LA ESTRELLA DEL NORTE

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"DE LA PARTIDA DE LA ESTRELLA DEL NORTE"

¿Qué más se podía hacer en la Tierra Media? Aragorn, para el pesar de todos, había muerto. Su heredero estaba en el trono y Gondor seguía prosperando. Ithril y Lothril eran dos hermosos jóvenes, Legolas estaba bien y Mislif también. Sin embargo, la pérdida de Aragorn seguía siendo un triste peso. Él les había dicho que no sufrieran su muerte, pues en vida había sido una persona afortunada. Aun así, Legolas y Mislif no podía dejar la tristeza atrás ni Gimli, que había llegado hacía unos días a Ithilien.

- Esto no me permite trabajar en las Cavernas con la felicidad de antes- decía el Enano-. Sin Aragorn no se puede decir que esta Tierra Media será lo mismo. ¡Oh, eso sí que no! Su hijo seguirá muy bien los pasos de su padre, no hay duda, pero no es lo mismo para nosotros.

- Eldarion será un buen Rey para Gondor- dijo Lothril, sentada junto a su padre-, lo sé porque lo conozco bien.

- Nadie lo duda, pequeña- dijo Gimli-. Pero...

- Entiendo muy bien que te sientas mal, gruñón- dijo Mislif, sentada en una butaca junto a Ithril-. Eldarion estará bien, pero lo que me tiene preocupada es... la Dama Arwen. ¿Qué pasará con ella, Legolas? ¿Va a seguir a...?

- Es el Destino que ella escogió- dijo él.

- ¿La Reina Arwen morirá?- exclamó Ithril sorprendido-. ¡No puede ser! ¡Hay que evitarlo, madre!

- No- dijo Legolas-. Para Arwen Undómiel ha llegado el momento final que obtuvo al escoger el camino de vivir con un Mortal.

Se oyó un gritito ahogado y todos miraron a Lothril, quien se tapaba la boca con las manos. Sus ojos, muy abiertos, reflejaban una profunda sorpresa y angustia.

- ¿Qué te pasa?- le preguntó su hermano.

- Mamá... papá...- balbuceó la joven, sin dejar su sorpresa.

- Nos pasará lo mismo- murmuró Mislif entendiendo.

- Es algo que tu madre intentó evitar por todos los medios posibles- dijo Legolas-, pero se dio cuenta de que yo no permitiría vivir sin ella.

- ¡Pero, padre!- exclamó Ithril-. ¿Qué será de nosotros sin ustedes? ¡Mamá es Mortal, pero tú no! ¿Por qué no vives para estar a nuestro lado?

- Lo siento mucho- contestó Legolas sonriendo ligeramente-, pero ustedes ya tienen edad suficiente y pronto tendrán sus familias y se darán cuenta por qué yo no quiero vivir sin Mislif- ella estaba pensativa y cabizbaja. Legolas sabía lo de la Piedra Estrella, por eso se veía tranquilo, pero Ithril, Lothril y Gimli, no.

- Chiquilla...- murmuró el Enano, notando algo extraño-, ya han pasado muchos años y... tú te ves casi igual a cuando hicimos nuestro viaje. ¡Ciento veinte años de la Cuarta Edad, y tú sigues prácticamente idéntica!... Yo tengo mis grandes cambios, mírame. Barba ya blanqueada por aquí, unas arrugas..., pero tú... Y de hecho, ya deberías estar muerta. No entiendo. ¿Magia de Elfos o Magos?

- De Valar- sonrió Mislif, dejando a Gimli de una pieza.

- ¿De Valar?- exclamaron sus hijos y el Enano-. ¿Cómo es eso?- preguntó el último-. ¡Explícate, chiquilla! ¿Acaso fuiste a rogarle a alguno de ellos que te diera vida eterna?

- Los Valar no pueden hacer eso con los Mortales, Gimli- dijo Legolas-. Y hablando de ellos... bueno, no de ellos, de sus tierras... Los último barcos ya partirán al Oeste. Mi padre tiene todo preparado para embarcarse en los Puertos Grises con los suyos del Bosque. Esto ya es la Era de los Humanos, todos los Elfos lo sabemos y sentimos; ¿qué haremos? ¿Quieren partir a las Tierras del Oeste o permanecer aquí?

