Nota de la autora: ¡Buenas tardes mis queridos lectores! Gracias por sus tan esperados RR's, a los que tienen cuenta les conteste directamente, y a los que no pues abajo les digo xDDD
La canción es: Blind – Lifehouse (I know, I love them) pero me vino sin esfuerzo y combino hasta con el título xD, pero puse un pedazo también de Linger – The Cramberries.
Oh, y sé que dije que este capítulo sería sobre la ira, pero fui en un nuevo ciclo bipolar y pase ese fragmento a otro lado de la historia y se me vino esta idea sobre "la felicidad de vivir en la ignorancia" y bueno aquí esta lo que resulto de mis divergencias nocturnas xDDD Sorry ¡pero a estas alturas creo que ya deben estar acostumbrados a mis bruscos cambios de planificación! Sin más que decir, aquí lo tienen…
Nocivos Puntos Ciegos
Punto Ciego. Por definición teórica: "es aquella zona dentro del ojo donde el nervio óptico se une con la retina, esta zona no tiene sensibilidad a la luz, es por ello que eliminan la visibilidad de cualquier objeto dentro del área señalada"
Los destellos del sol de media mañana se colaron entre las persianas de Yamato, iluminando una débil línea en el medio de sus ojos. El rubio, molesto, giró en la cama hacia el lado contrario, alejando la luz de su rostro, y hundiendo el rostro en la almohada contigua. Una agradable fragancia se coló dentro de su nariz y lo hizo sonreír, apretando más la almohada a su rostro… Lavanda, esa fragancia tan peculiar que desprendía el cabello de Mimi todo el tiempo, ese perfume que no le recordaba a nadie más que a ella.
Soltando un suspiro, Yamato abrazo la almohada, manteniendo sus ojos cerrados. No entendía porque si Mimi no se había acercado a ese lugar en más de dos meses su fragancia seguía estando impregnada en él. No sólo en su almohada, sino en los cojines de la sala, y en varios de sus suéteres. A veces, incluso, si se concentraba lo suficiente en el olor podía pretender que ella seguía allí, que no se había ido, que no lo había dejado en este completo estado depresivo donde lo único que hacía a diario era extrañarla… más de lo que habría considerado si quiera posible.
De vez en cuando, Yamato aún se levantaba confundido en las mañanas y la buscaba con la mirada antes de comprender que Mimi no estaba ya allí. Que todo era un simple recuerdo en su cabeza, con el que su subconsciente no paraba de confundirlo, ilusionándolo a segundos y regresándolo brutalmente a la realidad al instante.
La realidad era dura. Se había ido de su lado. Ella estaba a sólo un pasillo de distancia. Dos metros como máximo separándolos. Pero para Yamato bien podría estar en medio del desierto pintado, a miles de kilómetros de distancia de él. Tan cerca, pero tan lejos; con demasiados obstáculos separándolos.
"Al menos aún puedo verte… así sólo sea para que grites o llores por mi culpa…" comento hablando a la almohada.
Mimi Tachikawa se había ido de su lado, y por mucho que su presencia en el corazón de él y su esencia en las almohadas le recordaran su estadía en ese lugar, incluso engañándolo a segundos, la realidad era que ella ya no estaba ahí. Se había ido por culpa de un ridículo capricho que se había salido por completo de su control.
Yamato Ishida abrió de par en par sus brillantes ojos azules sentándose en la cama y soltando la almohada, recordando inmediatamente el por qué ella ya no estaba allí y como él se había visto obligado a dejarla ir, culpable por los pecados que había cometido y que, sin darse cuenta, habían destruido todos los cimientos de la relación que compartía con Mimi Tachikawa…
"I was young, but I wasn't naive…
I watched helpless as you turned around to leave"
Había cometido un terrible error seis meses atrás. Temporalmente deslumbrado por una mujer físicamente bella e intimidante, que poco a poco se fue colando dentro de sus pensamientos… corrección: a quien él había permitido colarse dentro de sus pensamientos.
Akemi Hoshi. Aquel simple nombre le hacía sentir una oleada de ira incontrolable recorriendo cada poro de su cuerpo. Ella era la razón por la cual había perdido a Mimi. Ella era la razón por la cual él había estado temporalmente cegado a apreciar a su novia hasta que fue demasiado tarde…
Ni si quiera estaba seguro de cómo su "aventura" con Akemi Hoshi había comenzado. Como si su cerebro, en huelga, se negase a dejarle recordar claramente qué había tenido esa mujer de especial para que él hubiese echado su vida por la ventana a su causa… ahora, por la vida que le quedaba dentro, Yamato no era ni si quiera capaz de explicarse a sí mismo por qué había llegado a engañarse creyendo que aquella mujer valía el riesgo de perder a Mimi…
Todo había comenzado seis meses antes. Cuando su relación con la perfecta Mimi Tachikawa cumplía 3 años y 6 meses. Como una cruel broma del universo esa misma noche había conocido a Akemi Hoshi.
+*+* 6 Meses antes +*+*
Yamato Ishida corrió escaleras abajo por el edificio Imperial High, donde se encontraba ubicada su disquera. Estaba retrasado para su cena de aniversario, y Mimi comenzaba a ponerse impaciente, tal y cómo pudo comprobar por las cinco llamadas perdidas en su celular de parte de ella.
Los repiques resonaban dentro de su oído, y mantuvo su paso rápido mientras esperaba que Mimi contestase.
"Yamato ¿Dónde estás?" dijo la muchacha a penas la línea se abrió.
"Lo siento, lo siento… ¡Ya voy para allá! Llamaré al restaurant para que no te hagan perder la reservación, debo llegar en quince minutos" le informó Yamato.
"Está bien… date prisa" soltó en voz apagada Mimi cortando la comunicación.
Saltó los escalones de dos en dos y emprendió carrera por el pasillo del lobby, maldiciendo la reunión que lo había mantenido cautivo, y rogando porque esto no arruinaría la noche con su novia.
"Ay…" soltó alguien a su izquierda, haciéndolo detenerse y girarse hacia ella. Yamato cruzó su vista con unos imponentes y fríos ojos negros.
