Nota de la Autora: Saludos todos mis queridos lectores. Los agradecimientos a sus lindos mensajes están abajo, por ahora sólo diré que la canción es Run – Snow Patrol. Disfruten la lectura:
Capitulo 2: Masoquismo Emocional
Masoquismo. Por definición teórica "placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico y/o emocional".
Eran las 02:20 de la mañana, la tormenta que había llenado de lluvia las calles tumultuosas de Tokio finalmente había cesado. Dejando a su paso únicamente humedad y silencio. Apacible, la ciudad ya se encontraba dormida, sin embargo…
Mimi Tachikawa giró nuevamente en la cama, incapaz de dormir por mucho que lo intentase. Su cerebro parecía simplemente incapaz de tomarse dos horas de descanso. Reviviendo una y otra vez la escena de la cual había formado parte meras horas antes, con cada palabra dicha burlándose de ella en cada rincón de su mente.
Se odiaba a sí misma por haber ido al apartamento de su ex-novio…
Ante esa palabra su sangre volvió a helarse, impidiéndole seguir con su tren de pensamiento.
'Ex – novio. Ex – novio. Ex – novio' resonó repetidamente en su cabeza haciéndose cada vez más fuerte el sonido hasta convertirse en un grito en su cabeza. Esa palabra aún le causaba un hoyo en el estomago, haciendo que su sangre se helase, como si cuerpo se negase a asimilar la realidad de su significado. El era su ex – novio. Su ex – novio. Por más que todo su ser se negase a aceptar ese hecho y el uso de dicha palabra para referirse al rubio, aquello no era más que la verdad. Sin embargo, una reacción química de rechazo se extendía por su cuerpo cada vez que la pronunciaba para referirse a Yamato.
'Es mi ex – novio. Mi ex –novio' se repitió mentalmente Mimi, deseando poder creérselo y continuando su pensamiento inicial:
Se odiaba a sí misma por haber ido al apartamento de su ex-novio, odiaba sentir esa necesidad por verlo y ofrecer explicaciones que Yamato no merecía. Sin embargo, de volver a repetirse la situación sabía que haría exactamente lo mismo.
'Verlo, y que duela, es malo. Pero que duela y no verlo… es aún peor…' pensó sonriendo con cierta nostalgia la joven Tachikawa.
Su vista vagó hasta la mesa de noche donde una pequeña luz roja le avisaba que tenía un mensaje sin leer, dicha luz había estado titilando desde las 11:30. No necesitaba leerlo para saber que diría el mensaje, o quien lo había enviado.
Frustrada, llevó ambas manos a su rostro imaginando la pantalla de su teléfono encendida rezando las palabras "Hasta mañana, Princesa…" en su buzón proviniendo de, quién más, Yamato Ishida. Aquello era un pequeño habito que el joven había adoptado durante los casi cuatro años que estuvieron juntos y que, a pesar de haber roto, se negaba a dejar ir.
Cada mañana encontraba un mensaje en su buzón rezando "Buenos días, Princesa…" y un mensaje en la noche conteniendo "Hasta mañana, Princesa…".
Mimi giró los ojos preguntándose cuantas veces lo habría confrontado respecto a esto, exigiéndole que se detuviera y la dejase en paz. Ni si quiera cuando Taichi había roto el teléfono del muchacho, Yamato había dejado de ser terco al respecto. Ni con las dos veces que la joven cambio de número a su causa, pues Mimi sospechaba fervientemente que robaba su nuevo número del celular de su hermano.
Se sentía derrotada, sin saber qué hacer para detener su gesto, y ni si quiera segura de si quería detenerlo en primer lugar…
'Eres la primera cosa en mi cabeza cuando me despierto, y la última en quien pienso antes de dormirme… No voy a dejar de recordarte eso, Mimi' había dicho el joven repetidas veces negándose rotundamente a detenerse.