- Tú debes estar con los tuyos, Legolas- dijo Mislif-. Si los Elfos deben partir, nosotros iremos contigo. Ya no hay nada que me ate a la Tierra Media. Mi madre fue a reunirse con mi padre, y mis amigos ya descansan. Aragorn también dejó su vida... Ya no hay nada que me detenga para estar aquí. Si tú quieres partir, yo iré contigo, Legolas.

- Lo sé, mi joven dama. Gracias.

- ¡Entonces, yo también iré con ustedes!- dijo Gimli en voz muy alta.

- ¿Quieres ir, gruñón?- preguntó Mislif-. ¿Por qué?

- No podría volver a trabajar en las Cavernas con el mismo espíritu- contestó el Enano-. Quiero ir y no se discute más el asunto.

- Como quieras, amigo- sonrió Legolas.

- ¡A las Tierras de los Valar!- exclamó Ithril radiante-. ¡Imagínate eso, Lothril! Se cuentan tantas historias de esos lugares ¡y podremos estar ahí! ¿Qué te pasa?- preguntó mirando fijamente a su hermana.

La joven seguía muy pensativa. No había articulado palabra, pues la idea de perder algún día a sus dos padres le angustiaba muchísimo. Siempre había sabido, con su hermano, que su madre moriría algún día, tal como era el Destino de los Mortales y, aunque le dolería mucho, sabía que contaría siempre con el apoyo y cariño de su padre. Sin embargo, saber que su padre había decidido seguir a su esposa en la muerte, la ponía aun más angustiada.

Ithril no entendía. Él era un joven fuerte y valiente, pero ella no se sentía capaz de quedar huérfana algún día. Siempre había sido muy apegada a ambos padres, aprendiendo de ellos, compartiendo, riendo, discutiendo y hasta llorando con ellos. No, no podía aceptarlo.

- Lothril...- dijo Mislif, tratando de hacerla reaccionar-. Hija, ¿sigues pensando en...?

- ¡Sí, no puedo dejar de pensar en eso, madre!- exclamó la joven, poniéndose de pie-. ¡No pueden obligarme a entender algo así! ¡No quiero quedarme sola! Dicen que tendré mi familia, pero eso no significa que no me sentiré sola sin ustedes. ¡No quiero entender esto!- y con lágrimas en los ojos, salió rápidamente de la habitación.

- Oh, Elendil...- suspiró Mislif, poniéndose de pie también.

- Hola, pequeña- saludó con una sonrisa Gimli.

- Hola, tío Gimli- contestó Lothril. Estaba sentada en su precioso jardín de flores, mirando el maravilloso ocaso de aquel día.

- Escucha, pequeña chiquilla...- al ser llamada de esa manera, Lothril miró al Enano con sorpresa-. ¡Oh, eso!- rió Gimli-. A tu madre la he llamado así desde hace muchísimos años, así que, como tú eres su hija, eres la "pequeña chiquilla". Aunque... si en edad se trata, tu madre dejó de ser chiquilla hace bastante tiempo- Lothril rió con ganas y Gimli se dijo que había logrado romper el hielo.

- ¿Viene a persuadirme para que acepte la idea de que mi padre también muera?- preguntó ella, de pronto.

- No, no, no. Eso te tocará asumirlo en algún momento. Yo sólo quiero conversar contigo y contarte cosas que tal vez no sabes. Y sí, tal vez con eso trataré de hacerte entender el porqué de todo.

- ¿Cosas? ¿Qué clases de cosas me contará?

- Bien, no lo sé en realidad, pero creo que sería interesante contarte cómo fue el cambio de relación entre tus padres en un principio. ¿Te han hablado de eso?

- Un poco- sonrió ella-. Pero ambos se avergüenzan de hablar mucho.

- Es normal, con lo extraños que pueden llegar a ser...- rió Gimli-. Bueno, dime, ¿qué te gustaría saber?

- Quiero saber cómo vio usted todo ese cambio desde afuera- dijo Lothril luego de pensar unos instantes.