"Lo lamento" se disculpó inmediatamente, aún si en medio de su apuro ni si quiera estuvo seguro si de hecho había tropezado con ella o no.
"Está bien" soltó muchacha, su voz era aterciopelada y susurrante como la de quien dice un secreteo al oído. Se enderezó sobando su hombro izquierdo con su mano derecha y le envió una sonrisa, con una mezcla extraña de confianza y satisfacción dibujada en su rostro.
Yamato abrió los ojos en sorpresa, notando que era casi tan alta como él. Su piel blanca y pálida parecía brillar en medio del oscuro lobby, apenas iluminado por las tenues luces de los pasillos, su cabello negro-azulado se blandía con gracia suelto por su espalda alcanzando la altura de su cadera. Su rostro, delicado y con facciones perfectas, le recordó al de una muñeca de porcelana china. Mientras que sus ropas, serias, frías y abrigadas, creaban una dicotomía entre su aspecto de muñeca y su actitud de mujer independiente.
Los ojos negros de la joven lo escrudiñaban fijamente, recordándole que estaba mirándola, cosa que probablemente lo hacía ver muy mal.
"Lo siento" repitió desviando su mirada de la muchacha "estoy algo apurado y no me di cuenta que había alguien más en mi camino. Lo lamento"
"Oh, vaya, debes estar muy apurado entonces… ¿Qué será tan importante?" le comentó ella aún mirándolo de manera fija e intimidante.
"Ah… sí, mi novia esta esperándome. Estamos cumpliendo 3 años y medio" explicó, preguntándose porque por primera vez en su vida estaba charlando con una extraña de tal manera. Algo en el modo en el que ella lo miraba le hacía sentir ansiedad por responder a sus preguntas.
"Tres años… Dios eso es un matrimonio" soltó ella con tono aburrido "Nunca entenderé por qué las parejas jóvenes hacen eso, con tantas opciones de donde elegir, es como ponerse el grillete voluntariamente"
Yamato la observó confundido, reconociendo el pensamiento típico de sus amigos y compañeros de banda en sus palabras. Aquella era normalmente una filosofía masculina, no una femenina. Alzó las cejas observando a la muchacha frente a él sintiéndose más intrigado.
"Nos vemos el lunes, Yamato Ishida" se despidió ella, alejándose hacia las escaleras.
Las cejas del rubio saltaron, alzándose en su frente, en un gesto de profunda confusión.
"¿Cómo sabes mi nombre?" preguntó Yamato confundido. La muchacha soltó una suave risa, haciéndole un gesto con la mano y partiendo por las escaleras sin responderle.
Eso era raro. No parecía el tipo de muchacha que sería su fan, incluso podría apostar que era mayor que él… ¿Por qué sabía su nombre?
Dedicó unos minutos a revivir lo que había pasado, sólo logrando sentirse más confundido.
"¡Maldición!… ¡Mimi va a matarme!" soltó recordando la razón de su apuro y comenzando a correr hacia la puerta de la entrada, rogando por poco tráfico.
+*+* Presente +*+*
Yamato dejó caer su cabeza contra la pared soltando un resoplido exasperado. Ahora entendía todo tan claramente.
Akemi Hoshi era una ejecutiva junior del equipo de publicistas de la disquera. La habían contratado para darle a la banda alguien contemporáneo en edad que sirviera de enlace entre los ejecutivos y los jóvenes músicos.
¿Qué mejor opción que una despampanante chica de 24 años, apenas graduada, meramente dos años mayor que los integrantes y con un aura que parecía tener a todo hombre en un rango de 8 KM lanzado a sus pies?
El lunes después de su encuentro, a Akemi le tomó menos de una hora ganarse la atención esmerada de sus tres compañeros de banda, quienes discutían constantemente sobre quién la sacaría a almorzar esa tarde.
Por supuesto que sabía su nombre, sabía de Mimi, sabía todo sobre él, la muchacha sí que se había esmerado en investigar y 'conocer' a sus nuevos clientes, para finalmente utilizar esos conocimientos en su contra.
Yamato soltó un suspiro exasperado.
"Fui un ingenuo idiota…" soltó en voz alta quitando el cabello de su rostro "¿Por qué nunca me di cuenta de eso?"
"And still I have the pain I have to carry,
A past so deep that even you could not bury if you tried"
El trabajo asignado a Akemi Hoshi era en teoría bastante sencillo: encantar a los muchachos para que no pelearan las decisiones de la Gerencia y convencerlos de hacer cosas que inicialmente no estaban dispuestos a hacer. Como duetos con cantantes pop comerciales, o comerciales tontos sobre zapatos o pasta de dientes, por comisiones ridículamente altas. Nada de esto era difícil para ella: era hermosa, encantadora, manipuladora y sorprendentemente astuta para alguien de su edad. Yamato incluso había oído decir a su padre que la Srta. Hoshi superaba ingenio y planes calculadores a sus más distinguidos ejecutivos.
Yamato había caído envuelto en su singular encanto. Llevado por la subida de ego que le daba ver que lo prefería a él antes que a cualquiera de sus otros compañeros, a pesar de tenerlos a sus pies invitándola constantemente a salir.
Algo en el aire independiente e indolente de Akemi le atraía de sobre manera. Lo había hechizado, como había hecho con sus compañeros, los ejecutivos y su padre.
"Y fui lo suficientemente idiota de creer en eso…" Yamato se levantó de la cama soltando un gruñido exasperado.
Ahora comprendía el interés de Akemi Hoshi en él: era el único miembro de la banda en una comprometida relación monógama. Estadísticamente hablando, y desde un punto de vista enteramente publicitario: un cantante soltero vende mucho mejor que uno comprometido. Era una verdadera lástima que Yamato no hubiese entendido eso antes.
Ella se había puesto la meta de hacerlo romper con Mimi, y aún cuando la castaña soportó las fotos en el periódico, los rumores sobre su tangente infidelidad y su inusual trato con Akemi… aún después de que Mimi los vio besándose de lejos posterior a uno de sus conciertos, descubriendo así parte de lo que había llegado a ser su relación con Hoshi, lo había perdonado… y allí debió haber muerto su capricho con esa mujer, pero no lo hizo…
Para el momento que Akemi Hoshi apareció en su puerta, cargando las pruebas del cortejo fuera de control que compartieron juntos, y lanzándolo frente a los ojos de su novia… fue demasiado para ella.