Mimi se tapó la cabeza con su almohada, pataleando, enteramente consciente de que todo su cuerpo dolía en contención para no correr a leer ese mensaje.
'¡MALDITA DEBILIDAD INNATA!' se gritó mentalmente, tomando el teléfono de su mesa de noche, 100% derrotada, retiró la almohada de su cabeza y leyó el mensaje soltando otro suspiro exasperado.
"Hasta mañana, Princesa…" Yamato Ishida.
Furiosa, dejó nuevamente el celular en la mesa de noche y se dio la vuelta en la cama tapándose con el edredón.
'Mi propio cuerpo está de su lado… ¿Cómo se supone que deje de ser masoquista así?' se preguntó, al sentir que sus músculos se relajaban después de haber cedido a la tentación.
Yamato Ishida se había convertido en un acosador a lo largo de estos últimos dos meses y medio. Había sobornado al encargado de Coordinación Académica de la universidad para que le permitiera inscribir tardíamente materias que Mimi cursaba para cruzarse con ella en los salones, lo cual había ocasionado que de pronto estuviera enlistado en 'Drama' 'Literatura' 'Historia de la Moda' y 'Gastronomía'. Había modificado los horarios propios de sus clases para que tuviesen que coincidir en la entrada, el estacionamiento y la cafetería diariamente. Enviaba cartas a su apartamento pidiendo perdón, los correos electrónicos no paraban de llegar, conteniendo canciones cursis sobre errores y nuevos comienzos. No paraba de poner Status dramáticos en sus nuevas cuentas de Facebook y Twitter rogando por su perdón. Sin embargo, la peor arma de todas era el celular, no sólo escribía al comienzo y final del día, sino que enviaba elaborados mensajes conteniendo pasajes literarios y fragmentos de canciones, mezclados con sus propias palabras, rogando por cada medio posible que le diera otra oportunidad.
En cuatro años de noviazgo, y muchos más de amistad, Mimi Tachikawa jamás había reconocido lo abierto que podía ser Yamato Ishida cuando sus intereses estaban en juego. Al parecer, ser reservado y misteriosos no funciona cuando tratas de suplicar perdón.
Había realizado un esfuerzo tan grande por lograr su perdón, esta vez, que Mimi Tachikawa ya no sabía cómo ignorarlo ni un solo segundo más… Era un simple milagro diario, cada vez que finalizaba un día sin haberse lanzado a sus brazos…
'Por supuesto que va a ser cursi cuando trata de ponerse de tu lado bueno… ¡Recuerda lo que hace cuando ya estas con él! No te compres sus palabras bonitas, sólo son eso: palabras' resonó la voz de Taichi en su cabeza. Mimi negó rápidamente con la cabeza.
'Lo sé, lo sé… Todos tienen razón. No puedo confiar en él. No puedo confiar en él. No puedo confiar en él' se repitió varias veces.
Mimi continuó repitiendo su mantra mental, deseando fervientemente poder lograr de alguna manera que su corazón lo entendiese. Pero no lo entendía, nada la hacía comprender más allá de una simple realización mental.
Su celular volvió a sonar, iluminando un poco su habitación. Confusa, se sentó en la cama, para encontrar otro mensaje de Yamato Ishida.
'Lamento despertarte… pero oí una canción y me recordó a ti… como todo lo que rodea mi vida y me hace pensar en ti… ojala puedas oírla y te lleguen mis palabras, aún si te niegas a oírlas de mi propia voz…'
Aceptar o no aceptar el archivo. Esa era la pregunta.
Mimi entornó los ojos en la oscuridad preguntándose qué debía hacer. Inmediatamente las voces de sus amigos resonaron en su cabeza como un rotundo '¡NO!'. Eso era lo correcto, rechazar el envió de audio, irse a dormir y olvidar el asunto. Cualquier cosa que Yamato quisiese decirle, o darle a entender por boca de otros, no iba a resultar en nada bueno para ella.
