno así de extenso... al menos hasta que otra genial idea me brote. nn
¡Holitas! ¡Snif! Al fin hemos llegado hasta aquí... ¡Buaaaaaa! ¡Tanto tiempo...! [¡Un pañuelo, por favor!... Gracias.] Bueno, ya entenderán, al final, a qué me refiero... ¡Ojio ::! Pero antes que todo, quiero advertirles que, por su importancia dentro de la historia, este capi será extensamente largo, pero nunca tanto como el 19, del que todavía no se reponen mis dislocados dedos . Ahora... ¡a contestar reviews!
Lórien Potter: ¡Holitas! Pero obvio, yo nunca los decepcionaría... creo... XD. Bueno, de nada, de nada, de nada, Lórien. Espero que tus ojos no estén muy irritados (como papa, ¿ah?) por haber llorado toooooooooooooda la noche, porque de ser así te costará bastante leer el capi de hoy. Okiles, gracias por tu(s) review(s) y ¡no me estoy poniendo cochinita, mala!
Mexia: ¡Holitas! Gracias por tu efusivo y ya no iracundo review. No es que yo quiera ser maldita, ni nada por el estilo, pero mi costumbre es subir un capi cada dos semanas... Jojojo, me estoy reformando... La responsabilidad me llama... (Claro, claro) Okiles, espero que disfrutes este capi.
Hikaru: Gracias, gracias... ¿Qué es eso de hacerle una chica a Éomer? Jojojo, bueno si esto te sube el ánimo, te diré que leí hace un tiempo en la llamada "Enciclopedia Tolkien, de David Day" que Éomer se casaba en el... 3019, creo, con una princesa llamada Lothiriel... o algo así... Jejeje, la que siempre lo supo fue Dernix, y como yo no pretendía cambiar la obra del Maestro iba a dejar que aquello sucediera... =P Jejeje, y eso de que ya no aguantaron... :$ A mí también me sería difícil con ese tremendo elfo. Y sobre tus ideas de prólogos y eso... ya verás lo que ocurrirá. ¡Disfruta este capi!
Thalinariel: ¡Qué bueno que te ha encantado el capi anterior! Eso esperaba, porque con tu nick anterior casi me puse una armadura... Jojojo. Con respecto a eso de "Gracias por no ser tan mala", debo decir que no siempre he sido taaaaaaaaaaaaaaaaaan mala en esta historia..., sólo un poco... traviesa XD Okiles, espero que disfrutes de este capi.
Yuna Aoki: ¿Mislif tonta? Mmm... no sé si le gustaría enterarse de eso... con lo temperalmental que es....¬¬ Pero bueno... Con respecto a eso de que Legolas dejará su inmortalidad por Mislif, y dadas las circuntancias del romance Aragorn-Arwen, yo creo que sí, pero te dejo lo otro a tu lectura, esperando que este capi te guste.
Katita Okidoki (Misaito de las Mercedes, Ángeles de los Dolores de Nuestra Señora de Santa Laura, Patrona de Ester... etc.): Bueno, hija mía, me alegra que te haya gustado el capi anterior... ¡Ya guarda tus armas corto-punzantes! Te castigaré... No se amenaza a las mamis, en mis tiempos... XD ¿Pensaste que iba a quedarse con Éomer? Mmm... creo que por eso me llegó un sobre con antrax... Pero bueno... Con respecto a eso de ser Reina sin quererlo, creo que debo decirte que Legolas, luego de la Guerra del Anillo se va a vivir a Ithilien... ¿lo sabías? Hasta donde sé no se convierte en Rey... Okiles, gracias por tu review y espero que te guste este capi.
Dernix: Creo que cierta personita se ha exaltado ligeramente... ¬¬ ¡Contrólate, mujer, por Elendil, que aquí los únicos exaltados son aquella parejita...! Jojojo... Claro, claro, no todo puede ser color de rosa siempre, ¿verdad? Jejeje, desde que salió Éomer que a ti te ha dado pena... Y yo que pensé que te iba a caer mal... como a la gran mayoría... Pero bueno, eso es sólo culpa del orégano. Jajaja, ¿qué es eso de "no me sorprendería que la este esperando con su ajuar y la lista de invitados, iglesia separa y todo"? Nunca taaaaaaaaan necesitado el pobre Oliv... Okiles, gracias por tu review, mi oregui amigui, y espero que te guste este capi, porque sé que te sacará un par de dudas del cráneo.
Megu-chan1: Me alegra que te haya gustado el capi anterior... esa era la idea, y me alegra hayas confiado en la pobre y confundida Mislif. No te preocupes por lo del review, no me ofende, obvio. Con el sólo hecho de hacer acto de presencia me suben el ánimo. Okiles, gracias y espero que este capi te guste.
LegolasMirkwood: ¡Ooooooooooooh! ¿Qué te pasó, chico? ¿Ah sí que tu confiabas en mí? Gracias, gracias. Me alegro de no haberte decepcionado... Jejeje, la escena con Gimli fue buena, por lo menos a mí me gustó... Lo más probable es que tu idea de la "vergüenza" no sólo se aplique a nuestro querido Enano! Okiles, gracias y espero que disfrutes este capi.
Gary Lupin: ¿Mi querida creación? ¿No suena eso algo... frío? Mmm... pero bueno, lo más probable es que tengas razón. Jojojo, ¿Éomer novato? Jojojo... Sí, la verdad es que me pareció de verdad caballero de su parte dejar a Mislif con sus decisiones en paz. Con respecto a lo de Gimli, tienes razón a que a pesar de toda la vergüenza un Enano debe cumplir con sus promesas... ¡oh, me salió una rima! Okiles, amigo, estás perdonado de tus faltas; gracias por tu review y espero que disfrutes de este capi.
Kmila: ¡Hola, niña! ¿Cómo estás tú? Bueno, para tenerte al tanto, diré que yo subo capis cada dos semanas, por lo que hoy estoy cumpliendo mis deberes literarios... . Jejeje, me alegra que te hayas tranquilizado con la decisión de Mislif... Jojojo, ese chiste de las zanahorias y los caballos es un chiste para después de la 10 de la noche... Okiles, gracias por tus palabras, por tu review y por el subfic. ¡Que disfrutes este capi!
