LA ESTRELLA DEL NORTE

¡Holitas nuevamente! Este... (¡Snif!) es... (¡Buaaaaa!) el cuento número siete... en las próximas semanas... ¡se acaba todo! ¡Buaaaaa! De verdad, esto me está doliendo bastante, pero hay que continuar... ¡Ojio! Y he continuado gracias a uds. que dejan sus hermosos reviewsss, los que por desgracia no podré contestar ahora XD... ¡Cosillas de tiempo, perdón! Pero bueno... UU ¡Yapis! Me dejo de hablar y les presento este cuento llamado...

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

"DE LOS VIAJES DE MISLIF"

- ¿Dónde está mami, papi?- preguntaba un niño de cuatro años y brillantes ojos grises.

- Dentro de la casa, Ithril- contestó su padre desde la rama de un árbol, donde se construía un flet.

- ¿Se va a ir de 'diaje'?

- Viaje...

- ¡Eso!- sonrió el niño-. ¿Se va de...- puso cara de concentración- vi-a-je?

- Sí, mi pequeño- sonrió Legolas, con ternura-. Está preparando todo, porque se irá a su anhelado viaje.

- ¿Yo puedo ir?- preguntó Ithril entusiasmado.

- Me temo que aún seas muy pequeño, hijo- contestó su padre, bajando de la rama-. Pero si te sigues comiendo toda la comida, crecerás muy pronto y saldrás con tu madre.

- ¿Y contigo?

- Conmigo también.

- ¿Si me sigo comiendo toda la comida, creceré más rápido?- preguntó el pequeño, ladeando un poco la cabeza, en señal de curiosidad.

- ¡Así es!

- Meramir no se come toda la comida. ¿Él no crecerá entonces, papi?

- Sí crecerá, pero más lento- sonrió Legolas. Meramir era uno de los hijos de Faramir y Éowyn, quienes también vivían en Ithilien.

- ¡Legolas!- gritó la voz de Mislif desde una amplia ventana de la casa.

- ¿Qué ocurre, mi joven dama?

- ¿Has visto mi capa? ¡No sé dónde orcos la dejé!

- Nunca cambiará...- suspiró Legolas, dirigiéndole una sonrisa a Ithril-. ¿Cómo que no lo sabes?- le gritó a Mislif, riendo-. Te la pusiste ayer y la dejaste colgada en la percha de la entrada.

- ¡Oh, por Elendil, es cierto!- sonrió Mislif, avergonzándose-. ¡Gracias! Es que no tengo muy buena memoria...

- Mami se parece a tío Hasym...- dijo Ithril, mirando a su padre-. Tío Hasym siempre olvida dónde están sus cosas... y también los caminos.

- Es que tío Hasym y tu mami son amigos desde hace mucho tiempo y tienen muchas cosas en común- sonrió Legolas-. ¿Cómo sabes que tío Hasym no recuerda los caminos?

- Cuando vino el otro día, me invitó a dar un 'baseo'...

- Paseo...

- Me invitó a dar un pa-seo por los árboles de allá- apuntó un sector del norte-, y luego no sabía cómo regresar.

- ¿Se perdió? ¿Cómo regresaron?

- ¡Yo conozco todos los caminos, papi!- gritó Ithril, con satisfacción-. Tío Hasym se alegró mucho cuando regresamos.

- El pobre debe de haberse avergonzado mucho- rió Legolas, imaginándose la escena.

- ¿Cuándo regresará tío Hasym, papi?

- No lo sé, hijo. Los magos van y vienen, siempre a su antojo, pero prometió venir pronto porque viajará con tu mami. Aunque, Hasym no viaja mucho porque sus piernas siempre se están quejando.

- Es muy llorón... ¡Yo nunca lloro, papi!- dijo el niño, con más satisfacción que antes-. ¡Ayer me caí y no lloré! Los niños no lloramos, ¿verdad, papi?

- Claro que lloran.- dijo Legolas-. Pero lo hacen más escondidos que las mujeres.

- ¡Oh!- exclamó Ithril, arqueando sus pequeñas cejas-. Pero mami nunca llora.

- Es que mami es una persona muy fuerte.

- ¡Ay, Legolas!- se oyó la voz, desesperada y algo molesta, de Mislif desde la casa-. ¡Ayúdame! ¡Sigo sin encontrar la capa! ¡¿Dónde orcos está la percha?!