Eran tretas. Diseñadas para engatusarla. Para hacerle creer en él, nuevamente. Cosas que decía sin sentir, producto de la desesperación y la soledad. Promesas vacías que nunca había sido capaz de cumplirle.
Nada más palabras. No debía aceptar. Definitivamente no debía aceptar.
Observó la pantalla jugando con el botón en su dedo pulgar entre las dos opciones 'Aceptar' o 'Rechazar'.
"Oh, diablos… ¿a quién engaño?" soltó en voz alta Mimi presionando el botón de aceptar en la pantalla "he caído tan bajo que, ahora, intento mentirme a mi misma…"
Esperó mientras el archivo se cargaba, sintiéndose ansiosa por oír la pieza de audio que ese día Yamato había elegido para ella. De igual manera, experimento nuevamente una sensación derrotada al ver que su masoquismo no daba la menor señal por desaparecer.
Sabía que cada vez que escuchaba, leía o sentía algo por o proveniente de Yamato Ishida su ser experimentaba un torrente de emociones intensas. Comenzando por: sorpresa, emoción, rabia, dolor y nostalgia, para finalizar magistralmente en: depresión.
Mimi se exaltó cuando su celular comenzó a emitir un sonido de guitarra leve, sin aviso, el cual inundo la habitación y sus oídos.
"I'll sing it one last time for you… Then we really have to go
You've been the only thing that's right, in all I've done…"
Al mismo tiempo, al otro lado del pasillo, un rubio joven escuchaba la canción al mismo tiempo, con su celular en la mano, en la completa oscuridad del rincón más alejado de su habitación. Un audífono pendía de su oído derecho, y sus brillantes ojos azules estaban soldados a la pared de enfrente, en la cual un enorme poster de Snow Patrol le devolvía la mirada, si bien esa no era su banda favorita, aquel grupo y aquel poster guardaban un significado enorme para él.
La primera vez que besó a Mimi Tachikawa fue después de que la joven lo acompañase a un concierto de dicha banda en la ciudad de Nueva York cuatro años antes. Habían asistido como amigos, sin embargo, después de hablar por horas en la cola antes de entrar las intensiones del rubio para con su guapa amiga habían dado un vuelco de 360º, y la había besado en los labios mientras 'Chasing Cars' resonaba en el fondo; para su sorpresa, la muchacha correspondió en seguida… desde ese día 'Chasing Cars' fue su canción.
Dejó escapar una sonrisa, sabiendo perfectamente que la mente de su amada chica estaría llena de ese recuerdo también en ese mismo instante.
Cerró los ojos y, concentrándose, fue capaz de evocar la sensación de suavidad en su piel que lo embargo cuando sus labios tocaban los de la castaña muchacha. Eso lo hizo sonreír.
Jugar la carta Snow Patrol quizás era un juego sucio, quizás haría enfurecer o entristecer aún más a su ex - novia. Sin embargo, a estas alturas su desesperación justificaba cualquier bajo truco.
"And I can barely look at you… But every single time I do…
I know we'll make it anywhere, away from here"
Cerrando los ojos, nuevamente. Yamato Ishida reconoció que no pudo encontrar mejor canción para transmitir sus sentimientos. Entendía perfectamente el porqué de la negativa de Mimi a oírlo, sabía por qué la muchacha se sentía atrapada y sin opción a nada más que proteger su propia seguridad, sin saber cómo confiar en él nuevamente…
De igual manera, Yamato comprendía 100% la actitud de sus amigos por alejarla de él a como diera lugar. Él mismo no podía estar más avergonzado de sus acciones, Miyako tenía razón, era un enorme descaro de su parte el si quiera ser capaz de mirar a Mimi a los ojos, pero el simple hecho de pensar en no volver a verla era más doloroso de lo que él era capaz de soportar. Y sí, quizás eso era egoísta. Sí, quizás eso era desconsiderado e inconsciente de su parte. Pero su instinto de conservación no le permitía hacer otra cosa…
"Me desangraría sin duda si se fuera de mi vida…" dejó escapar en voz alta "y si tengo que desangrarme bien, lo merezco… pero que me desangre esforzándome por ganarte de vuelta, Mimi… no por irme de tu vida"
Él había roto a Mimi Tachikawa. Y nadie más que él tenía que volver a poner los pedazos en su sitio. No seguiría huyendo de sus responsabilidades. No seguiría dejando que Miyako, Sora, Taichi, Koushiro y Jou intentasen arreglar lo que nadie más que Yamato había roto.