Candy Bloom: Me alegra que te haya gustado el capi anterior, esa era la idea. ¡Ejem! Mislif te envía cordialmente una cara de ¬¬ por tratarla de loca, pero dice que te lo perdona por elogiar tanto el capi anterior. Bueno, amiga, no te pongas triste por el final, aunque es depresivamente nostálgico... Muchas gracias por tu review y por tus palabras. Ojalá que te guste este capi.
-Ëarwen-: ¡Holitas! Gracias, gracias, lo sé... Jojojo... Bueno, yo también te responderé por partes... Aquí vamos... ¡Ejem! Jejeje, esa era la idea: hacer que pensaran que Mislif no optaría por nuestro querido elfito..., pero me alegra que me perdones... Jajaja, ¿qué es eso de "más insegura que yo al volante de un auto"? Jojojo, no creo que seas peor que yo... la que aprendió sin cambiar del primer cambio (valga la redundancia)... Pero bueno... Sigamos... Bueno, lo de Galadriel y Mislif se solucionará hoy. También me alegra que sospecharas la procedencia de Pueblo Gris, esa era la idea. Jajaja, sípis, Gimli se pasó en el capi anterior... metiendo la pata en todos lados... Jojojo, me alegro de que lograrás comprender a Éomer, porque al fin se llevó bien con el elfito hermoso... Y sobre el regreso a Pueblo Gris... jejeje, sólo lee. Espero que disfrutes de este capi, y yo te enviaré por mail la dirección de "Liberación de Vida". ¡Gracias, chau!
Cass Metallium: ¡Hola! Gracias, me alegro de que te haya gustado el capi... esa era la idea XD. Bueno, muchas gracias por leer también "Liberación de Vida" y por tu apoyo. Espero que te guste este capi y que lo disfrutes.
Y sin más, porque lo otro me lo guardo para el final, les presento el...
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CAPÍTULO 22
"SORPRESAS DE REGRESO A CASA"
- Nos quedaremos unos días aquí, mis queridos jóvenes.- les anunció Gandalf a los hobbits y a Mislif.- Debo conversar largamente con la Dama Galadriel, con el Señor Celeborn y con el Señor Elrond. ¡Y no hay mejor lugar para hacerlo que Eregion!
- Muy bien.- sonrió Pippin.- Mientras no nos falte comida, estaremos bien.
- Estarás bien, mejor dicho.- rió el mago.
La compañía de viajeros se había detenido, como había dicho Gandalf, en la región de Acebeda, que en tiempos anteriores se llamaba Eregion. Ahí ocurriría la más triste de las separaciones, pues Galadriel y Celeborn volverían a Lothlórien. Sin embargo, antes de dirigirse a la esperada conversación, la Hermosa Dama del Bosque de Oro cumplió su palabra, una promesa hecha meses atrás.
Mislif y los hobbits se hallaban sentados alrededor de una fogata que había sido encendida y cantaban una serie de canciones que habían aprendido a lo largo de todo el viaje. Era una reunión realmente amena, pues no faltaron las risas y una paz envolvía el lugar. Las estrellas brillaban en lo alto y la Luna aparecía a veces entre las nubes que rodeaban a las Montañas Nubladas.
Al cabo de una media hora de divertida reunión, Galadriel llegó hasta ellos, y en su rostro había una dulce sonrisa. Todos se pusieron de pie y le hicieron una reverencia. Entonces ella, sin dejar de sonreír, dijo:
- Pronto llegará el momento en que nos separaremos, mis queridos jóvenes, pero sólo espero que los recuerdos gratos y las alegrías nos mantengan siempre unidos.- los jóvenes sonrieron.- Me alegra verlos así, luego de todas las penurias que tuvieron que vivir.- continuó la Dama mirando sobre todo a Frodo y Sam.- Todos han tenido una participación importante en esto y espero que las recompensas que les sean dadas no sólo se basen en lo material, sino que lleven dentro de sus corazones el regalo que han ganado. Sin embargo, joven Mislif, antes de que dejaran Lothlórien te prometí un obsequio, sólo si tus decisiones futuras eran tomadas a conciencia, y si decidías dejar algunas cosas de lado para encontrar la felicidad.
- Y lo he hecho, Hermosa Dama.- contestó Mislif inclinando la cabeza.
- Lo sé; pues siempre he tenido confianza en ti, y sé que con esto no comenzarás a defraudarme. Sígueme, por favor.- Galadriel le sonrió a los hobbits y se dirigió hacia una pequeña loma, que era iluminada por la luz de la Luna. Mislif la siguió, pero no dijo nada, sólo esperó que la Dama hablara primero; y así ocurrió.- Mislif hija de Musolf, apenas te conocí sentí por ti un gran cariño, y de haber sido por eso te habría regalado esto antes de que dejaras Lothlórien; pero tu futuro era incierto y yo no lograba leer qué estaba preparado para ti. Es por eso que te prometí un reencuentro, si se permitía un momento. Ahora, cuando me refería a que debías tomar decisiones a conciencia, hablé también sobre tu problema con el hijo de Thranduil... Y por lo que puedo ver en tus ojos estás a su lado, ¿verdad?
- Gracias a Elendil, sí.- sonrió Mislif.
- Estás a su lado a pesar de que tu corazón maldice tu destino mortal, y eso es también a lo que me refería cuando te dije que debías buscar la felicidad dejando de lado muchas cosas.
- Con respecto a lo de dejar cosas de lado, yo no perderé bien alguno estando junto a Legolas- dijo Mislif-, es él quien dejará su vida.
- Lo sé, y es por eso que he decidido que seas tú quien reciba este preciado obsequio.- Galadriel estiró sus manos, en donde tenía una pequeña cajita, decorada con hermosos tallados en la madera misma. Mislif tomó la cajita en sus manos y la abrió, viendo que dentro estaba aquella joya azul que había visto en el regazo de Galadriel antes de dejar Lórien, junto a aquella joya verde que la Dama le había regalado a Aragorn.- Ésta, joven dama- dijo Galadriel-, es la Piedra Estrella, tesoro de antaño y preciada joya de los Valar.
- ¿De... de los Valar?- exclamó Mislif sorprendida mientras veía la Piedra Estrella que brillaba bajo la luz de las estrellas con su cautivador resplandor azul.- ¿Y por qué es tan preciada, Hermosa Dama?
- Porque concentra energía, joven Mislif.- contestó Galadriel.- Y es la que te ayudará, por el tiempo que tú quieras, a dejar esa tristeza y ese temor que tu corazón posee.