- ¿Es fuerte...?- preguntó Ithril, incrédulo.

- Al menos eso intenta...- suspiró Legolas, acudiendo a la llamada de su joven esposa. Ithril lo siguió.

- ¡Al fin, y luego de más de tres días de búsqueda de mis pertenencias de viaje, me voy!- decía Mislif, con una mezcla de vergüenza y orgullo-. Piensen mucho en mí, extrañenme, sufran mi partida... Bueno, eso no. ¡Antes de irme!- apuntó a su hijito-. ¡Ithril, si quieres viajar conmigo, no puedes dejar de obedecer a Nim y comerte toda la comida! ¿Entendido?

- ¡Sí, mami! ¡Me comeré todo, todo!

- Lo sé... ¡Oh, si eres un amor!- lo abrazó con fuerza.

- Mami...

- ¿Qué?

- Me cuesta 'despirar'...

- ¡Oh! Je, je, je. Lo siento mucho- se puso de pie-. Nim- dijo hacia la elfa que cuidaba de Ithril-, te lo encargo mucho.

- Lo cuidaré, señora. No se preocupe- contestó la aludida.

- ¿Qué es eso de abandonar a tu hijo, chiquilla histérica?- dijo una voz ronca y algo anciana detrás de ella. Era Hasym, el viejo mago que venía montado en un caballo de color café oscuro.

- ¡¿Abandonar a mi hijo?! ¡¿Yo?!- replicó Mislif, alzando la voz y girándose para ver al recién llegado-. ¿Qué balrogs estás diciendo, mago de quinta? ¿Y por qué te demoraste tanto en llegar? ¿Te perdiste a dos metros de aquí?

- No... A tres...- contestó el mago en voz baja-. ¡¿Qué te importa si me demoro o no?! ¡Los magos nunca llegamos tarde ni tampoco temprano...! ¡Llegamos cuando queremos!

- ¿Ah, sí? ¡Eso sólo lo dices para justificar que te perdiste camino hacia acá!

- ¡Cállate! ¡Eres igual que tu padre! ¡Musolf nunca confió en mí para que lo guiara, y luego... se arrepintió!

- ¿Esperas que te crea, Hasym?- gritó Mislif-. ¡Sé muy bien que él era el que tenía que ir por ti, para que dejaras de llorar como Nienna!

- ¿Cómo Nienna...? ¡Ahora sí que estoy furioso!- gritó el mago-. ¡O te callas, o te dejo el cabello de color verde, como un día lo hice con el viejo Glóin!

- ¡Atrévete y te depilaré las piernas!- le replicó la joven, para risa de Legolas y Nim.

- ¡Me tocas las piernas y te... te...! ¡Te rapo la cabeza!

- ¡Ni lo sueñes!- replicó Mislif-. ¡Legolas, defiéndeme!

- Lo siento...- sonrió el aludido-. Seré imparcial.

- ¿Imparcial?- gritó la joven, anonadada-. ¡Soy tu esposa! ¡Defiéndeme o me voy a coquetearle a Éomer!

- ¿A Éomer...?- exclamó Legolas, enojándose-. ¡Si me llego a enterar que...!

- ¡Además de mala madre eres mala esposa! ¡Lujuriosa y...!- gritaba Hasym.

- ¡Cállense los dos!- gritó Mislif, poniendo fin a la discusión-. ¿Cómo se te puede ocurrir, Legolas, que voy a coquetearle a Éomer, si iré a felicitarlo por su matrimonio? ¡Y tú, Hasym! ¡Más te vale que me dejes en paz, o te abandonaré en Fangorn!- la joven llegaba a temblar de una divertida rabia. Se volvió hacia Ithril y, cambiando radicalmente de voz, le dijo dulcemente-: Cuídate mucho, mi pequeño. No olvides que mami te traerá regalos, si le obedeces a Nim. Te quiero mucho, amor. Te extrañaré.

- Yo también, mami- sonrió el pequeño-. Me portaré muy bien.

- Bien- se puso de pie y miró a los dos hombres a su lado-. ¡Adiós, Legolas!- gruñó, acercándose a su esposo. Aunque estaba algo molesta, le dio un dulce beso, el cual él respondió. Luego, Mislif se volvió hacia Hasym y dijo-: ¡Muévete, viejo loco!- lanzó un prolongado silbido y, por las praderas, apareció Eäros corriendo-. Hola, de nuevo, amiga querida. ¿Lista para un nuevo viaje?- Eäros lanzó un poderoso relicho de asentimiento-. ¡Nos vemos!

