¡AJÁ! Así que aún tengo lectores. Que maravilla. Muchas gracias por sus bellos mensajes chicos y chicas ¡SON LOS MEJORES!

Este capítulo habla sobre dilemas y dejé un dilema por fuera para el próximo capitulo así que quizás revivamos este tema pronto xDDD espero les guste ;). Para seguir con mi Soundtrack de rock alternativo, las canciones que coloque son: In My Place – Coldplay y Crack the shutters – Snow Patrol. Dos bellas y perfectas bandas del Reino Unido para dos escenas dicotómicas xDDD Háganme un favor a mí y a ustedes: OIGANLAS =D! Gracias y lean…


Dicotomía Recurrente

Mimi Tachikawa jugó ausentemente con la correa de su cartera, mientras sus ojos bailaban sin rumbo específico por la sala, sus pensamientos se movían a mil por hora en un lugar diferente al que compartía en aquel momento, y en nada relacionado con las personas que la acompañaban.

Miyako y Ken escuchaban atentamente la explicación de Koushiro, sobre por qué habían desaparecido del cine, intentando justificar a Yamato en el camino, sin el menor éxito, pues Miyako estaba indignada a más no poder.

Mimi se separó de sus amigos, dejando su cartera en el mueble de la sala y salió a la terraza, cerrando la puerta de cristal tras ella. Instintivamente, sus ojos se cerraron para recibir la caricia de la brisa nocturna en su rostro y su cuerpo, y trajeron consigo el susurro que había dado vueltas a su cabeza por horas.

"Es obvio que te sientes mejor cuando estas con él… por ello le debo mi gratitud"esas habían sido las palabras pronunciadas por Yamato Ishida.

La castaña ladeó el rostro adoptando una expresión de confusión. Sabía que actuaba con mayor fuerza en presencia de Koushiro, sin embargo, ¿se sentía mejor al estar con él? No estaba segura. Mordiéndose el labio, Mimi giró sobre sus talones, apoyando la espalda en la baranda del balcón y llevando sus ojos hacia el pelirrojo, quien hablaba calmadamente con una alterada Miyako.

Koushiro Izumi era una persona asombrosa. Calmado, inteligente, honorable, leal y todos los otros sinónimos que pudiesen asemejársele. Era una persona asombrosa, un excelente amigo, siempre dispuesto a ayudarla, incluso sin los juicios a sus acciones…

¿Acaso se sentía segura con él?

"In my place, in my place, were lines that I couldn't change
I was lost, oh yeah"

Una sonrisa creció en sus labios mientras su mente le daba una respuesta automática: Sí. Se sentía segura con Koushiro. Pero esa no era la palabra que había usado Yamato.

'Él dijo 'mejor'… ¿acaso me siento mejor con Koushiro?' pensó la muchacha.

Obviamente eso dependía de la definición personal que se tenía sobre esa palabra. No podía tomarla como definición de supremacía pues, ciertamente, con Koushiro no era con quien mejor se había sentido. Sin embargo, utilizándola como marco de referencia a su actual estado de frágil mentalidad… sí, probablemente 'mejor' aplicaba en esa comparación.

Mimi dejó escapar una sonrisa más grande al pensar en ese hecho, consolándose en la idea de que sí existía algo en el mundo que pudiese hacerla sentir mejor: la amistad de Koushiro Izumi.

La muchacha decidió entrar a la sala, cruzando una mirada con los presentes, y siendo inmediatamente interceptada por Miyako.

"No tenías por qué brindarle explicaciones a Ishida, Mimi. Que se vaya al demonio, no tiene ningún derecho a reaccionar como un psicópata energúmeno y mucho menos a pedir explicaciones sobre con quién andas" exclamó inmediatamente Miyako.

Mimi asintió, cerrando la puerta corrediza tras su espalda. Realmente no sentía deseos de oír la indignación de Miyako en aquel momento, por mucho que apreciara su interés.

"Lo sé. No la pidió tampoco" contestó Mimi caminando hacia su cuarto "Estoy cansada, Miya-chan, voy a dormirme temprano. Buenas noches chicos"

La castaña cruzó el umbral de la puerta, para luego devolverse asomando la cabeza entre él.

"Kou-chan" llamó Mimi con una sonrisa. Koushiro se giró hacia ella atentamente "gracias por esta tarde"

Koushiro alzó las cejas sorprendido.

"¿Gracias? Creo que Yamato arruinó bastante la tarde, Mimi" comentó Miyako quitando el cabello morado de su rostro en un gesto de fastidio.

"No me refiero a lo que ocurrió con Yama… Gracias por salir del teatro a acompañarme, gracias por hablar conmigo y entender, gracias por como reaccionaste y gracias por ayudarme a mantener la compostura, Kou-chan. Gracias por esta tarde" repitió Mimi sonriendo.