- N- no entiendo...
- Seré más explícita. La Piedra Estrella es una joya que concentra en su interior energía, energía vital mejor dicho. Y quien la use recibirá aquella energía, demorando su final.
- ¡Eso quiere decir que...! ¿Me dará vida?- exclamó Mislif más sorprendida que antes.
- Es una historia larga, pero, si quieres, puedo contártela, resumiendo, claro está.- dijo Galadriel. Mislif le dijo que sí quería oír la historia, así que la Dama comenzó su relato. Entonces, Galadriel le relató la historia de aquella joya; pero para que se entienda mejor, será dicha con otras palabras. Antes de comenzar, vale decir que la historia de la Piedra Estrella es larga, y se remonta a los tiempos anteriores a Lúthien y Beren, pero será resumida, y es la siguiente:
"Se dice que luego de la destrucción de los Dos Árboles, Aulë el Herrero sintió compasión por su esposa Yavanna Kementári, la Dadora de Frutos, y decidió hacer algo que concentrara vida y energía, para devolverle, si se podía, un poco la vida a los Árboles. Decidió que sería una joya, la más hermosa existente; tal vez no tan bella como los Silmarils robados de Fëanor, pero sí importante. Y así creó, luego de mucho trabajo, a la Piedra Estrella, que concentraba la luz y energía de la única y mayor fuente que existía en aquel momento: las estrellas de Varda, la Dama de las Estrellas, Elbereth para los Elfos.
Sin embargo, una vez que estuvo lista, y quiso llevársela a Yavanna, Aulë se enteró que los Árboles no darían vida nunca más, pues su último y desesperado esfuerzo fue dar unos frutos: Telperion dio una gran flor de plata, mientras que Laurelin había dado una fruta de oro, que pasaron a convertirse luego en la Luna y el Sol, respectivamente.
Aulë decidió entonces guardar la Piedra Estrella hasta que Yavanna creara alguna otra obra y quisiera asegurarle una larga vida. Pasaron los días y los años, y la Piedra Estrella se mantuvo sin dueño, guardada en una de las múltiples fortalezas subterráneas y secretas de Aulë. Sólo hasta los días del amor de Lúthien y Beren, la Joya Azul, como también fue llamada, salió de su refugio.
Pues se dice que Mandos el Señor de los Muertos, no fue el único Vala que se sintió conmovido por el canto de la bella hija de Thingol, quien le pedía a Mandos una oportunidad más de vida con su amado Beren. Aulë también se sintió muy conmovido por aquella historia, y decidió, luego de que la pareja había vuelto a la Tierra Media, regalarle la Piedra Estrella a Beren.
Pidió un mensajero alado a Manwë Súlimo, Rey de Arda; y con él envió su preciada Joya hasta Galadriel, hija de Finarfin, una Eldar a la que él quería mucho, pues los Noldor eran lo preferidos de Aulë. Galadriel recibió la joya y aceptó la misión de hacérsela llegar a Lúthien y Beren, antes de que estos partieran a su futura morada en Tol Galen, la Isla Verde.
Así lo hizo, pero fue rechazada por ambos, pues Beren dijo que no quería aprovecharse de la segunda oportunidad de vida que le había regalado Mandos. Quería cumplir su palabra, sin alteraciones. Así que la Piedra Estrella fue guardada largos años por Galadriel.
Llegó para ella un momento de entregarle la Joya Azul a Aragorn, hijo de Arathorn y heredero de los Reinos de Gondor y Arnor, pues se casaría con Arwen Undómiel, hija de Celebrian y nieta de Galadriel; pero la Hermosa Dama pudo ver en los ojos del Hombre que él no deseaba aquella Piedra. Más adelante, Galadriel supo que Aragorn estaba en lo correcto: no podía vivir extendiendo mucho su vida, pues los Reyes de los Hombres deben ser transitorios y él ya contaba con la larga vida de los Reyes de antaño de Númenor.
De eso se dio cuenta al mirar al Hombre en Lothlórien, mientras viajaba con la Comunidad del Anillo. Galadriel estaba entre regalarle la Piedra Estrella, o la joya verde, con la que pasó a llamarse Elessar; pero optó, en un inexplicable acuerdo mental con Aragorn, en hacer esto último.
Así que, finalmente, Galadriel decidió regalarle la Piedra Estrella a Mislif, hija de Musolf. Le había tomado un cariño grande a la joven, y pensó que con ella la Joya estaría en buenas manos, y además sabía que a Mislif le haría inmensamente feliz tenerla consigo, pues muchas de sus tristezas y temores serían dejados atrás."
- Hay ciertas cosas que no puedes olvidar, Mislif.- dijo Galadriel para finalizar.- Recuerda que seguirás siendo mortal, es decir, no morirás con la ayuda de la Piedra, mientras quieras, pero estarás sometida aún a aquello que nosotros, los Elfos, no: a sufrir enfermedades. La Piedra Estrella no te protegerá de eso, y deberás tener cuidado. Además, no olvides también que la Piedra sólo te ayudará hasta que tú decidas dejar este mundo, luego no habrá vuelta atrás.
- ¿Tengo por obligación que dejar este mundo?- preguntó Mislif, quien aún no podía creer la maravilla que estaba viviendo.
- Sí. Esto es lo más importante y que no puedes olvidar, joven dama.- dijo Galadriel mirándola fijamente.- Los Valar no tienen permitido cambiar el Destino de los Mortales, y esta Joya sólo te da más energía para vivir, pero no te librará de tu final. Tarde o temprano tendrás que dejar este mundo; y te advierto que, cuando lo hagas, no habrá vuelta atrás.
- ¿Cómo... cómo sabré cuándo dejar de vivir?- preguntó Mislif con un hilo de voz.
- No lo sé. Sólo tú puedes saberlo, pero ya llegará tiempo de decidirlo.- Galadriel la miró con ternura y puso una de sus manos en el hombro de la joven.- Has madurado mucho, joven dama- le dijo-, y sólo por eso es que te regalé la Piedra Estrella, y con eso tú misma sabrás cuál es el mejor momento. Sé que no eres codiciosa, Mislif, pero este es un regalo en el que recae una gran responsabilidad, y deberás dejarlo, tarde o temprano, como te dije. Sino, probablemente sea su mismo creador quien venga en busca de su tesoro.- hubo una pausa.- Pero sé que le darás un buen uso a la Joya Azul y que tendrás presente todo.
