LA ESTRELLA DEL NORTE
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"DEL NACIMIENTO DE ITHRIL"
Ocurrió entonces que para un brillante noche de primavera, Mislif dio a luz al bebé que durante casi nueve meses había tenido en su vientre. Legolas, su padre el Rey, y muchísimos Elfos del Bosque de las Hojas Verdes esperaron con ansias su llegada. El bebé nació durante la noche, una noche cálida, pero a la vez fresca; acompañada de una enorme Luna llena en el cielo, cuya luz entraba por entre las ramas de los árboles. Y un dulce aroma provenía desde los árboles, las plantas y las flores, como dándole la bienvenida.
No fue sino hasta la mañana, cuando Legolas pudo subir al gran flet para ver a Mislif y a su hijo. La joven ya había descansado y repuesto algunas energías cuando entró Legolas. Les fue llevado el bebé, y Legolas lo recibió con una alegría desbordante y eufórica. Era un niño realmente bello, de piel clara, cabellos castaños claros y unos ojos hermosos y curiosos a la vez. Y sobre eso es la conversación siguiente.
- Tiene unos ojos hermosos, pero...- murmuró la joven mirando de cerca al bebé que Legolas tenía en sus brazos.
- ¿Pero qué, Mislif?- preguntó él curioso.
- Mmm... No lo sé. Es que... no se parecen a los ojos de nosotros dos.
- ¡Oh, cierto!- exclamó Legolas mirándolo fijamente-. Sus ojos son grises, muy parecidos a la plata.
- Yo diría que se parecen al brillo de la Luna- opinó Mislif sonriendo.
- ¡Eso es!- exclamó Legolas-. ¡Será un hermoso nombre para él!
- ¿Qué? ¿Tan rápido le pondremos nombre?
- Ithril.
- ¡Oh, Legolas! Suena muy bello- sonrió Mislif-. Además me encanta la luz de la Luna.
- ¿Recuerdas aquella noche en Minas Tirith...?- sonrió el Elfo.
- ¡Legolas!- exclamó Mislif sonrojándose.
- ¡Lo decía por la Luna que había aquella noche!- se apresuró a decir él-. Recuerda que estabas fascinada mirándola.
- Ya...
- Te pusiste colorada- rió Legolas.
- ¡Oye, no es culpa mía que estés recordando esas cosas!- gruñó ella.
- ¡Oh, pequeña, lo siento! Es que me parece extraño que aún te avergüences por esos temas.
- Soy y seré para siempre inmadura, sólo para molestarte.
- No me molestaré, si aquello no influye en nuestra vida juntos- murmuró Legolas acercando su rostro al de ella.
- Si lo dices por mi comportamiento pasado...- Mislif fue interrumpida por los labios de Legolas. El bebé se movió y bostezó llamando la atención de sus padres, quienes separaron sus rostros-. ¿Tendrá hambre?- preguntó Mislif.
- Tal vez- contestó él-. Tómalo- le pasó al bebé a la joven mientras anunciaba-: Iré a ver a mi padre. Aún no ha visto a Ithril, y estoy seguro de que la noticia le gustará muchísimo.
- Dile que Ithril y yo lo estaremos esperando con gusto- sonrió Mislif sentándose en la cama.
- Lo haré. Adiós, mis tesoros- sonrió antes de salir de la habitación.
- Ithril...- murmuró Mislif con ternura mirando al bebé que tenía en los brazos, y que la miraba con sus ojitos entornados aún por el sueño-. Eres el tesoro más grande que podríamos haber pedido, y por eso eres lo más valioso que tenemos.
- ¡Padre!- exclamó Legolas llegando hasta el trono del Rey Elfo-. Traigo para ti las mejores buenas nuevas que has oído desde hace mucho.
- Te oigo, hijo- sonrió el Rey, acomodándose en su asiento.
- Ha nacido otro heredero al trono para el Reino del Bosque de las Hojas Verdes- anunció Legolas, y todos, incluyendo su padre, alzaron unas miradas alegres y sonrientes-. Ithril es su nombre, pues la Luna parece haber dejado en su ojos el brillo de su luz.
- ¡Es la mejor noticia que he recibido, hijo querido, desde hace muchísimos años!- rió Thranduil, el Rey, felizmente-. ¡Que Elbereth lo bendiga! ¡Y a su madre y a su padre también, por darnos una gran alegría a los Elfos del Bosque!
- ¡Vivan, Legolas Príncipe y Mislif Estrella del Norte!- exclamaron muchas suaves y melódicas voces élficas alrededor con alegría-. ¡Y que Elbereth bendiga a Ithril, Brillo de Luna, Heredero del Bosque de las Hojas Verdes!
- Te felicito, Legolas- sonrió el Rey abrazando a su hijo-. Que esta felicidad sea para ti una bendición y una recompensa a todos tus favores.
- Lo son, padre- contestó él-. Mislif e Ithril esperan por ti con gusto- anunció Legolas sin poder quitar aquella sonrisa de su cara.