"I was lost, I was lost… Crossed lines I shouldn't have crossed
I was lost, oh yeah"

Koushiro abrió y cerró los labios varias veces, inseguro sobre que contestar. Mientras una perspicaz Miyako se giraba hacia él con interés casi tangible.

"No hay de qué" respondió el muchacho, algo intimidado bajo la mirada brillante de Miyako, y enviándole una débil sonrisa a la castaña.

"Nos vemos mañana" completó Mimi entrando a su cuarto y cerrando la puerta.

Apenas la puerta fue cerrada, se creó un incómodo silencio en la sala. Koushiro se aclaró la garganta dirigiéndose a la salida.

"Yo mejor me voy…" comenzó a decir Koushiro.

"No tan rápido, Izzy" le cortó Miyako atravesándose en su camino hacia la puerta, bloqueándole el camino.

Koushiro soltó un suspiro y le envió una sonrisa condescendiente.

"Juro que no es lo que tú y Yamato se están imaginando, Miyako. No intenté nada con ella. Lo juro. En ningún momento intente aprovecharme de la situación" explicó Koushiro inmediatamente.

"Oh, yo sé eso" se apresuró a descartar Miyako, mientras le restaba importancia con un gesto de su mano.

"Está bien… ¿entonces por qué estas mirándome así?" preguntó Koushiro alzando las cejas.

Miyako torció sus labios en una mueca de media sonrisa.

"Mimi estaba sonriendo. No sonriendo falsamente, pero de hecho sonriendo, y extrañamente en un día que se cruzó con Ishida…" explicó Miyako mientras caminaba por la sala.

Koushiro y Ken intercambiaron una mirada distraída, manteniendo el silencio en la habitación, casi pudiendo distinguir el sonido de los engranes en la mente de Miyako hacer conexiones invisibles dentro de su cabeza.

"La conozco. Con todo esto debería estar sumida ya en su mar de miseria, intentando violar mi vigilancia para ir al apartamento de Yamato, en lugar de eso, se va a dormir sin estar en lo más mínimo alterada… y te da las gracias… a ti" comentó Miyako girándose nuevamente hacia ellos, blandiendo el cabello tras su espalda y haciendo que sus ojos brillaran como luceros "Precisamente a ti…" completó señalando acusadoramente a Koushiro con el dedo índice "¿saben lo qué esto significa?" preguntó mirando a los dos muchachos.

Hubo un período de incómodo silencio en la sala. Ambos muchachos negaron con la cabeza mirándola.

"¡Significa que la razón por la cual no está inundando el apartamento con su llanto es: KOUSHIRO!" exclamó Miyako ante las miradas distraídas de sus dos acompañantes "¡KOUSHIRO!" repitió Miyako, como si fuera obvio.

Los ojos azules de Ken y los negros de Koushiro le devolvieron una idéntica mirada de incredulidad. Miyako dio una pequeña patada en el suelo, en aire frustrado.

"¡Oh, no sean tontos! Por supuesto… ¡¿Por qué otra razón Yamato Ishida perdería los estribos de esa manera? ¡Porque la conoce! ¡Porque se dio cuenta que la haces sentir mejor! ¡Porque se siente amenazado por ti, Koushiro!" exclamó Miyako.

"Creo que estas exagerando, Miyako" le dijo Ken enviándole una sonrisa.

"¡No! ¡No lo hago! ¡Koushiro! ¿Sabes lo qué esto significa, verdad?" preguntó la muchacha acercándose a su mejor amigo.

El muchacho le devolvió una mirada confusa sin contestar.

"¡Koushiro! ¡Despierta!" exclamó Miyako impaciente mientras lo zarandeaba por los hombros "¿Sabes lo qué esto significa?"

Koushiro mantuvo silencio, observando a la muchacha con ojos muy abiertos. Miyako susurró las últimas palabras:

"Significa que no le eres indiferente. Significa que finalmente tienes la oportunidad que has estado esperando por tantos años"

"Yeah, how long must she wait for him?
Yeah, how long must she pay for him?
Yeah, how long must she wait for him? Oh, for him…"

Koushiro abrió y cerró los ojos varias veces manteniendo una mirada ausente sobre Miyako.

"Todos sabemos lo que sientes por ella, Koushiro, no es un secreto… ¿No crees que ya fue suficiente? ¿No crees que ya esperaste suficiente?" inquirió Miyako mirándolo, mientras el muchacho observaba ausentemente en la dirección donde Mimi había desaparecido "¡Koushiro!" repitió Miyako zarandeándolo por los hombros.

"Shh…" soltó Koushiro urgiéndole a bajar la voz y devolviéndole la mirada "te va a oír, baja la voz, Miyako" le advirtió refiriéndose a Mimi.