"After all this time…I never thought we'd be here… Never thought we'd be here"
Yamato apretó los puños furioso, reprimiendo el deseo de golpear la pared con su puño.
¿Por qué había permitido que esa mujer lo cegara? ¿Por qué había dudado de su relación con Mimi? ¿Por qué había caído en el juego de 'probar más de una opción' cuando él ya tenía todo lo que quería?
"¡Fui tan estúpido!" soltó Yamato, sin poderse contener, golpeando la pared con su puño derecho.
Yamato aún no era capaz de explicarse a sí mismo, mucho menos a Mimi, por qué había ido con esa mujer en primer lugar, mucho menos por qué había vuelto a ella en una segunda ocasión…
"Fui tan débil… tan idiota"
Ahora Yamato Ishida no deseaba más nada en el mundo a simplemente arreglar el desastre que había causado. Sin embargo, nada que hacía parecía funcionar… y no sabía cuántas ideas nuevas le quedaban, simplemente sabía que pasara lo que pasara no se rendiría en luchar por ella.
Miyako Inoue observó el reloj de pared, frunciendo un poco el ceño. Su compañera de cuarto aún no se dignaba a salir de su habitación y eran pasadas las doce del medio día. Aquello, era uno de los malos hábitos que había adoptado Mimi Tachikawa: pasar la noche en vela y no querer levantarse de la cama después.
Miyako tenía que luchar con ella para que se levantara. Pasado un mes del rompimiento Mimi comenzó a levantarse voluntariamente para ir a clases, pero, los fines de semana la guerra era aún peor.
Durante los 3 años que habían compartido apartamento, Mimi Tachikawa se había comportado como la muchacha más feliz y activa del mundo. Siempre tenía algo que hacer, algo que comprar, un lugar por conocer o algo que cocinar. Se mantenía en constante movimiento, tanto que muchas veces lograba cansar a Miyako. Apareciendo en su cuarto a las 7 AM del domingo para convencerla de ir a trotar a la playa, o antojándose de hacer galletas a las 2 AM, o incluso organizando una fiesta de cumpleaños para el día siguiente.
Mimi Tachikawa era la persona más enérgica y alegre que Miyako Inoue jamás hubiese conocido; y desde que comenzaron a vivir juntas, volviéndose en inseparables mejores amigas, Miyako había adorado la manera de ser de su mentora.
Sin embargo, una vez que todo explotó, la rutina de Mimi dio un vuelco drástico y extremo. Siendo ahora Miyako la que tenía que luchar por levantarla de la cama y convencerla de comer algo.
Soltando un suspiro nostálgico, se preguntó en silencio hasta que nivel Yamato Ishida conocía el verdadero efecto que había producido en su ingenua amiga.
Miyako terminó de preparar los sándwich del almuerzo y se asomó por el pasillo de la cocina.
"Koushiro… ¿Serías tan amable de avisarle a Mimi que el almuerzo está listo?" preguntó al joven pelirrojo que, sentado en el sofá con su laptop sobre las piernas la ayudaba con su tarea de programación digital.
"Ah…" Koushiro dudó unos segundos antes de dejar la computadora en la mesa y levantarse "está bien" aceptó.
Tímidamente, el muchacho caminó por el pasillo, enteramente consciente de que era vigilado por Miyako, quien saldría a arrastrar a Mimi de la cama si él fallaba, como finalmente ocurría todos los días, al menos los días que él estaba allí, los cuales eran como mínimo inter-diarios gracias a su gran amistad y afinidad con Miyako.
Suspirando, Koushiro rascó la parte trasera de su nuca al alcanzar la puerta de la habitación de Mimi, donde un enorme poster de "The Notebook" adornaba la puerta fucsia.
Respirando profundamente, Koushiro tocó la puerta.
"Mimi… el almuerzo está listo" llamó en voz suave.
No hubo respuesta. Koushiro volvió a tocar la puerta, esta vez más fuerte, llamando el nombre de su amiga, sin éxito. Antes de que pudiese llamar una tercera vez la puerta, que estaba mal cerrada, se entreabrió lentamente.
Koushiro se dio la vuelta para hacer señas a Miyako quien correspondió con movimientos bruscos con la cabeza que daban a entender sin palabras 'si no entras tú, yo lo hare'. Suspirando, el muchacho empujó con timidez la puerta y se asomó con precaución.
Las cortinas de la habitación aún estaban cerradas, y no fue capaz de ver a Mimi entre las sabanas revueltas, pero el sonido melodioso de su voz le hizo saber que estaba allí en algún lugar.
"Is that the way we stand? Were you lying all the time? Was it just a game to you?…"cantaba suavemente la voz de Mimi "But I'm in so deep… You know I'm such a fool for you! You got me wrapped around your finger… ah, ha, ha… Do you have to let it linger? Do you have to? Do you have to? Do you have to let it linger?…"
Koushiro giró levemente los ojos, al reconocer que cantaba nuevamente esa canción, la canción con la que llevaba meses torturándose; pero sin poder evitar sonreír por lo agradable que era volver a oírla cantar después de tanto tiempo, aún si era una canción triste y deprimente. Empujó un poco más la puerta y la localizó en la esquina derecha de la cama, acostaba boca abajo y con su cabeza colgando en el aire, fuera de la cama, haciendo que sus caireles marrones cubrieran el suelo e imposibilitando ver su rostro.
"Oh, I thought the world of you… I thought nothing could go wrong, but I was wrong. I was wrong…" continuaba cantando la joven Tachikawa, Koushiro se dio cuenta que el iPod estaba en el suelo junto a la cabeza de su amiga, y el cable atravesado por su nuca le dijo que los audífonos estaban en los oídos de ella "If you, if you could get by, trying not to lie… things wouldn't be so confused and I wouldn't feel so used… but you always really knew, I just wanna be with you… and I'm in so deep!"
Koushiro tocó nuevamente la puerta y llamó su nombre, aún incauta a su presencia, Mimi giró sobre si misma quedando boca arriba, al comenzar la siguiente estrofa abrió los ojos y notó finalmente la presencia de su amigo.