Su relación con Mimi fue probablemente la única decisión acertada que había tomado en muchos años… y él había arruinado todo. Él había acabado con todo. No sólo le había fallado como hombre, y como novio, sino también como amigo. La había traicionado y abandonado cuando más necesito ayuda…
De manera personal y singular, él solo había acabado con los cimientos principales de las creencias de Mimi Tachikawa: la importancia de la amistad, el valor del amor, la confianza, la lealtad, el honor, la fidelidad y la honestidad. Había taladrado cada uno de esos principios, demoliendo los estándares a los que ella regía todas sus relaciones… Tal bochornoso logro era únicamente suyo, por lo cual no podía permitir que nadie más limpiara su desastre…
Mimi Tachikawa era SU problema. SU responsabilidad. SU misión.
El único norte que poseía dentro de su vida actualmente era devolverle el brillo a los ojos de Mimi. El brillo que él había robado, y que nadie más que él devolvería a su lugar.
"Sólo permíteme arreglarlo, Mimi…" suplicó mentalmente.
"Light up, light up… As if you have a choice
Even if you cannot hear my voice… I'll be right beside you, dear"
Mimi Tachikawa se mantuvo inmóvil, observando su celular en aire ido. La suave melodía de rock alternativo inundaba sus oídos, haciendo que se concentrase enteramente en las palabras entonadas por el vocalista de Snow Patrol, cada palabra hacía eco dentro de los pasillos de su mente, colándose a los pasadizos más recónditos de su memoria y llenando su cuerpo de sensaciones tan familiares y agradables.
La castaña permitió que sus ojos se cerrasen para sentir el suave roce de los labios de Yamato en los tuyos, evocados desde lo más profundo de su memoria. Sin duda, uno de los mejores recuerdos de su vida. Antes de poder darse cuenta, ya sus dedos estaban sobre sus labios y dejó escapar un suspiro nostálgico. Lo extrañaba tanto que el dolor era físicamente latente.
Las palabras de la canción resonaban vagamente a cosas que Yamato le decía cada vez que tenía la oportunidad. Liderada por su constante promesa de que no iría a ningún lado, no dejaría de insistir ni de luchar por ella.
'Esperare el tiempo que sea necesario… No tengo nada más importante por hacer que esperar por ti' resonó su voz en la cabeza de Mimi. La muchacha dejó escapar un nuevo suspiro de sus labios, mientras acariciaba con nostalgia la parte de la pantalla donde brillaba el nombre del muchacho que le había robado el corazón.
"Louder louder… And we'll run for our lives
I can hardly speak, I understand why you can't raise your voice to say…"
"Te extraño tanto, Yama…" susurró en la oscuridad, mientras los latidos de su corazón eran nuevamente dolorosos dentro de su pecho.
Estaba mal seguir dándole la oportunidad de afectarle de esa manera, sin embargo… ¿Existía otra opción?
No deseaba nada más en aquel momento a simplemente estar con él… y aún así no podía. Su amor propio no le dejaba cruzar el pasillo, perdonarlo y dejar todo atrás. Su dolor y su ira no le permitían verlo con los ojos ingenuos que antes eran sólo para él. Su desconfianza no la dejaría si quiera conciliar el sueño de las dudas que invadirían cada rincón de su mente. No podían estar juntos… Ella sabía eso, intelectualmente, por eso había roto con él. Sin embargo, dejar de amarlo nunca fue parte del trato…
"Te extraño tanto, Yama…" susurró en la oscuridad, nuevamente, apretando los puños.