Miyako giró los ojos, dando una pequeña patada en el suelo y le envió una mirada exasperada a su mejor amigo.

"Que oiga, ya va siendo hora de que sepa que hay otro hombre en el mundo a parte de Yamato Ishida. Un hombre transparente, correcto, que nunca le haría lo que hizo Yamato, y ¡Que le ha sido fiel en silencio durante años así ella no lo sepa!" exclamó Miyako, sin bajar la voz.

"¡Miyako, va a oírte!" exclamó Koushiro en tono de alarma.

"¡Niégamelo entonces, niégame que lo que digo es verdad!" le retó Miyako cruzando los brazos sobre su pecho.

Koushiro le devolvió la mirada a Miyako de manera severa, dando un paso hacia atrás, y dirigiendo sus ojos negros al pasillo por donde había desaparecido su amiga Mimi. El muchacho llevó una mano a su frente, frotando su sien derecha con los dedos.

"I was scared, I was scared, tired and underprepared
But I'll wait for you…"

"No voy a negar nada. Sería muy hipócrita si pudiese mirarte a los ojos y negarte lo que dices. Tienes razón, Miyako, pero… Ella no puede saberlo, Miyako, no empeores su situación agregándole un problema más" le urgió Koushiro bajando la voz.

"¿Cómo empeoraría eso su situación saber que tiene alguien como tú a su lado?" preguntó Miyako incrédula.

"Lo ama. A él, no a mi" contesto Koushiro soltando un suspiro sonoro "A Yamato, ella lo ama, siempre lo ha amado a él"

"¡Él no es bueno para ella!" soltó Miyako indignada en voz alta.

Ken y Koushiro hicieron gestos con los brazos al mismo tiempo para urgirle a bajar la voz.

"Shhhhh" soltaron los dos muchachos al unísono, llevándose malas miradas de la pelimorada al hacerlo.

"¡No puede pasarse toda la vida lamentándose por él, sufriendo por él, esperando por él! ¡Necesita salir adelante, Koushiro!" contestó la muchacha, mirando al pelirrojo con los ojos muy abiertos.

"¡No estoy diciendo lo contrario!" exclamó Koushiro "Mimi es increíble, y merece que la amen como tal…"

"If you go, if you go and leave me here on my own
Well I'll wait for you…"

"¿Entonces?" soltó Miyako.

"No puedo tan sólo gritarle lo que siento… ¡Saldría corriendo, Miyako! A penas está recuperándose de Yamato no puedo yo ser la causa de que vuelva a desmoronarse, sólo por pensar que su indiferencia hacia mis sentimientos van a lastimarme" explicó Koushiro, manteniendo los ojos cerrados, y dirigiéndole la mirada al culminar sus palabras.

"Pero…" comenzó a formular Miyako.

"Miyako, Koushiro tiene razón" intervino Ken dejando una mano sobre el hombro de su novia "Mimi no puede manejar esa clase de noticia ahora" le dijo el muchacho.

Miyako intercambió una mirada con ambos muchachos y soltó un suspiro.

"No es justo, harían una pareja tan linda" completó Miyako, respirando hondo.

Koushiro dejó escapar una sonrisa, y llevó su mirada, nuevamente, al pasillo donde había desaparecido Mimi.

"Quizás algún día" contestó el muchacho, con una mirada esperanzada.

"¿Qué quieres decir con eso? Ya dijiste que no confesaras" soltó Miyako dejándose caer en el sofá.

"Significa que si he esperado tanto, puedo hacerlo más… en algo tienes razón, Miyako, ella no puede ni debe sufrir por Yamato toda su vida" explicó Koushiro, dejando escapar un suspiro por sus labios.

"Yeah, how long must she wait for him?
Yeah, how long must she pay for him?
Yeah, how long must she wait for him? Oh, for him…"

Koushiro Izumi bajó rápidamente las escaleras del edificio de ladrillos, con fragmentos de la conversación que acababa de sostener girando por su mente con cíclica parsimonia. El muchacho llevó una mano a sus cabellos pelirrojos y se detuvo en la entrada del edificio, girando sobre sus talones y llevando su mirada a la ventana donde sabía que Mimi Tachikawa descansaba plácidamente.

Koushiro cerró los ojos, preguntándose nuevamente por qué su corazón se había encaprichado en enamorarse de aquella muchacha en particular. La perfecta castaña que estaba, por mucho, fuera de su liga. La respuesta llegó a su mente muy rápidamente: tenía que ser ella.