"¡Oh!" exclamó sentándose en seguida "Buenos días, Koushiro" le saludo mientras retiraba los audífonos de sus oídos.
"Buenas tardes, Mimi" le saludo el joven con una sonrisa.
"Miyako y tu están haciendo su tarea juntos otra vez, supongo" comentó la muchacha poniéndose de pie y arreglando distraídamente sus caireles en una coleta de caballo.
"Sí, Ken ya está diciendo que paso más tiempo con su novia que él" le comentó en broma Koushiro, Mimi le envió una sonrisa educada.
"Si no estuvieran tan enamorados yo también creería que podrías robársela. Tú y Miyako se llevan increíblemente bien" comentó la castaña.
"Casi tanto como tú y ella" comentó Koushiro enviándole una sonrisa.
Antes de que pudieran seguir conversando, la voz de Miyako resonó tras ambos.
"Te envié a que la trajeras a almorzar, Koushiro, no a que le hicieras platica en el cuarto" regañó Miyako. Ambos muchachos giraron los ojos y salieron a la sala.
"Estoy aquí, estoy aquí" anunció Mimi tomando el plato. Agradecía infinitamente que su amiga estuviese tan pendiente de ella, sino fuera por Miyako pasaría días enteros sin comer nada. Simplemente ya no lo recordaba.
De manera distraída, Mimi tomó el emparedado y lo mordió mientras observaba en silencio a Miyako y Koushiro hablar sobre como el premio nobel en física había sido ganado por los profesores que realizaron experimentos con el material de grafeno bidimensional, ilustrando nuevamente como la tecnología se apoderaba del campo de la física y recordando que el año anterior el nobel había ido a los trabajos con fibra óptica y fotografía digital…
Mimi se aisló, observándolos hablar, y fijando sus ojos chocolate en Koushiro… por mucho que lo viera casi todos los días, aún se sentía un poco sobrecogida en su presencia. Recordando que aquel muchacho era, probablemente, de todos sus amigos el que había tenido que presenciar la peor parte de su crisis emocional. Había hecho un esfuerzo enorme para llorar lo menos posible enfrente de sus amigos, para que no la consideraran más débil de lo que ya de por sí creían que era, sin embargo, aqueda noche ninguna mascara habría servido para ocultar cuan rota estaba por dentro…
+*+ 2 Meses y Medio antes +*+
Mimi Tachikawa dio un paso al frente y uno hacia atrás, apretando nerviosamente la carpeta dentro de sus manos. Ni una vez en toda su existencia, se había sentido más vulnerable y pequeña a como se sentía en esos instantes.
Los ojos le ardían, producto del intenso llanto que se había apoderado de ella por más de dos horas. Su ropa, usualmente perfecta e impecable, estaba arrugada por la mala posición que tomó al quedarse inmóvil en el suelo. Todo su rostro estaba rojo e hinchado por el llanto y el modo frenético en el que lo había frotado con sus manos para intentar detener la salida de las lágrimas.
Sin embargo, nada de esto era lo que la hacía sentir más pequeña que un insecto…
Observó la carpeta en sus manos y tuvo que contenerse para no estallar en frenético llanto nuevamente. Esa carpeta era lo que la hacía sentir como el ser más insignificante del planeta.
Su cerebro seguía negándose a procesar con exactitud lo que estaba sucediendo, y su corazón se negaba a aceptar que su amado Yamato pudiera haber estado mintiéndole todo este tiempo.
Mimi negó con la cabeza y giró sobre sus talones para irse.
'Yamato no haría esto, no me haría esto, nunca, no…. Tiene que ser mentira, tiene que ser mentira. Esa mujer sólo trata de separarnos' se dijo mentalmente.
Dio un paso a la calle y se detuvo nuevamente.
"When my love for you was blind… But I couldn't make you see it, couldn't make you see it…"
Antes de poder dar un segundo paso, sus piernas dejaron de responderle.
'Si es mentira… ¿Por qué me da miedo comprobarlo?' se preguntó, bajó nuevamente la mirada a la carpeta que había lanzado Akemi Hoshi a sus pies.
Había sido demasiado cobarde para abrirla y revisar su contenido. Si honestamente creyera que Yamato era inocente… ¿Por qué le aterraba revisar las pruebas?
Giró sobre sus talones y volvió su vista a la puerta de la entrada al edificio. Su mirada vagó hasta el rotulo con el nombre que buscaba 'Izumi, K.' y soltó un suspiro. Levantó lentamente su mano y la llevó al botón del timbre, sólo para volver a retroceder acobardada.
Tal vez podía ignorarlo. Tal vez podía echar el completo contenido de esa carpeta en el cesto de la basura y olvidarse para siempre que Akemi Hoshi había ido a visitarla.
Actualmente su vida era perfecta, compartía apartamento con su mejor amiga, su novio era guapo y atento, estaba idiotamente enamorada, con mejores amigos a lo que cualquiera podría si quiera soñar, enteramente contenta con sus estudios y el rumbo de su futuro… era feliz… ¿Por qué arruinar eso? Su vida era feliz y tranquila, como siempre la había planificado. Quizás, si simplemente ignoraba esto lo suficiente Yamato se cansaría y volvería a ella, quizás… todo podía resolverse por sí sólo.
'Hay muchas mujeres que viven ignorando esto. Lo saben y lo ignoran. Un punto ciego… ¡negación!… tal vez yo…' Mimi suspiró cerrando sus ojos.
Volvió a llevar su mano al botón del timbre.
Era demasiado tarde para ignorarlo, seguir ciega y en negación. Ya lo sabía, no había marcha atrás, por mucho que quisiera borrarlo de su macabra memoria. Ya nada volvería a ser a como lo fue meras horas antes. Quisiera o no aceptarlo, su vida había cambiado para siempre.
"I would fall asleep only in hopes of dreaming… That everything would be like it was before"
Mimi presionó el botón del timbre y esperó unos segundos.
"Residencia Izumi… ¿En qué puedo servirle?" contestó educadamente la voz calmada de Koushiro, a través del intercomunicador.