No podía tenerlo a él… así que se conformaba con verlo de lejos y gritarle en los pasillos, además de leer en secreto sus mensajes para ella…
Probablemente sus amigos la regañarían de saberlo, y tendrían razón. Era una actitud sumamente masoquista que al final sólo le haría daño a ella, sin embargo… ¿Realmente estaba tan mal darse aquellos pequeños placeres culposos? Placeres culposos que la hacían sentir feliz, aún si eran estrellas fugaces, cuyo brillo desaparecía enseguida sumiéndola aún más adentro de su estado depresivo…
Todos esperaban que ella hiciese grandes cambios de golpe: seguir adelante, salir, olvidarse de él, mudarse y dejar de hablar con él de golpe…
Aún así, Mimi no sabía cómo hacer nada de eso. Ni mucho menos poseía dentro de ella el menor deseo de hacerlo… El sólo pensar en no ver a Yamato la hacía sentir mil veces peor al dolor que ya de por si se arraigaba en su corazón.
"Desearía sólo… poder borrar todo de mi memoria…" sin advertencia, su mente vagó hasta esa terrible tarde.
"To think I might not see those eyes, makes it so hard not to cry…
And as we say our long goodbye… I nearly do"
+*+*+ 2 Meses y Medio Antes +*+*+
"Vamos a llegar tarde al festival, Mimi. Date prisa" le regañó Miyako mientas sostenía la puerta abierta, golpeando levemente el piso con su pie en un aire impaciente.
"Miya-chan… Adelántate, no me perderé en el camino" le contestó la castaña enviándole una sonrisa, al tiempo que colgaba su bufanda rosa alrededor de su cuello.
"¡Pero ya estas lista, muévete!" le dijo Miyako halándola por el brazo.
"No estoy lista" dijo Mimi soltando una pequeña carcajada "No seas impaciente, Miya-chan. Voy a buscar mis guantes al apartamento de Yamato y te alcanzó en la entrada"
Miyako frunció el ceño. Algo en desacuerdo, pero asintió distraídamente y caminó por el pasillo alejándose.
"Bien, bien. Ken y yo caminaremos lento para que puedas alcanzarnos" le dijo despidiéndose con una sonrisa.
Miyako se perdió de vista por el pasillo, mientras Mimi cerró la puerta de su apartamento, cruzando el pasillo para entrar al de Yamato. El olor del perfume del muchacho la hizo sonreír, casi sintiendo su presencia ante este mero hecho.
Negó con la cabeza, para no distraerse y fue directo al sofá, registrando entre los cojines, hasta conseguir sus guantes.
"Debo impedirle que esconda mis cosas para disuadirme a no marcharme en las noches" comentó para sí misma la muchacha dejando escapar una sonrisa. Cuando Yamato no quería que se fuera, escondía sus libros o un zapato para chantajearla a quedarse con él, por ello había perdido sus guantes allí ayer al tener que retirarse a estudiar Literatura.
Riendo un poco al recordar como Yamato había alejado los guantes de su alcance, aprovechando su ventaja de altura e impidiéndole recuperarlos. Haciendo que se fuera derrotada, y con frio, a la biblioteca la tarde anterior.
"Light up, light up… As if you have a choice
Even if you cannot hear my voice… I'll be right beside you, dear"
Mimi apagó las luces del apartamento, que distraídamente su novio había dejado encendidas, y se dirigió a la puerta, abriéndola y cerrando tras ella. Antes de que pudiera alejarse por el pasillo, sus ojos se cruzaron con un par negro pertenecientes a una joven que estaba parada justo frente a su puerta.
"¿Se le ofrece algo?" peguntó Mimi con una sonrisa servicial.
La muchacha, unos diez centímetros más alta que ella, con una tez blanca pálida que contrastaban sorprendentemente con su cabello negro-azulado sostenido en un moño tradicional japonés, se giró rápidamente hacia ella.