- ¡Adiós!

- ¡Muévete, Hasym!

- Hacía mucho que no te veía, Mislif- sonrió Aragorn, avanzando para abrazar a su amiga-. ¡No has cambiado nada! Aunque cuatro años no sea mucho tiempo...

- Tienes razón- sonrió la joven-. Hace más de un año que no vas a Ithilien, Aragorn. ¿Has estado muy ocupado aquí?

- No sólo aquí- contestó su amigo-. He tenido que viajar constantemente a través de Gondor. Pero, como Ithilien está bien cuidada por Legolas y Faramir, sólo voy hacia allá por temas de descanso.

- Legolas te envía muchas bendiciones y saludos- dijo Mislif.

- Gracias. Y yo a él- dijo Aragorn. Se abrió una puerta de la sala en que estaban y, por ella, apareció Arwen Undómiel, la Reina de Gondor. Llevaba un precioso vestido azul y cernía una pequeña y delicada corona de plata.

- Me alegra que estés de regreso, Mislif- dijo ella-. Y también me alegra volver a verte, Hasym. Hacía bastante que no los veíamos y queremos darles una noticia que ya todo el pueblo de Gondor celebra.

- ¿De qué se trata, Señora?- preguntó el mago.

- Gondor espera un heredero a su trono- sonrió Aragorn, con el rostro radiante de felicidad.

- ¡Oh, es maravilloso!- exclamaron la joven y el mago-. ¡Te felicito, Aragorn!- dijo Mislif, riendo-. ¡Y a usted también, Señora!

- Gracias, joven dama. A propósito, ¿cómo está el pequeño heredero del Bosque de las Hojas Verdes?

- Muy bien- sonrió Mislif, con orgullo-. Ha crecido bastante. Se ve que será un niño fuerte. Es muy obediente y encantador.

- Hay algo que te preocupa, ¿verdad, Mislif?- dijo Aragorn, de pronto, mirándola fijamente.

- No es que me preocupe, pero... Es una duda que tengo...

- Díla.

- Legolas es un Elfo, es decir, inmortal. Yo soy Humana y moriré tarde o temprano. ¿Ithril qué destino seguirá?

- Eso es algo que ya hemos tenido en cuenta nosotros también- dijo Arwen-. Mi padre fue uno de los Medio Elfos que tuvo la suerte de escoger qué destino prefería, pero nuestros hijos no cuentan con esa virtud. Hemos estado pensando y créemos que el destino de nuestros herederos se rige por la raza del padre.

- ¿Del padre? ¿Eso quiere decir que Ithril será inmortal, como Legolas? Pero ha crecido rápidamente, como un Humano. ¿O es que hasta cierta edad crecerá como un Humano, por ser yo su madre, y luego tomará un vida inmortal?

- Tal vez...- dijo Aragorn-. Sin embargo, no podemos saberlo con certeza. Sólo suponemos todo esto. Si es así, nuestro hijo tendrá una vida larga, como los Reyes de Númenor de antaño, pero no se librará del destino mortal.

- ¿Hay manera de saber la verdad?- preguntó Mislif-. ¿Galadriel...?

- La Dama Galadriel partió hace más de dos años hacia las Tierras del Oeste, la Imperecederas al otro lado del Mar- contestó Hasym-. El Señor Elrond también partió, y con ellos fueron Gandalf y...

- Frodo y Bilbo- concluyó Aragorn.

- ¿Qué?- exclamó la joven-. ¿Cómo es eso de que partieron? ¡No teníamos ni idea! ¿Gandalf también? ¡Oh...! ¡Y yo que tenía como destino final de mi viaje ir a visitar a los cuatro hobbits a la Comarca. El Señor Elrond y la Dama Galadriel ya no están...- había una marcada nota de tristeza en la voz de Mislif-. Gandalf, Frodo y Bilbo... ¡Oh, por Elendil!- gruñó-. ¡Estoy furiosa!

- Relájate, Mislif- sonrió Aragorn-. ¿Quieren un poco más de vino?

- ¡Sí, por favor!- sonrieron la joven y el mago, iluminándose sus rostros.

- ¡Bienvenida, Mislif Estrella del Norte! ¡Y también tú, Hasym!