- ¡Oh, Hermosa Dama!- exclamó la joven.- ¡No tengo palabras ni creo que las encontraré, para agradecerle todo esto! Es... es demasiado fantástico... y a la vez es una alegría que nunca esperé.
- Estoy segura de que Legolas tampoco la espera.- sonrió la Dama.
- No podrá creerlo.- sonrió Mislif.- ¡Oh, ojalá estuviera aquí!
- Con respecto a eso- dijo Galadriel-, me gustaría que me prometieras algo, joven dama.- Mislif le dijo que lo que ella dijera lo prometería.- Te agradecería que no le mencionaras la existencia de la Piedra Estrella a persona alguna que no la conozca, aunque son pocos los que saben de ella; me atrevería asegurar que son sólo unos dos o tres en esta Tierra Media.
- Lo prometo. No diré palabra alguna sobre la Piedra a quienes no la conozcan.
- No te estoy negando la libertad de hacerlo, Mislif.- dijo la Hermosa Dama.- Sin embargo, para mayor seguridad tuya y de ella, preferiría que la guardaras en secreto. Y creo que a Legolas tampoco sería conveniente que se lo dijeras... aún.
- Pero eso sería como engañarlo...- murmuró Mislif pensativa.
- Tal vez. Pero piensa en esto: guardas el secreto y haces con eso que Legolas aproveche al máximo cada instante a tu lado, hasta que sea demasiado visible y obvio que tú no envejeces.
- Tiene razón.- contestó Mislif reanimada.- Eso también se lo prometo.
- Muy bien.- sonrió Galadriel.- Espero que disfrutes mucho de tu vida ahora en adelante, joven dama, y no te molestes en seguir agradeciéndome este favor, pues puedo ver en tus ojos que la alegría es grande, y con eso me basta. Ahora, me retiro. Debemos hablar larga y pausadamente con Elrond y Gandalf. Con permiso.
- Adelante, Hermosa Dama.- dijo Mislif sonriendo. Galadriel se alejó dulcemente por la hierba, la cual parecía celebrar que la Dama posara sus pies en ella. Mislif se quedó mirando largo rato la Piedra Estrella, comenzando a tomarle el peso a la importancia que tenía, y a la responsabilidad que recaía en ella ahora.- La protegeré- se dijo-, la protegeré como si fuera un hijo. Nadie que no deba sabrá de ella, y me la quitaré llegado el momento. ¡Oh, esto me quita muchas angustias del corazón!
- ¡Hasym! ¡Oh, Elendil! ¡Viejo loco!
- ¡Pequeña Mislif! ¡Mi chiquilla histérica!
- Qué muestras tan extrañas de afecto.- le susurró Sam a Frodo. Todos ya habían llegado a Rivendel, luego de haberse despedido de Galadriel y Celeborn en Acebeda. Luego de varios días de viaje habían llegado por fin a Imladris, hogar de Elrond. Mislif se encontró con Hasym, su viejo amigo mago, y lo primero que hizo fue correr a saludarlo.
- ¡Qué gusto me da volver a verte, Mislif, luego de que todo esto ha terminado!- le dijo sonriendo Hasym.- Debo admitir que cuando me enteré de que habías partido con la Comunidad del Anillo sentí un gran temor, pero verte ahora me llena de alegría y orgullo. Ya veo que aquella carta que te di sí tenía algo de verdad.
- Muchas gracias, Hasym.- sonrió Mislif.- Pues con esa carta me diste un gran ánimo. Me alegra mucho verte así de bien, pues yo también temí por ti cuando me enteré de la traición de Saruman.
- ¡Pero ambos estamos bien y eso hay que celebrarlo!- exclamó el mago.
- De hecho, celebraremos, Hasym.- sonrió Elrond.- Y espero que se queden unos días.
- ¡Claro que sí!- exclamaron la joven y el mago.
Así, Mislif volvió a Rivendel, la cual estaba igual que antes. Pero no podía ser mejor, pues era como regresar a un sueño, a un lejano sueño y a días muy diferentes a los que se vivían ahora; pues no se puede negar que muchos cambios habían ocurrido desde entonces.
Pasados cuatro días y todas las celebraciones correspondientes, Mislif decidió volver a Pueblo Gris, y Hasym iría con ella. Cabe señalar que la joven había llegado a Rivendel con una gran cantidad de paquetes y bolsos que contenían una gran cantidad de vestidos que les habían sido dados por Galadriel, Arwen, Aragorn y Éomer, de sus respectivos países y ciudades. Y sobre esto trató la conversación entre Mislif y Hasym antes de partir.
- Oye, Hasym- dijo la joven-, necesito que me ayudes con algunos paquetes que tengo que llevar a casa. ¿Podrías?
- Mmm... Está bien.- contestó el mago.
- Si quieres puedes llevar un caballo.- propuso la joven.
- ¡No! Puedo parecer muy viejo, pero puedo soportar, pequeña, y no debes menospreciarme. A tu padre también le demostré en su debido tiempo que debía de confíar plenamente en Hasym el Mago. Créeme que no necesito de ayudas externas. Mi cuerpo resiste lo que sea.- dijo Hasym orgullosamente.
- De ser tú, yo llevaría un caballo.- dijo Bilbo Bolsón, a quien habían encontrado en Rivendel también; y que en ese momento se hallaba con ellos.- No te vendría mal, porque he visto que...
- ¡No!- interrumpió Hasym.- Ya dije que no. Puedo solo.
- ¡Esto es excelente!- exclamó Mislif emocionadísima.- ¡Ya puedo oler el olor de la comida de mi madre! Primera vez que tengo tantos deseos de verla.
- Tranquila, joven Mislif.- dijo Hasym.- ¡Ay! ¡Por todos los cabellos de mi barba! No te apresures tanto, y piensa en las piernas de éste pobre viejo.
- Te propuse traer un caballo, pero tu orgullo de mago es más grande que el aceptar que tus piernas no son las de antes y que te dolerían.- gruñó la joven.
- ¡Pero yo no tenía ni idea de que se te iba a ocurrir llevar todos estos paquetes con vestidos! Creí que cuando decías "algunos paquetes" no te referías a mil. ¿Cómo orcos quería que supiera?- gruñó el viejo mago.- Además, pensé que me prestarías tu caballo.