"Koushiro… es Mimi" susurró la muchacha apretando la carpeta en sus manos y hablando al intercomunicador "yo… ahm… necesito tu ayuda" confesó finalmente.
Hubo unos segundos de silencio, que delataron que su amigo estaba algo confundido por su solicitud
"Por supuesto. Adelante" contestó abriéndole en seguida.
Mimi esperó, mientras la puerta magnética se abría dejándole entrar. La castaña traspasó el lobby caminando rápidamente, como si temiese arrepentirse y partir carrera a la dirección contraria.
Necesitaba comprobar que todo aquello era verdad. Sentía que, de algún modo, el tener pruebas sobre la veracidad del evento, la ayudarían a asimilar que era real.
Mimi presionó el botón del ascensor, entró en el y se quedó muy quieta mientras éste la llevaba al piso 5, donde encontraría el apartamento de su amigo.
Akemi Hoshi había mencionado pruebas digitales, cuya veracidad podría ser comprobada. Mimi necesitaba estar segura, sin dejar ninguna duda al respecto, o preguntas en su cabeza sobre si lo que le decían era cierto o no. A pesar de estar tentada a esperar por Miyako para que la ayudase, sentía que el carácter volátil y agresivo de Miyako la alteraría más de lo que ya estaba actualmente.
Mimi necesitaba calmarse y que alguien enteramente racional le explicase lo que contenían esos archivos.
Koushiro Izumi era la obvia opción. No sólo sería el único enteramente capaz de no dejarle dudas sobre la veracidad de la información; tal vez la situación no fuera tan mala, Miyako podría exagerar, Koushiro sería ecuánime. Sino que, también, su forma de ser, su carácter calmado, serio, prudente y sensato, le ayudarían a ver la situación de un modo menos intenso al que ella estaba sintiendo.
Mimi soltó un suspiro, preguntándose qué tan malo sería el contenido de la carpeta que poseía en sus manos… y si habría algo en el mundo que pudiese salvar su relación con Yamato Ishida.
"But nights like this it seems are slowly fleeting… They disappear as reality is crashing to the floor"
Las puertas del ascensor se abrieron, y Mimi se sorprendió de encontrar a Koushiro esperándola del otro lado, en lugar de esperarla en su apartamento como ella había supuesto.
"Sonabas algo contrariada… ¿Te encuentras bien?" preguntó el muchacho apenas sus ojos negros se fijaron en ella, la examino más a fondo y alzó las cejas sorprendido "¿estabas llorando? Mimi… ¿Qué ocurre?" preguntó alargando su mano para ayudarla a salir del ascensor, al ver que la muchacha se había quedado demasiado inmóvil para hacerlo por sí misma.
Mimi tomó aire, aceptando su ayuda y saliendo al pasillo; fijó sus ojos en Koushiro y dejó escapar dos lágrimas que rodaron por su blanca piel.
"Lamento venir, sin llamar, a molestarte… Sólo… necesito tu ayuda, Koushiro…" exclamó frotando sus ojos para secar sus lagrimas.
"Por supuesto, no te disculpes… ¿Qué ocurre?" preguntó mientras la guiaba hacia su apartamento.
Mimi abrió y cerró su boca varias veces, sin encontrar modo de articular la frase 'Yamato está siéndome infiel' en ningún momento.
Caminaron por el pasillo en silencio hasta que llegaron a la puerta del muchacho, quien abrió la puerta para ella invitándola a pasar. Mimi cruzó el umbral, notando como el apartamento de su amigo seguía exactamente igual: increíblemente ordenado, poco decorado, con muchos artículos electrónicos y muy iluminado con paneles de luz inteligente que se auto-programaban, los cuales él mismo había instalado.
Mimi caminó hasta el pasillo, y esperó mientras él cerró la puerta para dirigirse a ella.
"¿Qué ocurre?" repitió él, mirándola a los ojos.
"After all this time… I never thought we'd be here, never thought we'd be here"
Mimi articuló nuevamente con sus labios sin soltar ninguna palabra. Suspirando extendió la carpeta a las manos de Koushiro. El muchacho la tomó confundido y la dejó sobre su escritorio, ofreciéndole una silla, que Mimi declinó negando rápidamente con la cabeza y comenzó a caminar por la habitación en silencio.
Koushiro frunció el ceño, siguiéndola con la mirada, pero entendiendo que no debía preguntar más, se sentó en la silla de su escritorio y se dispuso a abrir la carpeta, revisando su contenido.
Su ceño se frunció al segundo que sus ojos negros se fijaron en la primera foto, donde Yamato Ishida y una guapa muchacha de cabello negro-azulado, se abrazaban con ella sentada en sus piernas. El ceño del pelirrojo se intensificó más cuando los vio besándose en la siguiente fotografía. Alzó rápidamente la mirada a su amiga, quien se había detenido, devolviéndole la vista tímidamente.
"Esto… ¿De dónde lo sacaste?" preguntó Koushiro escogiendo con cuidado sus palabras y esperando que le dijera que eran escenas del nuevo video musical de los Teenage Wolfs.
Mimi dudó, entornando sus ojos chocolate, ante la mirada profunda de Koushiro.
"La… ella… la…" Mimi suspiró preguntándose cuál sería la mejor palabra para describirla "¡No lo sé! ¿Amante? ¿La otra? ¡Esa! Las trajo a mi apartamento"
Koushiro la miró con una expresión confundida dibujada en todo su rostro, sus ojos vagaron nuevamente hasta las fotos y apretó los puños levantándose en seguida.
"¡¿YAMATO HA ESTADO ENGAÑANDOTE?" exclamó, incrédulo y alterado, blandiendo las fotos en sus manos "¿YAMATO TE HA ESTADO SIENDO INFIEL? ¿A TI? ¡A TI! ¿ESTA DEMENTE? ¿QUÉ TIPO DE GENTE TE ES INFIEL A TI? ¡A TI!"
Mimi se sorprendió, dando un paso atrás, sin ser capaz de recordar si había visto jamás gritar a Koushiro antes. Esperaría gritos de Miyako, de Taichi… pero no de Koushiro. La castaña asintió lentamente, aguantando las lágrimas.
"Ha estado engañándome por meses…" confesó Mimi en un susurro apagado.