Mimi reconoció que era muy bonita, parecía una de esas muñecas de porcelana que vendían en los festivales a los que ella ahora se dirigía. Sin embargo, la mirada hostil de sus ojos negros intimido un poco a la joven Tachikawa.
"Tú eres la novia de Yamato Ishida" soltó la muchacha de golpe. Mimi abrió los ojos en sorpresa, aquello no era una pregunta.
"¿Te conozco?…" soltó en seguida, para rápidamente corregirse a sí misma con una frase más cordial "Oh, ya sé ¿buscas a Yama? Lo siento, el está trabajando hasta tarde" se excuso Mimi, cubriendo su mirada de sorpresa.
La muchacha alzó las cejas, y Mimi se preguntó si se disponía a carcajearse de ella, sin embargo, se limitó a torcer su gesto en una fría sonrisa de condescendencia.
"Oh, apuesto que a ti te dijo eso" soltó en tono de marcada burla.
"¿Disculpa?" soltó Mimi a la defensiva ahora, borrando completamente la sonrisa amable de su rostro, no era la primera muchacha que intentaba sembrar cizaña en su relación.
La muchacha giró los ojos, aparentemente aburrida con ella.
"¿Quieres saber dónde está tu novio ahora? Ve al Café Yasuda… Está esperando por mí ahí, y ya que vas allá, dile que me canse de ser su sucio secretito. Que si quiere otra con quien hacerte el trío que busque en otro lugar" le dijo la muchacha en voz irritada.
Mimi alzó las cejas escuchándola, para luego simplemente entornar los ojos y seguir pasillo abajo sin prestarle atención.
"Hey niña…" llamó insistiendo.
"¡Déjame en paz! No vas a lograr hacerme dudar de él. Ustedes las fans son tan patéticas" le dijo Mimi sin si quiera voltearse.
"¿Fan?" la muchacha estuvo a punto de atorarse de risa "Niña, soy Akemi Hoshi… supongo que reconoces ya el nombre"
Mimi se detuvo antes de llegar a la escalera. Mientras el nombre de la muchacha resonaba continuamente en su cabeza.
'Akemi Hoshi… Akemi Hoshi… Akemi Hoshi…' mil recuerdos golpearon su cabeza en milésimas de segundos. Apretó los puños, sin girarse a mirarla.
"Supongo que ya entendiste" soltó la muchacha cursando los brazos sobre su pecho.
"No… no…" negó Mimi con la cabeza apretando con tanta fuerza sus puños que juraría que sacaría sangre de sus manos al lastimarse con sus uñas "No, no… Él se alejó de ti hace meses…" soltó Mimi intentando que su voz no temblase.
La muchacha soltó una pequeña carcajada y caminó hacia ella.
"Sí, supongo que eso te dijo a ti. Pero no es la verdad… francamente me aburrí de él y decidí que no era justo irme sin informarte la situación. Porque, hey, ya era hora de que alguien lo hiciera…"
Mimi se las arregló para apoyarse en la pared sin ser capaz de devolverle la mirada a la muchacha. Con las fuerzas que quedaban dentro de su cuerpo, se las arregló para negar nuevamente con su cabeza, manifestando que no creía en sus palabras.
La muchacha, observando a la débil Mimi que tenía frente a ella, únicamente giró los ojos y sacó una gran carpeta de su bolso y la tiró a los pies de Mimi.
"Supuse que tu serías la clase de mujer ingenua que no creería sin pruebas. Ahí tienes cartas, fotos, pases VIP a sus conciertos… incluso un Driver con todas nuestras conversaciones online, las cuales supongo tenía contigo sentada a su lado, todo tiene fecha. Entiendo que tienes un amigo experto en informática, seguro el podrá legitimar lo que te entrego"
La voz de la muchacha era fría y morbosamente divertida a los oídos de Mimi, no estaba segura de si realmente le había hablado así, o era de esa manera que su cerebro procesaba la información: como una cruel y mórbida broma cósmica.