En toda su vida, no se había cruzado con una muchacha que reuniera las características de Mimi Tachikawa en un mismo cuerpo: inocencia, pureza, fragilidad, vulnerabilidad, honestidad, originalidad, intensidad de sentimientos… pero a su vez, irradiando una fuerza desconocida para defenderse, un sentido de protección amplio para quienes quiere, bendecida con abundante inteligencia emocional, divertida y apasionada, encantadora, valiente y arraigada. Aquella muchacha poseía tantas facetas como existían colores en la naturaleza, y cada una la manejaba con la misma gracia y genuinidad

Mimi Tachikawa no era nada menos que perfecta a los ojos de Koushiro Izumi, desde que eran niños, aquella castaña ingenua y torpe, se había convertido en el estándar por el cual media a todas las demás mujeres que había conocido a lo largo de su vida. Ninguna le había llegado si quiera a los talones a la castaña, aún cuando él sabía perfectamente que ella jamás lo había mirado de la misma manera.

"Todo lo que siempre quise fue que me miraras a mí, como lo miras a él…" soltó Koushiro casi como un suspiro escapado.

"Sing it… Please, please, please… Come back and sing to me, to me… Me…
Come on and sing it out now, now… Come on and sing it out to me… Me…
Come back and sing…"

Abriendo nuevamente sus ojos negros, Koushiro llevó la mirada a la ventana de Mimi.

"Nunca tuve gran cosa para ofrecerte, princesa. Él era el valiente, el decidido, el encantador, el gracioso, el líder, el guapo, todos querían ser amigos de Yamato el ídolo adolecente… todas las chicas querían estar con él, tuvo de donde escoger, y por supuesto, que te escogió a ti, princesa…" comentó el muchacho suspirando "Nunca tuve más que ofrecer… Sólo mi cerebro, y mis sentimientos… Aún no tengo nada más…"

Koushiro dejó las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, ponderando las probabilidades que tendría esta vez, empeñado en insistir en un sueño enteramente fuera de su liga.

Miyako había dicho que tenía 'una oportunidad' ahora, sin embargo, después de soñar tantos años con un imposible, aquello era difícil de creer, después de tantos años resignándose… ¿acaso realmente tendría una oportunidad? ¿Sería él lo suficientemente bueno para alguien como ella? No lo sabía.

"Sólo mi cerebro y mis sentimientos… ¿Eso bastara está vez, princesa? ¿Bastara alguna vez, para que mires hacia mí?" se preguntó el muchacho en voz alta, mientras continuaba su camino a casa.

"In my place, in my place were lines that I couldn't change
I was lost, oh yeah… oh yeah…"

Mimi cerró la puerta detrás de su espalda y corrió a la cama, dejándose caer entre sus sabanas, rodó entre ellas, quedando boca arriba, y fijó su vista en el techo de su habitación. Se sentía extrañamente relajada y tranquila, como si sus problemas emocionales hubiesen tomado un receso por vacaciones. La castaña sabía que volverían pronto, pero intentaría disfrutar el tiempo que estuviesen ausentes. Sus ojos se cerraron, y se atrevió a fantasear con su primera noche de sueño corrido en meses. Tomó el control de su equipo de sonido y lo encendió, una música suave inundó el cuarto y sus ojos se adormecieron inmediatamente, dejándola concentrarse únicamente en el sonido y unas imágenes borrosas que se adentraban en su memoria, mientras era llevada a la tierra de los sueños en brazos de Morfeo.

+*+2 años antes+*+

Los primeros rayos de sol iluminaban el tope de los arboles, apenas estaba amaneciendo aquel frío lunes de febrero, donde una traviesa brisa se colaba entre las rendijas de las ventanas para enfriar el ambiente en aquella pequeña habitación. El frío del invierno aún seguía bastante presente en el entorno, por lo cual el calentador encendido emitía un pequeño sonido apagado desde la esquina más alejada.

Yamato Ishida y Mimi Tachikawa se estremecieron un poco al sentir la fría briza que invadía intermitentemente la habitación, el rubio la haló un poco más hacia su cuerpo, fijando las manos en su cintura y protegiéndola del frío con el calor de su cuerpo, mientras la muchacha simplemente se dejó llevar sin inmutarse, y escondiendo el rostro en su cuello, donde su respiración acaricio con suavidad la piel del rubio en cada suspiro emitido por sus labios.

Un débil sonido de piano comenzó a resonar en su izquierda, inundando lentamente la habitación con el sonido de Snow Patrol, y haciendo a Yamato soltar un suspiro sonoro: su alarma, pronto sería hora de levantarse. Por primera vez en su vida, el sonido de aquella banda le causaba una sensación de incomodidad, no quería levantarse bajo ningún concepto y, ciertamente, no deseaba soltar a Mimi de su abrazo.

Mimi sintió el sonido de la música también y dejó escapar una sonrisa, respirando lentamente el cuello de su novio y causándole cosquillas al muchacho, Yamato soltó una pequeña risa, notando que estaba despierta, y se acercó girándose más hacia ella y rodeándola completamente entre sus brazos.