Se escuchó un crujido proveniente del cartón de la carpeta, y las fotos en las manos del joven, cuando este apretó más los puños, mientras la miraba haciendo un esfuerzo para no continuar gritando.
"Él… ha estado mintiendo por meses… Lo sé, Koushiro, algo aquí adentro me lo dice" Mimi apretó el material de su abrigo a su pecho con el puño "pero… no había querido verlo, no había querido aceptarlo… ¡No había querido enfrentarme a eso! Hice todo lo que pude por ignorarlo… pero ya no puedo ¡Ya no puedo seguir ignorando la realidad! ¡Traté de no verlo! ¡No quería aceptarlo!" exclamó Mimi dando una patada en el piso con su tacón y sintiendo como las lágrimas se derramaban sin el menor decoro por todo su rostro.
Mimi giró el rostro a su izquierda, escondiéndolo con sus caireles marrones, para no darle la cara a Koushiro, sintiéndose avergonzada de tener que explotar con él, y sorprendiéndose de la sinceridad de sus palabras. Esa era la verdad.
Sus instintos se lo habían gritado desde que conoció a Akemi Hoshi, casi cuatro meses atrás, que aquella mujer traería problemas. La primera vez que Yamato salió a contestar el teléfono en otro cuarto cuando ella llamó, Mimi ya sabía que algo estaba ocurriendo. Cuando Yamato empezó a 'trabajar' hasta tarde, ella debió reclamarle por la verdad… pero no lo hizo, era más seguro creer que era paranoica e ignorar la realidad.
Porque cualquier realidad que pudiese estar ocurriendo entre ellos la llevaría al predicamento que vivía actualmente y que se negaba a aceptar: dejar a Yamato Ishida. Eso era algo que no podía hacer, su amor por él era demasiado grande, más que el que sentía por sí misma, siendo una parte tan grande de quien era que le hacía creer que moriría si le era arrebatado.
"When my love for you was blind… but I couldn't make you see it,
couldn't make you see it…That I loved you more than you'll ever know…
and a part of me died when I let you go"…
Koushiro seguía sin decir nada, únicamente de pie frente a ella, estrujando las fotos en sus manos y mirándola con una mezcla de incredulidad, tristeza e indignación.
"No lo entiendo… sólo… sólo… ¡No lo entiendo!" exclamó Mimi, pensando en voz alta, antes de saber lo que estaba diciendo, y sintiendo como sus rodillas le fallaban nuevamente, se dejó caer arrodillada en el suelo "¡No logro comprenderlo, Koushiro! ¡No lo entiendo! ¿Por qué hizo esto? ¿Por qué me lastima de esta manera?… ¿Acaso fui una mala novia?"
"Claro que no…" se apresuró a decir su amigo.
"Entonces… ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué fue lo que hice mal? ¿Qué hice que fue tan terrible como para merecerme esto?"
"No hiciste nada… ¡es un imbécil!" exclamó Koushiro, suspirando, y arrodillándose frente a ella.
Mimi apoyó las manos en la alfombra, cerrándolas en dos fuertes puños y arqueando su cabeza hacia el suelo, para no darle la cara y asumiendo una posición aún más vulnerable.
"No lo entiendo… ¡No lo entiendo!" exclamó Mimi, ahogando los sollozos que amenazaban por salir de sus labios, pero sin ser capaz de reprimir ni una sola de sus lágrimas.
Apretó los puños con fuerza, clavando las uñas en la piel de sus palmas, soltando en voz alta los pensamientos que la habían estado carcomiendo por horas.
"Si ya no me querías, Yama… ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué me engañaste y dejaste que me enterara así?" alzó sus ojos chocolate, bañados en lágrimas hacia los negros de Koushiro "si ya no era feliz conmigo… ¿Por qué no sólo me lo dijo? ¿Por qué tuvo que dejar que me enterara por boca de su… amante? ¿Acaso ni si quiera valía lo suficiente para él como para que tuviera el valor de mostrarme respeto y decírmelo a la cara?"
Koushiro la observó en silencio sin saber que decir.
"¡Eso es lo que duele más sabes!… Ni si quiera le importó lo suficiente para ahorrarme el dolor de enterarme de esta manera… ¡La mentira! ¡La mentira es la peor parte! ¡Me dejó vivir engañada todos estos meses! ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo podía llegar, después de estar con ella, y besarme como si nada? ¿Cómo tenía los pantalones de jurarme que me amaba todas las noches? ¿Cómo? ¿Cómo?" exclamó con fuerza, aún cuando su voz no paraba de temblar.
Koushiro entornó los ojos, aún sin palabras.
"¡Yo lo amo, Koushiro! ¡Lo amo, con todo lo que soy capaz de amarlo!… ¿Acaso… me amó en absoluto?" soltó finalmente la pregunta que tenía tatuada en medio del pecho.
Aquello eran las principales dudas dentro de su cabeza. Podría jurar frente a un sacerdote que Yamato Ishida jamás encontraría a alguien que lo amase más de lo que ella lo hacía, con cada poro de su ser, sin ningún tipo de reservas o límite, entregándole su corazón, de un modo tan ciego y absoluto, que gracias a eso ahora estaba tan destruida como era humanamente posible estar para un corazón que sigue latiendo. Era netamente imposible que alguien pudiese amarlo más.
Koushiro dudó unos segundos, para luego soltar suavemente.
"Estoy seguro de que sí te amaba" le aseguró.
Mimi soltó una risa apagada, y froto sus ojos, en vano pues las lágrimas volvieron a cubrirlos.
"¿Cómo es posible destruir algo que amas? Si me amaba… ¿Cómo pudo destruir lo que teníamos de este modo? ¿Cómo fue capaz de destruirme a mí de este modo?" preguntó Mimi mirándolo. Koushiro se mantuvo en silencio sin saber que decir.
"After all this, why?…Would you ever wanna leave it?"
Maybe you could not believe it…That my love for you is blind…
but I couldn't make you see it, couldn't make you see it…"
"¿Acaso no supe hacerle ver mis sentimientos? ¿Acaso no lo demostré lo suficiente? ¿Por qué yo no fui suficiente para él?" culminó con la misma frase que Akemi Hoshi había usado para herirla, y que se había quedado grabada en sus oídos "¿Es acaso… qué simplemente no basto?"