- Muchas gracias por recibirnos, Señor de la Marca- dijo el mago, haciendo una reverencia-. Es una dicha venir a saludarlo.

- Y yo más me alegro de volver a verlos- sonrió el Rey de Rohan-. Desde hace años que no he tenido noticias de ustedes.

- Es por eso que estamos aquí, en parte- dijo Mislif-. También hemos venido a felicitarte, ¡digo, felicitarlo!, por su boda.

- Háblame de "t", Mislif- sonrió Éomer-. Me sentiría mucho mejor. Son muy amables al venir a felicitarme por mi matrimonio. Lothríel, ella no se encuentra en este momento, pero llegará pronto.

- Éomer- dijo la joven-, no hemos traido obsequios ni presentes, lo siento, sólo nuestras bendiciones y buenas intenciones para ustedes.

- Y es una dicha más que suficiente.

- ¡Sí que eres avara, chiquilla!- gruñó Hasym-. Podrías perfectamente regalar esa piedra azul que siempre traes como señal de afecto y dicha. ¡Es una vergüenza que...!

- ¡Aunque quisiera, no podría regalar esta joya, Hasym!- replicó Mislif, molestándose-. Además es un regalo de la Dama Galadriel, no podría dárselo a alguien, ni siquiera a Elendil.

- ¿De la Dama de Lórien?- preguntó Éomer-. Me enteré de que había partido en un barco a las Tierras del Oeste, ¿es cierto?

- Sí- contestó Mislif, mientras su rostro se entristecía nuevamente.

- No te desanimes, joven amiga- sonrió el Rey de Rohan-. ¿Quieren más vino?

- ¡Sí, por favor!

- ¡Gruñón!

- ¡Chiquilla! ¡Cuánto tiempo ha pasado! Hasta te he llegado a extrañar.

- Bueno, yo también. Tengo que admitirlo, amigo mío- sonrió Mislif con mucha alegría, luego de haber llegado a las Cavernas Centelleantes, el espléndido hogar de Gimli y su colonia de Enanos.

- Qué gran trabajo han hecho en este lugar, Gimli- opinó Hasym, observando a su alrededor-. Tu padre Glóin se pondrá muy feliz al conocer los resultados de esto.

- Muchas gracias, Hasym- sonrió el Enano, con orgullo-. Quedé encantado con este lugar cuando lo conocí, a pesar de que el momento para hacerlo no fue el mejor como para admirarlo con calma. ¿Recuerdas esa noche, chiquilla?

- ¿La de la batalla? Sería difícil olvidarla, gruñón.

- No es por eso- rió él-. Me refiero a que fue la noche de mi gloriosa victoria en nuestra compentencia, ¿lo recuerdas? ¡Cuarenta y dos orcos muertos! ¿Y tú...? No lo recuerdo...

- Cuarenta...- gruñó Mislif, tratando de controlar su orgullo afectado.

- Pero tuviste una buena recompensa por todo aquello, ¿verdad?- sonrió Gimli, con gran picardía. La joven enrojeció, mientras el Enano se retorcía de la risa y Hasym miraba a ambos con una expresión de enfado, al no entender.

- Gruñón, lamento interrumpir tus... "graciosas" anécdotas, pero Hasym y yo venimos sólo por un momento. Debemos llegar hasta la Comarca. No podemos retrasarnos mucho.

- Bien. Espero que al regreso sea más larga su visita, ¿entendido?- dijo Gimli-. ¿Al menos se quedarán a almorzar? Tenemos una excelente cerveza.

- ¡Cerveza, qué bien!- exclamó Hasym-. No hemos más que tomar agua y vino.

- ¿De qué te quejas si te lo tomas todo?- gruñó la joven.

- No molestes a tus mayores, jovencita.

- ¡Ooooh...! ¡Gente grande!- exclamó Tom Pieblanco, quien caminaba hacia Hobbiton con algunos compañeros.

- Buenos días- saludó Mislif-. ¿Serían tan amables de decirme hacia dónde queda la casa del señor Peregrin Tuk?

- Él se encuentra en Los Gamos, con Merry Brandigamo- respondió un hobbit de poblado y rizado cabello rojo-. Esta noche darán una gran fiesta de celebración.

- ¿Celebración de qué?- preguntó Hasym.

- ¿Usted es Gandalf?- le preguntó otro hobbit, de cabello oscuro y aspecto hosco, mientras se rascaba la nariz.