- Y yo iré a su encuentro con mucho más gusto- contestó Thranduil. Se volvió hacia los Elfos reunidos en la estancia y dijo con voz elevada-: ¡Escúchenme, Elfos del Bosque de las Hojas Verdes! Que esta maravillosa noticia no quede desconocida para oído alguno dentro de éste Bosque. Tendremos una gran celebración, y deben ser invitados nuestros vecinos también. Que los Hombres de Esgaroth y los Enanos de Erebor no queden ausentes.
- No puedes olvidarte de los Hombres de Mithnolë (Pueblo Gris), padre- opinó Legolas-. Mislif es de aquel lugar, y hay gente que espera esta noticia.
- Es verdad- dijo el Rey-. Que sean enviados mensajeros para propagar esta buena nueva- ordenó-. La fiesta será grande, pero antes de comenzarla debo ver a nuestro nuevo heredero. ¿Me acompañas, Legolas?
- Con mucho gusto- contestó él, acompañando a su padre. Mientras se alejaban de la estancia, y salían hacia el resplandor del Sol, Thranduil el Rey, Legolas su hijo y la escolta que los acompañaba, oyeron cómo comenzaban a cantar los Elfos propagando la noticia con voces melódicas y dulces.
- ¡Feliz encuentro, Mislif, Estrella del Norte y de la Alegría de los Elfos del Bosque!- saludó sonriente el Rey, entrando en la habitación de la joven, dentro del gran flet-. Has sido mensajera de la alegría desde que llegaste, joven dama- siguió Thranduil. Ambos se hallaban solos, pues el Rey había pedido una audiencia sólo con ella, hasta tener al niño en sus brazos-. Primero, y gracias a ti, tuve la dicha de ver tan preciada joya, la Piedra Estrella. Además, eres la prometida de mi hijo Legolas, a quien no le veía un asegurado futuro desde que partió con la Comunidad del Anillo. Y ahora, me das un heredero.
- Nobles y gentiles son sus palabras, Rey mío- sonrió Mislif haciendo una reverencia con la cabeza. Seguía acostada, pues no le habían permitido moverse un rato, y al Rey no le molestó-. Más alegría es para mí saber que tengo el afecto del Rey del Bosque de las Hojas Verdes. Esto completa la felicidad que está dentro de mi corazón.
- Eres digna de tal afecto, joven Mislif- sonrió el Rey-. Y más te querría aún, si me mostraras al niño que todos esperábamos, y al cual todos celebran- como respuesta a sus palabras, una elfa entró con el bebé en sus manos y lo posó en los brazos del Rey con una reverencia-. ¡Oh, Elbereth! No tengo palabras para expresar mi alegría. Voy a terminar llorando de emoción- rió el Rey sonriente mirando al bebé-. Ithril es un nombre que le hace dignidad a sus ojos. Legolas tenía razón: la Luna parece haber dejado en él el brillo de su luz. Es hermoso y cautivador mirarle sus ojos.
Legolas entró en la habitación, radiante de felicidad, y se paró junto a su padre, quien seguía mirando al bebé, sonriéndole a Mislif.
- Tiene un parecido a ti, hijo mío, cuando eras como él- dijo el Rey-. Pero tiene a la vez rasgos de ti, querida Mislif.
- Eso quiere decir que será hermoso- sonrió Legolas mirando a la joven.
- No lo dudo- contestó su padre-. Mislif, ordené preparar todo para una gran celebración, en honor a ti, a Legolas y a Ithril- anunció Thranduil-. Será invitada tu gente, de Mithnolë; también los Hombres de Esgaroth y los Enanos de Erebor.
- ¡Oh, qué bien!- exclamó Mislif feliz-. Mi madre estará encantada de venir, no lo dudo. Quería conocer al bebé lo más pronto posible. Mis amigos estarán felices de venir también, lo sé.
- Y no olvides que Gimli está en Erebor ahora- dijo Legolas.
- ¡El gruñón no puede faltar!- rió Mislif-. Lo patearé, si no viene.
- Legolas me habló de tu relación con aquel Enano- sonrió el Rey-. Y me agradaría mucho poder presenciar una discusión amistosa entre ustedes, para reír un rato.
- Reirás, y mucho, padre- aseguró Legolas-. Era una de las pocas cosas que nos subían el ánimo en nuestro viaje. Se insultaban a menudo y peleaban también, pero sabíamos que era con cariño. Mislif resultaba casi siempre ganadora de dichas peleas, pues no era una limpia competidora.
- No podía evitar hacerle alguna trampilla a Gimli- rió la joven recordando sus peleas.
- Esperaré con ansias dicho encuentro entonces- dijo el Rey levantándose-. Toma a tu hijo, Legolas. Es bello y digno de tener aquel nombre, y espero que muchos piensen así también. Ahora me retiro. Mislif, nuevamente verte fue un placer y una alegría. Te espero en las fiestas. Aunque preferiría que fueran a verme antes de que empezaran todas las celebraciones.
- Lo haremos cuando permitan que me levante- sonrió Mislif-. Y el placer fue mío de tenerlo aquí, Rey Thranduil.
- Namarië- dijo el aludido saliendo de la habitación.
- Me alegro mucho de que Ithril haya sido del agrado de mi padre- sonrió Legolas-. Más me alegra que lo quiera, y que te lleves tan bien con él. Parece apreciarte mucho.