Koushiro la haló por el brazo y la abrazo fuertemente, rodeándola por completo con los sus brazos. Mimi hundió el rostro en su pecho, secando sus lágrimas, mientras el muchacho le acariciaba los caireles en su espalda.
"Por supuesto que bastas. No sólo eres suficiente, eres más que eso. Eres una novia excelente, lo he visto con mis propios ojos, y como persona… Mimi Tachikawa eres lo que todo chico podría soñar encontrar y aún más que eso. Yamato jamás va a encontrar a alguien mejor que tú, te aseguró que se va a arrepentir el resto de su vida de haber sido lo suficientemente idiota como para dejarte ir" dijo Koushiro mirándola.
Mimi soltó un sollozo, y lo abrazó dándole las gracias sin palabras.
La castaña no estuvo segura de cuánto tiempo se mantuvo así en el suelo, escondiendo el rostro en el pecho de Koushiro, y con los brazos del muchacho rodeándola, consolando su dolor en silencio, cuando su celular sonó, dentro de su abrigo, ocasionando que tuvieran que moverse.
"Yamato…" soltó ella mirando a su amigo, notando el cambio brusco en las facciones de Koushiro a la mención del nombre.
"No tienes que verlo si no lo deseas" le aseguró, dándole a entender que la apoyaba.
"Tengo que verlo… pero necesito que tú me asegures que no cometeré un error esta noche"
Koushiro escuchó en silencio como ella le explicaba el contenido de la memoria digital, y que necesitaba saber si todo lo contenido ahí era fidedigno y no había sido modificado por maldad de su usuaria.
"Necesito enfrentarme a él con las pruebas en la mano, para que no vuelva a envolverme en sus palabras como lo hizo la última vez…" soltó la castaña en un susurro, apagando su celular.
Koushiro asintió en silencio, yendo hacia la computadora con la memoria digital. Sin comentar nada al respecto, se concentró en revisar la información.
Mimi esperó pacientemente, sentada en el sofá y abrazando sus rodillas en silencio. Su mirada oscilaba entre la espalda de Koushiro y la libreta donde el joven anotaba sus descubrimientos.
Sólo tomo 40 minutos revisar la información para el Dios de las computadoras. Al culminar, Koushiro suspiró resignado y se dio la vuelta hacia ella.
"¿Qué tanto quieres saber?" inquirió con cautela.
Mimi dudó… ¿Qué tanto había por decir?
"¿La información es veraz o fue manipulada?" preguntó Mimi.
"Es real" asintió Koushiro
Mimi asintió, mordiendo su labio inferior.
"Es…¿Qué tan malo es?…" preguntó Mimi. Koushiro le envió una mirada condescendiente.
"Es malo… pero si lo que más quieres es que Yamato deje de mentirte, tal vez deberías intentar hacer que él mismo te lo diga" aconsejó Koushiro.
Mimi suspiró y asintió dándole la razón, se puso de pie.
"Te acompaño" soltó en seguida el muchacho tomando sus llaves.
"No. Necesito enfrentar esto sola" respondió Mimi.
Koushiro la miró dudoso, pero asintió entendiéndola.
Mimi se puso de pie y caminó hasta la puerta, siendo seguida de cerca por su amigo.
"Muchas gracias" le dijo antes de salir.
Koushiro negó con la cabeza.
"Lamento no poder ser de mayor ayuda" confesó.
"Ayudaste más de lo que crees. Me calmaste, y me ayudaste a comprobar la verdad… prefiero sentir que tú quitaste la venda de mis ojos a pensar que fue esa…" le dijo Mimi.
Koushiro suspiró y asintió mirándola.
"No dudes en buscarme, a cualquier momento u hora. Estaré ahí sin importar nada. Lo prometo" le aseguró el muchacho mirándola con convicción.
Mimi le envió una pequeña sonrisa, que le costó mucho sacar.
"Gracias. Lo recordaré. Nos vemos" se despidió, saliendo y partiendo por el pasillo sin mirar atrás.
Era momento de hacer lo que había estado postergando: hablar con Yamato Ishida, esta vez sin vendas, engaños o excusas; simplemente con la verdad.
Calladamente, se preguntó cuánto sería capaz de controlar su amor por él para concentrarse más en la horrible situación que en ello. Odiaba saber que la peor parte del amor es que no puedes controlar cuando aparece o cuando se va. Lo que sentía por Yamato Ishida no poseía un botón de apagado, no poseía un sistema de control o si quiera un receso para dejarle ordenar sus pensamientos.
¿Cuánto cambiaria su actitud y sus preguntas cuando fuera Yamato y no Koushiro quien le devolviese la mirada?…
Tomó aire llenando sus pulmones profundamente con el frío, al entrar en el ascensor. Sintiéndose ansiosa, ni si quiera había terminado con él y ya sentía que una parte de ella se había muerto en su interior. Y tal vez, así era, de alguna manera Yamato Ishida había robado, no sólo su corazón, sino su capacidad para creer…
"I loved you more than you'll ever know…and a part of me died when I let you go…
And I love you more than you'll ever know… and a part of me died when I let you go…"
+*+* Presente +*+*
Mimi alzó la mirada nuevamente a Koushiro, quien la miraba insistentemente.
"¿Si?" inquirió confundida.
"¿No quieres ir al cine con nosotros?" preguntó el muchacho enviándole una sonrisa.
Mimi le devolvió una tímida sonrisa y asintió con la cabeza. Después de lo que había ocurrido entre ellos estaba muy agradecida, a él no podría decirle que no. No sólo la había consolado, sino que estaba 100% segura de que jamás había revelado a nadie su temporal ataque de pánico frente a él.
Era un muy buen y comprensivo amigo… lo cual significaba que no podría pasar su tarde viendo viejas fotografías y correos electrónicos sino que tendría que ir al cine con ellos. Imaginó que todo aquello era plan de Miyako por sacarla de la cama y, nuevamente, no pudo evitar sentirse agradecida por los amigos que tenía, los cuales se habían convertido en el pico más luminoso de su vida.