- Eäros es muy orgullosa, Hasym.- dijo Mislif.- No permitiría que te subieras a su lomo, pues sólo me acepta a mí.
- Y se parece mucho a ti. Empezando por esa marca en forma de estrella que tiene en la frente. ¡Me basta tener una sola chiquilla!- exclamó Hasym algo molesto. Hizo una pausa, y luego insinuó asustado: Espero que tu madre me acepte en su casa.
- ¡Claro que lo hará! Estará más preocupada en regañarme por todo esto, que otra cosa.
Mislif y Hasym habían dejado Rivendel hacía cinco días y habían llevado un buen paso, hasta que Hasym comenzó a quejarse reiterativamente por sus piernas. Sin embargo, habían cruzado el Paso Alto y ya se hallaban lejos de las Montañas Nubladas, pero muy cerca de las Ered Mithrin, o Montañas Grises; y con eso más cerca aún de Pueblo.
Antes de seguir con éste relato, valdría describir un poco a Pueblo Gris. Más que un 'pueblo', se le podría llamar 'ciudad', pues es de proporciones amplias y con estructuras también grandes. Pueblo Gris ocupa las costas y riberas del Río Gris, a ambos lados. La Costa Este, como se le llama, se extiende desde el Río hasta unas millas más, pues es el sector más abierto a los peligros de las Ered Mithrin. Mientras que la Costa Oeste, es un sector más tranquilo y amplio, y con gente más adinerada por añadidura. Aquel lado es la residencia, en su totalidad, de la familia Fontes, Oliv, por ejemplo. Mislif también tiene su casa en el lado Oeste, pero algunos familiares suyos viven del otro lado. Se unen estas costas por una serie de puentes que atraviesan el Río Gris por diversos sectores. El más grande y largo es el Puente del Río, llamado así por ser el primero de todos. Éste Puente es de piedra, y se dice que los Enanos ayudaron a construirlo; atraviesa el Pueblo por el sector centro, donde se hallan los puestos comerciales y todo lo que tenga que ver con vida social del lugar.
La entrada de Pueblo Gris se ubica al Sudoeste, y es un umbral hecho por dos grandes robles, de aspecto grisáceo, seguidos por árboles más pequeños que hacen una especie de cercado natural. Una milla y media, aproximadamente, más adentro comienzan a verse las primeras casitas, la mayoría destinadas a la agricultura y ganadería, por ejemplo la casa de Tío Bal.
Pueblo Gris, es un lugar agradable y tranquilo, pero muy amigo de las fiestas y celebraciones. Celebran a la Primavera y al Otoño, pero al Invierno lo respetan y el Verano no les llama la atención. Muchos habitantes del lugar participan durante la primavera de la Feria Agrícola de la Carroca, organizada por los Beórnidas, mientras que el resto del pueblo disfruta de las fiestas en el lugar, en las que nunca falta la entretención, los juegos, las comidas y las bebidas, sobre todo.
Sin embargo, la mayor parte de los días del año, la gente se dedica a sus tareas hogareñas y dejan las diversiones a los más jóvenes. Es por ésta razón que Mislif se aburría de sobremanera en Pueblo Gris, aunque fiestas juveniles y amigos no le faltaban. Siempre había sido muy sociable y a la gente le parecía muy simpática. Sólo las personas conservadoras y faltas de vida personal interesante, veían en ella una especie de "corruptora juvenil", pues no era femenina y los pensamientos de matrimonio y vida hogareña no se posaban en su mente. Pero como a Mislif nunca le influyó aquello, ni a sus amigos más cercanos, podían disfrutar de una vida tranquila y hasta monótona.
Hablando un poco más sobre los amigos de Mislif, hay que decir que son un grupo grande, pero los más cercanos son cuatro. Uno de ellos es el ya conocido Oliv, su mejor amigo. La mejor amiga de Mislif es una joven completamente opuesta a ella. Lian es su nombre, y es muy femenina, también bonita, tranquila y los pensamientos de aventuras no pasan por su sencilla mente. Pero, todos ya habían descubierto que si la hacían enojar o contradecían, es de carácter fuerte y digno de respeto. Otro amigo más es un joven, admirado por la mayoría de las jovencitas del lugar, menos por Mislif, llamado Alarion, pero él, con su gran ego y autoestima elevada, se hace llamar Aly el Bello. Sin embargo, sus amigos le quitaban el adjetivo final. La última amiga cercana de Mislif es su prima, llamada Missin. Es familiar por parte de padre, y se llevan muy bien, pues también son muy parecidas; pero Missin es, si es posible, más efusiva y con más personalidad que Mislif. Éste grupo de cinco amigos era prácticamente inseparable y desde pequeños habían vivido fiestas, travesuras, enredos amorosos, peleas y mucho más, y siempre seguían inseparables.
Ahora que se ha introducido un poco más sobre Pueblo Gris, la vida en él y los amigos de Mislif, se puede seguir el relato.
Mago y joven siguieron su camino, acercándose a cada paso al Pueblo. Llegaron hasta el Umbral de Roble, como era llamado, y fue entonces donde la alegría de Mislif se vino abajo al ver aquella imagen. Pues donde antes había numerosas casitas agrícolas, ahora no había nada más que una soledad enorme y las huellas de fuego en el suelo del lugar. Podían verse árboles quemados a un lado y restos de lo que habían sido las casas. Sin quererlo, Mislif comenzó a cabalgar más rápido, consternada, mientras se preguntaba qué había pasado.
- ¡¿Qué pasó aquí?!- gritó desesperada al mago.- ¡Hasym, esto es horrible! ¿Qué les pasó a las casas? ¡¿Qué le pasó a la gente?!
- Esto ya lo temía.- murmuró Hasym con una sombra en los ojos.- Los Orcos de las Montañas abandonaron sus escondites para ir a Mordor y... pasaron por aquí.
- ¡Malditos orcos!- gritó Mislif furiosa, mientras se bajaba del lomo de Eäros.- Hasym... no es posible que hayan muerto todos... ¿o sí?
- Dudo mucho que hayan acabado con todas las personas, pues temían acercarse mucho al Pueblo, ¿lo recuerdas? Tienen buenos guerreros aquí...