- Y yo a él- contestó Mislif-. Es una gran persona, y muy simpática por añadidura. Cuando lo conocí, creí que sería frío conmigo, pero resultó ser todo lo contrario. Y ahora me honra con el adjetivo de "Estrella del Norte y de la Alegría de los Elfos del Bosque".
- Es que lo eres, mi pequeña amada- sonrió Legolas sentándose a su lado y besándola-. ¡Mislif!- exclamó una vez que separaron sus rostros.
- ¿Qué, melamin?
- ¿Qué te parecería que Gimli fuera el padrino de Ithril?
- ¡¿El gruñón?!- exclamó Mislif sorprendida. Lo pensó unos momentos, luego comenzó a reír, y dijo-: ¡Qué bebé más extraño! Su padre es un Elfo, su madre es Humana y su padrino será un Enano. Sólo falta que Gimli se case con una Hobbit, y así estaremos perfectamente.
- No me parecería extraño- rió Legolas-. ¿Eso quiere decir que aceptas?
- ¡Por supuesto! El gruñón es un querido amigo de ambos, ¿por qué no habría de ser el padrino de Ithril?
- Se alegrará con la noticia- sonrió él-. Apenas llegue, le diremos, ¿sí?
- Antes de eso- rió la joven-, envíale un mensajero para que le digan que parta a la Comarca de inmediato, en busca de una Hobbit. No puede llegar sin madrina para Ithril.
- Lo haré- bromeó Legolas.
- ¡He aquí al heredero del Reino del Bosque de las Hojas Verdes!- anunció con una potente voz el Rey Thranduil. Estaba de pie, sobre una especie de tarima, para que todos los presentes pudieran mirar al recién nacido (a pesar de que ya contaba con dos semanas de vida).
Las personas que oían al Rey no eran pocas, al contrario, pues se hallaban una gran cantidad de Elfos del Bosque; además de una gran comitiva de Enanos de Erebor y de Hombres de Esgaroth y de Pueblo Gris. Sin embargo, la noticia no había quedado sólo ahí: desde Gondor y Rohan habían llegados las bendiciones y saludos de los respectivos Reyes Aragorn y Éomer. Además, una comitiva de Elfos, dirigida por Haldir de Lothlórien, había llegado desde Rivendel y el Bosque de Oro, con bendiciones de la Dama Galadriel, del Señor Celeborn y de Elrond de Imladris.
En ese momento, Mislif estaba junto a su madre y a Legolas, quien se había levantado de su asiento para subir a la tarima con el pequeño Ithril. Puso al bebé en brazos del Rey, y éste último lo mostró a todos los espectadores.
- ¡Oh, no! ¡Yo quería que fuera mujer, una niñita!- se oyó a alguien que exclamaba entre la multitud. Era Missin, la prima de Mislif que también había llegado. Muchos rieron ante aquella interrupción, y más aun cuando Missin dijo-: Pero si se parece a Legolas, todo estará bien.
Ithril fue presentado ante todos y muchas voces se alzaron con alegría. Luego, vinieron las celebraciones, y el Rey no escatimó en gastos, pues había una enorme cantidad de alimentos y bebidas. Sin embargo, no sólo el pequeño bebé fue presentado, sino que la madre de Mislif también llegó hasta la presencia del Rey. Extrañamente, se llevaron muy bien, y eso alegró mucho más a Legolas y Mislif.
Entre los Enanos de Erebor venía Gimli, radiante de alegría y diciéndole a todo aquel que quisiera oírlo que él era íntimo amigo de los padres del bebé.
- ¡Gruñón!- exclamó Mislif al verlo entrar a la gran sala de celebración.
- ¡Chiquilla! ¡Legolas!- saludó él sonriendo ampliamente.
- Nos alegra mucho que hayas venido, Gimli- dijo Legolas-. Y ahora que estamos juntos, me gustaría que supieras que hemos decidido que tú seas el padrino de Ithril, ¿qué dices?
- ¿Yo...? ¿P- padrino del pequeño?- exclamó el Enano-. ¡Oh, pero qué honor! ¡Por supuesto que sí, mis queridos amigos!
- No puedes olvidar que necesitarás alguna Hobbit para hacer la mezcla más digna de Ithril- dijo Mislif.
- Mañana mismo parto a la Comarca- rió Gimli.
Pasadas todas las fiestas y los días de regocijo, muchos de los invitados volvieron a sus respectivas casas, luego de dejar un sinnúmero de obsequios para el bebé. Sin embargo, algunos permanecieron unos días más, y entre ellos estaban la madre de Mislif, Hasym y los amigos de la joven. Mislif no quería que se fueran, pues no los vería, probablemente, hasta el día del matrimonio; ya que había optado con Legolas a que dicho día llegara después del nacimiento de Ithril, para hacerlo más tranquilo.
- Cuídate mucho, hija- dijo su la madre de la joven antes de dejar el Bosque-. Y no olvides que durante las noches, si el bebé...
- Ya me lo dijiste, madre- interrumpió Mislif.
- Es que estoy segura de que lo olvidarás- suspiró la mujer-. Bueno... Cuídate mucho, y también cuida a Ithril y a Legolas. Aunque... sé que estarán bien.