Puntos Ciegos
Física o bilógicamente hablando, un punto ciego es un margen de campo visual que escapa a nuestros ojos, haciendo que dejemos de fijarnos en cosas que bien podrían estar debajo de nuestras narices.
La naturaleza coloca estos puntos ciegos, a los lados de la cabeza, ya que los seres humanos tenemos la capacidad de mover nuestro cuello para chequear que hay en ellos
Pero, para eso es necesario voltear y buscar con determinación qué contienen exactamente estos puntos ciegos.
Es gracioso lo que ocurre cuando nos damos cuenta de que existen puntos ciegos en nuestra mente, en nuestros recuerdos e, incluso, en nuestra vida cotidiana
Olvidamos comprar la leche, o que prometimos bañar al perro, o sacar la basura. Olvidos temporales que se esconden en los lugares 'ciegos' u oscuros de nuestra mente y escapan nuestros pensamientos
Sin embargo, al hablar de reprimir un recuerdo o 'dejar de ver' una situación, el asunto cambia un poco, convirtiéndose en: ignorar la realidad…
Siempre he creído que todo existe por una razón… ¿y si esos puntos ciegos están destinados a estar ahí?
¿Qué pasaría si tienen una razón de ser?
¿Qué pasaría si la misión de esos puntos ciegos en nuestra mente sea protegernos de cosas que no deberíamos ver? De cosas que deberíamos ignorar para ser felices…
¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a ver… si lo que vamos a ver nos va a causarnos daño?
¿Qué es mejor?
¿Vivir en una mentira, de felices puntos ciegos e ignorancia?
O
¿Vivir en la cruel realidad sin vendas y nada que nos proteja?
Nota de la Autora
¡Uff, quedó un poco largo! Pero necesitaba contarles algunas cosas, los he estado como manteniendo en la oscuridad, y preferí eso antes de ponerles más drama, eso fue diferido al próximo capítulo xDDD ¿Qué pensaron de la trama? ¿Qué pensaron de lo que he revelado? ¿Qué creen que pasara? ¿Algún consejo para la confundida escritora? xDDD
Agradecimientos en este capitulo
A FernandoBlack quien se caló completicos mis discursos sobre puntos ciegos (que tenia tantos xD) hasta que finalmente me decidí a que escribir. Sorry por mover tu parte al próximo capítulo.
ASuzu-chan quien estuvo perdida de el capítulo anterior (poor Suzu-chan T.T) pero a quien le debo parte del storyline con Koushiro, en su primer RR me menciono su nombre y la musa formo parte de este cap en mi cabeza por si sola xDDD, así que gracias!
A las niñas lindas que enviaron RR, en orden de envió: The Chronicles of Cissy Black, DarkyStar, Sakura Tachikawa (Ale-chan!), Mareridt, Eri, DarlingCinderella, Mavi-neko, Bloody-Rose-SaYo-Yuuki, Redii, bela de slytherin, Shirls, KaoruxKenshin, Meems-ishikawa, PrincessLunaMadelaineJulia (Danny-chan ¿?), Grez, Roww de los tulipanes, MimatoRulez.Gracias por sus lindas palabras me inspiraron mucho y me impulsaron a subir el capítulo mucho más rápido, aunque hubieron unos cuantos que me halagaron de más, muchachos van a hacer que me la crea y luego ¿Quién me baja de mi nube? xDDD igualmente el motivo de publicar aquí es que a la gente le guste tu trabajo, que uno hace con mucho cariño para ustedes y es genial cuando tus lectores se toman el tiempo de dejarte RR's substanciosos y con consejos, opiniones y hasta criticas ¡ME ENCANTA!¡Muchas gracias por sus palabras, no duden en enviar más!
A chonguitaaa , GreenIllusions , Nexzapor haberme agregado a su lista de Fav/Alert, y a las que dejaron RR y ya les agradecí arriba, pero también hicieron esto ¡gracias otra vez!
Finalmente, a los lectores silenciosos, que aparentemente son bastantes xD gracias por hacer que esta historia ya vaya por los más de 600 hits, That is so cool para apenas un segundo capítulo! U guys rock! Aunque repito, no estaría de mal que dieran una señita de vez en cuando. Pero ni modo xDDDD
Nota musical para DarkyStar: Ok, lo que me pusiste de Snow Patrol, no podía ignorarlo ¡YO TAMBIEN LOS AMO CON ENORME DEVOCION! XD y lo que colocaste… wow, no pensé que nadie más que Fernando y yo captaríamos tremenda ironía con las canciones que colocamos. Para responder a lo que dijiste sí, para mi Chasing Cars es amor idealista en su máxima expresión, siento que por eso dice cosas como "If I just lay here, Would you lie with me and just forget the world?" que para mí, bueno, yo me imagino una pareja acostada en la hierba y observando las estrellas y eso me da el siguiente simbolismo: la tierra donde están acostados simboliza la realidad de las relaciones (dura, fría… sucia?) y a eso le están dando la espalda, ignorándolo, mientras que ellos miran al cielo que simboliza la idealización de los sentimientos románticos, eso se ejemplifica en frases como "Show me a garden that's bursting into life" que es como decir que sólo quiero ver las cosas buenas de la vida. Así que, en resumen, para mi Chasing cars es amor idealista de esos que te cuentan cuando eres un niño amor de cuentos de hadas (tal vez por eso el titulo infantil de la canción ¿o no? ;) evocando tiempos inocentes de nuestra niñez). Así que tienes toda la razón, el contraste de su primer beso con esta canción, para luego su realidad actual con una canción tan cruda como Run es bastante fuerte, ¡QUE BUENO QUE HAYAS CAPTADO MI PEQUEÑO CHISTE MUSICAL! XDDD Honestamente ni en millón de años pensé que alguien más lo haría xD oh, un tip: vienen muchas canciones de Snow Patrol en el futuro de este FF, por algo la declare como SU BANDA XDDD…
Ok ya acabo la sección musical, sorry a todos ¡I'M A ROCKER GEEK TOO!
¡Saludos a todos! No se olviden de dejarme su opinión. El próximo capítulo ya está en proceso, igual se aceptan sugerencias.
Nos leemos pronto ;)
Isabel Black