- Sí, lo sé.- interrumpió Mislif impaciente.- Somos dignos sobrevivientes y herederos de las virtudes del Reino de Arnor. Me enteré de eso en Gondor, pues Gandalf dijo que Pueblo Gris es una colonia de sobrevivientes del Reino de Elendil que luego de muchos años se instaló aquí. Aragorn también lo sabe.
- ¿Del Reino de Arnor?- exclamó Hasym.- ¡Vaya! Eso es algo que no se ve todos los días. ¡Encontrar herederos de Gondor y Arnor aquí!
- Guarda tus exclamaciones para más tarde, Hasym.- gruñó Mislif.- Quiero saber qué pasó aquí. ¡Vamos!
Mislif apresuró el paso, tratando de tranquilizarse. Dejaron atrás la zona más quemada y destruida, para adentrarse en un lugar que parecía no haber sido afectado, pero casas aún no se veían. Al cabo de unos quince minutos de rápida caminata, encontraron al primer habitante, que por suerte era conocido de Mislif.
- ¡Mánu!- exclamó la joven al chico que caminaba por ahí.
- ¿Mislif?- preguntó el chico extrañado. Era menor que Mislif, se notaba en su cara y en la estatura. Tendría alrededor de quince años.- ¡Por Elendil! ¡Sí, eres tú! ¡Qué bueno es volver a verte! Ya estabamos temiendo lo peor.
- Mánu, me alegra mucho volver a verte.- dijo Mislif sonriendo un poco.- Dime, ¿qué pasó aquí? ¿Por qué está quemado por allá? ¿Fueron orcos?
- Sí.- contestó Mánu apesadumbrado.- Pasaron por aquí durante el invierno. Bajaron las Montañas, pero iban apurados, por eso no avanzaron más. Además, la Guardia del Pueblo hizo un muy buen trabajo. Sin embargo, el desastre fue enorme. Mataron al señor Delorn, ¿lo recuerdas?
- ¡Oh, no!- exclamó Mislif.- ¿Ese viejecito que nos regalaba avellanas?
- Él mismo. Lo hirieron y no pudo resistir mucho, aunque intentaron salvarlo.
- ¿Y los demás? ¿Dónde está el resto de la gente?
- ¡Oh, no te preocupes!- contestó Mánu moviendo la mano con un gesto tranquilizador.- Las casas de éste sector fueron trasladadas más al interior, para evitar más problemas. Y si te refieres a tu madre y a los demás chicos, todos están bien.
- Muchas gracias, Mánu.- sonrió Mislif más tranquila.- Nos vemos.
- ¡Oye, Mislif!- exclamó el chico, como recordando algo.- ¿Dónde te habías metido? ¡Te buscamos durante mucho tiempo! El joven Olivorn llegó con unas extrañas noticias sobre ti y un viaje a Mordor. ¿Es eso cierto?
- En parte.- sonrió Mislif. Mánu quedó de una pieza y con la boca abierta.
- ¿Vamos?- propuso Hasym, quien no había hablado pero que no quería retrasarse más.
- Sí. Vamos.- Mislif y el mago se despidieron del chico y continuaron su paso, mucho más tranquilos.- Así que Oliv llegó con la historia de mi viaje. ¡Con razón Mánu se sorprendió tanto de verme!
Siguieron avanzando, mientras las casas iban aumentando, asimismo como la gente del lugar. Muchas de las personas, que estaban fuera de sus casas, vieron a Mislif y les costó creer que fuera ella realmente. Algunos, los que la conocían, la saludaron y se acercaron para ver si estaba bien. Además quedaron muy sorprendidos con el cambio físico de la joven (que estaba más crecida, llevaba el cabello suelto e iba con unos atuendos dignos de las grandes ciudades del Sur).
Mislif y Hasym pronto llegaron al lugar donde la joven tenía su casa. Se alejaron del camino principal, para entrar en un pequeño valle, en el que se establecían algunas casas. El lugar estaba rodeado de árboles y pequeños campos de cultivo. La joven, de pronto, recordó a Oliv. ¡¿Qué le diría por lo de su promesa?! No podía cumplirla, y menos ahora. Pero, ante todo, la verdad sería la mejor solución, se dijo la joven, mientras cruzaban el sendero del lugar, cuando se encontraron con una sorpresa.
En un jardín, uno de los tantos por el sector, estaba sentada una joven de cabellos castaños claros, ojos pardos y piel clara. Junto a ella habían dos pequeños bebés. Mislif la reconoció enseguida, a pesar de que estaba de espaldas.
- ¡Lian!- le gritó alegremente.
- ¡Mislif!- exclamó la joven volviéndose a mirarla.- ¿Eres realmente tú? ¡No puedo creerlo!
- ¡Amiga!- sonrió Mislif apeándose de Eäros. Ambas jóvenes se abrazaron alegremente.- ¡Tanto tiempo, Lian!
- ¿Dónde estabas, Mislif?- preguntó Lian.- ¡Me alegra mucho verte! Pero, ¿dónde te metiste durante más de un año?
- Es una larga historia que te contaré luego, apenas pueda.- contestó Mislif.- Pero dime, ¿de quién son esos bebés? ¿Son tus hermanos?
- N- no...- Lian enrojeció ligeramente y sonrió con ternura.- Son míos.
- ¿Tuyos?- exclamó Mislif sorprendida.- ¡No puedo creerlo! ¡Oh, amiga! Felicidades.- se abrazaron denuevo.- Pero... ¿quién es el padre?
- ¡Oh, Mislif! No lo vas a creer.- contestó Lian.- El padre es... Oliv.
- ¡¿Oliv?!- exclamó Mislif más sorprendida que antes.
- Sé que suena extraño. Fue todo muy curioso. Desde que Oliv volvió de aquella ciudad élfica, donde dijo que se había separado de ti, comenzamos a vernos más seguido, y... bueno...- Lian enrojeció denuevo.
- ¿Oliv se enamoró de ti?- preguntó Mislif radiante de alegría. ¡Era sorprendente!
- Fue algo mutuo.- contestó Lian.- Hace unos diez meses nos casamos y...
- ¡¿Se casaron?! ¡Sin esperarme! ¡Esto es el colmo!
- Ni siquiera sabíamos dónde estabas. Además, nadie sabía si regresarías o no.- dijo Lian.- Tu madre, más encima, me comentó que le habías enviado una carta que decía que irías a Mordor. ¿Es eso cierto?