"You cool your bed-warm hands down on the broken radiator,
And when you lay them freezing on me, I mumble "can you wake me later?"

"Buenos días, princesa" susurró Yamato en su oído, haciendo que ella se estremeciese por el simple roce de su aliento contra su piel.

"Buenos días…" respondió la muchacha, deslizando las manos por el pecho de su novio, y buscando sus labios, para saludarlo con un dulce beso.

Yamato se inclinó hacia ella correspondiendo el beso y alargándolo más, para luego llenar sus mejillas de besos hasta su cuello de manera juguetona. Mimi soltó una risa infantil, encogiéndose entre sus brazos.

"Yama… me haces cosquillas" susurró la castaña enlazando los brazos alrededor de su cuello.

"¿Ajá?" murmuró el muchacho, sin darle importancia, y sin dejar de repartir besos por su cuello, Mimi continuó soltando pequeñas risas que se mezclaban con su respiración. El rubio subió hasta su lóbulo derecho y lo mordió levemente con sus labios mientras susurraba en su oído una pregunta "¿Quieres que me detenga?"

"I don't really want you to stop and you know it so it doesn't stop you
And run your hands from my neck to my chest"

Mimi negó rápidamente con la cabeza, rozando los labios en el cuello de su novio al hacerlo, pasó una de las manos entre el cabello rubio del muchacho, bajándola por su mejilla hasta hacerle girar el rostro hacia ella. Yamato buscó sus labios y los unió con los suyos, besándola con suavidad, y usando sus brazos para acercar más el cuerpo de Mimi al suyo.

Aquel lunes sería especialmente odiado por ambos muchachos. Ninguno de los dos queriendo que aquel momento se escapase entre sus dedos, después de compartir el más maravilloso fin de semana a lo largo de su noviazgo, al cual le faltaron horas para disfrutar la eterna felicidad.

Yamato giró en la cama hasta quedar sobre ella, rodeándola con sus brazos y besando sus labios con intensidad creciente. Las manos del rubio recorrieron su cintura, marcando la piel blanca de la joven con sus dedos, llevó una de las manos al rostro de su novia acercándola por la nuca para hacer su beso aún más intenso, recorriendo toda su boca con movimientos circulares de su lengua. Mimi correspondió el beso por varios minutos, para luego separarse girando el rostro hacia su izquierda.

"Tenemos clases" susurró la castaña en su oído.

"Crack the shutters open wide, I wanna bathe you in the light of day and just watch you as the rays tangle up around your face and body
I could sit for hours finding new ways to be awed each minute, cuz' the daylight seems to want you just as much as I want you"

"¿Uhm?" murmuró Yamato, llenando su cuello de besos y fingiendo no haberla oído.

"Tenemos clases" repitió Mimi con un hilo de voz, intentando repetirse eso suficientes veces para no olvidarlo por sus besos.

"¿Aja?" murmuró Yamato sin darle importancia, y rozando los labios en el cuello de la castaña.

"Aja…" contestó Mimi suspirando y mordiendo su labio inferior, ya apunto de olvidar sus clases "tenemos… ah… ah… ¿Qué clase tenemos a primera hora, Yama?"

"No lo sé…" contestó el muchacho, sin dejar de besar su cuello, subió por su mejilla, hasta sus labios, rozándole los ojos castaños de Mimi con los mechones rubios que se colaban por la frente del muchacho "No lo recuerdo… ¿Tú sí?" preguntó.

Mimi unió la línea de su mirada con la de él, quedando temporalmente hipnotizada por el brillo misterioso de sus ojos azules fijos sobre los de ella.

"¿Uhm?" repitió Mimi, dándose cuenta de que su novio esperaba una respuesta.

Yamato soltó una pequeña risa, dejando caer el rostro entre el cuello de su novia y la blanca almohada de plumas.

"Tú no recuerdas nada tampoco" aseguró el muchacho, dejando la nariz contra el cabello color caramelo de Mimi, quedando atraído al olor de lavanda en su champú, como si fuese una droga irresistible.

"It's been minutes, it's been days, it's been all I will remember
Happy lost in your hair and the cold side of the pillow"

Mimi dejó escapar una risa infantil de sus labios, soltándola justo en el oído de Yamato, y arrancándole otra sonrisa a su novio.

"Me encanta cuando haces eso" comentó el muchacho, aun escondido en su cuello y drogado por el olor de su cabello.

"¿Hacer qué?" preguntó la muchacha, aferrándose a él en un fuerte abrazo.

"Reírte así, en mi oído. Es muy adorable" comentó Yamato, enderezándose un poco para mirar los ojos de su novia "tú eres muy adorable"

Mimi ladeó el rostro, mirándolo con dulzura y le envió una sonrisa, arrugando un poco su nariz al hacerlo.

"Eso es adorable también" completó Yamato, dando un beso en su nariz.