- ¿Vendrás para...?
- Obviamente- interrumpió su madre-. Pero tendrán que enviarme algún mensajero, porque con lo ocupada que estoy con mi jardín, lo más probable es que lo olvide. ¡Sólo bromeo, hija!- rió abrazándola-. Estoy muy feliz por ti, Mislif; y sólo espero que aproveches cada instante.
- Lo haré, madre- contestó la joven.
- Bien. Ya me despedí de todos, pero te juro que, si no fuera porque aquí está lleno de Elfos, ya me habría llevado al bebé a Pueblo Gris. Aunque suene infantil, me encantaría llevarlo para lucirme con lo bello que es y decir: "Sí que es bello, ¿no? Bueno, ¿sabías que es mi nieto?"
- Descuida. Lo llevaré apenas pueda, y ambas nos luciremos- rió Mislif divertida.
- Entonces, esperaré ese día. Hasta entonces, hija- la abrazó de nuevo, y luego se alejó para ir en busca de los amigos de Mislif, pues la joven ya se había despedido de ellos. Pero Hasym permanecería en el Bosque un tiempo más.
- ¡Vaya que ha cambiado!- exclamó la voz del mago junto a Mislif.
- ¡Viejo loco!- gritó ella molesta-. ¡¿Por qué me asustas?! ¿Quieres dejar a Ithril sin madre?
- ¿Qué dices chiquilla histérica?- replicó él molesto-. ¡Si piensas que tengo cosas menos importantes que hacer que molestarte a ti, estás en un horrible error!
- ¿Qué es más importante, entonces? ¿Fumar?
- Tal vez...- ambos se quedaron mirando unos segundos, y luego comenzaron a reír-. ¡Oh, pequeña! Nunca cambiaremos, y eso me alegra.
- Después de todo, no ha pasado mucho tiempo, Hasym- dijo ella-. ¿Qué me decías antes de...?
- ¿Antes de que comenzaras a gritarme...? ¡Ay!- exclamó al sentir un puntapié-. ¡No en las piernas, Mislif! Oh, bueno, te decía que tu madre ha cambiado mucho con la llegada del bebé. Ya sé que me dirás que es obvio, pero me pregunto desde cuándo que no estaba así. Supongo que desde que naciste tú.
- ¡Mucho tiempo!
- No tienes tantos años como para decir que ha sido mucho tiempo.
- ¡Cállate! Ya lo sé, pero sólo estoy diciendo que... ¡Oh, no lo entenderías!
- Como quieras...
El mago y la joven se quedaron unos segundos en silencio, hasta que llegó una elfa hasta ellos, y dijo:
- Señorita Mislif, ya es hora.
- ¡Oh, muchas gracias! Voy enseguida- contestó la joven.
- ¿Deberes de madre?- preguntó sonriendo Hasym.
- Así es.
- Sólo espero que Ithril te haga trabajar mucho para que sepas lo que son los dolores de piernas- gruñó el mago.
- Tal vez lo haga- dijo Mislif-, pero no cuentes con que será diferente a mí. ¡Será él quien te saque de viaje después!
- ¡Sálvame, Eru!- exclamó riendo Hasym, mientras la joven se alejaba. El mago se quedó a solas unos instantes, fumando de su pipa, pero luego llegó Legolas a su lado-. Bien, esto me gusta- le dijo Hasym-. Todo parece estar saliendo muy bien.
- Eso es cierto- contestó el Elfo.
- Me alegra mucho que ambos estén bien, y más ahora con la llegada de Ithril. ¡Nunca creí que la pequeña Estrella del Norte sería madre! Si la hubieras conocido antes del viaje, habrías visto a una joven muy distinta.
- Tal vez no tan distinta, Hasym- dijo Legolas-. Tal vez Mislif no ha cambiado mucho, pero sí tiene esa característica de sorprendernos cuando menos lo esperamos. ¡Lo sé por experiencia propia!
- Lo que me sorprende es que, a pesar de ser madre, sigue siendo aquella joven alegre y gruñona- sonrió Hasym-. Hace unos instantes discutimos como antes, y eso me gustó. Parece ser que no está en sus expectativas madurar rápidamente.
- ¿Y por qué la madurez debe ser vista como un cambio hacia la seriedad?- preguntó Legolas-. Mislif es alegre, y eso me gusta mucho de ella, pero no por ese hecho tendrá que ser vista como inmadura.
- Sabias palabras- opinó el mago lanzando una bocanada de humo.
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"¿On ta' bebé? ¡Aquí ta'! ¿On ta' bebé? ¡Aquí ta'! ¡Buaaaaa! ¡Tarado, lo asustas!" Si alguien a visto la Era de Hielo, comprenderá bien este chiste; pero los que no, que me disculpen por favor, que con el paso de los capis ya se han dado cuenta que estoy media loca. ¿Media? O.ô
Ji, ji, ji. Espero que les hayan gustado estos cuentos cortos, que ahora fueron más cortos. Y también espero que me dejen unos preciosssos reviewsss en estos dos cuentos nuevos. ¡Los espero! Y ahora, me voy a nuestro amado WebSite a dejar mis opiniones, copuchas, etc. ¡Nos vemosss!