- En parte. Pero te lo contaré todo después. Prefiero llegar a casa cuanto antes.
- Muy bien, amiga mía.- sonrió Lian.- Iré a casa a contarle todo esto a Oliv. Se caerá de espaldas cuando se entere.
- Ya lo creo. Adiós.- Mislif se separó de Lian y se dirigió, junto con Hasym y Eäros, en dirección a su casa. Aún no le entraban todas aquellas nuevas noticias de Pueblo Gris. ¡Sus dos mejores amigos casados! Era increíble y fantástico a la vez. Se dijo que apenas pudiera tendría una larga conversación con Oliv.
Finalmente, y luego de avanzar un poco más, llegaron a la casa de Mislif. Era un lugar amplio, la casita constaba de dos pisos, era de color blanco, algo desteñida. Estaba rodeada por un cerco, que delimitaba también su jardín y el terreno trasero. Unos árboles la acompañaban cerca, además de una gran cantidad de flores de jardín. Afuera, y ocupada en éstas últimas, estaba una mujer de unos cuarenta años, con el cabello castaño rojizo, ojos almendrados, y aspecto enérgico.- ¡Madre!- le gritó Mislif a la mujer, haciéndola dar un respingo.
- ¿Mislif?- preguntó la mujer ceñuda.- ¿Hija?
- ¡Madre!- exclamó la joven corriendo a su encuentro, desbordando alegría. No esperaba que su madre hiciera lo mismo, pero lo hizo. La mujer corrió también y, una vez que la tuvo en frente, la abrazó con fuerza.
- ¡Mislif, hija!- exclamó sonriente.- ¡No puedo...! ¿Qué es esto? ¿Cuándo llegaste?
- Esta mañana.- contestó la joven.- ¡Oh, madre! No me lo vas a creer, pero te extrañé demasiado.
- ¿Dónde me extrañaste?, pues no tengo idea de dónde estabas.
- ¡Oh, en muchísimas partes! Pero prefiero contarte todo adentro. ¡Me muero de hambre!
- Tú no cambias.- rió la mujer, con los ojos brillando de emoción.- Como siempre, has llegado justo para la hora de almorzar.
- Es inevitable en mí.- rió Mislif.
- ¿Ese es Hasym?- preguntó la mujer mirando al mago.
- Eh... Sí. Puede quedarse con nosotras, ¿verdad?
- No me gustan los magos ni la gente extraña- murmuró su madre ceñuda-, pero como estás de regreso, lo toleraré esta vez.
- ¡Gracias!- sonrió Mislif.- ¡Hasym!- le gritó al mago.- ¡Ven, viejo gruñón! ¡Es hora de almorzar!
- ¿Y ese caballo?- preguntó la mujer.
- Es Eäros.- contestó Mislif.- Regalo de un Elfo en el Sur y compañera noble en viajes y dos grandes batallas contra Isengard y Mordor.
- ¿Qué...?
- Te lo contaré todo adentro.- sonrió Mislif, pues había logrado dejar a su madre de una pieza.
Así fue como Mislif, la joven Estrella del Norte, regresó por fin a su hogar, antes odiado, pero ahora añorado nostálgicamente. Más de un año había pasado, pero la joven recordó muy bien el instante aquel en que había dejado su casa, pues antes de salir por el umbral de aquella puerta, por la que ahora entraba, había sentido la sombra de un temor y una nostalgia. ¡Ahora tenía sentido! Lo que había pensado que serían sólo unos días de viaje, se habían convertido en meses y en un año.
- Un curioso año.- murmuró Mislif para sí al cruzar el umbral. Se sentía feliz y su corazón desbordaba una paz interior que no había sentido en mucho tiempo.
- Ya lo creo que sí.- dijo su madre.- ¡Un año, Mislif! ¡Y sólo me dejaste con una mísera nota!
- Aquí vamos.- le sonrió la joven a Hasym, quien le guiñó un ojo.
- ¡Oh, claro que te regañaré, jovencita! ¡Escucharás un extenso sermón de todo lo que me hiciste pasar! ¡No te sacarás tan fácil esto, ya verás!- gruñó la mujer.- Pero antes, ¿gusta un poco de carne, señor Hasym?- sonrió con hospitalidad.
- C- claro.- contestó el mago.
- ¿Piensas acaso tenerme todo el almuerzo mirándote, jovencita?- preguntó la mujer, una vez que todos estuvieron comiendo.- ¡Vamos, cuéntame tu historia y tu viaje, Mislif! Recuerdo que partiste un 27 de Septiembre y desde ese día que no te veía. Además, ¡hace mucho que no oigo algo así de interesante! ¿Qué era eso de que irías a Mordor? ¡Quiero oírlo todo!
- Madre...- murmuró Mislif sorprendida.- ¿Desde cuándo te gusta oír historias de viajes?
- Querida hija- sonrió la mujer-, yo puedo ser gruñona y temperamental, pero nunca le rechacé un buen relato a tu padre Musolf. ¡Si supieras hasta qué horas nos quedábamos conversando! ¡Oh, pero bueno! ¡Comienza ya!
- E- está bien.- Mislif respiró hondo y comenzó a relatarle toda la historia de su viaje, todo lo que podía recordar y lo que era más importante. Comenzó con lo de su viaje al Bosque Negro, siguió con su llegada a Rivendel con Oliv. Luego continuó contando lo ocurrido en el Concilio de Elrond y su unión a la Comunidad del Anillo, la cual había viajado por la región de Acebeda, después había ascendido Caradhras el Cruel, para llegar luego a Minas Moria. Mislif relató detalladamente esto último, mientras su madre y Hasym oían sorprendidos. Cuando llegó a la parte de su caída por la flecha, ambos lanzaron exclamaciones de horror, más aún porque Mislif había mencionado al balrog y la caída de Gandalf.
Continuó después con su llegada a Lothlórien y todo lo que había vivido ahí con la Dama Galadriel, pero tuvo especial cuidado de no decir palabra alguna sobre el enredo con Legolas. Después relató el viaje por el Anduin, para llegar a la disolución de la Comunidad en Parth Galen, donde había muerto Boromir. Mislif continuó con su travesía por los Emyn Muil y lo que había vivido ahí; pasó después a relatar su viaje hacia Rohan en la que había llegado al Abismo de Helm, lugar de la primera gran batalla: contra la Mano Blanca de Saruman.