Mimi se rió nuevamente, dándole un beso corto en los labios.

"Yama, eres mi novio… se podría decir que es tu obligación decir eso" comentó Mimi enviándole una sonrisa.

"¿Aja?" exclamó Yamato, dándole otro beso en los labios "cuénteme, princesa, qué otras obligaciones he contraído" articuló en tono aristocrático.

Mimi infló las mejillas en aire infantil y giró los ojos, por su tono de voz.

"Te burlas de mi" concluyó la muchacha.

"No, claro que no me burlo de ti" respondió Yamato, dándole un beso en cada una de sus mejillas.

"Sí, lo haces"

"No lo hago"

"Sí, sí lo haces"

"No, no lo hago"

"¡Claro que sí!"

"¡Claro que no!"

"¡Que sí!"

"¡Que no! A ver… dime ¿Por qué me burlaría de la mejor cosa que me ha pasado JAMÁS en un lunes?" preguntó Yamato, apoyando su frente contra la de la muchacha y enviándole una fija mirada con sus ojos zafiro.

Mimi abrió y cerró la boca varias veces intentando articular una respuesta, temporalmente perdida en la mirada profunda e hipnotizarte que caracterizaba a Yamato Ishida, pero que era diez mil veces más irresistible cuando la miraba a ella. Rindiéndose, la muchacha resopló y le cubrió los ojos a su novio con una mano, mientras se reía.

"¡Si me miras de esa manera se me olvida hasta mi nombre!" exclamó la muchacha, intentando levantarse.

Yamato soltó una carcajada, volviendo a halarla a la cama y atrapándola entre sus brazos nuevamente.

"Estas presa" anunció Yamato, besando sus labios antes de que Mimi pudiese responder.

"Your hills and valleys are mapped by my intrepid fingers
And in a naked slumber, I dream all this again…"

Yamato volvió a acomodarse sobre el cuerpo de Mimi, atrapándola completamente entre sus labios, acariciando los costados de su torso con las manos y besándola con una extraña mezcla de intensidad y dulzura.

La muchacha recorrió la espalda de su novio con ambas manos, acariciando su piel y correspondiendo el beso con idéntica intensidad. Olvidándose por completo de que era lunes, de que se hacía tarde, de que tenían clases y de que un grupo entero de 25 personas los esperaba para presentar un proyecto que valía el 25% de la nota de su semestre en 'Existencialismo Ruso'. Todas aquellas cosas rutinarias, se sentían mundanas y fuera de lugar cuando vives un momento de plena y total felicidad.

"Crack the shutters open wide, I wanna bathe you in the light of day and just watch you as the rays tangle up around your face and body
I could sit for hours finding new ways to be awed each minute, cuz' the daylight seems to want you just as much as I want you"

"Te amo" exclamó el muchacho mientras separaba sus labios para tomar aire.

"Yo también te amo" respondió inmediatamente Mimi, volviendo a unir sus labios en un beso intenso. No se cansaba de oírlo decir esas dos pequeñas palabras que encerraban más fuerza que un tornado en su interior.

"Te amo, Mimi Tachikawa, del modo más pasional, posesivo y psicópata del mundo… y oficialmente no voy a soltarte" anunció Yamato entre besos suaves a sus labios, manteniendo la frente contra la suya, rozando su nariz con la de su novia.

Mimi le envió una amplia sonrisa.

"¿No vas a soltarme?" preguntó Mimi mirándolo con ojos muy abiertos y sonriendo. Yamato negó lentamente con la cabeza rozándole los labios al hacerlo.

"Nunca voy a soltarte" recalcó el muchacho volviendo a besar sus labios.

En ese momento en particular, y dentro de la cabeza de ambos muchachos, el tiempo se había detenido en un segundo mágico, perfecto y eterno…

+*+ Presente +*+

Mimi Tachikawa abrió los ojos en la oscuridad, necesitando un par de minutos para poder comprender que había estado soñando. Llevó una de sus manos a su frente con deseos de golpearla por la macabra manera en la que su mente se empeñaba en jugar con ella y sus frágiles emociones.

"¡Cada vez, cada vez que bajo la guardia!" exclamó la muchacha abrazando su almohada "cada vez que bajo la guardia vuelves a mis recuerdos, Yamato. Ni dormida estoy segura de ti"

La castaña giró sobre la cama, escondiendo su rostro en la almohada blanca de plumas. Recordaba vívidamente aquel lunes, el lunes más adorable que había tenido en toda su vida, después de uno de los fines de semana más hermosos y perfectos de toda su existencia, que había compartido con el hombre que estaba segura sería para siempre el único amor de su vida.

Recordaba cada cosa de esos tres días con una intensidad que daba miedo, soñando pudo revivir cada sensación que había experimentado: la misma felicidad.