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"DEL NACIMIENTO DE ITHRIL"
Ocurrió entonces que para un brillante noche de primavera, Mislif dio a luz al bebé que durante casi nueve meses había tenido en su vientre. Legolas, su padre el Rey, y muchísimos Elfos del Bosque de las Hojas Verdes esperaron con ansias su llegada. El bebé nació durante la noche, una noche cálida, pero a la vez fresca; acompañada de una enorme Luna llena en el cielo, cuya luz entraba por entre las ramas de los árboles. Y un dulce aroma provenía desde los árboles, las plantas y las flores, como dándole la bienvenida.
No fue sino hasta la mañana, cuando Legolas pudo subir al gran flet para ver a Mislif y a su hijo. La joven ya había descansado y repuesto algunas energías cuando entró Legolas. Les fue llevado el bebé, y Legolas lo recibió con una alegría desbordante y eufórica. Era un niño realmente bello, de piel clara, cabellos castaños claros y unos ojos hermosos y curiosos a la vez. Y sobre eso es la conversación siguiente.
- Tiene unos ojos hermosos, pero...- murmuró la joven mirando de cerca al bebé que Legolas tenía en sus brazos.
- ¿Pero qué, Mislif?- preguntó él curioso.
- Mmm... No lo sé. Es que... no se parecen a los ojos de nosotros dos.
- ¡Oh, cierto!- exclamó Legolas mirándolo fijamente-. Sus ojos son grises, muy parecidos a la plata.
- Yo diría que se parecen al brillo de la Luna- opinó Mislif sonriendo.
- ¡Eso es!- exclamó Legolas-. ¡Será un hermoso nombre para él!
- ¿Qué? ¿Tan rápido le pondremos nombre?
- Ithril.
- ¡Oh, Legolas! Suena muy bello- sonrió Mislif-. Además me encanta la luz de la Luna.
- ¿Recuerdas aquella noche en Minas Tirith...?- sonrió el Elfo.
- ¡Legolas!- exclamó Mislif sonrojándose.
- ¡Lo decía por la Luna que había aquella noche!- se apresuró a decir él-. Recuerda que estabas fascinada mirándola.
- Ya...
- Te pusiste colorada- rió Legolas.
- ¡Oye, no es culpa mía que estés recordando esas cosas!- gruñó ella.
- ¡Oh, pequeña, lo siento! Es que me parece extraño que aún te avergüences por esos temas.
- Soy y seré para siempre inmadura, sólo para molestarte.
- No me molestaré, si aquello no influye en nuestra vida juntos- murmuró Legolas acercando su rostro al de ella.
- Si lo dices por mi comportamiento pasado...- Mislif fue interrumpida por los labios de Legolas. El bebé se movió y bostezó llamando la atención de sus padres, quienes separaron sus rostros-. ¿Tendrá hambre?- preguntó Mislif.
- Tal vez- contestó él-. Tómalo- le pasó al bebé a la joven mientras anunciaba-: Iré a ver a mi padre. Aún no ha visto a Ithril, y estoy seguro de que la noticia le gustará muchísimo.
- Dile que Ithril y yo lo estaremos esperando con gusto- sonrió Mislif sentándose en la cama.
- Lo haré. Adiós, mis tesoros- sonrió antes de salir de la habitación.
- Ithril...- murmuró Mislif con ternura mirando al bebé que tenía en los brazos, y que la miraba con sus ojitos entornados aún por el sueño-. Eres el tesoro más grande que podríamos haber pedido, y por eso eres lo más valioso que tenemos.
- ¡Padre!- exclamó Legolas llegando hasta el trono del Rey Elfo-. Traigo para ti las mejores buenas nuevas que has oído desde hace mucho.
- Te oigo, hijo- sonrió el Rey, acomodándose en su asiento.
- Ha nacido otro heredero al trono para el Reino del Bosque de las Hojas Verdes- anunció Legolas, y todos, incluyendo su padre, alzaron unas miradas alegres y sonrientes-. Ithril es su nombre, pues la Luna parece haber dejado en su ojos el brillo de su luz.
- ¡Es la mejor noticia que he recibido, hijo querido, desde hace muchísimos años!- rió Thranduil, el Rey, felizmente-. ¡Que Elbereth lo bendiga! ¡Y a su madre y a su padre también, por darnos una gran alegría a los Elfos del Bosque!
- ¡Vivan, Legolas Príncipe y Mislif Estrella del Norte!- exclamaron muchas suaves y melódicas voces élficas alrededor con alegría-. ¡Y que Elbereth bendiga a Ithril, Brillo de Luna, Heredero del Bosque de las Hojas Verdes!
- Te felicito, Legolas- sonrió el Rey abrazando a su hijo-. Que esta felicidad sea para ti una bendición y una recompensa a todos tus favores.
- Lo son, padre- contestó él-. Mislif e Ithril esperan por ti con gusto- anunció Legolas sin poder quitar aquella sonrisa de su cara.