- ¡Oh, esto te gustará, pequeña chiquilla!- el Enano se acomodó en el suelo, se aclaró la garganta y comenzó-: Conocí a tu madre camino a Rivendel, en las Montañas Nubladas. Ella viajaba con un gran amigo suyo, un joven llamado Olivorn (Oliv, de cariño) y se dirigían a Rivendel solamente porque tu madre quería viajar. Había oído de Legolas, a quien había conocido días antes, que iría para allá, y ella decidió ir también. Bueno, yo iba con mi padre Glóin y otros Enanos a la Casa de Elrond para asistir al Concilio que se llevaría a cabo para decidir qué hacer con la situación del Anillo, con Saruman de Isengard y con Mordor.

- Días oscuros...- murmuró la joven.

- ¡Mucho! Con decirte que me sorprendió bastante conocer a tu madre y descubrir que viajaba casi indefensa sólo por viajar. Pero continuando: llegamos a Rivendel y tu madre se encontró con Legolas, con quien tuvo buenos y malos momentos. Yo comencé a sospechar que ella sentía algo por él, pues siempre estaba nerviosa a su lado y créeme que era muy cómico.

"Cuando se llevó a cabo el Concilio de Elrond, me llevé otra sorpresa más al comprobar que tu madre se había escondido con el hobbit Sam a escuchar la reunión. Y no sólo eso, cuando la descubrieron por culpa del pequeño, ella saltó inmediatamente diciendo que iría con la Comunidad del Anillo por las buenas o por las malas. Una joven muy impetuosa, demasiado, diría yo. Fue la única mujer con nosotros, pero parecía no importarle mucho; aunque, claro, tenía a Legolas siguiéndola como una sombra y cuidándola casi en exceso.

- Sí, siempre se quejaba de eso cuando nos contaba sobre su viaje- comentó Lothril.

- Solían discutir mucho por eso mismo, pero más discutía con un hombre llamado Boromir, a quien perdimos muy tempranamente- continuó Gimli-. Creo que el momento más importante en la relación de tu madre y Legolas llegó en las Minas de Moria...

Y siguió relatando hasta entrada la noche. Lothril lo oía cada vez más interesada. Era una gran oyente, pues comentaba algo en el momento preciso, hacía preguntas que aumentaban su interés y exclamaba cuando había que hacerlo. En su interior, la joven comenzaba a entender y conocer los motivos de ambos para tomar aquella decisión.

- Legolas...

- No, Mislif, no.

- Pero, piensa en Lothril...

- Lothril debe crecer y entender esto.

- No me gusta verla sufriendo.

- A mí tampoco, joven dama- dijo Legolas, mirando por una ventana hacia el jardín de flores donde se hallaban Lothril y Gimli-. Pero esa fue una decisión que tomamos hace mucho tiempo y debemos respetarla como la han respetado Aragorn, Arwen y su familia. Si sus hijos lo aprendieron a tolerar, los nuestros también podrán.

- Pero Lothril es muy sensible, te necesitará. También Ithril- dijo Mislif, sentándose en el borde de la cama.

- Lo sé, pero deberán entenderlo tarde o temprano- contestó él, acercándose a ella-. Ven aquí- dijo estirándole una mano. Ella se la recibió y se levantó. Entonces Legolas la abrazó y dijo-. ¿Recuerdas el día en que llegaste al Abismo de Helm, antes de la Batalla de Cuernavilla?

- ¡¿Cómo olvidarlo!- rió Mislif-. Una noche mezclada de cosas maravillosas y horribles, pero sin duda inolvidable.

- Esa noche, cuando te tuve de nuevo entre mis brazos, como ahora, fue cuando decidí que no volvería a separarme de ti. Ya sé que no nos pudimos ver en algunos días posteriores, por la Guerra, pero yo sabía que, con o sin Éomer y que, con o sin temores de muerte, terminaríamos juntos. Y eso era lo que me daba más fuerzas para luchar y vivir. Ahora que hemos pasado tantos años y tantos momentos buenos juntos, le agradezco como nunca a Gildor el haberte traído a mí.

- ¿A Gildor? Sí, él fue quien me disipó todas las dudas. Desearía volver a verlo para agradecerle otra vez- sonrió ella-. Espero que, si logramos llegar a las Tierras de los Valar, pueda verlo.

- Ojalá se cumpla tu deseo, joven dama. Pero también- continuó Legolas- Gildor nos planteó otra vez el problema de la muerte. Siempre estuve dispuesto a dejar mi vida cuando la tuya también se fuera, así que todo este tiempo me he estado preparando, y déjame decirte que será todo un placer hacerlo.

- Gracias.