- No- contestó Hasym, ciertamente ofendido-. Gandalf es mi primo. Mi nombre es Hasym, Hasym el... Castaño.

- ¿Hasym?- preguntó el hobbit de cabello rojo-. Nunca he oído ese nombre.

- Debe ser un mago novato- señaló Tom Pieblanco.

- Eso no puede ser- dijo el hobbit hosco-. Tiene un aspecto demasiado viejo...

- ¿Pueden decirnos hacia dónde quedan Los Gamos?- preguntó Mislif, quien sentía que las costillas se le harían polvo al tratar de no reírse de Hasym. Éste último estaba más que furioso por los comentarios de los hobbits, que Mislif pensó que les tiraría algún hechizo antes de irse, pero sólo se fue sin despedirse-. Me agradan estos hobbits- señaló la joven-, son muy alegres y cómicos, ¿no crees?

- Prefiero a los Enanos- gruñó el mago-. Son más pícaros e irónicos en humor, ¿no lo has notado en Gimli?

- Sí...- gruñó la joven-. Pero si te refieres a lo que me dijo antes, creo que entendiste muy poco.

- ¡Oh, pero me lo explicó después!

- ¡Condenado Enano!

Mislif y Hasym pasaron gran parte de aquel día caminando y preguntando por la dirección de Los Gamos. Gracias al sentido de ubicación de Hasym, se perdieron más de una hora en un bosque, el cual estaba a unos kilómetros de su lugar de destino. Un grupo de hobbits que se dirigía hacia allá también se retorció de la risa al oír la historia de los viajeros, pero ellos se vengaron gracias a Eäros, quien asustó a los hobbits.

Finalmente ambos llegaron a la casa de Merry y se encontraron con ambos, Merry y Pippin, y con que la fiesta era en celebración del aniversario del regreso de ellos a La Comarca.

- Excelente fiesta, ¿no creen?- dijo Merry-. Y es aun mejor porque estás aquí, Mislif. ¡Nuestra querida y única compañera de la Comunidad! Lástima que Frodo no esté para celebrar con nosotros. Además, el aburrido de Sam se quedó en Bolsón Cerrado. Dice que nuestras fiestas son catastróficas.

- No sé de qué se queja- rió Pippin-. La última vez fue el único que no perdió su ropa.

- ¡¿Qué?!- exclamó Mislif, escupiendo parte de su cerveza-. ¡¿Se han estado desnudando?!

- No...- dijo Merry de manera poco convincente-. No es lo que piensas, Mis. Ocurrió que hicimos una apuesta con nuestros invitados, ¿verdad, Pip?

- Así es. Quien adivinara cómo fue que crecimos tanto Merry y yo se llevaría una gran ganancia, pero si no, debía dejarnos todo lo que tuviera... Y bueno, Sam fue el único que no perdió.

- Y no participaron las mujeres- se apresuró a decir Merry.

- Oh, bueno. Así no está mal- dijo Mislif-. ¿Qué piensan hacer hoy como apuesta?

- Mmm... ¿Qué te parece que preguntamos con quién estás casada? Nunca lo adivinarán.

- ¡Y Sam no está para ganar!- rió Pippin.

- Mmm... Me gusta eso- sonrió Mislif-. Pero Hasym debe salir o lo arruinará.

- No hay problema con él- dijo Merry-. Mírenlo. Está más ebrio que Pippin para su cumpleaños.

- No, Merry, eso es mucho decir.

- ¡Oh, lo lamento, Pip!

Finalmente, y luego de un mes y medio más de viaje, y de haber ganado la ropa de ciento tres hobbits en la apuesta, Mislif, Hasym y Eäros regresaron a Ithilien, cargados de regalos y saludos para Legolas e Ithril (la ropa de los hobbits les fue devuelta como obra de caridad, porque estaba haciendo muy frío en La Comarca al acercarse el otoño). Hasym regresó con un humor no apto para las bromas, pues no sólo se había extraviado en completa soledad de los caminos y de Mislif (quien lo hacía a propósito), sino que sus piernas estaban más que en huelga de actividad.

Mislif, por su parte, se sentía muy realizada al haber viajado nuevamente y al haberse encontrado con sus viejas amistades. Sin embargo, al regresar a Ithilien, sintió con mucha fuerza que no hay nada como el hogar.

.··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··.

Y eso... XD ¡Ahora el otro!