- Y yo iré a su encuentro con mucho más gusto- contestó Thranduil. Se volvió hacia los Elfos reunidos en la estancia y dijo con voz elevada-: ¡Escúchenme, Elfos del Bosque de las Hojas Verdes! Que esta maravillosa noticia no quede desconocida para oído alguno dentro de éste Bosque. Tendremos una gran celebración, y deben ser invitados nuestros vecinos también. Que los Hombres de Esgaroth y los Enanos de Erebor no queden ausentes.
- No puedes olvidarte de los Hombres de Mithnolë (Pueblo Gris), padre- opinó Legolas-. Mislif es de aquel lugar, y hay gente que espera esta noticia.
- Es verdad- dijo el Rey-. Que sean enviados mensajeros para propagar esta buena nueva- ordenó-. La fiesta será grande, pero antes de comenzarla debo ver a nuestro nuevo heredero. ¿Me acompañas, Legolas?
- Con mucho gusto- contestó él, acompañando a su padre. Mientras se alejaban de la estancia, y salían hacia el resplandor del Sol, Thranduil el Rey, Legolas su hijo y la escolta que los acompañaba, oyeron cómo comenzaban a cantar los Elfos propagando la noticia con voces melódicas y dulces.
- ¡Feliz encuentro, Mislif, Estrella del Norte y de la Alegría de los Elfos del Bosque!- saludó sonriente el Rey, entrando en la habitación de la joven, dentro del gran flet-. Has sido mensajera de la alegría desde que llegaste, joven dama- siguió Thranduil. Ambos se hallaban solos, pues el Rey había pedido una audiencia sólo con ella, hasta tener al niño en sus brazos-. Primero, y gracias a ti, tuve la dicha de ver tan preciada joya, la Piedra Estrella. Además, eres la prometida de mi hijo Legolas, a quien no le veía un asegurado futuro desde que partió con la Comunidad del Anillo. Y ahora, me das un heredero.
- Nobles y gentiles son sus palabras, Rey mío- sonrió Mislif haciendo una reverencia con la cabeza. Seguía acostada, pues no le habían permitido moverse un rato, y al Rey no le molestó-. Más alegría es para mí saber que tengo el afecto del Rey del Bosque de las Hojas Verdes. Esto completa la felicidad que está dentro de mi corazón.
- Eres digna de tal afecto, joven Mislif- sonrió el Rey-. Y más te querría aún, si me mostraras al niño que todos esperábamos, y al cual todos celebran- como respuesta a sus palabras, una elfa entró con el bebé en sus manos y lo posó en los brazos del Rey con una reverencia-. ¡Oh, Elbereth! No tengo palabras para expresar mi alegría. Voy a terminar llorando de emoción- rió el Rey sonriente mirando al bebé-. Ithril es un nombre que le hace dignidad a sus ojos. Legolas tenía razón: la Luna parece haber dejado en él el brillo de su luz. Es hermoso y cautivador mirarle sus ojos.
Legolas entró en la habitación, radiante de felicidad, y se paró junto a su padre, quien seguía mirando al bebé, sonriéndole a Mislif.
- Tiene un parecido a ti, hijo mío, cuando eras como él- dijo el Rey-. Pero tiene a la vez rasgos de ti, querida Mislif.
- Eso quiere decir que será hermoso- sonrió Legolas mirando a la joven.
- No lo dudo- contestó su padre-. Mislif, ordené preparar todo para una gran celebración, en honor a ti, a Legolas y a Ithril- anunció Thranduil-. Será invitada tu gente, de Mithnolë; también los Hombres de Esgaroth y los Enanos de Erebor.
- ¡Oh, qué bien!- exclamó Mislif feliz-. Mi madre estará encantada de venir, no lo dudo. Quería conocer al bebé lo más pronto posible. Mis amigos estarán felices de venir también, lo sé.
- Y no olvides que Gimli está en Erebor ahora- dijo Legolas.
- ¡El gruñón no puede faltar!- rió Mislif-. Lo patearé, si no viene.
- Legolas me habló de tu relación con aquel Enano- sonrió el Rey-. Y me agradaría mucho poder presenciar una discusión amistosa entre ustedes, para reír un rato.
- Reirás, y mucho, padre- aseguró Legolas-. Era una de las pocas cosas que nos subían el ánimo en nuestro viaje. Se insultaban a menudo y peleaban también, pero sabíamos que era con cariño. Mislif resultaba casi siempre ganadora de dichas peleas, pues no era una limpia competidora.
- No podía evitar hacerle alguna trampilla a Gimli- rió la joven recordando sus peleas.
- Esperaré con ansias dicho encuentro entonces- dijo el Rey levantándose-. Toma a tu hijo, Legolas. Es bello y digno de tener aquel nombre, y espero que muchos piensen así también. Ahora me retiro. Mislif, nuevamente verte fue un placer y una alegría. Te espero en las fiestas. Aunque preferiría que fueran a verme antes de que empezaran todas las celebraciones.
- Lo haremos cuando permitan que me levante- sonrió Mislif-. Y el placer fue mío de tenerlo aquí, Rey Thranduil.
- Namarië- dijo el aludido saliendo de la habitación.
- Me alegro mucho de que Ithril haya sido del agrado de mi padre- sonrió Legolas-. Más me alegra que lo quiera, y que te lleves tan bien con él. Parece apreciarte mucho.