La joven continuó después con la llegada de la compañía del Rey Théoden a Isengard, y fue ahí donde Hasym puso especial atención al relato, preguntado muchas cosas. Después, Mislif contó lo del palantir y la ida de Gandalf y Pippin hacia Minas Tirith, mientras los demás se preparaban para ir al Sagrario y a Edoras, pero que Aragorn, y los que quisieron seguirlo, habían ido al Sendero de los Muertos. Luego, la joven relató lo de la Batalla de los Campos de Pelennor, cruda y fríamente, causando gran sorpresa por lo del enfrentamiento contra el Rey Brujo, Señor de los Nazgûl. Para concluir, Mislif dijo lo de la ida hacia las Puertas Negras de Mordor, para tenderle una trampa a Sauron, mientras su Ojo se posaba en ellos y no en Frodo y Sam. Gran emoción causó la parte de la caída del Señor Oscuro, pues el Anillo Único fue destruido, y la coronación de Aragorn como Rey de Gondor y Arnor.
- Finalmente- dijo Mislif-, llegó una comitiva de Elfos a Minas Tirith, y entre ellos venían Elrond, Galadriel, Celeborn y Arwen, con quien Aragorn se casó. Fue realmente bello y las celebraciones no cesaron en muchos días. Pero luego hubo que partir a Edoras, para el funeral del Rey Théoden. Luego cada uno tomó su camino y aquí me tienen.
- ¡Una excelente y asombrosa historia, querida hija!- exclamó su madre sorprendida.- ¡Y yo que pensaba que andabas metida en algún bosque lejano, perdida o tal vez aislándote a propósito! Si hubiera sabido todo lo que habías hecho y vivido, habría organizado una fiesta y... ¡eso es! ¡Haremos una fiesta!
- ¡Muy bien!- contestó sonriendo la joven.- Pero, madre..., ¿podría ser cuando llegaran dos compañeros míos? Me prometieron venir después de que terminaran su viaje por el Bosque de Fangorn.
- ¿Compañeros? ¡Oh, está bien!- la mujer miró por la ventana.- ¡Mira la hora que es! El Sol está pronto a ponerse. Tengo que lavar todo esto.- se levantó, llevando consigo los platos y las tazas.
- Quiero salir unos momentos, ¿me acompañas, Hasym?- preguntó Mislif levantándose. El mago aceptó y juntos se dirigieron hacia una loma que estaba no muy lejos de la casa de Mislif. En aquella loma había un enorme árbol, que no muchos visitaban, pero que era el favorito de la joven. Ahí se sentaron, apoyando la espalda en el tronco y sintiendo una suave brisa en los rostros; y se quedaron en silencio pensando cada cual sus cosas. Mislif se preguntaba cómo acomodaría su tranquila y hogareña vida luego de haber vivido todo lo que había relatado momentos antes. Sería difícil, sí, pero no quedaba otra salida que tratar. En esos pensamientos estaba, cuando Hasym dijo:
- ¿Qué fue de Legolas? Casi no lo mencionaste en tu relato.
- ¡Oh, él...! Ejem... bueno... Él se fue de viaje con Gimli, el Enano, por el Bosque de Fangorn... Me prometieron que vendrían.
- Ya veo.- sonrió Hasym. Hizo una pausa, hasta que se echó a reír, y dijo: ¿Esperas que te crea que no ha pasado nada entre tú y Legolas? Jovencita, no se llega a viejo sin saber nada de la vida, aunque uno no lo viva en carne propia.
- Me atrapaste, entonces.- rió Mislif.
- De ser cierto todo esto, me alegro por ambos. Recuerdo muy bien el día en que los presenté. ¡Oh, sí, te llegaste a poner colorada! Supuse que habías quedado encantada con la belleza de la Hermosa Gente, pero cuando llegamos al Bosque Negro y viste a más elfos, descubrí que sólo te sentías atraída por él. ¡Bueno, bueno!, si todo ha tenido un feliz final, convengo en celebrar, para descansar luego y para que mis piernas estén en reposo.
- Celebraremos, sí- contestó Mislif alegremente-, pero no estés muy seguro de que descansaremos ni que tu piernas estarán en reposo. ¡Ni creas que lograran tenerme aquí mucho tiempo! Y tú, Hasym, ¡tú vendrás conmigo! Todavía hay muchísimos lugares que no he visitado. ¡Esto, mi querido viejo gruñón, está recién comenzando!
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Bueno, ella no quiso decir eso... sólo fue algo simbólico... en sentido figurado... ¡Oh, está bien! Hay algo que quiero comentar antes de dar mis opiniones finales, y es que este era, en un principio, el capítulo final del fic, pero me di cuenta de que quedarían muchos cabos sueltos, así que ya tengo listos unos 'cuentos cortos' sobre lo que pasará en final. Son diez, y cada cierto tiempo iré subiendo dos a la vez. Con ellos espero poder dejar todos los hilos de esta historia unidos y finalizar, para mi tristeza interna, lo que ha sido mi refugio mental y creativo desde el día 19 de Mayo de 2003, cuando escribí el primer capi de este fic. (¡A pesar de mis fallas mentales, aún recuerdo la fecha! )
Ahora vienen mis opiniones finales... Ejem... Espero que les haya gustado este capi, pues lo hice con un entusiasmo grande. Ojalá la historia que inventé de la Piedra Estrella les haya gustado, porque le dediqué especial atención, para no cometer ningún error dentro de la historia del Maestro Tolkien. Y sobre lo demás, me alegro que Mislif haya regresado a casa, pero el pobre Hasym no disfrutará mucho de la paz y tranquilidad de Pueblo Gris, si Mislif desea viajar cuanto antes. ¡Ah, casi lo olvidaba! También espero que les haya gustado la definición de Pueblo Gris que hice, porque también le dediqué cierto tiempo.
Ahora me despido, espero sus hermosos y siempre deseados reviews, que me han dado la energía de escribir desde el primer capi. ¡Y no olviden visitar nuestro WebSite para unirse a nuestros foros de copucheo o entretención. ¡Nos vemosss! (O mejor dicho, ¡Nos leemoss!)
P.D. A pesar de lo que dije... ¡casi me desmayé con este capi horriblemente largo! Ahora sí que nunca más escribo uno así de extenso... al menos hasta que otra genial idea me brote. nn