- Escucha, Mislif, Ithril y Lothril son jóvenes fuertes y sabrán cuidarse muy bien. Además, ambos están muy cerca de formar sus familias: Ithril con Lissëloth y Lothril con Enarion. Estarán bien, créeme.

- Sí, eso me reconforta- sonrió ella-. Oye, sobre nuestro próximo viaje, te diré que ya comencé a hacer los preparativos.

- ¿Ya?

- ¡Por supuesto!- exclamó Mislif, dando un paso hacia atrás, con el rostro radiante y con un brillo juvenil en los ojos-. ¡Este viaje será muy importante! ¡A las Tierra de los Valar, melamin! ¡Uy, ya quisiera saber qué dirán cuando nos vean llegar! Envié a algunos mensajeros al Bosque Negro para dar aviso de que nos uniremos a ellos y para preguntar cuándo partirán. También le ordené a la gente de la colonia que comenzara a arreglar sus cosas para partir. Están muy entusiasmados, pero también les duele dejar Ithilien. Sólo nos queda dejar todo listo nosotros.

- Eso no demorará mucho si sigues con esa eficacia, mi joven dama- rió Legolas-. Me parece ver en tus ojillos esa misma emoción juvenil de nuestro primer viaje juntos al Bosque Negro.

- ¡Claro que sí!- aceptó ella-. Ahora voy a hablar con Ithril para que le pida rápido matrimonio a Lissëloth. Me comentó que no quería irse sin que ella fuera su esposa.

- ¡Ah, no! ¡No, no, no! No irás a ninguna parte, Mislif. En eso mejor no te metas- dijo él, tomándola de un brazo y haciéndola volver a sus brazos-. Te quedarás aquí, conmigo.

- Excelente idea, melamin.

- ¿Cómo estás, Lothril?- le preguntó su hermano, con cierto recelo.

- Mucho mejor- respondió ella, sonriendo-. Haber conversado tanto con el tío Gimli me fue muy útil. Es muy simpático cuando no se lo pasa gruñendo.

- Lo sé. ¿Y qué piensas ahora de la decisión de nuestros padres?

- Ahora que conozco bien sus razones, por todo lo que vivieron, creo que lo entiendo y acepto; pero no te negaré que me duele en el alma aceptarlo.

- Te entiendo, pues me pasa igual- dijo Ithril, acercándose para abrazar a su hermana-. Debes ser fuerte, Lothril. No debe de ser fácil para ellos tampoco, así que seamos fuertes.

- Gracias, Ithril- sonrió su hermana-. ¡Oye!

- ¿Qué? ¿Te pisé?

- ¡No, tontín! ¡¿Así que te vas a casar, picarón!- rió Lothril-. Me alegro mucho. ¡Qué emoción! Lissëloth debe de estar muy feliz. Te quiere mucho, y yo también.

- Gracias, tontina.

- ¿Tontina?

- Ji, ji, ji.

- ¡Maaaaaaaaaaadre...! ¡Ithril me está diciendo tonta!

- ¡Hey!- exclamó su hermano, tapándole la boca.

- No contestan...- murmuró decepcionada la joven.

- Deben de estar arreglando todo para el viaje- opinó Ithril.

- Ingenuo- rió su hermana-. Y eso que te vas a casar.

Era un precioso día, a pesar de que la mañana había sido gris, como si hasta el Cielo estuviera triste con la partida de los Elfos, tan queridos por la Tierra Media. Eran muchísimas personas de la Hermosa Gente que partían hacia el Oeste, dejando la Tierra Media en manos de los Hombres, que surgían nuevamente en gloria. La mayoría de los Elfos que habían llegado a los Puertos Grises venían desde el Bosque de las Hojas Verdes, pues también allí había gente de Lothlórien y Rivendel. Además, muchos Elfos errantes habían llegado a los Puertos, gente que había sido compañera del desterrado Gildor y que ahora también deseaba partir. Era una imagen maravillosa ver a tantos Hijos de Ilúvatar reunidos. Muchos llevaban rostros de alegría y esperanzas, pero también eran muchos los que miraban hacia atrás con un dejo de melancolía y suspirando en memoria de los bellos recuerdos del pasado.