- Y yo a él- contestó Mislif-. Es una gran persona, y muy simpática por añadidura. Cuando lo conocí, creí que sería frío conmigo, pero resultó ser todo lo contrario. Y ahora me honra con el adjetivo de "Estrella del Norte y de la Alegría de los Elfos del Bosque".
- Es que lo eres, mi pequeña amada- sonrió Legolas sentándose a su lado y besándola-. ¡Mislif!- exclamó una vez que separaron sus rostros.
- ¿Qué, melamin?
- ¿Qué te parecería que Gimli fuera el padrino de Ithril?
- ¡¿El gruñón?!- exclamó Mislif sorprendida. Lo pensó unos momentos, luego comenzó a reír, y dijo-: ¡Qué bebé más extraño! Su padre es un Elfo, su madre es Humana y su padrino será un Enano. Sólo falta que Gimli se case con una Hobbit, y así estaremos perfectamente.
- No me parecería extraño- rió Legolas-. ¿Eso quiere decir que aceptas?
- ¡Por supuesto! El gruñón es un querido amigo de ambos, ¿por qué no habría de ser el padrino de Ithril?
- Se alegrará con la noticia- sonrió él-. Apenas llegue, le diremos, ¿sí?
- Antes de eso- rió la joven-, envíale un mensajero para que le digan que parta a la Comarca de inmediato, en busca de una Hobbit. No puede llegar sin madrina para Ithril.
- Lo haré- bromeó Legolas.
- ¡He aquí al heredero del Reino del Bosque de las Hojas Verdes!- anunció con una potente voz el Rey Thranduil. Estaba de pie, sobre una especie de tarima, para que todos los presentes pudieran mirar al recién nacido (a pesar de que ya contaba con dos semanas de vida).
Las personas que oían al Rey no eran pocas, al contrario, pues se hallaban una gran cantidad de Elfos del Bosque; además de una gran comitiva de Enanos de Erebor y de Hombres de Esgaroth y de Pueblo Gris. Sin embargo, la noticia no había quedado sólo ahí: desde Gondor y Rohan habían llegados las bendiciones y saludos de los respectivos Reyes Aragorn y Éomer. Además, una comitiva de Elfos, dirigida por Haldir de Lothlórien, había llegado desde Rivendel y el Bosque de Oro, con bendiciones de la Dama Galadriel, del Señor Celeborn y de Elrond de Imladris.
En ese momento, Mislif estaba junto a su madre y a Legolas, quien se había levantado de su asiento para subir a la tarima con el pequeño Ithril. Puso al bebé en brazos del Rey, y éste último lo mostró a todos los espectadores.
- ¡Oh, no! ¡Yo quería que fuera mujer, una niñita!- se oyó a alguien que exclamaba entre la multitud. Era Missin, la prima de Mislif que también había llegado. Muchos rieron ante aquella interrupción, y más aun cuando Missin dijo-: Pero si se parece a Legolas, todo estará bien.
Ithril fue presentado ante todos y muchas voces se alzaron con alegría. Luego, vinieron las celebraciones, y el Rey no escatimó en gastos, pues había una enorme cantidad de alimentos y bebidas. Sin embargo, no sólo el pequeño bebé fue presentado, sino que la madre de Mislif también llegó hasta la presencia del Rey. Extrañamente, se llevaron muy bien, y eso alegró mucho más a Legolas y Mislif.
Entre los Enanos de Erebor venía Gimli, radiante de alegría y diciéndole a todo aquel que quisiera oírlo que él era íntimo amigo de los padres del bebé.
- ¡Gruñón!- exclamó Mislif al verlo entrar a la gran sala de celebración.
- ¡Chiquilla! ¡Legolas!- saludó él sonriendo ampliamente.
- Nos alegra mucho que hayas venido, Gimli- dijo Legolas-. Y ahora que estamos juntos, me gustaría que supieras que hemos decidido que tú seas el padrino de Ithril, ¿qué dices?
- ¿Yo...? ¿P- padrino del pequeño?- exclamó el Enano-. ¡Oh, pero qué honor! ¡Por supuesto que sí, mis queridos amigos!
- No puedes olvidar que necesitarás alguna Hobbit para hacer la mezcla más digna de Ithril- dijo Mislif.
- Mañana mismo parto a la Comarca- rió Gimli.
Pasadas todas las fiestas y los días de regocijo, muchos de los invitados volvieron a sus respectivas casas, luego de dejar un sinnúmero de obsequios para el bebé. Sin embargo, algunos permanecieron unos días más, y entre ellos estaban la madre de Mislif, Hasym y los amigos de la joven. Mislif no quería que se fueran, pues no los vería, probablemente, hasta el día del matrimonio; ya que había optado con Legolas a que dicho día llegara después del nacimiento de Ithril, para hacerlo más tranquilo.
- Cuídate mucho, hija- dijo su la madre de la joven antes de dejar el Bosque-. Y no olvides que durante las noches, si el bebé...
- Ya me lo dijiste, madre- interrumpió Mislif.
- Es que estoy segura de que lo olvidarás- suspiró la mujer-. Bueno... Cuídate mucho, y también cuida a Ithril y a Legolas. Aunque... sé que estarán bien.