"Si quieres que deje de usarte, revísalo. Ahora… si no te molesta, por Dios, ignórame… supongo que por eso tu eres la novia especial… ¿Quién más sería tan tonta para aguantarse tanto? Creo que ahora entiendo porque no le bastas"
El shock no le permitió reaccionar. No era capaz de encontrar su voz. Se sentía como una perfecta idiota, con la espalda arqueada a la pared, la mirada gacha, su cuerpo rígido y sus manos dolorosamente apretadas en dos puños. Unas solitarias lágrimas se deslizaron por su mejilla.
"…Yo… No…" susurró Mimi sin ser capaz de articular nada más.
"Sí, cariño, como sea. Sólo recuerda decirle que no venga a rogarme luego" le dijo la muchacha desapareciendo por el pasillo.
Una vez sola, Mimi se desplomó en el piso, sintiendo que cada parte de su cuerpo le fallaba y cada pedazo de su ser se volvía añicos…
"Slower slower… we don't have time for that
All I want is to find an easier way, to get out of our little heads"
Observó la carpeta frente a ella, sin embargo no tuvo el menor valor de acercarse a tomarla. Cerró los ojos con fuerza, mientras las lágrimas se derramaban a cantaros por sus ojos alcanzando el cuello de su blusa y su bufanda, sin saber en qué momento comenzaron si quiera, de pronto los sollozos se volvieron tan fuertes que se preguntó por qué ningún vecino había salido a quejarse.
Sintiéndose congelada, en cuerpo y espacio mental, no lograba salir del shock ni si quiera para decidir si debía llamarlo a él o comprobar primero la veracidad de la cruel muchacha…
'Dice la verdad…' resonó una voz en su cabeza 'Mis instintos me lo habían dicho por meses… simplemente, no quería oírlo… ha mentido por meses…'
Sus puños se apretaron más, causándole un fuerte escozor de dolor en las palmas de sus manos.
'Yama… ¿Qué has hecho ahora?…' se preguntó, temblando entre lagrimas, sin reunir la suficiente voluntad de hacer nada más.
+*+*+ Presente +*+*+
Mimi giró bruscamente el rostro a su lado izquierdo, secando las lágrimas de su rostro con exasperación. No podía recordar eso de nuevo. No de nuevo.
No podía volver a sumirse en esa noche de los mil infiernos que había destruido su relación, su vida y su estabilidad mental.
Esa noche. Cada recuerdo de esa terrible noche. Era suficiente razón para no poder perdonarlo, por muy arrepentido que jurase estar.
"Have heart, my dear, we're bound to be afraid…
Even if it's just for a few days, making up for all this mess"
La canción terminó, y Mimi soltó un suspiro al entender el mensaje final que Yamato había querido transmitirle: que entendía su miedo, pero que valía el riesgo de dejarlo arreglar el problema.
Mimi negó rápidamente con la cabeza. Con cada pedazo de su cordura gritándole que nada ni nadie valía la pena el mero riesgo de volver a vivir ese infierno nuevamente… pero, enteramente consiente, de todas maneras, cada latido de su corazón llamaba por Yamato Ishida…
Masoquismo emocional.
Nada más común en una persona enamorada. Amar es el acto de fe más puro que existe, pero también el más masoquista.
Cada día que despertamos amando a alguien, estamos dando un salto de fe a lo desconocido, dando el poder a alguien para que nos haga felices o nos destruya en una sola acción…
No existe nada más riesgoso que entregarle a alguien tu corazón, dándole el poder de hacer cualquier cosa con él…
Sin embargo… ¿Qué ocurre cuando la persona elegida no sabe cuidar tu corazón?
¿Qué haces cuando el dueño de tu amor no hace más que usar tu cariño en tu contra?
Cuando el amor no es igualitario entra ambas partes… ¿te quedas o te vas?