Y entre toda la caravana de Hermosa Gente, estaba Mislif, acompañada de Legolas, sus hijos y Gimli, quien parecía muy emocionado y miraba a todas las personas. Aunque los Elfos lo miraban extrañados, muchas sonrisas cordiales lo saludaron, y él las respondió con buen talante. Además, se habían encontrado con Hasym, quien estaba algo más viejo, pero su escencia de Istari seguía en él, al igual que sus constantes quejas y sentido del humor irónico.

Mislif siempre estaba junto a Legolas, como buscando en él las fuerzas para poder dejar la Tierra Media, aquella que había sido el escenario de toda su vida, aquella que la había visto crecer y lograr lo que se proponía, la misma que ahora la despedía con un Sol radiante, ya despejado de las nubes, y con un Viento fresco que hacía olvidar las penas y respirar un nuevo comienzo.

Se encontraron también con la caravana que traía al Rey del Bosque, Thranduil. El soberano venía con su común esplendor, pero con un rostro que no podía definirse de tranquilidad o tristeza ya aceptada. Sin embargo, se mostró alegre de ver a su hijo con su familia, también a Gimli y a todos los Elfos que habían llegado. Les habló a todos con una firme y consoladora sinceridad, prometiendo unos mejores días; y todos los que lo oían sabían que así sería. Una vez que hubo terminado, todos comenzaron a subirse a las innumerables y bellas naves que estaban esperando por ellos. Eran unas preciosas embarcaciones, blancas como perlas y delicadas como flores, aunque fuertes y resistentes como rocas.

- Así que este es el fin- murmuró Mislif-. Es el adiós a nuestra anterior vida.

- Sí- contestó Legolas, rodeándola con un brazo-. No estés triste, mi joven dama, pues todo saldrá bien.

- Lo sé. Sólo tengo esa nostalgia de los tiempos pasados. Esos días que quería que se acabaran para poder vivir como quería, como lo soñaba, pero que ahora deseo volver a ver para darme cuenta de todo lo que he ganado- y suspiró-. No creí que me fuera a costar tanto trabajo dejar estas tierras, este hogar.

"Sin embargo, pretendo formar otro hogar en las Tierras de los Valar y conocer ese maravilloso lugar. Esta Tierra Media ha tenido mucha historia, de la que hemos sido parte, melamin, lo que me hace muy feliz; pero quiero conocer la Tierra de los Inicios. Eso me emociona mucho y me quita en parte esta congoja de dejar este lugar.

- Será un nuevo viaje- sonrió él-. Y a ti te encanta viajar, mi Estrella del Norte.

- ¡Oh, Elendil, lo sé!- exclamó Mislif, ahora radiante-. ¡Es excelente! Y lo mejor es que está Hasym.

- ¿Lo vas a llevar contigo a tus viajes?- rió Legolas.

- ¡Por supuesto! Podrá quejarse todo lo que quiera, pero viajará conmigo quiera o no. Él me llevó en mi primer viaje, mi primera etapa. Y esto, melamin, es sólo el fin de esa etapa. ¡Ahora, vamos por la otra!

.:FIN:.

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Bueno, bueno, bueno... Eso jue todo... ¡Snif :'(! Muchas, muchísimas graciazzzzzzzzzzzzzzzzz por todo su apoyo, en especial a aquellos que han estado desde el comienzo, porque me han tenido paciencia y se los agradezzzzzzco aun más.

Güeno, este jue el final FINAL de la historia de la Estrella del Norte, que comencé a escribirla el 19 de mayo de 2003, o sea, harto tiempo XD... Nunca pensé que iba a recibir tantos reviews y a conocer a tantos amiguitos (a dos que ya conozzzzco personalmente XD, ¡Viva el Cine Hoyts y los micreros !). Jijijiji... Okiles, graciazzzzzz de nuevo, besitos a Dernix, que desde las enmarañadas jornadas de su trabajo se hace un tiempito para leer y a quien jue un gustazzzzzzo conocer. Y besitos a todos con quienes hablamos en msn, porque son todos muy zzzimpáticoz. Y también a todos aquellos que han entrado en nuestro amado pero ya abandonado (XD) Website.

Yapis, me dejo de molestar. Gracias por chorrocientas mil veces más y, como se suele decir para no quedar tan fríamente cortado, ¡hazzzzta siempre ! Enomentuvalve!

P.D. ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA...! Me estaba aguantando, pero... ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... :'(...!