- ¿Vendrás para...?
- Obviamente- interrumpió su madre-. Pero tendrán que enviarme algún mensajero, porque con lo ocupada que estoy con mi jardín, lo más probable es que lo olvide. ¡Sólo bromeo, hija!- rió abrazándola-. Estoy muy feliz por ti, Mislif; y sólo espero que aproveches cada instante.
- Lo haré, madre- contestó la joven.
- Bien. Ya me despedí de todos, pero te juro que, si no fuera porque aquí está lleno de Elfos, ya me habría llevado al bebé a Pueblo Gris. Aunque suene infantil, me encantaría llevarlo para lucirme con lo bello que es y decir: "Sí que es bello, ¿no? Bueno, ¿sabías que es mi nieto?"
- Descuida. Lo llevaré apenas pueda, y ambas nos luciremos- rió Mislif divertida.
- Entonces, esperaré ese día. Hasta entonces, hija- la abrazó de nuevo, y luego se alejó para ir en busca de los amigos de Mislif, pues la joven ya se había despedido de ellos. Pero Hasym permanecería en el Bosque un tiempo más.
- ¡Vaya que ha cambiado!- exclamó la voz del mago junto a Mislif.
- ¡Viejo loco!- gritó ella molesta-. ¡¿Por qué me asustas?! ¿Quieres dejar a Ithril sin madre?
- ¿Qué dices chiquilla histérica?- replicó él molesto-. ¡Si piensas que tengo cosas menos importantes que hacer que molestarte a ti, estás en un horrible error!
- ¿Qué es más importante, entonces? ¿Fumar?
- Tal vez...- ambos se quedaron mirando unos segundos, y luego comenzaron a reír-. ¡Oh, pequeña! Nunca cambiaremos, y eso me alegra.
- Después de todo, no ha pasado mucho tiempo, Hasym- dijo ella-. ¿Qué me decías antes de...?
- ¿Antes de que comenzaras a gritarme...? ¡Ay!- exclamó al sentir un puntapié-. ¡No en las piernas, Mislif! Oh, bueno, te decía que tu madre ha cambiado mucho con la llegada del bebé. Ya sé que me dirás que es obvio, pero me pregunto desde cuándo que no estaba así. Supongo que desde que naciste tú.
- ¡Mucho tiempo!
- No tienes tantos años como para decir que ha sido mucho tiempo.
- ¡Cállate! Ya lo sé, pero sólo estoy diciendo que... ¡Oh, no lo entenderías!
- Como quieras...
El mago y la joven se quedaron unos segundos en silencio, hasta que llegó una elfa hasta ellos, y dijo:
- Señorita Mislif, ya es hora.
- ¡Oh, muchas gracias! Voy enseguida- contestó la joven.
- ¿Deberes de madre?- preguntó sonriendo Hasym.
- Así es.
- Sólo espero que Ithril te haga trabajar mucho para que sepas lo que son los dolores de piernas- gruñó el mago.
- Tal vez lo haga- dijo Mislif-, pero no cuentes con que será diferente a mí. ¡Será él quien te saque de viaje después!
- ¡Sálvame, Eru!- exclamó riendo Hasym, mientras la joven se alejaba. El mago se quedó a solas unos instantes, fumando de su pipa, pero luego llegó Legolas a su lado-. Bien, esto me gusta- le dijo Hasym-. Todo parece estar saliendo muy bien.
- Eso es cierto- contestó el Elfo.
- Me alegra mucho que ambos estén bien, y más ahora con la llegada de Ithril. ¡Nunca creí que la pequeña Estrella del Norte sería madre! Si la hubieras conocido antes del viaje, habrías visto a una joven muy distinta.
- Tal vez no tan distinta, Hasym- dijo Legolas-. Tal vez Mislif no ha cambiado mucho, pero sí tiene esa característica de sorprendernos cuando menos lo esperamos. ¡Lo sé por experiencia propia!
- Lo que me sorprende es que, a pesar de ser madre, sigue siendo aquella joven alegre y gruñona- sonrió Hasym-. Hace unos instantes discutimos como antes, y eso me gustó. Parece ser que no está en sus expectativas madurar rápidamente.
- ¿Y por qué la madurez debe ser vista como un cambio hacia la seriedad?- preguntó Legolas-. Mislif es alegre, y eso me gusta mucho de ella, pero no por ese hecho tendrá que ser vista como inmadura.
- Sabias palabras- opinó el mago lanzando una bocanada de humo.
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"¿On ta' bebé? ¡Aquí ta'! ¿On ta' bebé? ¡Aquí ta'! ¡Buaaaaa! ¡Tarado, lo asustas!" Si alguien a visto la Era de Hielo, comprenderá bien este chiste; pero los que no, que me disculpen por favor, que con el paso de los capis ya se han dado cuenta que estoy media loca. ¿Media? O.ô
Ji, ji, ji. Espero que les hayan gustado estos cuentos cortos, que ahora fueron más cortos. Y también espero que me dejen unos preciosssos reviewsss en estos dos cuentos nuevos. ¡Los espero! Y ahora, me voy a nuestro amado WebSite a dejar mis opiniones, copuchas, etc. ¡Nos vemosss!