"Pensé que se me había olvidado cómo se sentía estar tan feliz…" comentó la muchacha para sí misma con un tono melancólico.

La sensación de plena felicidad seguía alojada dentro de su pecho, haciendo que los latidos de su corazón causasen dolor en su torso, y su boca se llenara de suspiros por el aire que le robaba la mera acción de pensar en Yamato Ishida.

Temporalmente intoxicada por aquella sensación de falsa felicidad que el sueño había dejado en ella, Mimi Tachikawa se puso de pie, caminó por su habitación, abrió su puerta y se dirigió por el pasillo hasta la salida del apartamento, con la firme convicción de tocar la puerta del rubio a las 3 AM y olvidar todo lo demás.

Mimi cruzó a rápidas zancadas el pasillo del apartamento, como si temiese cambiar de opinión antes de llegar a la puerta. Su delicada mano se deslizó por el pomo girándolo para abrirla y haló de ella, pero la puerta permaneció cerrada. Un sonido de cadenas le hizo subir la mirada: los seguros. Soltando un resoplido de frustración, y sin liberarse de la sensación ensueño, Mimi tomó las llaves del colgante junto a la puerta y abrió los seguros, la cadena y giró nuevamente el pomo de la puerta, abriéndola.

La castaña respiró hondo, dando un paso fuera de la puerta de su apartamento, pero sin poder dar el segundo paso hacia SU puerta. De pronto, sus piernas se declararon en huelga, negándose a dar un paso más, como si un obstáculo invisible le impidiese avanzar, y de algún modo, así era, un obstáculo le impedía su camino de vuelta a Yamato Ishida: instinto de conservación.

"¿Qué estoy haciendo?" soltó en una voz tan baja que se escondió entre su respiración.

Mimi observó el rotulo dorado en la puerta del rubio, clavando intensamente la mirada de sus ojos chocolate en su contenido: 5-E.

La castaña respiró hondo, reuniendo las fuerzas que le quedaban y volvió a entrar en su apartamento cerrando la puerta. Apoyó la frente en la madera, manteniendo la mano en el pomo como si en cualquier momento pudiese cambiar de opinión.

Él estaba ahí, a tres pasos de camino, estaba la única persona en el mundo que la hacía sentir una felicidad intoxicante, abrumante y plena. Una felicidad que no conocía en otra cosa u otra persona. Él estaba allí, a segundos de distancia. Tan cerca que casi podía sentir el olor de su perfume. Tan cerca que soñar con estar a su lado parecía redundante, cuando podía tener al real acurrucándola cada noche. Tan cerca que usar un teléfono sonaba ridículo cuando podía ver sus ojos con sólo tocar su puerta, perderse en sus ojos zafiro y olvidar todo lo que había ocurrido. Dejarlo atrás para siempre, sin jamás volver a dedicarle un solo pensamiento más a Akemi Hoshi.

Mimi Tachikawa arqueó la cabeza hacia atrás, al tiempo que todos los recuerdos que mantenían esa puerta cerrada se batallaban con la sensación de felicidad que el sueño había despertado en ella.

Akemi Hoshi… el simple hecho de recordar ese nombre cambiaba el estado del juego.

El obstáculo que los separaba era mucho más cruel que una puerta, era la desconfianza.

La muchacha soltó el pomo de su puerta, de pronto sintiendo que el metal quemaba la palma de su mano. No podía ir por él, no podía olvidar lo que había hecho, lo que habían vivido, el hoyo negro donde estuvo sumida por tantos meses y del cual comenzaba a salir. No podía volver a Yamato sin olvidar lo que había ocurrido, sin volver a confiar en él… volver así únicamente recalaría en más dolor para los dos.

"Por eso te fuiste en primer lugar, Mimi…" se recordó la muchacha, llevando la frente hacia la puerta y golpeándose en ella con la madera.

Mimi dio un paso atrás, observando la puerta que le impedía ir a buscarlo.

"Yamato… Tan cerca, pero tan lejos…" se dijo suspirando, y colocando nuevamente los seguros "a veces, simplemente el amor no basta…"

Dicotomía Recurrente

Los dilemas emocionales de una mente atormentada, son como cuencas enlazadas en hilo que van encontrándose a lo largo de su camino hacia el mar. Sin saber cómo o por qué, nuestros dilemas emocionales se enredan dentro de cada aspecto de nuestra vida, haciéndonos dudar de cada decisión que tomamos, y del efecto que ésta producirá en nosotros.

La incertidumbre es el campo minado de nuestra vida. Cuando no poseemos toda la información que necesitamos: dudamos. Dudamos de la información que nos es suministrada. Dudamos sobre las palabras que nos son dichas. Dudamos sobre las sensaciones que esas palabras nos causan. Dudamos sobre nuestros propios pensamientos. Dudamos sobre el terreno emocional que estamos circulando. Dudamos sobre lo que necesitamos y su dicotomía con lo que queremos.