Cuando alguien te lastima de cualquier manera, y decides quedarte a su lado… ¿Acaso eso te hace masoquista?
Todo el mundo te diría que el amor no es real sino está presente 'en las buenas y en las malas' para cada aspecto de tu vida… sin embargo, ¿Qué pasa si están en las 'malas' por culpa de una sola de las dos partes? ¿Acaso quererte a ti mismo significa que tu amor no es real? ¿O quizás ser masoquista es el modo correcto de estar enamorado?
Si nos enseñan desde pequeños que el amor es incondicional… ¿No está enseñándonos a ser masoquistas? ¿A soportar cierto número de cosas en el nombre del amor?
¿Es eso amor real, incondicional, o es acaso disfrutar el sufrimiento propio por sentirnos mártires en el nombre del amor?
Tal vez eso es verdad, pues si eres capaz de dejar de amar tan fácilmente… quizás no amabas en verdad… Pero, continuar amando a alguien que ya te partió el corazón es masoquismo… ¿O no?
¿Acaso un nivel de masoquismo emocional es un requerimiento para toda persona enamorada?
¿Cuánto dolor estamos dispuestos a aguantar por la promesa de alcanzar la felicidad?
Nota de la Autora:
Ok, eso es todo por ahora, creo (digo creo porque ya saben que soy medio bipolar y cambio de opinión bastante rápido) que el siguiente capítulo tratara sobre al IRA, así que será muy intenso y revelare un pedacito más de la historia. Espero hayan disfrutado la lectura, y no se olviden de que sus mensajes son siempre muy bien apreciados por mí *O* AKA: DEJEN RR.
Agradecimientos:
A FernandoBlack quien me ayudo con este capítulo (el de Miss Perfect, That's right) a terminar de escribir la parte de mi amado Matt, por escoger la canción, y por ayudarme con el capítulo que viene. Te amo querido, eres el mejor (L)_(L)
A ManuelHedler por haber leído el Preview y darme su opinión cada vez que tengo que publicar xDDD,
¡A MIS LECTORES Y LECTORAS!
Mil gracias a mis fieles lectoras y reveiwers, y aceptémoslo, queridas amigas xDD: Suzu-Chan! (Harisumi), SakuraTachikawa (Ale-Chan, ya te bautice), PrincessLunaMadelaineJuliay DarkyStar! Ustedes son las mejores (L)_(L) Me encantan sus mensajes son tan motivadores, me hacen reír y me impulsan a publicar más rápido (supongo que inconscientemente si esperaba por ti Ale-chan xDD). Es por tener lectores como ustedes que yo, personalmente, publico en esta web! Me encanta que sigan aquí conmigo!
Estoy tan feliz de que: anna89, Mavi-neko, Meems-ishikawa,bela de slytherin, Eri y Sumi Tachikawase estén tomando la molestia de leer otro de mis humildes FF, me alegra mucho que me sigan en esta nueva aventura y espero no decepcionarla! Oh, y PinkyyJennu BIENVENIDA O BIENVENIDO! Espero disfrutes la historia! Muchas gracias a todos por sus opiniones y por brindarme su tiempo.
Y por último, pero no menos importante, a las lectoras silenciosas (que pude ubicar): Giulietta MacBella, Mareridt, Niku Black, Rika357, The Chronicles of Cissy Black mil gracias por leerme y agregarme a sus listas de Alert y/o Favorite, no sé quiénes son, pero GRACIAS ^^! Al resto de los lectores silenciosos (sorry, chicos, pero cuando uno ve 200 hits sin RR hay que mencionarlo xDD) Gracias por leer… pero de pana ¿les mataría dar señales de vida? Just saying, xDDDD En fin, saludos a todos, igual se aprecia su esfuerzo por tomarse la molestia de entrar a leerme cuando uno siente que le prestan tanta atención como que se motiva más a hacer un mejor esfuerzo ;)
¡A TODOS MIL GRACIAS!
Saludos ;) y nos leemos pronto.
Isabel Black