Eso causa la incertidumbre en el interior de todo ser humano: un mar de dudas, donde cada pensamiento es un tsunami que hace tambalear nuestro pequeño e insignificante bote, amenazando con hundirlo en aquel inmenso océano.

Cada dilema que aparece en nuestro puerto puede convertirse en una recurrente contradicción que nos haga obsesionarnos con su resolución. La dicotomía que causan en nuestro interior puede separar nuestra esencia en dos corrientes distintas, haciéndolas discutir cual línea de debate a favor y en contra, dejándonos ser el juez de un debate cuya resolución desconocemos.

Dilemas de incertidumbre, contradicciones dicotómicas, incertidumbre emocional. Muchos modos de expresarnos cuando no sabemos qué hacer, cuando la vida nos presenta con dos opciones entre las cuales no sabemos decidir. Entre dos sentimientos o pensamientos o eventos inverosímilmente diferentes pero de unísona intensidad.

Vivir en un mar de incertidumbre puede hacernos perder la razón, en la sabia locura del no saber. Los dilemas que cruzan por nuestra mente rara vez son estrellas fugaces que podamos ignorar con facilidad, se repiten con cíclica parsimonia, como al lanzar un bumerán: por mucho que intentes alejarlo con todas tus fuerzas, de algún modo siempre encontrara su camino de vuelta a ti.

Es humano intentar ordenar nuestras alternativas, es humano estudiarlas con la cabeza, es humano decidir protegernos, actuar por instinto de conservación, por lógica y sensatez. Es humano tener miedo a la incertidumbre. Es humano querer elegir lo mejor. Sin embargo, también es humano arriesgar, lanzarnos a lo desconocido, olvidar nuestro dolor y dejar atrás el pasado, dar saltos de fe, elegir en la oscuridad, por instinto y con el corazón. Es humano elegir equivocarnos sólo por recordar que estamos vivos.

Generalmente, pasamos toda nuestra vida persiguiendo un sentido. Dedicamos nuestra vida a aprender, a acumular nuevos conocimientos, a planificar y a tomar decisiones inteligentes. Olvidamos, con mucha facilidad además, que los momentos que cambian nuestra vida nunca son planificados, que los conocimientos que marcan nuestra existencia llegan solos y que las mejores decisiones que tomaremos a lo largo de la vida las tomaremos con el corazón.

Es humano encerrarnos en dilemas recurrentes mientras nuestras decisiones no han sido tomadas, mientras no conocemos todas las alternativas, y la incertidumbre nubla nuestro juicio. Sin embargo, una vez que todas las opciones han sido develadas, y la información esta frente a nuestros ojos, el único responsable de resolver tus dilemas eres tú.

Elegir entre hablar o callar. Elegir entre hacer u observar. Elegir entre miedo y valentía. Elegir entre presente y pasado. Elegir entre lo que se quiere y lo que se tiene. Elegir entre la lógica y el corazón. Elegir entre el saber y la ignorancia. Todo se resume a lo que somos y queremos ser, los dilemas son parte de quienes somos, y respetando eso debemos elegir como actuar, siempre resolviendo nuestros dilemas con acción y decisión, o nos perseguirán hasta el fin de nuestros días.


Gracias encarecidamente por los 2900 hits :) no me escribe casi nadie, pero bueno, igual se les agradece por leer. Y gracias a los que me han puesto en su lista de Alert's y Favorite's, así no me escriban se les quiere xD

Unas gracias especiales a los que si escribieron:

Mega, debbylove994, bela de slytherin, Mareridt, RossMary, MariiaKaroliina, darlingcinderella, DarkyStar, SiageLove, BrunoMari, Eri-sshi, ClaeIshida, Sakura Tachikawa, KaoruxKenshin, MicaNo, Silvia, Franny, MimatoRulez, Sakura Tachikawa, Maria Elisa, Rebe, Andy y FernandoBlack.

¡Muchas gracias a todos! ¡OJALA QUE CUPIDO ME LOS FLECHE! Jajajajajaja… Ok, ya. No puedo creer que tres chicos me lean! Espero no aburrirlos con mi excesiva muestra de emociones. Mis niñas, que se debaten entre Yama y Kou-chan creo que en este cap le eche más leña al fuego (O eso dijo Andy) pero bueno. Sigan peleando, porque no le dire a nadie que pasara jajajaja… Espero no haberles decepcionado con el capítulo y que me envíen su opinión con RR's!

Awwwww… Si me pierdo, pueden jalarme las orejas por twitter: AnaIsabel713, soy adicta a él y he abandonado facebook xD (para que se enteren las que tenían mi facebook)

SALUDOS LITERARIOS PARA TODOS!